Rincón del Riesgo

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Riesgo prostático - mis momentos de angustia (tercera parte)

PARTE 3

Si te postran diez veces, te levantas,
otras diez, otras cien, otras quinientas.
No han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas

Almafuerte

Además de la hiperplasia prostática, tenía una hernia inguinal. Como dice el dicho “al caído cáele”. En 2009 fui operado de una hernia inguinal, según el urólogo se había vuelto a reproducir, pero mi temor era la próstata no la hernia, algo curioso puesto que el problema de la hernia me causó gran preocupación en su momento. Remito a los lectores de este Rincón a leer algo que escribí y titulé “Mi hernia y el poder de la mente”.

Si tienes cáncer de próstata, te recomiendo no seguir leyendo este artículo. Si te vas a hacer la biopsia para saber si lo tienes o no, tampoco te recomiendo seguir leyendo lo que voy a relatar. Estoy convencido que no es necesaria la advertencia anterior, pues lo que menos deseamos los pacientes de cáncer es saber del cáncer.

La biopsia, un resultado inesperado

Uno de mis pasatiempos es ver documentales en la televisión. Casualmente, me topé con un programa en el que un hombre estaba hablando sobre algunos chequeos médicos que se hizo en el momento de su jubilación. En el examen de tacto, el médico detectó algunas anormalidades en su próstata y le sugirió la biopsia. Este hombre fue un miembro del ejército de los Estados Unidos, cuando se refirió a la biopsia me dejó desanimado. Estaba convencido que era un procedimiento sencillo, pero la última frase que le escuché me dejó preocupado: “He sentido dolores en mi carrera militar, por accidentes o heridas en la guerra del Golfo, pero la biopsia fue algo peor…”. Miré el nombre del programa… “Los incurables”… y cambié de canal. No quise seguir escuchando.

Ahora, ajeno al problema, traté de buscar el programa en la Red para referenciarlo, pero no lo encontré. Tal parece que es una serie de Intinetwork “The intocables”. En la búsqueda, encontré el poema “Los incurables” del poeta argentino Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte), con cuya primera estrofa he iniciado este Rincón.

El 10 de junio me acerqué al hospital donde me realizarían la  biopsia, estaba relajado. Le pregunté a la enfermera cuánto duraría el procedimiento, me dijo que unos cinco minutos, lo que me tranquilizó más. Lo que sólo me dijo después, es que puede demorar mucho más, dependiendo del paciente, puesto que algunos no soportan el dolor y hacen más dificultosa la prueba. Llegó el médico e inició el procedimiento. Los dos primeros pinchazos eran para la anestesia, noticia que me relajó aún más. Bueno, vamos a tomar doce muestras, dijo el médico. Escuché una especie de zumbido y después un disparo… primera muestra. Pese a la anestesia, tal como lo dijo el militar, el dolor fue intenso. Cerré los ojos y dejé que el martirio continuara. Al rato pregunté ¿faltan dos?, sólo una, dijo el médico,  esperé el ya odiado zumbido. Una vez concluida la sesión, pude observar la enorme aguja con la que me había perforado el intestino y pinchado reiteradamente mi, también, enorme próstata.

Fuente: http://www.saludysintomas.com/wp-content/uploads/2011/12/Biopsia+de+prostata2.jpg

Sangré mucho ese día, pero sólo fue en ese día, lo normal es que sangres durante toda la semana, lo veía como un buen síntoma. Las doce tomas me fueron entregadas en seis frascos, los cuales llevé a un laboratorio clínico para su análisis.

El 22 de junio fui con mi esposa por el resultado de la biopsia. Empezamos a leer con mucha ansiedad el resultado. Así iniciaba la descripción del resultado:

Se reciben muestras de tejido prostático obtenidas con aguja cortante y numeradas del 1 al 6 así:

Continuamos leyendo:

En la muestra #1 hay hiperplasia células basales

Nada nuevo, ya lo sabíamos

En las muestras 2, 3, 4 y 5, cambios por atrofia inflamación crónica

Tampoco lo veíamos raro

En la muestra 6 que corresponde a base izquierda, se identifica compromiso por ADENOCARCINOMA del tipo acinar, sin otra especificación.

Luego de leer y releer la palabra resaltada en mayúscula, miré a mi esposa. Mija… tengo cáncer, le dije.

Mijo, métase a Internet y consulte bien, me respondió mi esposa. No había necesidad de hacerlo CARCINOMA es cáncer; sin embargo, me senté con ella y desde el teléfono móvil consultamos. Para tranquilizarla, le mostré que según mi historial y el resultado de la biopsia, el cáncer estaba en etapa 1 de 4. En la página http://www.cancer.org/index pude concluir que así era o, al menos, eso quería creer. Según la clasificación indicada, parámetros como el antígeno, el grado de Gleason, que en el resultado mostraba un valor de seis, el resultado del tacto, etcétera, permitían establecer el nivel del cáncer.

La última frase del informe de patología, indicaba en letras mayúsculas:

LE SUGERIMOS CONSULTAR INMEDIATAMENTE A SU MÉDICO TRATANTE

Lo de INMEDIATAMENTE me dio desconsuelo, con los tiempos de la EPS sabía que eso no era posible; no obstante, pedimos la cita (al Sistema) con el urólogo… fue programada para el 23 de julio.

Paciente con CA de próstata, mi nuevo calificativo

En los días y meses siguientes, en los diferentes centros médicos que visité, se me identificaba como “paciente con CA de cáncer”, un calificativo que buscaba algo de discreción con la abreviatura CA. Lo cierto es que pesaba sobre mí, tres grandes problemas: hiperplasia prostática, hernia inguinal y, ahora, un cáncer de próstata… al caído cáele.

Durante ese eterno mes, esperando la cita con el urólogo, me dediqué a mi trabajo y a producir modelos de vídeos interactivos en el Proyecto Descartes. Esta última actividad me hacía olvidar el CA de próstata. Las noches eran mi problema, pues me revolcaba en la cama pensando en lo que podría suceder, en mis hijos… en su futuro.

El 23 de julio llegamos, mi esposa y yo, al consultorio del urólogo con el resultado de la biopsia. Para nuestra sorpresa, nos atendió otro urólogo. Supuse que el anterior estaba de vacaciones. Por contraste al primer urólogo, se trataba de un médico joven, algo seco en el trato, sus ojos nunca se separaron de la pantalla del computador. ¿Cuál es tu problema?, me preguntó. No me gustó para nada la pregunta, suponía que todo lo sabía y sólo esperaba el resultado de la biopsia. Le relaté todo desde el principio y le dije que tenía el resultado de la biopsia. Me pidió el resultado y expresó: ¡Ah, ya… tienes cáncer! Para ayudarle más a mi angustia, no estaba de acuerdo con el concepto “próstata grande, antígeno alto”, calificando mi nivel de cáncer en un nivel medio de riesgo.

Finalmente, me despachó con unas órdenes para realizar los exámenes prequirúrgicos. Esto último me dejó tranquilo pues, según el urólogo, todo se solucionaba con la cirugía.

Ocho días después, surge mi cuarto problema que relataré en la cuarta parte de este Rincón. Mientras tanto, recordemos algo de Almafuerte:

No han de ser tus caídas tan violentas ni tampoco, por ley, han de ser tantas

Cuatro… es suficiente.

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