Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 

Tocar, oler, dar vuelta las hojas

Recibí entre los comentarios una inquietud de Oswaldo Ordonez:

“Se dice que con el avance tecnológico se está perdiendo interés por la literatura y sus géneros. Y que el oficio de escribir está devaluado. ¿Será verdad, querida Mora?” (La pasión de escribir).

Ya estaba a punto de contestar a Oswaldo con mi estilo desprolijo y desbocado, cuando comprendí que su pregunta merecía una respuesta un poco más elaborada (Leer es aprender).

Me puse a andar por entre medio de libros que ponderaban en uno y otro sentido “el avance tecnológico”, y descubrí en algunos -tan “antiguos” que Internet no era todavía una completa realidad, y databan de 1982, 83, 84 (Ciencia y tecnología en la edad media)- ciertas curiosidades sobre la historia de las computadoras (Historia de la Computadora).

El padre de las computadoras modernas fue Charles Babbage, un romántico profesor de matemáticas inglés que repartía sus devociones entre Ada, condesa de Lovelace, su novia, y un instrumento de su invención conocido como Máquina Analítica (Generaciones de computadoras).

Ada escribía en su diario paso a paso los progresos de la invención que Charles le relataba, y lo animaba a seguir perfeccionándola (El Amor).

Esos fragmentos de su diario fueron publicados mucho después con el título Observaciones sobre la Máquina Analítica del señor Babbage.

En 1822 Babbage presentó una tesis ante la Royal Astronomical Society llamada “Observaciones acerca de la aplicación de maquinaria al cómputo de tablas matemáticas”, tesis acompañada de un modelo, que sí funcionaba, del aparato a ser examinado.

Se lo aceptaron. Y siguió trabajando (Equilibrio trabajo-familia).

Ahora la idea era la que su novia iba anotando en su diario: una real computadora, con unidades de entrada y salida, “taller de proceso” y memoria para almacenar datos. Era “una máquina en la que una serie de datos abstractos de la realidad, expresados en términos de cantidades, se materializaban en hardware y software” según afirma Michael Shallis.

La máquina en cuestión no fue construida más que en partes por falta de herramientas adecuadas, y por deserción de su inventor. Charles cayó en una honda depresión cuando su novia falleció a los 36 años (La depresión).

Las partes realizadas de la que puede ser considerada una verdadera computadora pensada más de cien años antes que la primera computadora actual, se conservan en un museo inglés. Pero no tendrían sentido sin los datos que dejó en su diario la novia de Babbage, ya que éste no adjuntó ningún tipo de nota explicativa a su invención. Murió solo y desesperado en 1871.

El ídolo de silicio

Por contar una anécdota me alejé un poco de mi objetivo… De cualquier modo el libro de Michael Shallis, El ídolo de silicio, escrito en 1983, contiene esa anécdota y multitud de reflexiones, de reflexiones parecidas a la inquietud de Oswaldo; es decir, a quedarse con muy poca literatura por el avance de la tecnología. Y acá ya va una cita para que empecemos a pensar el tema:

“Aunque la invención de la imprenta es considerada frecuentemente como el punto crucial del cambio de la sociedad medieval, Lewis Mumford, en Technics and Civilization, sugiere que en realidad la invención del reloj fue mucho más crucial como agente de cambio. El reloj mecánico introdujo una percepción del tiempo lineal, progresiva y secuencial que sustituyó a la percepción orgánica y cíclica que el hombre había tenido hasta entonces. El reloj transformó la sociedad y sometió a la gente al imperativo del tiempo, a trabajar por reloj, a hacer las cosas cuando el reloj de la iglesia diera las horas o los cuartos y no cuando tenían que hacerse… la mecanización del tiempo, su supeditación a la tecnología, preparó el camino para la mecanización del lenguaje a través de la imprenta, y para la mecanización del espacio mediante los modernos medios de transporte (…) La mayoría de las tecnologías prolongan las facultades humanas. La rueda es un prolongación del pie, el telescopio del ojo, etc. (…) Sin embargo el reloj no es una prolongación de ninguna facultad humana, es una máquina autónoma, automática en cuanto funciona ella sola sin ayuda… encarna un modelo de movimiento planetario para proporcionar elementos de tiempo; no refleja físicamente al hombre en absoluto ni mide ninguna cualidad física, sino que refleja las ideas del hombre. El poder transformador del reloj reside en su autonomía, en su independencia del hombre. Es un espejo que refleja una idea racional: ‘El reloj creó literalmente una nueva realidad que era, y sigue siendo, una pobre visión de la antigua’. Esta disociación, la abstracción del tiempo de la experiencia humana, es la consecuencia de la autonomía del reloj. El medio es despojado de cualidades humanas, independizado de la naturaleza; así pues el mensaje es también abstracto, objetivo. Es precisamente esta objetividad lo que empobrece la vida del hombre, rodeando a la sociedad con un caparazón que aleja a la gente de su anterior y más íntima relación con la naturaleza. Así es como actúan todas las tecnologías; el inevitable empobrecimiento que produce debe ser sopesado con las ventajas materiales que conlleva su aceptación”

“Este empobrecimiento, ese distanciamiento de la naturaleza, surge con todas las tecnologías. Las extensiones o prolongaciones del hombre, precisamente por ser del hombre, encierran más subjetividad que la máquina abstracta.

“La computadora está inspirada en la noción de una racionalidad pura, en la visión idealizada que el hombre tiene de su propia inteligencia. El empobrecimiento procede de la limitación de tal visión del hombre, porque la inteligencia es más que pura racionalidad.

“Las tecnologías materializan la concepción que el hombre tiene del mundo y su relación con él, y así, las máquinas que el hombre construye son símbolos de un mundo recreado por el hombre. Como tales símbolos, son un medio de comunicación, y su forma es su penetrante mensaje. El anonimato de la computadora -su falta de cara- simboliza la pérdida de la identidad y la fe del hombre, su propio anonimato en un mundo de máquinas. La red de tiempo mecánico extendida por el reloj ha sido reforzada y recubierta por una red de canales de información. El reloj hizo que el hombre se transformara de criatura de la naturaleza en señor de la naturaleza. La microtecnología electrónica está transformando al hombre de señor de la naturaleza en esclavo de la máquina autónoma. La invisible red de la información -las misteriosas cajas interconectadas- actúa como agente del cambio al igual que cualquier otra tecnología; pero mientras que los instrumentos protésicos (de prótesis) construyen sus propios sustitutos, la computadora autónoma conduce a la sustitución del propio hombre por la máquina que ‘piensa’.”

¡Y esto lo escribió Michael Shallis en 1983!

Envío

Oswaldo: yo quiero tocar los libros, olerlos, sorprenderles una errata; a veces, con apuro, tratarlos mal y subrayarlos.

Sé que por su perfume y su entrega puede haber menos árboles, y amo los árboles.

Pero no me parece leer a Proust, por ejemplo, cuando bajo por Internet En busca del tiempo perdido, desodorizado, despapelado, níveo, aséptico.

Y ya que antes alguien habló de relojes y ahora Proust del tiempo, también me produce un poquito de alergia en la muñeca izquierda la tira de metal.

¡Un mundo sin relojes sumado a un mundo con libros que envejecen!

Muchos abrazos para todos

Mora

Monografias

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Comentarios

10 respuestas a “Tocar, oler, dar vuelta las hojas”
  1. Jose Itriago dice:


    Siempre tememos a los cambios que produce el incesante desarrollo de la tecnología. Pero la verdad es que caminamos más y mejor con zapatos; que la electricidad nos alargó la vida útil; que las comunicaciones nos acerca a los nuestros y nos permite vivir mejor su ausencia. Y así indefinidamente.

    Eso es obvio. Pero también debería serlo que en su conjunto nos abrió el panorama, la perspectiva del espíritu y de allí, los que tienen el don, podrán obtener mejores inspiraciones y argumentos.

    La creación literaria nunca ha colidido con la tecnología. Hoy hay salen a la luz anualmente más escritos que nunca. Así como también hay más obras de arte de todo tipo. Quizás siempre, a través de la historia, se ha discutido la calidad del ahora de turno respecto al de antes. En la poesía, las artes plásticas, la música. No es el sitio para listar las obras de arte portentosas que fueron tildadas de inaceptables transgresiones a los cánones establecidos. No es cosa de creer que podemos ser árbitros de la calidad promedio de hoy.

    Tampoco desestimo a los llamados e-books (y respeto mucho el alto valor que le otorga Mora al sentir del papel). Así como Gutenberg acerco la poesía al mundo a través de la imprenta, ahora se acerca la de antes a y la a precios mucho más asequibles y con facilidades de lectura. Puede que se mezcle un pasquín con un clásico, una gran obra (en cualquier idioma) con otras a un nivel mucho más bajo. Pero el lector multiplicó por mucho su biblioteca. De hecho, hoy se debe leer más que antes. Resulta gracioso cómo los lectores ahora le ponen estrellitas de aceptación a Garcilaso de la Vega, a Cervantes o a Quevedo. Están sorprendidos con García Márquez y hacen comentarios y subrayan sus textos. La tecnología puso la literatura al alcance de sus manos.

    Algunos pensarán que el precio de la inundación de todo tipo de material es alto. Usando otro anglicismo tecnológico, hay que hacer zapping continuo. Pero uno puede leer a Murakami y pasar a Auster, seguir con Proust y rematar con Borges en un santiamén.

    Así que con el reloj, la imprenta y la electricidad, yo digo que las ciencias de la computación o de la cibernética, son el cuarto gran paso de la humanidad y lo digo a través de este ciberespacio que tiene corazón, ojos y, sobre todo, mucho sentimiento

  2. Joise Morillo dice:

    Hola queridos, especialmente Mora y José

    Soy de los que piensa de la subjetividad de lo que llamamos tiempo es un nombre solamente que relaciona el movimiento circular de la Tierra, describiendo una rotación de 360º donde cada punto de esa circunferencia es tangente a un radio proyectado como vector a un punto central. Este punto inmóvil es un reloj. Bien sea en una mano o un hombre inmóvil en un desierto mirando al horizonte con dirección al ocaso o al alba.

    ¡Si salimos fuera de la atmosfera terrestre, hacia el espacio exterior –con lo que la tecnología implica para sobrevivir- todo esfuerzo dedicado al reloj está perdido!

    Comparto lo de la lectura y la tecnología de José, no obstante los libros tienen en su haber –como dice Mora- algo espiritual que quien le siente de verdad; se enamora de ellos, al punto de la poligamia –valga la expresión-. El lector se matrimonia, comulga con la lectura el libro y los demás lectores, la seducción del cuerpo de un libro es casi carnal, incomparable con la relación entre humanos por lo que el sexo implica. Sin embargo, Platón derivado de la adquisición de conocimientos por parte de sus discípulos se hacía llamar “partera”. Entonces, ¿no nace el conocimiento de un libro, sea cual fuere? O sea, enamorarse de un libro es una relación que engendra y pare conocimientos. Amor a conocer Filosofía.

    De todos modos despreciar el avance de la civilización implica la retrogradación.

    Os ama
    Joise

  3. Eduardo de Trinidad dice:

    Otra vez, parece que Nihil invita a Minerva en la provación “Tocar, oler, dar vuelta las hojas”. A primera vista parecía más un asunto meramente literario; Sin embargo nuestra ilustre Mora retoma un viejo dilema de los años 60 del siglo pasado, no necesariamente pasado de moda, Humanismo /Idealismo versus Tecnicismo/ Materialismo vulgar hijo del Consumismo. Sobre este conflicto o contradicción (¿dialéctica?) hoy día tenemos excelentes ilustraciones y animaciones de Holliwood con “Matrix” o “Yo Robot”, que plasman el “dar vuelta a las páginas u hojas” del imaginario popular, sobre las contribuciones del Reloj, La Imprenta, La Electricidad, La Informática… ¿menos romántico? No sabemos… Si sabemos más humano, porque el unico animal que es capaz de producir ciencia y tecnología es el Homo sapiens (y sus varientes). Nuestro gran reto generacional es que los avances científicos y tecnológicos respondan a la formación de hombre y mujeres INTEGRALES, no mejores a los actuales sino esencialmente nuevos, que encarnen, sean portadores, de Valores MILENARIOS como el Amor, La Libertad, La Justicia, La Responsabilidad, entre otros, a incluir en una visión holistica de la EDUCACION para las presentes y futuras generaciones.

    Ahora sigo pensando que el debate y no el combate, es una clave para alcanzar un nuevo mundo de paz y progreso universal, en armónica conviviencia entre NOSOTROS y con la madre Naturaleza.

    Gracias Mora.
    ¡Pasen un lindo día!
    Afectuosamente: Eduardo Julio.

  4. Alvaro Arias dice:

    Respetada Mora,
    Soy su lector. Y el ser humano sin sentido de la vista y mutilado de las manos que solo puede leer “auditivamente”, que diria?

  5. José María Gil dice:

    No conozco libros viejos, Mora, pues para mí los libros son su contenido. El resto es su soporte; un soporte cuyos componentes materiales han variado notablemente con el tiempo y el progreso. Hoy disponemos de multitud de libros legibles, como sucedía antes, pero intangibles. Libros que podemos compartir con nuestros amigos casi al momento. ¡Bendito progreso que hace esto posible!…
    Amo los libros y no desdeño ninguno, ni los reales (palpables, deshojables, subrayables y hasta olfateables) de antes, ni los virtuales de ahora, pero me quedo con los primeros, pues son los que me han venido acompañando de manera fiel en mi vida, en mis viajes, en mis cambios de vida y en cada cambio de domicilio, mientras su número crecía de manera imparable sin que me atreviera a desprenderme de ninguno.
    En este sentido sí que nos ha hecho un gran servicio el progreso, puesto que hoy, a cualquier hora, en cualquier lugar y con suma facilidad, podemos disponer de grandes bibliotecas que no ocupan más espacio que el tamaño de una tableta.
    Te cuento una pequeña historia, Mora. Hace sólo unas semanas acompañé a mi jardinero al campo porque quiso mostrarme unas viñas que hace algún tiempo había plantado en sus tierras. Allí, en un recodo de un camino vecinal, habían descargado el contenido de una carreta de trastos viejos. Entre toda aquella basura asomaba el borde de un libro. Tiré de él y lo examiné; había sido maltratado por su ubicación forzosa, por el paso de los días y las noches, por el sol, por la lluvia y por el polvo. El borde superior de sus páginas estaba ondulado, descolorido y a la vez manchado por no se sabe qué sustancias, pero en su cubierta aún podía leerse claramente: Henri Bergson “”La Risa”. Editorial Losada, Buenos Aires. Era la obra de un Premio Nóbel…, y yo aún no la había leído.
    Hoy está aquí, sobre mi mesa, y poco a poco me va trasmitiendo toda su sabiduría contenida. Para mí no es un libro viejo.
    Un abrazo.

  6. Oswaldo R Ordonez dice:

    Gracias querida Mora por esa expllicita respuesta. Mi inquietud era por un apego a la lectura, a la literatura y convencerme de que nunca,la maquina llegara a superar el talento creador del ser humano, mas que todo en el maravilloso y magico universo artistico, poetico, literario. Con un saludo carinoso me despido: con un hasta pronto.

  7. Oswaldo R Ordonez dice:

    Y para recibir tu valiosa opinion en materia narrativa, a continuacion el texto siguiente, al que le he titulado; CINCO MIL, MARICONCITOS

    El siete machos, mas curtido que el chirapo, mas ango y bien canchero en las broncas.
    Desconocemos la edad del pescuecipelado, pero a leguas se ve que esta enterito. Mala cara buenas obras dicen los monosabios, otros que es bien berraco, aunque parece cruzado con gallinazo el condenado. Basta verle el pico, la cresta y como para las agallas antesito de las peleas. Ni que decir de los espolones, no le calzon los bocinetes, parecen dos navajas. A veces de cabreado se hace dano en la alambrada
    Confiados en que esta no sera su ultima pelea ni tampoco quede fuera del ranking, con el Flaco, el Nico y el Cacorro, como nunca nos toca hacer linea, la gente que se agolpa alrededor de la gallera, nos revenden las entradas, no compramos las viseras. Sin hacer caso a pisotones, puteadas y empujones, nos tomamos los asientos muy cerca de la arena.
    Los aficionados cubren rapidamente los espacios del graderio, gritan, rechiflan, se hacen senas, convulsionan el denso humo de los cigarrillos. De pronto, en brazos del Chisguete aparece el contendor del Siete Machos. Un Colorado de plumas brillantes - si parece gringo el hijueputa- dice el Piojo. El jorgon se acomoda frente a nosotros. El Chisguete de antemano y con ojos de desafio, nos lanza una muecasonrisa como de triunfo y sin poder disimular la mullapa de dientes torcidos y con caries.
    El Nico a cargo del entrenamiento un momentito antes de que empiece la pelea de fondo, comienza a masajear

  8. Oswaldo R Ordonez dice:

    A masajearlo, le soba el pescuezo, con buchadas de aguardiente le sopla en la cara, chupa varias veces la cresta y, con mano en pecho, le empuja para que el saratano de brinquitos a modo de calentamiento.
    Mientras tanto, el Flaco se abre paso hacia el puesto de cervezas, regresa con una jaba pero sin hielo. El Cacorro le protesta, dice que el liquido es intomable porque esta en temple de orina. La aficion en cambio, enredada en el ritual de las apuestas, no dan ni chocho por el nuestro. Mas bien se escucha: si es un esperpento, el pobre parece loro, que le cuelguen letrero para saber que es gallo, mirenle, si parece Paloma, no hay nada que hacer, el Colorado le saca la madre. Pese a todo, no hacemos caso a esa sarta de indirectas, solo el Flaco: ya pues chugchas, defense de jodederas y pinten las ayoras. El Chisguete de inmediato: van cinco mil, mariconcitos y a voz en cuello. Con los billusos en la mano, el mastodonte avanza hacia nosotros. Aqui estan las harinas cuerda de culicagados. El Flaco, comiendose cerros de mierda por dentro, arrancha la apuesta y se mete al bolsillo.
    Todos de acuerdo, regresamos a los asientos, mientras el arbitro colgado al pito, entra al rue do.
    El Nico y el Chisguete, frente a frente. Cada uno con gallo entre las piernas. El juez, que canta las de ley, luego, topetones entre los plumiferos, picotazos, se calientan, se encrespan, avidos por entrar en combate. Ni bien les lanzan a la arena, el Colorado primerito clava espuelas en el cogote del Siete Machos. Saltos, brincos, aleteos. El Siete Machos con sangre cerca del ojo. El Colorado despliega las alas, se le caen plumas pero vuelve a la carga. Por un instante, pierde el equilibrio, se recomponcha y nuevamente zuas! El espolonazo cerca del buche del Siete Machos. Cae, el Colorado airoso gira alrededor del caido haciendo pasitos toreros a la espera de que se levante, sacude las alas, levanta polvareda

  9. Oswaldo R Ordonez dice:

    La pelea es limpia, el publico se emociona, grita, vocifera: dale, matale, muerdele, chupalelojo, vamos Colorado no seas marica, rematale que el loro es uns huevada. El Siete Machos en el piso, angustiado patalea y de pronto, hace un giro como de abanico y brinca con las justas contra su enemigo, se eleva sobre la cresta y olimpicamente clava las espuelas en los ojos del Colorado. Fulminado cae arrastrando al piso a su adversario. El Siete Machos no alcanza a desprender los espolones de las cuencas del vencido, patalea, se zafa y queda de espaldas hacia nosotros.
    El murmullo frena de golpe, gritos e imprecaciones se suspenden en el aire, nadie cree en lo que ha visto, seguido, la multitud suelta una lluvia de ajos y cebollas. El Flaco que vuela nuevamente a las cervezas, se jala dos jabas para el festejo.
    Crispado, sin poder disimular la rabia, el Chisguete salta al ruedo, toma por el cuello al berraco y sin mas tramite, arrancha de cuajo el pescuezo.
    Mientras tanto, el Nico de un codazo, senala entre el publico, a la sombra que rastrilla el revolver.

    Querida Mora, no se si ya envie en otra occasion este texto. No lo recuerdo. De todos modos, otra vez leerlo creo que no causa ningun dano. Un abrazo fraterno. Espero tu opinion. Gracias. Oswaldo

  10. Joise Morillo dice:

    Hola de nuevo

    Alerta a todos, especialmente a los suramericanos. ¡hablando de libros! Si quereis saber a ciencia cierta de el presidente Nicolas Maduro de Venezuela. Si queréis definir lo que es en realidad, leeros el “libro noveno” de la obra La “Republica o el Estado” de Platón. Y allí encontrareis la matriz de su procedimiento, que, desde luego, no es de su ingenio, sino de un ingenio perverso, de un megalómano narcisista llamado Fidel Castro. Maduro no lee sino los guiones que el castrismo le dispensan, Pero Fidel si leyó y bastante para haberse de un método de someter a su pueblo con el terror, la miseria y la demagogia. O sea todo un Tirano. Así conoceréis con propiedad porque tal conducta.



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