VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

Archivo de Agosto, 2010

Consejos prácticos para vencer la ira

Fernando Alexis Jiménez

En su enojo, Raquel lanzó el teléfono celular contra la pared. El impacto destruyó en mil fragmentos el aparato que se desperdigó en toda la habitación y minutos después sería el más vivo testimonio de las consecuencias desatadas por la ira de la joven mujer.

 

No puedo contenerme. Cuando me lleno de ira, es como si mi mente se nublara—le explicó a una amiga, horas después del incidente.

 

Las dos rememoraron el incidente, repasando segundo a segundo, lo que había ocurrido. Su profunda rabia, que la dominó por completo, comenzó cuando llegaron las dos de la tarde y Juan Carlos—su esposo—no la había llamado.

 

No puedo concebir que no se tome siquiera aun minuto para hablar conmigo—se justificó–. Imagínate, Laura: me salió con el cuento de que había estado trabajando en una junta de selección y calidad en su empresa.—

 

Ahora estaba sin teléfono y, peor aún, comprobó que su marido estaba diciendo la verdad.

 

–Reconozco que debo controlar mi ira, porque me hace la vida imposible y, sinceramente, creo que mi esposo llegará a aburrirse–, admitió con un dejo de preocupación en la voz.

 

El de Raquel no es el primer caso ni será el último. Diariamente recibo decenas de correos electrónicos de lectores en todo el mundo que manifiestan su preocupación por las terribles consecuencias que desata la ira en sus vidas.

 

Conocí el caso de una mujer que arrojó el televisor por la ventana. Era su forma—muy particular por ciento—de pretender evitar que su esposo pasara los domingos viendo partidos de fútbol. Reponer el aparato llevó a que se endeudaran.

 

¿Qué es y qué produce la ira? Un tema que le invito a que consideremos, primero a la luz de la ciencia y, después, con el fundamento que debe guiarnos: la Biblia. En ella aprenderemos unos consejos que resultarán útiles en nuestro crecimiento espiritual, y en procura de afianzar y mejorar nuestras relaciones interpersonales, rotas muchas veces por accesos de ira.

 

Un estallido de ira a la menor provocación

 

El sufrimiento está ligado a los sentimientos que acompañan a quienes se dejan arrastrar por la ira. Quienes hacen gala de su mal carácter, e incluso, llegan a justificarlo, sufren debido a su conducta. En su criterio les resulta más fácil discutir que dialogar, lo que—analizando el asunto cuidadosamente—es un tremendo error.

 

Quien se ampara en actitudes airadas como forma de controlar, manipular o intimidad, se enfrentan a la postre a un arma de doble filo. Quienes los rodean terminan apartándose de ellos y llegan incluso a demostrarles rechazo. La persona misma se siente inmersa en un laberinto, realimentando su comportamiento hostil, al tiempo que se va aislando de los demás.

 

Una de las razones más frecuentes para reaccionar y dejarse arrastrar por la ira, radica en interpretar como ataque lo que dicen o hacen los demás. No tomar el tiempo suficiente para analizar cada situación, resulta lamentable. Hiere a los demás y de paso, causa zozobra y crisis de conciencia al iracundo.

 

Identifique los factores desencadenantes

 

Si tenemos conciencia de que la ira nos arrastra en su corriente impetuosa, es necesario aprender a identificar qué despierta esa emoción descontrolada. Es esencial mantenernos alerta. Si logramos descubrir que nos lleva a actuar de manera impulsiva, habremos dado un gran paso.

 

También resulta útil estudiar qué de lo que nos dicen o hacen quienes tienen trato frecuente con nosotros, nos provoca ira. Sin duda descubriremos que muchas veces no hay motivo para enojarse, pero el orgullo nos domina.

Con ayuda de Dios y asumiendo principios prácticos de vida, podemos vencer la ira...

Con ayuda de Dios y asumiendo principios prácticos de vida, podemos vencer la ira...

 

 

 

Dos recomendaciones iniciales: estudiar cada escena antes de responder, y la segunda, hablar despacio, midiendo cada reacción y palabra. Es aconsejable alejarse de lo que produce el estado de tensión.

 

Reconozca que usted, con ayuda de Dios y decisión, puede controlar sus impulsos. Si evita una reacción impulsiva, habrá ganado una batalla en la vida. Medítelo así, y habrá dado un segundo paso de victoria.

 

Siete fundamentos para evitar la ira

 

Es natural enojarnos; está ligado al comportamiento humano. No obstante, lo que recomienda Dios en Su Palabra es que no nos dejemos gobernar por esos sentimientos descontrolados. El apóstol Pablo escribió: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.”(Efesios 4:26, 27)

 

Con fundamento en la Biblia, que es nuestra brújula y la voz de Dios para guiarnos en cada circunstancia de la vida, deseo compartir con usted siete recomendaciones que le resultarán muy útiles para vencer la ira:

 

1. No se desgaste en cosas triviales

 

Si toma unos pocos segundos de su cotidianidad, descubrirá que muchas veces se enoja por asuntos sin trascendencia. Cada circunstancia debe ser medida en su verdadera magnitud, y constituye ayuda para vencer el problema, tal como recomiendan las Escrituras: “No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; mas la justicia librará de muerte.”(Proverbios 11:4)

 

Recuerdo el caso de una amable señora que se llenaba de ira cada vez que se fundía un bombillo. Acusaba a sus hijos de ser culpables, por estar encendiendo y apagando las lámparas. ¿Tenía sentido iracundizarse? Sin duda que no, porque toda bujía tiene su período de vida útil. Nadie era culpable.

 

2. Aprenda a controlar sus emociones

 

Un joven cristiano iba en su moto cuando un auto le cerró el paso. Afortunadamente el muchacho no iba a alta velocidad, pero obviamente cayó y se produjo unas lesiones leves. Preso de la ira, se levantó y con el casco protección, arremetió contra el vehículo. ¿Resultado? No solo tuvo que pagar los daños sino que, además, debió disculparse con el otro conductor.

 

El apóstol Pablo recomendó que no nos dejemos arrastrar por las emociones: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.”(Efesios 4:26, 27)

 

Sólo con ayuda de Dios y con una clara conciencia de que debemos revisar nuestras actitudes, podemos superar la ira y sus consecuencias. Las emociones no deben gobernarnos, somos nosotros quienes las gobernamos.

 

3. Responda con aplomo

 

La ira nos lleva a reaccionar, generalmente sin medir el alcance de las palabras. Por esa razón, el rey Salomón recomendó: La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor.”(Proverbios 15.1)

 

Sea que otro lo ataque verbalmente preso de la ira o que sea usted quien se encuentre en esa situación, mida cuidadosamente lo que dice. Evitará herir a los demás y de paso, se evitará dolores de cabeza.

 

4. Pase por alto las ofensas

 

¿Sabía usted que generalmente dimensionamos las cosas sin razón de ser? Le pongo un ejemplo: soy amigo de caminar al mediodía por la Plaza de Caycedo, un lugar céntrico y hermoso de mí amada santiago de Cali. Muy concurrido, además. En cierta ocasión tropecé y caí. Muy dentro pensaba que todos, absolutamente todos, tenían su mirada fija en mí. ¡Tremendo error! Cada quien siguió en lo suyo. Igual con todo lo que ocurre: a veces le damos más importancia de lo que debería.

 

Lo aconsejable, si alguien nos ofende o busca provocarnos, es pasar por alto sus palabras: El necio al punto da a conocer su ira; mas el que no hace caso de la injuria es prudente.”(Proverbios 12:16; 16:14; 19:12)

 

De seguro, si no nos ofendemos por lo que nos dicen, evitaríamos dolores de cabeza y además, pasar malos ratos por cuenta de quienes nos rodean. Ellos siguen contentos y usted y yo enojados. ¿Tiene sentido? Por supuesto que no…

 

5.  Evite problemas

 

En un centro comercial alguien gritaba, fuera de casillas: “¿Por qué me miras de esa forma? Dímelo. ¿Quieres problemas?”. El interlocutor respondió con calma: “Disculpe si lo molesté, señor, pero es que tengo estrabismo en los ojos”. El autor del escándalo quedó en ridículo. Se agenció problemas sin razón: El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.”(Proverbios 15:18; 19:19)

 

Usted es el que debe dominar las circunstancias, las circunstancias no deben dominarlo. Los factores externos ejercerán influencia sobre nosotros sólo si lo permitimos.

 

6. No asuma como propios los problemas de otros

 

Es bueno ser sensible al dolor ajeno, pero no el meternos en problemas de otros porque terminamos involucrados, peleando sin razón: El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno Es como el que toma al perro por las orejas.”(Proverbios 26:17)

 

Un joven solía parcializarse hacia su madre cada vez que discutía ella con su esposo. El chico terminaba en problemas con su padre, y ella se reconciliaba con él. Aunque debía asumir una actitud neutral, tomaba partido y se involucraba en problemas ajenos.

 

7. No asuma el comportamiento intolerante de otros

 

Soy iracundo porque mi padre era así”, me dijo una señora tras descubrir—en una consejería—que su mayor problema eran las reacciones airadas. Hablamos un buen rato y descubrió, que asumir el comportamiento intolerante de su padre, no hacía otra cosa que traerle problemas. Este tema lo abordó el proverbista cuando escribió: No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos...”(Proverbios 22:24)

 

Usted tiene su propia personalidad. Asúmala. Sepa que usted y nadie más que usted es responsable por lo que dice o hace.

 

Es tiempo de cambiar

 

Con ayuda de Dios podemos cambiar. Nada determina que la ira sea el comportamiento que gobierne nuestros pensamientos y acciones. Es posible, no en nuestras fuerzas sino en las del Señor.

 

El paso más grande para avanzar hacia la victoria en nuestro comportamiento radica en recibir a Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras vidas. Puede hacerlo ahora mismo, con solo decirle: “Señor Jesucristo, reconozco que he pecado. Gracias por darme la victoria sobre el la ira descontrolada mediante la fuerza de tu Espíritu Santo. Gracias por morir en la cruz por mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Hoy te recibo en mi corazón como su único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Inscríbeme en el Libro de la Vida. Amén”

 

Si hizo esta oración, lo felicito. Su existencia será renovada. Comienza hoy un nuevo capítulo en su existencia. Ahora tengo tres recomendaciones:

 

1. Lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios que le llevarán al crecimiento personal y espiritual.

2. Ore cada día. Orar es hablar con Dios. Nos permite tener intimidad con Él.

3. Comience a congregarse en una iglesia cristiana.

 

Si tiene alguna inquietud, por favor, no deje de escribirme ahora mismo a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

 

FORO “GUERRA ESPIRITUAL Y MINISTERIO CRISTIANO” EN CALI-COLOMBIA

 

Conferencistas versados en el tema de Intercesión y Guerra Espiritual, presidirán en Cali el FORO “GUERRA ESPIRITUAL Y MINISTERIO CRISTIANO” EN CALI-COLOMBIA, evento que se cumplirá realizará en el Auditorio de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera Colombiana, en el barrio San Bosco (Carrera 14 Nro. 11-62) desde las 8:00 am, hasta la 1:00 pm.

Han confirmado su asistencia  como conferencistas los pastores:

  1. Rv. Rosemberg Olivares (Centro Misionero Bethesda)
  2. Rv. Alvaro Serma Morales (Iglesia Catedral de Vida)
  3. Rv. Fabio Guevara (Seminario Superior Teológico Gamaliel)
  4. Rev. Luis Efrén Grueso (Alianza Cristiana y Misionera Central)
  5. Ps. Fernando Alexis Jiménez (Alianza Cristiana y Misionera Las Américas)

También están invitados como conferencistas los pastores Rv. Gustavo Sánchez (Decano Fundación Universitaria Bautista de Cali) y Rv. William Castaño Barón – Director de Extensión de la Fundación Universitaria Bautista de Cali.

Si desea tener su cupo asegurado, llámenos hoy mismo al (0057)317-4913705

 

 

 

Acabamos de actualizar nuestros espacios en la Internet. Le invito para que—haciendo click sobre el título—lea los Estudios Bíblicos que más le atraigan, aunque le digo: todos son en su conjunto, son material muy bueno.

1.- ¡Preparémonos para la batalla! Como cristianos no podemos dejar que Satanás siga ganando terreno, asumiendo una posición pasiva, de consentimiento. Es importante prepararnos para la batalla. ¿Le interesa saber cómo hacerlo? Entonces visite ahora mismo este Estudio Bíblicos…

2.- Es hora de romper toda atadura de las tinieblas. Decenas de personas me escriben a diario con muchos interrogantes, entre ellos, ¿Cómo romper las ataduras de Satanás? Este Estudio Bíblico le ayudará a despejar sus preguntas. Léalo ahora mismo…

3.- ¿Cuál es el objetivo de la Guerra Espiritual?¿Derrotar a Satanás o ganar almas para Cristo?. Millares de personas en todo el mundo confunden cuál es el propósito de la Guerra Espiritual. Le invitamos a leer este Estudio Bíblico que le ayudará a despejar muchos interrogantes… Sin duda, le moverá el piso porque romperá muchos esquemas…

Si conoce a alguien interesado en vincularse a la RED DE INTERCESION Y GUERRA ESPIRITUAL “DERRIBANDO FORTALEZAS”, recomiéndele que nos envíe un email a mensajesdepoder-subscribe@yahoogroups.com

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Política y ocultismo: Cuando los gobernantes atan sus países al mundo de las tinieblas

Descubra, con fundamento bíblico, de qué manera perjudica a una Nación, provincia o ciudad, los pactos y ceremonias ocultistas realizadas por sus gobernantes.

Fernando Alexis Jiménez

El hombre se quita cuidadosamente el traje sastre, desanuda la corbata, la dobla cuidadosamente y coloca sobre una mesa de madera rústica. En la distancia se escucha el canto de los pájaros y un fuerte olor a incienso invade la estancia. Un murmullo de voces acompasa el ambiente mientras que un flash, de una cámara fotográfica, ilumina el espacio en una fracción de segundos que parecen una eternidad.

 

Un día cualquiera, en un lugar distante, muy alto en las montañas por donde sale el sol en las mañanas todavía adormilado, anunciando el nuevo día.

 

No es que nuestro personaje—muy importante como lo denota su vestido de marca, traído de Francia—se vaya a preparar para un descanso ni que se apreste a presidir una reunión con su equipo de asesores de alta gerencia. No. Es un ritual indígena al que se somete el protagonista (póngale el nombre que quiera y ubíquelo geográficamente donde le parezca más conveniente).

 

El chamán, con aire de solemnidad, se acerca para ofrecerle una pócima. El mandatario la bebe lentamente, percibiendo el amargo de las yerbas y, muy lejano en su percepción gustativa, el dulce de alguna planta amalgamada para hacer más fácil el consumo.

 

Ahora repita conmigo…—le dice el sacerdote que preside aquella celebración con tintes indígenas y ocultistas.

 

Ambos, Presidente y oficiante, elevan su voz con frases que para algunos de los asistentes resultan incomprensibles, pero que revisten un profundo significado para los participantes asiduos.

 

En aquél momento, que resulta excéntrico para los políticos, curioso para los periodistas, muy noble para lectores y televidentes, pero trascendente para los chamanes y sacerdotes aborígenes, el mandatario somete su gobierno a la guía espiritual de dioses ancestrales… Y de paso, como cabeza de gobierno, entrega su territorio al dominio del mundo de las tinieblas…

 

¿Le resulta sorprendente? Pues todavía no ha leído lo suficiente para darse cuenta que este fenómeno está cobrando fuerza en América, como desde la antigüedad fue una práctica común entre reyes, monarcas y presidentes de países Europeos, orientales y asiáticos.

 

Presidentes latinoamericanos ligados a ceremonias rituales

El ocultismo trae maldición, miseria, violencia y muerte a los países

El ocultismo trae maldición, miseria, violencia y muerte a los pa</p>

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Mirando desde la cima hacia la lejanía…

(Basado en Colosenses 1:12-18) – Fernando Alexis Jiménez

 

 

 

 

Las llamas comenzaron a cobrar fuerza en toda la zona boscosa y él pronto se vio envuelto por el incendio. Corrió. Lo hizo con fuerza. Buscaba llegar a la cima. Alrededor no veía sino humo. Pensó que llegando a la cumbre podría librarse de una situación asfixiante como la que enfrentaba.

Veinte minutos después de iniciar el ascenso, llegó al pico. Desde allí pudo tener un panorama mucho más claro respecto a qué estaba ocurriendo. Se dio cuenta que descendiendo por una cañada, bien podría desplazarse por un área qCon la ayuda de Dios podemos confiar en un panorama prometedor para el mañanaue no estaba encendida.

Desde la cima todo era más claro. No veía solo un sector sino el conjunto de terreno. Todo era más claro.

Algo similar nos ocurre cuando vamos a las páginas de la Biblia con el claro propósito de aprender lo que Dios nos revela en ellas.

Hoy, al revisar el capítulo 1 de Colosenses en los versículos del 12 al 18, descubrimos principios que nos ayudan a tener una comprensión mucho más amplia del obrar de Creador y de Jesús el Señor en medio nuestro.

Hijos de Dios

La zona más deprimida de Santiago de Cali, en donde se consume droga, queda muy cerca del centro de la ciudad capitalina. Fue por muchos años el lugar donde vivía. Robaba o mendigaba—dependiendo de la ocasión—e iba a refugiarse en aquél lugar. Fue allí donde Eliécer Bedoya conoció a Jesucristo. Alguien le habló del Evangelio. Aquella fue una experiencia transformadora. Después de haber sido mendigo, tuvo de parte de Dios—por su infinita misericordia—el don precioso de ser hijo.

El apóstol Pablo describe esta condición especial de todos cuantos creemos en Jesús el Señor y llegamos a ser hijos, de la siguiente manera: “…con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos” (Colonsenses 1:12).

En primera instancia describe cuál ha sido la concepción de Dios para nosotros: que tengamos gozo. Y la segunda, una actitud de gratitud para con el Creador por todas sus bendiciones, y también, porque en Cristo nos ha trazado un presente aquí, y un mañana en la eternidad.

Ahora no somos ajenos al pueblo escogido de Dios. Por el contrario, formamos parte de ése pueblo, naturalaza que describe el apóstol Pablo: “En él (Cristo) asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas…” (Efesios 1:11. Cf. Efesios 3:11).

Libertados de toda atadura

Por años José Vicente experimentó una profunda depresión, que emergía cuando menos lo esperaba e incluso, en circunstancias en las que normalmente debió manifestar alegría. Su vida cambió cuando recibió a Jesucristo como su Señor y Salvador. Fue como si pesadas cadenas cayeran al suelo y que, ataduras de vieja data, se rompieran.

Igual ocurrió con todos nosotros. No hay razón para permanecer en ligaduras, propiciadas por Satanás, a menos que estemos abriéndole puertas. Somos libres porque Jesús nos libertó: “…el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, trasladándonos al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” (Colosenses 1:13, 14).

¿Sigue enfermo? ¿Hay ruina en su economía? ¿Le han diagnosticado una enfermedad que se transmite como herencia genética? Hoy es el día para cortar con todo eso. Hágalo en el nombre poderoso de Jesucristo. Reclame esa libertad a la que Él lo llamó.

Y Dios se hizo hombre

Resulta curioso observar que todas las culturas han tratado de representar a sus dioses. Es la forma que han tenido, a lo largo de la historia, para sentir más próximas a sus realidades, aquellas divinidades a las que adoran. No obstante, lo que fabrican no deja de ser más que ídolos, ajenos a las deidades demoníacas a las que profesan fe.

Sin embargo con el Dios real y poderoso en el que hemos creído, se hizo hombre en el amado Señor Jesús. Las Escrituras declaran que “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de la creación” (Colosenses 1:15).

Obró así por amor a usted y a mí. A pesar de nuestra condición de pecadores, volvió su mirada misericordiosa hacia nuestra condición y nos redimió. El propio apóstol Pablo señala que “…el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse…” (Filipenses 2:6. Cf. Juan 1:1; 2 Corintios 44).

Al verlo a Él, sus discípulos estaban viendo a Dios. Igual nosotros, cuando tenemos una experiencia personal con el Redentor, dado que la Escritura precisa diciendo: “…el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4 b).

Cuando experimentamos debilidades, podemos confiar en Él porque conoce todos los momentos difíciles por los que atravesamos. No es ajeno a nuestro dolor. Por el contrario, está presto a ayudarnos. Basta que clamemos a Él en procura de su ayuda.

La eterna existencia de Cristo

Durante los siglos segundo y tercero uno de los motivos de mayor discusión, que dio incluso lugar a la celebración de Concilios, fue el tema relacionado con la naturaleza de Cristo. Había quienes no reconocían a Jesús como Dios y quienes aseguraban que Él había sido creado por el Padre.

La Biblia nos muestra su existencia eterna. Comienza a describirlo al aludir al proceso de la creación. “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3; Cf. Colosenses 1:16).

En el Hijo de Dios, por el Hijo de Dios y para el Hijo de Dios fue creado todo cuanto apreciamos en la tierra y en los cielos, es decir, en las dimensiones material y espiritual. También el evangelista anota: “Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:17). Jesucristo no fue creado, pero sí engendrado por la obra del Espíritu Santo, y tiene la misma naturaleza del Padre.

El apóstol Pablo indica también, en el versículo 18 del primer capítulo de la carta a los Colosenses, que el amado Señor Jesús es la cabeza de la iglesia universal, de la que formamos parte usted y yo (Cf. Efesios 1:22, 23). Recibe la preeminencia y reúne en sí mismo toda la plenitud.

Unas ideas con la que concluimos se relacionan con nuestra condición: somos hijos de Dios por la obra redentora de Cristo; Él nos hizo libres del poder de las tinieblas y ahora estamos en Su reino, y por último, por Él y para Él fueron creadas todas las cosas, y gracias a Él, existen. En definitiva, el Redentor en el que hemos creído, tiene un poder ilimitado.

© Fernando Alexis Jiménez . (0057)317-4913705
 

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El monte Carmelo: la batalla de los Reinos del Bien y del Mal

Fernando Alexis Jiménez

Satanás estaba dormitando en su oficina, con una revista de noticias de actualidad internacional desplegada en su escritorio, una taza con café tinto a medio consumir y el ventilador trayendo brisa fresca a la estancia pero con un ruido ensordecedor de aspas enloquecidas; él se veía tan plácido que no se inmutaba ni siquiera por sus propios ronquidos.

 

Don Sata, don Sata… Es urgente…—le dijo atropelladamente un demonio que ignoró el letrero de “No molestar” en el picaporte de la puerta de entrada.

 

El diablo entreabrió los ojos y lo miró disgustado, con el ceño fruncido.

 

–¿No te enseñaron a tocar la puerta?—le riñó molesto.

 

Es que es muy pero muy urgente…–explicó con débiles palabras–…Elías, el profeta de Israel, acaba de retar a nuestros profetas, ¿recuerdas? Los de Baal y Aserá…–

 

Satanás se rascó el mentón, visiblemente preocupado. Meditó unos instantes y murmuró:

 

Ahora sí se complicaron las cosas…–, explicó Satanás.

 

–¿Qué podemos hacer?—preguntó  el demonio, compartiendo la inquietud de su amo.

 

Creo que muy poco—expresó, inquieto–. Ése tal  Elías es fiel a Dios y un hombre de mucha oración. Creo que nuestros profetas allá tienen pocas oportunidades. Definitivamente parece que es un hombre de fe. Ahora sí que se hizo la buena…

 

Acto seguido se desplazó hacia la enorme ventana desde donde podía ver los reinos de este mundo. En la distancia se escuchaban los gritos de hombres y mujeres condenados por la eternidad al fuego, tras rechazar a dios para dedicarse a vivir perdidamente.

 

Un día gris para el mundo de las tinieblas

 

Nuestro enemigo espiritual, Satanás, ha sido derrotado muchas veces, pero uno de los eventos memorables fue cuando el profeta Elías retó a las fuerzas de las tinieblas y puso de manifiesto que el Dios en el que hemos creído es más poderoso que el dios de maldad que gobierna un mundo de pecado.

 

El profeta Elías (cuyo nombre significa el Señor es mi Dios) ejerció su ministerio en el reino del Norte, durante el tiempo de los reyes Acab y su sucesor, Ocozías. Su misión era hacer volver a los israelitas a Jehová, el Dios verdadero. Cuando pronunció la Palabra, dejó de caer lluvia y el país, que fundamentaba gran parte de su economía en la agricultura, entró en crisis económica y social. Puso en ridículo a Baal, dios cananeo que ellos creían, controlaba la lluvia y era además, responsable de cosechas abundantes.

 

A raíz de la sequía sobre Israel, el rey Acab lo buscaba afanosamente (Cf. 1 Reyes 17.1). El hambre prevalecía en la nación. No había grano y los animales perecían de sed.

 

Cuando se encontró con el rey, éste le dijo: “–Así que tú eres el hombre que ha traído todo este desastre sobre Israel!—exclamó Acab cuando lo vio–. –Tu eres el que ha triado todo este desastre!—respondió Elías–. Porque tú y tu familia se han negado a obedecer al SEÑOR, y han adorado a Baal. Ahora, convoca a todo el pueblo de Israel. Diles que vayan al monte Carmelo, junto con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de la diosa Aserá, que tiene el apoyo de Jezabel.”(1 Reyes 18:17-19, Nueva Biblia al Día)

 

¿Comprende ahora por qué estaba preocupado Satanás? Anticipaba en su corazón la tremenda apaleada que le esperaba…

 

Aquí es importante que recordemos quiénes eran Baal y Aserá. Baal era la deidad masculina de los cananeos al que atribuían—como hemos dicho—dominio sobre la lluvia así como la fertilidad de la tierra. En el monte Carmelo, donde se le adoraba, fomentaban la prostitución idolátrica y en las ceremonias reinaba el desenfreno y la perversión sexual. Además los sacerdotes de Baal sacrificaban niños. Aserá por su parte, era la consorte demoníaca de Baal. Se la consieraba diosa de la guerra y la fertilidad.

 

Dios ordenó a los Israelitas que acabaran con los cananeos y la idolatría que preconizaban (Cf. Deuteronomio 20:16, 17, Números 33.51-55; Josué 6:21). Pese a las órdenes perentorias del Señor, el pueblo israelita fue tozudo y desobedeció la orden. “Era necesaria la destrucción total de los cananeos para salvaguardar a Israel de la abrumadora influencia de la idolatría y del pecado de los cananeos. Dios sabía que si se les hubiese permitido seguir a las naciones impías, ellas enseñarían a Israel “a hacer según todas las abominaciones que ellas han hecho para sus dioses”, y el pueblo de Israel pecaría contra Jehová su Dios (Deuteronomio 20:18) La destrucción de las ciudades y los pueblos cananeos demuestran un principio fundamental del juicio de Dios: Cuando la iniquidad de un pueblo llega al colmo y se desborda, la misericordia de Dios da lugar al juicio.”(Stamps, C. Donald. Biblia de Estudio de la Vida Plena. Editorial Vida. Estados Unidos. 1993. Pg. 292)

 

¿Estamos con Dios o con la mundanalidad?

 

Como cristianos debemos decidir, ¿Estamos caminando fieles a Dios o añoramos la mundanalidad? Con nuestro amado Padre celestial no hay lugar a medias tintas. En la carta de Jesucristo a la Iglesia de Laodicea, el Señor fue claro al advertir: “Conozco tus obras; se que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca.”(Apocalipsis 3:15, 16. Nueva Versión Internacional)

 

El profeta Elías confrontó a los israelitas con dureza: “Entonces Acab convocó a todo el pueblo y a los profetas en el monte Carmelo. Una vez allí, Elías les dijo:–¿Hasta cuándo están ustedes vacilando entre dos opiniones?—le preguntó al pueblo–. ¡Si el SEÑOR es Dios, síganlo, pero si baal es Dios, sigan a Baal!”(1 reyes 18:20, 21. Nueva Biblia al Día)

 

Como creyentes en Jesús el Señor debemos evaluar nuestra vida constantemente. Es esencial que, honestamente, definamos si estamos caminando el fidelidad a Él o si hemos abierto puertas a Satanás que es muy sutil al sembrar engaños mediante sus obras. Recuerde que nuestro Adversario e smuy hábil y si le damos lugar al pecado, sabe tomar ventaja (Cf. 1 Pedro 5.8)

 

El autor y conferencista Roland Buck señala que “Estamos viviendo en una época maravillosa y hay a través de todo el mundo un gran despertamiento espiritual. Pero junto con esta acción del Espíritu Santo, existen también renovados ataques del enemigo en contra de la obra de Dios. En su intento de llegar hasta Dios y tratar de dañarle, las fuerzas satánicas están atacando la familia y el hogar, que es lo más cercano que existe en la tierra al corazón de Dios. Los lugares sufren y muchas veces saben el por qué. El ataque es mucho más y va mucho más lejos que ser un ataque contra el hogar, pues si analizamos a fondo nos daremos cuenta de que cada vez que Dios trata de escribir un nuevo capítulo en la historia de su obra, el enemigo y las fuerzas satánicas aumentan y renuevan su actividad.”(Buck, Roland. “Ángeles en misiones especiales”. Editorial Clie, Barcelona. España. pg. 35)

 

¿Qué tanto poder tienen las tinieblas?

 

Como cristianos no podemos desconocer que Satanás es poderoso, pero tiene enormes limitaciones: no es omnipresente, omnisciente y omnipotente. Es decir, no puede estar en todas partes, no lo puede todo y no lo sabe todo.

 

Frente al gobierno y poder de nuestro amado Dios y Salvador Jesucristo, él sabe que tiene perdida la batalla.

 

El apóstol Juan enfatizó: “Sabemos que somos hijos de Dios. El mundo que nos rodea está bajo el dominio de Satanás…”(1 Juan 5.19. Nueva Biblia al Día) Ahora bien, el propio Juan también escribió:

“El que practica el pecado pertenece al diablo, porque el diablo comenzó a pecar desde el principio. Pero el Hijo de Dios vino a destruir las obras del diablo.”(1 Juan 3:8. Nueva Biblia al Día)

 

 

Bajo el convencimiento de que el poder de Satanás es limitado, el profeta Elías impartió instrucciones precisas: “Traigan ahora dos becerros. Los profetas de Baal pueden elegir uno de ellos, cortarlo en pedazos y ponerlo sobre la leña en el altar, pero sin encender fuego bajo la leña; yo prepararé el otro becerro y lo pondré sobre la leña, en el altar del SEÑOR, y tampoco encenderé fuego debajo. Entonces ustedes oren a su dios, y yo oraré al SEÑOR. El que responda enviando fuero para encender la leña, ese es el verdadero Dios. Todo el pueblo estuvo de acuerdo en someterse a esta prueba.”1 Reyes 18:22-24. Nueva Biblia al Día)

 

Nuestro amado Creador es el único que liberta a los cautivos. ¡Usted puede ser libre hoy! No olvide que “Cuando el Señor subió a lo alto, llevó consigo a los cautivos, y dio dones a los hombres.”(Efesios 4.8, Nueva Biblia al Día)

 

Desconozco si ha estado inmerso en el ocultismo o hasta qué punto Satanás haya tomado control de su vida, pero hay una buena noticia: En Jesucristo puede ser libre hoy. Sométase a Él y permita que toda atadura se rompa sobre su existencia.

 

Las Escrituras indican que los profetas de Baal “…prepararon uno de los becerros y lo pusieron sobre el altar. Y estuvieron invocando a Baal toda la mañana.—Baal, óyenos—gritaban, mientras saltaban alrededor del altar que habían construido. Pero no recibieron respuesta de ningún tipo.”(1 Reyes 18:26. Nueva Biblia al Día)

 

Observe que, con todo y ser cuatrocientos cincuenta profetas de Baal clamando al mundo de las tinieblas, Satanás no respondió.

 

Cuando hay hombres y mujeres fieles y comprometidas con Dios, el mundo de la maldad se ve impedido y halla a su paso un enorme muro que dificulta el cumplimiento de sus planes.

 

Confiando en el Dios de poder

 

Cuando confiamos plenamente en el poder de Dios, seguros de que para Él no hay nada imposible y no tiene límites, dejamos de lado cualquier asomo de temor a Satanás y podemos enfrentarlo. El mayor aliciente es la certeza de que obtendremos la victoria.

 

Esa misma convicción, cimentada en Dios, fue la que alimentó la acción de Elías: “Los profetas de Baal gritaron toda la tarde hasta la hora del sacrificio, pero no hubo respuesta; no sucedió nada, nadie les prestó atención.”(1 Reyes 18:29. Nueva Biblia al Día)

 

A su turno Elías reparó el altar de Dios, cortó el becerro en varios pedazos, lo puso sobre la leña y ordenó que vertieran el contenido equivalente a doce cántaros con agua, vasijas que como imaginará, eran de enorme dimensión.

 

Cuando el animal para el sacrificio, la leña y el altar resudaban agua, Elías clamó el poder de Dios. “SEÑOR, respóndeme. Respóndeme para que esta gente sepa que tú eres Dios, y que quieres que ellos se vuelvan a ti.—Entonces, repentinamente, descendió fuego del cielo y quemó el becerro, la leña, las piedras, el polvo e hizo que se evaporara el agua que había en la zanja. Y cuando los que estaban allí vieron esto, se inclinaron con sus rostros en tierra, gritando:–¡El SEÑOR es Dios!–. Entonces Elías ordenó:–Agarren a todos los profetas de Baal!¡Que ninguno escape!–. Ellos los atraparon a todos, y Elías los condujo al arroyo de Quisón, y allí los degolló.”(1 Reyes 18:37-40. Nueva Biblia al Día)

 

¡Ese es el poder de Dios, el Dios en el que hemos creído! Para Él no hay nada imposible y, aunque Satanás quiera infundirnos temor e incluso, procurar hacernos la vida imposible, está vencido porque sus poderes tienen límites. Usted fue concebido libre y Dios quiere que permanezca en libertad. El relato de Elías y los profetas de Baal y Aserá, pone en evidencia que el mundo de las tinieblas tiene como destino final la derrota. Es una tarea que nos corresponde a usted y a mí como siervos de Jesucristo…

 

¿Ya recibió a Jesucristo en su corazón?

 

El paso más grande para avanzar hacia la victoria en los ataques que libra en contra nuestra Satanás, radica en recibir a Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras vidas. Puede hacerlo ahora mismo, con solo decirle: “Señor Jesucristo, reconozco que he pecado. Gracias por darme la victoria sobre el pecado y la tentación, mediante la fuerza de tu Espíritu Santo. Gracias por morir en la cruz por mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Hoy te recibo en mi corazón como su único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Inscríbeme en el Libro de la Vida. Amén”

 

Si hizo esta oración, lo felicito. Su existencia será renovada. Comienza hoy un nuevo capítulo en su existencia. Ahora tengo tres recomendaciones:

 

1. Lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios que le llevarán al crecimiento personal y espiritual.

2. Ore cada día. Orar es hablar con Dios. Nos permite tener intimidad con Él.

3. Comience a congregarse en una iglesia cristiana.

 

Si tiene alguna inquietud, por favor, no deje de escribirme ahora mismo a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

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