Los peligros de HFCS – High Fructose Corn Syrup – o Jarabe de Maíz de Alta Fructosa

Solamente considerando a los EEUU, se cree que, en parte, la epidemia de la obesidad y diabetes que azota ese país puede culparse en el uso excesivo de HFCS.

Pero, si la información proveniente de ese país puede interpolarse a otros países con el habito de consumir fast foods (comidas rápidas) en sus dietas — entonces, la epidemia es universal y los peligros son reales.

Las personas por debajo de la edad de los 40 son ‘hijos del maíz’, como se titularan una novela, y película de misterio, por Stephen King. Éstas están cosechando las consecuencias de los esfuerzos del cártel que monopoliza la distribución mundial de ese enemigo de la salud conocido como ‘High Fructose Corn Syrup’, o HFCS.

Las personas a quienes nos referimos eran niños entre los años 70s y 90s, cuando HFCS fue introducido a los suplidores de comida americanos como un reemplazo barato para el azúcar.

Ahora, muchos de ellos están sufriendo de una epidemia de obesidad y diabetes que los expertos han apodado diabesity.

Una encuesta reciente muestra que el número de personas que dice que ‘a mí me gustaría perder 20 libras’ ha subido de un 54 a un 71% este año — y continúa acrecentando a un ritmo constante.

Asimismo, se reporta un aumento en los casos de diabetes II en adultos en las edades de 30-40 años, desde el 1990.

El porcentaje de niños obesos se ha triplicado en los Estados Unidos desde el 1980.

Entre personas responsables, se ha dado un grito de horror, de que HFCS es responsable por esta epidemia de la obesidad y la diabetes.

Es extremadamente difícil encontrar un producto comestible en el mercado o en McDonald que no esté atiborrado con HFCS.

Una botella de 20 onzas de Coke, Mt Dew, Sprite, o Dr Pepper, equivale a verter 17 cucharaditas de azúcar, directamente, en el cuerpo.

HFCS es el ingrediente principal, después del agua carbonatada, en todas esas bebidas.

Las mujeres que beben, por lo menos, una soda regular al día, están a un riesgo de 85% de desarrollar diabetes II, comparadas con las que no la toman.

Esta sustancia también conlleva al deterioro dental.

HFCS se encuentra en bebidas como Capri Sun, Sunny Delight, Snapple, Hawaiian Punch, Ocean Sray Cranberry Juice, Yohoo, Arizona Tea, SoBe Beverages, las galletitas, el helado, la sopa Campbell, Heinz Ketchup, Ragu, Aunt Jemima Syrup, El Syrup Hershey, Breyers Yogurt, Kraft Barbecue Sauce y en  todos los cereales del desayuno.

Las personas que utilizan HFCS como endulzante, aumentan sus triglicéridos por un 32 por ciento, comparado con las personas que usan azúcar.

El cuerpo, metaboliza HFCS de manera diferente al azúcar.

Esta sustancia nociva, interfiere con la habilidad del organismo para reconocer la habilidad normal de sentir que está satisfecho, después de una comida, e incrementa el apetito.

El otro efecto hipotalámico, es que se convierte, rápidamente, en grasa acumulada, porque reduce la respuesta de la insulina.

Lo antedicho, es de suficiente seriedad, para que se descontinúe siendo añadido a casi todas las comidas industriales mercadeadas en América, para consumo directo y para la exportación.

HFCS pone a las personas a riesgo elevado para sufrir del síndrome metabólico, un grupo de condiciones que aparecen en conjunto, acrecentando el riesgo de la enfermedad cardíaca, accidentes cerebro-vasculares, y diabetes.

Presentando solamente una de estas condiciones — niveles aumentados de insulina, hipertensión, exceso de grasa en la cintura, o niveles anormales de colesterol — contribuyen a la aparición de enfermedades serias.

Estos factores combinados, incrementan los riesgos.

El ácido úrico de la sangre se eleva, después que se consume la fructosa.

Mientras que la elevación temporaria de HFCS bloquea la acción de la insulina, la cual, de manera típica, regula el mecanismo celular de la acumulación del azúcar y otras fuentes de energía procedentes de la comida.

Si los niveles del ácido úrico, están frecuentemente, elevados, con el paso del tiempo, algunos de los marcadores del síndrome metabólico pueden manifestarse, incluyendo hipertensión arterial, obesidad y niveles elevados de colesterol.

Investigaciones conducidas por el Departamento Norteamericano de Agricultura (USDA), revelan que dietas altas en fructosa acortan la duración de la vida de ratones de laboratorio: de lo normal de dos años, a unas meras semanas.

Niños obesos de origen hispanoamericano, que consumen cantidades abundantes de bebidas y comidas azucaradas manifiestan evidencia de declinación funcional de las células beta del páncreas, un precursor de diabetes II.

Investigadores en la Universidad de la California del Sur, llegaron a la última conclusión luego de haber estudiado 63 niños obesos hispánicos, entre la edad de 9-13, todos sin diabetes.

El equipo de investigadores estudió los hábitos de comer de estos niños y asimismo tomaron muestras de sangre, antes y después de darles dulces de comer.

Las células beta del páncreas crean insulina en respuesta al azúcar obtenida de la comida.

Cuando las células beta comienzan a funcionar de manera menos eficiente, éstas producen menos insulina, conduciendo últimamente a la diabetes.

El equipo de la UCS determinó que el 40% de los dulces consumidos por los niños, en este estudio procedía de bebidas azucaradas como los refrescos y los jugos endulzados artificialmente.

Si se compara la población de no-diabéticos a la de diabéticos, la duración promedio de vida es de diez años menos.

Existen muchas complicaciones que acompañan la diabetes.

Éstas incluyen la enfermedad de las arterias coronarias, la enfermedad vascular periférica, la ceguera, la enfermedad renal y la pérdida de sensación en las manos y los pies.

Las personas mayores, puede que tangan algo más por lo que deben de preocuparse.

La teoría aceptada acerca de la causa del mal de Alzheimer implica a la insulina.

Los niveles de esta hormona disminuyen de manera marcada durante las etapas tempranas de esta enfermedad y continúan disminuyendo, a medida que la enfermedad empeora, sugiriendo que la enfermedad de Alzheimer puede que sea un tipo III de la diabetes.

Los investigadores han descubierto que la insulina no sólo se produce en el páncreas sino que, asimismo, se produce en el cerebro.

Si uno desea prevenir la diabetes y el Mal de Alzheimer, lo que debe de hacerse es leer las etiquetas de las comidas y las bebidas antes de comprarlas y, si uno ve HFCS, no la compren.

Y, si ve azúcares, ¡no la coman!

A la industria de comida norteamericana, la salud del público no les importa un pepino.

La ciencia está clara, como la luz del día, la culpa no reside en un público glotón, sino en una industria corrupta. Oponiéndola, rehusando sus productos, podríamos ahorrar miles de millones de dólares en gastos de salud.


Muchos nos preguntamos, ¿por qué la FDA aprueba
stevia como un edulcorante?

Stevia representa más del 40% del mercado de endulzantes artificiales del Japón y es de uso común en la América del Sur.

Se estima que sólo un 24% de los japoneses, entre las edades de 15 y 70 años sufre de sobrepeso, comparado con un 65% de los americanos.

De acuerdo al Centro para el Control de las Enfermedades (CDC) en los Estados Unidos, en el número publicado en febrero del 2007 del Journal of Pediatrics, el consumo de calorías en exceso produce aumentos de peso.

El contenido de HFCS de bebidas endulzadas por este agente, puede promover la lipogénesis hepática, y una reducción de la respuesta a la insulina que resulta en un decremento de los efectos inhibitorios de esas bebidas endulzadas en el consumo de la comida.

Además, de que aumento significativos de peso ocurren cuando los carbohidratos se consumen como líquido, en lugar de como sólidos.

No nos engañamos más: Los refrescos engordan tanto a los niños como a los adultos.

De acuerdo a un estudio publicado en marzo del 2006, el número de niños obesos sigue creciendo por todo el mundo y, para el 2010 esta cifra habrá avanzado por casi un 30%.

Una lata de 330ml de bebidas azucaradas puede resultar en un aumento de peso de una libra semanalmente.

Factores de riego para la diabetes:

Otro peligro: el aceite de maíz

Un estudio conducido en el Centro Médico para Veteranos de la ciudad de San Francisco, demuestra que los ácidos grasos omega-6, que se encuentran en el aceite de maíz promueven el desarrollo de tumores prostáticos en las ratas.

Pero, si eres mujer, las malas noticias no te escapan.

Este aceite, asimismo produce neoplasias en los senos y en las áreas del colon y del recto de ambos sexos.

El maíz en mazorca es nutritivo y delicioso, pero no debe de cegarnos e ignorar los engaños que nos ofrecen las industrias de comida y bebidas.

Sigan nuestro plan de ECHA, descrito en este mismo blog.


Imagen

Bailarina por Fernando Botero.

Salud

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