El Complejo del Mago de Oz
Los cuentos de hadas han ejercido una fascinación especial en mí desde los años distantes de mi infancia y más adelante, en los que asistiera a mi esposa en la crianza de nuestros hijos, y, finalmente, en mi profesión, donde los utilizara dentro del marco de la terapia con niños, y, en ocasión con adultos.
Inspirado en mis experiencias los seguiría estudiando, siempre fascinado por el impacto saludable que el relato de éstos tuviera en mis pacientes, idéntico el que antes tuviera en, el desarrollo, de mis hijos.
En mi tesis, Cuentos de Hadas — Magia, Fe y Encanto, dedico la mayor parte del estudio a desarrollar una exégesis de las historias que analizo, limitando mi disertación a los cuentos clásicos, consagrando casi todos mis esfuerzos a la discusión del modo como, el cuentista los contaba, y de sus significados simbólicos.
En retrospección, debo confesar que la labor de escribir y haber publicado el aludido trabajo fue labor que me llenaría de gran satisfacción.
Más adelante, todavía interesado en el folklore, haría contribuciones adicionales a la clínica psiquiátrica utilizando las características de personajes míticos famosos — como fueran Wendy y Peter Pan, Dorian Gray, Lolita y otros más — lo que hiciera para resaltar los rasgos característicos que, en su constitución los destacaran, adaptándolos, por sus similitudes, al estudio de las personalidades de algunos pacientes cuyos comportamientos a ellos fueran idénticos.
El Mago de Oz
Una historia, de este género, que encuentro del mayor interés es la del Maravilloso Mago de Oz, que, a continuación describimos, explicando, a su oportunidad debida, la razón por la que éste, y otro cuento similar, forman las bases de este artículo.
El Mago de Oz se considera un cuento de hadas moderno, como lo expresaría su autor, J. Frank Baum, quien lo escribiera en el año 1900, como un presente a su esposa.
Hoy se reconoce como uno de los clásicos de la literatura infantil, siempre acompañado por las fabulas de Alicia, Peter Pan, y Pinocho. Nombres que aparecen, con frecuencia, en varias de mis ponencias.
Esta obra de ficción fue inspiración para uno de los filmes más exitosos que han llegado a la pantalla. En esta película el rol de la protagonista fue desempeñado por Judy Garland, inmortalizándola a ella y a la canción Over the Rainbow (Más de algún Rainbow), por todos conocida.
La historia
Dorotea vive en las praderas de Kansas, con sus humildes tíos, quienes escasamente se soportan con lo escaso que consiguen extraer del suelo de una finca de exiguo tamaño y poco rendimiento. La vida para ellos es apacible pero sin nada que les despierte entusiasmo.
La aventura se desarrolla temprano dentro de la acción con la llegada de un ciclón que, fuera de carácter, levanta la casa de madera, donde Dorotea vive, llevando a la niña y su perrito Toto al territorio remoto donde viven los Munchkins. Personajes que parecen extraídos de la imaginación de Lewis Carroll, como veremos.
Aterrizando en un entorno desconocido, la heroína se ocupa de inmediato a hacer el bien a quienes recién conoce. Rescata a un espantapájaros — personaje singular — que con el León Cobarde y el Leñador de Hojalata partirían juntos en búsqueda del legendario Mago de Oz de quien esperaban favores:
Dorotea aguarda que el Mago la ayude a retornar a su hogar, el Espantapájaros (como tantos seres humanos) desea tener un cerebro, el Leñador desea un corazón y el León por su parte, lo que desea es valor.
Juntos, los cuatro, en la compañía de Toto, se lanzan a la aventura para encontrar la Ciudad de Esmeraldas, donde el Mago reside, en la tierra de Oz.
Cruzando el territorio de los Kalidahs, nuestros héroes tienen encuentros peligrosos. Dorotea, cae rendida por el sopor, producto de haber entrado en el campo de las amapolas venenosas, pero el Espantapájaros la rescata. Más adelante, los viajeros, entran en el castillo de la Bruja Malvada que vive acompañada por sus monos voladores, la que logran escapar. Visitando más adelante, el país de la Porcelana Fina, camino hacia su meta final.
De interés es resaltar los paralelos que existen entre este cuento y los de Alicia en el País de las Maravillas y su secuela A Través del Espejo. Si bien, Alicia se sumerge en las profundidades de la tierra, donde ella, asimismo se topará con personajes estrafalarios, dotados de una lógica abstrusa — lógica que para algunos no es distinta de la que emplean muchas de las personas que encontramos en nuestra vida cotidiana — Dorotea, por su parte, alza el vuelo, para encontrar territorios y personajes fantásticos, que, al final, resultan ser no tan extraordinarios.
Retornando a Oz
Finalmente, cuando nuestros héroes llegan a la fabulosa Ciudad Esmeralda, sita en la Tierra de Oz, descubren que es mandatorio que usen gafas de vidrios verdes, para que puedan apreciar ‘la belleza’ del entorno — gafas que son reminiscentes de cómo algunos desean que veamos las cosas a su manera de verlas.
Mucho tiempo transcurre mientras esperan ver al Mago — ya que, la entrevista, se pospone indefinidamente — hasta que, finalmente, y tras mucha insistencia, logran reunirse con el mismo. Cuando lo conocen, el hechicero aparece en medio de mucha aparatosidad y aspaviento. Mientras que, aventurándose detrás de la tarima donde el brujo aparece, Toto lo expone, revelando que, el ‘poderoso’ mago no es más que el fraude de un hombre timorato e inseguro.
Pero, el desenlace final es uno que es característico de los cuentos de hadas, ya que todos logran sus deseos.
Dorotea vuela a su casa usando unas zapatillas mágicas que obtuviera de la Bruja Malvada, mientras que cada uno de sus amigos obtienen lo deseado: corazón, cerebro, y valor — algo de lo que muchas personas prepotentes carecen.
De interés es que esta historia, como Las mil y una noches (o Cuentos de Scheherazade) ha gozado de un éxito monumental, por sus mensajes latentes.
Prosiguiendo, ahora apreciaremos la historia A través del Espejo, secuela de Alicia en el País de las Maravillas
Las aventuras de Alicia fueron escritas por el Reverendo Charles Dodgson quien se sentía atraído por las dos hijas de una familia allegada, donde le permitieran visitar y jugar con ellas. La favorita de las dos hermanas sería Alice (o Alicia) Liddell a quien este hombre de letras, dotado de talentos multifacéticos dedicara sus libros epónimos.
Para publicar sus historias para niños, Dodgson adoptó como nom de plume el pseudónimo de Lewis Carroll, mote que se ha entronizado en la historia de la literatura por sus méritos excepcionales.
Pero, se cree que existe un lado oscuro a este autor, que se discute con imparcialidad y justicia en mi artículo Juego Brusco y Abuso Sexual Infantil. Léanlo y resultarán sorprendidos.
Prosigamos
A Través del Espejo y lo que Alicia Encontró Allí
En el año 1871 Lewis Carroll hizo pública la segunda parte de Las Aventuras de Alicia, bajo el nombre de A Través del Espejo y lo que Alicia Encontró allí. Una y otra obras mantienen una semblanza marcada, operando como su fueran un narrativo continuo. Ambas fueron ilustradas ricamente por el talentoso John Tenniel.
La trama de la leyenda se basa, como si fuera, en las vicisitudes de un rito — o mejor — en una ordalía de pasaje. El pasaje de Alicia, la niña prepuberal, a la condición de ser una joven mujer.
Alicia entra al mundo de la madurez psicosexual cuando ingresa dentro de éste a través de un espejo metafórico que forma el centro de la trama de la historia.
El mundo que Alicia encuentra, en estas nuevas aventuras, es rico en simbolismo y en significado críptico. Ya que, como se refleja en los espejos, muchas de las cosas que Alicia descubre proceden en la dirección contraria. Dando la impresión de que el autor desea impresionarnos con una subversión de la realidad, como en seguida veremos.
Para llegar al lugar donde se encuentra la Reina Roja, Alicia marcha hacia atrás. El Caballero Blanco mete el pie derecho en el zapato izquierdo. El revisor del tren le dice a Alicia que va en la ‘dirección contraria’. La Reina Blanca vive, temporalmente ‘al revés’. Alicia, primero reparte el pastel del León y el Unicornio, y después, lo divide. El Rey usa dos mensajeros, uno para ir y otro para venir. Alicia misma nos demuestra que ella contempla el mundo de su fantasía, no como una realidad, sino como una inversión de la misma.
La historia se escribió durante la era de la represión sexual victoriana, y, es posible que ambos, protagonista y autor, estuvieran en medio de una dialéctica espiritual para definirse a sí mismos.
Carroll, por su parte, era fotógrafo aficionado de reconocidos talentos, habiendo encontrado, en las niñas de sus amigos Liddell, los objetivos principales de su lente.
Algunos de los comportamientos de este hombre aun despiertan sospechas
Fue, debido a su timidez natural, y al hecho de que nunca se conociera a una mujer adulta con quien tuviera una relación amorosa, y de que disfrutara enormemente su asociación con niñas muy jóvenes, que las malas lenguas lo acusarían de ser pedófilo.
Lo que creemos haber resuelto con mi trabajo arriba mencionado.
Con el resumen de estos dos cuentos de hadas modernos, hemos yacido las fundaciones para esta tesis.
La arrogancia de la persona altanera, y del poder metafórico de algunos zapatos
Una paciente nos informa que su jefe inmediato la atemoriza con amenazas de que, si habla de más, la agencia, para la que trabaja, la despedirá con cajas destempladas.
Otra, me informa, que sus familiares, de influencia en el gobierno, les prometen a ella y su esposo ayuda en asuntos de injusticia que sufrieran. Pero, que hasta el presente, nada se ha hecho, mientras que los familiares de quienes esperan apoyo, justifican, con poco disimulo, a quienes les proporcionaran malestar y dolor.
Muchas personas a quienes trato, y a quienes respeto, se quejan que el lugar donde laboran no es más que una dictadura, orquestada en medio de un parque zoológico de ejecutivos insulsos que demandan el vasallaje y la sumisión total de quienes para ellos se afanan.
Vivimos en la República Dominicana, tierra donde el trujillato, aun persiste con la precisión sincrónica de un corazón podrido.
Pero, ¿es diferente en la Argentina, Brasil, Chile o Dominica? No.
¿Hay diferencias en los espíritus que, como espejos reflejan, proyectando, la arrogancia del arrogante? Tampoco.
¿Cuál es el origen del pensamiento de estos personajes tan narcisistas?
La teoría psicoanalítica tendrá que asistirnos en estos asuntos, ya que la neurociencia nada nos ofrece para explicarlos.
Un mecanismo de defensa cuyo entendimiento nos ayuda
En otras ponencias hemos hablado de la defensa de la formación de reacción, la que sustancialmente — como en el caso de Alicia, en A Través del Espejo — refleja, en la mente de quienes a ella recurren, tendencias opuestas a lo que en realidad desean y que no se arriesgan a admitir.
En otras palabras que, existen personas, por todas partes — hombres y mujeres — de disposición arrogante y de apariencias petulantes, que nos intentan controlar con sus manifestaciones de poder y de control. Tendencias que pueden estar fundadas en bases neuróticas que esconden sus propias flaquezas.
Puesto de diferente manera, que la expresión del poder del poderoso es que sabe que es débil.
¿Sorprendente? No lo es — para nada, no lo es — si es que entendemos a Freud.
Somos seres humanos
Todos, sin que haya excepción alguna, obedecemos a las mismas leyes naturales que al universo gobiernan.
Todos tenemos ansiedades, temores y angustias. Todos somos débiles, como miembros de una especie, físicamente, muy vulnerable.
Todos, en cierta medida, nos creemos omnipotentes, cuando pensamos en las incertidumbres de la vida y en la certeza inevitable de la muerte — esta última siendo la defensa de la denegación o denial.
Entonces, entendamos. Los cuentos de hadas son expresión del inconsciente colectivo, que, en su mejor expresión, nos apaciguan las angustias y nos reducen los miedos. Por eso nos asisten.
Pero, no siempre
Los cuentos de hadas, en esta ponencia, y el Complejo Mago de Oz
Hace mucho tiempo cuando un muchachito insignificante nació en el estado de Connecticut, hijo de un hombre rico e influyente, pero, eminentemente débil de espíritu. Niño recién nacido que, como, miembro de la casta blanca, en un país de prejuicios enormes, ascendería al solio presidencial, como resultado de un fraude histórico colosal.
Bush (no hay que esclarecer la identidad de este niño, ya que todos la adivinan) se distinguió como estudiante oscuro, evasor del servicio militar y como adepto al uso de esa droga legalizada que llamamos el alcohol.
Mediocre como el que más, este político de oportunidad, cuando fuese gobernador del estado de Texas, alcanzaría distinción por haber autorizado la ejecución del mayor número de prisioneros que las que se llevaran a cabo en todos los demás estados de la unión en esos tiempos.
En sus años como gobernador de Texas, Bush, nunca perdonaría a alguien sentenciado a morir por sus crímenes, aunque se creyera que, el reo, fuera inocente.
¡Aplauso!
¿Aplauso?
Sí, aplauso, ya que lo ordenó el presidente mismo.
Entonces, ¡aplauso!
Bush, como tantos políticos y herederos de fortunas: fue, es y será arrogante y prepotente. Su estilo, cuando ostentaba el poder presidencial, fue de dirigirse a sus lacayos con un aire de superioridad donde lo que él consideraba espurio se dimitía sin preámbulos, y lo que él consideraba cierto, se conformaba en ley apodíctica.
Como presidente se ha considerado el peor en la historia de los Estados Unidos. País donde tantos mentecatos, al igual que Bush, han ocupado el despacho de la Oficina Oval, equivalente a nuestro solio presidencial. Aquí sería relevante examinar mi artículo: La presidencia como entidad, cargo superfluo.
Hoy, por hoy, un movimiento ha comenzado para tratar de enjuiciar a este ex primer magistrado y a sus pandilleros, por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
Bush violó los derechos de los ciudadanos de su país, cuando autorizara escuchar, a escondidas, comunicaciones telefónicas privadas y asimismo violó los términos de la Convención de Ginebra, cuando, con la asistencia entusiasta del Mago de la Prepotencia, el abstruso, Dick Cheney, aprobó la tortura deshumanizante y cruel de los prisioneros que se internaran en Irak y en Guantánamo.
Antes de violarlos, Bush rechazó los principios morales de la Convención de Ginebra, actuando en su rol como presidente de la mayor democracia del mundo.
¡Sollozos!
Pero, como tantos auto-promovedores, Bush no escatimaba oportunidad alguna, para proyectarse como persona educada, culta y como político exitoso — lo que nunca ha sido posible en su vida, tan mediocre, como inmeritoria.
Pero este tipo de persona no existe en aislamiento, tendiendo a aparecer en medios donde dictaduras antes existieran, como si la historia misma tiende a repetirse porque se olvida. ‘Aquéllos quienes no pueden aprender de la historia están condenados a repetirla’, nos decía el filósofo George Santayana (1863 – 1992).
Muchas personas a quienes entrevistamos, se sienten amedrantadas por el poder que sus jefes corporativos ejercen sobre ellos y por las medidas de intimidación con que las tratan de subyugar.
Para poder adaptarse a estos estreses tienen el deber de padecer el ominoso dolor de aceptar exigencias banales, que emanan de sus superiores, como si fueran legítimas, mientras carecen del derecho a protestar, teniendo que exaltar a sus jefes supremos como si, en realidad fuesen dioses.
Pero, la pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿De dónde proceden estas tendencias neuróticas que nos permiten ser avasallados como si fuéramos manadas de ovejos?
Estas tendencias provienen de las fuentes psicológicas descritas por Jung en su concepto del inconsciente colectivo y de Freud en su Tótem y Tabú.
Para quienes gobiernan sus empresas y manejan sus negocios como la hiciera el Mago de Oz. El elemento esencial es el uso del simulacro engañoso social.
Veamos cómo este asunto opera y funciona
A sí mismos se dicen: aparenta ser culto y otros te creerán. Otra estrategia decepcionante es la del uso del sarcasmo. Reprocha a otros con una sonrisa mientras pretendes que la crítica es un elogio, así logras confusión y la ansiedad que, de la misma, resulta. Difiere acción, déjalos esperar, quéjate de que ‘los tiempos son malos’, mientras que vives como si la prosperidad nunca te hubiese sido mayor.
Búrlate de tus subalternos y hazlos sentirse imperfectos. Aprovéchate de sus debilidades y de que te necesitan, para hacerlos trabajar más de lo justo, como método para lograr y para exigir más aún de ellos.
Que crean que tú eres persona especial a quien todos respetan, porque te codeas con otras personas que, como tú, asimismo son especiales y no como ellos — los subalternos.
Pero, es bueno para ti, quien lee estas palabras, que sepas que todo lo que te hacen creer, como viéramos en la historia del Mago de Oz, no es verdad.
Los zapatos ansiados
En diciembre del año del Señor del 2008, el desubicado y moralmente fallido, George W. Bush, decidió, cínicamente visitar a Irak, tumba de tantos que murieran como consecuencia de sus desmanes estúpidos.
Viajó en una misión de relaciones públicas, para demostrar al mundo que, en su manera frívola de apreciar la realidad, que una misión justa se había cumplido: Paz, felicidad y harmonía habían llegado a ese pobre país, producto de la invasión injusta de los Estados Unidos y sus aliados, incluyendo, por tiempo limitado, la República Dominicana.
Interludio exegético
Conocemos a la Cenicienta con sus zapatillas de cristal. Tenemos asimismo, El Gato con (sus) Botas. Dorotea usa chinelas rojas, en lo que, el Papa reinante, la imita. Existen, asimismo, libros que nos cuentan historias de las sandalias del pescador. Demostrando, por alguna razón, poco entendida, que el calzado es prenda de vestir de mucha importancia. Por ejemplo estamos obligados, por razones de seguridad, a remover los zapatos para abordar un avión, porque un individuo, inspirado por las tragedias del 11 de septiembre usaría calzados, con suelas rellenas de explosivos, para tratar de destruir el avión en que viajara.
Los zapatos por todo el mundo, y por mucho tiempo celebrados, hoy pertenecen a Muntadhar al-Zaidi, como en seguida veremos
Estando en medio de una de esas farsas constituidas como ruedas de prensa, Bush y su lacayo, Nouri al-Maliki, presidente de Irak, fueron sorprendidos cuando un par de zapatos surcaron el aire viajando en dirección a la cabeza vacía de Bush.
Estos fueron los zapatos que un periodista iraquí arrojara a George Bush. Zapatos, que para unos representaran símbolos de pasión, y, que para la gran mayoría fueran emblemas de la mayor justicia.
Contrario a lo que los medios norteamericanos, manipulados por el estado, nos dicen. El periodista Muntadhar al-Zaidi ocupó su lugar en la historia no sólo por haber tirado sus zapatos al presidente norteamericano, como la mayor expresión de insulto en su país, sino por lo que dijera cuando lo hiciese.
He aquí, lo que este hombre digno y valiente expresara:
Zapato número uno: ‘Éste es el beso de despedida, para ti, perro’
Zapato número dos: ‘Éste es por las viudas, los huérfanos y por todos quienes (por tu culpa) han muerto en Irak’.
Es que el mundo está harto — bien harto — de la arrogancia de unos pocos. Donde sea que estén.
¿Entonces, cuál es el remedio para el Complejo Mago de Oz?
Este complejo afecta a sus víctimas de diferentes maneras, por lo que hay que tratar de entenderlo, examinando cada caso de manera individual, ya que todos difieren.
Lo importante aquí, es comprender, que el Complejo se hace posible por una combinación de factores que ajustan elementos constitucionales, básicos en el desarrollo psicológico de nuestro género.
Entender las estructuras para este proceso es primordial, para, entonces, poder neutralizar y controlar a quienes sufren del mismo y pretenden hacernos temblar con sus actividades.
Lo primero que entra en juego es el miedo — este miedo, sorprendentemente, proviene de ellos y de sus realizaciones de que ellos mismos son básicamente insignificantes e ineptos. Lo que ocultan haciendo que otros sientan lo mismo. Lo logran, metiendo miedos a los que los rodean y a quienes de ellos dependen.
Siendo esencialmente clase inculta y mediocre, sus miembros pretenden aplicar la filosofía de Tevye en la obra musical El violinista en el tejado, mientras nos entona: ‘cuando se es rico todos creen que uno, realmente, es sabio’ — lo que ellos no son — Por esta razón es que a los subalternos les conviene superarse en lo que puedan, porque quienes los maltratan, temen exponerse a otros quienes, en verdad, los superan.
Lo segundo son las lesiones que ellos causan al autoestima y las heridas que infligen al narcisismo saludable de otros.
Lo último lo logran manteniendo a todos en un estado de aprehensión, porque siempre, y bajo toda circunstancia, la humillación o el insulto inmerecido, son cosas de ser esperadas.
La invitación, ansiada, y que nunca fuera recibida, para aquella ocasión especial que ellos celebran. O, el haber premiado a otro, quien no lo mereciera, en lugar de hacerlo con quien lo merece, les afirma el poder.
Mantener un equipo de informantes, entre compañeros de trabajo, que siempre están dispuestos a vender sus colegas por un plato de lentejas o por un reconocimiento baladí.
Para preparar la defensa
Es esencial destacarse en las labores que uno realiza, para lograr la posición inexpugnable de siempre salvaguardarse con la verdad y los hechos.
Analizar el origen dinámico de sus comportamientos enfermos, y considerarlos lo que son: Temores en acción, operando en las mentes de personas mediocres y asustadizas — que son ellas mismas.
No nos detengamos
En la metáfora de Oz, Dorotea desea retornar al hogar humilde donde viviera feliz, el Espantapájaros de Paja deseaba tener un cerebro, el León Cobarde ansiaba, la virtud del valor, mientras que el Leñador de Hojalata, anhelaba un corazón.
¿No nos parece curioso que en esta alegoría están representadas las cualidades mismas de que los soberbios carecen?
Y no es, por coincidencia, que Lewis Carroll nos pone a prueba, cuando hace que Alicia llegue a la madurez psicosexual por medio de una ordalía en la cual se libran las batallas más trascendentales: Las que representan la lucha entre el cerebro instintivo y el cerebro racional.
En resumen
Este artículo representa un humilde esfuerzo a contribuir conocimientos a tantos quienes viven las incertidumbres de una vida de temor bajo ‘la bota’ (los zapatos de nuevo) de seres prepotentes que, cuando dejan de ser temidos, se disipan en el infinito vaporoso de la nada, como lo hiciera La Bruja Malvada.
Imagen
La alfombra mágica por Víctor Vastnetsov.
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