Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Literatura y homosexualidad

Entre mis más felices recuerdos está el de verme abriendo un libro especial (Recuerdos).

Apenas aprendía a leer, y a lo mejor sólo podía entender remotamente que el texto hablaba de una princesa y un castillo (Lecturas para mejorar el proceso de la lectura).

Una princesa y un castillo son objetos difíciles de imaginar para una niña que vive en un departamento y, además, no es princesa (Imaginación que Resignifica - La Verticalidad de Roberto Juarroz).

Pero no importaba.

Daba vuelta las hojas y el castillo se erigía en coloreados cartones pegados a la página, con su princesa recostada dentro.

¡Sorpresa! ¡Asombro!

No diré que la lectura se hacía realidad, pero lo parecía.

Tal vez ese recuerdo maravillado intervino en mi deseo de escribir futuro (La palabra, el escritor y la poesía): debe haber un lugar para apretar, como un timbre, en el medio del papel, o en las esquinas, o hurgando con el lápiz hasta formar un agujero, que haga aparecer el dibujo de lo escrito, y yo ya no tenga que seguir estrujándome el alma ni el seso…

Pero no: el escritor construye con palabras, no hay otro modo.

Y, se diga lo que se diga -por ejemplo, que una imagen vale por mil palabras (La mujer como imagen publicitaria)-, el peso que tienen las palabras es más rotundo y a veces puede rebotar e ir a dar justo sobre quien las escribió, como balas, como piedras (Las piedras semipreciosas en el Perú).

Porque hay una confusión profunda entre compases (Método audiobec), imágenes y palabras. A las palabras se les atribuye mayor consistencia, especialmente en el terreno filosófico y moral (La Educación Moral).

Dejad que Dalí (Breve reseña sobre el onírico pintor surrealista) pinte masturbaciones y cuadros que pueden o no ser herejes, diabólicos o “inmorales”. Dalí, además de genio, es un pintor, y a nadie lo mata que sus relojes se derritan, ni el cristianismo se mortifica porque su Cristo no tenga rostro.

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¿Qué es erotismo, qué pornografía?

El sexo y el espanto

No debería ser así –aunque, ¿quién determina lo que “debería” o no ser? (De Sade a Freud: el mal como un deber kantiano)-, pero el sexo es una de las cuestiones que más problemas trae y más “espanto” causa (Informe sobre sexualidad, sensualidad y sexo).

Es agradable y nutritivo –nutritivo del alma (La historia de tu vida).

Nos obliga a ser dulces, cariñosos, y hasta a embellecernos un poquito (Memoria: peluquería).

A ser sinceros, porque a la oscuridad casi siempre, en cuestiones de sexo, digo, suele vencerla la luz (La luz para los artistas, los museólogos y los arquitectos).

Digo suele, tan sólo suele, porque hay vampiros ávidos y vampiros temerosos también de su apariencia (Vampiros: los Moradores de las Tinieblas).
Con el pretexto del erotismo y la perversión (¿Qué son las parafilias?), tengo una amiga que jamás se desnudó frente a nadie ni dejó ver más que una pequeñísima parte de su anatomía (Tania Bruguera o el performance como medio de reflexión).

Ahora dice que es porque está un poco vieja; antes, acusaba a la voluptuosidad de su cuerpo.

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