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VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

¿Es posible romper el poder de un maleficio?

Si alguien nos hace algún maleficio, ¿Es posible
romper su poder?¿Qué hay de malo en arrojarlo al río?¿Acaso el agua no rompe el
poder de la maldición?

Fernando Alexis Jiménez






N


o sabía cómo deshacerse del muñeco de tela, algo de
cabello humano, una cinta morada y dos medallas que encontró enterrado en su el
jardín, un domingo, mientras podaba el césped. Su vecina le recomendó que lo
arrojara a la basura. “Al fin y al cabo la maldición que encierra ese
fetiche, se irá a quién sabe dónde
”.

Un compañero de trabajo le dijo que lo arrojara lo más
lejos que pudiera. “Te vas en el auto, fuera de la ciudad, y lo arrojas”,
le explicó. Por su parte, una persona a la que consideró seria y a quien
consultó el asunto, le dijo que lo mejor sería tirarlo al río. “La corriente
de agua se llevará todo lo malo
”, precisó.

Por más de dos meses Rubiel no sabía cómo manejar el
asunto, e incluso, hay quienes aseguran que tenía aquella “cosa” en una
cajita de madera, que refundió en el cuarto de los elementos viejos y en
desuso, en el sótano de la enorme casa.

El uso de maleficios y fetiches

Uno de los elementos que utiliza el ocultismo, son las
maldiciones y hechizos, que materializan a través de muñecos o envoltorios,
llamados también “entierros”. Los utilizan por igual brujas, hechiceros y los
practicantes del vudú.

Recuerde que todo toma forma en las antiguas culturas
Caldea y Babilonia. Los caldeos residieron en la llanura aluvial de lo que hoy
se conoce como Babilonia y alcanzaron extraordinarios avances en las
matemáticas y la astrología.

En Babilonia, potencia mundial que contaminó el mundo
con sus prácticas, había más de cincuenta templos ocultistas de acuerdo con las
excavaciones arqueológicas de los últimos setenta años. Adoraban al dios
Meroduk y por igual, imágenes del sol y la luna y a tres demonios conocidos
como Labartu, Labarsu y Akthasu. Cabe anotar que tenían particular interés en
la adivinación, como una de sus prácticas ocultistas más fuertes.

Estas y otras culturas antiguas encontraban poder en
objetos o imágenes y, con el paso de los siglos, fue en África donde se afianzó
la creencia de que a través de fetiches se podía hacer mal a alguien a quien se
consideraba “enemigo”. Esta actividad se desarrolló más a través del
vudú. Tiene fuerza en Haití, Cuba, Brasil y Estados Unidos, específicamente en
Miami.

¿Qué hacer con los fetiches?

La Biblia –el libro de los triunfadores—es enfática en
instruir sobre la necesidad de deshacerse de objetos que traen maldición (hebrero
kjerém
- anatema). Los capítulos 6 y 7 del libro de Josué hablan específicamente
sobre la necesidad de deshacerse de tales objetos, cualquiera que sea su
condición.

Nuestro Padre celestial advirtió al pueblo de Israel,
lo que aplica también a nosotros hoy, sobre la importancia de quemar ídolos y
elementos utilizados por el ocultismo:
“Quema sus ídolos y no codicies
ni la plata ni el oro que los recubre. No te los lleves contigo, o se
convertirán en una trampa para ti, porque son detestables al Señor
tu Dios. No traigas
a tu casa ninguna clase de objetos detestables porque, si lo haces, serás
destruido, igual que ellos. Aborrece por completo esas cosas, porque están
apartadas para ser destruidas.”(Deuteronomio 7:25, 26. Nueva Traducción
Viviente)

El fuego debe destruir tales elementos—dice la
Biblia–, y no debe quedar nada de ellos. Si no lo hacemos, los fetiches
traerán destrucción física y espiritual.

Sobre esa base, no está bien arrojarlos a la basura,
fuera de la ciudad o a un río, como se aconseja hoy día. Es necesario que los
objetos de maleficio sean quemados, literalmente. No deben quedarse con
nosotros.

Deshacerse del mal

En las Escrituras encontramos abundante información
sobre la necesidad de destruirlos. Un segundo caso, bastante específico, lo
encontramos durante el tiempo que el apóstol Pablo predicó en Éfeso. Recuerde
que en esta metrópoli se adoraba a Diana, un demonio que ejercía dominio
territorial en el área geográfica de aquella región.

El libro de los Hechos en el capítulo 19 relata que el
apóstol debió pasar dos años librando una tremenda batalla espiritual, al
tiempo que evangelizaba. Además de críticas y oposición, fue blanco de
persecución. Satanás y sus huestes no querían soltar el dominio de una ciudad
donde se practicaban lo que se llama hoy magia negra y adivinación, al tiempo
que en las ceremonias ocultistas de adoración, se realizaban hechizos
orientados a procurar beneficios en materia de salud, prosperidad e incluso, la
relación matrimonial.

La batalla de Pablo fue dura, pero muchos de quienes
practicaban el ocultismo, se convirtieron a Cristo y dice el relato que:
“Muchos de los que
llegaron a ser creyentes confesaron sus prácticas pecaminosas. Varios de ellos,
que practicaban la hechicería, trajeron sus libros de conjuros y los quemaron
en una hoguera pública. El valor total de los libros fue de cincuenta mil
monedas de plata” (Hechos 19:18, 19. Nueva Traducción Viviente)

Los efesios no guardaron ni se deshicieron
superficialmente de los objetos asociados al ocultismo, sino que los quemaron.
No había otra opción. Lo tenían claro.

Igual hoy, si encontrara algún elemento a través del
cual estén procurando hacerle daño, es necesario que lo destruya, y en oración,
declare que su vida, la de su familia y sus propiedades, son guardadas por
Dios. Nuestro amoroso Padre celestial establece círculos de protección
alrededor nuestro (Cf. Job 1: 10).

Dios quiere bendecirlo… Deshágase de lo que acarrea
maldición… Hoy es el día para hacerlo. Igual, hoy es el día para que reciba a
Jesucristo como Señor y Salvador. Basta que lo reciba en su corazón con una
sencilla oración. Puedo asegurarle que su vida experimentará transformación.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos pastorfernandoalexis@gmail.com
o llamarnos al (0057) 317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

 

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Comentarios

Una respuesta a “¿Es posible romper el poder de un maleficio?”
  1. Nanci Merconchini dice:

    me ha gustado realmente es excelente y muy clara



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