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Archivo de Febrero, 2011

Cartas afganas (12) El avispero



En Occidente, Afganistàn es visto como un nido de terroristas islàmicos al mando de Osama Bin Laden y a quien acompañan los Taliban,pero la situaciòn es otra.

El drama afgano se desarrolla sobre un escenario producto de treinta años de guerra y sobre cuyas tablas luchan las grandes potencias con el objetivo de dominar la producciòn de petròleo y otros recursos naturales,lo que obliga a concluir que la tierra de los afganos mas que un nido,es un avispero,una peligrosa disputa donde todo el mundo mete su cuchara y trata de sacar su major bocado de la riqueza que subyace en su árido suelo.

No hay que olvidar que muchas figuras afganas tambièn hacen lo propio y entonces los extranjeros sacan provecho acorde a su alianza con los lìderes locales.Entonces, la distribuciòn de la ayuda internacional es hecha con un fin polìtico y no tanto humanitario,asi que algunas tribus (o etnias) obtienen recursos y otras se quedan sin nada.

Respecto al pais, las opiniones son dispares.Un sueco me dijo que “Afganistan no es un pais,sino una mezcla de cosas,tribus y etnias”,pero es sabido que los suecos discriminan y tratan con desdèn lo que estè  ubicado de Suecia hacia el Sur.(Por ejemplo,asocian Sud America con corrupciòn).Un ciudadano paquistani me comentò que,en su opiniòn,el gobierno Taliban habia sido el “mejor que habia tenido Afganistan”,aunque la opiniòn puede ser parcial,porque aparentemente Paquistàn apoya al movimiento Taliban y este buen hombre trabajaba para el servicio de inteligencia de su pais. Otras personas consideran que el futuro “ està en la democracia” ,pero los propios afganos piensan que hacer elecciones no tiene sentido,porque ellos son fieles seguidores de su jefe de etnia y no del del politico de turno ganador de la elecciòn .

Los afganos ni siquiera confian en su propio presidente,el senor Hamid Karzai.Dicen que no tiene un pasado claro y que colaborò primero con la Alianza del Norte y despuès con los Taliban.El presidente –dicen los afganos- es un tìtere cuya autoridad no pasa de los limites de Kabul ,porque està rodeado de “señores de la guerra “que hacen lo que quieren. Palabras tales como “democracia”, “partidos politicos”, “tolerancia” “diàlogo” y otras de las que nos atiborramos en Occidente son todavìa ajenas al pais.Los partidos politicos que existen se fundamentan en la fuerza de los Kalashnikov y los lanza misiles RPG 7.

En Maimana me hice muy amigo del Senor Sahki,destacado habitante de la ciudad,con educaciòn universitaria y profundo conocimiento de los asuntos locales.Le comenté: “Todo el mundo focaliza y habla de la seguridad en la provincia como el asunto primordial a solucionar,pero que nadie menciona el tràfico de drogas,uno de los principales problemas de la región”.Su respuesta resume años de experiencia: “ Nadie habla porque de hecho estàn todos involucrados.” Agregò : “Y no olvide que todos los de afuera vienen a conseguir petròleo,otro de los asuntos en el cual todos caen dentro de la misma bolsa.”

A pesar de algunos progresos, la situaciòn en el pais sigue siendo terrible,particularmente para las mujeres,vìctimas constantes de secuestros y violaciones.Ha aumentado el numero de suicidios. Se comercia con los òrganos de los niños. Nadie sabe que son los tan mentados derechos humanos .Al despertar por la mañana luego de dormir en viviendas que en paises mas adelantados se usarian para alojar vacas y caballos,el afgano comùn no sabe si ese dia comerà.

La falta de seguridad es completa y afecta a toda la poblaciòn.Esa carencia se deriva de la inestabilidad politica causada por las luchas de poder entre los “señores de la guerra” .Es una situaciòn similar a la vivida en Europa durante el siglo IX,cuando la poblaciòn vivia atemorizada y saqueada y la Iglesia Catòlica lanzò a los Caballeros Templarios a limpiar los caminos infestados de foragidos.

La imagen que llega a Occidente tal vez muestre una situaciòn de normalidad,en particular si uno mira las noticias de cadenas informativas tales como CNN, pero Estados Unidos – dicen los que saben- tiene que justificar su presencia en Afganistàn.Para que Occidente les crea,deben dar una imagen de progreso y seguridad. Los afganos del Sur concuerdan en pensar que los norteamericanos son unos “hijos de puta” y cuando se comenta algo sobre Estados Unidos,ellos dicen; don wey kosha,una expresiòn persa que no debe aparecer en los libros escritos por personas con buenos modales.Los afganos del Norte opinan que los gringos ayudaron mucho durante la calamidad Taliban,pero que hasta el momento han gastado billones de dòlares y no han logrado la ansiada reconstrucciòn,así que “lo mejor  es que se vayan”.


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Cartas afganas (11) De viaje por el estepa




La distancia entre Mazar –e-Sharif y Maimana,capital de la Provincia de Faryab, es de unos ciento veinte quilómetros.Estimè realizar un viaje de unas pocas horas,pero no consideré la diferente noción del tiempo de los afganos,ni sus costumbres, ni las condiciones del terreno.

Salimos muy temprano y tomamos rumbo Norte por una carretera asfaltada de fácil tránsito.Nos desplazamos por ella durante dos horas y nos detuvimos a desayunar en una ciudad llamada Sheberghan.La comida y la charla fueron interminables,con más tiempo para tomar té y mucho màs tiempo aún para el saludo de despedida a los demàs parroquianos.Reiniciado el viaje,bordeamos la ciudad,abandonamos la carretera y nos internamos por un camino arenoso rumbo al Sur.Ya era pleno mediodía.

Esta ruta se abría en varias sendas.El terreno era una estepa interminable,recubierta con un manto verde.No habìan alturas a la vista.Pensè que en aquel camino no habria tràfico ,pero me sorprendiò el intenso movimiento de vehículos:viejos camiones rusos,microbuses,camionetas 4×4 ,carros tirados por caballos,todos repletos de mercaderias y de pasajeros cubiertos de polvo. Hasta vi un taxi con cinco pasajeros en el interior y otro dos en la valija,con la tapa levantada.Hasta ahi,me sentia mas o menos en el siglo XXI.

El cambio lo percibì a media tarde ,cuando nos internamos en ignotas regiones de Afganistàn,viajando en direcciòn paralela a la frontera con Turkmenistàn.El terreno era quebrado,con cerros que no pasaban los cuatrocientos metros de altitud ,cubiertos de un pasto tan parejo como el cesped de un cuidado jardìn.La senda se encajonò entre los cerros y el ancho del camino solo permitìa el paso de un vehìculo por vez.

El límite de velocidad máximo autorizado por Naciones Unidas es de ochenta quilómetros por hora. El chofer,un afgano llamado Aman, poseedor de gran pericia y un notable conocimiento del terreno,lo excedía un poco:en las rectas alcanzaba ciento diez quilómetros por hora.

Amán hablaba inglés.Me explicó:” Fui chofer de unos de esos minibuses durante diez años,asi que conozco todas las rutas,sendas y atajos.Transportaba pasajeros y también cosas de contrabando.!Me crié manejando en este desierto!”(.Con el correr del tiempo pude comprobar esa pericia porque gracias a él conocí toda la Provincia de Faryab.También comprobé otra faceta de Amán:Resultó ser uno de los más grandes bandidos que he conocido en mi vida,ladrón empedernido que robaría a su propia madre de presentarse la ocasión.Comentaba riéndose:”Unos tienen más,otros tenemos menos…la vida es despareja”).

El camino era sinuoso,con curvas de hasta noventa grados,asì que si aparecia otro vehiculo de frente…juntarìamos el paragolpes delantero con el trasero! La posibilidad casi cierta de un vuelco o de un choque frontal,me mantuvieron en vilo durante todo el viaje, al igual que los golpes y los sacudones por lo desparejo del camino,pero la emoción y excitación se sobreponia al temor y la incomodidad,porque me senti transportado a los tiempos de Gengis Khan.

Ya en pleno desierto cesó el pasaje de autos pero comenzò el desfile de caravanas de camellos que transportaban mercaderia,dirigidas por un afgano que iba al frente montando un burrito.A ambos lados se veìan pastores cuidando rebaños de cabras.En varias partes del trayecto, los cien o màs animales de un rebaño ocupaban el camino y Aman se abria paso a bocinazos.La mayoria de los pastores eran niños,que permanecian sentados en el piso , mostrando una paciencia infinita.

Vi tambièn enormes tiendas de nòmades.Cada tanto,aldeas con sus casas hechas con barro,rodeadas de un muro perimetral que ocultaba la construcciòn.Mucho despues aprendì que esos muros se construyen por motivos de seguridad y prevención ante cualquier ataque y como forma de dar intimidad a la vida familiar de sus moradores.

Muchas aldeas estaban abandonadas y era obvio que aquellas ruinas eran no tan solo centenarias,sino milenarias.Paramos en un comercio diminuto ubicado en un pueblito ruinoso.Amán tuvo la gentileza de dar una vuelta por el sitio y pude ver a la pobre gente de aquella perdida y desolada población.Pregunté por el nombre de la aldea.”Ni nombre tiene” –dijo Amán.

En verdad, quedè impresionado con aquel paisaje del Asia Central.Lleguè a Maimana a las cinco de la tarde,tapado de tierra y con dolores por todo el cuerpo.

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