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El conocimiento del mundo. Parte 3


El conocimiento del mundo. Parte 3

Autor José Gabriel Gutiérrez Pantoja

Lo antes expuesto nos indica que todo individuo con capacidades sensoriales y racionales, independientemente de sus condiciones psico-fisiológicas, conoce a partir de la información que recibe de su entorno lo cual, salvo las excepciones expuestas, le lleva a tener un proceso cognoscitivo constante.

Cada individuo, en su personal devenir vital, en su proceso de vida, se enfrenta a una serie de condiciones que le plantea el entorno o mundo-vida en el que se desarrolla; así sus sentidos le van guiando en la identificación de lo grato o agreste de los estímulos que se le presentan en cada momento; su instinto le preserva, en lo posible, de los riesgos que pongan en peligro su integridad, así mismo le sirve de guía para la satisfacción de sus placeres como la sexualidad o la alimentación y, en su caso, la reproducción; y su razón le dicta aquello que elige hacer, en algunas ocasiones en contra de lo que le indican sus sentidos y su instinto y en otras a favor.

El uso de cada uno de esos elementos opera en distintos momentos y con diversa intensidad, sus sentidos le alertan ante los estímulos que le presenta la naturaleza o su relación social: se cubre del sol, de la lluvia y de la nieve, del frío y del calor; procura relacionarse con las gentes agradables y alejarse de las no agradables. Su instinto le ayuda a preservarse, de los peligros y riesgos; si su actividad o forma de vida implica un gran riesgo, como ser partícipe de la delincuencia o su combate, así como otras actividades que pongan su vida en peligro, como el montañismo, hace que su innato instinto se mantenga en estado de alerta en una directa relación con sus sentidos, y como dijimos le sirve de guía para sus satisfacciones placenteras como la relación sexual y, en su caso, la reproducción; y su razón le dicta aquello que elige hacer; en síntesis, en su relación con la naturaleza y la sociedad, el ser humano puede elegir, con mayores oportunidades el tomar una decisión que le sea adecuada, cuando su conocimiento sobre las condiciones y características del objeto con el que se relaciona ha sido más frecuente.

Debido a que cada individuo recibe informaciones distintas, que corresponden a su mundo vida, los procesos de conocimiento son tan distintos como seres humanos hay en el planeta, y sus entornos. Por ello los conocimientos individuales son únicos, incomparables y difícilmente transmisibles a los otros seres humanos. Los conocimientos individuales son particularmente de cada uno de nosotros y generalmente para nosotros. Lo que percibimos y razonamos, difícilmente lo podemos transmitir a los otros, porque ellos tienen sus propias percepciones y a partir de ellas generan sus ideas, creencias, lenguajes, que son muy personales.

Esto es porque los individuos, en sus espacios geográficos y temporales, tienen percepciones propias que son distintas a las de los otros. Y ello es lo que va configurando sus conocimientos, distintos a los de nosotros, en esa intensa relación entre percepciones sensoriales y razón.

La razón es el complejo proceso que se desarrolla en el cerebro humano, donde la actividad neuronal percibe y preserva, en lo que llamamos memoria, imágenes, conceptos, estructuras comunicativas; y con ellas va generando una forma propia de entender el mundo, el mundo de nuestro entorno, el mundo personal.

No obstante que en nuestro proceso de vida se desarrolla nuestra fisiología y nuestra psicología, de conformidad con las circunstancias que a cada uno nos rodean en todo tiempo y espacio, y con ello nuestras capacidades y habilidades para relacionarnos con los otros por medio de la comunicación, el sentido y contenido de nuestras manifestaciones comunicativas son percibidas no a partir de lo que queremos expresar, sino de lo que los otros pueden entender.

Cabe aclarar que el concepto de comunicación no lo entendemos únicamente como la forma de exponer a los otros nuestros pensamientos mediante las expresiones lingüísticas, sino también mediante gesticulaciones, movimientos corporales, dibujos, pinturas, música, canto, escritos, etc. Aunque en muchas ocasiones lo que manifestamos a los otros no es plenamente entendido, generalmente asumimos, porque culturalmente nos lo han inculcado, que sí lo hacemos, puesto que en nuestras actividades escolares, tenemos la consigna de la aserción. Se nos condiciona para que todo lo que se nos vaya transmitiendo, se repita tal y como se nos indica, y con ello probar que se ha entendido lo que nos han enseñado. Así adquirimos lenguajes comunes pero, en muchas ocasiones, con diversos significados.

Aún así, en nuestra convivencia cotidiana, dialogamos con un entendimiento superficial de las expresiones que se transmiten; somos participantes, figurativamente hablando, de “diálogos de sordos”. Lo que pensamos decir a los otros, y lo decimos, los otros lo entienden de acuerdo a sus criterios personales, y la plena comunicación se da por sentada, aunque no exista comúnmente.

Agradeceremos cualquier opinión para enriquecer estas aportaciones en las siguientes entregas.

Educación y cultura, filosofía

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