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Perlas Del Pensamiento

Temas y artículos sobre superación personal, sicología,realidad cuántica,cuentos para reflexionar

 

Sicodinámica y Energía Síquica

Es la ciencia que descubre y explica las manifestaciones y las consecuencias de la acción recíproca de las fuerzas mentales en los seres humanos. Todo ser humano es consciente de sus propios impulsos internos cada vez que unos deseos, sentimientos o emociones lo incitan a obrar, frecuentemente es también consciente de impulsos contrarios que se oponen a su acción. Los fenómenos mentales se distinguen de los físicos por el hecho de que los primeros son “vivencias” –experiencias que existen como tales solo para el sujeto de ellas- no vemos ni oímos el dolor, deseo o placer de otro ser humano, solo podemos comprender su vida mental indirectamente; cuando asociamos una determinada situación por la que pasa un individuo con una similar que vivimos nosotros es cuando podemos comprender algo de la misma. Cuando perseguimos algún fin utilizamos medios diversos; si un cambio en el ambiente nos impide realizar nuestra meta con los medios originales, la mente recurre a nuevos métodos para lograr su propósito. El hecho es que nuestra mente jamás está quieta, todo el día y toda la noche estamos pensando en algo: en estado de vigilia lo hacemos a nivel consciente algunas veces –otras no distinguimos bien que es en lo que pensamos- en la noche, durante el sueño aflora el inconsciente y por lo general tenemos sueños relacionados a algún tema en especial con el cual tuvimos todo o gran parte del día nuestro pensamiento ocupado. Cuando no logramos visualizar claramente qué pensamiento tenemos en un determinado momento sentimos sus efectos pues cada pensamiento trae consigo aparejada a una emoción; por eso muchas veces sentimos malestares y no sabemos a qué se deben, por lo general son ideas que nos vienen a la mente incluso cuando no las evocamos; cuyo factor desencadenante puede ser cualquier cosa que podamos asociar a determinada situación. En un principio las emociones nos sirvieron para lograr la supervivencia de la especie, de hecho la parte del cerebro relacionada con ellas es el llamado cerebro primitivo – o cerebro basal-formado por el hipocampo y la amígdala asentada sobre el tronco cerebral cerca de la base del anillo límbico -.En nuestros días, estas estructuras límbicas se ocupan de la mayor parte del aprendizaje y el recuerdo del cerebro, la amígdala es la especialista en asuntos emocionales, si queda separada del resto del cerebro, el resultado es una enorme incapacidad para apreciar el significado emocional de los acontecimientos; a veces se llama a esta condición “ceguera afectiva”. La raíz de la palabra emoción es el verbo latino “mover” además del prefijo “e” que significa alejarse, lo que implica que en toda emoción hay implícita una tendencia a actuar.
Nuestro inconsciente muchas veces grava en nuestra mente cosas de las cuales ni siquiera nos percatamos a nivel consciente, es decir el mero reflejo de una imagen en un cartel –al que no pusimos atención- fue captado y gravado en nuestro inconsciente.

Los pensamientos que se repiten durante mucho tiempo forman cristalizaciones que luego son muy difíciles de romper, por lo cual hay que estar muy atento  y tratar de cambiar de pensamiento cuando el que se repite es negativo.
Los fenómenos síquicos se manifiestan con diversos grados de intensidad, podemos interesarnos más o menos por una persona, hacemos más o menos esfuerzo por resolver un problema, etc.. Es decir varía la intensidad de nuestras aspiraciones de alcanzar determinadas metas.
Para explicar este fenómeno decimos que existen cargas de energía síquica de intensidad variable. La energía mental proviene de diversas fuentes y se aplica para alcanzar diversos fines, inmediatos, intermedios y finales.
Esto quiere decir que según el grado de deseo que tengamos sobre algo es como vamos a aplicar nuestra energía síquica, las fuentes de las cuales nos proviene por lo general son nuestros propios pensamientos y pueden tener cargas negativas o positivas.
Uno de los problemas con el cual nos enfrentamos- y quizás el más grande- a la hora de realizar un cambio en nuestra mente es el apego a funcionar en dos dimensiones temporales inexistentes: pasado y futuro. El nostálgico vive recordando el pasado y el ansioso proyectándose al futuro –el cuál no sabe si llegará-.
Es realmente limitante pues nos impide estar en el momento presente que es el único en el que podemos actuar. Estas actitudes son totalmente limitantes y nos sumen en la impotencia y resignación, pues no podemos hacer nada con lo que no tenemos; el pasado ya pasó y no se puede cambiar y el futuro quizás nunca llegue. En el pasado quedamos atrapados y nuestro pensamiento comienza a funcionar como un disco rayado (lo que clínicamente se llaman rumiaciones obsedantes) es un diálogo interno continuo, una forma de auto tortura muy dolorosa y desenergizante y constantemente estamos recriminándonos y sintiéndonos culpables por un amplio espectro de causas: que porqué hicimos o no hicimos tal cosa, que si hubiésemos dicho o no hubiéramos dicho, etc…; en fin son miles las recriminaciones que nos hacemos cuando funcionamos en el pasado.
Si nos anclamos en el futuro pasa lo mismo, rumiamos todo el día pero no con recriminaciones sino con miedos y preocupaciones: cómo pagamos nuestras cuentas el mes que viene; y si nos enfermamos; etc.., también miles de pensamientos nada productivos y paralizantes.
Cambiar no es fácil, es trabajoso y requiere en primer lugar estar decidido a hacerlo, mucha constancia para lograrlo y el compromiso y la decisión de trabajar sobre el Ser que somos. A veces para hacer hay que dejar de hacer.

 

“Rodeados por las nieves eternas del Himalaya Maestro y discípulo estaban sentados sobre cálidas mantas de pelo de yak.

 

El maestro se hallaba sereno y aquietado, totalmente inmerso en la contemplación y vivencia del paisaje majestuoso. Una sonrisa de plenitud iluminaba su rostro.
El discípulo se hallaba inquieto y desasosegado, totalmente inmerso en un torturante diálogo interno .Una mueca de angustia ensombrecía su rostro.
De pronto la voz del discípulo rasgó el milenario silencio.

-Maestro me doy cuenta de que en mí no habita la paz. ¿Qué debo hacer para cambiar mi realidad?

Lentamente la dulce y suave mirada del maestro se posó en él.

-Es fácil. Debes dejar de hacer.

La reacción del discípulo fue de total desconcierto.

-Pero si no hago algo, nada cambiará.

Una expresión de amorosa compasión se instaló en las ancianas facciones del maestro.

-Hijo mío, la gente pasa haciendo cosas, pretendiendo modelar la Vida, intentando modificar lo inmodificable, buscando ordenar lo perfectamente ordenado. El resultado salta a la vista.

En ese instante, una bandada de pájaros de las nieves sobrevoló el lugar en que los dos hombres se encontraban.

-Mira esas aves,- dijo el maestro, retomando el diálogo-¿crees que son felices?

Los pájaros, como respondiendo a la mirada del discípulo, realizaron una serie de maravillosos movimientos en el aire y emitieron sus más dulces trinos.

-Danzan y cantan, por lo tanto es evidente que sí  son felices –contestó el joven.

-¿Crees que hacen algo para ser felices?

El discípulo movió levemente su cabeza en un gesto que denotaba confusión. El maestro continuó hablando:

-Pues sí, hacen algo. Lo que hacen es dejarse ser. Y sí, no hacen algo. Lo que no hacen es impedirse ser. Tu ausencia de paz es el resultado de tus esfuerzos para hacer lo que tu mente te dice que debes hacer, a fin de convertirte en lo que supones que debes ser.

-Pero maestro es que yo quiero evolucionar.

-Si tu deseo es ése, facilita el desenvolvimiento de tu Ser natural. No pongas en su camino obstáculos nacidos de tu afán de control y él, te lo aseguro, sabrá hallar el modo y el rumbo. Toma, quiero regalarte algo que hace muchos años me regaló mi maestro. Al decir esto, el viejo lama introdujo su mano en un pliegue de su túnica color azafrán y luego la tendió hacia el joven.

Éste cogió un rosario tibetano cuyas cuentas de madera estaban muy gastadas, por dedos que con ellas oraron innumerables veces. No obstante, el desgaste no impidió que el discípulo percibiera algo escrito en ellas.

Cada cuenta tenía grabada una letra. A media voz leyó:

-“Si haces algo y no logras lo que buscas envía a buscarlo a tu no-hacer”.

El discípulo levantó su vista y la paseó por el paisaje de cumbres nevadas y cielo indescriptiblemente azul y simplemente vio sin intentar captar ni comprender lo que veía. Y la belleza llegó a él, le tocó e impregnó por completo. Y ni aún sus lágrimas pudieron impedirle ver lo que veía sin buscar ver.

Cambiar  es fácil, solo  debemos renunciar a uno de los hábitos más firmemente arraigados en nosotros: el intento de ser quienes los demás esperan que seamos y comenzar a Ser Quienes Somos realmente.

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