Vagueaciones

Blog de Christian Guzmán en Monografias.com

 

Algún momento olvidado

Está todo claro. Los árboles giran alrededor de este lago ámbar. Yo tengo un faro en la mano. Hay sapos de cristal y no los puedo ver. Sé que están ahí. La mejor música de fondo es aquella sirena gritando gol con todas sus fuerzas. Esto debe ser cool.

Nace una oreja de felpa en el horizonte. La tierra empieza a temblar. Unas chicas con trajes rojos de polietileno aparecen en Harley Davidson ruidosas. Tengo una cadena en mi mano. La agito. Grito ¡girls, girls, girls! Una me alcanza una mandarina. La sirena grita con más fuerza. Se rompen las motocicletas de cristal y los sapos ruidosos. Soy un faro.

Ella dijo que estaba muerta. Yo la vi triste. Me hizo sentir azul, tú sabes. Saqué un cigarrillo para conversar de la vida. Terminamos fumando un chino, con los pies en el agua gélida. Las cosas nunca son lo que aparentan. Ella desapareció y se llevó la cuchara. Me equivoqué de historia y le prendí fuego a la banca de madera en la que hicimos el amor minutos antes. Olía horrible. No era madera noruega ni me sentí mejor.

Estaba ligero. Estaba trash. Estaba agitado, sin embargo. Era libre, jodidamente libre. Me sentí desbordado. La emancipación de cada criatura a mi alrededor me pesaba y era inaguantable. Regresé a por mi ropa y renuncié a mi autonomía. Las cosas nunca son lo que aparentan, ¿eh?

En esos momentos sólo quería una chela fría con algo de pizza. Me recosté en la totora para apreciar las estrellas, a las que había abandonado desde que era niño. De pronto, un bus verde llegó a recogerme, tenía un asiento con mi nombre y todos reían. Me subí y también reí. Tenía cerveza, galletas, vino, música de verdad, no podía pedir nada más.

Llegamos a una playa rocosa. Yo estaba ebrio y no me daba mucha cuenta de lo que hacía. Recuerdo que estaba en un bar con algunos lobos de mar. Me hablaban de Hendrix. No entendía mucho, me les quedaba escuchando sin decir palabra alguna. La tierra tembló. Pensé que ya lo había vivido antes. Me vino un dolor de cabeza insoportable.

Regresé en sí. No estaban los lobos, el bus ni la playa. Soñaba despierto. Sólo la imaginación era más poderosa que la percepción del mundo real. Sonaba Ramble On. No, de nuevo era mi imaginación. Qué jodida que es la realidad, la realidad que no es real. Quiero regresar a mi trance pero recibo una llamada. Mi interlocutor me dice que despierte, que me vaya a casa. Sus argumentos son convincentes, decido hacerle caso.

Caminaba, me alejaba de la orilla, pisaba sapos de cristal inexistentes e ignoraba el llamado de la sirena. Y lo vi. Estaba al pie de un farol, esperándome.

No todo es lo que parece, ¿eh?

–¡Eh…!

Relatos cortos

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom