Rincón del Riesgo

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Riesgo

Riesgo prostático - mis momentos de angustia

PRIMERA PARTE

El cáncer nos afecta a todos, ya seas hijo, madre, hermana, amigo, compañero, doctor o paciente.

Jennifer Aniston

Durante seis meses me abstuve de escribir algo sobre mi riesgo prostático. La verdad es que no provocaba hacerlo, mi mente trabajaba sólo en una dirección: salvarme del cáncer de próstata y, como lo advierte la actriz Aniston, salvar a mi familia y amigos cercanos, de los efectos de un desenlace fatal.

Ahora, libre de temores, relataré algunos momentos de esperanza y desilusión, una mezcla extraña de emociones que me acompañaron en un proceso que muchos otros hombres viven y sufren con sus allegados. Inicialmente, haré dos críticas que seguramente  no son ajenas a muchos de mis lectores. La primera es contra el descuido que muchos tenemos al no realizar periódicamente los exámenes preventivos de la próstata y, la segunda, contra nuestro sistema de salud. En esta segunda crítica, debo advertir que es contra el sistema, no contra el personal de la salud, hacia quienes tengo un profundo agradecimiento por su competencia y especial atención.

Riesgo prostático, entre el riesgo lejano y el riesgo inminente

Mi primera crítica se justifica, en parte, por una cultura que nace desde lo que he denominado como riesgo lejano, que se encuentra en los niveles más bajos de nuestra percepción, manifestado por la poca preocupación o temor por los resultados adversos del riesgo materializado. Por ejemplo,  las consecuencias adversas para la salud que genera el hábito de fumar se perciben lejanas en el tiempo en la gente joven, lo que trae como consecuencia la pérdida de efectividad de los programas educativos en torno al riesgo del tabaquismo (Lundborg, 2007, p.138). Esta pérdida de efectividad es manifiesta en los estudios psicométricos de percepción del riesgo al incluir una característica de temporalidad en el riesgo: inmediato o retardado (Slovic & Weber, 2002). En el caso del riesgo prostático, en Latinoamérica, la detección temprana del cáncer de próstata es muy baja, “pues los pacientes por lo general se identifican con la enfermedad avanzada; esporádicamente se realizan campañas de tamización del cáncer de próstata que permitan detectar esta enfermedad en estadios tempranos” (Arbeláez & Montealegre, 2012).

Al indagar sobre las razones para nunca haberse realizado el tacto rectal o el antígeno prostático específico, los hombres destacan principalmente la falta de dinero y la desinformación o desconocimiento, seguidos por la incomodidad del examen y por descuido (Arbeláez & Montealegre, 2012).

Sea falta de tiempo o dinero, por descuido o por la incomodidad, muchos hombres no nos hacemos los chequeos preventivos que permitan detectar el cáncer de próstata y, en muchos casos, su detección es tardía, lo que trae como resultado una de las principales causas de muerte en hombres mayores de los 50 años. La no detección a tiempo tiene también como causa lo asintomático de la enfermedad… es un cáncer maligno y silencioso.

Igualmente, se detecta una alta ignorancia de lo que es la próstata y de sus funciones en nuestro organismo. La próstata es una glándula que forma parte del aparato genital y urinario del hombre, que se sitúa debajo de la vejiga. Su función principal es la producción del fluido seminal.

Fuente: http://www.vanguardia.com/informe-salud/wp-content/uploads/2013/06/PROSTATA.jpg

Por contraste al riesgo lejano, en el riesgo inminente de muerte percibimos en un alto grado todo aquello que habíamos ignorado por falta de tiempo, por descuido o por incomodidad, “el riesgo lo vivimos en el riesgo mismo”. Esta afirmación no es difícil de sustentar, en tanto que nuestras propias experiencias así lo evidencian. Son muchas las personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte, experiencias que quedan marcadas por siempre en la memoria. Es más fácil olvidar los acontecimientos que se representan en una pantalla de cine que los vividos en la pantalla del mundo real. Es más fácil olvidar la inminencia de muerte representada (o comunicada) que la experimentada. En experiencias con niveles de riesgo alto, en las cuales hay opciones y, por tanto, hay posibilidad de toma de decisiones, las reacciones podrán ser distintas que cuando brota el pánico. En el riesgo inminente, el miedo es la emoción más recurrente, en este estado de miedo, hacemos aquello que antes nos negábamos a hacer, nos practicamos todos los exámenes médicos que nos ordenan, cambiamos hábitos alimenticios, nos volvemos sumisos al riesgo inminente.

Fuente: http://blessyourlife.blogspot.com.co/2010_11_01_archive.html

Con el miedo nuestras creencias o  conocimiento del riesgo se distorsionan (amplificadas, atenuadas o descontextualizadas), generando mayores sentimientos de temor. Cuando sabemos que tenemos un cáncer de próstata, la palabra “cáncer” basta para que el miedo en su mayor grado (pánico) brote en nuestro ser. Es en este momento que comprendemos cuan frágiles somos, nos damos cuenta de nuestra verdadera naturaleza humana.

El riesgo prostático en nuestro sistema de salud

En esta segunda crítica no me extenderé mucho, en tanto que los problemas del sistema de salud en Colombia son ampliamente conocidos, además de ser divulgados por los medios de comunicación. No obstante, en la segunda parte de este Rincón daré mayores detalles de los escollos que presenta el Sistema en los tratamientos de enfermedades como el cáncer de próstata.

El gran problema con el que se encuentra el sistema, y obviamente yo, es que son muchos los enfermos y pocos los especialistas, lo que obliga a una optimización de las agendas que, en últimas, afecta a los pacientes. En mi caso, como ejemplo, se detecta un problema de próstata en el mes de abril, obtengo cita con el urólogo, especialista que se encarga de este tipo de situaciones, en el mes de mayo. En junio me practican una biopsia que confirma mis temores… cáncer de próstata. En julio ingreso a urgencias que deja como resultado la instalación de una sonda vesical, la cual me acompañó hasta el día de mi cirugía en el mes de octubre. Mi viacrucis de seis meses se debió, en parte, a estar sujeto a estas agendas. Para ponerle un poco de más angustia a la producida por las demoras en la atención de los pacientes, durante estos meses se hicieron manifiestas las protestas del personal de la Salud, las crisis hospitalarias y las denuncias de los usuarios del Sistema.

Sé que no puedo hacer nada para cambiar el Sistema, pero si espero que mi mensaje llegue a lectores masculinos, para que se tomen en serio la importancia de realizar los exámenes preventivos de próstata.

Bibilografía

Arbeláez, J. D., & Montealegre, N. A. (2012). Conocimientos, actitudes y prácticas sobre los exámenes utilizados en la detección temprana del cáncer de próstata en hombres de dos comunas de Medellín. Revista Facultad Nacional de Salud Pública, 30(3), 300-309.

Lundborg, P., 2007. Smoking, information sources, and risk perceptions: new results on swedish data. Risk Uncertainty, (34), pp. 217-240.

Slovic, P. & Weber, E., 2002. Perception of risk posed by extreme events. Risk Management strategies in an Uncertain World, pp. 1-21.

Miedo, Riesgo, Riesgo inminente

La tiranía del ignorante


RINCÓN DEL RIESGO

La tiranía del ignorante

En los debates en torno al riesgo se identifican tres agentes pertinentes o interesados: los científicos de las ciencias duras o también denominados expertos del riesgo, que le dan gran importancia a los modelos matemáticos para la predicción de eventos no deseados. En contraste, los científicos sociales, el segundo agente, incluyen en sus evaluaciones otros factores que afectan la forma como el público lego (el más afectado) percibe y gestiona el riesgo. En otro vértice de esta triada de los debates se encuentra el público en general, representado por diferentes instituciones políticas o sociales. Estas instituciones tratan de comprender el complejo entramado del riesgo en la búsqueda de una mayor participación en la evaluación y en la consecuente toma de decisiones. Desde cada agencia se generan debates que dilatan las soluciones a los problemas que se desprenden del desarrollo y uso de nuevas tecnologías. Los científicos o expertos motivados por otros intereses no desarrollan las soluciones que la sociedad civil demanda. Los legos, incluidos los políticos, influenciados por acontecimientos no anticipados, se oponen a la implementación de nuevas tecnologías, generando lo que Kitcher ha denominado “la tiranía del ignorante”. Algunos científicos sociales, por su parte, han dedicado sus esfuerzos a comprender este tipo de tensiones entre los agentes anteriores, presentando modelos que tratan de representar fenómenos como la percepción y divulgación del riesgo. Sin embargo, es poca la contribución en las soluciones a los problemas que se siguen acumulando en la sociedad del riesgo o, como la denomina Greenspan, la sociedad turbulenta donde la ignorancia cada vez la vuelve más caótica, más difícil de gobernar.

Pese a su ignorancia, el público en general no quiere estar ausente en las discusiones sobre el riesgo. Los riesgos materializados aumenta la desconfianza en los expertos y en sus representantes políticos en el poder, quienes en últimas se constituyen en los tomadores de decisiones. Los efectos no deseados los obliga a levantar su voz a través de otros representantes, tales como los grupos ambientalistas o las asociaciones en pro o en contra de x o y desarrollo tecnológico que, de alguna manera, dejan dudas sobre otros impactos sociales, ecológicos o, para la salud humana.

Esta desconfianza de los legos les hace creer que los expertos del riesgo y los tomadores de decisiones minimizan los posibles impactos de las nuevas tecnologías debido a los intereses de tipo político o económico, que podrían primar sobre la ética científica. Por otra parte, se ha podido evidenciar la tendencia de los legos a maximizar posibles efectos por el uso de las nuevas tecnologías, en especial, por la gran influencia que tienen de los medios masivos de comunicación. Problemas actuales como el calentamiento global, la extinción de especies, la deforestación y en general, el agotamiento de los recursos naturales, son motivo de discusiones entre las ciencias sociales y naturales, con la participación del público a través de sus representantes. En estas extensas polémicas se hace presente la subjetividad en cada uno de los agentes del debate, generando tensiones, que en lugar de coadyuvar a implementar posibles soluciones, si es que están en nuestras manos, conducen a veces a confundir y distorsionar la información sobre el riesgo. El riesgo minimizado, amplificado o simplemente distorsionado es el que en últimas llega a los hacedores de políticas y al público en general.

La comunicación del riesgo, sin los fundamentos científicos necesarios, debilita la ya deteriorada confianza en la ciencia y la tecnología. Por contraste, la comunicación del riesgo desde los expertos, sin el conocimiento del contexto socio-cultural, económico y político del público receptor, pierde efectividad con la consecuente pérdida de tiempo y dinero en los esfuerzos realizados para ello. El desastre de Nueva Orleáns es un ejemplo de ello; los intentos por convencer a la población para que abandonaran sus hogares no fueron acatados por un buen número de habitantes, en especial los de más bajos recursos, los más vulnerables. A este tipo de respuesta de la población, Covello & Wolf plantean algunos obstáculos que impiden una más efectiva comunicación del riesgo: mensajes inconsistentes, complejos o confusos, pérdida de confianza en las fuentes de información, los medios de comunicación a través de los cuales se emite el mensaje, y los factores sociales y psicológicos que afectan dicha información. En el caso de la población de Nueva Orleáns, que no atendió los llamados de evacuación, además de la pérdida de confianza en las instituciones, los factores económicos contribuyeron a la apatía frente al llamado de emergencia. La incertidumbre (entendida como ignorancia), las falsas creencias, las emociones y la desconfianza, juegan un papel importante en las experiencias riesgosas, evidenciando, igualmente, la brecha entre los expertos y el público lego. Es más fuerte la creencia infundada que la información dada por parte de los expertos a través de los medios de comunicación, se cree más en el rumor que en el informe técnico… la ignorancia se toma el poder.

Mientras los científicos tratan de establecer verdades sobre la naturaleza, los hallazgos se convierten en tema de debate moral, social y político. Mientras persista la creencia de consecuencias dañinas, la investigación pura se convierte en un ideal. La imagen de aquellos científicos de otrora movidos por el deseo de encontrar la verdad que aún la naturaleza no develaba, ha desaparecido. Hoy, la mayoría de los grupos de investigación se mueven por otros intereses: muchos de ellos son contratados por grandes empresas con el objeto de encontrar soluciones tecnológicas o innovaciones que les permita seguir siendo competitivos en el mercado. Otros, son los llamados grupos oficiales, aquellos que reciben todo el apoyo económico y político para sacar adelante sus investigaciones, en tanto que éstas no contradigan la corriente oficial (los del panel intergubernamental, por ejemplo). Por otra parte, la imparcialidad de los no expertos ha desaparecido también. Toda clase de juicios políticos, morales, sociales y económicos se hacen presentes en las investigaciones. Se originan, entonces, tensiones que socavan la poca confianza existente entre uno y otro agente, se fortalece la tiranía del ignorante.

La joven biotecnología se ve afectada por esta tiranía; el caso de la oveja Dolly y el de los cultivos genéticamente modificados, se constituyen en los casos más ilustrativos. Fruto de la incomprensión pública de la ciencia, los expertos desconfían del público lego, ven en la opinión pública al tirano que impide el logro de sus objetivos, el obstáculo para sacar adelante sus teorías o implementar sus nuevos desarrollos tecnológicos. A falta de una conciliación de intereses o de un lenguaje común y conciliador, el público lego busca, en sus nuevos representantes, la forma de entorpecer la implementación de tecnologías con alto grado de incertidumbre ¿Cómo suavizar estas tensiones? ¿Cómo acabar con la tiranía del ignorante? La respuesta está en el regreso de la objetividad de los expertos, entendida la objetividad científica como la actitud honesta, imparcial y responsable del científico, libre de las influencias que tratan de direccionar su actuar investigativo, consciente de las implicaciones o impactos que puedan generar los resultados de su investigación y la humildad que le permita divulgar en un lenguaje sencillo estos resultados. Pero, para el retorno de la objetividad científica se hacen necesarios algunos mecanismos que permitan un acercamiento del científico al contexto o entorno, en el cual se implementan sus resultados de investigación. Un posible mecanismo es aquel donde halla participación de todos los agentes afectados o interesados, que permitan democráticamente diseñar y evaluar las políticas públicas sobre ciencia y tecnología, así como la identificación, evaluación y gestión de los riesgos que de la ejecución de estas políticas puedan surgir. Al respecto, Olivé formula la siguiente pregunta:

¿Es deseable y posible que las sociedades democráticas modernas establezcan normas legítimas que animen y regulen la participación pública en el diseño y evaluación de políticas científicas, en la elaboración y aplicación de leyes que afecten incluso a los procesos de investigación científica, así como en la identificación, evaluación y gestión del riesgo generado por la ciencia y la tecnología?

Si aceptamos que los riesgos globales o de carácter colectivo, como el cambio climático, deben ser intervenidos colectivamente, nuestra respuesta al interrogante de Olivé, no puede ser otra… es deseable, justa y ética la participación pública que permita, en últimas, acabar con la tiranía del ignorante.

Referencias:

Covello, V. & Wolf, S., 2003. The seven cardinal rules of risk. Water Environment & Technology, 15, pp. 8-9.

Greenspan, A., 2007. The age of turbulence: adventures in a new world. New York: The Penguin Press.

Kitcher, P., 2001. Science, truth, and democracy. New York: Oxford University Press.

Olivé, L., 2000. La democratización de la ciencia desde la perspectiva ética. México: UNAM.

Comunicación, Riesgo

Una comunicación del riesgo interactiva


Una comunicación del riesgo interactiva

En este y en próximos Rincones del Riesgo trataremos los problemas sobre la comunicación del riesgo; problemas que emergen, por una parte, como consecuencia de los diferentes puntos de vista, perspectivas o enfoques que dan cuenta del mejor modelo que permita comunicar el riesgo: “…enfoque actuarial utilizando predicciones estadísticas, enfoque epidemiológico, enfoque ingenieril utilizando evaluaciones probabilísticas del riesgo, y teorías culturales y sociales del riesgo(Palenchar & Heath, 2007, p.122) y, por otra parte, por la complejidad misma del fenómeno llamado riesgo. Con el surgimiento de los nuevos desarrollos tecnológicos y, con ellos, los nuevos riesgos, emergen igualmente los estudios sobre la comunicación del riesgo. Estos estudios son relativamente nuevos, en tanto que el término “risk communication” apenas empieza a utilizarse desde la década de los 80, e ingresa a los debates en los enfoques culturales y sociales a mediados de los años 90. Los cambios históricos de la tecnología, entonces, se reflejan en los cambios históricos de la comunicación del riesgo que, a nuestro modo de ver, obedecen a múltiples factores. Tres de esos factores son determinantes para el cambio de paradigmas en la comunicación del riesgo.

Un primer factor es la intervención activa del público lego en asuntos de riesgo. La participación del público en la evaluación y aceptación de las nuevas tecnologías es un factor que ha incidido en la continuidad de las investigaciones, desarrollos y distribución de dichas tecnologías. Este factor presupone un cambio paradigmático del viejo modelo vertical de la comunicación (top-down), en el que la confianza en las instituciones y en los buenos resultados (beneficios) minimizaba cualquier asomo de riesgo, a un nuevo modelo con participación activa de los stakeholders.

Un segundo factor es la responsabilidad que implica la toma de decisiones. La posibilidad de ocurrencia de grandes impactos en la sociedad, en la salud o en el ambiente (Bophal, Chernóbil, Exxon Valdez, cambio climático, nano riesgos, entre otros) ha demostrado que la responsabilidad no puede ser relegada a unos pocos. En ese sentido, en el nuevo paradigma se busca que esta responsabilidad recaiga en todos los involucrados. Así las cosas, la toma de decisiones se hace más compleja. Los fenómenos emergentes de la sociedad del siglo XXI han configurado una nueva sociedad que, en los problemas comunes, exige soluciones comunes. Esa otrora sociedad del riesgo (Beck, 1986) ha dado tránsito a una nueva sociedad de generaciones globales, que han comprendido su responsabilidad global. Se trata, entonces, de responsabilidad compartida que obliga a una gestión global y, a su vez, nuevos modelos de comunicación efectiva y situacional del riesgo.

Un tercer factor determinante lo encontramos en las nuevas posibilidades que brindan las TIC. La llamada web 2.0 y los recursos que ésta brinda posibilitan una mayor interacción en la comunicación.

Sobre la comunicación del riesgo existe una extensa producción en la literatura. Vincent Covello en 2007 afirmaba que existían cerca de 8,000 artículos peer reviewed publicados en revistas científicas y cerca de 2,000 libros. No obstante, la discusión actual gira en torno a la efectividad de la comunicación que depende de múltiples factores como el tipo de riesgo, el nivel de preocupación de los interesados o de los posibles afectados, la fuente de comunicación, el mensaje, los medios de comunicación, la situación en la que se constituye el riesgo y, en especial, la caracterización del público objetivo (stakeholders). En ese contexto, creemos que se presentan diferentes tipos de comunicación, aun éstas estén referidas a un mismo riesgo. Comunicar el riesgo de una posible inundación (Nueva Orleans antes del Katrina) no es lo mismo que comunicar el riesgo de una inundación inminente (Nueva Orleans con el Katrina acercándose a sus playas); es decir, la comunicación depende de la situación y, por tanto, la estrategia comunicativa tendrá diferentes niveles de prioridad y de efectividad.

Lo anterior no significa que deban existir tales niveles. Un riesgo que tenga como efectos la destrucción, el daño o afectación a un sistema, debe ser comunicado con los mismos niveles de prioridad y efectividad, así éste no sea inminente. Sin embargo, los niveles son necesarios, en tanto que cada situación presenta, igualmente, diferentes niveles de complejidad; por ejemplo, el factor psicológico cambia con cada situación de riesgo. Existe mayor dificultad en el proceso de comunicación cuando el riesgo es inminente, en tanto que los afectados o potenciales afectados presentan condiciones especiales, entre ellas un estado de alteración psicológica en el que les es más difícil comprender los mensajes del riesgo.

Escollos como éste nos obligan a revisar la estrategia de comunicación, en la que deberían existir elementos que solucionen no sólo el problema psicológico, entre ellos el miedo, sino también otros factores que atentan contra el proceso de comunicación. Sin embargo, la historia de riesgos ha demostrado que no existe un procedimiento único que nos diga cómo enfrentar los problemas asociados al riesgo; basta darle una mirada a los diferentes medios de comunicación para identificar diversos modelos que priorizan la comunicación del desastre sobre las acciones a seguir. No existe un procedimiento que nos permita comunicar efectivamente el riesgo en situaciones de pánico, consternación o de desorden público. La comunicación del riesgo como proceso carece, entonces, de procedimientos estandarizados que permitan a los tomadores de decisiones definir el curso a seguir.

El proceso de comunicación multidireccional del riesgo viene ganando terreno gracias a la globalización de los medios de comunicación y a los nuevos canales disponibles tanto para comunicadores especializados como para todo aquel que quiera comunicar algo. Al definir una comunicación efectiva del riesgo, entonces, no se trata de describir un modelo en el cual un emisor utiliza un canal para que los interesados reciban un mensaje; la comunicación efectiva del riesgo es mucho más compleja, en tanto que es el riesgo el que se comunica. Esta comunicación debe contemplar factores como:

· La interactividad en la que el mensaje se reconstruye permanentemente mientras exista interacción.

· La efectividad comunicativa, que es consecuencia de la confianza y credibilidad entre los diferentes actores que intervienen en el proceso. Esta efectividad demanda un mejor canal de comunicación que permita trasmitir información de calidad o, si se prefiere, mejores representaciones (videos, imágenes), así como fuentes de autoridad (acceso a bases de datos académicas).

· El contexto que acota los límites del proceso, en tanto que habrá una comunicación para cada situación particular. Es decir, la comunicación del riesgo será efectiva si ésta es situacional, puesto que si bien existen códigos globales en la sociedad global, aún persisten marcadas diferencias en lo cultural, en lo económico y en lo social.

· Igualmente la intencionalidad de la comunicación, en la que se entremezclan los intereses de cada uno de los stakeholders, es de gran importancia, en tanto que en ella se reflejan los objetivos o metas de los generadores de la comunicación.

Por otra parte, una comunicación efectiva y situacional del riesgo debe responder a la pregunta ¿qué nos proponemos en la comunicación del riesgo? Si no es importante establecer los objetivos o metas de la comunicación, entonces cualquier comunicación es válida (todo vale), tal como ocurre con la mayoría de las entradas de la blogosfera. Sin embargo, nuestro propósito va mas allá de las simples informaciones que se depositan en la red. Los objetivos de una comunicación efectiva y situacional del riesgo se centran, obviamente, en los stakeholders con el propósito de establecer una comunicación racional, situacional e interactiva que permita la mejor toma de decisiones, entendida esta última como la toma de decisiones que atienden de la mejor manera los intereses y valores de todos los involucrados. No obstante este propósito, algunas comunicaciones del riesgo presentan como objetivo “asistir a los stakeholders y al público en general en el análisis racional de una decisión tomada bajo riesgo y llegar a un juicio equilibrado desde la evidencia efectiva sobre el tema y referido a sus propios intereses y valores”” (Renn, 2009, p.80).

Es decir, son comunicaciones que parten de decisiones ya tomadas, que tienen como objetivo convencer a los stakeholders de la racionalidad de tales decisiones. Así las cosas, la comunicación del riesgo depende también del tipo de riesgo. Riesgos inminentes como los asociados a una pandemia, a un desastre natural como el Katrina o a aviones como potenciales armas, demandan comunicaciones para la acción a partir de decisiones ya tomadas. Por otra parte, la fuente de riesgo es un factor importante que afecta los objetivos y el modelo de comunicación; es decir, riesgos de origen sanitario tendrán un modelo diferente a los riesgos (aún inciertos) de las nanotecnologías (nano riesgos). En ese sentido, se podría hablar de diferentes grados en la comunicación efectiva del riesgo, que dependen, en resumen, de factores como la confianza en las instituciones, la confianza en los medios de comunicación, las características de los stakeholders, la inminencia del riesgo, la fuente de riesgo, la complejidad del riesgo (nano riesgos, por ejemplo) y, especialmente, los objetivos de la comunicación. En este último factor, el tema ético juega un papel importante; por ejemplo, en el caso de los residuos nucleares “un tema definido como ’sitio para una instalación de residuos nucleares’ implica la comunicación necesaria para persuadir a otros que permitan u ofrezcan voluntariamente el sitio. Las cuestiones éticas aquí se dividen en dos categorías: (1) revelar las metas y motivos, y (2) cuáles de los posibles objetivos son deseables o preferibles” (Johnson, 1999, p.337).

Una comunicación efectiva de la Ciencia y la Tecnología presenta los objetivos que se pretende lograr con esta acción comunicativa (véase los currículos en la comunicación dada a través de los sistemas educativos). Sin embargo, comunicar asuntos de ciencia o de tecnología es comunicar sus beneficios y sus riesgos. Sobre estos últimos, parece que no hay claridad en los objetivos, a tal punto que la ciencia ficción y la especulación se anticipan a cualquier resultado de investigación:

En 1997 se anunció al mundo la existencia de la oveja Dolly. El tema de la clonación saltó repentinamente a los titulares de los medios de comunicación y fue objeto de fieras discusiones sobre su pertinencia ética, tanto en el café como al interior de los gobiernos. Los lectores de ciencia ficción nos quedamos muy tranquilos. Cualesquiera que fueran, nuestras opiniones ya estaban formadas. Habíamos tenido décadas para discutir y examinar la cuestión. Y éste no es un caso aislado. Antes que la misma realidad, la ciencia ficción se ocupó de las armas nucleares y de los problemas medioambientales, de nuestra reacción ante lo desconocido (Michel, 2006, p.8).

La complejidad del riesgo hace posible este tipo de imaginarios sociales; no obstante, en torno a la comunicación del riesgo y su efectividad existen otros conceptos cuyo abordaje no es simple, que son motivos de amplios y duraderos debates. Problemas como el de la percepción y el de la representación, tratados en otros Rincones del Riesgo, son algunos de estos problemáticos conceptos. Algunas de nuestras conclusiones se han vinculado a recientes investigaciones de la que hemos denominado psicología del riesgo, mas no como espectadores y fieles creyentes de una corriente, sino desde el análisis y confrontación con el mundo de riesgos en el cual crecemos y sobrevivimos; mundo rico en experiencias riesgosas, cuyos resultados son en grado, desde la simple molestia hasta la catástrofe. Conocer las múltiples dimensiones de los agentes perceptores del riesgo, por ejemplo, debe ser un tema amplio de discusión para aquellos que pretenden representar y comunicar el riesgo, en tanto su propósito sea una comunicación efectiva y situacional.

Pero comunicar el riesgo situacionalmente no es tarea sencilla, en tanto que el comunicador debe, a veces, convertirse en una especie de traductor del lenguaje científico y tecnológico. Por otra parte, no es un secreto que el mayor comunicador se encuentra en los medios masivos de comunicación, lo que nos lleva a algunos interrogantes: ¿es efectiva la comunicación del riesgo a través de los medios?, ¿considera la comunicación del riesgo el contexto de los stakeholders? Tres respuestas iniciales nos servirán para continuar la discusión. Una de tipo general: “No es efectiva la comunicación del riesgo a través de los medios tradicionales” y dos de tipo específico: “Algunos medios no convencionales podrían ser efectivos en la comunicación del riesgo” y “la red es el medio más efectivo de comunicación”. Esta últimas respuestas no pretenden constituirse en la panacea para resolver el interrogante; son sólo un primer acercamiento a las posibles opciones que tenemos para hacer más efectiva y situacional la comunicación del riesgo y, para ello, haremos un recorrido, en los próximos Rincones del Riesgo, a la efectividad de los medios convencionales de comunicación.

Si bien el paradigma del déficit cognitivo es criticado por su linealidad y porque se puede manipular la información, es posible encontrar otras estrategias que permitan el éxito en la comunicación. Por ejemplo, existe más confianza entre los pares (en conocimiento) o personas reconocidas por la comunidad, lo cual nos podría llevar a concluir que una estrategia de comunicación es llegar a un grupo más reducido y que éstos repliquen a un mayor número de personas. No se trata de un panel consultivo o deliberativo, se trata de buscar replicadores de los aspectos constitutivos del riesgo. No obstante, en medios masivos esta comunicación se puede convertir también en riesgo, en tanto que la amplificación, la distorsión y la desinformación emergen en la comunicación masiva.

En el próximo Rincón discutiremos la efectividad de la comunicación del riesgo desde las pantallas: ¿qué es lo que el público ve?

Referencias:

Beck, U., 1986. La sociedad del riesgo: hacia una nueva modernidad. Traducido por J. Navarro, D. Jiménez & B. M. Rosa. Barcelona: Paidós, 1998.

Covello, V., 2007. Effective Risk and Crisis Communication during Water Security Emergencies. Center for Risk Communication. New York: U.S. Environmental Protection Agency (EPA).

Johnson, B.B., 1999. Ethical issues in risk communication: continuing the discussion. Risk Analysis, 19 (3), pp. 335-348.

Michel, B., 2006. Una puerta al universo: la ciencia ficción como agente para la divulgación científica. En: I congreso iberoamericano de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación. México.

Palenchar, M.J. & Heath, R.L., 2007. Strategic risk communication: adding value to society. Public Relations Review, (33), pp. 120-129.

Renn, O., 2009. Risk communication: insights and requirements for designing successful communication programs on health and environmental hazards. En: R.L. Heath & H.D. O’Hair, eds. 2009. Handbook of risk and crisis communication. New York: Routledge, pp. 80-98.

Imágenes:

Primera imagen: http://www.hoteljuice.com/wp-content/uploads/2008/08/riesgo.jpg

Segunda imagen: http://pattyto.files.wordpress.com/2008/08/comunicacion.png

Comunicación, Riesgo

¿Qué hacer durante un terremoto?

En el post anterior había anunciado una segunda publicación sobre terremotos y… surgió lo de Haití

Rincón del riesgo ¿Qué hacer durante un terremoto?

Miedo, Riesgo, terremotos

Terremotos

En Colombia nos embarga la tristeza por la eliminación de la selección de futbol, pero existen otras tragedias infinitamente peores. De una una de ellas nos ocuparemos en esta ocasión, los terremotos.

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    Nanoriesgos

    Rincón del riesgo - Nanoriesgos

    Riesgo

    Mi hernia y el poder de la mente

    Es frecuente que escribamos sobre riesgos que nunca hemos vivido. Es decir, “mirando los toros desde la barrera”. Escribimos, por ejemplo, sobre el desastre de Chernobil, pero después de leer el libro “la voces de Chernobil” de Svetlana Alexievich comprendemos cuán lejos estuvimos de esa realidad.

    En asuntos de salud, sólo me he ocupado del problema de los virus y, cómo no, del famoso H1N1. En este Rincón hablaré de mi experiencia (actual) con una hernia inguinal, de mi vivencia con un problema directo de salud. No se trata de describir el fenómeno como tal, sino de su impacto en mi mente, y como ésta ha impactado en el resto de mi ser.

    20 días atrás, en un fin de semana, le comenté a mi esposa sobre un pequeño abultamiento en mi ingle. Ella, más precavida que yo, inmediatamente solicitó una cita médica a mi EPS (En Colombia existen las Entidades Promotoras de Salud o EPS, de las cuales nos ocuparemos en otro Rincón). Me asignaron cita para el miércoles siguiente. En los cuatro días antes de la cita, corrieron por mi mente los peores escenarios… cáncer de próstata, tumor maligno,… Lo cierto es que frente a los temores mi cuerpo reacciona con malestar estomacal; es decir, diarrea.

    Minutos antes de la cita, entré por última vez al baño… estaba muy nervioso. Me recibió una joven médica. Me hizo las preguntas de rigor, me pesó, luego el corazón, la presión, pulmones y, finalmente fuimos al grano. Luego de hundir sus dedos en la parte inferior de mi ingle, sentenció: “hernia inguinal”. ¡Ah, es un hernia! exclamé con tono de alivio. Así es y se debe a un esfuerzo desmesurado que hayas realizado ¿levantaste algo pesado ultimamente? A la pregunta de la doctora, le dije no recordar tal suceso. Finalmente, me recomendó hielo en la zona afectada y un analgésico (ya lo dije, luego me ocuparé de las EPS).

    Cesó mi diarrea. Luego de almorzar me senté a consultar ¿qué demonios es una hernia inguinal?

    Por ejemplo:

    http://www.monografias.com/cgi-bin/search.cgi?query=hernia%20inguinal

    Rápidamente comprendí el problema o, mejor, mis problemas. Por lo leído y luego por información de algunos compañeros, la tal hernia inguinal no tiene sino una solución: cirugía. Adicionalmente, me informé de los posibles impactos de no atenderse oportunamente… estrangulamiento de la hernia, peritonitis,… Por otra parte, entre las precauciones decía: “no hacer fuerza en el baño”. Desde ese momento y hasta ahora que escribo estas líneas, cesó mi diarrea para dar paso al estreñimiento: EL PODER DE LA MENTE.

    Luego de mis consultas, llamé molesto a la EPS. Les dije que si bien el diagnóstico de la doctora era correcto, su tratamiento no era el indicado… me dieron cita para el lunes siguiente. Esta vez me atendió otra doctora (mi médica familiar). Luego de confirmar el diagnóstico, me asignó cita con el cirujano. Me dieron cita para el jueves siguiente.

    El día de la reunión con el cirujano estaba hecho un manojo de nervios. Los temores nos hacen ver las cosas de otra manera. La clínica a la que me remitió la EPS se encontraba en un sitio escondido. Se trataba de una casa de dos pisos, acondicionada como clínica. Mientras estaba en la sala de espera, observé una gran puerta a mi lado con un letrero que decía: “sala de cirugías”. De ella salió una enorme enfermera morena (bueno, como lo dije antes, así la veía), que mascando un chicle, exclamó: “Judith se acabaron las gasas”, no quiero escribir lo que pasó por mi mente. Al rato salió, de esta misma sala, una doctora algo cansada se dirigió a un grupo de personas, que estaban en otra sala: “todo salió bien, estamos puliendo algunas cositas, él ahora está dormidito”, dijo la doctora.

    Por fín escuché mi nombre: “El señor Juan Guillermo Rivera al consultorio tres del segundo piso”. Allí me esperaba otro ser extraño… mi cirujano. Ojos hundidos con una gran sombra a su alrededor, sus facciones me recordaban otros seres de algunas películas de terror. Luego de la rutina médica, me formuló tres exámenes que requería para el anestesiólogo y una autorización de cirugía… debía regresar a mi EPS.

    Para no cansar a mis lectores, les resumo: a la fecha he realizado los tres exámenes (sangre, orina, electrocardiograma); he dejado, además, la orden de cirugía a espera de aprobación. Según la funcionaria, mi operación puede estar programándose para después del 20 de julio (dentro de un mes).

    Mis familares y amigos tratan de tranquilizarme con expresiones como:

     ”Tranquilo Juan, es una operación ambulatoria. El 99% sale bien”. El 99% no me tranquilizó, me preocupó el 1%, contradiciendo la teoría de Kahneman sobre la aversión al riesgo (véase Kahneman, D. (2002). Maps of Bounded Rationality: a Perspective on Intuitive Judgment and Choise en http://nobelprize.org/nobel_prizes/economics/laureates/2002/kahnemann-lecture.pdf, página 457).

    “No te preocupes, es una operación rutinaria. Es la cirugía que más se realiza. Obviamente, cada uno tiene un umbral del dolor diferente…”. Esta última observación eliminó la intención de tranquilizarme… no había pensado en el dolor.

    Mientras tanto sigo estreñido, preocupado, ansioso,… Sólo espero poder concluir este Rincón, informándoles de una operación exitosa… Hasta entonces.

    PD. El día que supe de mi hernia, mi esposa sonriente me recordaba: “Mijo recuerdas hace 15 días en el baño…”. Lo cierto es que nunca más volveré a realizar tales peripecias.

    Miedo, Riesgo

    Riesgo inminente y miedo, dos conceptos estrechamente relacionados

    Miedo, Riesgo, Riesgo inminente, Virus H1N1

    AH1N1 - Rondan los fantasmas

    El advenimiento de la gripe porcina o, mejor, el virus AH1N1 ha generado una proliferación de información que, a veces, confunde o propicia el surgimiento de extraños fantasmas sobre lo que realmente está ocurriendo.

    Por ejemplo, ronda el fantasma del complot Obama - Calderón:  “El pasado 2 de abril durante la reunión del grupo de G7 integrado por EU, R. Unido, Canadá, Alemania, Italia y Japón  se dieron 2 conclusiones fundamentales.  La economía mundial necesitaba un cambio.  El FMI Destinaria 500,000 millones de dólares para ayudar a las economías emergentes, (países pobres dispuestos a colaborar) pues bien los dados estaban en el aire.  Luego vino la reunión privada del presidente Obama y Felipe Calderón el 16 y 17 de abril. Sorpresivamente el jueves 23 de abril el presidente de México convoco a una reunión de emergencia con su gabinete, y por la noche el secretario de salud José ángel córdoba Villalobos anunciaba en cadena nacional la aparición del virus de la influenza, y las medidas inmediatas como la suspensión de las clases a todos los niveles en el DF y el estado de México.El 24 de abril el G7 declara la economía mundial debería ponerse en marcha este año y que se lanzarían todas las acciones necesarias.Finalmente lunes 27 de abril la empresa farmacéutica Sanofi Aventis anuncia que inyectara 100 millones de euros en una nueva planta de vacunas y donaría 236,000 dosis a México como apoyo al control de la enfermedad…

    Luego vienen conclusiones que infieren un complot en beneficio de las multinacionales farmacéuticas y el desvío de la atención a la crísis financiera.

    Cada cual es libre de creer lo que quiera o de crear sus propios fantasmas.

    No quiero ser partícipe de la creación de fantasmas, por ello sólo comparto algunos vínculos que nos permiten acercarnos a la información de otras fuentes:

    1. Información que se distribuye en Estados Unidos.

      2. Últimas noticias desde este vínculo.

    3. Otros vínculos de interés

    3.1 El mapa que muestra el avance del virus: http://flutracker.rhizalabs.com/

    3.2 Desde la Red de Ciencia y Desarrollo (SciDev. net): http://www.scidev.net/es/search/results?term=flu+map

    3.3 Obviamente la Organización Mundial de la Salud (OMS): http://www.who.int/es/

    Como dato adicional, esta semana NatGeo está presentando la serie “epidemias”.

    Cada cual es libre de sacar sus conclusiones, por mi parte me resisto a creer que la OMS, gobiernos como el de España, Canadá, México, etc., y una amplia comunidad de científicos se presten a este complot.

    Hasta pronto,

    Riesgo, Virus H1N1

    Entre confusiones, chismes y mentiras

    Además de sortear la gran cantidad de riesgos de origen tecnológico, propios de nuestra sociedad contemporánea, y los llamados riesgos naturales cuya frecuencia viene en aumento por el deterioro de nuestro planeta, debemos enfrentar otros de tipo social para los cuales nunca nos han preparado. No existen entidades para la prevención y atención de desastres originados por el chisme, la mentira o las malas interpretaciones.

    Riesgos desde la confusión. La pérdida de orientación o capacidad de ubicarse correctamente en el mundo, en el tiempo, y en el espacio, o de la incapacidad de recordar correctamente acontecimientos anteriores es lo que usualmente llamamos confusión.

    Cuando es inminente el riesgo, puede presentarse confusión, desorden, incertidumbre y desorientación entre la población. En países, como el nuestro, donde la cultura de gestión de riesgos aún es incipiente, los desastres pueden llevar a toda una comunidad a la confusión y el caos. El desastre crece al afectarse el funcionamiento normal de las instituciones, incrementándose el número de afectados.

    La forma como se comunica el riesgo, por otra parte, crea más confusión. Un comportamiento normal, en estado de emergencia, es consultar los medios de comunicación. Sin embargo, los medios tampoco están preparados para el desastre. Surge, entonces, la opinión en contra de la información objetiva: “creemos que…”, “existe la sospecha de…”, “según fuentes…”, “un radioaficionado nos informa…”, son algunas expresiones en medio del caos y la confusión.

    Pero, también, corremos el riesgo que nos confundan. Hace algunos años me encontraba caminando con un amigo por alguna calle de mi ciudad. Al cabo de un rato nos sentamos para descansar; en cuestión de segundos nos vimos rodeados de policías. ¡Ellos fueron!, escuché en medio de la confusión. Estaba confundido y, al parecer, nos estaban confundiendo. Dos muchachos entre 13 y 15 años nos señalaban como responsables de algo que había ocurrido. Mientras un policía se disponía a colocarnos las esposas, desfilaron por mi mente posibles escenarios de algún crimen cometido… ¡Muchachos, nos están confundiendo, obsérvennos bien!, fue una frase que repetía vanamente. ¡Sí, ellos fueron! Confirmaban nuestros acusadores. Cuando todo intento de probar nuestra inocencia parecía no hallar eco, aparecieron dos adultos informando que los autores del delito habían sido detenidos con los objetos robados… se trataba de un robo. La confusión había cesado, nuestros acusadores escondieron sus caras al notar nuestra mirada de reproche. Sin embargo, me preguntaba de regreso a casa: ¿Cuál sería nuestro destino si los verdaderos culpables hubiesen escapado?, ¿qué sería de nosotros si en lugar de un robo hubiese sido un delito de grandes proporciones?, ¿cuántos inocentes están purgando una pena por causa de la confusión?

    Riesgo por el chisme. Uno de los enemigos más importantes que tienen las comunidades en riesgo es el chisme o el rumor. Pichón-Riviere en su obra Psicología de la vida cotidiana cita: “El rumor es la comunicación masiva y difusa, centrada en la información de que un hecho de características no explicitas va a suceder”. Tal como lo enuncia Kasperson, la transmisión a través de cada nodo de amplificación del rumor, termina por distorsionar la información original.

    Los chismes son informaciones parciales, a veces falsas o poco verificadas, a veces mal intencionadas o propagandísticas, que se difunden rápidamente en un determinado grupo o sociedad. En situaciones de riesgo, los rumores son muy frecuentes pudiendo generar otros riesgos. Los chismes o rumores pueden conducir a conductas de pánico. Por ejemplo, hace algunos años circuló un rumor por Internet que anunciaba la quiebra de una entidad financiera. Por culpa de este rumor, dicha entidad estuvo al borde del desastre.

    Sin embargo, no todo chisme es malintencionado o carente de veracidad. Algunas organizaciones se valen del chisme para hacer circular información importante que puede ayudar a prevenir desastres. Lo cierto es que los rumores abundan antes o después de cualquier desastre natural, tecnológico o social.

    A continuación describimos cuatro casos conocidos en los que el chisme ha jugado un papel muy importante.

    El crack de 1929. A propósito de la crisis financiera actual. El pánico financiero es uno de los ejemplos clásicos del chisme o el rumor.

    En marzo de 1929 aún continuaban las subidas fuertes, sin embargo, comenzaron a circular rumores de que la Reserva Federal preparaba medidas que pudieran paliar posibles recesiones y caídas económicas. Los nervios empezaron a fluir. Grandes magnates empezaron a salirse. El índice cayó 9,5 puntos. El martes 26, los nervios estaban desatados y se vendía lo que se podía. Los intereses se dispararon en un día hasta el 20%., sin embargo, Charles Mitchell, utilizó el dinero del Banco de la Reserva Federal para cubrir las ventas y eso frenó la caída e hizo recuperar la confianza. Aún así, aquel segundo día de pánico, la Bolsa cayó 15 puntos.

    http://sobrehistoria.com/el-crack-del-29-el-mayor-desastre-bursatil-de-la-historia/

    2. Y2K, el cambio de milenio. Pocos años antes de terminar el siglo XX, se propagó el rumor de un posible fallo de las computadoras por el cambio de fecha. Esta profecía apocalíptica se extendió rápidamente por todo el mundo. El rumor del efecto 2000 (Year 2000 o Y2K) afirmaba que millones de computadoras  se bloquearían o dejarían de funcionar. La causa del desastre en ciernes era un error de diseño de vieja data. En las computadoras de ese entonces, los dígitos de las fechas de los años funcionaban con las dos últimas cifras. Así las cosas, el 1 de enero de 2000 las computadoras no sabrían si estaban en el 2000, en el 1900 o en el 2100. Según el rumor, se tomaría la fecha como 1900 y, si no se corregía, los programas instalados incurrirían en cálculos cuyos resultados serían desastrosos. Surgieron, entonces, las posibles soluciones y los técnicos de la computación hicieron su agosto. Recuerdo que se ofrecían desde programas eliminadores del bicho Y2K (bug) hasta chips que garantizaban el cero error. Los que decidimos no comprar la medicina preventiva, recurrimos a realizar copias de seguridad y esperar el nuevo milenio. Recuerdo que después de dar los tradicionales “feliz año nuevo”, mi primera acción del nuevo milenio fue encender mi PC… Luego de unos segundos… mi anticuada computadora funcionaba perfectamente. Ejecuté uno que otro programa, verificando que el famoso Y2K era una falsa alarma. No obstante, para justificar el rumor, se publicaron otros rumores que daban cuenta de fallos de semáforos en Jamaica, cuentas bancarias en Japón y uno que otro satélite despistado. Pero, hasta donde sé, fueron sólo rumores.

    Guerra contra Irak, entre rumores y mentiras. No sabría decir si el rumor de armas de destrucción masiva en Irak fue sólo eso… un rumor. Sin embargo, los intereses petroleros en este país, modela un nuevo chisme o rumor: “las mentiras de Bush”.

    El senador republicano Ritter, en su momento, expresaba: “No podemos ir a la guerra basado en los rumores y la especulación, Antes de enviar a decenas de miles de tropas norteamericanas a pelear, matar y ser matado en nuestro nombre, tenemos que estar absolutamente seguros que hay una amenaza que merezca la guerra, que merezca el sacrificio”.

    Sin embargo, se inició la guerra con fundamento en el rumor o, en mi opinión, en los intereses económicos (petroleros). Pero, ojo, es mi opinión; es decir, no tengo las suficientes pruebas para afirmar que ello sea cierto. Así que espero no se convierta en otro rumor o chisme.

    Gripe Aviar. Desde hace algunos años le he seguido la pista a este riesgo con tendencias a pandemia (véase “De un brote a la pandemia”, en http://rincondelriesgo.blogspot.com/2006/08/de-un-brote-la-pandemia-la-real.html). En la parte final de este Rincón, exponía mi preocupación por el virus:

    “Lo que la mayoría de los legos ignoramos es el ¿por qué se preocupan los científicos? La respuesta es simple, ya vivimos lo estragos del virus H1N1, el cual mutó en 1918, durante la Primera Guerra Mundial, provocando la epidemia de la llamada gripe española, que mató entre 20 y 40 millones de personas. Este número de muertes fue superior al de la misma guerra, superior al de la famosa peste negra. Fue bautizada así porque, en aquellos años, España era de los pocos países de Europa donde no había censura por la guerra, por lo que fue la prensa española la primera en informar sobre la epidemia”.

    Si bien el virus H5N1 no ha presentado tan desolador panorama, los científicos conocedores de los posibles efectos de una mutación, conformaron un bloque común que permitiera detener el avance del virus. La pandemia de 1918 se propagó en tres meses en Norteamérica, tiempo aproximado del viaje en barco desde Europa. En nuestra época, sería en unas cuantas horas.

    Lo curioso de esta pesadilla en ciernes, es que no se ha propagado vía rumor por dos motivos. El primero obedece a las pocas muertes que causó la pandemia (menos de 200) y el segundo, para evitar el pánico. Sin embargo, ha circulado por la red otro tipo de rumor, a la cual le hago algunos comentarios:

    ¿Sabes que el virus de la gripe aviar fue descubierto hace nueve años en Vietnam?

    Falso, existen diferentes variantes de la gripe, una de ellas la de 1918

    ¿Sabes que desde entonces han muerto apenas cien personas EN EL MUNDO TODOS ESTOS AÑOS?

    Falso, en parte. Si lo que se quiere informar es la poca mortalidad, bastaría con decir que son pocos los decesos ocasionados por este virus. No obstante, el hecho que existan personas muertas, por pocas que sean, es de gran preocupación científica.

    ¿Sabes que los norteamericanos fueron los que alertaron de la eficacia del TAMIFLU (antiviral humano) como preventivo?

    ¿Sabes que el TAMIFLU apenas alivia algunos síntomas de la gripe común?

    ¿Sabes que su eficacia ante la gripe común está cuestionada por gran parte de la comunidad científica?

    ¿Sabes que ante un SUPUESTO virus mutante, como el H5N1, el TAMIFLU apenas aliviara la enfermedad?

    ¿Sabes que la gripe aviar, hasta la fecha, solo afecta a las aves?

    Contradicción con la segunda afirmación

    ¿Sabes quién comercializa el TAMIFLU? LABORATORIOS ROCHE

    ¿Sabes a quién compró ROCHE la patente del TAMIFLU en 1996?

    Y un largo etcétera.

    Desconozco el propósito de este rumor. Lo que sí podemos evidenciar es el poder de la red como propagador del chisme y el rumor. Finalmente, quiero aportar un poco al chisme:

    ¿Sabes que no todo lo que se dice en la Red es cierto?

    ¿Sabes que el chisme es una estrategia para acabar con la reputación de una persona o de una organización?

    ¿Sabes que es sorprendente el número de personas que creen en el chisme?

    Lo inquietante del rumor es nuestra ignorancia sobre su veracidad. Recientemente en Medellín ha circulado un rumor sobre grupos de limpieza social. Según el rumor, después de las 10 de la noche se “liquidarán” aquellos jóvenes que se encuentren en la calle. ¿Verdad o mentira?, ¿cuál es el verdadero propósito del rumor? Lo cierto es que muchos jóvenes dudan, antes de salir después de las 10 de la noche. Ese es el poder del rumor… sembrar la semilla de la duda.

    Riesgo
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