VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

Cuidado con la contaminación espiritual de maldad

Fernando Alexis Jiménez

L

os mareos, las extrañas voces que escuchaba en las noches, el que se movieran objetos de manera inexplicable en su vivienda, que el azúcar apareciera regada en la cocina e incluso, que la Biblia –abierta generalmente en el Salmo 91—apareciera tirada en el piso, comenzó días después de que comenzó prácticas ocultistas.

Rosa María lo hizo por curiosidad. Una amiga le aconsejó ir donde una adivina. Lo hacían procurando saber sobre el futuro, pero pronto se convirtió en visitante asidua de la ocultista. No le importaba el dinero—a veces sumas muy elevadas—que debía cancelar por cada sesión.

Cuando procuró ser libre de esas ataduras, su mundo estaba hecho cuadritos. Los demonios no la dejaban vivir en paz. Estaba desesperada. Incluso, temía conciliar el sueño por temor a que la atormentaran.

¿Conoce personas en situación similar? Sin duda que sí. Es fruto de la avanzada que emprendió Satanás en estos últimos tiempos para ganar adeptos y luego atormentarlos, porque su propósito no es otro que destruir al género humano. Sin embargo hay buenas noticias: en Jesús el Señor hay libertad…

Alerta con la contaminación espiritual

La contaminación con el ocultismo mediante diversas prácticas que se consideran intrascendentes, terminan afectando nuestra vida y la de toda nuestra familia. Dios a lo largo de la historia ha sido muy claro al advertirnos sobre sus peligros. ¿Recuerda cuando el pueblo de Israel se encontraba a las puertas de la tierra prometida? Dios les hizo una lista de las prácticas en las que no debían incurrir:

“Cuando entres en la tierra que el Señor tu Dios te da, ten mucho cuidado de no imitar las costumbres detestables de las naciones que viven allí. Por ejemplo, jamás sacrifiques a tu hijo o a tu hija como una ofrenda quemada. Tampoco permitas que el pueblo practique la adivinación, ni la hechicería, ni que haga interpretación de agüeros, ni se mezcle en brujerías, ni haga conjuros; tampoco permitas que alguien se preste a actuar como médium o vidente, ni que invoque el espíritu de los muertos. Cualquiera que practique esas cosas es detestable a los ojos del Señor. Precisamente porque las otras naciones hicieron esas cosas detestables, el Señor tu Dios las expulsará de tu paso. ”(Deuteronomio 18: 9-12. Nueva Traducción Viviente)

Por favor, observe con detenimiento: el abanico de prohibiciones incluía la adivinación, hechicería, conjuros e invocación a los muertos. ¿No son muy comunes estas actividades en nuestros días? Sin duda que sí.

¿Incurrió quizá, por ignorancia, en algunas de estas manifestaciones abiertas del ocultismo? Si es así, es hora de que renuncie a todas las puertas que abrió consciente o inconscientemente.

En nuestro tiempo se anuncian libremente, sin que haya restricciones de ninguna índole—en cas ningún país—a los servicios que ofrecen.

Manténgase alejado

Los jóvenes—piense en sus hijos o nietos quizá—caen con mucha frecuencia en el ocultismo. En su mayoría, por curiosidad. Les atrae el poder que hay tras lo que hacen: jugar con la tabla Ouija, buscar adivinación sobre su futuro o quizá, las sesiones de espiritismo.

La conocida autora cristiana, Evelyn Christenson, explica: “Cuando hablo sobre lo oculto, me horroriza que aún jóvenes cristianos experimentan con toda clase de prácticas de lo oculto. Al preguntarles qué hacen en fiestas, sus respuestas me horrorizan. Muchos han atravesado la delgada línea entre juegos inocentes y lo oculto. Oyen voces durante sus reuniones, experimentando poder sobrenatural y recibiendo respuestas en forma extraña, según los métodos espiritistas”( Evelyn Christenson. “Qué sucede cuando las mujeres oran”. Editorial Clie. España. 1978. Pg. 109)

Hace pocos días una atribulada madre me explicaba la triste situación de su hija de diecisiete años. En dos ocasiones había sido internada en un hospital siquiátrico con manifestaciones de locura y convulsiones. ¡Había jugado con la tabla Ouija!

Afortunadamente comprendió que el problema no era físico sino espiritual. La chica fue sometida a liberación. Reconoció, durante el proceso, que había ido donde adivinas para saber si su novio le era fiel. Abrió puertas al mundo de lo oculto.

¿Qué demanda Dios de nosotros? Que nos mantengamos al margen de toda contaminación espiritual. ¿Recuerda lo que dicen las Escrituras? El Señor le pidió a Su pueblo no contaminarse: “Sin embargo, tú debes ser intachable delante del Señor tu Dios. Las naciones que estás por desplazar consultan a los adivinos y a los hechiceros, pero el Señor tu Dios te prohíbe hacer esas cosas”(Deuteronomio 18:13, 14. Nueva Traducción Viviente)

¡Es tiempo de pararnos en la brecha! Satanás está empecinado en seguir robándonos territorio gracias al pecado del hombre, pero usted y yo como guerreros espirituales tenemos asegurada la victoria y antes que permitírselo, vamos a recobrar lo que nos pertenece.

Levántese en victoria. Es tiempo de clamar, interceder, orar y hacer guerra espiritual. Nuestro poderoso Señor Jesucristo nos asegura la victoria.

Quizá es la primera vez que lee sobre estos temas. Le pregunto: ¿Ya recibió a Jesucristo como su Señor y Salvador? Si no es así, hoy es el tiempo para que lo haga. No deje pasar esta oportunidad. Ábrale las puertas de su corazón. Le aseguro que no se arrepentirá.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@gmail.com o llamarme al (0057) 317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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