Perlas Del Pensamiento

Temas y artículos sobre superación personal, sicología,realidad cuántica,cuentos para reflexionar

 

Mirando la Vida con los ojos del Alma

“A mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba porque mi ruta había extraviado.¡Cuán dura cosa es decir cuál era esta salvaje selva, áspera y fuerte que me vuelve el temor al pensamiento! Es tan amarga casi cual la muerte; mas por tratar del bien que allí encontré, de otras cosas diré que me ocurrieron.

Yo no sé repetir cómo entré en ella pues tan dormido me hallaba en el punto que abandoné la senda verdadera….”

                                                                                                                                   La Divina Comedia
                                                                                                                                      Dante Alighieri
                                                                                                                                    -Infierno-Canto1

                                                                                                              

 

 

La Vida siempre se presenta según el color y con los ojos que la miremos, puede ser gris, triste, sombría o todo color de rosa y verde esperanza; esto es una realidad comprobada científicamente. Según la Física Cuántica procesamos 400 mil millones de bits de información por segundo  de los cuales solo somos conscientes de 2000(1) los cuales podemos interpretar de diferentes maneras según sean los paradigmas que rigen nuestra vida.

¿Cuál es la realidad entonces?.¿Qué es real y qué producto de nuestra imaginación?, estas son las dos preguntas más importantes que debemos hacernos si queremos cambiar nuestra vida, pues estas son las interrogantes que a nivel subconsciente nos perturban y nos crean situaciones que no deseamos y de las que muchas veces no podemos salir y nos encontramos atascados en un mar de dudas e incertidumbres. Hay un dicho popular que reza que “todo tiene una edad” y en algunos casos es totalmente cierto como por ejemplo cuando cumplimos los 50 años; no sé realmente porqué será así pero es; lo sé por propia experiencia (tengo ya 52 años) y por lo que he hablado con otras personas de diferentes credos y clases sociales. Hasta los 49 parece estar todo igual que cuando teníamos 20, nos sentimos seguros, tranquilos, trabajamos, pensamos todavía en estudiar y aunque veamos a nuestros hijos ya hombres y mujeres es como que todo sigue su curso, no importa si estamos solos o en pareja, vivimos como si nunca fuéramos a morir y vemos todo del mismo color de siempre hasta el día de nuestro cumpleaños número 50.

Ahí -no sé porqué extraña razón del Espíritu- es como si tuviéramos un interruptor en nuestra mente que ese día cuando abrimos los ojos por la mañana nos hace “clic” y ya nada es igual al día anterior. Toda nuestra vida pasa delante de nuestros ojos como si fuera una película de la cual ni siquiera nos vemos como protagonistas. Comenzamos por cuestionarnos todas y absolutamente todas nuestras creencias, desde lo religioso hasta lo más íntimo y personal y nos sentimos como si tuviésemos el  peso del Universo sobre nuestros hombros; tomamos conciencia de la muerte y vamos perdiendo la de la vida, nos preguntamos ¿cuánto me quedará?,¿despertaré mañana? y otra serie de preguntas más que en nada nos favorecen pues nos sumergen en una depresión de la cual muchas veces cuesta salir. Sabido es que a lo largo de nuestra existencia biológica vamos teniendo cambios a nivel celular y de la química de nuestro organismo pero esos cambios se van dando cada segundo en nosotros desde el día que nacemos y hasta el día que morimos; como dijo Heráclito en sus diálogos con Parménides “Nunca nos lavamos dos veces las mismas manos en el mismo río” y esto es muy cierto pues toda la naturaleza es cambiante, el Universo es cambiante, prueba de ello es nuestro propio amado Planeta Tierra, donde ahora hay desierto hace millones de años hubo agua y viceversa pero lo cierto es que no son nuestros cambios biológicos los que nos hacen de pronto tomar conciencia -como decimos a la uruguaya- del peso de la “mochila” que cargamos sobre nuestros hombros.

Volviendo a las preguntas del principio podemos decir con certeza que todo es real y todo es producto de nuestra imaginación y aunque parezca una paradoja las dos respuestas son ciertas dado que existen tantas realidades como seres humanos y somos nosotros quienes creamos la nuestra con nuestra imaginación, es decir con nuestro pensamiento. Hay una frase que leí en un libro que me gustaría compartir pues es una de las más grandes verdades escritas en la historia de la humanidad:

“Siembras un pensamiento, cosechas una acción. Cosechas una acción y siembras un hábito; siembras un hábito cosechas un carácter, siembra un carácter y cosechas un destino”.(2)

En esta frase yace encerrado el secreto que nos cambiará la vida y nos dará alegría y triunfo en lugar de desazón y fracaso después de los 50 si meditamos sobre ella, nos va a enseñar a ser protagonistas de la película de nuestra propia vida en lugar de verla pasar por delante de nuestros ojos sin entender cuando y como se filmó.

Vamos ahora a analizar un poco la frase por partes :

1-Siembras un pensamiento cosechas una acción : Todo acto siempre es precedido por la intención de actuar, todo ser coherente y lógico antes de hacer algo piensa que lo va a hacer, es decir si yo voy a mirar televisión en mi mente aparece la idea primaria :deseo ver algo en la televisión.

Nuestra mente es donde nace nuestro pensamiento; en el ejemplo la idea de ver televisión, entonces encendemos nuestro televisor y comenzamos a buscar que podemos ver que nos interese; encontramos entonces un determinado programa en un cierto canal y lo miramos; eso se nos puede dar un día solo y al otro se nos ocurre otra idea.

2- Cosechas una acción y siembras un hábito: Si la idea de ver ese determinado programa en ese cierto canal nos interesa lo suficiente lo vamos a recordar y a poner atención que días y en que horarios lo trasmiten. Luego vemos que lo vuelven a pasar mañana en el mismo horario entonces ya programamos nuestra mente para que lo recuerde y ese día cuando nos levantamos pensamos “que suerte hoy me pasan tal programa a tal hora”; con ese pensamiento nos levantaremos varios días y cuando llega la hora encendemos el televisor y vemos nuestro programa.

Un día nos despertamos pero ya no pensamos que está el programa que tanto nos gusta sino en cualquier otra cosa que nos venga a la mente, pero a la hora que trasmiten el programa en cuestión OH “¿casualidad?, encendemos el televisor y nos ponemos a ver el programa.

Amigos les diré que no es ninguna casualidad, simplemente hemos sembrado un hábito, el de encender el televisor a determinada hora para ver determinado programa, y esto es lo que hacemos en todos los órdenes de nuestra vida, pensamos, actuamos en consecuencia y terminamos sembrando un hábito que cuanto más tiempo esté con nosotros más nos costará deshacernos de él si vemos que nos es perjudicial y deseamos cambiarlo.

3- Siembras un hábito cosechas un carácter : Sembrando hábito tras hábito es como vamos forjando nuestro carácter, en realidad esto comienza en nuestra infancia más tierna pues son nuestros padres quienes nos van haciendo crear hábitos como el de lavarnos la cara y los dientes cuando nos levantamos, comer a determinada hora, etc.

Según sea nuestro carácter fuerte o débil será como nos desempeños a lo largo de nuestra vida y de ello dependerá nuestra habilidad para responder ante tales o cuales situaciones.

4-Siembra un carácter y cosechas un destino:  A medida que vamos afianzándonos en nuestros hábitos nuestro carácter cada vez se hace más definido, entonces el resultado de pensar y obrar en consecuencia creándonos determinados hábitos que van a formar nuestro carácter es lo que comúnmente llamamos “destino”.

Todo esto comenzó con un simple pensamiento en  nuestra mente.

La mente humana trabaja de dos maneras : consciente e inconscientemente, la parte consciente es la que nos permite poner atención a un determinado pensamiento que si se repite varios días, horas, meses o años se imprime en nuestra mente subconsciente y es la que nos va a formar los hábitos, definir el carácter y crearnos un destino pues el subconsciente no piensa por si mismo, solo recibe órdenes de la mente consciente y las cumple “a ciegas” sin cuestionarse si está bien o mal.

A veces nos envía alguna débil señal a la cual jamás damos importancia de que hay “algo” que no está tan bien como quisiéramos y es nuestra mente subconsciente el interruptor que nos hace el famoso “clic” cuando cumplimos los 50 y nos hace ver nuestra vida como si fuera una película y recién ahí logra que le prestemos atención y comencemos a cuestionarnos todo en nuestra vida.

La buena noticia es que el proceso es reversible y que como nos fuimos programando para dejar pasar la película de nuestra vida sin ser los protagonistas ahora podemos empezar a revertir la situación y tomar conciencia de que es lo que funciona mal en nosotros y porque estamos donde nos encontramos.

Entonces lo primero que debemos hacer es ver claramente que es lo que hemos hecho que nos satisface y que es lo que no es como quisiéramos. Cambiando nuestros pensamientos podemos quitarnos de encima viejos hábitos que nos perjudican pero como en el Universo no existe el vacío, no lo acepta, debemos crearnos hábitos que nos hagan sentir bien y realizados como seres humanos para suplantar los que nos perjudican.

Como decíamos recibimos por día más de 400 mil millones de bits de información que nos llegan de todas partes, la televisión, compañeros de trabajo, hasta cuando estamos viajando ya sea en automóvil o en el ómnibus nos pasan por delante carteles de publicidad de todo tipo que la mayoría de las veces ni siquiera vemos a nivel consciente pero sí entran directo al subconsciente y a mi me ha pasado ( creo que a casi todos) por la noche soñamos con cosas que no sabemos ni de donde provienen pues nos fuimos a dormir pensando en otra cosa o en nada directamente (algo que recomiendo hacer para poder conciliar el sueño y no desvelarnos : acostarnos y dejar la mente en blanco sin ningún tipo de pensamiento, poniendo atención solo a nuestra respiración -al comienzo los pensamientos vienen y van pues nunca cesan pero con la práctica a los pocos minutos y sin darnos cuenta estamos dormidos). Estos sueños de los cuales no sabemos su procedencia son el resultado de lo que entró a nuestra mente subconsciente sin darnos cuenta y no tiene porque ser precisamente ese mismo día puede ser algo que nos entró al subconsciente hace un mes y en un momento determinado se revela.

Decíamos que de esos 400 mil millones de bits de información que recibimos solo somos conscientes de 2000 bits los cuales interpretamos de acuerdo a nuestras creencias y conceptos preconcebidos de las cosas.

Vamos seleccionando y solo nos quedamos con lo que realmente nos interesa, debido a que nuestro pensamiento funciona por medio de asociaciones -por ejemplo la palabra agua nos sugiere un sinfín de cosas, desde un viaje a las playas más hermosas hasta hacernos desear tomar un té; puede también hacernos recordar algún inconveniente o situación de peligro que hayamos vivido donde hubo agua de por medio. Así es como funciona nuestra mente, de una forma dual (consciente e inconsciente) y creándonos ideas por asociación.

Esas asociaciones son las que nos hacen actuar, si son positivas lograremos nuestro triunfo, si son negativas no fracasaremos porque directamente nos paralizan y quedamos estancados o sea no hacemos “nada” por más que tengamos las mejores ideas, el miedo detiene, paraliza, envenena nuestra vida y nuestro Ser Interior, no permite que se expanda y crezca.

Esto es lo que nos pasa a todas y todos después de los cincuenta, nuestras asociaciones son más de temor y desdicha que de alegría, como dije antes tomamos conciencia de la muerte y vamos perdiendo la de la vida, nuestra Vida; entonces pensamos ” se me fue el tiempo” “me hubiera gustado ser….” (artista, escritor, pintor, etc..); pero ahora no sé por donde empezar porque se me fue la vida en… “trabajar duro para tener una jubilación -si es que llego a cobrarla-”, “criar hijos, atender a mi marido” y un sinfín de etcéteras y pensamientos de este tipo que hace que nos sintamos como si recién despertáramos de un profundo sueño.

Este es el preciso momento de “mirar la Vida con los ojos del Alma”, es decir con nuestro corazón. Si hacemos esto veremos que podemos comenzar a reconstruir nuestra vida de acuerdo a nuestras expectativas, ahora de forma contraria a lo que pensamos tenemos más tiempo, los hijos ya crecieron, no tenemos porqué trabajar tan duro y lo mejor de todo es que podemos aprender a amarnos más a nosotros mismos tal y como somos; solo debemos proponérnoslo y lograremos lo que quiera que sea que nos hace felices.

Vamos a mirarnos en el espejo ya no con los ojos de la mente sino con los del corazón y entonces éste nos devolverá una hermosa imagen de alguien  que “ha vivido” y fue muy útil para la sociedad, pero también nos dice que es hora de comenzar a ser útiles para nosotros mismos y que todavía somos fuertes, jóvenes y seguimos teniendo una vida por delante : la vida con la que alguna vez soñamos y ahora podemos hacer realidad.

Sólo debemos tomar conciencia de que Somos Vida y vivir cada día como si fuera el último, no porque nos quede poco tiempo sino porque debemos disfrutar cada instante al máximo y poco a poco las interrogantes que tenemos se nos responderán solas.

 

 

 

 

Bibliografía

1-Contratapa del libro ¿¡Y tú  Qué Sabes!?-Arntz William, Chasse Betsy y Vicente Mark-Ed. Kier

2-El monje que vendió su Ferrari-Sharma,Robin S.-Pág. 65 -Ed. Plaza Janes

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