VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

Archivo de Enero, 2012

No nos dijeron toda la verdad sobre los líderes


VIDA NUEVA

No nos dijeron toda la verdad sobre los líderes

Con frecuencia
olvidamos que los líderes son hombres y mujeres como usted o como yo, con
fortalezas pero también con debilidades…

¿Quién dijo que a los
líderes absolutamente todo les sale bien y que jamás fracasan?

¿Acaso hay un líder de
éxito que jamás se haya equivocado?

 

Fernando Alexis
Jiménez








N


os engañaron…
definitivamente nos engañaron… ¿La razón? La sociedad que nos rodea nos
vendió a través de todos los medios –impresos y audiovisuales– una imagen
estereotipada de los líderes…

Los presentan como los protagonistas de alguna película en la que jamás les
ocurre nada y siempre, al final de la historia, aparecen sonrientes en la
pantalla mientras que a lo lejos se aprecia el sol muriendo entre las montañas.

Inmediatamente después aparecen los créditos de los realizadores del filme
y quedamos con la íntima sensación de que no estamos refiriéndonos a seres
comunes sino a una especie de súper-hombres y súper-mujeres que jamás cometen
errores, a quienes todo les sale a pedir de boca, que superan con facilidad
cualquier obstáculo, que no se desesperan a pesar de las circunstancias
adversas, y si llegan a sufrir algún ataque que los derriba, se levantan
airosos limpiándose el polvo que se adhirió a sus ropas.

No… Definitivamente esa no es la realidad de los líderes triunfadores de
carne y hueso…

Tampoco es la que ofrecen las tiras cómicas o tal vez los programas de
dibujos animados en los que el personaje central puede caer desde un edificio
muy alto o quizá recibir todo el peso de un enorme piano, y aunque en el
instante quedan aplanados como si se tratara de sellos postales de correo, se
restablecen con facilidad y, armados de un sonrisa que nunca abandona sus
rostros, re emprenden la jornada…

Líderes sin estereotipos

¿Qué puede pensar el
pequeño empresario que lucha una y otra vez por colocar sus productos en el
mercado, mientras que la competencia despiadada agota sus esfuerzos para
sacarlo del camino?

¿Acaso aquellos que hoy lucen satisfechos en las fotografías de los diarios
como productores sólidos y emprendedores no enfrentaron alguna vez y, al igual
que él, las mismas dificultades?¿O tal vez los empresarios que tienen buenos
ingresos hoy no aprendieron ayer de los fracasos y los desengaños cuando las
cosas no salían como esperaban?

¿Y qué razonará el promotor de libros y enciclopedias que concluye su
jornada sin que haya vendido tan siquiera un texto?

¿Qué podrá decir si en las conferencias de motivación le aseguraron que
sería tan fácil como saludar al potencial comprador y despacharle –en cuestión
de minutos– todas las ventajas de los manuales, para encontrarse sobre el
terreno que apenas perciben que se trata de un comercializador le cierran las
puertas en la cara?

¿De qué manera asimila los fracasos la persona corriente que adquirió un
libro de superación –de esos que se leen en cuestión de horas y que ofrecen un
cambio extraordinario de la vida con sólo disponerse a ser un triunfador—cuando
enfrenta la realidad de que los famosos principios hacia el éxito no son
aplicables a su realidad?

Los líderes que transforman el mundo, son común y
corrientes

Y ¿Qué decir del
hombre que renunció a su empleo recién abierto una pequeña iglesia de provincia
para dedicarse al pastorado a tiempo completo pero que, una vez inicia su
trabajo, encuentra que pasan las semanas y nadie llega al templo?

¿Y el joven que comenzó a dirigir el grupo de alabanza de la congregación
para encontrarse, a vuelta de poco tiempo, que las personas a su cargo no
quieren atender sus instrucciones y cada quien quiere hacer las cosas a su
manera?

¿Usted ha enfrentado una situación similar o probablemente aproximada? Si
es así, ¡Bienvenido! …este material fue diseñado para analizar junto a usted
y con detenimiento –porque el afán no es concluir el curso a la mayor brevedad
sino asimilar el mayor volumen de conocimientos posible—las pautas de vida que
rodearon a líderes de carne y hueso, que enfrentaron frustraciones, que
tropezaron con el fracaso, que en ocasiones se rindieron a las dificultades y
que finalmente vencieron, sobreponiéndose a toda adversidad para navegar en las
aguas –unas veces turbulentas y otras quietas—del liderazgo…

Por favor, busque con cuidado en su Biblia y descruba allí a hombres y
mujeres con un liderazgo que transformó naciones enteras, pero que también
fallaron y, no se quedaron en el piso derrotados, sino que se levantaron en
victoria.

Ellos fueron líderes triunfadores… sin embargo también se equivocaron y
fracasaron… En ocasiones cayeron bajo el peso del desánimo y en otras, se
alentaron y levantaron su mirada dispuestos a seguir aun cuando todo a su
alrededor decía que era imposible…

Adelante; jamás olvide que usted fue concebido como un triunfador. Nada
podrá detenerlo si va de la mano de Jesucristo. Ah, y si aún no ha recibido a
Cristo como Señor y Salvador de su vida, hoy es el día para que tome esa
maravillosa decisión que transformará su vida…

Si tiene algún interrogante o inquietud, no dude en escribirnos a pastorfernandoalexis@hotmail.com
o llamarnos al (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

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y en Twitter @oraciondepoder

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LEYES DE EXITO, VIDA NUEVA

El sobrepeso corporal, ¿cómo nos afecta?

 

Fernando Alexis Jiménez

U

na hamburguesa. Grande. Apetitosa. Sobre sus costados, trozos de mortadela. La lechuga pugnaba por salir. Con solo verla, Humberto sintió esa sensación de ansiedad y placer que siente alguien cuando salta desde un trampolín o aquél que, en una fiesta familiar, recibe un premio en una rifa. Sus manos literalmente sudaban. “Tranquilo, que ya vienen para acá”, le dijo su esposa incómoda. Él la ignoró y repuso: “Me preocupa que se equivoquen de mesa”.

 

Desde que le pusieron el alimento delante, no volvió a preocuparse de Laura que lo miraba atónita, ni de sus niños que se peleaban por una bebida gaseosa mientras gritaban: “La de sabor a limón es mía”.

 

Siete minutos, ni un segundo más ni un segundo menos. Es más, el que quisiera, podría cronometrarlo. Tras ese lapso, Humberto volvió a ser el de siempre. Se limpió el sudor de su frente, acomodó el botón de su camisa, miró alrededor y sonrió a su familia. “Estaba deliciosa”, murmuró.

 

 

¿Ha pensado por un instante cómo le perjudica el sobrepeso corporal?

 

La misma historia de los sábados en la noche. Llegaba a casa con la gritería de un carnaval de pueblo, e invariablemente les preguntaba: “¿Quiere alguien ir a comer hamburguesa?”. Y la respuesta de todos, en coro: “Sí…”. Como un comercial que se repetía, siempre a la misma hora, en el mismo lugar.

 

Querido…—le dijo Laura—Creo que debes hacer algo, porque ya no te queda la ropa. El sobrepeso puede enfermarte–.

 

El asintió con la cabeza y, como siempre solía repetirlo, dijo: “Me resulta muy difícil, pero haré el propósito”.

 

Quizá usted sea de la infinidad de hombres y mujeres que cada año, al comenzar el mes de enero, se fijan el propósito de hacer juiciosamente una dieta y, pronto, se dan por vencidos. Lo comprendo, porque he librado la misma lucha que usted.

 

Enfermedades por el sobrepeso

 

Los especialistas coinciden en asegurar que el sobrepeso es un estado anormal caracterizado por la acumulación excesiva de grasa en el organismo. La condición de exceso de peso varía de acuerdo con con la raza, sexo, edad, época y lugar. En términos generales es más frecuente en las mujeres y después de los 35 años (aunque puede darse a cualquier edad).


Para que se acumule grasa en el organismo, es necesario que el número de calorías ingeridas sea mayor que el de las gastadas.  El organismo aumentará de peso por recibir y asimilar exceso de alimentación, o por gastar poco de lo asimilado. Esto se debe a una alimentación excesiva, sedentarismo o bien, por problemas físicos (en el sistema glandular o endocrino), que dicho sea de paso, no son los más frecuentes.

 

Ahora, ¿Por qué las personas comen en exceso? Generalmente como consecuencia de los malos hábitos, al elegir mal los alimentos y por factores afectivos. Con frecuencia una persona reacciona a las situaciones de disgusto o ansiedad, ingiriendo alimentos en exceso y/o bebidas alcohólicas.
También cuando una persona tiene un trabajo sedentario y camina poco disminuye su consumo orgánico de calorías.

 

 

¿En dónde encontramos la fuerza para vencer el sobrepeso corporal?

 

A veces so observa que una persona que come mucho y hace ejercicio vigoroso, se mantiene en su peso normal, mientras que al dejar de gastar energía física, aumenta rápidamente de peso, pues sigue comiendo lo mismo que cuando hacía ejercicio, en lugar de reducir su alimentación.
El mismo proceso sucede al llegar a la madurez.


Otras veces el organismo consume menos alimentos por hallarse afectado el funcionamiento de una o varias glándulas de secreción interna (hipófisis, tiroides, páncreas, glándulas sexuales, suprarrenales, epífisis o glándula pienal), o ciertas zonas del sistema nervioso (hipotálamo). Las glándulas que más influyen son la pituitaria o hipófisis, las glándulas sexuales y la tiroides. Comúnmente las personas con exceso de peso comen mucho y hacen poco ejercicio, desconociendo los beneficios del movimiento y la actividad física.


La persona con sobrepeso no solo se queja de la deformación de su cuerpo, sino también de otras molestias como: agitación ante el menor esfuerzo, cansancio fácil, tendencia excesiva al sueño, etc.
Se pueden observar trastornos del corazón, elevación de la tensión arterial, facilidad para infecciones del aparato respiratorio, tendencia a la diabetes, a enfermedades del riñón, hígado y vías biliares, lesiones cardíacas, afecciones de las articulaciones de los miembros, nefritis, arteriosclerosis, edema pulmonar, reumatismo, trastornos menstruales y hernias, entre otras.

 

¿Es posible superar la situación?

 

La recomendación generalmente se orienta a asumir nuevos hábitos alimenticios. Aprender a decir “No, gracias”, cuando le ofrecen repetir alimentos y, apenas sienta saciedad, interrumpir la ingesta de comida.

 

El apóstol Pablo advirtió que, no cuidar el cuerpo, no honra ni glorifica a Dios porque al incurrir en sobrepeso—aún sabiendo que no estamos teniendo temperancia frente a un plato de comida–, es atentar contra nuestro “templo”. Escribiendo a los cristianos de Corinto dijo: ¿No se dan cuenta de que todos ustedes juntos son el templo de Dios y que el Espíritu de Dios vive en   ustedes?  Dios destruirá a cualquiera que destruya este templo. Pues el templo de Dios es santo, y ustedes son este templo.”(1 Corintios 16, 17. Nueva Traducción Viviente)

 

¿Qué hacer si consideramos imposible vencer la ansiedad por comer? Depender de Dios. El propio apóstol Pablo escribió: «El entrenamiento físico es bueno, pero entrenarse en la sumisión a Dios es mucho mejor, porque promete beneficios en esta vida y en la vida que viene»..”(1 Timoteo 4:8. Nueva Traducción Viviente)

 

Es cierto que, en nuestras fuerzas, resulta complejo vencer la ansiedad de comer que—a su vez—afecta nuestra salud física y la autoestima. No obstante, si dependemos de Dios y dejamos de hacer únicamente nuestra parte, podemos vencer.

 

No deje pasar esta oportunidad sin tomar la que será su mejor decisión: Recibir a Jesucristo como Señor y Salvador de su vida. Puedo asegurarle que todo en su ser, será diferente y podrá alcanzar esas metas que tanto ha soñado.

 

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirnos a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarnos al (0057) 317-4913705

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

 

 

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VIDA NUEVA

Si Dios lo perdonó, ¿Por qué no se perdona usted?

 

Fernando Alexis Jiménez

S

on apenas 60 mil dólares. “Solamente esa suma y podrá llegar a lo más profundo del mar donde podrá apreciar los restos del Titanic”, asegura el empresario Rob McCallum, uno de los empresarios de Deep Ocean Expeditions, que organiza inmersiones en sumbarinos con capacidad apenas para tres personas: el piloto y dos expedicionarios que cancelan la elevada suma.

 

            El desplazamiento hacia la profundidad, con aguas que ejercen fuerte presión sobre el sumergible, dura alrededor de diez horas, tiempo en el cual deben abstenerse de ir al baño y consumir líquidos.

 

Rob asegura que los visitantes quieren ver qué hay en la profundidad, aun cuando ya no encontrarán artículos ya que en su mayoría fueron rescatados. Son más de 5.500 que se venden hoy por 189 millones de dólares.

 

Cuando Dios nos perdona, lo hace una vez y para siempre…

 

 

El anuncio lo publicitan en periódicos y revistas especializadas en Estados Unidos y Europa, aplicando ajustes al valor de la exploración. Una verdadera horda de curiosos desde 1985 cuando se descubrieron los restos de la embarcación. Los más frecuentes son cruceros hasta con 1,500 personas que se desplazan hasta el sitio exacto del Atlántico en donde se produjo el hundimiento, vestidos como oficiales, tripulantes o artistas de la época.

 

Como se recordará, el naufragio del Titanic se produjo el 15 de abril de 1912. La estructura se fracturó en dos a raíz de una colisión con un iceberg y descendió verticalmente a una profundidad de 610 metros, cerca de Terranova en aguas internacionales y cuando el enorme trasatlántico se acercaba a los Estados Unidos.

 

           A bordo iban 10 millonarios de la época, incluido el financiero Jonh Jacob Astor IV, el industrial Benjamín Guggenheim e Isidor Straus de Macy´s, propietario de uno de los más grandes almacenes de cadena de la época.

 

 

            Expertos aseguran que si el iceberg se hubiese divisado 5 segundos antes, se hubiera evitado la colisión que dejó un trágico saldo de 1.500 personas que murieron por ahogamiento e hipotermia.

 

Nuestros pecados, en lo profundo del mar

 

Si bien es cierto la Biblia es clara en advertir que pecado es toda acción en contravía de lo dispuesto por Dios, como anota el apóstol Juan: “El pecado es la trasgresión de la ley”(1 Juan 3: 4; Cf. Juan 3:16), el amor ilimitado de nuestro amoroso Padre celestial nos ofrece el perdón y arroja todas nuestras trasgresiones a lo más profundo del mar: “¿Qué Dios hay como tú que perdone la maldad y pase por alto el delito del remanente de su pueblo? Pon tu pie sobre nuestras maldades y arroja al fondo del mar todos nuestros pecados” (Miqueas 7:18-19, Nueva Versión Internacional).

 

            ¿Qué quiere decir esto? Que si fuéramos a Su despacho celestial y le hablamos sobre un pecado del ayer, nuestro amado Señor nos dirá: “No se de qué me hablas; ya te perdoné y borre todas tus faltas del archivo”.

 

Perdónese a sí mismo

 

Si ya Dios lo perdonó, ¿por qué no se perdona a sí mismo para que disfrute la vida plenamente?

No obstante hay dos problemas: el primero, que pese al amor incondicional de Dios que nos perdonó, a usted y a mi nos resulta difícil perdonar porque no hemos dejado que Él transforme y renueve nuestro corazón. Contrario a lo que hace Dios, nosotros guardamos rencor y motivos para echarles en cara a los demás sus errores.

 

            El segundo problema es que, pese a que nuestro Padre nos perdonó, nosotros mismos no nos perdonamos y, en reiteradas ocasiones, nos martirizamos por los errores del ayer. Dios nos perdonó, pero nosotros no.

 

            Es tiempo de aligerar el equipaje y dejar el en pasado, aquello que—por el perdón que nos prodigó el Señor–, ya Dios arrojó a lo profundo del mar y quedó en el pasado.

 

            No podría despedirme sin recomendarle algo trascendental para su existencia: Reciba a Jesucristo como Señor y Salvador. Puedo asegurarle que su vida emprenderá un nuevo ciclo, de cambio y crecimiento personal y espiritual. No deje pasar esta maravillosa oportunidad….

 

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© Fernando Alexis Jiménez

 

 

 

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