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Momento crítico en lo océanos

Los océanos, que regulan el clima y nos proporcionan del 70 al 80 por ciento del oxígeno que respiramos, además de alimento, entre otros servicios, viven serios problemas. “La contaminación del mar nos ha llevado a un límite y desde hace años enfrentamos un momento crítico, pero ahora llegamos a un máximo”, afirmó Francisco Solís Marín, quien aseguró que sabemos más de los cráteres de la Luna que de los mares.

El integrante del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM señaló que a eso se suma la sobreexplotación de especies marinas, el calentamiento global y el cambio climático, que impactan en la temperatura de mares, en el suministro de nutrientes, en la composición química de sus aguas, en los vientos, las corrientes y eventos extremos como ciclones.

En el marco del Día Mundial de los Océanos, que se celebra hoy, resaltó que se prevé que para 2030 el calentamiento de la Tierra, producto del cambio climático, ocasionará un incremento de 18 centímetros en el nivel medio global del mar, lo que provocaría la inundación de asentamientos en costas, que constituyen el 40 por ciento de la población mundial.

De seguir la tendencia actual, para ese año habrán desparecido islas y litorales, porque estarán sumergidos en el mar. Ése sería el caso de las costas sur del Mediterráneo, oeste de África, sur de Asia o la península de Baja California, en México, ejemplificó.

Para el 2070 se registrará el impacto más fuerte de fenómenos como el deshielo de los casquetes polares y la acidificación de las aguas, cuando se sentirán las consecuencias de no contar con los beneficios de los océanos, aunque ya desde ahora lo hemos comenzado a vivir, con ciclones cada día más fuertes.

Además de que a fin de siglo los osos polares podrían extinguirse y que cerca de 150 ballenas, delfines y marsopas sucumben diariamente en todo el mundo debido a que quedan atrapados en los aparejos de pesca: un promedio anual de casi 55 mil decesos de esos animales.

Solís Marín destacó que los sistemas marinos son los más diversos del planeta, mucho más que una selva, y su deterioro provoca la muerte de cientos, o quizá miles, de especies que nunca conoceremos. Se estima que a diario se pierden alrededor de tres mil especies marinas, entre plantas y animales.

El desconocimiento del mar es increíble (es más extenso que toda la tierra junta, al cubrir 71 por ciento de la superficie de nuestro mundo, con 360 millones de kilómetros cuadrados, y representa 97 por ciento de los recursos hídricos terrestres), el bioma más numeroso en kilómetros cuadrados es el océano profundo, que va de los 200 a los 11 mil metros de profundidad.

Empero, no conocemos ni el 10 por ciento de su biodiversidad, que abarca desde las ballenas hasta los microorganismos. Es un universo, y en una sola gota de agua pueden existir más de 100 especies de organismos, aclaró en conferencia de medios en el ICML.

“El panorama es catastrófico y tenemos que hacer algo; no obstante, se está haciendo muy poco. Hay que invertir más, concientizar a los tomadores de decisiones, pero también a la sociedad. Se requiere mucho esfuerzo, dinero y conciencia. Tenemos que darnos cuenta de que lo que hagamos de forma individual cuenta. En cada uno de nosotros está la solución. El efecto hormiga es lo mejor”, remarcó.

Antes, la directora del ICML, Elva Guadalupe Escobar Briones, opinó que se debe poner en marcha un movimiento mundial ciudadano a favor de los océanos. “El mar, hogar de los organismos marinos, también genera energía, permite la pesca, el transporte marino y hasta fármacos que todos los días mejoran la calidad de la vida de las personas, al reducir el dolor o facilitar la visión”.

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Boletín UNAM-DGCS-390

Ciudad Universitaria.

8 de junio de 2016

Educación y cultura, Salud

La idea - Autor David Gómez Salas

La idea © David Gómez Salas

Una vez, cuando trabajaba  en el “Centre d’étude Pensée”; Egbert, Benedetto y yo estudiábamos los procesos que se llevan a cabo en el cerebro humano, con la finalidad de conocer los mecanismos funcionales mediante los cuales surgen las ideas. Hay ideas que surgen aparentemente en forma espontánea y otras que surgen de manera inducidas por el deseo o propósito de resolver algún problema, alcanzar alguna meta, o investigar sobre algún aspecto de la vida.

En el  hemisferio derecho del cerebro se llevan a cabo los procesos creativos, la imaginación, innovación y conceptualización; en el hemisferio izquierdo los procesos analíticos, es decir el pensamiento basado en lo que a cada persona le parece lógico.  Por lo tanto las ideas nacen mediante la interacción de neuronas del hemisferio derecho con neuronas del hemisferio izquierdo. La idea es el resultado o producto de la imaginación y está impulsada, examinada y retroalimentada por el análisis lógico.  Los alcances y validez de las ideas se enriquecen o limitan por los conocimientos. El núcleo de una idea aparenta emerger en un instante debido a que la  velocidad de los procesos cerebrales, interacción de las neuronas, se lleva a cabo en milésimas de segundo.

Era obvio que sabíamos que las ideas eran producto de los procesos que se llevan acabo en el cerebro, que las neuronas interactúan entre ellas y que tienen cientos de formas de comunicarse y compartir la información. Pero…

Una noche, cuando cada uno de nosotros se encontraba en su casa, ni siquiera vivíamos cerca; cada uno de nosotros tuvo una idea y elaboró unas notas con el propósito llevarlas al trabajo al día siguiente para comentarlas con los demás. Resultó que los tres llevamos la misma idea.

A los tres se nos ocurrió proponer el mismo experimento para avanzar en nuestras investigaciones ¿Cómo explicar lo que había sucedido? En tres cabezas, tres cerebros diferentes, había surgido la misma idea, en forma simultánea.

Por mucho que tres personas convivan, es imposible que coincidan en imaginación, capacidad de deductiva y conocimientos. La probabilidad es muy baja.

Las sorpresas siguieron en el mismo sentido y varias veces se repitió que al elaborar en casa una propuesta volvimos a coincidir y nos sorprendíamos al mostrar la propuesta que habíamos elaborado en forma personal y conocer las otras dos propuestas. No comentamos nada a la jefa del laboratorio pues los tres pensamos (volvimos a coincidir) que la jefa Claudia podría decidir correr a dos de los tres, y de esa manera ella obtendría las mismas ideas pagando a solo un investigador y se ahorraría el pago de dos salarios.

Decidimos que nuestra investigación sobre el origen de las ideas, también debía incluir el papel que desempeñan los mecanismos de interrelación entre las personas que trabajan mucho tiempo en equipo. De esa manera logramos hacer interesante un asunto que al principio lo vimos con preocupación.

Tomé la decisión de cambiar de trabajo sin hacerlo del conocimiento de los otros dos. Me puse encontacto con otros centros de investigación para buscar un nuevo trabajo.  Llené diversas solicitudes de trabajo y tuve varias entrevistas para encontrar acomodo en una nueva institución.

Un día recibí un correo electrónico con la noticia había sido aceptado en el  ”Istituto di ricerca delle Idee”. Tuve sentimientos encontrados; por una parte alegría por terminar con la incómoda situación de tener las mismas ideas que otros dos amigos y por otra parte sentí nostalgia por solo saber que dejaría de ver a dos de mis mejores amigos.  No comenté nada con Egbert y Benedetto, esperé un momento anímico adecuado para hacerlo, pero no podía esperar mucho, pues debía platicar con ellos para ponernos de acuerdo sobre la continuidad de los trabajos y las publicaciones en curso.

El ambiente de trabajo se diversificó porque se incorporó una investigadora de nombre Teresinha, con ella no sucedía lo de tener las mismas ideas a la hora de proponer proyectos. Su participación le daba variedad al equipo de trabajo. Este acontecimiento me hacía pensar que no había sido buena mi decisión de cambiar de trabajo, pero la suerte ya estaba echada.

Una tarde noche me reuní con mis dos amigos para informales que dejaría de trabajar en el “Centre d’étude Pensée” dentro de 30 días y que trabajaría en el “Istituto di ricerca delle Idee”. Benedetto me dijo de inmediato ¡No puede ser tanta coincidencia, yo también iré a trabajar a ahí! De inmediato Benedetto y yo volteamos a ver a Egbert, que con una sonrisa confirmo nuestras sospechas ¡Los tres habíamos tenido la misma idea!

Sabíamos que no era necesario preguntarnos sobre las propuestas de trabajo de investigación que elaboramos cada quien, sabíamos que serían prácticamente idénticas, como resultaron ser.

Me intrigaba saber porque nos habían contratado en el “Istituto di ricerca delle Idee” a pesar de que los tres habíamos presentado prácticamente la misma propuesta de trabajo de investigación. Las personas encargadas de la contratación podrían pensar que de nosotros tres, uno era creativo y los otros habían plagiado la idea. Cuando hubo la oportunidad le preguntamos a Aldo nuestro nuevo jefe ¿Porque nos contrataron a pesar de que presentamos la misma propuesta?

Tomamos la decisión la subdirectora Dorine y yo — Contestó Aldo. Nos gustó la propuesta y no juzgamos que la idea fuera de uno solo y dos la hubieran plagiado; porque resulta que Dorine y yo, también tuvimos la misma idea…

Cuentos y poesías

Mar de luz © David Gómez Salas

Mar de luz © David Gómez Salas

Soconusco Anthology

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Recuerdo que en una ocasión, estando en cuarto año de primaria en el Colegio Miguel Hidalgo de Tapachula Chiapas, fuimos a pasear a la costa de Puerto Madero todos los alumnos del salón. Al caminar por la playa encontramos un tronco de un enorme árbol que el mar había arrojado a la orilla y atracado en la arena. Era un tronco viejo negro que se notaba había viajado por el océano pacífico largo tiempo antes de llegar a ese sitio. El tronco principal apoyado con sus ramas sobre la arena, había quedado inclinado formando una especie de tobogán.

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De inmediato empezamos a jugar a subirnos por el tronco inclinado hasta alcanzar el punto más alto y arrojarnos sobre las olas. Subíamos rápido para tirarnos un clavado sobre la cresta de las olas más grandes y viajar sobre ellas hasta la orilla.

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Una vez tardé en subir la rampa del tobogán (el tronco) y la ola me sorprendió a medio ascenso,  me derribó del árbol y me hizo girar muchas veces en el interior de la ola, de tal forma que perdí el sentido de la orientación; y en medio del agua y la espuma, no podía saber donde era arriba y donde era abajo. Finalmente llegué a la orilla y al caer sobre la arena, obviamente, se me aclaró donde era abajo y arriba.

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Seguimos jugando más tiempo y más tarde me quedé observando las olas, se formaban las crestas y se propagaban las ondas hasta llegar a la arena de la playa. Varías veces pensé que podría en estudiar la carrera de físico y así tener los conocimientos suficientes para saber como se formaban las olas,  y la energía que contienen las olas de acuerdo a su tamaño. Estaba maravillado por la magnitud de la energía de las olas, había sentido la fuerza y energía de la ola que me había arrastrado.

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Pensaba en los millones de olas que se producen en las costas de México y que podrían ser utilizadas para generar energía eléctrica y quizás lograríamos ser un país iluminado por sus olas. Si un pequeño dínamo de bicicleta es capaz de hacer que un foco encienda, millones de enormes olas serán capaces de encender millones de lámparas, cavilaba. Podríamos iluminar las carreteras, las ciudades, los ranchos, aeropuertos, las rutas de ferrocarril, los puertos, etc.

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La energía eléctrica viajaría por una red de cables para distribuirla en toda la república. Instalaríamos millones de lámparas para irradiar la luz y propagarla por el aire como la propagaba el farol de la esquina junto a la casa. Quizás podríamos producir diferentes luces, unas más blancas y otras con bellos tonos azules para recordar que esa luz proviene del mar y además para darle a la noche un bello paisaje de colores.

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Al pensar en mi proyecto ficticio, me preocupaba en descubrir la forma de almacenar la luz que no se usaría de día, para poder usarla en la noche.  En aquella época no existían pilas recargables y no reparaba en las baterías de los autos.

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Imaginaba que podría construir cuartos con múltiples cables eléctricos de entrada y salida que no hacían contacto entre ellos. La energía eléctrica arribaba al cuarto por un cable súper grueso del cual salían miles de cables de menor grosor que tenían la punta cortada sin cubierta plástica. Frente a estos miles de cables que descargaban la energía eléctrica al cuarto, había un sistema (similar al de entrada) para que saliera la energía eléctrica, eran otros miles de cables que tenían la punta cortada sin cubierta plástica que se conectaban a otro cable súper grueso por el que se recolectaba toda la energía eléctrica que salía del cuarto de luz.

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La luz que arribaba al cuarto descargaba a través de miles cables con la punta pelada y cuando el  cuarto se iba llenando de energía eléctrica lograba hacer contacto con los miles de cables del sistema de salida. De esa manera la energía eléctrica podía estar varias horas dentro de ese cuarto.

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En la noche el cable principal que alimentaba el cuarto del almacén de luz, era conectado directamente al cable de salida (se puenteaba) y la luz fluía directamente hacia los sistemas de iluminación sin pasar por el cuarto de almacenamiento de luz.  Tal como una vez lo vi una vez, en que el dueño de un taller puenteaba el medidor de luz; y otras veces vi como puenteaban los sitios en que iban los fusibles del Switch, conectando directamente la entrada y salida de Switch con un alambre delgado.

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Al no existir más entradas de energía eléctrica al cuarto de almacenamiento, la luz almacenada en el cuarto de luz, se iría fugando poco a poco por el sistema de salida. El funcionamiento del almacén de luz lo sentía obvio, con base en mi imaginación.

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De manera intuitiva imaginaba a la luz como un conjunto de micropartículas que fluían por los cables a velocidades increíblemente altas y que al salir radiantes por los focos viajaban por el aire a velocidades aún más altas.

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Escuchaba a algunos adultos platicar sobre la velocidad de la luz, cuando había relámpagos y truenos, durante las tormentas de Tapachula. Cuando caía un rayo, veíamos primero el relámpago y más tarde escuchábamos el trueno; era una demostración de que la luz viaja más rápido que el sonido.  Para mí, el rayo representaba a la corriente eléctrica viajando por el aire rumbo a la tierra, en forma similar a como viajaba por los cables; y ver el rayo de lejos, representaba el viaje de la luz desde el sitio que cayó el rayo, hasta el sitio en que me encontraba y lo percibía con mis ojos.

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Años más tarde supe sobre la corriente eléctrica y los fotones, explicaciones más formales y científicas. Pero de niño, encontraba explicaciones con la  ilusión de creer que podía entender lo que veía.

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Mi curiosidad enfrentaba un inmenso universo de dudas, que iría aclarando poco a poco con el estudio, conforme estuviera más en contacto con la ciencia, ese mar de luz. Por supuesto que el universo es infinitamente más grande que el mar, lo que uno aprende siempre será muy poco. Pero es lindo soñar y absorberse en las ideas, jugar con la imaginación.

Cuentos y poesías

En México hay talento, lo que no hay son oportunidades para su gente

El rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, afirmó que a México no le faltan talentos, sino oportunidades para que sus jóvenes, la mejor promesa que tiene el país, sean el semillero de soluciones para mejorar el entorno social.

Al premiar a los 89 ganadores de la Olimpiada Universitaria del Conocimiento Bachillerato 2015, manifestó que éstos son estudiantes que poseen determinación, disciplina, tenacidad, compromiso, así como el deseo de aprender y compartir.

Dichas cualidades, agregó el rector, son indispensables para alcanzar sus aspiraciones personales y profesionales.

Al dirigirse a los universitarios, expresó que seguramente entre ellos están los próximos astrónomos, juristas, biólogos, filósofos, líderes en diversos campos y funcionarios públicos que incidirán positivamente en el crecimiento de México.

A ellos, añadió Graue, la Universidad les brinda la oportunidad de prepararse, ordenar sus conocimientos y su pensamiento, a fin de que sean individuos que luchen por una sociedad mejor estructurada y más equitativa.

En el auditorio Alfonso Caso, el rector también reconoció a 10 coordinadores académicos de la Olimpiada del Conocimiento la cual, dijo, es una muestra de que esta casa de estudios impulsa acciones para elevar la calidad académica; fomentar el estudio de las distintas disciplinas científicas, sociales y humanísticas; incrementar el conocimiento y promover la sana competencia.

Este año es en el que más medallas se han otorgado (19 de oro, 22 de plata, 25 de bronce y 23 menciones honoríficas). Sin embargo, resaltó que se inscribieron casi dos mil alumnos, 500 menos que el año pasado, por lo que convocó a la comunidad universitaria a trabajar para incrementar el número de concursantes.

“Hacer una mejor Universidad es un compromiso de todos. A ustedes les pido que se entreguen a sus estudios con pasión y afán de superación; a los profesores que transmitan la importancia del estudio y el amor por su campo de conocimiento; y a los funcionarios y personal académico administrativo que continúen trabajando con ahínco para que la Universidad siga siendo la que todos esperamos”, expuso.

El rector aseveró que esta competencia es, en sí, “una disciplina de superación académica, y la constante superación académica es la esencia de la Universidad”.

A nombre de los galardonados, la alumna Fátima Pamela López Medina, ganadora de la medalla de oro en Literatura, señaló que los jóvenes reconocen a la educación como la vía  más efectiva para lograr sus sueños. No sólo están comprometidos con ella sino que buscan disfrutarla con actividades extracurriculares como la Olimpiada.

El reto, agregó, no fue sencillo, pues hubo que vencer a muchos jóvenes más, sacrificar horas de sueño, días de diversión, fines de semana;  pero el resultado nos llena de alegría y satisfacción.

“Hoy demostramos que somos dignos representantes de nuestra Universidad, que la forma en que le agradecemos ser parte de ella es estudiando. Somos merecedores de llevar el azul y oro, y que día a día nos esforzamos para crecer como universitarios y seres humanos, preparándonos para contribuir como ciudadanos útiles a nuestra sociedad”, aseguró la estudiante del Colegio de Ciencias y Humanidades Naucalpan.

Para Francisco Javier Durán López, quien consiguió la presea dorada en Matemáticas, la responsabilidad de los jóvenes universitarios es cumplir con sus deberes, a fin de que en un futuro próximo puedan contribuir en la solución de los problemas sociales, políticos y de seguridad del país.

“Debemos tomar el mejor ejemplo de los mayores, la sabiduría de los docentes y capacitarnos en el área que seamos mejores, aprovechar al máximo la Universidad, a la que no acceden todos. Forjarnos como ciudadanos capaces de revertir el daño a la sociedad mexicana. Debemos ser, pues, agentes de cambio“, añadió.

Finalmente, Alejandro Bravo Mojica, coordinador del Área de Matemáticas del Comité Organizador de la Olimpiada, exhortó a los estudiantes a seguir cultivándose en el conocimiento, pues cada vez se aprende más rápido, pero también cada día se ignora mucho más.

Confió en que, como en abril pasado, cuando a las redes sociales saltó la imagen de Olga Medrano Martín del Campo, medalla de oro en la Quinta Olimpiada Europea Femenil de Matemáticas, cada día se reconozca a más personas valiosas y haya más estudiantes destacados en biología, física, geografía, historia, literatura y química del bachillerato universitario.

Boletín UNAM-DGCS-359 — Ciudad Universitaria. -  25 de mayo de 2016

Educación y cultura

Luis Javier y Luis Donaldo. Autor David Gómez Salas

Luis Javier y Luis Donaldo

© David Gómez Salas

La mañana del jueves 12 de octubre de 1978 al desayunar con Luis Javier Castro Castro y Luis Donaldo Colosio Murrieta, en la ciudad de Mérida Yucatán; me propusieron que al terminar de desayunar rentáramos un auto y nos fuéramos a Chichen Itzá y sus alrededores. Se antojaba el paseo porque la zona es bellísima y además el paseo me permitiría convivir con Luis Javier, que años antes había sido mi compañero de trabajo en el Plan Nacional Hidráulico; y no lo había visto desde que renunció a ese trabajo, para ir a estudiar a Austria.

Siempre he tenido metido en mis huesos una interpretación extrema sobre mis compromisos y había viajado a Mérida a presentar una ponencia denominada  Modelo Auxiliar de Manejo del Agua en una Ciudad ese jueves a en la tarde. Una de las seis conferencias que se daban sobre el tema de Ingeniería Ambiental, en el IV Congreso de la Academia Nacional de Ingeniería.

Luis Javier  y Luis Donaldo ya había presentado el día anterior una ponencia titulada Migration, Urbanization and Development in México, era un trabajo desarrollado en Austria en International Institute for Appliied System Analysis. Tuvieron poca audiencia debido a que una línea aérea estaba en huelga y muchos congresistas habían cancelado su participación.

Con base a lo que había sucedido en su conferencia, me dijeron que  no valía la pena que me quedara a dar mi conferencia, debido que era muy probable que hubiera poca asistencia. Pero tengo muy arraigado el cumplir con mis compromisos, aún en circunstancias en que el logro por cumplirlos sea muy pequeño o nulo.

No fui al paseo, me quedé a dar mi conferencia y efectivamente hubo poca audiencia. Bueno al principio porque después llegaron muchos jóvenes estudiantes del Instituto Tecnológico Regional de Mérida; que imagino los llevaron forzados, con la motivación de subirles un punto en alguna materia. No me importó, porque los estudiantes fueron muy participativos e hicieron muchas preguntas, comportamiento que contribuye a  explicar mejor los conceptos.

También fue estimulante, darle ánimo a un joven conferencista que estaba nervioso porque era la primera conferencia que iba a dar. Le dijimos muchas palabras de ánimo y creo que resultó muy útil la observación siguiente: Tú desarrollaste el trabajo que vas a presentar, específicamente nadie sabrá más que tú sobre este trabajo.

Al joven conferencias le fue muy bien, porque efectivamente nadie podía saber más que él. Quizás podía asistir a su conferencia algún especialista en contaminación del aire, pero específicamente de los experimentos y resultados de aquel trabajo, no podría saber más. Durante toda su conferencia, lo vi radiante.

A Luis Javier y Luis Donaldo, los volví a ver otras veces, al primero como amigo y al segundo, de lejos, como personaje destacado en el gobierno: Director General de Programación y Presupuesto Regional en la Secretaría de Programación y Presupuesto, Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, dependencia que después se llamó  Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y finalmente como candidato a la presidencia de México. Pocas personas conocen a Luis Donaldo como una persona interesada en el estudio de los aspectos económicos y sociales de México. Lo recuerdan muchísimo más como político, pero la mayoría de los seres humanos son polifacéticos, porque así es la vida, solo se vive una vez y no sabemos cuánto tiempo.

Luis Javier y Luis Donaldo eran dos jóvenes estudiosos, optimistas, alegres y perseverantes. Fue por  Luis Javier que conocí algunas definiciones matemáticas sobre bien público y privado. Tales como:

Sea:

X1=El bien que pertenece a la persona 1

X2=El bien que pertenece a la persona 2

X3=El bien que pertenece a la persona 3

Xn=El bien que pertenece a la persona n

y

Xt=El bien total existente

El bien privado, se puede representar en la forma siguiente:

Xt=x1+x2+x3+⋯+xn

Ejemplo: Los autos que existen en un estacionamiento tienen diferentes dueños, algunas personas pueden tener varios autos; y  la suma de los autos que tiene todas las personas es el número total de autos, el bien total.

El bien público, se puede representar en la forma siguiente:

Xt=x1=x2=x3= …= xn

Ejemplo: En un jardín o parque público, cada persona puede usar y disfrutar todo el jardín, caminar por toda su superficie; lo mismo puede hacer otro visitante; y la suma de la superficie que disfrutan todas las personas, el bien total,  es igual a la superficie que puede disfrutar cada persona.

Claro que el tema es menos simple, pero es una forma interesante de introducirse a los conceptos de bien público y privado, tan útiles para comprender el cuidado de la calidad del aire y del agua en la naturaleza.

Sin categoría

Doña Guadalupe. Autor David Gómez Salas

Doña Guadalupe © David Gómez Salas

Soconusco Anthology

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Doña Guadalupe hacía tortillas a mano, en aquella época las vendía “a cinco por veinte”,  cinco tortillas por 20 centavos, porque eran tortillas grandes. Las vendía en su casa, tenía un terreno muy espacioso con árboles de mango,  aguacate, anona, nance, caspirol  y muchos más. La entrada al terreno era un portón como de cinco metros de ancho, porque su hijo era mecánico automotriz y en el mismo predio reparaba camiones y autos. Las tortillas se elaboraban bajo un tejaban que se ubicaba al entrar al predio, del lado izquierdo.

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Cuando tenía 7 años de edad me enviaban a comprar las tortillas como a las 2 de la tarde. A esa hora siempre había personas esperando sus tortillas. Era necesario esperar 30 minutos o más, para ser atendido.

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Las tortillas las hacían a mano dos o tres personas, que tomaban una porción esférica de masa y con palmadas la extendían hasta hacer un círculo de 20 centímetros de diámetro y 2 milímetros de espesor, y con cuidado colocaban la tortilla sobre un comal caliente, tenían dos comales sobre su respectivo fogón con fuego de leña.

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La tortilla se cocía primero por una cara y se forma una capa gruesa de ese lado; y luego se volteaba sobre el comal para que se cociera por la otra cara y se formara una capa delgada de ese lado. La tortilla se volteaba varias veces hasta que quedaba bien  cocida. Cuando la capa más delgada se levantaba, inflada con vapor de agua contenida en la masa, indicaba que faltaba poco para que la tortilla quedara bien cocida. Doña Guadalupe y sus ayudantes eran expertas.

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Como hacía mucho calor alrededor de los comales, esperaba mis tortillas en el patio, fuera del tejaban. A las dos de la tarde hace bastante calor en Tapachula.  Me gustaba ver como hacían las tortillas, así que sin dejar de jugar echaba un vistazo en forma intermitente.

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Creo que la tortilla y el comal, simbolizaban en algunos aspectos al ser humano y la vida en aquel barrio. Desde niños, las personas de aquel barrio se iban cociendo en un ambiente ardiente y se les formaba la capa gruesa que les permitiría al menos subsistir y quizás mantener unidas la materia y pensamientos para alcanzar un mejor futuro. Y claro también se formaba la capa delgada, la más débil.

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El marido de Doña Lupe era bolo, alcohólico, y con frecuencia la golpeaba; ella resistía callada, nunca supe la razón con que justificaba aceptar esas condiciones de vida. Ella trabajaba todo los días, incluso domingos y días festivos. “La gente come todos los días…  y yo también” decía sonriendo.

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En una ocasión, en que su marido la golpeaba, su hijo la defendió y su padre le cortó, al joven mecánico, un brazo a machetazos. Llegó la policía y se llevaron preso a su marido. Ella siguió haciendo tortillas todos los días;  sonreía menos pero nunca descansó un día. Jamás se separó de sus dos comales, continuó recibiendo el calor que irradiaba el fuego de los dos fogones, parecía que deseaba tener cada día una capa dura de mayor espesor, ya solo para subsistir.

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El  Soconusco es pródigo, pero ni la fuerza del trópico puede vencer al ron.

Cuentos y poesías, filosofía

Curso de tratamiento de aguas residuales y reúso. UNAM - Coautor David Gómez Salas

Para leer el curso hay que dar click en este ENLACE

https://drive.google.com/file/d/0B6pW3w9b3mGuUVpzdzZtSXZWeHc/view?usp=sharing

Sin categoría

Sin regreso. Autor David Gómez Salas

Sin regreso

© David Gómez Salas

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Vete mujer, vete

Aleja, de mi, tus labios

No deseo volver a verte

Sé que si los vuelvo a ver

me empecinaré en quererte.

A pesar de las razones

por las que decidí no verte.

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Contigo no puedo pensar

en un amor pasajero.

Te soñé para toda la vida

y con esa imagen me quedo.

Cuentos y poesías

La suerte de ser mujer. Autor David Gómez Salas

La suerte de ser mujer © David Gómez Salas

Soconusco Anthology

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Julieta fue hija de Gina una italiana que se mudó a vivir al Soconusco, en los años en que sucedió la segunda guerra Mundial.  Julieta se casó con un “bolo” costeño de nombre José Manuel, que todo mundo le decía,  Chema. En la costa de Chiapas se le dice bolo al borracho, ebrio o beodo.

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Chema bebía alcohol de tiempo completo por lo que cada peso que ganaba, lo gastaba en su vicio. Así que nunca tenía dinero para pagar la renta de una casa y mucho menos para comprarla. A Julieta no le quedó otro camino que mudarse vivir a casa de su madre Gina, ahí podía hacerlo sin pagar renta y además comer las frutas del patio trasero que se daban en carretadas.  En la esquina norte estaba la cantina, cuyos propietarios eran amigos de infancia y les vendían fiado.

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Julieta y Chema, dijeron que estarían en casa de Gina solamente unos días, pero pasaron años y nunca salieron. Se mudaron con sus 6 hijos, 2 perros, 2 gatos, un loro, un mono araña,  3 autos, 30 macetas y todos sus muebles. La casa de Gina quedó hacinada y ocuparon casi todos los árboles para colgar sus hamacas. Por la forma de colgar ropa por todas partes, se parecían a los inmigrantes que llegaban a la costa a leer  la suerte y decían ser gitanos húngaros.

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En algunas fiestas familiares, Julieta tomaba unos tragos y afloraba su sentimentalismo, lloraba y decía que deseaba tener una casa propia, porque sus hijos estaban acostumbrados a vivir con lujos y comodidades. Eran tres hijos y tres hijas que Dios les había enviado, en forma alternada un hijo, una hija, un hijo, una hija; sucesivamente. Los hijos heredaron el gusto por el alcohol, el cigarro, el ocio, lenguaje vulgar y trabajar poco o nada. Se sumaban con facilidad a todas las fiestas.

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Bailaban en todos los desfiles y eventos del carnaval. En semana santa bailaban en la quema del judas, pedían en la tarde ¡Pan de judas! Algunos enmascarados otros estrafalariamente disfrazados de diablos o mujeres exóticas. Salían a las calles a pedir dinero para comprar cohetes y trago, era una costumbre chiapaneca que habían adoptado de todo corazón. Se pasaban la vida en una fiesta permanente.

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Había visto una película llamada la suerte de ser mujer (La fortuna di essere donna), con Sofía Loren que interpreta a una joven que deseaba ser actriz y va perdiendo su sueño porque los hombres que cruzan por su vida, en lugar de amarla y apoyarla; no lo hicieron, solo se aprovecharon de ella.  Julieta me recordaba esa cinta, no porque haya tenido amantes en su vida, no me refiero a eso. La analogía se me ocurría porque que su esposo e hijos, que se supone la amaban, únicamente la manipulaban para vivir a sus expensas, sin notar siquiera que desbarataron sus sueños, su vida. Pero qué más podía hacer Julieta, allá en trópico mal comunicado con el resto del mundo.

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La casa de Gina tenía en la parte posterior un pequeño patio con 2 árboles de guarumbo, 2 árboles de mango, 2 de nance, 2 de Tepezcohuite, 3 de guanábana, 2 de marañon, 3 de papausa, 2 paternas, 1 de chicozapote, 1 de caimito, 2 de limón, varias plantas de plátano, chile y cerca de un centenar de ornato. Todas estas plantas fueron padecieron las consecuencias de la invasión que sufrió su casa por parte de Julieta y su familia.

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El viento movía suavemente las ramas y hojas de los árboles de mango, tepezcohuite, paterna y demás. Parecía que estos árboles acostumbrados a curar a las personas de enfermedades como  hipertensión, diabetes, diarrea y otras, así como las quemaduras y cortadas; también deseaban sanar a la familia de Julieta, entregada casi de tiempo completo al festejo,  el trago y la jactancia.

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Las compasivas miradas de las hojas de los árboles fueron ignoradas, como fueron ignoradas las luces enviadas por la luna y las estrellas, que se preocupaban por ellos. La familia de Julieta no tenía tiempo para sentir el amor de los árboles y el cielo. Como alguna vez dijo el poeta Quintanarroense Domingo Argüelles: habían aprendido de las rocas, su insensibilidad.

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Quizás aprendieron del poeta Rubén Darío, que en su poema “Lo fatal” dice: Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque ésa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo; ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

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Paraíso inundado con ternura día y noche; donde besa y enamora el agua, el aire, las lluvias y tormentas; que invita a vivir inmerso en sus ríos y cascadas; y amar sus exóticas selvas, frutos y flores. ¿Quien al vivir en el Soconusco no ha sentido que puede volar como sus aves de múltiples colores? estimulado por la intensidad del mar abierto y turbulento, el sol vivo y calor húmedo en todo momento. ¿Quien no ha soñado en alcanzar sus ideales escuchando el croar de las ranas y el zumbido de las chicharras? motivado por la maravilla de su naturaleza.

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Julieta tuvo grandes ilusiones sobre su porvenir, confiaba en lo pródigo que es el Soconusco, pero ni la fuerza y esplendor del trópico pudieron vencer al alcohol, a solo media cuadra de su hogar.

Cuentos y poesías, Educación y cultura, Tradición e historia

Amor platónico. Autor David Gómez Salas

Amor platónico

©  David Gómez Salas

Se llamaba Eva,  tenía un rostro bellísimo. Ojos grandes y hermosos color negro, nariz pequeña y respingada, boca chica perfecta, tierna sonrisa, mirada serena, la piel de su cara era limpia y tersa, era delgada, morena clara y su voz era muy dulce…la veía más bella que la Virgen María. Ella tenía como 20 años de edad,  pero se veía como de 16.

A pesar de ser ella tan joven, sabía más que yo sobre la vida, era maestra.  No le dije que la amaba, me dio pena…  yo tenía 5 años en preescolar.

Cuentos y poesías
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