VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

La historia del campeón mundial que renunció a la fama por amor a su familia

Renunció cuando estaba en la cumbre del éxito y de la fama. Lo hizo cinco días después de que concluyera el campeonato mundial de Fórmula 1, en Abu Dabi. La misma competición donde quedó primero por encima de muchos otros corredores.

El alemán Nico Rosberg simplemente dijo “hasta aquí llegué”. En su cuenta de Facebook escribió:

Desde hace 25 años que estoy en las carreras. Mi sueño, el único, ha sido convertirme en campeón de Fórmula Uno. Mediante el duro trabajo, el dolor, los sacrificios, esto ha sido mi objetivo. Y ahora lo he logrado, he subido la montaña, estoy en la cumbre, así que está bien

Fue su forma de despedirse, de decir adiós cuando estaba en el mejor momento de su carrera. Tiene 31 años y lleva 25 años en las carreras de autos.

Y, aun cuando se guardó inicialmente mucho hermetismo alrededor de las razones para renunciar, trascendió que estaba a punto de perder a su familia. Prefirió su hogar antes que seguir escalando.

Algunos piensan que fue algo precipitado, otros que valió la pena; el sentido común lo deja claro: Primero está la vida familiar.

EL MOMENTO DE HACER UN ALTO EN EL CAMINO

La decisión de Nico Rosberg fue un paso de valientes. Es preferible hacerse a un lado cuando todavía podemos resolver las situaciones, que esperar hasta que se agiganten los problemas y desencadenen tormentas sin solución.

Algunos lo acusaron de temeroso y falta de carácter. Él restó importancia y dijo: “Antes que la fama, está mi familia”.

¿Cuántas personas hoy día prefieren todo lo que ofrece el mundo antes que a su cónyuge e hijos? Sacrifican su hogar por trabajar sin descanso, por ganarse unos pesos de más o tal vez por alcanzar reconocimiento en el ámbito profesional en el que se desenvuelven.

Olvidan que lo material es efímero y, cuando todos a nuestro alrededor se marcan, los únicos que siguen a nuestro lado—en la victoria o en la derrota—son los miembros de nuestro círculo familiar.

EL AMOR A LA FAMILIA, POR ENCIMA DE TODO

La familia es una bendición de Dios. Y si nuestra perspectiva se dirige en esa dirección, nuestros mayores esfuerzos se enfocarán en darles lo mejor de nuestro tiempo a nuestro cónyuge e hijos.

Estamos llamados a amarlos, comprenderlos, apoyarlos y hacerles sentir que siempre contarán con nosotros.

El rey Salomón se refirió al asunto cuando escribió:

“Que nunca te abandonen el amor y la verdad: llévalos siempre alrededor de tu cuello y escríbelos en el libro de tu corazón. Contarás con el favor de Dios y tendrás buena fama entre la gente.” (Proverbios 3:3-4| NVI)

Haga un alto en el camino. ¿Realmente la familia es una prioridad para usted? Si no es así, debe corregir aquellos aspectos en los que está fallando.

Después de Dios, su familia es la gran prioridad. No puede ni debe desatenderla jamás. Es un distintivo de un verdadero ganador.

Si aún no ha recibido a Jesucristo, es tiempo de que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón. Él traerá cambios en su forma de pensar y de actuar. Enriquecerá su vida persona, espiritual y familiar.

© Fernando Alexis Jiménez es Director del Portal cristiano www.MensajerodelaPalabra.Com

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