El Buenos Aires que se fue

Blog en Monografias.com

 

Archivo de Enero, 2012

LA LIBRETA NEGRA

Revisando una caja de zapatos que contenía viejas fotos de familia, encontré una vieja libreta de tapa negra, la “Libreta del Almacén”.

Cuántos recuerdos, vivencias, e imágenes ya desteñidas me produjo el hallazgo. La Libreta era un crédito a 15 o 30 días, según se cobrara en el trabajo en quincenas o cada mes. Eran épocas en las cuales se confiaba en los clientes. Se trataba de un fiado establecido a través de la Libreta.

Después de cada compra, el almacenero anotaba con un rústico lápiz al que le mojaba la punta con la lengua y que sostenía en la oreja. Al finalizar la quincena o el mes, se abonaba la deuda o parte de ella. El sistema funcionaba a la perfección y estaba incluido en todos los almacenes barriales.

En caso de enfermedad, pérdida de trabajo o por el nacimineto de algún hijo, el crédito se alargaba unas semanas más, pero de una u otra manera, siempre se cumplía. De otra forma, no funcionaba. Y no existían documentos firmados. Sólo la palabra era el mejor testimonio de compromiso y se cumplía a raja tabla.

La compra al fiado no era exclusiva de la Libreta. Ante la visita hogareña del médico, si no había dinero se postergaba el pago o se pagaba con una yunta de pollos. Cuando se requerían remediosy no se disponía de dinero en ese momento, la farmacia los entregaba contra la promesa del pronto pago, al cobrar la quincena. Y así sucedía; la palabra empeñada se cumplía de cualquier manera en ese Buenos Aires que se fue.

El barrio, La cuestión social, Modas y costumbres, Realidades argentinas

LUIS JIMÉNEZ DE ASÚA

Dos circunstancias coincidentes ocurridas en el Siglo XX, la Guerra Civil Española, entre 1936 y 1939, y la Segunda Guerra Mundial, desde 1939 a 1945, fueron factores determinantes de la llegada a Buenos Aires, en forma transitoria o definitiva, de relevantes protagonistas de las ciencias y de las artes.

Nos dejaron su experiencia y su conocimiento, traducido en realizaciones positivas de avanzada y de crecimiento. Sus aportes enriquecieron áreas de la Medicina, las Matemáticas, la Abogacía, la Literatura, el Cine, el Teatro, y el Ajedrez. Las persecuciones políticas, religiosas y el racismo forzaron el exilio desde Europa, uno de cuyos destinos fue la Argentina.

Foto: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/jimenez_de_asua-htm

En el área de la Abogacía, llegó en el año 1939 y se quedó para siempre, el Profesor Luis Jiménez de Asúa, eminente figura del Derecho Penal, quien pudo continuar con su obra fecunda, por estas latitudes hasta el 16 de Noviembre de 1970, fecha de su muerte.

Luis Jiménez de Asúa nació en Madrid, el 19 de Junio de 1889. Fue Profesor de Derecho Penal en la Universidad Complutense de Madrid. Por sus protestas contra la dictadura de Primo de Rivera, se vió forzado a renunciar a su cátedra,  por la intromisión de la Dictadura en la Universidad.

En 1931 ingresó al PSOE (Partido Socialista Obrero Español) y fue elegido Diputado; fue Director del Instituto de Estudios Penales. En 1936, fue Vicepresidente de las Cortes. Durante la Guerra Civil, ocupó cargos diplomáticos en Polonia, Checoslovaquia y la Sociedad de las Naciones. El 3 de Febrero de 1939 fue separado de su Cátedra, por su “pertinaz política antinacionalista y antiespañola”.

Llegó a Buenos Aires en Setiembre de 1939, procedente de Francia, iniciando su prolongado exilio argentino. Su trabajo fue formidable, continuando su carrera docente en la Universidad de La Plata, donde fue nombrado Profesor Extraordinario en 1940, y Director del Instituto de Derecho Penal y Criminología. Posteriormente fue nombrado Director del Instituto de Altos Estudios Jurídicos de la Facultad de Derecho de Buenos Aires.

Colaboró con el periódico en el exilio “España Libre”. A raíz de la revolución de 1943, renunció a sus cargos, a los que retornaría a mediados de 1945. Pero en Diciembre de 1946, con la llegada del General Perón al poder, renunció nuevamente a sus cargos y cátedra. La Universidad de Buenos Aires lo contrató para ejercer su cátedra en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe, entre 1955 y 1958.

En Febrero de 1962, fue nombrado Presidente de la República Española en el exilio. En 1966 se produjo “la noche de los bastones largos” durante la dictadura del General Juan Carlos Onganía, y se alejó definitivamente de las aulas. Fundó el Instituto de Estudios Jurídicos Superiores de la Asociación de Abogados de Buenos Aires, y la Revista de Derecho Penal y Criminología. De las numerosas obras que publicó en Buenos Aires, se destacó el “Tratado de Derecho Penal (1949-1963, 7 volúmenes).

Luis Jiménez de Asúa, fue el más importante penalista de habla española de todos los tiempos, considerado el patriarca de la ciencia penal iberoamericana, que vivió y produjo buena parte de su obra en ese Buenos Aires que se fue.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Jim%C3%A9nez_de_As%C3%BA

Arias Solis, Francisco: http://www.articuloz.com/ensayos-articulos/luis-Jimenez-de-asua-2226597

El exilio, Vivieron en Buenos Aires

TANGO Y TURF

El tango ha sabido describir en sus letras, las diversas viscitudes relacionadas con las carreras de caballos: jockeys, caballos, peonada y burreros, desfilan por las acertadas descripciones.

Las épocas de abundancia y derroche en el escolaso y en los burros, no eran duraderas ya que lo bueno poco dura, y la cuestión era conformarse con lo que se daba. El público ubicado en la tribuna popular, llamada “la perrera”, apostaba en su mayoría el mínimo de “uno y uno”, en espera de un milagro. Lo refieren en “Uno y uno”,  Lorenzo Traverso y Julio Pollero cuando dicen:” Se acabaron esos saques/ de cincuenta ganadores;/ ya no hay tarros de colores/ ni hay almuerzo en el Julien…/ Ya no hay Paddock en las carreras,/ y hoy, si no te ve ninguno,/ te acoplás con uno y uno…/ Qué distinto era tu tren”.

Apostaban todo a las patas de un caballo, que fue para muchos el final de su época de esplendor. Era la oportunidad soñada para dar el gran salto, pero una mínima diferencia en el marcador era lapidaria y todo lo apostado se hacía humo. Carlos Gardel y Alfredo Lepera lo contaron así en “Por una cabeza”: ” ¡Cuantos desengaños por una cabeza!/ Yo juré mil veces, no vuelvo a insistir;/ pero si un mirar me hiere al pasar,/ sus labios de fuego otra vez quiero besar./ ¡Basta de carreras! ¡Se acabó la timba!/ ¡Un final reñido yo no vuelvo a ver!/ Pero si algún pingo llega a ser fija el domingo,/ yo me juego entero…¡Qué le voy a hacer!”.

La fija era un dato que conocían pocas personas, en general, ligadas a los studs. Estaban informados de las características del caballo, sus aprontes, estado de salud, si había comido bien, que monta lo corría, como había descansado, todos datos que permitían elaborar un pronóstico. El tango “Preparate pa’l domingo”, de José Rial y Guillermo Barbieri, lo dice así: ” Preparate pa’l domingo si querés cortar la yeta,/ tengo una rumbiada papa que pagará un buen sport…,/ ¡Me asegura mi datero que lo corre un gran muñeca/ y que paga por lo menos treinta y siete a ganador!// vos no hagás correr la bola/ entre gente que palpita,/ porque estos datos pulentas/ se brindan por amistad”.

Nadie conoce mejor al caballo que el peón que lo cuida, lo pasea, lo acompaña en el box, estableciendo una relación muy especial peón-caballo. En “Bajo Belgrano”, de Francisco García Jiménez y Anselmo Aieta, lo cuentan así: ” Bajo Belgrano, como es de sana/ tu brisa pampa de juventud/ que trae silbidos, canción y risa/ desde los patios de los studs…!/ ¡Cuanta esperanza, la que se nos viene,/ la del peoncito que le habla al crack:/ -Sacame ‘e pobre, pingo querido/ no te me manques pa’l Nacional…!”.

Algunos jockeys fueron sinónimo de triunfo o casi triunfo. Su monta se traducía en primeros puestos o, eventualmente, llegar placé. Pero en una reunión excepcional, Ireneo Leguisamo, corrió 8 carreras y las ganó todas. Fue legendario, y su nombre quedó inmortalizado en “¡Leguisamo solo!”, de Modesto Papavero: “¡Leguisamo solo!…,/ gritan los nenes de la popular./ “¡Leguisamo solo!,/ fuerten repiten los de la oficial./ “¡Leguisamo solo!…,/ Ya está el puntero del Pulpo a la par./ “¡Leguisamo al trote!..”/ Y el Pulpo cruza el disco triunfal”.

A pesar de dedicarle todo tipo de cuidados, había caballos que no podían ganar. Sin embargo, sus dueños se ocupaban de mejorar todos los detalles que le rodeaban cuidando sus patas, su alimentación, su sueño. Pero todo era inútil, el pingo no reunía las condiciones de un crack. En “N.P” (No placé), Francisco Loiáconoy Juan José Riverol dicen: “Me pasé una temporada/ al cuidado de tus patas./ Te compré una manta nueva./ ¡Y hasta apoliyé en el box!/ Relojeándote el apronte,/ la partida a palo errado…/ Yo no sé quien me ha engañado,/ si fuiste vos o el reloj”.

Una situación completamente opuesta se producía cuando el caballo era un ganador. Las palabras de elogio y agradecimiento eran una constante, y más aún, cuando la victoria lo “salvaba” de la catástrofe, como en “Polvorín”, de Manuel Romero y José Martínez: “Parejero de mi vida,/ lindo zaino de ojos vivos,/ me salvaste de la ruina/ y te estoy agradecido, Polvorín,/ mi noble pingo tan querido./ Tu recuerdo irá conmigo/ a través de mi existencia;/ para mí sos un amigo/ y en las vueltas de la vida, Polvorín,/ te llevaré en mi corazón”.

Era frecuente presentar situaciones de la vida cotidiana como si se tratra de una carrera, con todos los aditamentos que habitualmente la rodeaban. Esta comparación burda podía ser dirigida tanto a la mujer como al varón. En este último caso, “Pan comido”, de Enrique Dizeo e Ismael Gómez, lo detallan magistralmente: “Sos un caido de la cuna, un pobre diablo, un maleta./ En los handicaps corridos siempre quedaste parao./ No servís pa’ acompañarme ni siquiera en la partida./ No tenés chance ninguna…Pa’mi que sos roncador…/ Nunca marcaste buen tiempo…Es muy pobre tu corrida./ Cuando no se abre en el codo se me manca en la tendida…/ Te falta más performance pa’ salir de perdedor”.

Las referencias a la mujer no se quedaban atrás. Las comparaciones con las carreras eran burlonas y despreciativas como en “Canchero”, de Celedonio Flores y Antonio De Bassi: “Para el record de mi vida/ sos una fácil carrera/ que yo me animo a ganarte/ sin emoción ni final./ Te lo bato pa’ que entiendas/ en esta jerga burrera/ que vos sos una “potranca”/ para una “penca cuadrera”,/ y yo - ¡che vieja!-/ ya he sido relojiao pa’l Nacional”.

Y un párrafo aparte para los fanáticos que no pensban otra cosa que no estuviera relacionada con las carreras de caballos. Preparar todos los pasos con la suficiente anticipación y jugarse hasta el alma por el dato conseguido vaya a saber en donde y cómo:“Soy una fiera”, de Francisco Marino: “Los domingos me levanto de apoliyar mal dormido/ y, a veces, hasta me olvido de morfar por las carreras;/ me cacho los embrocantes y mi correspondiente habano/ y me piyo un automóvil para llegar más temprano.// Cuando alguno me da un dato/ es casi un caso clavao/ que si no larga parao/ en la largada hocicó,/ o, sino, alguna rodada/ o porque se abrió en el codo/ y nadie manya que va/ de salida, muerto en todo”.

Burreros de pura cepa que dejaron sus sentimientos y sinsabores,  en tangos escritos en la década del 20, en ese Buenos Aires que se fue.

El tango
chatroulette chatrandom