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TILIO ESCRIBE

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RESCATANDO AL SOLDADO SEVALNEV.-


Las historias de soldados suelen ser tragicòmicas.En el Sahara conocì al Mayor S.E. ,oficial del ejèrcito de la ex –URSS,miembro de “Spetnaz”,el cuerpo de fuerzas especiales.” Combatì en Afganistàn-decìa-“En esa guerra vi hacer cualquier cosa y yo mismo hice cualquier cosa.Se referìa a las atrocidades hechas por el bando soviético y el bando afgano. Pude oir años después,de boca de muchos protagonistas,el tipo de desmanes cometidos en esa guera .S.E.no exageraba.

Para mantener una buena salud mental,la vida en el desierto exige desarrollar alguna actividad fuera del servicio y mantener siempre la mente ocupada .Cada uno busca la suya:leer,escribir,hacer actividad física,cocinar o conocer el desierto y su gente.Al atardecer,hacíamos una actividad común:contemplar la puesta de sol.Mientras todos saliamos fuera del campamento para admirarla,S.E. se paraba frente a un muro y permanecía de espaldas al soberbio espectáculo natural.”Detesto la puesta de sol”-decìa-Me deprime sobremanera”.

Un dìa trajo una botella de vodka.Bebìa en un vaso pequeño y en tragos apurados.Tomò media botella.Empezò a llorar y comentó:”Estoy en problemas.Creo que contraje sida.Mantuve relaciones con una joven prostituta marroquí.Es un disparate.Me esposa me advirtió,pero yo no tomè precauciones.Ahora estoy jodido.Con sida y sin esposa”. Y lloraba a màs no poder.

Un mes màs tarde,S.E. viajò a Moscù.Volviò radiante.No tenía sida,hablò con su esposa y quedó “todo arreglado”.”¿ Y ahora? –preguntè-.”Ahora –respondiò – “¡ A Marruecos,a gozar con la joven marroquí! Y allà se fue nomàs,feliz de la vida,a gozar de las bondades en la ciudad de Agadir.

Otro oficial del ejército soviético,el Mayor V.D.,era diferente.Ex –combatiente de la guerra de Afganistàn,decía: “Cuàndo digo a la gente que participè en la guerra,lo primero que me preguntan es si matè a alguna persona”.Y se reìa mostrando sus colmillos afilados.Lo apodamos “la hiena”.Era un hombre respetuoso,solidario y extremadamente sensible a las carencias de la gente necesitada.Un dìa se presentò un saharaui solicitando transporte para un enfermo.Era necesario llevarlo a Zuerat,ciudad situada en Mauritania,a 90 quilòmetros.

Nuestro jefe y el oficial de operaciones leyeron a V.D. la concluyente reglamentación de Naciones Unidas”: “ESTÀ PROHIDO EL TRASLADO DE CIVILES EN VEHÌCULOS DE NACIONES UNIDAS.ESTA NORMA NO TIENE EXCEPCIONES”.V.D. escuchò atentamente y contestò con absoluta gentileza: “Gracias por su recomendación,pero trasladarè a ese hombre de inmediato.Està muy enfermo.Yo harè lo posible por salvarle la vida.En cuanto a vosotros,podeis meteros la reglamentación de ONU en el culo”.Y allà se fue a Zuerat,viajando a 120 quilòmetros por hora,cuando la velocidad autorizada por ONU era tan solo de 80.

El hombre enfermo salvò su vida y prometió regalarle un camello a V.D.,en prueba de agradecimiento.V.D. dijò: “No es necesario.Yo hice lo debido.Ademàs…¿para què quiero un camello? ¡No puedo volver a Ucrania con un camello…!”. Sin embargo,era duro con la gente que no apreciaba.Un dìa,en Dakhla, mantuvo un entredicho con un oficial del ejército egipcio,quièn lo denunciò a nuestros superiores jerárquicos por “destrato de palabra”. Tiempo después,V.D. le envió una atenta nota escrita deseándole los mejores augurios de Año Nuevo, “hacièndolos extensivos a tu familia”.La redactò en “Word”.Abajò,de puño y letra,agregó con delicada y esmerada caligrafia: “Cuando te agarre,egipcio,te sacarè la piel,en pedacitos, con un cuchillito bien afilado”.

Conocì al Capitàn K.G.,del ejército de Estados Unidos.”Ni yo mismo sè porque estoy acà.Encima,estoy divorciado.Mi esposa me puso los cuernos”.Para desahogarse,tomaba a diario una botella de whisky,pero fuera de las horas de servicio.Era muy profesional y dedicado y se desempeñaba en el desierto como pocos.Un dìa viajò a Estados Unidos.De vacaciones.De allà mando una carta:” No vuelvo a ese maldito desierto.Me quedo en USA.Junten todas mis cosas y enviènlas por correo.O deposítenlas en la basura,lo mismo da”.

Fuimos muy amigos con el Capitan S.M.,del ejército egipcio.Tomàbamos whisky y me regalaba palitos de incienso “en señal de amistad”.Pero me alertaba: “No digas a mi imàn ( otro egipcio) que tomo alcohol.Los musulmanes no podemos beberlo.Me puede colgar de las bolas”.

En Timor Oriental,el jefe de equipo era el Teniente Coronel Viktor Sevalnev,nacido en Kazajistàn.”Soy pobre-decìa-porque vivì siempre entre los pobres.En mis país somos todos muy pobres”.Vivìamos en la misma casa.Viktor tenía una costumbre muy particular.Ponìa un colchòn debajo de la mesa del comedor y ahì se acostaba a mirar la televisión.Una noche estábamos viendo “Rescatando al soldado Ryan”.Viktor comentó: “En la guerra son escasas las posibilidades de sobrevivir”.Nunca había comentado eso.Le preguntè:”¿En cuàl guerra?” “Afganistàn.Estuve dos años.Era teniente”.”Fue muy dura”.

Era muy solidario y se relacionaba mucho con el pueblo .En noviembre de 2002 se casò con Abelita,una joven timorense.El padre de la muchacha le exigió a Viktor adoptar la religión católica.”Sin eso no había casamiento. Me hice católico.La ceremonia fue según el rito de ustedes”.

No asistì a la boda ni a la fiesta,pero me contaron lo sucedido.Resultò que entre los invitados habían muchos rusos ( también oriundos de otras ex_repùblicas soviéticas,pero para nosotros todos eran “rusos”).Tomaron todo el alcohol disponible y aùn mandaron comprar màs.Se emborracharon hasta las muelas y armaron problema.”Asì entonces –relatò Viktor -mandè buscar la policía y llegó una patrulla.Le dije al Cabo:”Hàgame el favor, ponga en prisión a estos borrachos”. La fiesta continuò hasta el amanecer.

Era muy pràctico en la resolución de problemas.Prueba de ello fue una negociación hecha en la aldea de Memo.Un timorense cruzò la frontera con Indonesia (està a quinientos metros de la aldea) y robò siete vacas y dos cabras en un pueblito cercano.Los timorenses y los indonesios se odian.Se armò un tremendo lìo.El indonesio afectado reclamaba “justicia” o por lo menos,la devolución del ganado.Recorrimos Memo.Un timorense nos dijo: “Las vacas las robò Agapito”.Hablamos con el mencionado y Viktor le dijo: “Devuelva el ganado,o haremos caer sobre usted todo el peso de la ley”.(yo hacìa la traducción al portugués).”Niego todo.Yo no robè nada”.Viktor insistió: “Terminarà con sus huesos en la cárcel”.El timorense recapacitò: “Es razón.No soy una mala persona.No puedo ir preso.Tengo una familia con doce hijos para atender”.Nos llevamos las siete vacas.Atravesamos la aldea de lado a lado y se las entregamos al ciudadano indonesio,quièn revisò el ganado y dijo:”Faltan las dos cabras”.

¡ A empezar de nuevo! Tornamos a hablar con el timorense,pero no supo dar fe de las cabras.Entonces, Viktor encontró la solución:”Compremos dos cabras de las buenas.Repartimos los gastos entre nosotros y queda resuelto el asunto”.Asi lo hicimos.Entregamos las dos hermosas cabras al perjudicado y reinò otra vez la paz y tranquilidad.

Nunca màs supe de Viktor Sevalnev.Tenìa el propósito de conseguir un trabajo en ONU,pero no se si lo consiguò.Le decía en broma: “Sevalnev,un comunista de ley como tù no puede rendirse ante el sistema capitalista”.Me decía: “ Si claro,pero yo también necesito plata…¡y el comunismo no siempre me da lo suficiente.!” Cv.Mv.

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