Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Relato redoblado II

Deliciosos (Cocina de Lima…) los comentarios al post anterior, pero sólo José Itriago respondió al desafío de comenzar un relato por entregas (¿Ya está listo?) .  Y me contrapunteó, como si fuéramos dos payadores (Literatura Gauchesca). Me deslumbró. A los demás les agradezco de corazón y sigan comentando, comenten lo que quieran, lo que se les ocurra, aunque no esté el tema dentro de mi nota lo que ustedes escriben es siempre, siempre, muy interesante y a veces hasta curioso, extravagante, lleno de creatividad (La creatividad). Estoy orgullosa del blog que conforman conmigo, estoy orgullosa de haber conseguido lectores y escritores de “vuestra” talla, para no escribir en argentino “de la talla de ustedes”. Los amo y los espero, es como si TODOS tuviéramos un taller literario (Cómo concibo un taller literario…), de filosofía (Qué es la filosofía), de historia (La ley periódica de la historia…), etc., abierto aquí. Gracias.

Relato redoblado (parte II)

¿Quién llevó mis manos a elegir la novela que me iba a revelar todo eso? Me parecía asombroso, después, que me dijera todo, porque ni más ni menos era la historia de una vieja y nada más. Me revelaba todo porque tenía que ver con destinos de gente, porque una cosa me pedía en mí que hiciera por salir de mi cárcel, y mostraba, por ejemplo, las cartas que Estefanía escribía. Para que hiciera algo parecido para buscar a alguien.

Lo que más temía él no era que leyera ni encendiera la luz, aunque eran graves esas cosas, sino que me acostara con otro. Yo lo dejaba que pensara en esa posibilidad porque lo único que me distraía de vivir con él era ese miedo, un poco, que yo le tenía, como si fuera un ogro de los cuentos de la tía Estercita, pero sabía perfectamente, yo, que no me acostaría con ningún otro hombre porque no me gustaba.

Enamorarme sí podía, aun con el peligro, pero acostarme no porque no me gustaba que me arrancaran la ropa y me tiraran en el piso o en la cama y me hicieran doler; no entendía cómo a algunas mujeres sí.

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Carta de una mujer, y otra de un amante temible

Aunque el concepto es algo antiguo, todavía resuena en forma de mensaje simbólico: detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer (La mujer).

Es decir, una sombra (Visibilidad - Tecnologías de la visión - Cultura visual).

La sombra de una mano, preferentemente (¡Pecadora! La difamación histórica de la mujer para limitarla políticamente).

La mano que acaricia (Caricias del Alma - Arte Corporal).

La mano que da un toque de “gracia”, nunca un golpe de gracia (Libros para superarnos).

La mano -esto es especial- que mece la cuna -que es la mano que gobierna al mundo, pero también en la sombra (Citas y frases por personajes conocidos de la historia).

Pero esa mano ha hablado.

Más precisamente, esa mano ha escrito.

Mejor que casi todos los grandes hombres, a veces también antes que ellos.

La literatura japonesa, para hablar de un solo caso emblemático, tiene femeninas primeras novelistas (Lenguaje Poético).

Japón, una tierra en donde la mujer nacía con destino de muñeca y destinada a jugar con muñecas gran parte de su vida, no cuenta en sus inicios más que con escritoras de narrativa… ¡mujeres!

¿Será que escribir es como jugar, y que lo serio, lo verdaderamente serio, es gobernar, organizar y conquistar países, hacer la guerra o ganar dinero? (Chicos, no hagan esto en sus casas).

Antiguamente parece que sí, pero estamos hablando de lo antiguo y, además, todavía subsisten códigos que pretenden hacer invisible -¿de tan etérea?- a la mujer (Ciberfeminismo, Mujer y TICs: La acción Feminista en el siglo XXI).

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