VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

Fundamentos para el crecimiento cristiano

Fernando Alexis Jiménez

L

a pregunta le asaltó muchas veces: “¿Y ahora qué sigue?”. Era cristiano. Tomó la decisión de recibir a Jesús como Señor y Salvador una calurosa noche de domingo, en el pueblecito de calles largas, sinuosas y áridas en las que los vientos de agosto levantaban tremendas polvaredas.

 

Le recomendaron leer la Biblia e ir al servicio en la congregación. Y así lo hizo, pero quería algo más. Sentía que aún no colmaba sus expectativas. Estaba inconforme consigo mismo.

 

Tiempo después descubriría que esa misma expectativa es la que asiste a millares de personas en todo el mundo. Desean algo más, desde el momento en que reciben al Hijo de Dios en su existencia…

 

Se inició un proceso de crecimiento

 

Cuando recibimos al Señor Jesús como único y suficiente Salvador, se producen dos elementos fundamentales y trascendentes. Primero, recibimos el perdón de los pecados por el sacrificio del amado Hijo de Dios en la cruz, y segundo, somos salvos. Y añadiría un tercer aspecto que está inmerso en los dos anteriores: Entramos a formar parte del reino de Dios.

 

 

Cuando le abrimos las puertas del corazón a Jesucristo, experimentamos cambio y crecimiento personal y espiritual…

 

El Reino de Dios no es otra cosa que el reinado espiritual de Dios sobre todos aquellos que nos sometemos a Su voluntad. En este caso y dado que al aceptar a Jesucristo usted entró a formar parte de Su iglesia, Dios reina sobre la iglesia, es decir sobre usted y yo.

 

El Señor Jesús asoció su iglesia con el concepto de reino de Dios cuando le dijo a Pedro:Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia. Te daré las llaves del reino de los cielos: la puerta que cierres en la tierra se cerrará en el cielo; y la que abras en la tierra se abrirá en el cielo”(Mateo 16:18, 19. La Biblia al Día).

 

Por tal motivo es necesario someterse a Dios, y segundo: Nacer de nuevo. ¿De qué manera entonces podemos afirmar que somos parte del reino de Dios? Cuando nos sometemos a la voluntad de Dios. Hasta tanto lo hagamos, no le estamos permitiendo que gobierne nuestros pensamientos y acciones, que es lo fundamental.

 

El Señor Jesús también dejó este aspecto muy claro, tal como lo relata el Evangelio en el célebre diálogo que el Maestro sostuvo con Nicodemo.  “Con toda sinceridad te lo digo—interrumpió Jesús–, que si no naces de nuevo no podrás entrar en el reino de Dios…, no basta nacer físicamente. Uno tiene que nacer espiritualmente también si es que desea entrar en el reino de Dios” (Juan 3:3-5. La Biblia al día).

 

Este principio se reitera cuando explica el apóstol Pedro: “….porque ahora tienen una nueva vida, vida que no recibieron de sus padres y que jamás se desvanecerá. Esta nueva vida de ustedes es eterna porque se la dio Cristo, el vivo y eterno mensaje de Dios” (1 Pedro 1:23. La Biblia al Día).

 

En Cristo se nos ofrece una vida plena, de realización, que impacta la dimensión física y espiritual. Es esencial dar pasos sólidos hacia esa transformación y comienzan con dejar que Dios obre en nuestro ser.

 

¿Basta con ir a una iglesia?

 

Ir a la iglesia es un paso importante. Allí crecemos espiritualmente y como personas, en todos los ámbitos. No obstante, es imprescindible que andemos en el temor del Señor, agradándole, en sujeción a sus pautas de vida para nosotros. Jesucristo lo explicó así: “No todos los que dicen ser piadosos lo son de verdad. Quizá me llamen Señor, pero no entrarán en el cielo. Ahí sólo entrarán los que obedecen a mi Padre que está en el cielo”(Mateo 7:21. La Biblia al día).

 

 

No basta con ir a una Iglesia… es necesario caminar de la mano de Jesucristo, nuestro amado Salvador, para expresar ese crecimiento que tanto anhelamos…

 

Es necesario vivir a Cristo. Llevar a la práctica los principios que aprendemos en el Libro de los Triunfadores: La Biblia. Es entonces que podemos sacar nuestra cédula de ciudadanía celestial, aquella que nos identifica como ciudadanos del Reino de Dios. Usted ahora no es una rueda suelta. Forma parte de esa gran estructura, fruto de la misericordia divina, que es Su reino en la iglesia.

 

Por supuesto, en la mayoría de los casos hemos incurrido de nuevo en pecado, pero recuerde que tenemos ahora una nueva naturaleza “Porque Él nos rescató de las tinieblas satánicas, y nos trasladó al reino de Su Hijo amado” (Colosenses 1:13. La Biblia al día). No podemos seguir atados ni al pasado ni a la inclinación pecaminosa sin control. ¡Ahora somos libres por el poder de Jesucristo!

 

Estamos en el mundo, pero no somos del mundo

 

Finalmente hay un aspecto que usted debe tener claro: está en el mundo pero no es del mundo. El Señor Jesús lo explicó de manera sencilla cuando anunció en su última oración al Padre: “Pronto saldré del mundo para irme contigo, y aquí quedarán ellos. Padre Santo, protege a los que me has dado, para que ninguno se pierda y para que permanezcan unidos como nosotros…El mundo los aborrece porque no son del mundo, como yo tampoco lo soy”(Juan 17:11, 14. La Biblia al día).

 

El hecho que jamás debemos olvidar es que vivimos para Dios en todo momento, sin prestar tanta importancia a los asuntos materiales como lo hacen los mundanos. Igualmente reviste importancia considerar que con nuestros pensamientos y acciones, sujetos a Dios, contribuimos a construir cada día un mundo mejor. Es por esa razón que debemos procurar la salvación de todas las personas con las que tenemos trato diario, hablándoles de la Salvación en Cristo.

 

Usted es ciudadana del Reino de Dios. Posiblemente Satanás le vende la idea de que no es así, pero no le crea. La seguridad la tiene en Jesucristo, quien murió por sus pecados y los míos para librarnos de toda condenación. Ahora, nuestro compromiso es vivir como cristianos, es decir, como ciudadanos del reino de Dios.

 

No podría despedirme sin preguntarle: ¿Ya recibió a Jesucristo como Señor y Salvador? Hoy es el día para hacerlo. Es la mejor decisión que jamás antes podríamos haber tomado. Con Cristo en nuestra vida, experimentamos cambio y crecimiento personal y espiritual.

 

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos a pastorfernandoalexis@gmail.com o llámenos al (0057)317-4913705

 

© Fernando Alexis Jiménez

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