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VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

Desata a quien tienes en la prisión del rencor

Fernando Alexis Jiménez

Cada vez que surgía una dificultad, Rebeca sacaba el As debajo de la manga. Lo miraba con furia y gritaba: “¿Qué vienes a decirme si tú cometiste adulterio?¿Ya te olvidas cuánto me hiciste sufrir, y de paso a nuestros hijos? Eras un borracho y te gastabas todo el dinero en bebida y mujeres”

Su marido la miraba, primero con molestia pero luego, en pocos instantes, le embargaba la tristeza y prefería callar. Pensaba que no valía la pena intentarlo de nuevo. Incluso cierto día, después de salir furibundo y azotar la puerta al salir, dejó que el pensamiento de divorciarse atravesara su mente.

En otra confrontación, se atrevió a decirle:

Rebeca, cuando decidimos reemprender nuestra vida de pareja, dijiste que me perdonabas. ¿Por qué entonces vuelves con lo mismo?

La situación persistió. Las discusiones se encendían por cualquier nimiedad. Y la escena era la misma. Ella le gritaba, incluso a oídos de todos los vecinos que se asomaban por las hendijas de las ventanas para no perder detalle: “

¿Qué vienes a decirme si tú cometiste adulterio?¿Ya te olvidas cuánto me hiciste sufrir, y de paso a nuestros hijos? Eras un borracho y te gastabas todo el dinero en bebida y mujeres”

Un día él no soportó más. Decidió irse. Hasta allá lo fue a buscar Rebeca: “Perdóname”, le dijo con el rostro bañado en lágrimas. “No, ya otra vez hablamos del mismo asunto y cada vez aprovechabas para recordarme mi pasado”, argumentó el marido. Prefirió seguir solo porque su mujer, tal como lo argumentó ante un Juez de Familia, jamás se daría a la tarea de perdonarlo.

El poder de atar y desatar

Cuando guardamos rencor contra alguien, fruto de la falta de perdón, nos encontramos en una fría, húmeda y oscura celda que nos daña y de paso, atamos a quien se convierte en el blanco de nuestro rencor. Perdonar, entonces, es desatarle y de paso, librarnos de una pesada carga.

El Señor Jesús enseñó que tenemos el privilegio y la potestad de atar y desatar.»Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo. ”(Mateo 18:18, Nueva Versión Internacional)

Nuestras decisiones en el mundo físico, afectan el mundo espiritual. Se producen dos cosas.

1.- Nos liberamos de la cárcel del rencor, el odio y el resentimiento.

2.- Damos libertad a quien por mucho tiempo teníamos atado con ese sentimiento destructivo.

Las llaves para alcanzar la libertad tienen un solo rótulo: Perdonar.

Es una Ley Universal. Concebida por Dios mismo y que opera en Su Reino. Acatarla nos abre las puertas al éxito. Es esencial.

Tenga presente que perdonar es cancelar una deuda. Si no perdonamos, impedimos el obrar de Dios en nuestra existencia. Las oraciones son estorbadas y levantamos alrededor una tremenda barrera para que opere exitosamente en nuestra existencia.

© Fernando Alexis Jiménez – Contacto (0057)317-4913605

Email pastorfernandoalexis@hotmail.com

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