VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

Archivo de Octubre, 2010

Principios para un matrimonio en armonía

Seis principios para un matrimonio en armonía

Fernando Alexis Jiménez.

Santiago de Cali era una fiesta. Llegaba diciembre y las calles se encontraban adornadas con festones de colores, mientras que las márgenes del río principal, resaltaban con las enormes figuras alusivas a navidad, con luces en sus contornos. Decenas de personas iban de un lado a otro, disfrutando la brisa de la noche. Como cada año, se volcaban al recorrido de varios kilómetros para disfrutar el alumbrado de la ciudad.

Iba con Lucero, mi amada esposa. Como siempre, tomados de la mano. Un principio que ha guiado nuestra vida de pareja: no perder los detalles, las palabras bonitas ni los gestos que transmitan amor y afecto. Pero delante nuestro dos personas mayores, asumo que de sesenta años. Parecían novios. Contribuían a tornar más emotiva la ocasión. Caminaban despacio, pero con visibles manifestaciones de enamoramiento.

Les encontramos de nuevo en un negocio de comidas rápidas. ¡Nada que envidiarle a dos enamorados! Y se dieron las condiciones propicias para que entabláramos diálogo con ellos. Y, como siempre: pregunto, pregunto, pregunto. “¿Mucho tiempo de matrimonio?”. Y la respuesta que desconcierta: cuarenta y dos años. “¿Alguna recomendación para lograr que perdure la relación?”. Y cuatro claves que aún siguen dando vueltas en mi cabeza: actitudes, comportamiento, tolerancia, y coincidencia en puntos comunes y conciliación en otros, en lo que respecta a las diferencias de criterio.

Pocos minutos después se alejaron, arrastrando la tranquilidad de quien no tiene afán de llegar a casa; viviendo su romance de matrimonio, cuatro décadas después del día en que dijeron que se aceptaban el uno al otro.

No cabe duda que uno de los mayores retos es compartir la vida en pareja. La situación resulta compleja en los primeros tres años por el ajuste y adaptación con la forma de pensar y actuar del cónyuge, pero con el correr del tiempo amenaza con caer en el automatismo, es decir, obrar por inercia, y como consecuencia: el progresivo deterioro de la relación.

Hoy compartiré con usted algunos principios que le ayudarán a construir una relación matrimonial en armonía, orientada al crecimiento mutuo. Son fundamentos prácticos para una vida plena, que toman fundamento en lo que enseña la Biblia.

1. El principio de la tolerancia

Si hay algo que lleva a desencadenar el más alto nivel de conflictos de pareja, es justamente la tolerancia. Pretender que en la relación sólo debe primar nuestro criterio, y la forma como vemos la vida, es un tremendo error.

Tolerancia es reconocer que hay diferencias, y procurar el arreglo, antes que la profundización de la brecha. Y se fundamenta en reconocer que fallamos y, de ser necesario, recibir la ofensa con beneficio de conciliación y no para agravar el asunto. El apóstol Pablo lo recomendó en los siguientes términos: “Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudado?” (1 Corintios 6.7, Reina Valera 1960).

La tolerancia tiende puentes hacia el diálogo. Por el contrario, quien se deja arrastrar por el orgullo, mantendrá serios conflictos con su pareja, y en el colmo, buscará siempre resultar ganador en cualquier escenario de contienda. No olvide que no es eso lo que espera Dios en nuestra forma de pensar y de actuar.

2. El principio de la aceptación

Unir dos mundos diferentes, como son cada uno de los componentes de la pareja, no resulta en absoluto fácil. Recuerde que usted y yo nos casamos con todo un bagaje de información, principios y condicionamientos mentales que aprendió nuestra pareja por años, y que no se cambian de la noche a la mañana.

Hay una premisa de la que partimos: nadie es perfecto. Si lo tenemos claro, entonces entenderemos que debemos comprender que son apenas naturales las diferencias con la forma de pensar y actuar de nuestro cónyuge. Antes que centrarnos en los errores que comete y aquellas actitudes que no compartimos, es esencial que valoremos en su verdadera dimensión las virtudes que le asisten.

Sobre esa base, nuestra actitud hacia la persona con quien compartimos la vida, debe modificarse. Tratarle como nosotros queremos ser tratados, aplicando un principio del reino de Dios que enseñó el Señor Jesús: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas” (Mateo 7:12, Nueva Versión Internacional).

Si usted se esfuerza en pretender cambiar a la persona que ama, y que sea conforme usted lo tiene concebido en su mente, experimentará la frustración y le anticipo que se granjeará muchísimas dificultades. No olvide que las costumbres y actitudes del otro se construyeron desde la niñez, y la transformación en su forma de ser, es progresiva. Además algo que debemos tener fijado en nuestra mente: nadie cambia a nadie, sólo el Señor Jesucristo obra poderosamente en cada vida.

Si nuestro anhelo es edificar una vida armoniosa, es necesario aplicar en pareja el principio de la aceptación.

3. El principio del respeto

Hace pocos días leía en un diario de la ciudad, sobre el segundo factor desencadenante de estrés y ansiedad en las personas, después de los problemas económicos. Lo representaban los conflictos de pareja. Y ahondando más en la encuesta, un alto índice de quienes respondieron el cuestionario, señalaban que la falta de respeto en los componentes del matrimonio, llevaba a generar enfrentamientos.

Si bien es cierto que haya diferencias de criterio entre los cónyuges, es necesario que digamos las cosas en un marco de respeto hacia el otro. El apóstol Pablo lo enseñó de la siguiente manera: “Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Romanos 13: 7, 8, Versión Reina Valera 1960).

Cuando exprese en qué no está de acuerdo, hágalo en un tono de voz moderado, procurando no herir con sus palabras ni afincarse solo en los errores en que incurre su prójimo. Cuando una discusión se orienta a sobrepasar los límites de respeto mutuo, es recomendable darse un compás de espera. Ese lapso servirá para que se calmen los ánimos y se pueda pensar objetivamente sobre cómo resolver la situación.

Otra recomendación está encaminada a que las quejas se planteen puntualmente, de manera específica, sin que se llegue a la ofensa. Las diferencias de criterio—téngalo presente—no deben estimular las agresiones ni físicas ni verbales.

4. El principio de la creatividad

No hay otro ingrediente más nefasto para una relación en pareja, que la rutina. Al comienzo, cuando se vivían el período del noviazgo, siempre encontrarse y compartir—así fueran unas pocas palabras—resultaba emocionante. Había creatividad. Una vez se contrae matrimonio, lo más probable es que se caiga en un ciclo repetitivo. Siempre lo mismo.

Una cena romántica, caminar juntos de la mano por una avenida, un mensaje de texto al celular con contenido amoroso, y sacar tiempo para estar solos—sin la presión de los hijos—ayuda a que haya variedad en el matrimonio.

Nuestro amado Padre celestial es creativo. Lo ha sido desde la eternidad, y lo seguirá siendo. Por eso, la rutina no debe ocupar el primer lugar en nuestra relación.

5. El principio de la conciliación

Cuando prima el orgullo en la relación de pareja, difícilmente se cede, aún sabiendo que la otra persona tiene la razón. Es una actitud que no contribuye a la edificación de una relación con armonía en el matrimonio. Por ese motivo, ceder es la mejor recomendación.

Al respecto, el apóstol Pablo recomendó: “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:17-19, Reina Valera 1960).

Llevémoslo al plano práctico: siempre resultará aconsejable negociar aquellas actitudes que le disgustan a la pareja. Un segundo elemento, es cambiar los comportamientos, definiendo cuáles podrían ser los correctivos a aplicar, con ayuda del Señor Jesucristo. Es posible mejorar y afianzar la armonía en el matrimonio cuando conciliamos.

6. El principio de la prudencia

Conocí a una joven pareja que terminó en separación. ¿El problema? Los dos iban donde sus respectivos padres, apenas tenían una diferencia de criterio, y les contaban detalles del conflicto. En pocas palabras, dejaban por el suelo la imagen del otro.

¿Está bien obrar así? En absoluto. Uno de los principios que debemos tener en cuenta, es el de la prudencia. Es decir, guardar para la pareja—en secreto—lo que ocurre al interior de la pareja. Nadie tiene porqué enterarse de las peleas: ni los hijos, ni los familiares, ni las amistades.

El rey Salomón, escribió sobre este particular: “No entres apresuradamente en pleito, no sea que no sepas qué hacer al fin, después que tu prójimo te haya avergonzado. Trata tu causa con tu compañero, y no descubras el secreto a otro no sea que te deshonre el que lo oyere, y tu infamia no pueda repararse” (Proverbios 25:8-10, Reina Valera 1960).

Recuerde siempre que resulta más fácil resolver un conflicto cuando es asunto de dos personas únicamente, que cuando lo conocen muchas personas. Solamente usted, su cónyuge y Dios—quien nos ayuda a resolver los problemas—deben saber de lo ocurrido.

Su matrimonio puede ser diferente. Permítale al Señor Jesucristo que ocupe el lugar principal. Puedo asegurarle que con Su divina ayuda, las diferencias de criterio serán más fáciles de resolver.

Tome la decisión más importante hoy

No podría terminar este Estudio Bíblico sin antes hacerle la mejor invitación que puede haber recibido jamás: recibir a Jesucristo en su corazón. Es muy sencillo. Puede hacerlo allí donde se encuentra. Basta que le diga: “Señor Jesús, reconozco que he pecado y que gracias a tu muerte en la cruz, no solo perdonaste mis pecados sino que me abriste las puertas a una nueva vida. Te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Puedo asegurarle que jamás se arrepentirá de esta decisión. Ahora tengo tres recomendaciones para usted. La primera, que comience a leer la Biblia, el libro más maravilloso que contiene principios sencillos y prácticos que nos ayudan a avanzar hacia el éxito y a afianzar nuestro crecimiento personal y espiritual; la segunda, que comience a congregarse en una iglesia cristiana, y la tercera, que a mi criterio es la más importante: haga de la oración un principio de vida. Orar es hablar con Dios. Él es nuestro Padre celestial y nos da la mano para crecer en Él.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no deje de escribirme a:

Email: Ps.Fernando@adorador.com
o si lo prefiere, puede llamarme al teléfono (0057) 317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez.

 

Esta semana acabamos de actualizar nuestros espacios de Internet. Le invitamos a visitar los Estudios Bíblicos haciendo click en el título:

1.- Saque al diablo de su casa.- Uno de los objetivos de Satanás y sus huestes es la destrucción del núcleo familiar. Descubra a la luz de las Escrituras cómo se puede mantener a raya el mundo de las tinieblas, para que no interfiera en el hogar, nuestra salud, economía o sociedad en la que nos desenvolvemos. No deje de leer hoy mismo este apasionante artículo.

2.- ¿Qué peligro encierra un noviazgo por el chat?. Las relaciones por Internet, en un mundo globalizado como es aquél en el que nos desenvolvemos, pueden albergar enormes peligros. ¿Es conveniente un noviazgo por chat, por ejemplo? Lea la respuesta en este interesante Estudio Bíblico.

3.- Las armas del Guerrero Espiritual.- ¿Desea involucrarse en la Guerra Espiritual? Es un reto enorme para cristianos comprometidos con Jesucristo, sin miedo a nada. ¿Cómo hacerlo? Le invitamos a leer pautas que deben caracterizar la vida devocional y espiritual de un Guerrero de Oración. Léalo hoy mismo.

Les recordamos finalmente que actualizamos diariamente nuestra Website www.heraldosdelapalabra.org así como las MEDITACIONES DIARIAS en www.adorador.com/meditaciones

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No permita que los errores del ayer lo estanquen

Una de las estrategias eficaces de nuestro adversario espiritual, Satanás, es hacernos sentir que “Dios nos mira con ceño fruncido”. Si el Señor perdonó nuestros pecados, tenemos enfrente la posibilidad de comenzar una nueva vida. ¡Hoy es el día para comenzar de nuevo, en victoria!

 

La cara de sorpresa que mostró el agente policial no podía describirse. Aquél joven estaba frente a su escritorio confesando que llevaba varias semanas con unas valiosas obras de arte robadas de casa de un millonario de la ciudad.

 

Lo hice porque no tenía para consumir drogas. Pero estoy arrepentido. Ni siquiera me atreví a ofrecer los cuadros y antigüedades a nadie. Aquí están…–explicó.

No permita que los errores del ayer le impidan el crecimiento personal y espiritual...

No permita que los errores del ayer le impidan el crecimiento personal y espiritual...

 

 

El alto oficial hizo dos llamadas, luego lo condujo a la celda. No había transcurrido un día cuando José fue llamado por un guarda. “Puede irse—le dijo–. El propietario retiró los cargos y habló a su favor”.

 

No podía creerlo. ¡Merecía varios años de cárcel! Cuando preguntó la rezón, el comandante le explicó que tras conocer de su arrepentimiento, el dueño de las pinturas y los valiosos objetos, había decidido darle una nueva oportunidad.

 

Hace días hablé con una joven que no podía refrenar su deseo de quitarse la vida. Conversamos por varios minutos, al calor de un cafecito, en un lugar hermoso en pleno centro de Santiago de Cali, con las palmeras al viento en la tradicional Plaza de Caycedo.

 

–¿Por qué quieres quitarte la vida, mujer; estás muy joven?—le interrogué–.

 

La joven bajó la mirada y me refirió que, aunque apenas iba en tercer semestre de ingeniería industrial, había abortado ya dos veces: “No soy digna delante de Dios. Le quité la vida a un ser inocente”, dijo mientras gruesas lágrimas corrían por sus mejillas. (Continuar leyendo »)

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Lo material es perecedero…

Fernando Alexis Jiménez

Los ahorros de toda una vida quedaron invertidos en un yate de dimensiones considerables, el cual finalmente sirvió para transportar a su familia en fines de semana interminables, de sol esplendoroso y brisa con olor a sal por las playas de Miami. “Un sueño convertido en realidad”, se repetía con frecuencia José Ramón Sevillano al apreciar con detenimiento la estructura que se mecía perezosa en el agua.

 

Lo material es perecedero; lo espiritual es eterno...

Lo material es perecedero; lo espiritual es eterno...

Con lo que jamás contó era con el huracán que azotó el condado y que, como niño travieso que se asoma a una puerta entre abierta, puso sus pies primero con delicadeza y luego con fuerza, trayendo vientos de una velocidad inverosímil y olas que se levantaban por encima de la altura que todos habían visto alguna vez en épocas de tormenta.

 

 

 

La motonave no soportó los embates del mar. Y se volteó, con una lentitud pasmosa, como en cámara lenta, y con esa misma parsimonia comenzó a hundirse mientras el oleaje arremetía con fuerza para acabar con el maderamen.

 

El incidente, ajeno a toda voluntad del hombre, fue el que desencadenó la ola de desesperación en la que hallaron las autoridades a José Ramón. Estaba inconsolable. Sólo repetía, como una canción interminable cuando se rayó el acetato: “Era toda mi fortuna. Era toda mi fortuna”.

 

¿Ciframos en lo material nuestra felicidad?

 

Pasaron varias semanas antes de que tomara conciencia de la pérdida, irreparable además. Si bien es cierto su ahorro de muchos años había sido invertido en la motonave una circunstancia inesperada había echado por la borda su más preciada posesión.

 

Hace muchos siglos el rey Salomón escribió: “Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé en hacerlas; y he aquí que todo era vanidad y aflicción de espíritu; y sin provecho debajo del sol.”(Eclesiastés 2:8, 11).

 

Una lección contundente: las posesiones materiales son perecederas. Nada es para siempre, salvo el alma de una persona. Y lo que hoy tenemos, mañana puede no ser. La búsqueda afanosa de adquirir bienes no satisface el alma. Hay elementos más trascendentes. Están representados en los seres que amamos y a los cuales quizá hayamos descuidado, y algo más importante aún: nuestra posesión eterna, aquella que no compra el dinero sino que se obtiene por fe en la obra redentora del Señor Jesucristo.

 

Es probable que por trabajar y ocuparse en mil tareas haya descuidado a su familia. ¿Es esto lo que Dios quiere para su existencia? Sin duda que no. Ahora resta que reconozca qué es lo que realmente tiene valor en su existencia.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a pastorfernandoalexisw@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705.

Fernando Alexis Jiménez

 

VIDA NUEVA

Guerra Espiritual: ¿Tan sólo gritarle órdenes a Satanás y sus demonios?

(Ponencia del pastor Fernando Alexis Jiménez en el Foro “Guerra Espiritual y Ministerio Cristiano” celebrado en Cali – Colombia, el 9 de Octubre de 2010)

 

Resulta irónico pero el mundo de las tinieblas toma más fuerza en la medida en que los cristianos no libramos la batalla contra Satanás y sus huestes. Pero esa guerra no la libramos en nuestras fuerzas ni con prácticas extrañas como gritar duro “Fuera, fuera”, creyendo que por la intensidad de nuestra voz o los gestos que hacemos, los demonios saldrán más rápido. Tampoco por el zapateo, práctica que como recordará, consiste en taconear duro contra el suelo, argumentando que así estamos pisando a Satanás. Ni lo uno ni lo otro tienen fundamento bíblico.

 

Los demonios y cómo combatirlos: un tema del momento

 

Estamos llamados a tener victoria en la lucha contra el mundo de las tinieblas, en el poder de Jesucristo...

 

Desde la década de los setentas, se han multiplicado, no solamente relatos literarios sino producciones cinematográficas con el tema de los demonios y la forma como se enfrentan, en abierta alusión a la Guerra Espiritual, de cara a la liberación de los endemoniados, aunque por supuesto, con errores porque el enfoque es más sensacionalista que real. Eso lleva a que se hayan tejido mitos y se hayan construido muchas aplicaciones equivocadas, por ejemplo, en torno a cómo se ministra liberación a un endemoniado. Cada quien hace—a su manera y desde su perspectiva empírica—hace aportaciones al tema y tenemos  hoy un cúmulo de creencias diametralmente opuestas a la realidad. (Continuar leyendo »)

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