VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

Archivo de Noviembre, 2009

¡Permanezca alerta ante el peligro!

Fernando Alexis Jiménez

Llegaron primero en una avanzada de alistamiento. El amplio muro de contención construido sobre las márgenes del río, estaba poblado de matorrales. “Aquí podemos construir nuestras viviendas“, dijo uno.

A su decisión siguieron las voces de aprobación de otros colonos y pronto eran familias enteras las que estaban levantando sus ranchos de madera, zinc y plástico.

Cuando habían invadido todo el terreno, uno de los líderes escribió con gruesas letras verdes en una tabla de madera: “Villa Esperanza“.

No habían transcurrido dos semanas y ya las autoridades estaban procurando el desalojo. Se convirtió en una batalla campal. Y aunque les destruyeron sus precarias construcciones, apenas se fue la fuerza policial, volvieron a edificar.

En invierno se produjo un nuevo llamado. “Es peligroso que estén en el río. Una avenida torrencial puede acabar con todo y con todos” No obstante siguieron obstinados. Uno comentó: “Esas son invenciones de las autoridades para que nos vayamos, pero no les vamos a dar gusto.” Siguieron ahí.

Fuertes aguaceros incrementaron el nivel del río y, en el sector de las casuchas, se produjo el desbordamiento. Pérdidas humanas y materiales. Una verdadera tragedia. No quisieron escuchar las reiteradas advertencias…

El mundo avanza hacia una crisis sin precedentes

La historia ilustra una realidad a la que el mundo deliberadamente quiere ser ajeno: la inminencia del regreso del Señor Jesús por su pueblo.

La crisis familiar, económica, social y política que azota la humanidad nos advierten que estamos a las puertas del caos.

¿Se ha dado cuenta, por ejemplo, de que se están creando las condiciones para clonar seres humanos? ¿Ha tomado conciencia del enorme peligro que encierra la aprobación del matrimonio de homosexuales en Europa? ¿Ha meditado en el surgimiento de enfermedades que no tienen cura? ¿Comprende las consecuencias que traerá la corrupción que permeabiliza todos los estamentos, públicos y privados?

Es probable que usted califique los planteamientos que eleva el pueblo evangélico de apocalípticos. Sin embargo no podemos desconocer una realidad. El mundo se encamina al abismo a menos que se rinda el primer lugar a Jesucristo.

Como es evidente que no será así, porque millares de personas o no creen en Cristo o definitivamente no quieren escucharle, es necesario tener en cuenta al apóstol cuando escribe: “…pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.” (2 Pedro 3:7).

La actitud rebelde del género humano acarrea juicio. Es una realidad latente así haya quienes quieran desconocerla.

Debemos permanecer alerta

Cuando Pedro escribió: “Puesto que todas estas cosas han de ser desechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán desechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:11, 12), es probable que nadie entendiera su mensaje.

En una época de armas de destrucción masiva, no es ilógico pensar que una explosión o conjunto de detonaciones nucleares pueden deshacer lo que vemos alrededor. ¿Está distante de ser una realidad? Por supuesto que no.

La recomendación del apóstol es que, ante la proximidad de un evento de alcance mundial, el cristiano debe vivir en rectitud delante de Dios. Estar preparado para ir a la presencia de Aquél que nos creó y tener conciencia limpia al dar cuenta de sus hechos.

Un mundo maravilloso se avecina

¿Debemos albergar temor? En absoluto. Sabemos que el juicio de Dios sobre aquellos que rechazaron a su amado Hijo Jesús y el sacrificio redentor en la cruz, no nos alcanzará. ¿Por qué? Porque si Cristo mora en nuestro corazón y es Señor de nuestro ser, estará con Él por la eternidad.

La promesa que leemos en las Escrituras es la siguiente: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevas y tierra nueva, en los cuales morará la justicia.” (2 Pedro 3:13).

Hace pocos días leía de cristianos que han sido arrestados, torturados y encarcelados en países musulmanes. En África muchos creyentes han sido muertos por no renunciar a su fe en Jesucristo. En países latinoamericanos ser cristiano es sinónimo de enfrentar persecuciones, burlas y críticas.

Pese a ello, guardamos esperanza. Sabemos que nuestro mañana es de esperanza en “cielos nuevos y tierra nueva“. ¿Ha pensado en el mundo maravilloso que nos espera?

Caminando con Dios

El mundo busca engañarnos. Satanás ha desplegado una estrategia sin precedentes que busca desviarnos del camino correcto, en el que nos movemos tomados de la mano del Señor Jesús. Por ese motivo debemos estar atentos y no permitir que nada ni nadie nos aparten de Dios.

El apóstol Pedro al abordar el asunto aconsejó: “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.” (2 Pedro 3:14, 17).

Sabemos que el regreso del Señor Jesús está a las puertas, por tal motivo debemos seguir firmes, en rectitud delante de Su presencia. Es imperativo que no demos lugar al diablo, dispuesto a empañar el testimonio cristiano. Firmes y adelante, son dos conceptos que debemos interiorizar y dar pasos en el sendero de la vida de fe, a la espera del amado Hijo de Dios.

Reciba hoy a Jesucristo

Su vida puede ser diferente. Basta que reciba a Jesucristo en su corazón. Dígale: “Señor Jesús, gracias por perdonar mis pecados y darme una nueva oportunidad de vida. Te recibo hoy en mi corazón. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Si hizo esta oración, le felicito. Ahora tengo tres recomendaciones para usted: la primera, lea la Biblia todos los días. La segunda, que ore diariamente. Orar es hablar con Dios, y la tercera, que comience a congregarse en una iglesia cristiana. Su vida experimentará cambio.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es o si lo prefiere puede llamarme a (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez  

NO DEJE DE VISITAR AHORA MISMO DOS PAGINAS QUE TRANSFORMARAN SU VIDA www.vidadeexito.jimdo.com y www.estudiosbiblicos.jimdo.com

Sin categoría

Si tu economía va en picada ¡debes hacer algo hoy!

Fernando Alexis Jiménez

Cuando hurgó sus bolsillos—primero con curiosidad y luego con desesperación–, Roberto descubrió que apenas tenía unas monedas, y luego se dirigió, febril, hacia el interior de su billetera en la que únicamente encontró los documentos de identidad y unas cuantas tarjetas de presentación. “Dios mío, otra vez me quedé sin dinero“, murmuró.

Llevaba varios meses en la misma situación. Un ciclo que parecía interminable. Su fuerza de voluntad se mantenía firme en un trayecto no mayor de doscientos metros: desde que salía del banco, después de cobrar su quincena, hasta que pasaba frente a la vitrina de un almacén, una librería, un restaurante o una venta de “saldos“. Obtenía cosas que no necesitaba, simplemente porque tenían un rótulo de colores que decía: “Rebajas“. Muchas veces se encontró echando la basura aquello que cuatro meses antes parecía novedoso y que descubrió, no tenía mucha utilidad en su hogar.

El común denominador era que, pasados dos días—a lo sumo– después de recibir su salario quincenal, se quedaba sin un peso y luego se veía asimismo frente al calendario de pared que fijó en su oficina, auscultando qué día era y deseando en lo más profundo de su ser, que llegaran el 15 o el 30.

¿En crisis económica?

¿En crisis económica?

 

 

Jamás podré salir de esta crisis“, se repitió mientas sacaba, furtivamente, como si alguien estuviera mirándolo y estuviera a las puertas de asestarle un regaño, la tarjeta de crédito para realizar un avance de dinero y cubrir lo que le faltaba.

¿Qué plantea la ciencia?

Al referirse a los fenómenos de los compradores compulsivos, aún a costa de que su inclinación les lleve a endeudarse para después lamentarse por las decisiones erradas, los científicos aseguran que es un comportamiento con origen en las hormonas. Sicólogos de la Universidad de Hertfordshire, en Inglaterra, descubrieron que muchas personas—especialmente mujeres—compran y compran, dando rienda suelta a un deseo que consideran irrefrenable, para después sentirse culpables de lo que hicieron.

Por ejemplo, las conclusiones del análisis realizado entre 443 mujeres con edades que oscilan de los 18 a 50 años para identificar sus hábitos de compras y que fueron presentadas en la conferencia de la Sociedad Sicológica Británica, revela que cerca del 65% admitieron haber gastado compulsivamente cuando atravesaban las últimas etapas de su ciclo menstrual. El 55% dijeron haber gastado alrededor de 40 dólares, y un número reducido aunque no menos significativo, reconocieron que dispararon sus adquisiciones y deudas en más de 350 dólares.

Los investigadores señalaron que el comportamiento se da diez días antes de la menstruación en las mujeres y durante el período. “Es algo hormonal—dijo la profesora Karen Pince, de la Universidad de Hertfordshire, en nota que publicó la BBC –. Durante el ciclo experimentamos aumentos repentinos y fluctuaciones en las hormonas que afectan la parte del cerebro vinculada a las emociones y al control inhibitorio“.

En el caso de los hombres la compulsión por comprar, aunque se endeuden hasta más no poder, se produce por vacíos internos e incluso complejos, que buscan llenar y superar a partir de la sensación de “tener“. A este hecho se suma la influencia de la sociedad de consumo que “valora” a alguien por el celular que usa, el traje que viste o el auto en el que se moviliza. De ahí que muchos caballeros parecen desplazarse en una pista sin fin en la carrera por endeudarse para ganar cierto estatus.

Mida las consecuencias de lo que hace

Un pasaje revelador acerca de los enormes perjuicios de endeudarse, lo hallamos en el segundo libro de Reyes, capítulo 4, cuando la viuda de un siervo de Dios quien se había endeudado pero falleció, acude a Eliseo en procura de ayuda. Una situación compleja. Estaban en peligro los hijos de aquella mujer a quienes los acreedores querían llevarse como prenda de pago.

El siervo de Dios le mandó traer vasijas y con un poco de aceite se llenaron. Sólo cesó cuando terminaron las vasijas. “La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: «Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos.»”(2 Reyes 4:7, Nueva Versión Internacional)

Endeudarnos, sin necesidad, acarrea consecuencias. Es algo que deberíamos pensar cuando sacamos la tarjeta de crédito. No es aconsejable gastar y gastar. Es una fuerza superior, que trata de gobernar nuestra siquis, y que vencemos no en nuestras fuerzas sino en las de Dios.

Otra consideración que le invito a atesorar en su corazón: no sea “manos rotas“, es decir, de aquellos que gastan y gastan sin pensar en el mañana. Quien obra de esta manera, temprano o tarde terminará en problemas. La Biblia nos sugiere dos cosas: evaluar en qué invertimos cada peso y, comprometernos a pagar las deudas que asumimos: “Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan; otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria.”(Proverbios 11:24, Nueva Versión Internacional)

¡No se deje arrastrar por los deseos del corazón, que al fin y al cabo son engañosos, cuando se trata de comprar! Pero algo más, un tercer principio que debe valorar enormemente: no salga de fiador por nadie. No es algo caprichoso, Dios mismo lo recomendó a Su pueblo: “No te comprometas por otros ni salgas fiador de deudas ajenas…”( Proverbios 22:26, Nueva Versión Internacional)

Quien se pone en la brecha por los demás, aún siendo irresponsable con sus propios compromisos, terminará con serios problemas. Lo mejor, hoy y siempre, es someter a Dios todos nuestros proyectos, entre ellos por supuesto, el de las compras.

Nuestra responsabilidad: el punto de equilibrio

Confieso que conozco poco de temas financieros. Recuerde que estudie periodismo y, de otra parte, la carrera profesional de teología. Nada de números. Pero a raíz del manejo económico en la iglesia y tras consultar una y otra vez a la Contadora de la congregación, me insistía en algo que ya no es algo nuevo en mi presupuesto mental: el punto de equilibrio. Ese estado en el que los gastos están acompasados con lo que entra. No excederse a uno u otro margen.

Igual debe ocurrir con nuestras finanzas personales. No debemos endeudarnos sin necesidad. Vivir con lo que tenemos y si Dios da más, a Él la gloria, aprender a administrar bien cada peso. Las deudas no son aconsejables, como escribió el apóstol Pablo: “No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley. “(Romanos 13:8, Nueva Versión Internacional)

Lo aconsejable en todos los casos, es invertir con el dinero que tenemos sin acudir a las deudas. Dios es nuestro proveedor y nos abrirá las puertas cuando queramos comprar algo. Las Escrituras enseñan que si somos fieles, Él colmará los deseos de nuestro corazón (Salmo 37:4)

Es necesario romper el ciclo

Las deudas son una atadura. Al menos aquellas en las que nos vemos inmersos, no tanto porque requiramos comprar algo, sino por ese afán, casi de avaricia, de tener más y más. Un ejemplo es la situación de bonanza que se produjo hace pocos años en los Estados Unidos y que llevó a disparar las líneas de crédito. Todos compraron de todo. Ahora, en medio de la recesión que azota el mundo, se encuentran al borde del desespero.

Precisamente hace pocos días escuchaba de personas, otrora adineradas, que abandonaban sus propiedades en diferentes ciudades y dejaban los yates a la deriva porque no tenían cómo pagar su mantenimiento.

El primer y más grande paso para salir de las deudas es entender que constituyen una atadura. Dios es nuestro proveedor. Él lo dijo muy claro a través del rey Salomón: “La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.” (Proverbios 10:22, Nueva Versión Internacional) Nos transmite una enseñanza sumamente valiosa: Si queremos algo, el Señor mismo nos lo dará, pero a su tiempo, y no nos traerá tristeza.

Hay tres recomendaciones que comparto con usted: La primera, saque primero el dinero de sus gastos fijos y sólo deje la cantidad, aunque sea mínima, de lo que puede invertir en “aquello que lo tienta“. Guárdela en un sitio especial. Será su baúl de gastos innecesarios. La segunda, trate de evitar esos sitios en los que siente que invariablemente sabe que gastará en lo que no necesita, y la tercera, si se enamoró de algún objeto y piensa que “debe tenerlo”, dese al menos dos o tres días antes de oficializar la compra. Puedo asegurarle que “la fiebre” pasará y terminará no adquiriendo aquello que consideraba muy necesario.

Pero, en medio de todo, siempre vuelva su mirada al Señor Jesucristo y pídale la fortaleza necesaria para vencer. Recuerde que lo ideal es que todo cuando compremos, sea en dinero contante y sonante, sin acudir a créditos. ¡Con ayuda de Dios podrá lograrlo!

© Fernando Alexis Jiménez – Contacto (057)317-4913705
Email:
Ps.Fernando@adorador.com

Sin categoría

¿Cómo perjudica la televisión a nuestros hijos?

Fernando Alexis Jiménez

La noticia sorprendió a la ciudad entera. El niño, que iba a cumplir apenas cinco años, había saltado del cuarto piso de un edificio de apartamentos en Sao Pablo, Brasil. Milagrosamente no murió, pero sufrió múltiples fracturas.

 

Cuando se acercaron en procura de prestarle ayuda, lo encontramos vestido con un traje del Hombre Araña, el mismo con el que sus padres le habían llevado a pedir dulces en la última celebración de Hallowen. “Soy Spiderman”, solía repetir en los juegos con sus amiguitos.

 

Rose Oliveira, la madre, dijo entre sollozos a un reportero que jamás imaginó el enorme perjuicio que traería ese programa de televisión a su pequeño. “Jamás pensé que esta tragedia fuera a ocurrir”.

 

Vigile los programas que ven sus hijos

Vigile los programas que ven sus hijos

Si bien es cierto el incidente no pasó a mayores y el niño hoy juega de nuevo en un parque cercano, los Oliveira descubrieron y aprendieron en su realidad vivencial familiar, el grado de influencia que ejercen los programas televisivos en los infantes.

 

 

 

Terribles consecuencias de la televisión

 

Una reciente investigación realizada por científicos estadounidenses y que difundió la agencia Reuters, revela que los niños menores de tres años se ven seriamente afectados cuando pasan entre una y tres horas ante el televisor.  Concluyeron que comienzan a experimentar un comportamiento agresivo, se tornan desobedientes, gritan en exceso y muestran una marcada inclinación a golpear a otros niños. Se encuestó a 3.1280 mujeres de 20 ciudades norteamericanas, que tuvieron hijos entre 1998 y el 2000.

 

Raúl Huessman, de la Universidad de Michigan, fue enfático en asegurar que: “Los padres no pueden permitir que los niños se extasíen con películas violentas”, a lo que la sicóloga Nelly Manganello, anotó: “Los padres deberían ser más cuidadosos y conscientes acerca del uso de la televisión”. Lo sorprendente, de acuerdo con los investigadores y en lo que concuerda la Academia Norteamericana de Siquiatría, es que los pequeños se ven afectados así no estén frente a la pantalla y que reciben influencia con solo que el aparato esté encendido y oigan los mensajes al fondo, en la distancia.

 

Recomiendan que los niños menores de dos años no vean la tele y que los mayorcitos, no pasen más de una hora apreciando programas, por el grado de vulnerabilidad que presentan, expuestos al contenido que difunden los programas, así sea de dibujos animados.

 

Ahora, otro estudio reciente publicado por el Seattle Children’s Hospital Research Institute revela que por cada hora de televisión violenta que consume un niño menor de 5 años, su agresividad aumenta tres veces más adelante.

 

La investigación se realizó en Estados Unidos con niños de entre 2 y 5 años. Durante 40 años se investigo a 184 varones y 146 niñas, que tipos de programas eran vistos por ellos y cual fue su comportamiento posterior. Señala que los menores que están expuestos a la influencia televisiva se inclinan a un  comportamiento agresivo y de desobediencia durante su infancia y adolescencia.

 

La conclusión más relevante de este estudio afirma que por cada hora de televisión violenta los niños triplican sus posibilidades de desarrollar conductas violentas, lo cual es realmente preocupante.
En cuanto a las niñas, la realidad es diferente, ellas no desarrollaron comportamientos violentos.

 

¿Cuánto tiempo dedicas a sus hijos?

 

El tiempo que pasamos con nuestros hijos y la forma como nos comunicamos con ellos, son de suma importancia. Es al interactuar con ellos como les impartimos valores y principios que les ayudarán a crecer y formarse con cimientos sólidos.

 

Esta pauta orientada a edificar familias de éxito, con hijos criados sanamente, no es algo nuevo difundido por la ciencia y reafirmado por la sicología. Por el contrario, es muy antigua y la compartió el rey Salomón cuando enseñó a los padres: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”(Proverbios 22:6).

 

Observe que aquello que sembramos en nuestros hijos, desde la más tierna infancia, quedará en su corazón por siempre. Aun cuando pase el tiempo, tendrán presente tales recomendaciones. Serán como guardas alrededor, mostrándoles—en Dios—el sendero correcto.

 

Ahora, probablemente me dirá usted: “¿Mi pareja y yo trabajamos?”. Ese es un fenómeno muy propio de nuestro tiempo, que si bien es cierto ha sido alimentado por situaciones tan complejas como la crisis económica, no debe llevarnos a dejar de aprovechar hasta el más mínimo instante que podemos tener con nuestra progenie.

 

Desde que unimos nuestra vida, mi amada esposa Lucero y yo acordamos que ella se quedara a cargo de nuestros hijos. No fue algo arbitrario sino por el contrario, una decisión que aceptó y de la que jamás nos hemos arrepentido porque pudimos ejercer influencia en nuestros tres hijos con principios fuertes.

 

Etapa influenciable

 

Los padres se desentienden de sus hijos y para “quitárselos de encima”, les prenden el televisor en algún canal de juegos animados o de películas. Los pequeños se han acostumbrado a convivir con la violencia, escenas de sensualidad, gritos, miradas cargadas de odio, adulterio, egoísmo, alcohol, orgullo y—puedo asegurárselo—la lista es interminable. Lo grave es que por su tierna edad, los infantes son influenciables y toda la información que “absorben” a través de la tele, termina afectando su forma presente y futura de pensar y actuar. No se puede olvidar que nuestros pequeños están iniciando su formación y que todo lo que vean, escuchen, y viven, pesará sobre ellos.

 

Piense por un instante en que el hecho mismo de observar violencia, puede provocar en los niños comportamientos cargados de temor e inseguridad. Incluso, además de la agresividad en su conducta, pueden incluir demostraciones de impulsividad.

 

Es hora de que nos preguntemos qué espacio le hemos abierto en nuestro hogar a la televisión, y reconocer que tanto programa en pantalla, les torna menos creativos; conviven menos con la familia y sus amiguitos; se tornan perezosos para leer y se reduce su rendimiento escolar. Además se aumenta la inclinación a que coman demasiado.

 

Siembre en sus hijos sanos principios

 

Como padres, debemos aplicar principios bíblicos en nuestra vida. Vivenciarlos. Es la mejor manera de que se repliquen en nuestro hogar. Recuerde que la mejor enseñanza es la que impartimos con el ejemplo.

 

Así lo instruyó Dios a su pueblo escogido y que se extiende a nosotros hoy: Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”(Deuteronomio 6:6-10)

 

Observe cuidadosamente que la recomendación del Señor es que sembremos esas pautas en nuestros hijos. Es una tarea que debemos emprender desde cuando ellos se encuentran en la tierna infancia.

 

Las pautas bíblicas que experimentamos en la práctica y que compartimos con los pequeños, les permitirán salir airosos en toda circunstancia de la vida, tal como enseñan las Escrituras: Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la mujer extraña. ” (Deuteronomio 6:22-24)

 

Hay una serie de recomendaciones valiosas sobre el tema del tiempo que pasan nuestros hijos frente al televisor: Conozca en detalle el tipo de programación del canal que ven sus hijos con frecuencia; interésese en la temática que manejan los espacios televisivos; controle el tiempo que ellos pasan frente a la pantalla; vigile la nutrición de ellos, especialmente qué tipo de alimentos consumen cuando están absortos en una película o un programa; evalúe si su rendimiento escolar se ha visto afectado por el tiempo que están como televidentes y asegúrese de que duerman lo suficiente.

 

Y por último, un principio de victoria para edificar una familia de éxito: sea el mejor amigo de sus hijos. Déles confianza. No que encuentren en usted al ogro, que impone leyes e imparte castigo, sino el amigo, alguien con quien pueden dialogar sobre sus inquietudes, temores y expectativas. Recuerde que en este proceso avanzamos, pero dándole el primer lugar a nuestro amado Señor Jesucristo. Que Él sea el Rey de su vida, de su familia, de sus hijos…

 

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es o si lo prefiere, me puede contactar en (0057)317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

Blogs en www.estudiosbiblicos.jimdo.com y www.vidadeexito.jimdo.com

Sin categoría

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda