La dieta y la depresión: O, de cómo come la boca, llora el pez…

Las personas que consumen dietas ricas en productos de granja, altos en grasas y fritos, acompañados de comidas colmadas de azúcar refinada, están a un riesgo elevado de sufrir de la depresión, mientras que aquellos cuya dieta es rica en pescado, frutas, y vegetales permanecen a un nivel bajo para esta condición, demuestra un estudio reciente.

A pesar de que otras investigaciones han examinado la relación que existe entre algunos nutrientes y la depresión, éste es el primer estudio que analiza el efecto de los patrones dietarios en la esta condición.

Los resultados sugieren que la dieta debe de ser considerada como un blanco potencial para la prevención de los trastornos depresivos, afirma el director de la investigación la Dra. Tasnime Akbaraly, del University College en Londres.

El estudio puede constituir un argumento más para asistir en convencer a los pacientes que poseen comportamientos poco saludables de comer, que una buena dieta, no sólo controla el sobrepeso, pero que, mientras lo hace puede reducir el riesgo de la depresión.

El estudio fue publicado en el número de este mes del British Journal of Psychiatry.

Dos patrones dietéticos

Uno consistió de comidas que incluían un consumo elevado de pescado, frutas y vegetales, y el otro que estaba constituido de alimentos procesados, harinas, postres, comidas fritas, carnes, azúcares y productos lácteos, altos en grasa.

El segundo grupo se considera típico del patrón de comer del mundo civilizado.

Cinco años más adelante, los investigadores administraron pruebas psicológicas a los más de tres mil voluntarios que participaron en la prueba, demostrando que quienes comieron la dieta rica en grasa, harinas refinadas y azúcar obtuvieron resultados más altos para los síntomas depresivos que los que se mantuvieron en la dieta saludable.

El estudio controló por factores demográficos que pudieran afectar los resultados.

Hasta ahora, no existen investigaciones similares que demuestran la asociación entre la dieta y los hábitos de comer.

Mecanismos posibles

Existen varios mecanismos que pueden explicar la asociación entre los hábitos malos de comer y la depresión.

Ya poseemos evidencias contundentes que coligan la depresión y el azúcar en todos los grupos que se han investigado al respecto.

Además, la dieta del mundo occidental se ha asociado a un riesgo mayor de enfermedad cardiovascular e inflamación, ambos factores que a su vez, han sido considerados causantes en la patogénesis de la depresión.

La dieta basada en frutas, vegetales y pescado es rica en elementos antioxidantes que pueden ser cruciales en mejorar la salud, reducir el peso y disminuir el riego de la depresión, de manera natural, concluyen los investigadores.

Como resultado final, puede decirse que la dieta es un factor decisivo en la profilaxis de una enfermedad de mucho arraigo, y de consecuencia devastadora, como lo es esta condición.

Los investigadores, fallaron en analizar la relación entre las dietas estudiadas y el peso de los participantes, un factor que sería de importancia enorme en sus determinaciones, como tampoco analizaron tales factores como lo fueran el total de las calorías consumidas o el nivel de actividad de los participantes.

Pero, mis objeciones, no restan a la relevancia de esta nueva investigación.

Referencia

Br J Psychiatry. 2009:195:408–413

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Dieta y depresión.

Salud

Lincoln y otra enfermedad con él asociada

Que Abraham Lincoln fue una persona extraordinaria, es un asunto que puede extenderse hasta su mismo cromosoma 10 — por lo menos, así es como algunos científicos hoy piensan.

Recientemente en la prensa médica norteamericana se ha empezado a postular que el famoso e ilustre presidente norteamericano pudo haber sufrido de un síndrome de origen genético conocido bajo el nombre de MEN 2B (Multiple Endocrine Neoplasia 2B o Neoplasia Endocrina Múltiple 2B).

Esta condición pudiera ser responsable por la estatura alta de Lincoln, algo que ha sido, por muchos años no sólo sujeto de especulación médica sino que también se cree que fuera responsable por las enfermedades y comportamientos extraordinarios de este presidente.

De acuerdo a algunos de los teoristas, se sospecha que Lincoln ya estaba en las etapas terminales de un tipo de cáncer del que sufriera y de que él estaba supuesto a morir dentro del mismo año, y antes de que fuera asesinado.

Este cáncer, de un tipo que constituye complicación inevitable de MEN 2B, probablemente había causado la muerte de uno de los cuatro hijos de Lincoln, tres de los cuales murieron antes de cumplir los 20 años.

De ser ciertas, estas especulaciones asignan una de las condiciones más extraordinarias conocidas en la medicina a una de las figuras históricas mejor conocidas. Pero, lo que hace de ésta una circunstancia especial es que su presencia puede ser refutada o demostrada por pruebas diagnósticas conducidas en el ADN de Lincoln, específicamente del gen llamado RET en el cromosoma 10, que causa la enfermedad.

Lo último no sería difícil porque existen vestigios de ADN del martirizado presidente en la sangre que aun tiñe algunas de sus vestimentas cuando fuera víctima del horrible magnicidio. Además existen ocho fragmentos del cráneo de Lincoln, preservados de su autopsia, y los que el Gobierno Federal guarda.

Nadie cree que estos vestigios serán sacrificados para avanzar una hipótesis sin aplicaciones prácticas.

MEN 2B es un subtipo de una enfermedad genética cuyas víctimas desarrollan invariablemente un tipo de malignidad en un órgano endocrino. Algunas personas nacen ya con los tumores. Pero, casi todos los pacientes desarrollan cáncer de la tiroides o de la glándula suprarrenal. Casi el 50% de los pacientes lo hereda de uno de sus padres. Se postula que la mamá de Lincoln, quien muriera a los 34 años fuera víctima de MEN 2B. En el resto de los casos, la mutación hace una aparición espontánea en la víctima, quien a su vez la transmite a su progenie.

MEN 2B es ‘la forma más rara de todos los síndromes cancerosos, raros y hereditarios’, nos dice Jeffrey F. Moley, un cirujano y un experto en esta condición en facultad de Washington University School of Medicine en Saint Louis.

Moley en su banco de datos archiva 28 casos documentados de esta condición. Él sospecha que no existen más de unos quinientos casos en todos los Estados Unidos.

De ser cierto que Lincoln fuera una de sus víctimas, éste sería el primer caso confirmado de la condición.

En los pacientes de Moley se reportan con mucha frecuencia párpados caídos con las esquinas del ojo engrosadas y labios llenos de irregularidades. La gran mayoría de los pacientes tienen los intestinos enormemente agrandados, los que protruyen visiblemente, borbotean del modo más audible y que asimismo producen gas en abundancia — síntomas que no se han atribuido a Lincoln.

A pesar de todas sus reservaciones, Moley concede que en el caso de Lincoln la condición pudo haber existido.

Otros investigadores han especulado que Lincoln pudo haber sufrido del síndrome de Marfán (descrito por nosotros en otras ponencias). Este último es, asimismo, una condición genética caracterizada por piernas, manos, cuerpo, brazos y dedos muy alongados en apariencia, articulaciones fláccidas, deformidad pectoral y debilidad de la pared de la aorta, la que puede explotar, causando la muerte prematura de la víctima.

El descubrimiento en el 1991 de que el síndrome de Marfán lo causa una de muchas mutaciones en un gen por la fibrilina, un componente de los tejidos elásticos del cuerpo, causó que algunos investigadores pidieran que le permitieran analizar el ADN de Lincoln para determinar esta posibilidad diagnóstica.

El gobierno lo rehusó en bases de que hubiese destruido gran cantidad de los tejidos preservados como reliquias, para hacer esta prueba.

MEN 2B, de veras, causa una apariencia ‘marfanoide’. Lo que atrajo el interés hacia esta posibilidad. Para muchos la evidencia final se encuentra en la apariencia de los labios del 16to presidente.

Otra de las manifestaciones comunes de MEN 2B es la aparición de neuromas o masas de tejido nervioso en la lengua o en los párpados. NO existen fotografías de la lengua de Lincoln, pero se ha notado la aparición de sus labios que muchos consideran diagnóstica. Esta característica se ve en el billete de $5.00.

Los antedichos neuromas también ocurren en los intestinos y causan estreñimiento y diarrea de por vida, lo que fuera verdad en el caso de Lincoln.

Existen pruebas adicionales, aunque circunstanciales, de que Lincoln sufría de cáncer. Numerosas observaciones se han registrado que el presidente enflaqueció durante los años que viviera en la Casa Blanca. Tres meses antes de morir en abril del 1865 cuando tuviera 56 años, el presidente se desmayó cuando se levantara súbitamente de una silla en la que estuviera sentado. Asimismo Lincoln sufría de dolores de cabeza de naturaleza severa y se quejaba de tener las manos y los pies fríos. Todos los últimos son síntomas típicos del feocromocitoma, un tumor productor de adrenalina que es uno de los dos tipos de cáncer asociados con MEN 2B.

Además se considera muy posible que dos de los hijos de Lincoln, Willie y Tad, asimismo sufrían de MEN 2B.

Fotos de ambos muestran los labios irregulares típicos de la condición. Willie murió a los 11 años, posiblemente de fiebre tifoidea, y Tad a los 18 de tuberculosis. Algunos investigadores especulan que Tad sufría de cáncer de la tiroides que se había diseminado hacia el pecho y que fuera causa de que fluidos de acumularan alrededor de los pulmones, ésta siendo una complicación que sus médicos entrarían en su dossier en varias oportunidades.

Argumentos de importancia menor serían que Lincoln se cansaba muy rápidamente prefiriendo recostarse en toda oportunidad posible, evitando la mirada directa, quizás para ocultar el aspecto peculiar de sus ojos.

Un argumento en contra de esta hipótesis es que la mayoría de estos pacientes mueren en la niñez. Aunque hoy se conocen casos de personas que viven dentro de una avanzada parte de la quinta década de la vida.

Los pacientes conocidos de MEN 2B que residen en el Japón tienden a vivir vidas más largas que las que viven los norteamericanos. La razón para esto es incierta, ya que la mutación genética es idéntica para ambos grupos. Moley, cree que de algún modo los hábitos de vida de los japoneses modifican, para ellos, el curso de la enfermedad.

Fragmentos de huesos, sangre seca y aún un mechón de pelo de Lincoln existen que podrían resolver este rompecabezas — lo que hasta ahora no ha sido permitido por el gobierno.

El Museo de Historia de Chicago posee la cama donde Lincoln muriera. El colchón y las sábanas están teñidos de sangre. El museo asimismo preserva el chal con manchas de sangre que su esposa Mary Todd usara en la noche fatídica del asesinato.

Pero, hasta ahora, no ha sido posible conducir las pruebas necesarias para clarificar este enigma médico.

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Abraham Lincoln.

General

La agonía interminable: Gordos y flacos frente a las navidades

En esta entrada consideramos el padecer de los pacientes que sufren de las enfermedades del comer, o disorexias, durante las fiestas navideñas.

Veámoslos:

La obesidad

Uno de mis pacientes, jadeando, luego de haber recorrido la distancia considerable que lo separa de mi oficina, entra, se pesa, y me informa:

‘Casi no sobreviví Halloween, con tantos dulces que comiera, lo de Thanksgiving se me pasó, porque en mi casa no se celebra. Pero las pascuas, serán difíciles porque mi familia las celebra varias veces, en mi casa, y donde los abuelos. Además, hay tantas fiestas a que a uno lo invitan — y todo no termina en el día de Año Nuevo — sino que se extiende hasta después del 7 de enero…’

La bulimia

Otra paciente, esta vez una mujer que sufrió de bulimia con sobrepeso, nos dice:

‘Es una tortura ir a mi casa, donde todos viven para comer y celebrar, y donde todos se olvidan que una vez tuvieron que internarme para recibir tratamiento.

‘Yo mantengo mucho control sobre mi peso siguiendo el Plan, pero, cuando nos reunimos para Thanksgiving y las fiestas de las navidades, todos me dicen que coma más, que es solamente una vez al año. Que luzco tan — pero tan — bien que no debo de preocuparme más por la gordura.

‘Que, si lo deseo, mi papá paga por el costo de enrolarme en un gimnasio y consultas con una dietista después del año nuevo.

‘¿Qué hago? Ellos no creen que puedo recaer, y yo no tengo el coraje de desencantarlos, porque me ven bien’.

La anorexia

La tercera persona es anoréxica, todavía en tratamiento activo:

‘Cuando yo me acerco a esa mesa o, cuando veo tanta comida alrededor de mí me da mucho miedo. (Se refiere a la cena familiar tradicional).

‘Me da miedo porque sé que voy a perder control y que engordaré.

‘He implorado para que mis familiares me excusen de las comidas. Pero, dicen que ‘no’, que debo de cumplir con las obligaciones que tengo con mis hermanos y otros familiares cercanos.

‘El problema es, que cuando me siento a comer con ellos, y observan lo poco que me sirvo, mis juegos con lo que pongo en el plato, y mis rituales, todos se vuelven muy tensos.

‘Tan tensos, que ellos no pueden casi comer y no pueden contenerse dejando de hacer comentarios personales que yo considero ofensivos.

‘Me miran con ojos de águila.

‘Cuando paro de comer, ellos también paran y me escudriñan. Alguien — casi siempre es mami –– me pregunta ‘¿es todo lo que vas a comer, no pusiste casi nada en tu plato, y, sin haber terminado, ahora vas a parar…?

‘Y, que no se me ocurra querer ir al baño, porque alguien, sin pedir mi permiso, siempre me acompaña…’

Hemos descrito las reacciones de víctimas de tres de las disorexias, o de las enfermedades que resultan como consecuencia del comer desorganizado. Pero, éstas no son todas, ya que existen dos más, a ver:

La primera de las dos que siguen, es la dieta para adelgazar, cuyas miserias aquí resaltamos.

La dieta restrictiva para adelgazar

Entonces, veamos la dieta para adelgazar, y por qué es tan impugnada.

Habla Sussie:

‘Doctor, tengo problemas. Mi dietista en la universidad en Boston, y su asociada, una endocrinóloga, me dicen que mi metabolismo es lento, y que tengo que tomar píldoras del tiroides, las que tomo, sin notar ninguna diferencia en mi peso.

‘Sigo la dieta que recetaron. Vivo muerta del hambre y no pierdo nada. Lo mismo sucedió con todas las dietas que antes siguiera, hasta que adopté el Plan. Pero, como vivo fuera, tuve que dejarlo.

‘Camino o nado casi todos los días y tomo las tizanas que me que vendieron la dietista y la médica.

‘Yo he perdido algunas libras, pero, a pesar de que como las comidas que venden en su food boutique espero  que algún día podré ser delgada otra vez, y dejar de comer cosas que saben mal y que no son lo que me apetecen.

‘Espero, y espero. La dietista y la doctora me dicen, que tengo que ser paciente.  Que, como todo no vino en un día, que no puedo esperar que todo se vaya de la noche a la mañana.

‘Ahora, tengo que confrontar las fiestas que llegan muy pronto, pero, como mi compañero se hizo la cirugía bariátrica, y perdió mucho peso en muy poco tiempo, yo me sentiré peor si en enero, vuelvo más gorda a los Estados Unidos.

‘Por eso es que volví aquí, para estar en el Plan, y para fijar algunas citas de terapia. Sin soporte y sola no voy a poder vivir estas navidades sin engordar.

‘Miedo, miedo, miedo, es lo que siento…

Son cinco las disorexias conocidas. Nos falta escuchar las víctimas de una más.

Prosigamos

La cirugía bariátrica

‘Yo estaba feliz’, dice Felipe, ‘porque perdí mis cien libras, aunque algunas volvieron cuando comencé a derretir helado y ponerle galletitas molidas para sentirme mejor, cuando me atacaba la ansiedad.

‘Lo peor para mí, es que cuando me tomo un par de tragos, no puedo parar de comer, entonces me enfermo y vomito. Lo que entiendo es muy peligroso.

‘La otra noche sufrí un desmayo, porque comí una pizza muy rápido.

‘Lo que realmente me molesta es que yo soy un gordo viviendo en el cuerpo de una persona que, reduciéndole el tamaño del estómago, hicieron más delgada.

‘Ahora estoy ahorrando dinero para ver si me hago las cirugías que me aprieten los delantales de piel que me cuelgan por todas partes’.

La agonía sin éxtasis, y, además, sin ser Miguel Ángel Buonarroti.

Nuestro problema principal es el fallo en reconocer que los problemas del comer son problemas reales de naturaleza muy compleja.

Si no por otra razón, alguien podría pensar que porque son tan difíciles de abordar y resolver, que sería porque aún no son bien entendidos.

La bulimia deja huellas indelebles en varios sistemas regulatorios del cuerpo. No sólo en el hipotálamo, el cual actuando en concierto con otros sistemas cerebrales, controla el apetito, el metabolismo y el destino de la grasa.

La mujer bulímica, cuya enfermedad coexistió con el sobrepeso, tiene dos preocupaciones enormes en su mente:

No engordar y no recaer en el círculo vicioso caótico que representa el hartazgo seguido por la purga, de cualquier tipo que ella seleccione.

El obeso, agoniza, porque sus sistemas regulatorios cerebrales, en anticipación a dos cosas: la posibilidad del placer que significa una excusa del entorno para comer sin frenos, que, a su vez, estimula e incita el hambre anticipatoria, meses por adelantado. Y, la frustración, asimismo anticipada, del ganar de peso, resultando en un esfuerzo futuro, más decido para perderlo y el dolor asociado con este proceso.

Lo que no resulta ser un panorama estático, ya que todos esos pensamientos, crean estrés, en ambos, la bulímica y el obeso lo que, a su vez, engendra hambre y las mortificaciones que con ella se asocian.

La anoréxica, siempre en estado de alerta, en lo que al comer se refiere, intensifica, de manera adelantada su vigilia, restringiendo su consumo de alimento, más de lo acostumbrado, recurriendo a sus rituales con mayor tenacidad, aumentando el consumo energético vía las actividades físicas desenfrenadas y distorsionando la realidad, de manera aún más patológica de lo que ya acostumbraba hacer.

Tampoco para ella es una época privada del estrés, ya que anticipa las batallas que, sin duda, se librarán acerca de lo que pesa, de lo que come, y de su apariencia cadavérica.

La que vive de, y en, la dieta restrictiva, y que hace de su delgada apariencia, la base de su autoestima, anticipa el dolor prometido por las fiestas navideñas de retroceder en sus empeños y agonías para lucir mejor. Para lucir más delgada.

Sentarse a la mesa para resistir intimaciones a que goce de los manjares, de composición súper calóricos, contenientes de azúcares, grasas y otras sustancias que resultarán en un aumento de algunas libras, pero que dejarán como residuo un superávit de memorias hipotalámicas, que opondrán terminantemente el retorno al sacrificio de la dieta.

Para ella la ansiedad y el estrés, hacen su presencia obligatoria, y con razón la mortifican.

Para quien rebajó por medio del escalpelo, la vida no es más fácil que para quienes hemos descrito en los párrafos anteriores.

Para ellos es cierto, que con un estómago reducido, están protegidos contra los excesos, hasta cierto punto, por su propia anatomía.

Pero esa misma ‘protección’ no se extiende a los mensajes que todavía, el cerebro y el estómago — dotados de un sistema hormonal extremadamente recíproco — se envían entre ellos.

Más que nada, mensajes oriundos de las cortezas prefrontales, les llegan a la consciencia, avisándoles de los riesgos y peligros inminentes que existen si abandonan su estado de vigilancia alerta, para no caer en la emboscada fisiológica y del entorno, que los incita a comer en exceso.

Para ellos el hipotálamo dispone también de una dosis asociada de ansiedad y de estrés.

Prosiguiendo

Los mecanismos fisiológicos de este estado de affaires son claros, y, a continuación se resumen:

La pulsión de comer es básica para la supervivencia de nuestro género.

Como tal es regulada vía la acción de neurotransmisores que se comunican entre sí — desde el cerebro al tracto gastrointestinal — con la participación de órganos asociados, como son el hígado, el estómago, el páncreas y los intestinos.

Entre todos los participantes que determinan el acto mismo de comer,  se decide cuándo se inicia una comida, cuál será la duración y el propósito de la misma, cuando concluirá y, cuándo otra comida comenzará.

La estabilidad de la glucosa sanguínea, importante para nuestra supervivencia, es regulada por la interacción de mecanismos homeostáticos que indican el destino final de la energía alimentaria adquirida durante el acto de comer.

La acumulación de grasa, es una adaptación que ha perdido su eficacia. Y, cuando este acumulo se hace fuera de proporción y duración, los problemas comienzan.

Si, para algunas especies la corpulencia es vital, para nosotros, no lo es. A menos que alguien desee comentar en la solidez física que aparentan los esquimales, la que puede explicarse muy fácilmente.

La gordura en nuestra especie ha hecho estragos de nuestra salud, tanto emocional, como física.

Nuestra especie no medra con la actividad de comer y el uso de la comida como deporte y placer.

En resumen

Que la agonía de las fiestas, para mí representa la acción de un profiláctico adaptivo erigido para que no caigamos en el abismo de los excesos que conllevan a la gordura.

Bibliografía

Una amplia provisión de mis artículos se encuentra disponible para quienes deseen consultarlos, registrándose en los portales de psikis.cl y de monografías.com o por solicitud directa dirigida al autor de los mismos.


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Cocinera con comida por Frans Snyderes.




Salud

Los ftalatos, interfieren con la masculinidad de los niños varones

Primero, ¿qué son los ftalatos?

Los ftalatos o ésteres de ftalato son un grupo de compuestos químicos principalmente empleados como plastificadores (sustancias añadidas a los plásticos para incrementar su flexibilidad).

Uno de sus usos más comunes es la conversión del cloruro de polivinilo (PVC) de un plástico duro, a otro flexible.

Un estudio de 145 niños de edad preescolar reporta que cuando las concentraciones de dos suavizadores de plásticos, conocidos como ftalatos, en la orina prenatal de las madres, que los hijos varones nacían menos dispuestos a jugar como hacen los niños de su sexo.

Los hallazgos fueron reportados en el International Journal of Andrology.

Debido a que la testosterona produce el cerebro masculino, los investigadores se preocupan de que la exposición fetal a sustancias anti-androgénicas, como son los ftalatos — que están por todas partes en el entorno — posean el potencial de afectar el desarrollo del cerebro masculino.

Los investigadores evaluaron el juego de niños cuyas madres tenían altas concentraciones de ftalatos en la orina durante el embarazo, descubriendo que estos jóvenes varones eran, significativamente, menos inclinados, al juego típico que caracteriza su orientación genérica que los hijos de madres cuyas concentraciones eran negativas en la orina.

Como los ftalatos son tan ubicuos en el mercado, y como se adquieren mayormente por medio del consumo de comidas que se empacan en plásticos, estos se han introducido en la cadena de los alimentos que el ser humano consume habitualmente.

Otros estudios, asocian estos químicos con  defectos genitales, anormalidades metabólicas y niveles bajos de testosterona en niños recién nacidos y en adultos.

En los EEUU una ley federal prohibió el uso de seis ftalatos en ese país.

Un detalle que es necesario detallar, es que estos agentes químicos no afectan el juego de las niñas.

Los investigadores planean conducir experimentos adicionales para evaluar el efecto de los ftalatos más adelante en la vida de los niños investigados.

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Muchacho afeminado.

Salud

La hipertensión arterial: el asesino sigiloso

La hipertensión arterial es uno de los problemas más importantes de la Salud Pública en cualquier país.

Su frecuencia (el 22% de la población norteamericana adulta la padece), las graves secuelas que engendra en la salud de los afectados y el gran coste del tratamiento y de las complicaciones que origina justifican esta ponencia.

El aparato circulatorio dispone del corazón (motor que propulsa la sangre), las arterias por las que ésta circula y se distribuye, los capilares que facilitan el intercambio entre la sangre, los tejidos y las venas, que la recogen, una vez utilizada, y la devuelven al corazón.

La sangre circula con una presión o tensión, que depende de la fuerza con que el corazón la impulsa y de la resistencia que le oponen los vasos periféricos. Igual que sucede con el agua que sale por una manguera: si se abre más la llave o se obstruye la manguera, la presión del agua sube.

Hay una presión máxima, sistólica o alta, que coincide con la contracción cardiaca, y una presión mínima, diastólica o baja, que coincide con la relajación cardíaca. Es difícil establecer límites de normalidad. Los que tenemos, se han fijado para los adultos, en base al riesgo de padecer complicaciones, y son aceptados internacionalmente.

Hipertensión reactiva o de bata blanca

La hipertensión puede deberse a la elevación de la alta, de la baja o de las dos simultáneamente. La tensión arterial cambia a lo largo del día manifestando un ascenso por la mañana y un descenso por la noche. Las emociones, el dolor, el estrés y los esfuerzos, hacen subir momentáneamente la tensión arterial, pero luego se normaliza.

Las determinaciones hay que hacerlas en condiciones de relajamiento, si no, no son válidas. Por ello, se realizarán varias tomas durante unos meses, en condiciones estándar: una vez transcurridos 5 ó 10 minutos desde que uno se siente tranquilo.

No se habrán realizado esfuerzos. Tampoco se habrá fumado. En donde se mida la tensión reinará buena temperatura, no debe haber frío. De ser posible, las medidas las efectuará la misma persona con idéntico aparato.

Los que hay en farmacias y otros establecimientos comerciales son fiables, pero no lo son tanto las condiciones en que a veces se hace la toma: después de andar, cargados con paquetes, estresados…

A algunas personas, por otro lado, sólo les sube la tensión cuando acuden al médico: es la ‘hipertensión de bata blanca’, debida a factores emocionales. En algunos casos, estas pueden ser premonitoria, y avisar de una futura hipertensión. Cuando los valores de tensión dan cifras muy variables y hay dudas sobre si se trata de una hipertensión, es recomendable una monitorización ambulatoria de 24 horas, que consiste en llevar puesto un diminuto aparato que registra la tensión continuamente, o según se programe. Transcurrido el día, se vuelcan los datos a un ordenador para que sean analizados por el médico, que estudia el comportamiento de la tensión y llega a un diagnóstico.

¿Por qué la hipertensión?

En la mayoría de hipertensiones arteriales no hay una causa que la explica, no existe una enfermedad subyacente. Es la llamada ‘hipertensión idiopática o esencial’. Y, sólo en uno de cada 20 casos, surge la hipertensión secundaria, síntoma de lesiones renales, tumores de glándulas suprarrenales, coartación de la aorta o disfunciones del tiroides.

Hay varios factores que ayudan a la aparición de la hipertensión. En ocasiones, influye el componente genético, hereditario. Solamente con la edad se incrementan los valores de tensión arterial y los casos de hipertensión. La obesidad también pesa: el 60% de los hipertensos es obeso. El alcohol también eleva la tensión. En algunas personas, la sal tiene un efecto hipertensivo, que ahora se debate.

Los países que consumen mucha sal o alimentos muy salados, presentan una elevada incidencia de hipertensión. Pero a nivel individual el comportamiento de la tensión es variable. A los hipertensos se les desaconseja la sal, y en algunos el descenso se produce, pero no siempre.

El estrés es otro cofrade de la hipertensión. El café sube la tensión al momento, pero no parece tener efecto a largo plazo. Se desaconseja fumar a los hipertensos porque el tabaco es factor de riesgo de la arteriosclerosis, y la combinación de hipertensión y tabaco incrementa el riesgo.

La hipertensión transcurre a veces sin síntomas y se descubre casualmente.

En ocasiones, se delata por síntomas como dolor de cabeza, palpitaciones, mareos, fatiga, insomnio, o porque obliga levantarse a orinar varias veces por la noche. Ya más raramente, la manifestación de la hipertensión es una crisis hipertensiva, con elevación de los valores tensionales, que provoca ahogo y fatiga, con dolor de cabeza, sensación vertiginosa o hemorragia nasal. Puede precisar el ingreso hospitalario: para controlar la crisis y evitar una complicación. Pero lo más peligroso de la hipertensión es su efecto de dañar lentamente y quedamente el organismo.

Corazón, cerebro, riñones, arterias y retina son los órganos afectados: angina de pecho, infarto, muerte súbita, accidente cerebro-vascular (hemorragia) y ruptura de aneurismas de aorta, son las complicaciones que registran los hipertensos. Por esto, presentan mayor mortalidad que la población con tensión normal. De ahí la necesidad de adoptar medidas cuando se tiene la presión elevada.

En resumen

La hipertensión arterial es uno de los problemas, asociados con el estrés, de la mayor gravedad que existen. En los EEUU la llaman ‘el asesino silencioso’, porque, a menudo, reclama sus víctimas inesperada e imprevistamente.

Su cura, permanece elusiva, pero siempre requiere disciplina, bajar de peso, dejar de fumar, vivir una vida saludable y psicoterapia, en algunos casos.

Hasta que se encuentren sus causas, permanecerá un enigma en busca de solución.

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Exangue por Dino Valls.

Salud

Thanksgiving!

La nación norteamericana, refiriéndonos en este espacio, a los Estados Unidos, y también a ciertos de nuestros países latinos, se preparan, a fines de noviembre, para una orgía Epicuro-sensorial que empieza el cuarto jueves del mes con la celebración del Thanksgiving, y que, en nuestros países, termina con la conmemoración de la Epifanía.


Para todos quienes sufren de las disorexias, estas festividades son simbólicas de lo que más temen: ganar de peso, purgar para no ganarlo, luchar contra la familia reunida, para no comer; o resignarse a comer y engordar, para empezar la dieta el primer día de enero, que es una fantasía anual absurda e iterada.


Así piensa Beatrice


Beatrice nos escribe desde Maine, donde reside, y donde ejerce el derecho con su esposo — ambos son abogados corporativos.


Ella habitualmente se preocupa, en anticipación a las festividades y celebraciones de familia, porque, más que nada, éstas se conducen en medio de mesas opíparas.


Beatrice y Dan, su marido — no tienen hijos — no, por no haberlos querido — pero porque él es infértil. Ambos esposos se preocupan con la demasía que hoy existe en el comer, ya que ambos han luchado, con buena medida de éxito, contra ser obesos.


Para perder de peso de manera sensible, en lugar de dietar, en lo que tanto fallaran. Lo harían siguieron nuestro Plan, que aún los asiste, sin sacrificar sus vidas a la esclavitud de los sacrificios de las dietas, que nunca eliminan la gordura de modo permanente.


O de las cirugías, que eliminan el sobrepeso, sin eliminar el problema que lo causa.


No la eliminan, porque eliminarla, no pueden, como, en la Opción de Hobson, indicamos.


Por su parte, Beatrice y Dan, de poder hacerlo, sin despertar reacciones adversas, preferirían soslayar las celebraciones que les esperan y quedarse en su apartamiento, celebrando solos, junto al fuego, siempre confortable, de la chimenea.


Aquí suministramos un extracto de su carta, que inspirara el título de esta ponencia:


‘Cuando mi esposo y yo leímos los comentarios del Dr. Melvin Konner en, su libro, The Tangled Wing. Nos quedamos atónitos, porque el renombrado académico, nos dice de manera directa: ‘sólo hay un método de perder de peso, y éste consiste en acostumbrarse a sentir hambre’.


‘Si, en ese principio, se basa el perder de peso, entonces todos estamos predestinados a fallar, ya que, aunque el hambre nos rodea por todo el mundo, nosotros no sabemos cómo tolerarla…’


Tiene la razón, ya  que pocos toleran con gracia, las angustias asociadas con el hambre.


En su libro, Konner nos indica otras cosas, además de lo que Beatrice recita en su misiva, pero debemos reservarlas para otra oportunidad.


Del hambre ya hemos hablado bastante en cientos de disertaciones.


¿Para qué ser repetitivos y mencionarla aquí, de nuevo?


La mencionamos, porque el hambre es una fuerza instintiva que ejerce en todos, un poder, que parece ser, para la mayoría, tan abrumador como imposible de resistir.


El hambre, es asunto ubicuo que, pocos entienden.


El hambre no es la pobreza, y, la pobreza no es el hambre.


Demográficamente


El hambre, es problema que nuestros políticos desconocen, por su amor a la pobreza y desdén por los pobres, y, que, como asunto, se torna intrascendente para nuestros cursis y retocados líderes religiosos.


Pero el hambre y su contra-imagen, la gordura, existen como trastornos malévolos — y asimismo, malignos, del comer — como en otra ponencia bajo ese mismo título expresamos.


El Miami Herald, 9 de noviembre del 2007


Las noticias pudo haberlas escrito el mismo arquitecto de la Inquisición, Santo Domingo de Guzmán, en persona:


Leamos


‘Managua — Dos semanas luego de haber bailado, celebrando su boda, el cadáver hinchado y desfigurado de Olga Reyes, yacería en un ataúd, víctima de la abolición del aborto en Nicaragua.


‘Reyes, una estudiante de derecho de 22 años de edad, sufrió, antes de morir, de un embarazo ectópico.


‘Los médicos, no actuaron, para salvar la vida de esta mujer, porque temieran represalias de una iglesia y de un estado, en contubernio corrupto’.


La Inquisición, renacida en manos de los que, como Santo Domingo de Guzmán, que la fundara, ha sufrido del engreimiento que les autoriza, a creer que, verdaderamente, son santos — y que si así no lo aceptamos, nos achicharrarán para que aprendamos…


¡Un embarazo ectópico!, y los médicos, obedeciendo a miedos de orígenes cavernarios, no se atreverían a salvar una vida, por temores a comprometer las suyas, frente a la ‘justica’ divina que algunos bufones del clero personifican.


Una anécdota histórica, producto del legendario diarista británico, Samuel Pepys:


Durante una visita que hiciera a Holanda en el año 1660, Pepys decidió hacer un peregrinaje al poblado de Lansdune, cerca de la Haya.


En una iglesia local vio el monumento en memoria a los 365 niños que habían nacido a la Condesa Margaret, hija del Conde de Holanda, el Viernes Santo del 1278.


Pepys reporta: ‘Vimos la loma donde la casa estuviera… el mismo sitio donde los niños nacieran. Las piletas, donde los niños, varones y hembras fueran bautizados, se preservan bajo un signo donde la historia se narra en holandés y latín’.


Obviamente, lo que la condesa tuviera, fue una mola hidatidiforme y el párroco, desconocedor de las ciencias médicas, los bautizó a todos.


Así bautizados, como sucediera en La Isla de Los Pingüinos por Anatole France, entraron al cielo.


Las molas ya las conocería Aristóteles, quien las describiera.


Hoy, sabemos que éstas sólo contienen el ADN del esperma del padre, sin ningún material cromosómico contribuido por la madre que produjo el huevo.


Las molas son generalmente machos, genéticamente, y las vesículas que las constituyen, no son más que fragmentos de membrana placentaria sin traza alguna de un embrión.


A pesar de haber sido resultado de la actividad sexual, las molas carecen de condición moral o estado legal. Estas parodias de la concepción solamente sirven el propósito de recordarnos que la fertilización de un óvulo por un espermatozoide no indica la existencia inevitable de un embrión humano.


El hambre y sus paradojas revisitadas


Cuando Thomas Robert Malthus escribiera, en junio del 1798, su famosa tesis, Essay on the Principle of Population as it Affects the Future Improvement of Society, Malthus tenía solamente 32 años de edad, viviendo una vida cómoda de soltero en Jesus College en Cambridge, donde aún estudiaba matemáticas y teología.


Su Essay, respondió, en principio, al optimismo exagerado de sus contemporáneos, quienes, inspirados por la Revolución Francesa, imaginaran un mundo utópico de abundancia universal, paz y prosperidad, donde todos serían iguales en riquezas, salud y felicidad.


Aunque el mundo, entonces sólo tuviera cerca de mil millones de habitantes, ya Malthus predecía que deberían ponerse límites a un crecimiento demográfico desbocado que, en apariencias, se avecinaba rápidamente.


El economista nunca supo articular con precisión, cuáles serían los mecanismos, por él propuestos, para contener la expansión y el crecimiento de la población mundial de entonces.


Inicialmente, él previó un profiláctico en el matrimonio y la reproducción, casándose a los 38 años y limitando su progenie a tres hijos.


El demógrafo y filósofo, asimismo, habló de modo indirecto acerca del aborto.


Pero, lo que Malthus nunca pudo anticipar sería la importancia de la contracepción como método de controlar la expansión demográfica de nuestra especie.


La Iglesia, que personifica el control arbitrario, a veces, acompañada por el estado, rehúsa tomar una posición lógica para evitar que los pobres continúen viviendo en el hambre y la miseria.


La realidad es una: Nuestro mundo tiene demasiada hambre y demasiada gente.


Hablándonos a todos acerca de lo último, Sir Dugald Baird (British Medical Journal, 1965) nos dice:


‘Ustedes recordarán que Franklin Delano Roosevelt, en un discurso el 6 de enero del 1941, nos dijo que: ‘En tiempos futuros, nosotros aspiramos a ver un mundo fundado en cuatro libertades esenciales. La primera, siendo, la libertad de la palabra y la expresión. La segunda, la libertad de todos de venerar a su propio dios en su propia manera. La tercera, la libertad de no padecer miserias. La cuarta, la libertad de no sufrir miedos’. A lo que yo añado, que consideremos una quinta libertad, la libertad de no sufrir bajo la tiranía de la fertilidad excesiva’.


Como propusiera en mi artículo, El Hambre y sus paradojas, el mundo ha llegado a un punto de saturación de sus recursos, e imperceptiblemente está acercándose a los límites de su capacidad para proveer comida a todos los seres que siguen naciendo constantemente.


Si podemos o no, revertir este proceso, no lo sabemos. Pero la amenaza sigue su curso de progresión inexorable.


Las consecuencias del precio que, por ser ‘civilizados’ pagamos, son enormes.


Mientras que los Estados Unidos vive en una opulencia inimaginable, más de la mitad de la población de la India, vive en diez dólares al mes.


Nosotros somos la especie a la cual la Evolución le asignara los mayores obstáculos para una reproducción y multiplicación ilimitada. Pero, gracias, a la falta de planeamiento demográfico, de control de la fertilidad, de la deforestación universal, de nuestro apetito por el petróleo, y de nuestra indiferencia a lo que nos cause incomodidad, estaremos destinados a legar a nuestros descendientes un mundo de miserias compartidas.


Ahí estarán los descendientes de Murdoch, Gates, Slim y el resto…


Aunque la iglesia esté dispuesta a retornar al usufructo de la simonía para evitar Armagedón a los ricos, nada va cambiar.


Los santos modernos de la Iglesia Católica, nos citan la Biblia, diciéndonos que en Génesis: I: 28 Dios ordenó a la primera pareja de esta manera: ‘Creced y multiplicaos y henchid la tierra’. Sí pero, de acuerdo a las estadísticas, de entonces, la población global eran sólo dos personas.


No podemos jugar dados con el futuro de nuestro planeta, basados en las éticas ilógicas y equivocadas de quienes carecen de la autoridad científica y moral para guiarnos.


El hambre y la gordura, disorexias de espejo


La gordura y el hambre son puntos opuestos en el mismo continuo. Yin y yang, polos opuestos. La refracción del prisma de la gula y el de la carencia, y la, del tenue, rayo incidente, de la alimentación normal.


Las neuronas de espejo actúan de modo preciso: se ve comer y se desea hacerlo.


Se ven tantos gordos, se sabe lo qué y cómo comen — mientras que los demás no comen y viven sin tener algo que comer.


Pero, se sigue viendo a los gordos, y se sigue viendo cómo estos comen…


Eso nos da hambre…


Historia de dos ciudades


Historia de dos ciudades, es una de las novelas más conocidas de Charles Dickens (1812-1870). La crónica transcurre entre dos metrópolis, Londres y París, durante la época de la Revolución Francesa. La indiferencia de

Dickens por la política y su desprecio, proverbial, por los políticos alejan la novela de cualquier debate social o filosófico sobre la Revolución. Sin embargo, al suprimir dichos debates en torno a los acontecimientos resultados de la última, Dickens otorga a las masas populares francesas un protagonismo, autonomía y actividad histórica que no tuvieran, presentando además la sublevación como justo castigo a la aristocracia y al clero, por los siglos de explotación y maltrato del pueblo.

Las ciudades opuestas, en este caso, son la carencia de alimentos y el exceso de los mismos. El hambre y la gordura.

La última nos mata porque en ella vivimos en medio de un debacle gastronómico que resulta insaciable, porque, la obesidad, a que nos referimos, ya es enfermedad — tal vez incurable.

Es enfermedad, porque ha creado un estado caótico en las respuestas del hipotálamo las que, en consecuencia, nos condenan al sufrimiento — el sufrimiento del acarreo de libras de más, que recordando el proverbio, son años de menos.

Pero, el hipotálamo, poderoso y sublime, no lo es todo — aunque, casi todo, lo es…

Cuando, a menudo, nos permitimos la indulgencia de expresarnos en el lenguaje poderoso y persuasivo que nos permiten las neurociencias, poco tomamos nota de una estructura vital, residente del cerebro, que va por el nombre del sistema de activación reticular (SAR).

En seguida lo describimos de modo esquemático

El SAR es un sistema funcional del cerebro, fundamental para la vigilancia, atención, concentración e introspección. Comprende en sí la red de fibras nerviosas presentes en el tálamo, el hipotálamo, el tronco del encéfalo y la corteza cerebral que también forma parte del sistema

Su rol es simple, el de regular nuestro estado de excitación y condición de estar en preparación y alerta.

Por medio de sus actividades y acciones, el SAR estimula respuestas fisiológicas y psicológicas en nosotros a través de sus actividades mediadas desde el tronco cerebral, el sistema nervioso autonómico, y el sistema endocrino. Conducentes a un ritmo cardíaco aumentado, y a una condición de vigilancia y receptividad de respuesta a cualquier eventualidad. (Véanse El Cerebro Emocional).

Las actividades de este sistema, tan importante, como poco conocido, son cruciales en el proceso de la motivación de ciertos comportamientos como son, la respuesta del estrés o de la lucha o huida.

Esta última que fuera, por primera vez descrita, por Walter Cannon en el 1929. Hoy se reconoce como el primer paso de un conjunto de operaciones adaptivas que regulan la reacción del organismo al estrés y a la estimulación sexual.

Por medio de sus conexiones, el SAR se comunica con todas las partes — las más elevadas y las más simples — del conjunto total del sistema nervioso central. Tomando parte en lo que Masters y Johnson describieran en Saint Louis, como el Ciclo de la Respuesta Sexual Humana y en el Modelo de James Lange en su Teoría de la Emoción.

Estamos dentro de un mundo científico que conjura la razón y dentro de una época en nuestra historia que evoca cambios estupendos.

¿Algún augurio favorable, en esto, para la mujer?

En menos del espacio de un lustro, este continente pudo haber tenido como cabezas de estado, tres mujeres.

Mujeres que, estamos seguros, no estarían de acuerdo con la imposición eclesiástica en la fertilidad desenfrenada, ni en llamar al producto de un embarazo ectópico, una concepción normal.

Las tres mujeres mencionadas. Comenzando por La Casa Blanca, Hillary Rodham Clinton — cuando allí se hospedaba — protestante: una hija. La Casa Rosada, Cristina Fernández de Kirchner: un varón y una hembra y en la Casa de la Moneda, Michele Bachelet, agnóstica, con tres hijos.

Además de la ganancia biológica de que, con menos testosterona, estas dos presidentas y secretaria de estado, no enviarán a los hijos de sus compatriotas a morir para demostrar su machismo, ni ellas se encontrarían envueltas, en medio de una cumbre de presidentes, en un intercambio de groserías como hiciera el presidente de un país hermano, hace algún tiempo.

Pero, es la testosterona… dirían los guapos y los machos locales y tradicionales.

Pero, si se duda del coraje de la mujer, de la leyendaria Golda Meir, nos asegura, en su autobiografía, un derrotado presidente de Egipto, Anwar El Sadat: ‘A esa mujer, yo la quisiera haber tenido al mando de mis ejércitos’.

Acerca de enviar los hijos de Israel al campo de batalla, Meir nos aconsejó:

‘Un líder que no titubea antes de enviar su nación al campo de la batalla, no es capaz de ser líder’.

Concluimos esta ponencia de esta manera

Este es un mensaje de dar gracias. De desear a todos, paz, felicidad y harmonía. Aún celebraremos aquí a los tantos seres humanos que esta festividad pagana los encontrará con un estómago reducido, por no haber sabido cómo poner freno a una voracidad hedonista.

Celebramos a los pobres, porque en su condición, si bien es verdad, que ellos conocen y saben cómo pasar hambre, también, haciéndolo así logran prolongar sus vidas útiles, en espera de un mundo mejor.

Gracias damos a un Dios, no sexista, que haciendo la mujer, permitió la existencia del hombre y de nuestros hijos.

Concluimos con otra cita de Golda Meir:

‘El prejuicio contra la mujer es necedad. Son los hombres contra quienes existe la discriminación. Ellos no pueden dar a luz o tener hijos. Algo, que no es probable que se pueda resolver’. Newsweek 23-10-1972.

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La miseria por Cristóbal Rojas.

Filosofico

La obesidad como codependencia inusitada: Su entendimiento

La obesidad, es el asunto de salud y de ajuste psicológico, más importante que nos confronta. Sin embargo, establecer sistemas carentes de rigor científico para resolverlo, es tan falso como creer que la teoría, hoy, inaceptable del flogisto, es una hipótesis viable.

Así comenzamos esta entrada.


Métodos absurdos para explicar la patogénesis, evolución, y cura de este problema, es todo en lo que actualmente — y, tristemente — podemos depender.


La obesidad nos sorprende, porque, como condición, es plétora, y como tal se presta a muchas teorías para definirla.


Su explicación se extiende desde lo ridículo hasta lo sublime sin pausar.


Siendo tan imprecisa en sus fundaciones, todos — absolutamente todos, aunque de ellas nada sepan — hoy, califican para curarla. (Véanse mis artículos al respecto).


En su libro, The Dieter’s Dilemma, de manera sarcástica, Bill Bennett, nos ilustra el método más efectivo para cualquier persona escribir su propio libro de dieta para tratar el obeso, careciendo — como la mayoría de quienes escriben esos manuales y dirigen los programas  que lo hacen — de todo conocimiento y sin poseer alguna educación que los califique para el propósito.


No hay que saber nada, nos dice. Lo que hay que hacer es decir algo, como ‘un día, tuve un deseo de dejar de ser gordo, y comencé a tomar baños de ajonjolí — o lo que a uno se le ocurra — pero, algo, que sea inconcebible, para que despierte más interés.


Entonces, se abulta el libro con teorías insólitas y hechos fantásticos, seguidos de reconocimientos por parte de personas imaginarias.


Para lo último, una visita al cementerio local debe bastar, para adquirir los nombres de a quienes se atribuirán testimoniales positivos, acerca de la dieta, ya que puede decirse que si, alguna vez hubieron personas, que hoy residen en ese lugar, que fueran gordas, que hoy, ya no lo son.


Siguiendo los consejos de mi buen amigo, Bill, en su idea de crear y publicar nuevas dietas, y libros acerca de ellas, pienso en la ‘dieta del alpiste’.


Ésta se basa en la premisa de que las aves que vuelan, sólo comen alpiste. Y, que para volar no se puede ser gordo — a menos que uno sea un Antonov 225.


Entonces, si nos alimentamos como lo hacen las aves que, del alpiste viven, lograremos despojarnos de la grasa en exceso que almacenamos, y, en algunos casos, curar, de paso la diabetes, si es que sufrimos de ella.


Lo que esta dieta aún no promete es hacernos volar — pero, seamos pacientes.


He aquí lo que nos dicen, vía el internet, algunos de los blogs partidarios de este sistema dietético:

‘Recientemente científicos investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México analizaron el gran poder alimentario del alpiste, debido a los grandes beneficios que acarrea a las aves, y después de muchos experimentos basados en el método científico encontraron que el alpiste tiene una proteína increíblemente poderosa, la cual tiene sus aminoácidos estables lo que induce a una mayor eficiencia alimentaria en el organismo.

‘Sorprendentemente, el alpiste deja un poco atrás a la proteína de la alfalfa, la cual es una de las más poderosas sobre la Tierra, además el alpiste está cargado de enzimas pero la más abundante es la lipasa que es la encargada de eliminar las grasas en exceso del cuerpo. El alpiste si se remoja en el transcurso de la noche, tiene un poder de carga enzimática gigante, lo que conlleva al hecho de que después de ocho horas de remojo produce una leche super cargada de enzimas, es una leche de sabor suave que tiene literalmente la capacidad de adelgazar, y de paso recargar poderosamente los órganos del cuerpo de enzimas, restituye las funciones del páncreas, lo que lo constituye un eliminador de diabetes poderosísimo, además combate muy bien las enfermedades de los riñones y el hígado, e inhibe la reproducción bacteriana en las vías urinarias.

‘Se trata de un alimento gigante que por décadas se menospreció, la cantidad de antioxidantes que contiene es enorme, algunas personas dedicadas se han dado a la tarea de crear unas galletas de avena, alfalfa y alpiste mismas que son el suplemento ideal para toda persona que desee estar sana y delgada, sin embargo debemos recordar que el cocimiento del alpiste elimina cualquier enzima que éste contenga, aun cuando la proteína permanece intacta.


‘(Sólo se trata de poner a remojar en agua cinco cucharadas de alpiste por la noche y por la mañana eliminar el agua en que se remojó, poner las cinco cucharadas de alpiste remojado en la licuadora, llenar ésta con un litro de agua pura, licuar y colar.)


‘Consumir leche de alpiste es una inyección o vacuna muy fuerte contra la diabetes y cualquier enfermedad que se genere por niveles ácidos del cuerpo, por lo tanto, es necesario consumir al menos dos o tres vasos de leche de alpiste diarios para asegurar una figura delgada y un cuerpo muy sano, que claro conlleve a una mente sana’.

Esta es la idea, a pesar de toda la tergiversación de hechos que el autor del reporte comete.

Lo que no importa, porque a nadie parece ocurrírsele verificar — en lugar de aceptar, sin discurrir — los ‘datos’, por todos ofrecidos en éste y otros asuntos.

Por mi parte, yo permanezco convencido del hecho, de que si una persona se alimenta de alpiste solamente, de que esa persona, amén de sufrir deficiencias vitamínicas enormes y apabullantes, quizás rebajará muchas libras pero que también sufrirá miserias asociadas.

Pero, aquí estamos, no para evaluar las dietas en general, o la del alpiste en particular, sino para hablar de las codependencias en lo que representa un obstáculo para el tratamiento de alguna de las formas de presentación que, la obesidad — en sus manifestaciones proteicas — adopta.

Las codependencias

De acuerdo al Diccionario Merriam-Webster, la codependencia es una condición o relación en la que una persona es controlada o manipulada por otra, quien sufre de una condición patológica, como en la adicción al alcohol o la heroína.

Codependientes, pueden ser el esposo de la persona, su amante, hijo, progenitor, hermano, compañero de trabajo, o amigo.

Las funciones de la codependencia:

Permitir a la sujeto continuar sus comportamientos autodestructivos.

Rescatar la persona de los problemas que ésta misma se causa, como son arrestos, accidentes, llegar tarde al trabajo o ausentarse de dónde sus deberes requieren su presencia.

Hacer excusas por el comportamiento de ella.

Negar que la persona tiene un problema.

Papeles que los codependientes juegan, incluyen:

Rescatador. Saca al otro de situaciones desagradables, como es consolándole si se desmaya en medio de una borrachera.

Cuidador. Asegurándose que nada le falte.

Facilitador. Racionaliza que los comportamientos de a quién protege son normales, simplemente, permitiéndolos o tomando parte en los mismos.

Héroe. Se convierte en el súper-protector de la persona para mantener su imagen.

La mayoría de los codependientes no están conscientes de que tienen un problema.

Ellos enfocan más energía en las acciones y necesidades del otro, que en las propias.

Asimismo, creen fervientemente, que están ayudando al otro individuo, cuando en realidad, lo perjudican.

En seguida adaptaremos consideraciones ya presentadas en otras lecciones para iluminar nuestro objetivo.

Consideraciones generales

La codependencia, desde el punto de vista clínico, puede ser definida como una enfermedad, cuya característica principal es la falta de identidad propia. El codependiente pierde la conexión con lo que siente, necesita y desea. Si es complaciente y agradable aunque no lo sienta, es porque busca aceptación. Cree que su valor como individuo depende de la opinión de los demás. Da más importancia a los otros que a sí mismo. Se crea una falsa identidad, pues en realidad no está consciente de quién es y está tan desconectado de sus propios sentimientos, que asume la responsabilidad por las acciones del resto. Se avergüenza por lo que hacen otros y toma las cosas de una manera personal. Invirtiendo una enorme cantidad de energía psíquica en mantener una imagen positiva para impresionar a los otros, porque su autoestima es baja, ya que depende del valor que los demás le confieren.

La codependencia se origina en familias disfuncionales y convierte a los miembros de esas familias en personas híper-vigilantes. Al estar el ambiente familiar tan lleno de estrés debido a la violencia, la adicción al alcohol, a las drogas, o a las enfermedades emocionales de sus miembros; la persona codependiente orienta su atención hacia su entorno para defenderse de algún peligro real o imaginario. Este estado de alerta común, es una defensa psicológica, algo paliativo que ayuda a protegerlos en momentos de peligro emocional. Pero cuando ese estado se vuelve crónico, la persona pierde el contacto con sus reacciones internas, ya que todo el tiempo su atención se enfoca lejos de sí misma.

Cuando jóvenes, los niños necesitan seguridad y tener modelos saludables para imitar y para poder descifrar sus propias sensaciones internas. También necesitan aprender a separar los sentimientos de los pensamientos y a generar autoestima desde sí mismos. Si el niño pierde el contacto con sus sentimientos, tratará de llenar sus necesidades con estímulos externos y se convertirá en un adulto codependiente.

Aplicaciones prácticas

Cuando alguien vive su vida a través de las de los demás y a costa de sus legítimas necesidades, ese individuo va más allá de lo que constituye la madurez genuina. Esa persona se consume y se destruye, para complacer al otro, hasta el punto de la disipación psicológica.

Todo afecto que no produce paz, sino angustia o culpa, está contaminado de codependencia. Ese tipo de apego patológico, de obsesión, es sumamente destructivo. Al no producir paz interior ni crecimiento espiritual, no lleva a la felicidad.

La codependencia crea amargura, angustia, enojo y culpabilidad irracional. El fruto de una relación verdadera debe ser la paz y la alegría. Si no es así, algo no está bien.

La codependencia nace de un hambre nociva por aceptación, quizás provocada por un ambiente familiar en el cual uno no se sentía bienvenido o aceptado.

El dolor en la codependencia es siempre mayor que el afecto que se recibe.

Una de las características de la persona codependiente es que no confía en la persona a la que trata de influir. Esto lo demuestra persiguiéndola, tratando de controlarla, diciéndole lo que tiene que hacer, celándola y procurando avasallarla con sus demandas infantiles.

La sobreprotección, signo de codependencia, a veces nace de la situación de una persona que ha perdido a su esposo, o de un hijo que ha perdido a su padre.

Hay, asimismo, padres que usan a sus hijos para llenar un vacío.

Existen igualmente seres humanos que usan al cónyuge o al amante para mantener viva en el presente, una relación que en el pasado permaneciera irresuelta, aunque la otra persona haya muerto.

El codependiente no sabe quién es, lo que siente, ni cuáles son sus necesidades emocionales. El codependiente vive como un ser vacío.

El codependiente, a menudo sufre del fenómeno de la anhedonia. Estudiado en previas lecciones.

El amor maduro promueve el crecimiento mutuo. El fin de todo ser humano no es complacer siempre al otro, o ser lo que el otro espera, sino ser el reflector de su individualidad propia para los demás y para sí mismo. El sentirse autónomo e independiente de todos los demás.

La codependencia aparenta ser devoción, pero es egoísmo, mutua destrucción, miedo, control, relación condicionada: ‘Te amo si cambias’. ‘Si no haces lo que digo, te recrimino, te persigo, me siento tu víctima.’ En la codependencia hay una gran cantidad de manipulación. Es una relación descontrolada: ‘hagamos todo lo que sea para que el otro se acomode a mí y a mis demandas de él’.

En momentos de frustración, la codependencia es abusiva o demuestra asimismo enorme tolerancia a ser víctima del abuso. La persona codependiente permite tanto dolor, que no reconoce la explotación cuando lo sufre. Ha llegado a tener una autoestima tan baja, que ya no se da cuenta de que están aprovechándose de ella.

El codependiente necesita dar continuamente para no sufrir culpabilidad, ansiedad, enojo, miedo, o temor. Necesita dar, sentirse necesario para tener autoestima. Está dominado por sentimientos enfermizos y no por la razón.

El amor humano debe ajustarse al principio de la realidad. Los codependientes se dejan gobernar solamente por sus sentimientos. Sus autoestimas dependen del comportamiento o de la reacción de quienes dicen querer.

El codependiente necesita ayuda profesional, de lo contrario sus actividades destructivas se perpetuarán. (El libro aquí que recomendamos es: Codependent No More, por M. Beattie).

Consideraciones adicionales

El codependiente mantiene su propio estilo de vida y su modo de relacionarse con otros debido a su baja autoestima.

Su enfoque es siempre en los demás y no en sí mismo.

La persona codependiente no sabe recrearse porque toma la vida demasiado en serio.

Se le dificulta lograr intimidad con otros porque teme ser herida por ellos.

Necesita desesperadamente la aprobación de los demás y por ello busca complacer a todo el mundo.

Siente ansiedad cuando tiene que tomar decisiones porque teme equivocarse.

Niega sus propios sentimientos.

Es titubeante y emocionalmente indeciso.

El punto de vista psicoanalítico

La pauta, que con frecuencia muchos siguen, para entender la patología del ego del codependiente es la del modelo provisto por las adicciones. Lo que es erróneo.

Primero es el caso de que la adicción es un fenómeno tan físico como lo es psicológico.

En las adicciones, una vez que los circuitos reflejos, donde los centros del placer se originan, se establecen; éstos se mantienen por medio de reacciones químicas basadas en el metabolismo de ciertos neurotransmisores.

Desde ese mismo instante, el ejercicio y el poder de la voluntad se desvanecen.

En la codependencia, es esencial que la persona en su desarrollo psicosexual, haya logrado, haber establecido la capacidad de formar relaciones íntimas, aunque éstas sean primitivas e infantiles en sus esencias.

Esta capacidad de relacionarse con otros, no es madura, porque está matizada con los tonos emocionales característicos de conflictos pasados e irresueltos.

El drogadicto no necesita, para la perpetuación de su enfermedad, la reciprocidad de relaciones humanas que son características del codependiente.  El que de las drogas depende, se conforma con su dosis o pinchazo y ahí concluye toda su ansiedad.

Para el codependiente, la ‘droga’ es aquella relación pasada, distorsionada y abrumadora, que aunque ya muerta, hace sentir su presencia catastrófica en el presente dinámico de quien la padece.

Esta ‘droga’ es disimulada en sus apariencias, y oculta en sus manifestaciones. Nadie la ve, si no sabe cómo buscarla. Sin embargo, la ‘droga’ invisible, estableciendo su control sobre el ego y sus mecanismos de defensa, inhabilita a la persona en su capacidad de interpretar las realidades externas, las que distorsiona; respondiendo a situaciones presentes como si estuviera viviendo en su pasado remoto. En otras palabras, el amante de hoy es el padre de ayer — como si hoy, todavía fuera ayer.

La codependencia puede ser resumida como una muerte que no fue lamentada.

La terapia

La terapia debe de enfocar en los problemas de sentir en el presente, por medio de la transferencia, el dolor de la pérdida pasada; para qué, entonces, el ego se libere de la carga pesarosa de una angustia interminable.

Prosiguiendo con el tema de la obesidad como expresión de la codependencia

La obesidad, como todos los que la conocen, y tratan de entenderla es un monstruo de muchas cabezas, y, como tal, no puede combatirse fácilmente.

Revisemos algunos de los hechos que se han establecido, con rigorosa certeza, acerca de esta enfermedad.

El control del sobrepeso, no es simplemente un asunto de fuerza de voluntad. En todos los casos, los genes entran en juego para establecer el punto de ajuste (‘setpoint’) del peso del cuerpo, el que el cerebro defiende obstinadamente.

Las dietas por sí solas son pocas veces efectivas en controlar la gordura, como todos, bien sabemos.

El ejercicio en moderación, asimismo, muy raramente resulta en pérdidas de peso sustantivas y de largo plazo. Las últimas requieren ejercicios intensos y rigurosos. No como los que se estilan en los gimnasios.

Los americanos han venido engordando por muchos años, y en conjunto con el aumento de tamaño de sus cinturas, nos ha llegado un exceso de creencias folklóricas, basadas en fantasía populares, como la susodicha acerca del alpiste.

Ningunas de las recomendaciones que los ‘expertos de calzada’ nos aconsejan poseen valor alguno. Sin embargo, todos opinan que sus sugerencias harán que el problema desaparezca.

Millones de nuevos obesos, y billones de libras ganadas, son testigos del hecho de que las dietas no funcionan.

Los científicos son menos optimistas. Mucho de los ‘así llamados’ ‘hechos acerca de la obesidad’, todos concurren, no son más que especulaciones y excesivas simplificaciones de la evidencia disponible.

La dieta y el ejercicio son importantes, pero esas influencias del entorno, en aislamiento, no controlan el peso del individuo.

La composición grasa de cuerpo es influenciada por el ADN y monitoreada por el cerebro, no solamente por la dieta o el ejercicio.

Soslayar esos sistemas físicos, no es una cuestión simple de fuerza de voluntad.

Más de un 66% de los americanos son gordos u obesos, de acuerdo al CDC (Centers for Disease Control and Prevention), en Atlanta.

Aunque el porcentaje de los obesos no ha aumentado recientemente, eso no significa que la progresión ha cesado.

El cordero expiatorio para culpar por esta situación, ha sido la dieta errada que los americanos actualmente consumen. Lo que las compañías que producen los fast food, deniegan vigorosa y enfáticamente. Como era de ser esperado.

Sin embargo, la noción de que los americanos comían mejor en tiempos pasados se considera infundada por muchas autoridades.

En el año 1966, cuando los norteamericanos eran todavía comparativamente delgados, más de dos mil millones de hamburguesas se habían vendido por la cadena McDonald, dice el sociólogo Barry Glassner, quien culpa la vida sedentaria por la epidemia y no a la calidad de la dieta.

Lo que decididamente — aunque Glassner sea un intelecto de envergadura y mérito, que además es de constitución delgada — no impide que algunos, no nos ceguemos con la ‘sabiduría’ que de él emana, ya que para hacer sus consideraciones dejó fuera factores esenciales para su fácil determinación.

Esa caminata, despaciosa después de la cena, puede que sea agradable, y asimismo puede que sea mejor que otra ocasión comiendo frente a la televisión. Pero, ejercicio modesto, de este tipo, de acuerdo a la evidencia, no reduce el peso de manera significativa.

La cruda realidad, se ha demostrado, es que las personas tienden a sobreestimar las calorías quemadas por el ejercicio, y subestimar las calorías contenidas en la comida que consumen.

Afectar este equilibrio, es mucho más complicado de lo que la mayoría de las personas piensan, incluyendo los científicos.

Veamos

Hay 3,500 calorías en una libra. La matemática de esta ecuación debería de actuar de la siguiente manera: Si se sustraen 100 calorías por día, caminando 30 minutos, uno pierde una libra cada 35 días.

¿Correcto?

NO

Es imposible para una persona mantener su ingesta diaria de calorías dentro de una cantidad establecida día tras día.

El conteo de libras y calorías es un arte impreciso.

Veamos si uno gana una libra al día, en un año habrá ganado 365 y en diez años, 3,650. Lo que es absurdo.

Además, los científicos, sólo recientemente, han venido entendiendo que el cerebro ejerce un control increíble sobre la composición grasa del cuerpo y de cuánto una persona come.

La realidad triste, es que existen mecanismos fisiológicos que oponen que una persona pierda de peso.

Los, desesperados investigadores, en búsqueda de respuestas, actualmente creen que cada individuo nace con un peso determinado genéticamente dentro de un ámbito de 30 libras.

De acuerdo a esta teoría, las personas que fuerzan su peso debajo de los límites predeterminados por la Naturaleza, sienten más hambre y comen más.

Las tentaciones de nuestro entorno, la vida sedentaria, la presencia de comidas que engordan fácilmente, puede que no nos basten para explicar el por qué estamos engordando a un ritmo tan acelerado.

La horrible realidad, es que el campo de la obesidad y su cura están en un estado de confusión.

La codependecia en la obesidad

Mario

No era un adolescente típico, ni su niñez tampoco lo fue. Siempre fue ‘el gordito’ a quienes todos tomaban el pelo, y el bromista a quienes todos celebraban.

Siempre evitó las tareas difíciles y nunca escondió su indiferencia a su obesidad.

Cuando a los dieciséis años se le diagnosticó diabetes II, la familia decidió registrarlo en un gimnasio en el que ofrecían los servicios de una dietista.

Resultó ganando diez libras en las tres semanas que participó en el programa.

La familia, como pesaba 290 libras, decidió considerar, y descartó la opción de la cirugía bariátrica, ya que esperaban que Mario, fuera capaz de vencer sus resistencias y comenzar un plan dietético que resultaría en perder el peso que lo agobiaba.

Cuando estas esperanzas fueran frustradas de nuevo, y cuando, pensando que el joven estaba ‘deprimido’, como resultado de leer unas de mis publicaciones al respecto, hicieron cita.

Las dinámicas de la familia eran complejas.

Los padres se casaron muy jóvenes, debido a un embarazo resultado del descuido de ambos.

Muy pronto nacieron varios hijos más, en sucesión muy rápida, lo que obligó a los jóvenes esposos a laborar dentro de los negocios de la familia.

Desavenencias entre los cónyuges y sus familiares resultaron en que ambos tuvieran que procurar empleo en otras empresas.

Lo que les añadió problemas económicos.

Mario, nunca fue aceptado por su padre, quien ostensiblemente, lo despreciaba y lo disminuía con sus críticas constantes.

Por su parte, la madre, veía su rol como la rescatadora del hijo maltratado.

Cuando, como resultado de sesiones de terapia dos veces a la semana, acompañadas de chequeo de peso diario y una hora y media de montar su bicicleta todos los días antes de pesarlo — Mario empezó a rebajar una libra todos los días — cambios perceptibles ocurrieron en el comportamiento de la mamá.

Ésta, abandonó toda supervisión de las comidas del joven, se ‘olvidaba’ de asistir a sus terapias, y dejaba, donde Mario pudiese encontrarlos,  comestibles que estaban excluidos de su plan.

Una vez, cuando el hijo le comunicó que ya había perdido 12 libras, comentó: ‘no te me pongas flaco muy pronto, porque no te voy a reconocer’.

En otra ocasión le advirtió, ‘cuando te consigas novia (Mario nunca había tenido una relación amorosa en su vida), no la traigas a esta casa para metérselo…’

Mario reconoció en su terapia que la comida era algo muy poderoso para él, ya que había sido su identificación y ‘droga’ de por vida. Pero, que ahora percibía a su mamá como una mujer entristecida frente a la inminente pérdida de la dependencia del hijo que, sin ella, vivir no podía. Una experiencia que ambos compartían.

En resumen

Uno de los problemas en el entendimiento de la obesidad, es que, a menudo, se ignora el obeso y su entorno habilitante, donde la codependencia se origina.

En este caso, antes de proceder con Mario, era necesario que los ‘asuntos pendientes’ en la dinamia familiar fueran resueltos porque representaban un obstáculo insuperable para su progresión.

El tratamiento fue largo, pero el resultado fue gratificante y positivo…

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Matrimonio por Dino de Valls.

Ciencias del comportamiento

Más información acerca de ‘Viagra’ para la mujer

En la era de la pre-viagra, los hombres eran impotentes. Ahora. Sufren de la disfunción eréctil.

Pero, para los que manufacturan las drogas para ayudar los hombres, las mujeres les presentan un rompecabezas.

Nadie ha clarificado la razón por la cual algunas mujeres apetecen el sexo con mucha frecuencia, mientras que otras lo soslayan con indiferencia.

Las que casi nunca lo desean se tildan de ser ‘frígidas’.

Lo último puede cambiar esta semana, con la aparición de una píldora que se supone que aumente la libido en mujeres con pulsión sexual reducida.

La medicina en cuestión fue desarrollada por la firma alemana Boehringer Ingelheim, bajo el nombre de flibanserin.

Al principio esta droga se investigó como un antidepresivo, en lo cual falló, pero los investigadores encontraron un efecto, tan interesante como imprevisto, en ratones y en seres humanos.

En ambos grupos, aumenta el interés sexual.

La firma que la produce condujo pruebas clínicas en 2000 mujeres pre menopáusicas que sufrían de un deseo sexual hipo activo.

Un diagnóstico controversial que, supuestamente, afecta una en cada cuatro mujeres.

Los resultados, presentados esta semana durante el Congreso de la Sociedad Europea de Medicina Sexual en Francia, demostró que las mujeres en las pruebas clínicas que tomaron una dosis diaria de flibanserin por seis meses, reportaron un aumento en el número de eventos sexuales satisfactorios (no orgasmos, necesariamente) comparadas con las que usaron placebo.

Aunque la droga aún no está disponible para el público, se espera que vaya a reanimar el debate de si la libido femenina es tan fuerte como la del hombre. Algo que los investigadores del asunto — hombres en su mayoría — opinan.

Esta creencia ha sido desacreditada por investigadores que creen que la progresión sexual es diferente entre los sexos.

Mientras que la estimulación sexual del hombre es lineal, procediendo de excitación a orgasmo. La de la mujer es circular, requiriendo un factor positivo (como la satisfacción emocional y la ternura) resultando en la complacencia sexual eventual.

Durante las fases tempranas de una relación es como la del hombre, porque ella está llena de excitación acerca de un nuevo amante.

Pero, en relaciones establecidas a largo plazo, la mujer tiende a requerir más estímulo, precisando satisfacción tanto física como  emocional.

Siendo más complejas, las mujeres no parecen necesitar fármacos para inducir su deseo sexual.

Lo que pone en duda la fantasía de que flibanserin va a remediar una disfunción sexual, cuya existencia está en duda.

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La frigidez…

Salud

Adolescencia: Aprendiendo la noción del deber…

Esta lección es acerca de la adolescencia. Pero de la adolescencia, vista como fenómeno demográfico aplicable al entorno dominicano, como igualmente puede ser interpolada con la de muchos países latinos con una clase afluente similar a la nuestra.


No es mi propósito hacer un estudio de la adolescencia como el fenómeno biosociológico de la pubertad, con que a menudo se confunde, o de su secuela, la adolescencia propia. Esa contribución ya la hicimos, compilando las contribuciones de los líderes en el sujeto, hace ya varios años. (Véase: La Pubertad: Creación de Dios — La Adolescencia: Invención Humana).


Esta lección consiste en un análisis de ésa, nuestra invención — esa moratoria especial — que se caracteriza por una dependencia inusitada — por todos, conocida como la adolescencia — y de sus epiféno¬menos emocionales y sociales.


Ya que como, antes de mi parafrase, en el título de mi ponencia, anteriormente citada, Erikson dijera: La Pubertad es fenómeno de Dios, la adolescencia, es invención del hombre.


Entonces, hablemos de la adolescencia — la invención humana (Véase: Centuries of Chilhood por P. Aries).


Cuando de la adolescencia se habla, la ‘identificación’, como parte esencial la misma, se insinúa en el tema


Pero, la identificación —- en este período de la vida — carece de la importancia,

por tantos asignada, como más adelante, aprenderemos…


La identificación siempre se consideró una tarea ardua para los adolescentes, algunos creen. Ya que, de acuerdo a ellos, ésta constituye la labor principal de este período en el ciclo vital. Hoy se haría más difícil — según el autor de este ensayo –– en tiempos en que, bajo la crisis de identidad de la sociedad en general, los adultos mismos atraviesan una desorientación, que sólo podría resolverse a través del examen y mutua dialéctica entre generaciones, por todas partes del mundo civilizado.


Dejemos claramente establecido, desde el principio, que: la identificación –– sexual — que es lo que al término ‘identificación’ oblicuamente alude. No es tarea de la adolescencia — sino que es tarea de la pubescencia, la que, para estos tiempos, estaría ya rebasada.

La tarea de la adolescencia, no es una sino que son dos tareas: el logro de la autonomía y la adquisición de la independencia.


Santo Domingo — cualquier viernes por la noche…


La tragedia ocurre en una discoteca local. Jóvenes consumen tequila. Lo hacen en una gesta de resistencia al alcohol — hasta que, víctimas de la intoxicación — algunos pierden la vida. El hecho conmovedor, resalta tanto la desprotección homicida a la cual están expuestos muchos adolescentes — como su espíritu es dócil y, a veces, fatalmente sugestionable.


Todos reprobaron lo ocurrido, aunque sucediera, por voluntad de las víctimas.


Todos, asimismo prometieron precaver situaciones similares — para pronto, olvidando su experiencia y promesas — retornar en rebusca de nuevos entusiasmos parecidos.


Que lo repitan no debe sorprendernos, ya que es parte del estado de flujo emocional que caracteriza este período de la vida.


La razón no es simple.


Es que, comprendámoslo, la adolescencia es un tiempo abierto a la revisión y a la producción de dos tipos de procesos de reestructuración psíquica:


1. los que determinan los modos de consolidación de la identidad sexual que comienzan en la pubertad y

2. los que plasman la reconstrucción de afirmaciones éticas, sometiéndolas a una valoración individual con el fin de lograr una independencia madura.


La palabra clave es: independencia — a la que añadiremos, ‘madura’ y ‘genuina’.


Erikson describió esta etapa como un período de dialéctica inflamada, tanto íntima como ambiental. (Véase: Identity Youth and Crisis por E. Erikson).


La familia bitácora anticuada desprovista de polo magnético


La familia, en esta etapa, ha dejado de ser el lugar preferido donde se busca información. Ésta ha sido sustituida por medios de comunicación y por el impacto de la afiliación a grupos. Fuentes conjuntas, que actúan como crisoles.


Fraguas, donde fundir y donde templar nuevas direcciones a viejas inquietudes — el joven moderno, navega al garete en su añoranza incierta.


Porque la adolescencia, es asimismo un período de duelo y de tristeza. Duelo y tristeza por la pérdida del paraíso que la niñez, no muy lejana, antes, constituyera.


Confrontamos con ello nuevas perspectivas.


La identificación idealizada con la generación anterior estalla, y a diferencia de lo que ocurrió en los años 60s con la llamada emancipación sexual, cuyo catalizador implicaba una confrontación. Hoy las pautas de las generaciones anteriores ya no interesan, ni siquiera en términos de oposición, y la asimetría se genera entre esas figuras pasadas y quienes deben acceder a la autonomía estable de ser adulto.


De ahí también la importancia que tiene para los adolescentes, los conciertos y los ‘raves’, que constituyen modos de ensayo, de formas y opciones, en búsqueda de esa utopía tan elusiva que, para ellos, significa el ser feliz. (Véase mi ponencia: La Guerra Contra las Drogas en monografias.com).


En una ponencia, ya vieja, una vez propuse: ‘The task of adolescence is to grow up and away…’ (La tarea de la adolescencia es crecer y partir) — Lo que para muchos de entre los jóvenes en tan triste como dificultoso. (Julio 11-13, 1980: 32nd Annual Scientific Assembly-The Missouri Academy of Family Physicians. Lake of the Ozarks: ‘An Overview of the Management of Behavioral Disorders of Children and Adolescents’.


La emancipación, simultánea aunque subrepticia, de los padres. A, veces, toma forma de una rebelión donde se cuestionan los valores de la generación vieja.


Donde se resaltan las falsedades y donde se demanda un derecho de auto¬nomía.


Autonomía que puede expresarse como libre albedrío en materias del sexo, del uso de las drogas o del cigarrillo, de desdeñar la educación universitaria, o de sumergirse en la profundidad caótica de la anorexia o de cualquier otra disorexia — el ciego, guiando al (otro) menos ciego — que los grupos, para tantos, significan. (Aquí recomendamos: Anorexia Nervosa: Let me Be! Por A. Crisp).


Estas opciones pueden ser ilusorias


La renuncia a los principios de la generación anterior, aunque ésta sea mínima o simbólica, y la recomposición de valores –– que fueron aceptados y que ahora son rechazados, simplemente, por provenir de los padres o de sus representantes — resultan actualmente más complejos que en otros tiempos. Es como si la generación anterior fallara en dar los ejemplos constantes y válidos que son esenciales para proveer una identidad madura, sólida y duradera.


No puede esperarse que se viva por ejemplos que son frágiles.


Pero el proceso no avanza sin tropiezos, entre ellos aparece, el descubrimiento inesperado de la cesación del vínculo matrimonial de algunos padres, cuyo maridaje, a menudo se disuelve cuando los hijos entran esta etapa.


La caracterización de los progenitores, como figuras que viven crisis existenciales ellos mismos, asimismo aparece como obstáculo en sus vidas confusas y desprevenidas.


Y la confusión que produce en la mente del joven, la tendencia de algunos papás de abusar de las drogas, mientras condenan el uso de las mismas por la juventud — o de hacerse la vista gorda, si respecta a las actividades sexuales. A todos confunde, especialmente a los hijos.  (Véase mi ponencia: Crisis Existencial).


La sociedad dominicana, como la de tantos países, atravesada por acontecimientos históricos aún no asimilados y cuyo movimiento no garantiza que se encuentre en tránsito hacia lugar previsible alguno, no puede determinar el marco visual en el cual se inserten las generaciones que transitan entre la infancia y la juventud.


Los procesos de alienación de los adultos, obligados a reubicarse cotidianamente para garantizar su inserción en la cadena productiva –– sino en el proceso social en su conjunto —– constituyen un obstáculo mayor para la elaboración de propuestas que no dejen a los adolescentes y jóvenes tempranos a la merced de la alienación social.


No es todo lo que es crítico


He señalado en otras ocasiones la diferencia entre los procesos de auto conservación y de auto preservación, que constituyen los fulcros de la ecuanimidad personal.


Siendo el ego un elemento de identificación que toma a su cargo y metaforiza la totalidad de los procesos de establecer la realidad suprema, sus bases se estabilizan alrededor de dos mojones:

1. aquél que tiene que ver con la identidad sexual y

2. aquél que determina la garantía de la independencia madura.


Ambos, actuando como conjunto de fuerzas, articulan el ser cohesivo y consciente del individuo, y no sólo su existencia.


En tiempos de estabilidad emocional, siempre viajan juntas, y se puede preservar la identidad sin por ello dejar de ser quien se es. En otras palabras, manteniendo el sentimiento y la noción de una individualidad basada en la conciencia personal. (Véase: The Feeling of What Happens: Body and Emotion in the Making of Consciousness por A. Damasio).


Pero, en épocas históricas separadoras, ambos ejes entran en contradicción y la supervivencia biológica se contrapone a la vida psíquica. Lo que obliga a optar entre sobrevivir a costa de dejar de ser, o seguir siendo quien se es, a costa de la vida emocional.


A este fenómeno, Erikson llamó ‘la difusión de la identidad’, significando la abolición de la misma.


La crisis de identidad de la sociedad dominicana pone de manifiesto que esta

contradicción acecha al conjunto. En la disminución de quienes se ven lanzados al mercado laboral tempranamente en la búsqueda o conservación del trabajo.


Mientras quedan atrapados en el sostenimiento de lo insatisfactorio y, paradójicamente, con temor a perderlo.


Si los adultos están confusos… ¿dónde queda el adolescente?


El trabajo: el trabajar como deber — y — el trabajo: el trabajar, como etapa de maduración consolidada…


En nuestro medio, el trabajo se repudia, y el joven, en su forma más ferviente, lo evade.


La separación generacional entre mayores e hijos, se agrava por el hecho de que el país se ha convertido en un lugar transitorio para los jóvenes que aún piensan en un futuro posible, y en un espacio sin sentido para quienes tienen vedada incluso esa perspectiva.

Pero el signo más notable del vacío ideológico en el que se ven sumergidos los adolescentes radica en que el discurso de los padres se ha deslizado hacia el plano auto conservativo — a lo auto conservativo inmediato, cuando temen que anden por las calles porque les pueden robar o matar o porque pueden matarse o quedar librados a situaciones de desprotección extrema. Y a lo auto conservativo mediato, cuando se les plantea que todo el sentido de su vida actual está regido por la necesidad de no caer de la cadena laboral en el futuro cercano, sino que se diviertan lo que puedan, pero que al mismo tiempo

que sueñen que sobrevivirán económicamente.


Despojado el estudio formal de todo valor simbólico, permanece propuesto, en las representaciones dominantes de la sociedad, como medio de acceder a posibilidades de supervivencia — Y si el robo no es propiciado como salida posible, ello no es sólo por los recatos morales que la sociedad aún conserva, sino por la inviabilidad de su ejercicio exitoso sin acceso al poder económico o político.


‘Me gusta leer, me gusta leer, me gusta leer…’ Es mensaje huero, a menudo proferido por aquéllos quienes nunca apartan las cubiertas de un libro.


Hecho triste… (Véase mi ponencia: La Personalidad Mimética en monografías.com y en Psikis).


Muchos jóvenes en este u otros países insulares en su psicología, como tienden a ser los países de Latinoamérica, confrontan a diario las contradicciones incongruentes de figuras en autoridad que se proyectan a sí mismas en los periódicos como modelos de virtud a seguir. Mientras que se enriquecen del dolo y el ardid, mantienen amantes públicamente y no tratan de disfrazar sus ambiciones políticas y de riquezas producto del latrocinio. (Véase mi ponencia ¡Libres al fin! Que aparece en monografias.com).


En este respecto la venalidad eclesiástica contribuye enormemente, porque los clérigos endosan, ambos, los comportamientos inmorales y a quienes los proyectan — siempre y cuando sean poderosos, adinerados o — preferiblemente — ambas cosas.


El aceleramiento en la pubertad, de la pubertad misma, por la sobrealimentación desregulada y la de tareas vinculadas a la adolescencia, de temas que deberían ser incumbencia de edades más avanzadas, no es sino el efecto de la angustia que rige al conjunto — la angustia resultante es tanto de padres como de hijos.


Entrelazados al temor de que los goces no alcanzados en el presente ya no tengan lugar en el futuro.


Lo que subyace un moralismo de conveniencia y de apariencias. Un moralismo vinculado a admitir que algo no funciona, pero que no existe modo para remediarlo.


Un ejemplo, a mi mente brota, en este respecto.


En las clases pudientes dominicanas — ya que aquí no existen ‘clases medias’ — se acostumbra a permitir relaciones amorosas, con todo lo que éstas conllevan, entre mujeres de menos de quince años, en espera de su celebración ‘quinceañera’ con hombres casados, divorciados y que, a menudo, duplican o aun triplican la edad de la niña inexperta.



El adolescente dominicano vive, a menudo, un estado de confusión existencial


No se debe, sin embargo, suponer que los adolescentes están sometidos a la ausencia de un universo modulador posible. Las instituciones mediadoras de la identificación han variado y de ellas depende la recomposición de procesos de identidad que enfrenten la desintegración.


Los padres mismos, por razones extrañas, temen el ejercicio de su autoridad, confundiendo aun más a sus hijos confusos.


Algunos gestionan soluciones — tratando de hacer ‘algo’…


En nuestro entorno, siguen operando micro grupos que proponen establecer modos de cohesión y de re-identificación para los adolescentes y jóvenes e incluso para los adultos. Pero, no se vislumbran aún grandes proyectos capaces de articular una reestructuración en conjunto de la sociedad, la cual, actualmente, sólo se unifica en el sentimiento general compartido.


Lo que es milagroso es que aún se conserven, luego de traumatismos reiterados y desilusiones innumerables, rasgos de solidaridad y espíritu de recomposición donde pueden apoyarse los tres pilares de la identidad: las representaciones, los fines compartidos y los afectos vinculantes.


Los restos de un país solidario, que se define por la producción de bienes simbólicos, emergen en los intersticios donde se insertan las posibilidades plasmadoras de los adolescentes, desde los movimientos de rescate específico de su historia –– en la cual la Noche Larga de la Indiferencia de los padres, ocupa un lugar definitivo como símbolo de una generación que trasciende –– hasta la participación, fundidos en una masa que abarca varias generaciones, en razón de que el trabajo, o su carencia, amalgama más allá de las particiones que la educación impone.


Sin dejar de lado las formas espontáneas de recomposición de la marginalidad, en la cual las identificaciones recíprocas se proponen por la concepción de códigos convenientes, que intentan liberar el robo, concebido como trabajo, de la tutela corrompida de los adultos que hacen usufructo del mismo.


El caso reciente de los tantos bancos de quiebras fraudulentas y de tantos desfalcos al gobierno — y al público. Que, por todos conocidos, no dejan de afectar a la juventud, siempre en búsqueda ansiosa por modelos de probidad y justicia.


Como tantas veces hemos dicho en nuestras ponencias al tema, a nadie satisface la absurdidad implícita en el adagio malgastado de, ‘Haz como yo digo, pero no como yo hago’.


Como alguien conocido dijera: ‘Siendo mi pariente, y habiendo engañado a papi… ¡que ahora quiera ser presidente es algo increíble!’ — lo peor siendo, que esta observación puede aplicar a cualquiera de ambos sexos.


Pero más inverosímil aún es que pueda llegar a suceder — porque, es este el país donde todo lo imposible sucede…

Todo ello ocurre mientras que muchos padres e hijos pretenden ignorar lo que todos saben — que el papá y la mamá viven una mentira matrimonial y que los logros monetarios gozados por la familia fueron mal habidos. En estos recitales dramáticos en los cuales las palabras de la realidad suplantan al discurso político para el público consumidor, muy poco les queda a los padres, que puedan hacer cuando sus sermones caen en oídos indiferentes — sino sordos.


Invitemos a Melania de nuevo


Melania ha aparecido en otras ponencias, como algunos recordarán.


En esta lección solamente requerimos su presencia para ilustrar un aspecto incongruente de la relación con su madre.


Algo que, a muchos les sonará familiar como ya veremos.


La madre tuvo a Melania por accidente. La tuvo porque la concibió resultado del sexo desprotegido. En su propia manera de entenderlo, la mamá se sintió traicionada por su propia madre por no haber enseñado a tres hijas cómo no salir embarazadas, si nada más.


Cuando Melania nació, la madre, aun muy joven y sin haber terminado el bachillerato, contrajo nupcias con el padre de la niña, salió de él y pronto reanudó su juventud interrumpida dejando la recién nacida bajo el cuidado de su propia madre.


A medida que Melania creciera y se tornara en el torbellino emocional y de comportamientos que fuera, la mamá se distanció progresivamente de ella.


Más adelante, habiendo comenzado terapia y llegado a un equilibrio emocional que le permitiera, por vez primera en su vida disoluta, querer protegerse contra embarazos imprevistos, la mamá rehusó dar su consentimiento, en bases de que de así hacerlo, sería dar ‘luz verde para el sexo’ — añadiendo sobriamente, ‘yo sé que es puta, pero no con mi permiso…’ (Para entender mejor este asunto, léase mi artículo: Temas de la Neurociencia: Coherencia en la Educación).


Prosigamos


Los requisitos de una reestructuración personal tienen así bases en las que sostenerse, y ello desde un proceso de unificación recíproca del conjunto, ya que no hay condiciones para proponer una perspectiva de identificación a los adolescentes si no se recomponen las grandes líneas de la cohesión emocional que se ven fracturadas en los adultos mismos. Identidad ésta, que no puede modularse sino en el continuo de una recuperación social de los preceptos que, más allá de sus fallas y capitulaciones, formaron a varias generaciones.


El país aún se alimenta de su capital simbólico, al cual no debemos renunciar sin una revisión profunda que nos permita saber quiénes somos, sin una asimilación de los hastíos e impasses a las cuales fuimos conducidos, con las dosis de verdad con las cuales lo más lúcido del siglo pasado se identificó.


En resumen


En este país vive una adolescencia frustrada y acrimoniosa por lo poco que hemos hecho para guiarlos con firmeza y para comprenderlos con ternura.


Les ofrecemos oportunidades de estudio, sin preguntarles cómo les va en sus carreras y qué notas están sacando en la universidad — lo que no hacemos por miedos de molestarlos, y porque tememos que nos digan: ‘Y, a ti, ¿qué te importa?’


Les tememos porque sus fallos, para siempre serán los nuestros, ya que a nosotros nos tocará recoger las piezas del debacle.


Los que se gradúan — luego de cambios caprichosos de carreras — lo hacen, a menudo por vis a tergo, y sin saber cómo llegaron a lograrlo.


El post graduado es rutinario. Por medio de influencias políticas se asegura de que los nuevos profesionales trabajen en sinecuras sin significado moral, para que ellos simplemente existan, y esperando que entonces, ellos las tomen como labores genuinas, dignas y provechosas.


Esperamos muy poco de ellos. Mientras que los preparamos para nada de utilidad con qué enfrentar un futuro — Un futuro que sea independiente de nuestro subsidio sin interrupción.


Nuestro monstruo es que nuestros hijos jóvenes, son reflejos de nuestra apatía — como padres, y descuido emocional — como modelos de identificación — ya que nos jactamos de vivir la vida, como nos place a nosotros, y ¿qué más da?

Sad…


Amor adolescente: ¿Antes? o ¿después… del himeneo?


El amor, como apego, es un proceso de naturaleza esencial para el desarrollo equilibrado de la mayoría de los vertebrados superiores — especies entre la que la nuestra se encuentra, y en las que de alguna forma intercalada, muchas de las castas de animales sociales como las hormigas, las termitas y las abejas, asimismo se pueden contar. (Para el entendimiento de esta lección, recomendamos las siguientes ponencias, por mí escritas: John Bowlby: Apunte Biográfico, Apego: ¿Servilismo o Amor Sano? y Apego Humano).


El amor como objeto del estudio de las neurociencias es un sujeto fascinante que ocupa otras ponencias. (Véase: La monogamia y sus aspectos de adaptación).


Pero el amor y el sexo no son iguales


El amor y el sentimiento sexual, aunque se consideran sincrónicos y armónicos, no siempre lo son.


Los sentimientos sexuales son instintivos para la reproducción y comienzan mucho antes de la pubertad — vide supra. Como ha sido notado por Havelock Ellis, S. Freud, San Agustín y Alfred Kinsey. Los niños bien pequeños y hasta los bebés de dos y tres meses experimentan sensaciones eróticas. (Véanse mis ponencias al respecto).


El sexo y la sexualidad


El sexo en la adolescencia nunca se debe considerar con reproche o exclusión por parte de los adultos. La transparencia es esencial ya que pocos adolescentes modernos gozan de suficiente desarrollo emocional, conocimiento específico, o poseen la madurez para estar sensiblemente envueltos profundamente, formulando compromisos serios, con una compañera o compañero sexual.


Para los adolescentes y los adultos por igual, el estar envueltos sexualmente siempre debe juzgarse con una norma de lo que es ventajoso o de lo que no lo es.


Las experiencias sexuales serias que brindan crecimiento y felicidad, mediante el intercambio de valores objetivos, son generalmente benéficas sin importar la edad. Pero las relaciones sexuales casuales, que no se fundamentan en valores éticos o que se forman desde una base hedonista, son dañinas para todos, porque socavan la autoestima y obstruyen los sentimientos valiosos.


Concebido así, se entiende que el comportamiento sexual del ser humano posee matices psicológicos profundos.


Los adolescentes que inician relaciones sexuales antes de que sean maduros, como viéramos en el caso de Melania, o que deseen envolverse en relaciones serias sin preparación alguna, van a comprometer su futura capacidad para lograr el amor sensible. La pérdida de autoestima que resulta de entregar casualmente el cuerpo, milita en contra de los placeres emocionales, del amor romántico y de la felicidad de pareja a largo plazo. De igual manera, el sexo casual o manipulador debilita la autoestima, independientemente de la edad. (Véanse mis ponencias: Bebé Obeso y Temas de las Neurociencias: Sensatez en la Educación).


El matrimonio…


El matrimonio de por sí no es el único criterio para comenzar relaciones sexuales.


De hecho, el evitar el sexo hasta el matrimonio, para un creciente número de personas, es una decisión invalidada por la costumbre actual. Es así, porque ahora se cree que en cualquier relación seria de amor romántico, el sexo satisfactorio es requerido para el completo crecimiento y la intimidad emocional. (Véase mi ponencia: El Himeneo, ceremonia trivial ¿o tribal?…).


Que el sexo prematrimonial y casual existe, es una realidad que hay que acatar — y no, que atacar.


Es una realidad y hay que reconocer su existencia para asimilarla.


En adición al logro del crecimiento emocional completo, muchos proponen, que el sexo prematrimonial orientado meramente hacia los placeres, entre personas maduras y preparadas para practicarlo, les ayuda a eliminar la dañina ansiedad de ejecución sexual frecuentemente experimentada en los matrimonios vírgenes e ingenuos. Esa liberación de ansiedades sexuales permite, dicen ellos, que ambos en la pareja se concentren en asuntos no-sexuales que son importantes en las relaciones románticas que producen duración. (Una obra de aparición reciente, apropiada a este tema, y de interés literario: On Chesil Beach por I. McEwan).


Nada más absurdo. El veredicto final es, que pesar de todo lo que se ha dicho: La infidelidad y el divorcio, entre estas parejas casuales, siguen un curso inexorable de progresión sin interrupciones, porque parten de la convivencia experimental y sin obligaciones mutuas. (Véanse mis ponencias: Virgen, El Himeneo… y La Monogamia y sus Aspectos de Adaptación).


El sexo da la vida. Pero, no es todo lo que hay en la vida


Para muchos, obsesionados con el sexo, como actividad de placer, éste se convierte en fuente de recreo y nada más. Para ellos, por ser mal ajustados, se reservan los terapeutas del campo impreciso de la sexo¬logía.


Y para los que, usando la comida como sustituto al sexo, se empachan por razones similares, existen los dietistas — profesionales que son asimismo improbables desde el punto de vista natural.


Las relaciones sexuales no-maritales pueden proveer una gama completa de valores sensuales y placeres mixtos y complejos, ya que a veces permanecen incompletas con excitaciones diferentes al sexo marital, convencional y fiel. Las aventuras sexuales no-maritales ofrecen importes nimios que, aunque satisfacen la sensualidad, no exaltan la vida, mientras evitan el sacrificio de la felicidad que domina los matrimonios cerrados que se basan en el deber mutuo y en el culto de la honestidad.


Las relaciones sexuales no-maritales generalmente permiten poco tiempo y roban libertad para el trabajo creativo y el desarrollo del ego maduro, lo que a su vez puede conducir a una merma de valores, seguridad y fortaleza — eso opinan quienes conciben el sexo como parte del desarrollo total del ser humano. (Véanse los trabajos de Erik H. Erikson al respecto).


La seducción como técnica


El primer manual sexual (Ars Amatoria) conocido fue escrito alrededor del Siglo II AC por el poeta romano, Ovidio. Este breviario enfatiza las técnicas de seducción para el sexo casual. Además de esto, el manual promueve agresivamente la perspectiva de diversión, de ‘don Juan’ o del ‘play boy’ en cuanto al sexo, mientras que enseña varios juegos en los cuales se desempeñan roles o se actúan libretos con técnicas manipuladoras para seducir a las mujeres. Shakespeare lo menciona en The Taming of the Shrew (La Fierecilla Domada).


Lo mismo de siempre…


Los enfoques de Don Juan y del ‘play boy’ hacia el sexo, hoy usan champaña, carros lujosos, manipulaciones recreativas del compañero o compañera sexual y el profesar ‘sinceridad’ y ‘seriedad’, pragmáticamente, cuando ésta resulta conveniente, estratégicamente. Pero la mayoría de los don Juanees modernos sólo pueden fingir lujuria mientras realmente están aterrorizados de su propia ineptitud sexual — porque el don Juan, a menudo es homosexual latente, impotente, o ambas cosas.  Algo a lo que asimismo Shakespeare alude en su drama The Two Gentlemen of Verona (Los Dos Caballeros de Verona).


Muchos don Juanees nunca han experimentado éxtasis psicológicos/eróticos/sensuales y toda su vida permanecen siendo vírgenes psicosexualmente — porque ellos nunca desarrollan la capacidad de despertar ni de recibir placeres sincrónicos.


Por eso, muchos, al fin y al cabo, terminan engordando y usando Viagra, comenzando a una edad temprana. Mientras que los que reverencian la relación madura entre parejas, prescinden de su uso de por vida. (Véase mi ponencia: Sexo después de los 65 años en monografías.com).


Ovidio, en su vida disoluta, pudo ser candidato al sexólogo de hoy o a mantener un portal de erotismo en el Internet.


Lo que es bueno saber y darse por enterado


Tras cada relación sexual, psicológicamente, existe un motivo saludable o indirecto, aunque frecuentemente ese motivo permanezca escondido o subconsciente.


Una persona debe percatarse del motivo que él o ella tiene para las relaciones entre los sexos. El esconder un motivo no saludable o neurótico para una relación sexual, o no sexual, es destructivo para ambos en la pareja. (Véase: The Tangled Wing: Biological Contrains in the Human Spirit por M. Konner).


Donde el hipotálamo hace su entrada


Las emociones negativas posteriores, son señales naturales de alarma, provenientes del hipotálamo cerebral. Si una persona hace algo que no es ventajoso para ella física o psicológicamente, el hipotálamo, luego de haberlo registrado por los lóbulos pre-frontales y el sistema límbico, lo va a comunicar con reacciones de malestar o incomodidad, similares al desasosiego que se experimenta después de una hartura o exceso epicúreo de cualquier tipo.


Sentimientos posteriores al hecho, transmitidos por este sistema regulador, normalmente indican con precisión si las acciones ejecutadas fueron últimamente ventajosas o no ventajosas.  El sexo inmaduro es conflictivo y no colma al que lo practica con nada más que resacas de remordimientos. (Véase mi ponencia: El precio de una ‘jartura’).


La seducción y la atracción — cosas diferentes


El atractivo seductivo y la sensualidad son dos condiciones diferentes. El atractivo seductivo o la seducción tradicional, involucran estrategias astutas para lograr un fin, frecuentemente con propósitos egoístas. Por otro lado, el sensualismo envuelve la franqueza y la expresión de sí mismo sin culpabilidad. La sensualidad es una característica saludable y deseable, mientras que la seducción generalmente es una característica artificiosa y corrompida.


La sensualidad, cuando se utiliza para realzar el poder personal y el control sobre alguien más, nunca contribuye a la felicidad y al placer total. La seducción, cuando se usa para manipular al compañero o compañera sexual, socava la autoestima y destruye el derecho a la felicidad de la otra persona.

Sin embargo, las técnicas de seducción para el sexo serio pueden ser laudables y beneficiosas. Esas técnicas son no-manipuladoras y se pueden contener una vez que la naturaleza del sexo maduro es comprendida. Los hombres y mujeres que adoptan los conceptos maduros pueden desarrollar técnicas efectivas de ascendiente sensual. Las técnicas envuelven el integrar el vestido, los cosméticos y el acicalamiento con las expresiones del cuerpo y la voz de la persona — todas combinadas para proyectar mayor atractivo sexual. Una vez adquiridas, esas técnicas, que logran ventajas, están disponibles para usarlas siempre.


Pero, cuando aquí, hablamos de la adolescencia, refiriéndonos asimismo al sexo, no lo hacemos obedeciendo al deseo de hablar por hablar, sino que lo hacemos por la razón específica de que creemos que padres, que hayan tenido la paciencia de leer esta ponencia hasta este lugar, son padres que desean un punto de partida para no sólo explorar los sentimientos de sus hijos creciendo en un mundo repleto de enigmas y de posibilidades inciertas, sino para igualmente asistirlos en su maduros.


Las fuerzas primarias de atracción, entre personas que se mueven camino a relaciones de amor romántico, son los rasgos únicos de la personalidad. Toda relación romántica basada en el sexo maduro generalmente progresa convirtiéndose en un proceso de fascinación mutua en el cual ambas personas en la pareja se esfuerzan en proyectar creciente atractivo sensual y sexual entre ambos.


Las seducciones no manipuladoras no son seducciones en el sentido del Don Juan, sino que son proyecciones de atractivo amoroso combinadas con confianza, honestidad y, sobre todo, con ternura.

clase de donaire ayuda a ambas personas en la pareja a ser sexualmente libres y recíprocos, entre ellos, física y emocionalmente.


En resumen


Como todo en la vida del ser humano, el sexo requiere discernimiento y enseñanza. Quizás, de todas las cosas importantes que hay que aprender en la vida, el conocimiento sexual es el que más se descuida por quienes tienen, como deber, enseñarlo.


Por su parte la madurez psicosexual natural, que en todos, debe de progresar armoniosamente, falla en su cometido porque, a menudo, los padres y los que, a los niños educan, no son ellos mismos maduros, no saben, o no desean impartir este conocimiento.


El sexo maduro es libertad, no licencia — como la mamá de Melania creyera…



Epílogo:


¿Por qué quo vadis en el título de esta lección?


La expresión es latina, significando ¿Hacia dónde vas? Refiriéndose al encuentro entre San Pedro y Jesucristo en la Vía Appia. Pedro, huía sus perseguidores, soldados del Emperador Nerón, cuando tuvo una visión de Cristo a quien preguntara, ‘Domine, quo vadis?’ (Señor, ¿hacia dónde vas?). Jesús le contestó, ‘Hacia donde yo voy, ahora, tú no puedes seguirme, pero tú me seguirás después’ (Juan 13:36). Pedro entendió que Jesús le decía que iba camino a Roma para ser crucificado de nuevo. El santo apóstol, entonces, acatando su propio destino, volvió a Roma donde fue crucificado en la faldera de la Colina Vaticana, sitio que hoy ocupa la Basílica de San Pedro.


El deber, parece tema apto para dar fin a esta lección…


El deber


Sociólogos y otros investigadores de las relaciones humanas han emitido la voz de alarma: el deterioro en la convivencia social que distancia a algunos padres de sus hijos y a los educadores de sus alumnos, y que, en su peor versión, llenando las páginas de los noticieros, tiene mucho que ver con el hecho de que las últimas dos generaciones han transformado parte de un sistema de valores que parecía asumido, o percibido como positivo, en sociedades desarrolladas como la nuestra.


La incontenible violencia machista, los desencuentros entre padres e hijos y entre estos y sus profesores, el culto que rinden a la violencia ciertos sectores juveniles, el nuevo fenómeno de adolescentes descontrolados durante fines de semana llenos de drogas y alcohol. Sumados al creciente fracaso escolar y la consiguiente desmotivación de los jóvenes, la competitividad inhumana en algunas empresas… son manifestaciones de una problemática que tiene muchas y complejas causas, una de las cuales podría ser la quiebra de algunos principios universales despreciados por su esencia a caduco o poco moderno, como el respeto a las personas mayores, el cuidado con las cosas que son de todos o la cultura del esfuerzo como medio para el progreso material y personal.


Más de un sociólogo y pedagogo comienza a reivindicarlos, aun a costa de cargar con una imagen negativa de reaccionario o contrario a la moda y a las creencias en boga, como el individualismo egoísta, la satisfacción inmediata de cualquier deseo o la diversión a toda costa.


Parte de nuestra sociedad parece solicitar que quienes tenemos responsabilidades, entre otros, padres, educadores y medios de comunicación, rescatemos esos principios imperecederos que promueven la vida en sociedad y dotan de un sentido humano, urbano y coherente a nuestras vidas.


Los principios nos hacen más maduros y más libres


Tengamos presente que la escala de valores y creencias de cada persona es la que determina su forma de pensar y su comportamiento. La carencia de un sistema de preceptos definido y compartido por la mayoría de la población instala al sujeto, especialmente al menos maduro, en la indefinición e indefensión y en un vacío existencial que le deja dependiente de otros y de los criterios de conducta y modas más raros.


Por el contrario, los valores asumidos como cultura, como los que compartimos con los seres humanos que nos rodean y con todos en general, nos ayudan a saber quiénes somos, a dónde vamos, qué queremos y qué medios o herramientas nos pueden conducir al logro fundamental de nuestra existencia: el bienestar emocional, uno de los elementos esenciales de eso que denominamos calidad de vida.


Estos valores no dependen de los tiempos ni de las circunstancias, porque nada tiene que ver con el sistema económico o político vigente ni con las contingencias concretas o modas del momento. Son intemporales, esencialmente humanos y promovedores de la sociabilidad y del equilibrio en la relación entre las personas que resultan. Están por encima de las corrientes, por su sólida vinculación con la dignidad de la persona. Y porque promulgan el respeto a las opiniones y necesidades de los demás. Son valores del ego, que no puede desarrollarse si uno no vive en libertad y en coherencia con unos principios íntimamente relacionados con la responsabilidad de entender que todos somos seres humanos, con nuestra dignidad, nuestras necesidades, nuestros gustos y nuestra propia emotividad. En suma, iguales en nuestras diferencias.


Enseñar por precepto


En las últimas décadas han primado, acaso como reacción a las anteriores, planteamientos más coercitivos que dialogantes, con posturas pedagógicas más permisivas y abiertas, basadas en el dejar hacer y en el principio de no coacción a la espontaneidad de la persona. Esto se ha percibido especialmente en las relaciones entre padres e hijos y entre estos y sus profesores. Hay muchas causas sociales, políticas e incluso económicas — la mujer se incorpora al trabajo remunerado y los padres apenas tienen tiempo para ver, y mucho menos para educar, a sus hijos — que explican esta evolución, pero no nos detengamos ahí.


La sensación que predomina en algunos padres y educadores es que la experiencia liberal no ha sido del todo positiva. A los adolescentes les cuesta reconocer la autoridad moral de padres y educadores y los problemas de convivencia afloran en muchas familias.


Como resultado, son demasiados los jóvenes (y mayores, por supuesto) que se comportan ignorando los más elementales principios de solidaridad y de respeto a los demás.


De un distante y frío autoritarismo, poco inclinado a las explicaciones y menos aún a escuchar al niño o joven, hemos pasado a una permisividad del todo va y se estima que quizá tardemos toda una generación en recuperar la autoridad dialogante, una autoridad que fija y marca límites justos, razonables y negociables. Límites que son necesarios para el aprendizaje de la libertad personal y la convivencia social. Si no se discute que es difícil educar en valores cuando se mantiene una actitud controladora y represiva, cada día está más claro que no es más sencillo conseguirlo desde la tolerancia casi sin límites que parece reinar hoy en muchos hogares. No son pocos los padres y educadores, y en general adultos, que temen contrariar a los jóvenes, aunque la razón les asista.


Ahora bien, no se trata de auto culpabilizarnos, ni de culpar a nadie de por qué y cómo hemos llegado donde estamos, si no de que cada uno, como parte involucrada, asuma la porción de responsabilidad que le corresponde en la educación en esos principios. Pero sólo en la medida en que vivamos los valores que queremos trasmitir conseguiremos el objetivo. Porque educar es, fundamentalmente, comunicar a través del ejemplo, trasmitir actitudes y comportamientos.


Valores importantes:

1) Respetar a las personas mayores: lo hemos vivido casi como una imposición ‘por ser el padre o madre, abuelo o abuela’. Cambiemos esa obediencia ciega por el sincero respeto hacia quienes, con una vida de esfuerzos, nos han trasmitido la próspera sociedad que disfrutamos.

2) Honrar a los educadores: volver a revestirles de la dignidad y respeto que su profesión merece y aceptar su autoridad. Es imprescindible.

3) Simpatía hacia los débiles que nos rodean.

4) Respeto a los bienes y servicios públicos. Protegerlo, como nuestro el patrimonio común.

5) No permitirnos ser víctimas del consumismo.

6) Aprender a escuchar y ponernos en el lugar de con quienes dialogamos. (Véase mi ponencia: La empatía y su entendimiento neural).

7) Aprender a esperar, a respetar el turno, y a no insistir en ser siempre el primero.

8) Aprender a perder, a fallar, a asumir el fracaso como proceso básico de todo aprendizaje de crecimiento personal.

9) Desarrollar el sentido de responsabilidad. Organización, puntualidad, empeño por hacer bien las cosas… son actitudes positivas.

10) Incrementar la autoestima, cuidar de nosotros mismos. Practiquemos las virtudes de aceptación, valoración y disciplina con uno mismo.


En resumen


Los dictámenes morales son esenciales, y como parte de nuestra historia evolutiva, funcionan para asistirnos en adaptar a los rigores de nuestras vidas y en lograr ser flexibles con nosotros mismos y en el trato con los demás.

Ser justos y dignos nos proyectará una imagen envidiable, como miembros especiales de todo grupo al que pertenezcamos.


¡Marchemos, entonces!


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Mujer joven saludable…

Ciencias del comportamiento

Caster Semenya retendrá su medalla olímpica, a pesar de la controversia acerca de su sexo

La campeona olímpica Caster Semenya podrá retener su medalla de oro, después de que el comité olímpico recibió los resultados de las pruebas médicas conducidas para resolver la disputa acerca de su género verdadero.

Cuando las noticias se hicieron oficiales, los miembros del panel especificaron que ellos no harían público los hallazgos de los médicos.

Reportes previos, eran consistentes con que la atleta poseía características distintivas de ambos sexos.

El comité declinó comentar acerca de esos reportes.

Lo que resuelve un asunto de mucho interés para personas que han seguido esta historia con nosotros en este blog.

Para quienes desean leer los otros artículos acerca de las diferencias en género, estos están disponible en nuestros archivos.

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Caster Semenya.

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