Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Junio, 2013

LA DESMEMORIA


En el rejuego de hegemonías de mundo moderno, los dueños del poder, en cualquier parte, tratan de dejar en el pasado sus faltas y levantar a la altura de símbolos impersederos, sus triunfos y virtudes, la desmemoria es el ejerció de la anti historia, alejar a la gente de hoy de esas cosas incomodas que hacen imperfectos a los estados y gobiernos en sus afanes de dominio y manipulación.

A veces en la avalancha de información está la desinformación, enmascarada en medio de las trivialidades, el glamur y las vidas de otros que las mayorías están obligadas a consumir desde los todo poderosos medios de comunicación. Hoy se cumplen 60 años de uno de esos hechos, en el país que ocurrió, los Estados Unidos, no dudo que alguien lo recuerde, pero vale la pena recordar a estos dos inocentes llevados a la “silla eléctrica” por un crimen burdamente demostrado en medio de la guerra fría, hablo de los esposos Ethel y Julius Rosemberg acusados de espionajes y de vender el secreto nuclear a los rusos. ¿Alguien cree esto todavía?

Les trascribo un artículo sobre estas personas aparecido hoy en el diario Granma en homenaje a estos dos inocentes:

“MI ESPOSO Y YO SEREMOS REIVINDICADOS POR LA HISTORIA”

DALIA GONZÁLEZ DELGADO

Cuando Ethel caminaba hacia la silla eléctrica sabía que su esposo ya había sido ejecutado. ¿Cómo imaginar los últimos minutos de dolor de esa mujer? Pensaría acaso en los años felices, en los dos niños pequeños que dejaban. Recordaría tal vez la carta de Julius: “¿Qué le escribe uno a su amada cuando se enfrenta a la siniestra realidad de que se ordenó quitarles la vida en dieciocho días, en el aniversario 14 de sus bodas?”.

O quizá pensaría en la propuesta del gobierno estadounidense, de ofrecerles perdón si aceptaban declararse culpables. “Somos inocentes —contestó la pareja— Renegar de esta verdad es pagar un precio demasiado alto, incluso por el inapreciable don de la vida, porque una vida así comprada no la podríamos vivir con dignidad y respeto”.

“Aspiramos a vivir, pero con la sencilla dignidad que inviste solo a aquellos que han sido honestos consigo mismo y con sus semejantes. Por lo tanto, con honradez, solo podemos decir que somos inocentes de este crimen”, escribió Ethel en la petición de clemencia al entonces presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower.

Los Rosenberg fueron arrestados por el FBI en el verano de 1950 y acusados de conspiración para cometer actos de espionaje al servicio de la Unión Soviética. Algunas de las pruebas utilizadas para culparlos consistían en dibujos de supuestos secretos atómicos, la tarjeta de inscripción en el Hotel Hilton y una mesa supuestamente entregada por la URSS al matrimonio.

El caso conmocionó a la opinión pública internacional. “Las horas están contadas. Los minutos están contados. No permita que se cometa este crimen contra la humanidad”, escribió el pintor Pablo Picasso en uno de sus dibujos publicados por el periódico francés L’Humanité; miles de estadounidenses se manifestaron frente a la Casa Blanca; desde el Vaticano llegó una apelación a Eisenhower.

Pero nada detuvo el asesinato “legal”. Tras una serie de juicios amañados y apelaciones denegadas, fueron ejecutados el 19 de junio de 1953.

“Una cosa tiene que quedar clara como el cristal —escribió Julius a sus hijos desde la celda en 1952—. Nuestro caso es una parte integral de la conspiración para instaurar el temor en nuestra tierra”.

En el apogeo de la “caza de brujas”, encabezada por el senador Joseph McCarthy, en el contexto del triunfo de la revolución comunista en China y de la guerra en Corea, cualquier ciudadano era un potencial sospechoso.

McCarthy llegó a denunciar que los comunistas se habían infiltrado en el Departamento de Estado, en el Pentágono, en Hollywood, en los medios de comunicación.

Incluso se estimulaban las delaciones entre familiares. Eso podría explicar el comportamiento del hermano de Ethel, quien delató a los Rosenberg y años más tarde declaró que su hermana y su cuñado eran inocentes.

Los hijos del matrimonio, de seis y diez años de edad cuando quedaron huérfanos, fueron expulsados de la escuela. Víctimas del odio, no tuvieron más remedio que cambiar de apellido. En el cincuentenario de la ejecución, The New York Times comentó en un editorial que “el caso de los Rosenberg aún perturba la historia estadounidense, recordándonos la injusticia que se puede cometer cuando una nación se entrampa en la histeria”.

Cuentan que las últimas palabras de Ethel fueron: “No estoy sola y muero con honor y dignidad, sabiendo que mi esposo y yo seremos reivindicados por la historia”.

Tomado del periódico Granma, versión digital, 19/6/2013

Historia

VILLA CLARA ¡CAMPEÓN!


¡Por fin, después de dieciocho años, el equipo más estable de la pelota cubana vuelve a coronarse Campeón Nacional de Beisbol!

Con sus recursos fundamentales, buen picheo, una defensa hermética e inteligencia para jugar a la pelota, ese equipo que este año parecía desmotivado y con fisura, supo clasificar primeros, escoger después (fue el único que no cambió sus refuerzos) y batallar contra equipos de mucha fuerza, pero que siempre tenían un punto débil.

Ganó Villa Clara y le ganó a su estrella Víctor Mesa, formado en sus filas como pelotero, manager en varias temporadas del conjunto y ahora vencido en buena lid con un Matanzas al que supo extraerle el máximo, contentando a una afición de tradición que había perdido el camino de su estadio principal y que ahora pude alegrarse de haber discutido el campeonato y perder con el mejor.

El beisbol cubano, como el deporte todo de la isla, vive un momento de estancamiento y retroceso, no por falta de atletas, sino por una arcaica y romántica concepción del deporte en el que los atletas son “falsos amateur”, llenos de desmotivaciones en un mundo deportivo internacional comercializado y muy competitivo, donde ellos son atletas del estado, dependiente del vaivén de los “recursos del estado” cuando pudieran dar mucho más para su país, su familia y sus personas, si fueran un poco más libre, profesionales para tener sus ganancias, tal y como lo son para sacrificarse por el deporte que aman, al que dan todo solo por un aplauso, un reconocimiento espiritual y un seguro olvido al terminar la fugaz carrera por las pistas y estadios.

Urge que el deporte cubano sea rentable, que tengamos instalaciones deportivas de calidad, que el atleta sea verdaderamente libre, para ganar con lo que hace y aportar a la prosperidad de su país y su familia, ¿es tan difícil eso?

Tenemos posiblemente el sistema de formación deportiva más amplio de Latinoamérica, con chicos que se forman desde la temprana edad en colegios faltos de instrumentales, terrenos sin condiciones, carencias y atrasos técnicos motivados no solo por el “bloqueo económico” de los vecinos malos, sino por la empecinada y romántica idea de la pureza olímpica de la que creemos tener el “Santo Grial”, para terminar con un deporte que no motiva ni al atleta, ni a la afición, porque seguimos llenos de formalismos e ideas preconcebidas que nos empantanan en el pasado.

No solo nos dormimos en los laureles, sino que secamos esos laureles, urge que los cambios lleguen al sistema deportivo de alto rendimiento que debe ser la base económica para desarrollar una masividad saludable, real y participativa.

Deporte

LA SOCIEDAD CULTURAL NUESTRO TIEMPO


Conservatorio Amadeo Roldán, La Habana

Aquí nació la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo

La Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, orientada por el Partido Socialista Popular y que tiene como objetivo aglutinar a los artistas e intelectuales de izquierda, en una institución para estudiar las raíces de la cultura cubana y el aprendizaje de la filosofía marxista. Creada el 10 de marzo de 1951 en el Conservatorio Amadeo Roldán, su interés inicial fue de divulgar la música de concierto cubana, posteriormente al trasladarse al local de la emisora comunista 1010, numerosos artistas de diversas manifestaciones se unieron a la sociedad para enunciar: “Somos la voz de una nueva generación que surge en un momento en que la violencia, la desesperación y la muerte quieren tomarse como única solución. Nos definimos por el hombre que nunca está en crisis, por su obra que es una esencia permanente”[1]

La Sociedad Cultural Nuestro Tiempo se proclamó una sociedad progresista de intelectuales deseosos de renovar el ambiente cultural de Cuba y se definió como “organización cultural ajena a partidarismo político”[2]

Posterior al golpe de estado de Batista se intentó subvencionarla a través del Instituto Nacional de Cultura, pero la sociedad resistió la presión y pudo continuar su labor de forma independiente orientada por el Partido Socialista Popular a través de la Comisión de Trabajo Intelectual que dirigía Mirta Aguirre y contando en su directiva con Harold Gramatges, Juan Blanco y Santiago Álvarez.

La sociedad creó su revista “Nuestro Tiempo” (1954-1959) como vehículo de difusión de sus posiciones ideológicas en el ámbito de la cultura. Desde sus páginas se hacía crítica y reseña de la cultura nacional, sin ocultar su defensa del “Realismo Socialista” y la crítica a toda obra con alguna forma de evasión como el surrealismo u cualquier otra forma subjetiva.

Los antecedentes de la tendencia al realismo socialista dentro de la cultura de la Revolución Cubana posterior hay que buscarla en este grupo de intelectuales muchos de ellos militantes del Partido Socialista Popular y las organizaciones que crearon, “Nuestro Tiempo” en La Habana y el “Grupo Galería” en Santiago de Cuba, que “enfrentaron” a todas las tendencias artísticas alejadas del realismo, como modo de acercar la cultura a las masas y convertirlas a ultranza en instrumento político.


[1] Revista Nuestro Tiempo. Compilación, La Habana, 1989.

[2] Ídem

Cultura

SANTIAGO DE CUBA


Estos balcones naturales, ¡cuánta nostalgia!

Hay días que es difícil escribir, tanta es la nostalgia y los temas, que las palabras se atascan como en un embudo sin salir o saliendo falta de fuerza y sinceridad. Muchos dicen que en ese momento hay que acudir al “oficio”, insistir volver a insistir y salir adelante, como hacemos con el trabajo que no siempre sale del alma sino de la obligación.

Amanecí con muchas imágenes de una ciudad a la que quiero mucho, una ciudad caribeña y caliente, de gente extraordinaria, sin dobleces, amantes de la vida y orgullosos. Con ellos compartí una parte de mi tiempo de joven estudiante y muchas veces acudí entre sus calles empinadas y su gente fogosa, a recapitular esta vida bien vivida, porque ellos tienen un ritmo de vivir como si mañana no existiera y todo habría que hacerlo hoy para estar tranquilos.

Hablo de Santiago de Cuba, la hermana mayor de las ciudades orientales, allí estudié, viví, amé y fui correspondido, para luego llevármela en el corazón y los sentidos a cualquier parte que fui.

“Chago” es más que ese folklor delirante de sus congas y el mulaterío, hembra o macho, que la hace famosa, es ciudad cálida, de pequeños secretos concebidos en medio de confesiones de fiestas o días en sus parques, tras jornadas de estudios.

Por eso es trova, tradición, historia y ese orgullo de ser cubano, pero oriental, una condición que se fue perdiendo con la famosa partición del “Gran Oriente”, diluida en cinco partes que miran más al Caribe que a tierra firme, aunque esta tenga tantas cosas.

Santiago es mi segundo hogar, allí nací como “hombre pleno y libre”, desde allí viví aquellos años 70 de “cacería de brujas” donde el divisionismo ideológico fue la “herejía mayor”, si en La Habana había que demostrar la pureza de “sangre revolucionaria” adherida al guión marxista, ir al Cobre era entre nosotros, nuestro secreto, aunque en realidad no fuéramos los grandes devotos, pero nos daba la gana y era el modo de ser distintos; hubo otras pequeñas herejías en medio de aquella ortodoxia que siempre fue más dura en provincia.

Nosotros, jóvenes entre 20 y 25 años, éramos el proyecto de “hombre nuevo”, y teníamos que tirar el ploc a tierra para poder vivir nuestro años, los irrepetibles años estudiantiles, en medio de una ciudad “caliente”, nada monástica, en los que el ron no nos faltó, aunque al otro día en el aula la concentración no fuera la misma, era el riego de ser joven.

Eran los años de la “croqueta” a 10 centavos, el refresco a medio, pero mucha precariedad que saldábamos con alegría y el cambio de “Cara” según la comida, que muchas veces repetía en las tardes una sopa grasienta y con un trozo de hueso al medio. Ni la hermosa vista desde el comedor de Quinteros nos hacía mejor la digestión.

“Santiago, Santiago, eres la mata y la cuna”, allí aprendí mucho, tuve un par de extraordinarias profesoras de pedagogía: Marta Marcos y Josefina, allí aprendí con ellas a amar la carrera de enseñar y nunca olvidaré aquella frase de la Dra. Marta Marcos, “la vida es una carrera, lo fundamental es garantizar que todos salgan parejo, pero cada uno llegará tan lejos como le den sus capacidades” y cerraba con aquello de que, “alguien tiene que barrer las calles y hacer los oficios”.

Eran los años del 100 por ciento de promoción, en primaria y secundaria, mientras que el embudo se trababa en la Universidad, porque allí el claustro no regalaba nota, ni calificaba un “él quiso decir”, sino “él dijo”.

“Es Santiago, no os asombréis de nada”, dijo Navarro Luna y es verdad, la ciudad es distinta, no solo por su arquitectura, sino por su gente, la gente que dice al pan, pan y al vino, vino y que es mejor verla en su ambiente, en medio de sus carnavales, que no son fastuosos, sino intensos; donde una mano sale en cualquier parte a ayudarte y luego sigue su camino, la ciudad de la “Mujer de Antonio”, de “Lágrimas negras” de “Lola Kindelán”, de las “Frutas del Caney” y de los amores para no olvidar, porque se hicieron al toque del tambor y al ritmo de la corneta china, quien no vivió eso, “NO SABE LO QUE ES LA VIDA”

Cultura, Opinión, Sin categoría

“LA REVOLUCIÓN ES TAN HUMANA QUE HAY QUE CONCEBIRLA CON AMOR”


Esas palabras que comparto plenamente las dijo Miguel Díaz-Canel[1] en el Congreso de la FEU[2] reunidos por estos días en La Habana y traen a mi pensamiento la concreción de estas en el día d día del cubano de hoy.

La Revolución es una obra de amor, surgió de la necesidad de cambios de un pueblo, una sociedad y la voluntad de una vanguardia, pero se concreta en el hacer diario donde el mismo que te dirige y te arenga, te lleva a una madeja de Dédalo de trámites y oficinas por el más banal de los asuntos, que hace más difícil la vida de los seres humanos que habitamos en este archipiélago de eterno verano y grandes contradicciones.

Estimula escuchar tales cosas de un dirigente de los máximos niveles, contrastando con la mala educación, el burocratismo, los sobornos, pequeños o grandes, los horarios de las oficinas de trámites, tan flexibles como cada uno quiera y el “mal trato”, físico, mental a un pueblo que es Revolución, hizo la Revolución y en su gran mayoría aún cree en ella.

El ser humano en el centro de los problemas que confrontamos, sin que predomine un “sálvese el que pueda”, que deslegitimiza las esencias de la Revolución, hasta el grado que la gente de a pie habla de ella como el “Estado” cuando cualquier entuerto no sale bien.

Revolución es entrega, ideología es convicción en lo que creo, respeto es lo que cada uno de nosotros espera en esta lucha por la vida que aún quiero seguir llamando “obra de todos” y confianza, es la que aspiro seguir teniendo en la Revolución.


[1] Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros

[2] Federación de Estudiantes Universitarios

Opinión

DÍA DE LOS PADRES EN CUBA


Por tradición arraigada en le sociedad cubana desde el siglo XX se instituyó el tercer domingo de junio como el “Día de los Padres”, la otra parte de la ecuación, esos que por miles de motivos no están junto a sus hijos, unas veces porque su rol de proveedor familiar los hacen alejarse en búsqueda de la prosperidad para el hijo y la familia, otras porque la formación “machista” de este mundo latino nuestro lo hace entrar en contradicción con “ella”, ahora más liberada, necesitada de hacer su proyecto, de participar en el juego social y proveedora también, en una nueva armonía que en la sociedad cubana hace a la mujer decisora y protagonista, más allá del hogar.

Pero hablamos de nosotros, los padres, siempre vilipendiados con aquello de que: “Madre es una sola, padre puede ser cualquiera”, burda manera de mirar la paternidad como el simple acto de procrear, cuando hemos crecido con nuestros hijos, viéndolos aprender, asustándonos por los cambios que nos roban a nuestro niñito o nuestra niñita, pero orgullosos al verlos convertirse en ciudadanos buenos o angustiados si se nos enferman o eligen un camino difícil o equivocado, de todos modos estamos ahí para ellos, muchas veces con mamá a nuestro lado, otras solos o con una madrastra a cuesta, es la vida.

No es fácil ser padre, cuando tienes que pelear por un poco del cariño de tu hijo, porque las desavenencias de un frustrado amor, llevan al rompimiento y lo dejan a él o a ella en calidad de rehén del rencor y/o de los celos.

He visto a padres multiplicarse en pa y ma, esa fórmula que no es muy frecuente pero se da, porque la vida es algo más que un estereotipo.

¡Felicidades papás del mundo, luchen por sus hijos y por su futuro mejor!

Opinión

FREDDY ASIEL ÁLVAREZ, EL MEJOR PICHER CUBANO DEL MOMENTO


Cubano al fin, no puedo prescindir del beisbol, la pelota como todos los cubanos decimos, y sigo el mejor momento de la serie con un play off que lleva delante a los “naranjas” de Villa Clara 2-0, con amenaza de pasar la escoba a unos combativos matanceros, que como el Ave Fénix, vienen de la ceniza de la mediocridad a discutir el campeonato cubano.

Les traigo la entrevista que publica el diario Granma al mejor pícher del momento Freddy Asiel Álvarez, quien ha ganado cuatro juegos en play off este año y amenaza con más:

“No me gusta que me pongan un pie delante”

Freddy Pérez Cabrera

Cuenta Rosario Mercedes Sáez, madre de Freddy Asiel Álvarez, que cuando su hijo era pequeño solía jugar a las bolas, su pasatiempo preferido. Era raro el día en que ella no tuviera que intervenir ante los muchachos porque él no aceptaba la derrota, y ahí mismo se armaba¼

“No le gusta perder ni en las bolas”, dice la mamá, quien reafirma cómo, al parecer, esa es la conducta que lo ha hecho convertirse en uno de los mejores lanzadores del país.

Días antes de que ganara este martes su cuarto juego del crucial play off e impusiera récord de 33 entradas consecutivas sin permitir carreras, Granma se trasladó hasta su natal Sierra Morena, donde Freddy Asiel tomaba un descanso para atender a la familia.

¿Qué disfrutas más, ganar un buen juego de pelota o cabalgar a pelo sobre La Santiaguera o Candita?

“No me pongas en ese dilema. Ambas cosas las disfruto muchísimo, al igual que escuchar una canción de Cándido Fabré”.

¿Este Freddy Asiel de los play off ha cambiado en algo?

“No me gusta que nadie me ponga un pie delante; sin embargo, ahora soy más maduro y estoy concentrado en lo que hago; además, la entrega a los entrenamientos ha sido mayor”.

¿Cómo es tu preparación?

“Corro mucho y hago algo de pesas, sin caer en excesos. También observo al contrario y me preparo psicológicamente, un aspecto importante para un lanzador”.

¿Y el control?

“Creo que nací con ese don. Siempre he sido un pitcher muy controlado, desde los juveniles”.

Algunos te consideran el que mejor tira en Cuba los lanzamientos pegados.

“Respeto esa opinión, pues también me gusta hacerme respetar por los bateadores con rectas duras y pegadas. Esa es una bola muy difícil de batear”.

Imagino que ese pitcheo te haya traído problemas.

“Quien no quiera que se lo lance no debe pararse en home“.

¿Qué estás tirando en estos momentos?

“Recta, curva y slider, todas me llegan bastante temprano. La recta, por ejemplo, a 94 millas, y sostenida a 91. La slider puede sobrepasar las 83 y a esa velocidad no es fácil de batear”.

¿Prefieres los bateadores zurdos o los derechos?

“Indudablemente, por mi forma de lanzar, prefiero a los derechos, pero bueno, me da igual cualquiera. Me cuido de todos por igual”.

¿Te desconcentra un buen batazo?

“No. Sigo haciendo mi trabajo y trato de concentrarme más para sacar los outs que me faltan”.

¿Qué esperas de la final?

“Un buen play off y regalarle a mi afición dos o tres triunfos. Trataré de aportar para que el equipo se saque la espinita que tenemos clavada hace tantos años, en los cuales no hemos podido coronarnos a pesar de llegar muchas veces a la final”.

¿El año del Villa Clara?

“Si de mí depende, que preparen la fiesta en el Sandino”.

Tomado de Granma, edición digital, 13/6/2013

Deporte

¿SEREMOS COMO EL CHE?


Casi todo los cubanos de mi época, los que éramos niño al triunfar la Revolución, miramos aquellos años sesenta como algo hermoso, lleno de esperanzas, donde los sueños podían cumplirse nada más que de desearlo. Era la etapa romántica de la Revolución Cubana, donde la gente de a pie, el pueblo protagonista de los rápidos cambios que se producían en el país teníamos como compulsión el “cambio” tan necesario para nuestro país de pobres, de analfabetos, de obreros sin trabajos, de gente con sueños truncados pero también con un sólido grupo de intelectuales y gente de conocimientos vivo y actuante, que no vaciló en unirse al nuevo proceso.

En 1967 muere Ernesto Guevara de la Serna en Bolivia, nuestro querido Che, el que desde mis 17 años de entonces yo había aprendido a querer por su sinceridad al escribir, por su imagen que daban la seguridad del líder y sus sueño de futuro. Lo mistifiqué, como todos los niños cubanos de entonces, por eso sabemos que ser como él era algo importante, era entregarse a una causa, ser bueno, “sentir en nuestra mejilla cualquier golpe dado en mejilla de otro” y ser “perfecto”, porque en aquellos años para un muchacho de preuniversitario él era la meta posible.

Los años venideros de crecimiento personal y estancamiento social fueron años de cuestionamiento del modelo, parecía que aquel hombre era inalcanzable y a pesar de que mucho había leído de él y sobre él, lo veía diluirse en la mística de izquierdas y derechas sin que ese fuera el “modelo de hombre” que yo quería.

El Che es un tiempo, una figura que debe seguir diciéndonos cosas para alcanzar una sociedad más justa para todos, es un ejemplo de hombre y de dirigente, que se trazó metas más grandes que sus circunstancias mismas, pero que ha quedado para recordarnos la época hermosa de los sueños, cuando todo parecía al doblar de la esquina y la que todavía nos preguntamos ¿Dónde se torció?

Historia, Opinión

VIAJE A UN PAÍS QUE YA NO EXISTE


Arleen Rodríguez Derivet

Fresquito acabo de leer esta crónica escrita por mi querida Arleen Rodríguez Derivet, hace bastante tiempo no leía algo tan hermoso, bien escrito y sobre todo con un estilo que me atrapó desde el título.

Trata sobre su llegada a la República Socialista de Vietnam, ese país entrañable para todos los cubanos, el país protagonista de la más tenaz resistencia frente a la intervención extranjera durante todo el siglo XX, país de gente estoica, de voluntad inquebrantable que ganó una guerra que los imperialistas tratan de sepultar en los pliegues del tiempo, como para no recordar un pueblo unido y decidido.

Esta bella crónica, cuánto extrañaba tu estilo amiga mía, nos hace pensar en la importancia del oficio al momento de reflejar emociones sin desbordes, pero con la necesaria humanidad e inteligencia para el lector.

He aquí la crónica, de la cual mantuve su título:

«Solo 11 horas separan la vida en La Habana de la que transcurre en la capital vietnamita, pero el sentido del tiempo se extravía en cuanto se cubre la distancia física entre las dos ciudades. Volar 12 horas y media seguidas, con una escala de cinco y seguir volando medio día más, en el mismo sentido en que se mueve la Tierra sobre su eje, puede provocar unas incertidumbres temporales de pánico. «Mal de viajero» o jet lag le llaman los expertos. García Márquez dijo alguna vez que era un simple retraso del alma que demora una semana en cruzar el Atlántico.

«Por suerte, el aeropuerto de Hanoi es el menos complicado del mundo. Apenas se pasa el control de Inmigración y se recoge el equipaje, se puede salir sin más exigencias. Salvo que seas una mujer como Isabel Santos, más desesperada por encender un cigarrillo que por estirar las piernas. «En Vietnam las mujeres no fuman en público», trata de explicarnos el traductor, frente a los gestos de hostilidad de los hombres aglomerados ante un cenicero colectivo. La actriz no se queja, pero pasa por alto el aviso. Bajó con tantas ilusiones del avión de Aeroflot que nos trajo de Moscú, que nadie puede prohibirle que canalice las emociones a su estilo.

«Isabel dirigirá aquí una coproducción cubano-vietnamita, basada en las memorias del camarógrafo del Noticiero Icaic Latinoamericano más cercano a Santiago Álvarez.

«Iván Nápoles, el hombre que filmó los pies en sandalias de Ho Chi Minh y el histórico sepelio del líder vietnamita; el que supo captar como ningún otro las imágenes que llenan la obra del más grande documentalista latinoamericano, regresa a Vietnam con 80 años y un montón de antiguas libretas escolares llenas de notas que mañana serán una película y más tarde un libro.

«Pero, Los ojos de Santiago —título que Isabel escogió en homenaje al legendario director cubano— no es un documental de la historia. El deslumbrante ambiente del Vietnam actual, es también protagonista del proyecto que busca mostrar todas las expresiones de la renovación nacional a través de una mirada que recuerda todo y apenas reconoce nada.

«A las puertas mismas de Hanoi, en la autopista que conduce del aeropuerto a la ciudad, Iván miraba a un lado y a otro y solo podía reconocer el calor húmedo y la tradicional hospitalidad de los anfitriones en la sonrisa fácil del traductor Lou Hai.

«Aquí había una carreterita tan estrecha que si venía otro carro de frente, teníamos que parar. Y no había edificios, ni construcciones, solo arrozales por todas partes», nos dijo el viejo camarógrafo, con la voz quebrada por la emoción, mientras cientos de hombres y mujeres jóvenes sobre veloces motocicletas, cruzaban la ancha vía, ahora rodeada de altos edificios y avisos publicitarios. ¿Cuánto conocerán ellos la historia que trae Iván en sus cuadernos?

«No hay por qué especular. Apenas empezamos el viaje a un país que, ciertamente, parece haber dado paso a otro, pero sin moverse un milímetro de ciertas esencias que siguen erguidas, como la bandera roja de la estrella amarilla que ondea en los edificios públicos.

«Y a primera vista, hay que decirlo, despierta simpatías y admiración, la ola del cambio que está en marcha, revolucionándolo todo hace ya casi tantos años como los que lleva Iván lejos de Vietnam.»

Tomado del periódico Juventud Rebelde, 12/6/2013 versión digital

Opinión

Promocionan al casabe como Patrimonio Nacional cubano


Realmente interesante que se quiera declarar al casabe como Patrimonio Cultural de la Nación, patrimonio que compartimos con el área del Caribe y Venezuela, dado el origen de este plato de la cocina de los pobladores originarios de estas islas provenientes en principio de la cuenca del Orinoco en Venezuela. Mis recuerdos del casabe son pocos, porque en las zonas urbanas del oriente cubano no se consume mucho, aunque sí en las áreas rurales donde muchos campesinos lo preparaban por su fácil elaboración y conservación.

Junto con la hamaca, el bohío y el ancestral uso de toponímicos de origen arahuaco, es poco lo que nos queda de esta raza noble y laboriosa que llegó a Cuba en oleadas desde las otras islas y que fue la primera víctima del conquistador español, más presto a su enriquecimiento que en aprender de aquellos pueblos.

Sabemos poco de ellos, pero hay una realidad, resistieron apegados al monte, en un cimarronaje rebelde que los llevó a sobrevivir en parajes intrincados del macizo Sagua-Baracoa y en la Sierra Maestra, lugares en los que persistieron hasta nuestros días agrupaciones humanas de lenta asimilación a la cultura europea, con una endogamia que mantuvo más o menos puras sus características raciales y con un legado cultural, rastreable aún en esas regiones de Cuba.

CAMAGÜEY, abril 20.— Promover el casabe como Patrimonio Cultural de la Nación estará entre los objetivos de la Tercera Jornada de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, se anunció hoy en la más central de las ciudades del oriente cubano, destacó PL.

Daimi Ruiz, directora de la Casa de la Diversidad Cultural camagüeyana dijo que en el análisis sobre la cultura aborigen cubana: su resistencia cultural y legado, (del 21 al 25 de mayo), especialistas de todo el país reflexionaran también en torno a la cultura alimentaria.

Apuntó que el casabe se mantiene en la dieta alimentaria en diversas regiones del país y es uno de los más autóctonos y antiguos que se conserva hoy en la ciudad de Camagüey, así como que formó parte indisoluble de la dieta del Ejército Libertador.

Los estudiosos consideran que el casabe o pan de yuca forma parte del legado de la cultura taína asentada en gran parte del archipiélago cubano, desde antes de la llegada de los españoles (1492) hasta inicios del siglo XVI.

Las investigadoras camagüeyanas Mirlyett Malvares y Odalys Brito precisan que para la fabricación del casabe, los aborígenes emplearon diferentes objetos propios del ajuar taíno tales como raspadores y guayos de piedra, con los cuales pelaban y rallaban la yuca.

El estudio demuestra asimismo que en la región los aborígenes utilizaban los burenes, una especie de platos cerámicos, para extender la masa deshidratada (catibía) que luego colocaban sobre el fuego para su cocción definitiva en forma de tortas.

Además, el alimento no solo constituyó una dieta básica de los aborígenes sino también de los españoles que arribaron con la conquista (de ahí el refrán “a falta de pan, casabe”) y según datos de los llamados Cronistas de Indias, lograban alcanzar rendimientos notables que impactaban a los europeos.

Documentos facilitados a Prensa Latina por la directora de la Casa de la Diversidad Cultural camagüeyana, acentúan que a finales del siglo XVI, el casabe fue desplazado, en casi toda Cuba, por el trigo importado de España y México, manteniendo su fabricación en algunas zonas del interior del país, entre las que se destacaba la villa de Puerto de Príncipe, hoy Camagüey.

Demuestran las evidencias que en el siglo XIX, la producción casabera en la comarca era considerada superior en calidad a la proveniente de algunas zonas de occidente y se registra la existencia de numerosos establecimientos o estancias dedicadas al plantío y cultivo de la yuca amarga, para la elaboración del casabe y el almidón.

La especialista comentó que en la zona de Sierra de Cubitas, al norte de la ciudad de Camagüey, se mantiene la tradición de fabricar el casabe, un plato tradicional que forma parte de las ofertas del San Juan Camagüeyano, fiesta popular tradicional que tiene lugar del 24 al 29 de junio de cada año.

La Tercera Jornada de la Diversidad Cultural para el Diálogo y en Desarrollo en Camagüey, se incluye entre las acciones que se desarrollarán en Cuba en el contexto del Día Internacional de la Diversidad Cultural que se celebra el 21 de mayo y el Día de África, el 25 de mayo.

Cultura
chatroulette chatrandom