VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

Cuando está ante una crisis, ¿A quién acude?

Fernando Alexis Jiménez

La autopista, ancha e interminable, que se perdía en el horizonte, estaba vacía. Era pleno mediodía y el calor era insoportable. Juan José sudaba copiosamente. Gruesas gotas perlaban su frente. Echó una nueva mirada a su auto. Se había averiado. Por más que revisaba el sistema mecánico, no hallaba el daño.

 

Dios mío, ayúdame…–musitó quedamente al tiempo que miraba la prolongada vía, por la que difícilmente pasaban vehículos. Nunca se había explicado por qué el gobierno había invertido tanto dinero en su construcción. “Es una obra inútil”, solía repetir. Ahora veía la dimensión de sus palabras porque estaba abandonado en medio de la nada.

 

Se sentó en el auto y oró. Lo hizo con desesperación, sabiendo que era su única salida en un momento de emergencia como aquél.

 

Pasaron unos minutos; una verdadera eternidad, razonaría luego. Juan José decidió salir del vehículo, y con la íntima convicción de que Dios respondería, se hizo junto a la carretera. Y divisó a lo lejos un carro. Venía a buen ritmo. Hizo señas. Se detuvo.

 

–¿Qué se le ofrece?—interrogó el conductor.

Mi auto se averió—explicó Juan José.—Necesito ayuda para repararlo, o al menos, para transportarme a la población más cercana–.

 

El hombre bajó del automotor y se dispuso a ayudar. En diez minutos tenía arreglado el problema.

 

En Dios encontramos respuesta a nuestras necesidades... Él obra milagros...

En Dios encontramos respuesta a nuestras necesidades... Él obra milagros...

Es lo mismo que le ocurre a mi camión con frecuencia—explicó. –Sígame, iré despacio hasta que lleguemos al pueblo más cercano. Me cercioraré de que no quede abandonado en la vía–.

 

 

 

 

¡La respuesta de Dios! Juan José sonrió. Comprobó que el Señor no deja abandonados a sus hijos…

 

¿A quién acudiré?

 

Cuando nos encontramos sumidos en crisis, tenemos la tendencia a inclinarnos en dos direcciones. La primera, buscar ayuda en los amigos o en alguien conocido, que consideramos, puede tendernos la mano. La segunda, hacia Dios. Ésta sin duda es la opción menos común porque los seres humanos nos encontramos tentados a creer solamente en lo que vemos y palpamos.

 

La experiencia demuestra que confiar en el hombre es muy limitado porque limitadas son sus fuerzas y capacidades mientras que, si volvemos la mirada a Dios, el asunto es a otro precio porque su poder es ilimitado.

 

Cuando vamos a la Biblia encontramos razones de peso que depositar toda nuestra confianza en Dios, porque es quien tiene cuidado de nosotros.

 

Le invito para que me acompañe en una lectura del Salmo 121. Su análisis resultará altamente enriquecedor.

 

En la dirección apropiada

 

Un hombre que hace muchos siglos experimentó momentos difíciles, comprobó que humanamente su problema no tenía solución. Razonó que la salida a su encrucijada solamente la encontraría en Dios. Por esa razón escribió: “Alzare mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.”(Versículos 1 y 2).

 

En las breves líneas dejó especificadas tres cosas. La primera, que cuando una persona enfrenta dificultades, cualesquiera que estas sean, busca en derredor una respuesta y a la vez una solución. Ocurre con todas las culturas de la humanidad, sin distinción de credos religiosos, políticos o culturales. A todos nos asaltan los problemas.

 

Un segundo elemento centraliza la atención en Jehová Dios. No es otra cosa que reconocer que somos sus hijos y por tanto, como a nuestro Padre que es, debemos dirigirnos cuando haya obstáculos que estén al paso. Él se duele de nuestro dolor y quiere ayudarnos.

 

Por último está el reconocimiento que debemos hacer sobre el alcance ilimitado de nuestro Padre celestial. No hay absolutamente nada imposible para Él, de ahí que Él nos puede sacar de la situación tormentosa –cualquiera que ella sea—en la que nos encontremos.

 

Dios vela por sus hijos

 

Aun cuando nos hayamos olvidado de Él, Dios no se olvida de nosotros. Esta verdad motivó al salmista a escribir que Jehová: “No dará tu pie al resbaladero, ni dormirá el que te guarda. He aquí no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel”(Versículos 3 y 4).

 

Como un Padre, está pendiente de sus hijos para evitar que caigan en su caminar diario. Y si por rebeldía ocurriera que tuviéramos un traspié, está presto a auxiliarnos. También cuando hechos inesperados asaltan nuestra cotidianidad y no sabemos qué hacer.

 

Ora de clamar en oración

 

Probablemente al leer este artículo usted enfrenta una situación fatigosa, una enfermedad, una crisis en sus relaciones interpersonales, un momento difícil en sus finanzas o cualquier otro inconveniente que resulta complejo de resolver. Deseo decirle que es el momento apropiado para que Dios se glorifique en su vida. Basta que clame a Él en oración, con fe, desechando la duda.

 

La respuesta se producirá. Debe asistirle ese convencimiento. ¿Cuál es la razón? En la Biblia leemos que Dios nos escucha porque Él cuidado de nosotros. Dice la Palabra que: “Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche. Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre”(Versículos 5 al 8) .

 

Jehová Dios es el Protector leal de su pueblo, jamás nos fallará. Ese principio que encontramos en las Escrituras y que se torna real cuando creemos, debe acompañarnos en todos los momentos de nuestra vida para que haya confianza en Él, bajo el convencimiento de que no estamos solos. Históricamente el Señor ha socorrido a sus hijos y lo hará ahora, con usted, porque Él ha dicho: “Porque yo Jehová no cambio”(Malaquías 3:6).

 

Este es el momento apropiado para que usted dirija su mirada a Dios y le pida su intervención divina, que sin duda alguna se manifestará con aquél milagro que tanto necesita…

 

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarnos al (0057)317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

No olvide escucharnos de lunes a viernes en www.triunfandostereo.org a las 12:00 m, hora de Costa Rica; 1:00 pm, hora de Colombia; 2.00 pm, hora de Nueva York; 3:00 pm, hora de Buenos Aires; 6:00 pm, hora de Londres y 7:00 pm, hora de Barcelona. Síganos en http://estudiosbiblicos.jimdo.com y el Site www.guerraespiritual.org

 

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