VIDA PLENA

Un camino para avanzar en el crecimiento personal y espiritual

 

Archivo de Septiembre, 2009

¿Estás detrás de la honra y la fama?

Fernando Alexis Jiménez

Lanzó un fuerte grito. La mujer estaba en lo alto de un edificio comercial. Un vendedor de luces miró y pensó que estaba loca. Un transeúnte se detuvo, apreció la escena por unos segundos, se encogió de hombros y siguió su camino. Otros más hicieron lo mismo.

Préstenme atención—prosiguió a grito herido–. Voy a saltar al vacío“.

Un guarda de tránsito corrió al lugar. Tomó el radio y pidió refuerzos. “Hay una mujer que amenaza con tirarse de un quinto piso. Vengan rápido“, instó.

Los agentes llegaron cinco minutos después. Aunque intentaron disuadirla, resultó inútil. Ella no quería entrar en razón. Argumentaba que llevaba tres meses sin pagar la renta y que el propietario de la casa de inquilinato amenazaba con botarla a la calle junto con sus cuatro hijos pequeños.

Se requirió más que paciencia. Un sicólogo al servicio de la institución policial pasó cuarenta minutos tratando de convencerla. “Baje, podemos dialogar el asunto”, le repetía en tono conciliador.

Finalmente los curiosos decidieron hacer una colecta. Reunieron el dinero necesario para saldar la deuda de la eventual suicida. Ya a salvo murmuró entre sollozos: “Disponerme a morir fue la única alternativa para llamar la atención; de lo contrario, a nadie le hubiese importado mi situación“.

Dios es quien otorga la honra

Abundan en nuestro tiempo sinnúmero de personas que hacen cosas inverosímiles para alcanzar la fama y el reconocimiento humano. Es un fenómeno que se puede apreciar en todos los ámbitos. Sin embargo, sólo reciben miramiento aquellos que se lo merecen. Obedece, esencialmente, a los méritos. Aquellos que se preocupan por mejorar, por alcanzar altos niveles de excelencia en lo que hacen, sin duda saldrán del conjunto, para se únicos e irrepetibles,

En la igual ocurre igual. Nuestros esfuerzos por sobresalir a como de lugar, siempre se verán confrontados por una realidad: quien otorga la honra es Dios mismo, a quien servimos.

Este principio lo ilustra una llamativa escena que se produjo con algunos discípulos del Señor Jesucristo: “Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre” (Mateo 20:20-23).

Tal vez nadie sepa qué hace usted en la iglesia. Es más: no se han percatado de su andar con Dios ni tampoco, del enorme esfuerzo y la determinación que acompañan su propósito de cambio. Incluso, lo más probable es que no se hayan dado cuenta de su espíritu de servicio. ¡No se desanime! Dios sí sabe lo que hay en su corazón y, en el momento oportuno, lo exaltará. Simplemente siga adelante, sin desmayar, siendo fiel a Él. Nuestro amado Padre le retribuirá todos sus esfuerzos en Su tiempo perfecto.

¿Ya recibió a Jesucristo en su corazón?

Sí, hoy es el día para tomar la mejor decisión de su vida: Recibir a Jesucristo en su corazón. Es sencillo. Dígale, allí donde se encuentra: “Señor Jesús, gracias por morir en la cruz, perdonar mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Si tomó esta decisión, le felicito. Ahora tengo tres recomendaciones para usted, en esta nueva vida que comienza.

1.- Aprenda en la Biblia principios dinámicos que le ayudarán en el crecimiento personal y espiritual. Léala cada día.

2.- Hable con Dios cada día. Orar es hablar con Dios, como nuestro Padre pero también como nuestro Amigo.

3.- Comience a congregarse en una iglesia cristiana. Su vida experimentará una dinámica extraordinaria de crecimiento.

Si tiene alguna duda. Escríbame a fernandoalexis@aol.es y mi teléfono está a su disposición (0057)317-4913705

Fernando Alexis Jiménez

 

 

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El poeta y la luna

Fernando Alexis Jiménez

Un poeta se enamoró de la luna. Era muy linda, radiante y alegraba con su brillo todo el universo; tanto así que las estrellas tenían celos de su belleza.

El poeta esperaba con ansias las noches para encontrarse con ella, mirándola en la distancia y soñando con hacerla suya para siempre.

Imaginaba lo feliz que sería teniéndola a su lado todo el tiempo, extasiado en su hermosura. “Si llegara a ser mía, me haría muy feliz“, solía repetir al verla con ternura y amor allá, muy pero muy lejos.

Sin embargo, con dolor, tristeza y nostalgia, se preguntaba: “Si la tuviera siempre para mí, ¿la luna sería verdaderamente feliz?“. Comprendió que quizá no.

¡Renuncia hoy a lo que no te conviene!

¡Renuncia hoy a lo que no te conviene!

Meditó en que ella era libre y tenía derecho a experimentar la felicidad en el universo. Que aún faltaban muchas noches para inundar con su luz de ensueño, y que robársela sería egoísta. “No se puede ser egoísta con quien se ama“, concluyó un día.

 

Aunque le dolió en su corazón, el poeta decidió alejarse para que la luna fuera feliz, libre y radiante, llenándolo todo con su sonrisa para que jamás perdiera su encanto.

Y se marchó, despacio, arrastrando los pasos, como el que no quiere irse pero sabe que es lo mejor.

Llevaba en su corazón dos sentimientos que batallaban: la satisfacción porque la luna podría salir en las noches y regalarle su luz a todos, y porque aún sin tenerla, podría verla en la distancia y él mismo sería feliz al saber de la felicidad de la luna.

¿Estás preparado para renunciar?

Ocurre con frecuencia que deseamos cambiar y crecer, en las dimensiones personal y espiritual. Sabemos que el cambio en nuestra forma de pensar y de actuar, traerá armonía a nuestra familia, en nuestro entorno laboral y donde quiera que nos desenvolvamos. Pero… y viene el pero… no queremos renunciar a las prácticas, hábitos y expresiones que traen detrimento a nuestra forma de ser. Aunque sabemos que nos causan daño, estamos como atados y nos resulta difícil deshacernos de ese lastre.

Renuncia. Una palabra sencilla, profunda y de mucha significación. Encierra cambio y crecimiento. Lograrlo es posible. Con ayuda del Señor Jesucristo no es imposible. Pero es necesaria la renuncia.

El amado Señor Jesucristo dejó claro este principio en una escena que protagonizó durante su ministerio terrenal: “A otro le dijo: —Sígueme. —Señor —le contestó—, primero déjame ir a enterrar a mi padre. —Deja que los muertos entierren a sus propios muertos, pero tú ve y proclama el reino de Dios —le replicó Jesús. Otro afirmó: —Te seguiré, Señor; pero primero déjame despedirme de mi familia. Jesús le respondió: —Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:59-62, Nueva Versión Internacional).

¿Desea cambiar? Perdone que se lo pregunte con tanta insistencia. El propósito es insistirle en que, si desea el cambio, debe primero renunciar a todo aquello que –lo sabe en lo íntimo de su corazón—causa daño a su ser. Hasta tanto no examine su vida, identifique a qué debe renunciar, y tome esa decisión, no se producirán las modificaciones que tanto anhela en su forma de pensar y de actuar.

Renunciar a todo lo que daña y contamina es posible, no en sus fuerzas sino en las que provienen del Señor Jesucristo. ¡Hoy es el día para comenzar! Y si aún no tiene al Señor Jesucristo en su corazón, es hora de que tome la determinación, y le abra las puertas de su existencia para experimentar esa maravillosa transformación.

¿Ya recibió a Jesucristo en su corazón?

Sí, hoy es el día para tomar la mejor decisión de su vida: Recibir a Jesucristo en su corazón. Es sencillo. Dígale, allí donde se encuentra: “Señor Jesús, gracias por morir en la cruz, perdonar mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Si tomó esta decisión, le felicito. Ahora tengo tres recomendaciones para usted, en esta nueva vida que comienza.

1.- Aprenda en la Biblia principios dinámicos que le ayudarán en el crecimiento personal y espiritual. Léala cada día.

2.- Hable con Dios cada día. Orar es hablar con Dios, como nuestro Padre pero también como nuestro Amigo.

3.- Comience a congregarse en una iglesia cristiana. Su vida experimentará una dinámica extraordinaria de crecimiento.

Si tiene alguna duda. Escríbame a fernandoalexis@aol.es y mi teléfono está a su disposición (0057)317-4913705

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El comienzo de semana, ¿motivo de alegría o de preocupación?

Fernando Alexis Jiménez

La alarma del despertador resonó en la habitación con un timbre que –pensó—era atronador. Como el rugido de un terremoto. Hubiese dado mucho porque no llegara ese momento. Miró la pantalla del reloj y comprobó que eran las 4:30 am. Un lunes. Debía visitar cuatro clientes, asistir a una reunión de padres del colegio donde su hija cursaba estudios y, en la noche, asistir a una capacitación para vendedores. “Qué día tan tremendo“, anticipó con pereza.

Sobra decir que el resto de la mañana le pareció agotador. Parecía que todo estaba en su contra. Nada salía bien. “Yo sabía que este lunes me iría mal“, se dijo.

Cabe preguntarnos; ¿Qué ocurre con los días lunes que a muchos le resultan aterradores?¿Acaso el comienzo de semana debe despertar inquietud antes que entusiasmo? Todo está en la mente.

Hoy es el comienzo de una nueva semana... Tremenda oportunidad...

Hoy es el comienzo de una nueva semana... Tremenda oportunidad...

 

Un reciente estudio desarrollado en los Estados Unidos demostró que el día lunes es cuando los empleados piden mayor número de permisos a los jefes inmediatos; las instituciones prestadoras de servicios de salud reciben más consultas de pacientes con malestares, y ¡sorprendente! el índice de ataques cardíacos aumenta en un 20% entre los empleados y trabajadores mayores de 50 años.

El asunto, en criterio del especialista en sicología Russel Mcnnein, está en la “actitud” que asumimos frente a los lunes. Incluso, horas antes—el domingo en la tarde, generalmente—nos predisponemos para el día que se avecina. “¡Qué aburridor!”, suelen decir muchos y condicionan su mente para no enfrentar el amanecer con el entusiasmo que debieran.

Cada día es una nueva oportunidad

Sin duda usted habrá experimentado esa molesta sensación que provoca escuchar insistente el sonido de la alarma del despertador. Abre los ojos y todavía el sol no se cola travieso por las hendijas de su ventana. Desearía dormir unos minutos más. Da vuelta en la cama, y recuerda además que es el primer día de la semana, en el que debe enfrentar múltiples compromisos y hasta problemas.

¿Ha vivido esta situación? Todos. No creo que haya persona al margen de este hecho. Cuando nos enfrentamos a tremendos gigantes que retan nuestra fe, es necesario reconocer que Dios es nuestro ayudador, nos fortalece para vencer y cada día se abre ante nuestros ojos como una nueva oportunidad, tal como dice la Biblia:

“Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios. Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios. El Dios de nuestra salvación. Selah” (Salmo 68:18, 19).

La actitud que asumimos determina que un nuevo amanecer, y especialmente el comienzo de semana, sea aburridor o por el contrario, lleno de expectativas. ¡Viva el hoy, intensamente! En Dios encontramos sentido para nuestra vida y en Él, cada nuevo amanecer es una caja de agradables sorpresas… ¡Compruébelo hoy!

¿Ya recibió a Jesucristo en su corazón?

Sí, hoy es el día para tomar la mejor decisión de su vida: Recibir a Jesucristo en su corazón. Es sencillo. Dígale, allí donde se encuentra: “Señor Jesús, gracias por morir en la cruz, perdonar mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

Si tomó esta decisión, le felicito. Ahora tengo tres recomendaciones para usted, en esta nueva vida que comienza.

1.- Aprenda en la Biblia principios dinámicos que le ayudarán en el crecimiento personal y espiritual. Léala cada día.

2.- Hable con Dios cada día. Orar es hablar con Dios, como nuestro Padre pero también como nuestro Amigo.

3.- Comience a congregarse en una iglesia cristiana. Su vida experimentará una dinámica extraordinaria de crecimiento.

Si tiene alguna duda. Escríbame a fernandoalexis@aol.es y mi teléfono está a su disposición (0057)317-4913705

Fernando Alexis Jiménez

Sin categoría

¡Un mundo maravilloso se avecina!

Fernando Alexis Jiménez

Llegaron primero en una avanzada de alistamiento. El amplio muro de contención construido sobre las márgenes del río, estaba poblado de matorrales. “Aquí podemos construir nuestras viviendas“, dijo uno. A su decisión siguieron las voces de aprobación de otros colonos y pronto eran familias enteras las que estaban levantando sus ranchos de madera, zinc y plástico.

Cuando habían invadido todo el terreno, uno de los líderes escribió con gruesas letras verdes en una tabla de madera: “Villa Esperanza“.

No habían transcurrido dos semanas y ya las autoridades estaban procurando el desalojo. Se convirtió en una batalla campal. Y aunque les destruyeron sus precarias construcciones, apenas se fue la fuerza policial, volvieron a edificar.

En invierno se produjo un nuevo llamado. “Es peligroso que estén en el río. Una avenida torrencial puede acabar con todo y con todos” No obstante siguieron obstinados. Uno comentó: “Esas son invenciones de las autoridades para que nos vayamos, pero no les vamos a dar gusto.” Siguieron ahí.

Dios te dio vida para ser feliz

Dios te dio vida para ser feliz

 

Fuertes aguaceros incrementaron el nivel del río y, en el sector de las casuchas, se produjo el desbordamiento. Pérdidas humanas y materiales. Una verdadera tragedia. No quisieron escuchar las reiteradas advertencias…

El mundo avanza hacia una crisis sin precedentes

La historia ilustra una realidad a la que el mundo deliberadamente quiere ser ajeno: la inminencia del regreso del Señor Jesús por su pueblo.

La crisis familiar, económica, social y política que azota la humanidad nos advierten que estamos a las puertas del caos.

¿Se ha dado cuenta, por ejemplo, de que se están creando las condiciones para clonar seres humanos? ¿Ha tomado conciencia del enorme peligro que encierra la aprobación del matrimonio de homosexuales en Europa? ¿Ha meditado en el surgimiento de enfermedades que no tienen cura? ¿Comprende las consecuencias que traerá la corrupción que permeabiliza todos los estamentos, públicos y privados?

Es probable que usted califique los planteamientos que eleva el pueblo evangélico de apocalípticos. Sin embargo no podemos desconocer una realidad. El mundo se encamina al abismo a menos que se rinda el primer lugar a Jesucristo.

Como es evidente que no será así, porque millares de personas o no creen en Cristo o definitivamente no quieren escucharle, es necesario tener en cuenta al apóstol cuando escribe: “…pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos.” (2 Pedro 3:7).

La actitud rebelde del género humano acarrea juicio. Es una realidad latente así haya quienes quieran desconocerla.

Debemos permanecer alerta

Cuando Pedro escribió: “Puesto que todas estas cosas han de ser desechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán desechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:11, 12), es probable que nadie entendiera su mensaje.

En una época de armas de destrucción masiva, no es ilógico pensar que una explosión o conjunto de detonaciones nucleares pueden deshacer lo que vemos alrededor. ¿Está distante de ser una realidad? Por supuesto que no.

La recomendación del apóstol es que, ante la proximidad de un evento de alcance mundial, el cristiano debe vivir en rectitud delante de Dios. Estar preparado para ir a la presencia de Aquél que nos creó y tener conciencia limpia al dar cuenta de sus hechos.

Un mundo maravilloso se avecina

¿Debemos albergar temor? En absoluto. Sabemos que el juicio de Dios sobre aquellos que rechazaron a su amado Hijo Jesús y el sacrificio redentor en la cruz, no nos alcanzará. ¿Por qué? Porque si Cristo mora en nuestro corazón y es Señor de nuestro ser, estará con Él por la eternidad.

La promesa que leemos en las Escrituras es la siguiente: “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevas y tierra nueva, en los cuales morará la justicia.” (2 Pedro 3:13).

Hace pocos días leía de cristianos que han sido arrestados, torturados y encarcelados en países musulmanes. En África muchos creyentes han sido muertos por no renunciar a su fe en Jesucristo. En países latinoamericanos ser cristiano es sinónimo de enfrentar persecuciones, burlas y críticas.

Pese a ello, guardamos esperanza. Sabemos que nuestro mañana es de esperanza en “cielos nuevos y tierra nueva“. ¿Ha pensado en el mundo maravilloso que nos espera?

Caminando con Dios

El mundo busca engañarnos. Satanás ha desplegado una estrategia sin precedentes que busca desviarnos del camino correcto, en el que nos movemos tomados de la mano del Señor Jesús. Por ese motivo debemos estar atentos y no permitir que nada ni nadie nos aparten de Dios.

El apóstol Pedro al abordar el asunto aconsejó: “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.” (2 Pedro 3:14, 17).

Sabemos que el regreso del Señor Jesús está a las puertas, por tal motivo debemos seguir firmes, en rectitud delante de Su presencia. Es imperativo que no demos lugar al diablo, dispuesto a empañar el testimonio cristiano. Firmes y adelante, son dos conceptos que debemos interiorizar y dar pasos en el sendero de la vida de fe, a la espera del amado Hijo de Dios.

© Fernando Alexis Jiménez – Email fernandoalexis@aol.com

Contacto (0057)317-4913705

VIDA NUEVA

¡Puedes volar a nuevas alturas!

 Ps. Fernando Alexis Jiménez

Uno de los concurrentes lo miró y murmuró por lo bajo: “Está rematadamente loco“. Y no era para menos: enfrente se abría el Canal de la Mancha, con un fuerte oleaje que emergía arrollador de un mar embravecido. A pesar del bullicio de los asistentes, Yves Rossy alcanzó a percibir el comentario. Lo miró y después enfocó su atención en las aguas que se movían impetuosas abajo. El océano le pareció inusitadamente azul, como escapado de la acuarela de un pintor.

En Dios, llegamos a nuevas alturas

En Dios, llegamos a nuevas alturas

Voy a lograrlo… voy a lograrlo…–repitió por lo bajo mientras que un ayudante encendía los motores propulsores. Él mismo, en esa extraña amalgama de máquina y hombre, lucía como Icaro, el famoso personaje de la mitología que pretendió llegar al sol provisto de unas alas pegadas con cera, y que murió en el intento.

 

 

 

 

 

 

 

Los motores rugieron, primero con rabia y luego placidamente, en un ritmo continuo y sostenido que le indicó a todos que podía emprender el vuelo. Yves asintió con la cabeza, en ese gesto acordado previamente con su equipo, y se alzó unos centímetros. Estabilizó la estructura y después, muy despacio, emprendió el salto desde el avión para cruzar la enorme extensión de mar, de 37 kilómetros.

El aparato avanzó a una velocidad de 190 kilómetros por hora. El aire zumbaba en sus oídos, desafiando la cobertura del casco protector. La precipitación era inverosímil. Sus niveles de adrenalina se elevaron al máximo. Una sensación indescriptible.

Las alas pesan 55 kilogramos e integran cuatro turbinas a chorro, movidas por kerosene. Representan una ingeniosa obra de ingeniería aeronáutica. Yves Rossy es pionero en atravesar el mar en estas condiciones. Un émulo moderno de Charles Lindbergh al atravesar el Canal de la Mancha.

¿Es posible volar?

Al observar la historia de este hombre, considerado por muchos un héroe de la modernidad, no podemos menos que admirarnos la inventiva humana y reconocer que hay dentro de cada ser humano un decidido interés de volar más alto. Es una pretensión natural que asiste al profesional, al estudiante, al ama de casa, al comerciante y a todos aquellos que no se conforman jamás con estar en el mismo sitio. Su deseo es volar más alto.

Si nos trasladamos al plano cristiano, igual ocurre con los creyentes. Sin embargo muchos se sienten arrastrados por el desánimo o el cansancio. Es cierto que anhelan volar a nuevas dimensiones espirituales, pero sienten que llegaron al límite de sus fuerzas. ¿Hay salida? Por supuesto que sí, está en Jesucristo.

En la Biblia leemos que el Señor nos ayuda a seguir adelante. “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. “(Isaías 40:29-31)

No, usted no ha llegado al final del laberinto para encontrarse con una pared infranqueable. Por el contrario, si avanza tomado de la mano de Jesucristo, podrá volar cada día más alto. En oración, estudio de la Palabra y comunión con otros creyentes, alcanzará siempre nuevos niveles… ¡Hoy es el día para comenzar el cambio tomado de la mano del Señor Jesús!

Ps. Fernando Alexis Jiménez – (0057)317-4913705

Email fernandoalexis@aol.com  

 

 

 

 

Los motores rugieron, primero con rabia y luego placidamente, en un ritmo continuo y sostenido que le indicó a todos que podía emprender el vuelo. Yves asintió con la cabeza, en ese gesto acordado previamente con su equipo, y se alzó unos centímetros. Estabilizó la estructura y después, muy despacio, emprendió el salto desde el avión para cruzar la enorme extensión de mar, de 37 kilómetros.

El aparato avanzó a una velocidad de 190 kilómetros por hora. El aire zumbaba en sus oídos, desafiando la cobertura del casco protector. La precipitación era inverosímil. Sus niveles de adrenalina se elevaron al máximo. Una sensación indescriptible.

Las alas pesan 55 kilogramos e integran cuatro turbinas a chorro, movidas por kerosene. Representan una ingeniosa obra de ingeniería aeronáutica. Yves Rossy es pionero en atravesar el mar en estas condiciones. Un émulo moderno de Charles Lindbergh al atravesar el Canal de la Mancha.

¿Es posible volar?

Al observar la historia de este hombre, considerado por muchos un héroe de la modernidad, no podemos menos que admirarnos la inventiva humana y reconocer que hay dentro de cada ser humano un decidido interés de volar más alto. Es una pretensión natural que asiste al profesional, al estudiante, al ama de casa, al comerciante y a todos aquellos que no se conforman jamás con estar en el mismo sitio. Su deseo es volar más alto.

Si nos trasladamos al plano cristiano, igual ocurre con los creyentes. Sin embargo muchos se sienten arrastrados por el desánimo o el cansancio. Es cierto que anhelan volar a nuevas dimensiones espirituales, pero sienten que llegaron al límite de sus fuerzas. ¿Hay salida? Por supuesto que sí, está en Jesucristo.

En la Biblia leemos que el Señor nos ayuda a seguir adelante. “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. “(Isaías 40:29-31)

No, usted no ha llegado al final del laberinto para encontrarse con una pared infranqueable. Por el contrario, si avanza tomado de la mano de Jesucristo, podrá volar cada día más alto. En oración, estudio de la Palabra y comunión con otros creyentes, alcanzará siempre nuevos niveles… ¡Hoy es el día para comenzar el cambio tomado de la mano del Señor Jesús!

Ps. Fernando Alexis Jiménez – (0057)317-4913705

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