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VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 
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Archivo de Octubre, 2009

Oración que derriba fortalezas de maldad

Fernando Alexis Jiménez

La tranquilidad de La Primavera, un barrio del occidente de la ciudad, se rompió el día en que un grupo de jóvenes comenzó a reunirse en la casa de la esquina. Llegaban furtivamente, tocaban a la puerta quedamente, mirando a todos lados, como quien no quiere ser descubierto. Cuando semi abrían el portón, pasaban dinero y recibían a cambio paquetes muy pequeños, que vecinos del lugar identificaban como estupefacientes. Luego se sentaban a consumir marihuana y otras sustancias.

 

Santo Dios, definitivamente estamos a las puertas del fin del mundo–, se lamentaba doña Gilma, una venerable anciana, escandalizada por el desagradable espectáculo.

 

Este lugar era tan distinto cuando no estaban esos hombres aquí vendiendo drogas–, se quejó Antonio, el dueño de la tienda más concurrida.

Descubra el poder ilimitado de la oración

Descubra el poder ilimitado de la oración

 

 

 

Rebeca y Javier compartían la misma realidad; sin embargo no murmuraban. Guardaban silencio cuando alguien venia a comentarle del asunto.

 

Un día alguien los abordó para pedir su firma. Estaban levantando un memorial a las autoridades para pedir la intervención en procura de erradicar ese foco de drogadicción. Ellos se negaron a hacerlo.

 

Ustedes son insensibles. Pareciera que no les importa lo que está ocurriendo aquí–, riñó uno de los promotores de la iniciativa.

 

Nosotros damos la batalla no en los estrados judiciales sino de rodillas, en oración–, explicó Javier–. Como cristianos evangélicos creemos en el poder ilimitado de orar delante del Señor–.

 

Les compartieron sobre algunos versículos que sustentaban la importancia de orar para reclamar territorios para Dios. Los promotores de las firmas se alejaron acusándoles de fanáticos religiosos.

 

La joven pareja de cristianos siguió en clamor, y pidieron respaldo de la iglesia. No pasó un mes antes que se produjeran dos cosas: de un lado, la mudanza de los dueños de aquél antro, y de otra parte, el retiro de los jóvenes drogadictos de la cuadra.

 

¡Se granó la batalla por el territorio! Satanás se dio a la huida cuando le resistieron en oración.

 

¿Territorio en poder de Satanás?

 

Aunque muchas personas se resistan a admitirlo, Satanás tiene dominio de amplios territorios, tal como lo encontramos en el pasaje en el que nuestro amado Señor Jesús es tentado por el adversario: “Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares”(Mateo 4,8, 9)

 

Hay dos formas principales—aunque por supuesto no son todas—por medio de las cuales el diablo adquiere poder legal para dominar en un territorio. La primera, por el pecado del hombre, y la segunda, cuando las autoridades entregan y consagran una nación, una provincia, una ciudad o un territorio específico a las fuerzas del mal. Puede que lo hagan por ignorancia, pero igual, hay un terrible impacto desde la dimensión espiritual sobre la dimensión física, trayendo robo, muerte, disensión y ruina, entre otras consecuencias.

 

Para graficar la enseñanza, comparto con usted algunos ejemplos. Cuando Colombia se encontraba en el fragor de una confrontación internacional que se conoció como la guerra de los mil días.  El 18 de octubre de 1899 altos representantes del gobierno propusieron consagrar el país al Sagrado Corazón de Jesús, de todos los estudiosos de la guerra espiritual conocido como un demonio. La ceremonia oficial de entrega del territorio vallecaucano se produjo el 22 de julio de 1902. Nadie desconoce, en el mundo, qué situación vive el país. ¡De nada sirvió tal ceremonia que no fuera para demonizar una nación en la que hoy priman el narcotráfico, la guerrilla y la violencia!.

 

Japón que es politeísta, donde se adoran toda suerte de deidades, ha experimentado ciclos –altibajos, diría yo—de prosperidad, ruina y estancamiento para reiniciar esa montaña rusa con graves efectos socio-económicos. ¡Los demonios tienen dominio de territorios amplios en la nación del sol naciente!.

 

Haití es otro vivo ejemplo de la demonización de un territorio. La historia reciente nos muestra de qué manera. En 1990 y rompiendo una larga trayectoria dictatorial, llegó al poder el sacerdote católico Jean Bertrand Aristide. Un año después, el 14 de agosto de 1991, pidió a un reconocido brujo celebrar una ceremonia vudú, entregando el país a deidades, en procura de un fortalecimiento social, político y económico. Fue todo un acontecimiento.

 

El 29 de septiembre de 1992, fruto de tal ritual, Aristide fue depuesto; volvieron los militares al poder y se cayó nuevamente en una profunda espiral de crisis. ¡Satanás pasó cuenta de cobro! Se han desencadenado fenómenos como la violencia, la muerte y la propagación de la promiscuidad sexual.

 

Finalizando el mes de octubre de 2009, el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Dasilva aseguró en rueda de prensa que ni aún Cristo, haciendo una alianza estratégica con Judas, podría sacar el país de la crisis económica, social y de violencia por la que se encuentran atravesando. Y todos sabemos la razón: la propagación idolátrica que prevalece entre los brasileños, así como la marcada profundización de prácticas promiscuas que honran al adversario espiritual.

 

Cuando el diablo tiene dominio de un territorio, pone un velo sobre quienes lo habitan para que no reciban la Salvación de Jesucristo, tal como lo explicó el apóstol Pablo a los creyentes de Corintio en el primer siglo, y a nosotros hoy: “Pero si nuestro evangelio aún está encubierto, entre los que se pierden está encubierto, en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es imagen de Dios”(2 Corintios 4:3, 4)

 

Una ilustración práctica la encontramos en los múltiples tropiezos que puso Satanás a los propósitos de Evangelización del apóstol Pablo y sus inmediatos colaboradores, en la ciudad de Éfeso. La metropoli, reconocida por ser centro de comercio pero también de idolatría e inmoralidad, se levantó a una cuando comenzaron a predicar, tal como lo relata el libro de Hechos, capítulo 19.. Como es natural, el diablo no quería perder esa fortaleza de maldad. Como recordará, fortaleza, tal como lo aprendemos en Efesios 6.12, es un lugar donde hay principados—que ejercen poder—y potestades—ejércitos demoníacos que obran desde el mundo espiritual, impactando el mundo físico–.

 

Llamados a conquistar el territorio

 

En nuestra cultura occidente siempre esperamos que los fenómenos que ocurren alrededor, tengan una explicación racional y científica. Los que no reúne estos dos requisitos, los desechamos o desestimamos.

 

Usted y yo en nuestra condición de soldados del Señor Jesús, estamos llamados a retomar los territorios en los que domina. La batalla no será fácil pero de antemano tenemos asegurada la victoria en Cristo: “Mira que te he puesto en este día sobre naciones, y sobre reinos, para arrancar, para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar”(Jeremías 1:10)

 

Tome nota de un hecho contundente: desde ya tenemos asegurada la victoria en Jesucristo (Cf. 1 Juan 4:4).  No se puede concebir a un cristiano cómodamente sentado en las cuatro paredes del templo, mientras que alrededor el mundo se pierde sin la Salvación, fruto de los obstáculos que pone Satanás. Él no quiere perder el dominio en un área geográfica específica, porque bien sabe que no le corresponde sino a los hijos de Dios.

 

¡Es hora de recuperar el territorio perdido! La tarea no le corresponde a ningún otro que a usted y a mí, que somos cristianos comprometidos.

 

Derribe fortalezas en oración

 

¿Cómo derribamos las fortalezas que Satanás ha establecido en los territorios? Es una de las preguntas que me formulan con mayor frecuencia al término de reuniones y conferencias, y en la plataforma que tenemos disponible en la Internet.

 

La respuesta es una sola: resistiendo al diablo en oración. Así lo entendemos por las Escrituras, cuando entendemos que nuestra mayor fuerza y poder está en la oración: “Porque aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”(2 Corintios 10:3, 4)

 

El apóstol Pablo enfatiza un poco más adelante: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5.17).

 

El enemigo sólo sale en huida cuando le resistimos firmes, en oración, como anota el autor sagrado: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4.7; Cf. 1 Pedro 5:9)

 

Nuestro poder estriba en orar y depender del Señor. Comenzar a reclamar y declarar en Jesucristo que los territorios que por años estuvieron en poder de las fuerzas del mal, ahora le pertenecen a los hijos de Dios. ¡Los resultados le sorprenderán!

 

Es la forma más eficaz de retornar el dominio físico y geográfico de esta tierra que recibimos como heredad, en nuestra condición de hijos de Dios. No lo olvide: usted está llamado a asumir desde hoy su papel protagónico como soldado de Jesucristo. En Él tenemos asegurada la victoria, plena y absoluta.

 

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es y, si lo prefiere, puede contactarme en (0057)317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

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Paz Interior

¿Cómo alcanzar paz interior y vivir plenamente?

 

Fernando Alexis Jiménez

La conocían como Doña Amargura. Tenía cuarenta años, pero parecía de cincuenta, con muchas arrugas surcando su rostro y la tristeza reflejada en el rostro, la misma que le robaba encanto a su sonrisa. Era devota católica y no fallaba a misa de domingo. Incólume, insensible, con el ceño fruncido.

 

Las personas la miraban con reticencia y en más de una ocasión, los niños le gritaron: “Vieja bruja…” y salían corriendo.

 

Incluso se llegó a rumorar, que su casa era cuna de espantos. Tal vez porque vivía en esa soledad tan pesada, que se podía palpar con las manos.

 

Ah, y no me deje olvidar de un detalle que le llamará la atención: no tenía amigos porque con todos reñía. Laura se había convertido en el problema del pueblo. La amargura destilaba por sus poros. Algunos la atribuían al hecho de que su esposo había muerto muy joven, mientras hacía un viaje a la capital. Otros, al hecho de que no tuvo hijos.

 

Un día alguien, audaz y en cierta medida sin medir el alcance de las consecuencias, se atrevió a abordarla para hablarle del poder transformador de Jesucristo.

 

Váyase de mi casa ahora mismo, o le voy a echar agua…–lo amenazó fuera de sí.

 

Su eventual interlocutor no se inmutó. Le extendió una Biblia ajada y la retó a leerla. Ella le cerró la puerta en las narices. Y aunque tiró a un rincón el ejemplar de las Escrituras, una noche comenzó a leerla y le impactó un pasaje que sería la entrada a una vida renovada: “Yo he venido para que tengan vida, y vida en abundancia” (Juan 10:10 b)

 

Desde ese momento se arriesgó a creer y su vida comenzó a experimentar cambios.  El cambio no se produjo de la noche a la mañana, fue progresivo. Y esa transformación le llevó a algo que jamás imaginó, aunque lo anhelaba: la paz interior.

 

Hoy ayuda como maestra de Escuela Dominical en la iglesia en la que se congrega. “Ahora sí puedo decir que vivo plenamente”, señala Laura con una amplia sonrisa.

 

¿Desea el éxito? Sin duda que sí. Todos lo deseamos. Está en nuestros genes. Forma parte de nuestro ser y debe ser así, porque Dios nos concibió para ser triunfadores. En ese orden de ideas, la dirección a seguir es aplicar una cuarta Ley del Reino de Dios: Paz Interior.

 

El gran interrogante es, ¿cómo lograrla? Y para entender el asunto, es necesario que evaluemos lo que roba la paz interior, en su contexto, y cómo superar los obstáculos que se nos presentan.

 

Situaciones que nos afectan

 

Una encuesta publicada por el diario El País, de amplia circulación en Colombia, referente a cuáles eran los factores externos que incidían negativamente en la salud mental de las personas, reveló que para el 69%, eran los problemas económicos; un 11% opinó que las dificultades intrafamiliares; un 15% expresó que le desencadenaban inquietudes las discusiones con la pareja y un 5% que otros aspectos estrechamente ligados a las relaciones interpersonales. En total se auscultó el criterio de 1.086 hombres y mujeres.

 

Todos coincidieron en señalar que los obstáculos y las dificultades desencadenaban inestabilidad en sus emociones e incidían negativamente en su forma de ver la vida.

 

Economía y familia

 

A este estudio me permito sumar otro de trascendencia. La Secretaría de Salud Municipal en Santiago de Cali informó que en la ciudad anualmente se atiende a 20 mil personas con tensión nerviosa producto de la ansiedad. En su orden, los especialistas identificaron tres factores que influyen en la desestabilización emocional de las personas: los problemas económicos, las crisis familiares y los conflictos de pareja.

 

Como consecuencia de experimentar la sensación de encontrarse en un callejón sin salida y que sus problemas nunca tendrán fin, tan solo en el 2009 se presentaron 275 intentos fallidos de suicidio protagonizados por 170 mujeres y 96 hombres.

 

Las personas que han sufrido estas alteraciones, producto de la problemática, suelen preocuparse demasiado y tienen muchos momentos de ira y estrés”, precisó Beatriz Isaza, Coordinadora de Salud Mental en dicha dependencia.

 

En Colombia y el mundo

 

La inestabilidad emocional es un problema grave. En Colombia, 25 de cada cien personas la enfrentan, de acuerdo con los registros que maneja el Ministerio de Protección Social. Una situación muy similar a lo que ocurre en el resto del Continente Americano.

 

Ahora, el panorama mundial también resulta desalentador en este aspecto:

 

Las estadísticas hablan de 450 millones de hombres y mujeres afectados anualmente por las consecuencias de los problemas que enfrentan cada día.

 

Para encontrar una salida al caos en que se ha convertido su mundo interior, 1.000.000 de estas personas acuden al suicidio. Y algo más preocupante aún: del conjunto de quienes se encuentran atravesando por estados de crisis, se estima que el 50% no tienen acceso a servicio médico ni consultan por su caso ante un especialista.

 

Paz interior, la clave

 

Hace pocos días los diarios del mundo registraron una noticia particular. El deceso de una venerable mujer. No era un deceso más, sino de aquellos que ocurren una vez cada siglo, que convoca a las autoridades de las ciudades y se tornan en comentario nacional.  

 

Había fallecido Margaret Fitzgerald  en Moncton, Inglaterra, una de las quince personas con más edad en el mundo. Tenía 113 años, pocos días después de su último cumpleaños.

 

Vivió la vida plenamente.—comentó su sobrina Iliana, mientras que su tataranieto Robert, atribuyó el hecho a su fe y a la tranquilidad en su vida–. Amaba a Dios y se llevaba bien con todos. Era una mujer muy tranquila–.

 

Cuando Margaret nació, la reina Victoria de Inglaterra seguía siendo la monarca del Imperio Británico, y a los siete años vio asombrada, con ojos que captaron para siempre la imagen aparecida en los periódicos, de los hermanos Wright cuando realizaron el primer vuelo en un aeroplano impulsado por un motor.

 

Sus progenitores murieron a los noventa años de edad, y algo curioso, ella asistió al funeral de su único hijo. Las escenas más memorables de su existencia quedaron plasmadas para la posteridad en flores color sepia que se han ido desgastando con el paso de los años.

 

La clave, coincidieron en asegurar quienes le conocieron, fue la fe en Dios y la paz interior que gobernaba su ser.

 

Paz que sobrepasa todo entendimiento

 

Piénselo. En su vida necesita Paz Interior, una de las leyes universales del Reino de Dios.

 

El caso de Margaret Fitzgerald  no se repite con mucha frecuencia. Los problemas llevan a millones de personas anualmente a morir antes de tiempo, por enfermedades e infartos que reducen sus expectativas de vida.

 

Con fundamento en la Biblia, el libro más maravilloso de todos los tiempos, me permito compartir con usted algunos principios que le permitirán poner orden en su mundo interior y encontrar la verdadera paz, aquella que tanto necesita para enfrentar exitosamente los problemas que enfrenta cada día.

 

1.- Una buena relación con Dios

 

El equilibro espiritual es esencial para avanzar en el proceso de afianzar un reordenamiento del mundo interior. En ese orden de ideas un paso esencial que debe dar toda persona, es tener una buena relación con Dios.

 

Uno de los patriarcas de la antigüedad lo expresó en términos sencillos que encierran un profundo significado: Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.”(Job 22:21)

 

Aun cuando se arrepintió de sus años de maldad, Juvencio Mosquera vivió por años escondido en un pueblo remoto de Bolivia tras una vida de maldad en la que dejó familias huérfanas y huellas impregnadas de tristeza y dolor.

 

Sólo vino a tener paz, el día en que reconoció que esa afanosa búsqueda de refugio, en la que no hallaba sosiego porque aún en el lugar más recóndito sentía que alguien o algo lo perseguían, el día que pidió perdón a Dios.

 

Luego, tranquila su conciencia, vino un segundo paso que le permitió afianzar la paz interior: a través de un amigo de su país de origen, se dio a la tarea de conseguir las direcciones de las familias en las que había sembrado tanta angustia con robos y crímenes. Y en un espacio de siete meses, envió doscientas veinte cartas pidiendo perdón.

 

Ahora puedo vivir tranquilo, porque me perdonaron. Y si alguien aún conserva su odio, se que Dios tocará su vida para que algún día lo hagan”, señala con una sonrisa que ilumina su rostro.

 

La conciencia de pecado nos roba la tranquilidad. En tanto no estemos a cuentas con el Señor, sentiremos la sensación de que algo nos falta. Por esa razón, hay tres pasos recomendables: el primero, arrepentirnos por las fallas cometidas hasta ahora; el segundo, pedir perdón a Dios por nuestros pecados, y el tercero, disponernos para el cambio con Su divino poder.

 

2.- Alimente el hábito de la alegría

 

Recientemente en Colombia se realizó el Primer Congreso Internacional de la Felicidad. Los expertos coincidieron en señalar que el problema del ser humano es que confunden felicidad con estado de ánimo, y por el hecho de que son variables, lo que hoy llaman estar feliz, en cuestión de horas y minutos puede ser preocupación o amargura. La verdadera felicidad, explicaron los especialistas, parte de un principio de vida, que es de carácter permanente.

 

Ahora, si queremos que se produzca el afianzamiento de esa felicidad no producto de las circunstancias sino como un principio de vida, debemos tener paz interior, la misma que parte de una buena relación con Dios. Él es el dador de la felicidad como describió el rey David: “Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo dormiré porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. ”(Salmo 4:7, 8; Cf. Salmo 29:11)

 

La paz interior permite que tengamos tranquilidad y dominio de la situación, cualquiera sea la situación que enfrentemos, adversa o favorable.

 

3.- Asumir sólidos principios bíblicos

 

Cuando le hablaban de la Biblia, Silvio se enfurecía. “No tengo tiempo para asuntos de religión”, repetía con rabia y destellos de fuego en su mirada. Estaba convencido que su mundo, aquél al que estaba acostumbrado y que representaba una realidad distinta de la que vivían los demás, era lo mejor y no quería intromisiones.

 

Debes cambiar, hijo—le dijo su madre un día, mientras tomaban el desayuno. Se veía cansada–. Temo que, una vez solo, no sepas manejar tu vida y tengas problemas con todo el mundo–.

 

Despreocúpate, mamá—le dijo él–. Creo que el problema no está en mi sino en los demás que no me comprenden–.

 

Cuando terminaron la conversación, la mujer que arrastraba con pesadez todo el cúmulo de sufrimientos producto de un esposo borracho que falleció en un accidente de tránsito, totalmente embrutecido por el alcohol, y el desaliento por un hijo rebelde, le extendió un ejemplar de la Biblia.

 

Descubrirás que es un libro maravilloso—comentó, mientras le extendía el ajado texto.

 

Él lo guardó en un cajón donde almacenaba aquello que se repetía, iba a botar apenas tuviera tiempo.  Y no tomó conciencia de que estaba ahí, sino cuatro meses después de fallecida su madre. Fue entonces que descubrió en la Biblia un infinito tesoro que le ayudó en su proceso de tener paz interior y de llevarse bien con Dios y con quienes le rodeaban.

 

Para muchas personas, la Biblia es un libro filosófico o de carácter religioso. Sin embargo, cuando profundizamos en su estudio descubrimos principios prácticos y sencillos, que nos ayudan al crecimiento en dos dimensiones, la personal y la espiritual

 

Asumir esas pautas bíblicos, nos ayudan a alcanzar y conservar la paz interior: Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos tropiezo.”(Salmo 119:165)

 

¿Cuál es la razón? Cuando aprendemos, asimilamos y ponemos en práctica los principios bíblicos, se produce una transformación en nuestra forma de pensar y de actuar. Y eso es esencial en la aplicación de esa cuarta e infalible Ley del Reino de Dios: Paz Interior.

 

4.- Reconozca que hay situaciones que se salen de las manos

 

Con frecuencia nos llenamos de preocupaciones porque queremos resolver todos los problemas. ¡Tremendo error! Es necesario aceptar que hay situaciones que son ajenas a nuestra voluntad y cuya resolución no depende de nosotros; muchos asuntos se salen de nuestras manos.

 

Asumir este principio de vida, nos ayuda en el proceso de alcanzar y conservar la paz interior, como enseñan las Escrituras: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.”(Isaías 26:3, 4)

 

Si hay problemas que nos parecen verdaderos gigantes, debemos ir a alguien cuyo poder es ilimitado, mucho mayor que cualquier capacidad que usted y yo tenemos: ese alguien es Dios. Confiar en Él. Depositar toda nuestra esperanza en Él, que todo lo puede y nos ayuda a encontrar salida al laberinto.

 

5.- La paz interior, una decisión personal

 

En el proceso de afianzar esa cuarta Ley del Reino de Dios, tenga presente que Dios no nos concibió para vivir amargados sino “…que a paz nos llamó Dios. ”(1 Corintios 7:15  b)

 

Sobre esta base, cada quien decide si se amarga o por el contrario, con ayuda de Dios, avanza hacia el afianzamiento de la paz interior en su existencia. Nadie nos obliga. Insisto que se trata de una decisión personal.

 

El apóstol Pedro, por su parte, reafirmó este principio cuando escribió a los cristianos del primer siglo y a nosotros hoy: “Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;   apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala. ”(1 Pedro 3.10, 11).  Cuando optamos por la paz, esa paz gobierna nuestra forma de pensar y de actuar: Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”(Colosenses 3:15)

 

Piénselo por un instante: usted puede optar, con ayuda de Dios, por esa tranquilidad que le permite dar pasos sólidos hacia una vida plena: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”(Filipenses 4.7).

 

En adelante, recuérdelo siempre: la decisión de amargarse o vivir con alegría, gobernado por la paz interior, es suya y nada más que suya.

 

6.- Jesucristo, la fuente de la paz interior

 

Si tenemos claro que la paz interior no depende de lo variables que pueden ser los estados de ánimo; que en tanto hayan preocupaciones, estaremos ansiosos y que hay problemas que no está en nuestras manos resolver, es necesario aprender otro principio: una estrecha dependencia del Señor Jesucristo.

 

El amado Salvador es la fuente de la verdadera paz, como lo dijo a sus discípulos y también a nosotros hoy: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”(Juan 14:28). Un poco más adelante, dirigiéndose a una multitud, reafirmó que de Él procede la verdadera paz: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”(Juan 16.33)

 

El asunto esta en mantenernos unidos a Él. Permitir que Jesús gobierne nuestro ser: lo que pensamos y hacemos. Esa disposición nos lleva a conservar la paz interior que convierte a hombres y mujeres en auténticos vencedores, por encima de las circunstancias.

 

Para terminar, una pregunta: ¿Se proclama cristiano? Si es así: ¿Por qué vive asediado por la amargura y la frustración? Recuerde que la paz interior es un principio esencial del reino de Dios, como enseñó el apóstol Pablo: …porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.”(Romanos 14.17)

 

El Señor nos creó para vivir plenamente; para optar por la paz interior, que el mundo asocia con felicidad. ¡Hoy es el día para tomar la decisión y avanzar hacia el cambio!

 

Si tiene alguna inquietud, por favor no deje de escribirme a fernandoalexis@aol.es o contactarme en el teléfono (0057) 317-4913705.

 

© Fernando Alexis Jiménez

 

 

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Cada circunstancia nos permite aprender y crecer

Fernando Alexis Jiménez

El examen en la universidad fue un rotundo fracaso. José Simón recibió la nota de mano del profesor de matemáticas. Impasible, como siempre; como tomado de una fotografía en un museo de cera. Sin gestos. “El suyo“, se limitó a decirle. Para el joven fue un golpe demoledor. Alrededor rostros que reflejaban alegría. En su corazón una profunda tristeza.

Pensó en su padre. Albañil Pasados los cincuenta años. Ojos cansados, canas que emergían traviesas poblando sus sientes, y movimientos lentos, dejando entrever que el tiempo no pasa en vano. “No puede ser que mi papá esté enfrentando el sol, y yo aquí, tranquilo, perdiendo evaluaciones“, se quejó, molesto consigo mismo.

Al principio creyó que era un fracasado. “Mi abuelo sí me dijo que ésta no era mi carrera“, razonó, pero inmediatamente después recordó que ser ingeniero industrial era su sueño desde niño, cuando le dijo a su familia—en ese hecho incoherente que jamás se explicará–, mientras visitaba un parque de diversiones: “Seré el que dirige empresas, como aquella en que trabaja papá“.

Perder el quid se constituyó en un enorme reto. Pidió explicaciones aquí, comprobó allá. Y se enamoró de los números, los mismos que le parecían una tortura. Desde entonces, le apasionaron más que las películas de Patrick Swaize. No solo terminó su carrera como un aventajado estudiante, sino que admitió que un aparente fracaso fue el que le llevó a convertirse en ganador.

No se pregunte: ¿Por qué? Sino, ¿Para qué?

La vida está llena de sorpresas. Situaciones que tocan a nuestra puerta de manera inesperada y que, si no estamos preparados para enfrentarlas, sin duda nos moverá el piso. A una amable señora que me escribía desde Chile, desesperada por los tropiezos que le presentaba la vida, le respondí: “Como somos vencedores en Jesucristo, nos esforzamos en Él para vencer y no nos preguntamos ¿Por qué? Sino, ¿Para qué?”.

Cada circunstancia nos permite crecer. ¿La razón? Aprendemos, y cuando se aprende, se avanza. Es un principio de éxito que aprendemos en la Biblia: “El que ama la disciplina ama el conocimiento, pero el que la aborrece es un necio. El Señor aborrece a los de labios mentirosos, pero se complace en los que actúan con lealtad” (Proverbios 12:1, 22. Nueva Versión Internacional).

Ahora, es posible que ante circunstancias adversas usted se oriente a la queja y auto compadecerse. Puedo asegurarle que jamás dará un paso adelante. Por el contrario, experimentará tremendos reveses que le llevarán a sentirse derrotado.

Bien sea que se trata de hechos que nos tomen desprevenidos o que los acontecimientos contrarios sean producto de nuestros errores, si somos fieles a Dios y además, estamos dispuestos a aprender a partir de las fallas, adquiriremos sabiduría en cada nuevo episodio y escalaremos siempre hacia la victoria. Jamás olvide que en Jesucristo usted es un vencedor.

¿Ya se decidió a cambiar?

La mejor decisión que todo ser humano puede tomar, es recibir a Jesucristo en su corazón. Nos permite desarrollar la condición de vencedores con la que fuimos concebidos por Dios. ¿Cómo hacerlo? Es muy sencillo. Dígale: “Señor Jesús, gracias por morir en la cruz por mi para perdonar mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Te recibo en el corazón como mi único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Ahora que hizo la mejor decisión, le invito a tres cosas:

1. Haga de la oración un principio de vida diaria. Orar es hablar con Dios.

2. Lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios dinámicos que le conducirán al éxito y el crecimiento personal y espiritual.

3. Comience a congregarse en una iglesia cristiana.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es y mi teléfono móvil (0057)317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez –

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¿Tu corazón está realmente limpio?

Hoy es el día para cambiar

Hoy es el d</p>

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Asuma su condición de vencedor sobre Satanás

Fernando Alexis Jiménez

Pensó que era un juego. Rosa Libia y sus amigas de colegio. “Es un juego que descubrí en casa de mi abuela“, dijo alguien. En la parte superior estaba el nombre: “Ouija“. Otra alumna dijo que era sencillo y explicó cómo podían participar. Pasaron toda una tarde, después de la jornada académica, haciéndole preguntas a la Tabla, que guiaba sus manos para desplazarse de letras a números, informándoles respecto de aquello que querían saber.

Conforme se metían en ese mundo ocultista, más querían profundizar y cuando Amanda les dijo que estaba tarde, respondieron casi al unísono: “Hagámoslo por última vez“.

Hora de vencer a las fuerzas del mal

Hora de vencer a las fuerzas del mal

Ese fue el inicio de todo un drama que tocó las fibras más sensibles de Pueblo Rico, en Colombia. Dieciséis estudiantes de secundaria resultaron poseídas por el demonio. El cura intentó echar fuera esos entes que las dominaban, llevándolas a proferir gritos, lamentos e incluso, a expresarse con voz gutural, que ora sonaba a la de un niño y otra, a una mujer muy adulta.

 

El pastor Juan José, Pentecostal, ministró liberación a las jovencitas. Una lucha que tardó cuatro horas, asistido por varios miembros de la congregación, hasta que por fin quedaron libres de la posesión.

Jamás volveríamos a jugar con esa Tabla“, dijo horrorizada Karen Tatiana, una de las más afectadas.

Los habitantes del pueblo, que se limitaban a decir que el demonio era cuento de viejas, comprendieron que era real; pero algo más: entendieron que en el nombre de Jesucristo era posible que se rompieran todas las ataduras.

A Satanás lo exhibieron derrotado

Una de las estrategias de Satanás para procurar desánimo o un revés espiritual en el cristiano, es recordarle los pecados del ayer. Al más mínimo error, desata pensamientos derrotistas: “¿Cómo que eres cristiano y mira el pecado que cometiste? Yo que tú, ni siquiera volvería a la congregación. ¡Eres un hipócrita!” Y hay creyentes que en su ignorancia le otorgan “poder” a lo que dice el diablo y se estancan o vuelven atrás.

Pues le tengo una excelente noticia: Satanás y sus huestes ya fueron vencidos, como anota el apóstol Pablo cuando escribe: “Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, nos dio vida juntamente con El, habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz. Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él” (Colosenses 2:13-15. La Biblia de Las Américas).

Los niños, que por su inmadurez a veces resultan crueles, solían escarnecer a una mujer demente a quien apodaban “Tabaquera“. Le gritaban “Esa ropa es mía…”.

La señora se despojaba de sus prendas y protagonizaba un evento bochornoso, no solo por sus lamentos sino por la desnudez que escandalizaba a los transeúntes.

Un día alguien le hizo entender, pese a que la mujer no estaba en sus facultades, que nadie podía quitarle lo que le habían regalado. Desde entonces, cuando la hostigaban, ella respondía no con dolor sino con alborozo: “Están locos… Está ropa es mía

Igual con usted y conmigo. Ya el Señor Jesús pagó por nuestra maldad y yerros del ayer. Todo pensamiento que arroja en nuestra meta Satanás, está orientado—como parte de su estrategia sucia-a ganar terreno para llevarnos a una crisis personal y espiritual.

Recuerde que Cristo perdonó todos nuestros pecados. Algo más: La Escritura, dice Él—nuestro amado Salvador—anuló todo lo que había en contra nuestra. A este hecho debemos ligar otro elemento, y es que Jesús exhibió públicamente derrotado a Satanás y todos sus secuaces.

¿Ya se decidió a cambiar?

La mejor decisión que todo ser humano puede tomar, es recibir a Jesucristo en su corazón. Nos permite desarrollar la condición de vencedores con la que fuimos concebidos por Dios. ¿Cómo hacerlo? Es muy sencillo. Dígale: “Señor Jesús, gracias por morir en la cruz por mi para perdonar mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Te recibo en el corazón como mi único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Ahora que hizo la mejor decisión, le invito a tres cosas:

1. Haga de la oración un principio de vida diaria. Orar es hablar con Dios.

2. Lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios dinámicos que le conducirán al éxito y el crecimiento personal y espiritual.

3. Comience a congregarse en una iglesia cristiana.

Si tiene alguna inquietud, no dude en escribirme a fernandoalexis@aol.es y mi teléfono móvil (0057)317-4913705

© Fernando Alexis Jiménez

 

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