VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

¿Cómo enfrentar eficazmente los ataques del mundo de las tinieblas

Fernando Alexis Jiménez

N

o se puede negar que son amables. Si llegara a necesitar un favor, sin duda se lo harán. No lo pensarán dos veces en el propósito de ayudarle. Pasan desapercibidos aun cuando ocupan cargos relevantes en el gobierno, en la política, en la docencia, en los círculos intelectuales y en organizaciones sociales que ejercen poderosa influencia. Pero, ¡cuidado! ¿Son cristianos? No, son satanistas desplegando un ataque sin cuartel contra los creyentes de todo el mundo.

 

Mayra es aún profesora en la ciudad de Popayán, en el suroccidente colombiano. Tiene 53 años. Se congrega en una iglesia evangélica, pero por muchos años fue adoradora del mundo de las tinieblas.

 

 

Los satanistas tienen un propósito claro: destruir la Iglesia de Jesucristo. Sin embargo, en esa batalla, usted y yo somos más que vencedores por la autoridad que nos dio el amado Salvador (Cf. Lucas 10:18, 19)

 

 Aprovechaba mi condición de profesora de la asignatura de historia y sociales para reclutar estudiantes. Les despertaba curiosidad y luego los involucraba en actividades ocultistas—me relató en un diálogo que tuvimos en una célula cristiana, cuando estábamos plantando una iglesia en esa ciudad. –El rector de la institución educativa sabía de mis prácticas, pero jamás me dijo nada. Es más: creo que él mismo quería que lo invitáramos–.

 

Por su parte Soraya es secretaria en un almacén de cadena de una ciudad capital que visité recientemente para dar unas conferencias sobre Guerra Espiritual. No llega a los treinta años pero ya tiene sobre sus hombros la pesada carga de haber destruido literalmente no una sino varias iglesias. Sus acciones conjugan dos elementos: el compromiso y fidelidad con el grupo de satanistas en el que se reúne los sábados en la noche, y en segundo lugar, el deseo de acabar con los cristianos.

 

Vine a escuchar su conferencia, para decirle que se cuide, no solo usted sino aquellos que se llaman creyentes en Jesucristo. Si no están firmes, créalo, van a caer pronto. Aun cuando usted me diga que no tenemos mayor poder, sí lo tenemos: radica en aprovecharnos de sus descuidos–, expresó con el semblante sereno de quien se encuentra escondido, a la espera de que caiga su presa.

 

–¿Cómo lograste dañar tanta gente?–, le pregunté, sin salir de mi asombro porque es una persona relativamente joven, que inspira cierta tranquilidad. Al fin y al cabo, Satanás es muy hábil para engañar.

 

Pronto me ganaba la confianza del pastor y de los líderes. No me afanaba por ocupar posiciones de liderazgo. Simplemente iba al servicio religioso. Me veían ahí, de rodillas, aunque mis oraciones eran a mi dios. Pronto llamaba la atención y me invitaban a las reuniones de oración. Incluso, en una de las congregaciones me reclutaron en el ministerio de intercesión–, asegura en medio de la sonrisa triunfalista de quien considera que logró su propósito.

 

Generalmente aprovechaba que me permitían orar por las personas, especialmente las que estaban enfermas. Lo que hacían los demonios a quienes yo invocaba en esos momentos era atar a quienes estaban en una posición de inferioridad en el mundo de las tinieblas y traer otros mayores. Eso era lo que yo hacía: les transfería demonios. En apariencia, sanaban, pero sin embargo, su situación llegaba a ser peor. Pronto sus dolencias llegaban a ser peores—me dijo.

 

No es el único caso. Podría pasar mucho tiempo relatando lo que ocurre cuando los pastores, obreros, líderes y cristianos comprometidos, se encuentran en medio del ojo del huracán como consecuencia de los ataques de las huestes satánicas.

 

El objetivo: generar caos y destrucción

 

Desatar caos y destrucción ha sido el propósito de Satanás desde siempre. El Señor Jesús advirtió que “El ladrón ni viene sino para hurtar y matar y destruir…”(Juan 10:10 a) Él no persigue sino la destrucción del género humano—que somos usted y yo—y que para Dios representamos lo más precioso, a tal punto que envió a su Hijo Jesús a morir por nuestros pecados.

 

Ahora, el propósito de nuestro Salvador Jesucristo es diametralmente distinto: “… yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”(Juan 10:10 b). El término abundancia proviene del griego perissos que traduce “superabundancia, exceso, rebosante, más que suficiente, mucho más de lo necesario, extraordinario”. ¡Eso es lo que nuestro amoroso Padre celestial quiere para usted y para mí! (Cf. Juan 5:40)

 

Nuestro Adversario espiritual y sus huestes no descansan en la meta de causarnos daño. Trabajan las 24 horas, los 7 días de la semana, todo el año. Es perseverante y está agazapado, a la espera de que nos descuidemos.

 

¿Recuerda la historia de Job? El relato dice que era un varón en tierra de Uz, llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado del mal.”(Job 1:1) De él decía Dios que “…no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal” (Job 1:8)

 

No obstante, Satanás—que en hebreo –Satán–, traduce “Oponente, el que odia, el acusador, el que resiste, obstruye y limita todo lo bueno”, puso en tela de juicio la integridad de Job, el célebre patriarca de Israel: Y respondiendo Satanás al SEÑOR, dijo: ¿Teme Job a Dios de balde? ¿No le has tú cercado a él, y a su casa, y a todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra. Mas extiende ahora tu mano, y toca todo lo que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro. Y dijo el SEÑOR a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante del SEÑOR.”(Job 1: 9-12. Nueva Traducción Viviente)

 

Basta una simple lectura a los versículos que siguen para descubrir lo que se desencadenó en Job: perdió su familia, sus propiedades, su salud y por supuesto, su estabilidad emocional. Aun cuando las circunstancias se tornaron adversas, Job: “… se levantó, y rasgó su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró; y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. El SEÑOR dio, y el SEÑOR quitó; sea el nombre del SEÑOR bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó locura a Dios.”(Job 1:20-22. Nueva Traducción Viviente)

 

Satanás ataca todo el tiempo (1 Pedro 5.8). ¿Qué debemos hacer entonces? Permanecer firmes, fieles a dios, que Él nos asegura la victoria y la protección. No olvide lo que dicen las Escrituras: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”(Salmo 34:7. Cf. Daniel 6:22; 2 Reyes 6.17)

 

Lo que no podemos, bajo ninguna circunstancia, es caer en el descuido porque nuestro enemigo aprovecha cualquier oportunidad que le demos…

 

Servidores de Dios, en la mira de los ataques demoníacos

 

Quienes servimos a Dios nos constituimos inmediatamente en blanco del ataque por parte del mundo de las tinieblas (Cf. Efesios 6.12). Un ejemplo de esas agresiones la encontramos en la comisión que el Señor Jesús hizo de varios de sus discípulos: “Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos.”(Lucas 10:1-3)

 

Nuestro amado Salvador fue muy claro en ponerlos sobre aviso a los “lobos” que iban a encontrar a su paso. Hoy esos mismos “lobos” son la infinidad de integrantes de organizaciones ocultistas que procuran destruir a pastores, obreros y líderes.

 

Al respecto el autor y conferencista, Diego Steve García, describe el testimonio de una satanista activa de tan solo 23 años quien le relató: Nosotros sabemos más biblia que un pastor evangélico y es un deber y una obligación conocer mucho de biblia y ayunar mucho más que un pastor evangélico para poder derribarlos. Nuestra pelea es más con hechizos “puritinae” (hechizos de muerte o de ruina) y son mucho más efectivos cuando esos supuestos lideres evangélicos son hipócritas y esconden algún pecado. Hay otros hechizos: son los “daimone” (para que caigan en sexo ilícito) por último les dedicamos hechizos de mammonpara que amen más el dinero que a DIOS, por eso es claro que muchas iglesias evangélicas son más satánicas con sus hechos y acciones que nosotros mismos como miembros de la covernarie(secta o logia satánica). Como nos dice nuestro sacerdote cornueri”. “(Diego Steve García. “Sub Culturas II, de regreso al Edén”. Pg. 36)

 

Observe que no es algo nuevo. Históricamente el mundo de las tinieblas ha procurado traer enfermedad, inmoralidad, ambición y pecado en sus diferentes manifestaciones, a quienes ocupan posiciones relevantes en la Iglesia. Sabe que de esta manera afectará el testimonio a toda la congregación e infinidad se irán del Camino de Salvación desilusionados.

 

El Problema es que, en la mayoría de los casos, quienes ejercen el liderazgo o son cristianos comprometidos, desconocen que contra ellos se está librando una batalla sin cuartel, para procurar su destrucción.

 

El relato bíblico indica que “Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.”(Lucas 10:17-20)

 

Cuando el amado Señor les dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo”, estaba poniendo de manifiesto que mientras ellos predicaban, el enemigo ponía trampas y procuraba destruirles.

En Jesucristo tenemos asegurada la victoria en la lucha que libramos contra el mundo de las tinieblas…

 

Un pastor que cayó en adulterio, relató que aprovechando los problemas que había en su relación matrimonial, una joven mujer se le acercó para decirle que estaba orando por él. “Usted tal vez no quiera admitirlo por vergüenza, pero se la difícil situación por la que está atravesando. Se que está sufriendo. Y le estoy acompañando en oración”, le aseguró aquella dama.

 

Poco tiempo después puso los ojos en ella. Le pareció atractiva. Un café, luego una conversación más en profundidad sobre los problemas hogareños y, por último, la cita en un motel.

 

Ella me aseguraba que no había otro hombre como yo. Y sí, reconozco que fue una locura y una irresponsabilidad. Pronto habíamos intimado y cuando mi matrimonio se destruyó y cuando me desvincularon de la iglesia, ella se alejó. Me dejó a la deriva. Tiempo después descubrí que era ocultista. Su propósito era destruir nuestra congregación. Sobra decir que muchas personas no quisieron volver a reunirse y un buen número se alejó de Cristo.”, me dijo este hombre que por más de quince años sirvió en la extensión del Reino de Dios.

 

¿Ocurre hoy día? Sin duda que sí. ¿Qué podemos hacer entonces? Mantener una estrecha intimidad con Dios, viviendo Su Palabra y en oración. Someternos al Señor es fundamental para resistir eficazmente a nuestro Adversario espiritual y toda su cohorte (Cf. Santiago 4:7). Téngalo presente: Satanás es nuestro enemigo hoy y siempre.

 

Un enemigo con relativo poder

 

Satanás tiene poder, limitado pero al fin y al cabo, poder. Cuando se infiltró entre los hijos de Dios en una reunión con el Padre celestial, el adversario explicó: “Y dijo el SEÑOR a Satanás: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satanás al SEÑOR, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. ||Español: Sagradas Escrituras (1569)||Job||1||7” (Job 1:7. Nueva Traducción Viviente) Estas líneas muestran que el mundo de las tinieblas no descansa. ¿Dónde radica su poder? En el pecado del género humano.

 

Un poco más adelante en el tiempo, la Biblia relata que Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto y fue tentado por el diablo (Cf. Mateo 4:1) En esa ocasión el enemigo mostró su esfuerzo por rodear el mundo entero, sobre el que ejerce gobierno: “Otra vez le pasó el diablo a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares.”(Mateo 4:8, 9)

 

No lo olvide: mediante diversas acciones, las huestes de las tinieblas procuran nuestra caída y es menester que nos mantengamos asidos de la mano del Señor Jesucristo. Hasta tanto tomemos conciencia de la enorme responsabilidad que nos asiste, abriremos puertas de manera consciente o inconscientes para los ataques del Adversario espiritual.

 

Es aquí donde su papel y el mío, como siervos de Jesucristo, es esencial. De un lado, permanecer firmes en Cristo, y de otro, dar la batalla, confrontando a Satanás y el mundo de las tinieblas, tal como explica el evangelista internacional, Carlos Annacondia: “Dios le ofrece a usted, como cristiano, una autoridad espiritual que debe poner en acción. Desde la creación, Dios le otorgó al hombre toda la autoridad sobre la tierra, y lo puso como corona de la creación… ese dominio se perdió cuando el hombre cayó en pecado. Satanás le arrebató la autoridad y se hizo señor de la tierra. El hombre perdió la escritura de autoridad. Satanás se la arrebató… puedo garantizarles que tenemos la autoridad que proviene de Dios, y que a través de la fe en Él podemos quitarle cualquier cosa al diablo.”( Carlos Annacondia. “Oíme bien, Satanás”. Editorial Betania. Estados Unidos. 1998. Pg. 58)

 

Los satanistas oran y ayunan. Son disciplinados. No se andan por las ramas. Ronald, un joven que por siete años estuvo inmerso en el ocultismo—primero con música metálica y luego con prácticas satanistas abiertas–, relató que se ponían de acuerdo para torpedear las actividades evangelísticas: “Cuando sabíamos que en la ciudad se iba a realizar una actividad para predicar, nos reuníamos y entrábamos en oración y ayuno contra los pastores que estaban organizando los eventos y para que no resultara eficaz. Nosotros persistíamos. Claro, cuando nada salía bien, nos daba rabia, pero generalmente insistíamos. Para nosotros, en ese tiempo cuando estaba en el ocultismo, el mayor enemigo eran las oraciones de los cristianos. ¡No los podíamos destruir!”.

 

Es esencial, insisto, en que nos mantengamos unidos a nuestro amado Dios y Padre, en oración. No podemos desprendernos de Su poderosa mano, como anota el autor sagrado: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperan mía,  y castillo mío; Mi Dios,  en quien confiaré. El te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y  debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil,  y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.”(Salmo 91:1-7)

 

No podemos ignorar que el mundo de las tinieblas libra en contra nuestra tremendos ataques. No es nuevo. Históricamente ha tenido ocurrencia. Sin embargo, tenemos asegurada la victoria por el poder y la autoridad que nos confiere el Señor Jesucristo. Y en ese poder y autoridad es que debemos movernos. ¡Hoy es el día, ahora!

 

Recuerde siempre que Satanás y sus huestes son enemigos vencidos y que más poderoso es el que está en nosotros—Cristo—que el que está en el mundo.

 

A propósito, ¿Ya recibió a Jesucristo como Señor y Salvador? No deje pasar esta oportunidad. Hoy es el día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón y experimentará cambios en todas las áreas de su vida.

 

Si tiene alguna inquietud, por favor no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@gmail.com o llamarnos al (0057)317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

Recuerde que en www.estudiosbiblicos.jimdo.com siempre tenemos material nuevo. Ah, y  visítenos en www.guerraespiritual.org

 

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