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Posgrados

Control de la Diabetes mellitus tipo 2

Aunque es una de las principales causas de muerte en México, la diabetes mellitus tipo 2 puede afrontarse con calidad de vida si los pacientes son disciplinados al comer y conocen la enfermedad, explicó Alberto Lifshitz Guinzberg, médico internista y profesor de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2012 fallecieron en el país 85 mil 55 personas a causa de esta afección; ese año se registraron 72.2 decesos por diabetes por cada 100 mil habitantes.

En el país vivimos una epidemia al respecto, que propicia varias complicaciones que generan la muerte, como padecimientos cardiovasculares, insuficiencia renal crónica y enfermedad vascular cerebral, señaló con motivo del Día Mundial de la Diabetes, a celebrarse este 14 de noviembre.

También genera problemas discapacitantes e irreversibles, como la amputación de miembros (especialmente el llamado pie diabético) y la ceguera.

Según las Estadísticas de Mortalidad del INEGI, en 2012 fue la principal causa de muerte en varones entre 45 y 59 años, y de las mujeres de 30 a 44.

El especialista consideró que está subestimada, pues antecede a infartos al miocardio y otros problemas del corazón. “Muchos decesos que se atribuyen a males cardiacos en el fondo son producidos por dicha enfermedad”, subrayó.

Lifshitz calculó que en México al menos un tercio de las personas con la enfermedad no saben que la tienen. “Esto impide el diagnóstico temprano, fundamental para un tratamiento adecuado antes de que aparezcan las complicaciones”.

Otros problemas frecuentes en el país, como la obesidad y la hipertensión, están asociados a la diabetes, en lo que hoy los médicos llaman el síndrome metabólico.

La insulina y sus mitos

El universitario aclaró que hay diversos grados de severidad. “Algunos son muy ligeros, a prueba de pacientes indisciplinados, y otros muy severos y requieren de una vigilancia estricta por parte del enfermo”, remarcó.

En algunas etapas, los afectados requieren de tratamientos con insulina, la sustancia que de manera natural no pueden producir.

Esta última es objeto de mitos, “pero es el mejor medicamento para atenderlos, aunque hay pacientes con alguna resistencia. Se dice que los vuelve ciegos y que ponérsela significa que están muy graves, pero son prejuicios que propician la negativa a recibir esta sustancia”, dijo.

Ante ello, recomendó a las personas con el padecimiento conocerlo a fondo, para saber qué hacer. “No es un asunto de prescripción o de tomar medicamentos, sino de educación. Si se conoce bien y se sabe qué hacer en diversas circunstancias, sin tener al médico cerca, se pueden enfrentar situaciones inéditas. La clave es informarse, leer textos, asistir a programas de educación y ser disciplinado con los alimentos”, insistió.

Aunque existen varias tecnologías para hacerle frente, consideró que aún son muy limitadas y costosas para la mayoría de la población mexicana. Los trasplantes de células insulares, el páncreas artificial y las bombas de infusión de insulina son inaccesibles para la mayoría y, por ello, tardarán en ser una solución.

En cambio, aprender a comer de manera saludable, hacer ejercicio y conocer la afección para saber qué hacer ante diversas circunstancias, son tres condiciones que la mayoría de los pacientes puede aplicar para tener una calidad de vida aceptable,

FUENTE:  Boletín UNAM-DGCS-659 - Ciudad Universitaria. - 13 de noviembre de 2014

Educación y cultura, Posgrados, Salud

Nanobiomateriales

Laura Alicia Palomares Aguilera, investigadora del Instituto de Biotecnología (IBt) de la UNAM, obtuvo el Premio Interciencia 2014 que otorga la Asociación del mismo nombre, galardón que recibió recientemente en la ciudad de Panamá.

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El gobierno de Canadá, en colaboración con la Association francophone pour le savoir, en su calidad de miembro de la Asociación Interciencia, establecieron una fundación con la finalidad de auspiciar el otorgamiento de un premio anual que reconozca a un individuo que haya hecho una contribución sobresaliente al avance de una disciplina de las ciencias y la ingeniería en los países de América.

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En esta ocasión, el Comité Ejecutivo de la Asociación Interciencia seleccionó el campo de ciencias de la vida. El jurado evaluó la calidad científica del trabajo de los candidatos, su repercusión en el área respectiva y su impacto en la región.

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Así resultó ganadora Palomares Aguilera, quien centra su investigación en el diseño de procesos para la producción de vacunas, vectores para terapia génica y nuevos nanomateriales basados en proteínas virales recombinantes.

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La ingeniera bioquímica por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (1990), así como maestra (1996) y doctora en Ciencias (1999) por la UNAM, explicó que su interés principal es aprovechar las proteínas de los virus para crear nuevos elementos que sean de utilidad para la sociedad.

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“Lo que hace mi grupo es producir las proteínas de los virus de forma recombinante, es decir, mediante un organismo que no es el propio virus; con ellas, ya purificadas, diseñamos nuevas cosas. Es interesante porque son capaces de auto ensamblarse, como piezas de un rompecabezas, y pueden obtenerse estructuras más grandes”, comentó.

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Por ejemplo, cierta proteína se puede ensamblar en tubos vacíos, “que hemos funcionalizado con metales para crear nuevos nanobiomateriales, que tienen las funciones tanto de la proteína, como del metal”.

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Este trabajo se comenzó con metales nobles, oro y plata, el primero biocompatible y el segundo con actividad antimicrobiana. Luego se empezaron a usar otros que funcionan como catalizadores, como paladio y platino, y otros materiales ferromagnéticos, para conferir a la proteína características magnéticas. “Los elegimos con base en alguna propiedad específica que buscamos en el nanobiomaterial”. Este desarrollo ya cuenta con una patente internacional.

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También se han utilizado proteínas para generar nuevas vacunas que contienen estructuras de proteínas idénticas al virus original, pero sin su material genético, por lo que no pueden causar enfermedad. Como si fuera un “caballo de Troya”, el organismo ‘piensa’ que es el virus y desencadena una respuesta inmune eficiente y una vez que el virus original ataca, el cuerpo ya está entrenado para reconocerlo y eliminarlo con rapidez.

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En específico, Laura Alicia Palomares Aguilera explicó que en su laboratorio se trabaja con rotavirus, baculovirus, el virus de la influenza y el virus adenoasociado.

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El primero “está formado por tres capas concéntricas de proteínas y cada una tiene características únicas, con propiedades interesantes. En este caso, las proteínas de los virus son como una caja de herramientas de la cual elegimos las que queremos, con base en sus características”.

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El baculovirus se utiliza para un sistema de expresión de proteínas recombinantes muy eficiente, y la científica y sus colaboradores lo han aprovechado para “construir” nuevos virus, es decir, genéticamente modificados.

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La glicoproteína del virus de la influenza, abundó, no sólo nos ha interesado desde el punto de vista de las vacunas contra esa enfermedad, que es relevante, sino también porque tiene capacidad de unirse a membranas y células y, por lo tanto, logran servir como “anclas que pueden dirigir lo que nosotros queramos a alguna célula en específico”.

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En tanto, el virus adenoasociado es un vector para terapia génica, el único que se ha aprobado en el mundo occidental para ser empleado en humanos.

Palomares Aguilera también ha dedicado sus esfuerzos a apoyar la biotecnología médico-farmacéutica nacional. “Aunque en México existe una alta capacidad de los científicos, nuestra industria no tiene los niveles de desarrollo de nuevos medicamentos que existen en otros países”.

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Por eso, nuestra labor es producir recursos humanos altamente capacitados que respondan a las necesidades de la industria, su grupo tiene convenios con empresas nacionales para apoyar proyectos de biotecnología moderna y fomentar el desarrollo de estos medicamentos en nuestra nación.

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“Trabajamos en ciencia básica porque es el cimiento de cualquier otro desarrollo, pero siempre buscamos el enlace con la industria, con el fin de apoyarla para que se modernice y aproveche las nuevas tecnologías”, dijo.

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El galardón

Respecto al Premio Interciencia 2014, la científica expresó que es un reconocimiento internacional que no esperaba, pero que la tiene satisfecha, porque “el esfuerzo realizado es reconocido y nos sirve como estímulo para seguir”.

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La labor científica es imposible si la hace una sola persona; es el esfuerzo de todo un grupo: alumnos, técnicos académicos y colaboradores, que son muchos y nos han permitido incursionar en áreas variadas.

Fuente: Boletín UNAM-DGCS-641 - Ciudad Universitaria.  - 4 de noviembre de 2014

Educación y cultura, Posgrados

Supercondensadores a base Cannabis

Las fibras resultantes de los residuos del cultivo del cannabis industrial o cáñamo –utilizadas para la producción de telas, papel, biocombustibles– pueden ser transformadas en dispositivos de almacenamiento de energía de alto rendimiento.

Un equipo de científicos “cocinó” la corteza de cannabis para transformarla en nanoláminas de carbono y construyó supercondensadores “similares o mejores que el grafeno”, el material por excelencia de esta industria.

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¿Reavivará EE.UU. su antiguo amor por el cáñamo?

Los investigadores estadounidenses creen que los autos y las herramientas eléctricas podrían aprovechar esta tecnología del cáñamo.

Sus más recientes trabajos fueron presentados en la reunión de la Sociedad estadounidense de química en San Francisco.

“La gente me pregunta: ¿por qué el cáñamo? Yo les respondo: ¿por qué no?”, dice el doctor David Mitlin de la Clarkson University en Nueva York, quien describió su dispositivo en la revista científica ACS Nano.

“Estamos haciendo sustancias parecidas al grafeno pero gastando una milésima parte del precio y lo estamos haciendo con basura”.

“El cultivo del cannabis que utilizamos es perfectamente legal. No tiene tetrahidrocannabinol (THC), así que no hay riesgo de solapamiento con el uso recreativo”.

Los costos

En países como China, Canadá y Reino Unido, el cáñamo puede ser cultivado industrialmente para hacer textiles y materiales de construcción.

Pero por lo general, la fibra resultante –la corteza interior– termina en los basureros.

Fibras de cáñamo

Las fibras de cannabis se usan en tejidos y materiales de construcción, pero los residuos se desperdician.

El equipo de Mitlin tomó estas fibras y las recicló, hasta convertirlas en supercondensadores: dispositivos de almacenamiento de energía que están transformando la forma en la que los aparatos electrónicos reciben energía.

Las baterías convencionales almacenan grandes reservas de energía y la proveen lentamente, mientras que los supercondensadores pueden descargar rápidamente toda su carga.

Son ideales para máquinas que dependen de fuertes descargas de poder. En los autos eléctricos, por ejemplo, los supercondensadores se utilizan para el frenado regenerativo.

Liberar este torrente requiere electrodos con alta área de superficie, una de las muchas propiedades fenomenales del grafeno, que es más fuerte que el diamante, mejor conductor que el cobre y más flexible que el caucho: el “material milagroso”.

Sin embargo, es prohibitamente caro de producir.

Receta secreta

El grafeno

grafeno

Es una sustancia de carbono puro, que existe como una lámina de un átomo de espesor

Los átomos están dispuestos en una estructura de panal de abeja de dos dimensiones

El descubrimiento de grafeno fue anunciado en 2004 por la revista Science

Es cerca de 100 veces más fuerte que el acero; conduce la electricidad mejor que el cobre

Podría sustituir al silicio en la electrónica

Aproximadamente un 1% de grafeno puede convertir al plástico en conductor de electricidad

Encontrar alternativas baratas y sostenibles es la especialidad del grupo de investigación de Mitlin en la Universidad de Alberta, en Canadá.

Ellos han experimentado con todo tipo de residuos biológicos: desde musgo de turba hasta huevos. Más recientemente, convirtieron cáscara de banano en las baterías.

“Se pueden hacer cosas muy interesantes con los biorresiduos. Hemos descubierto la receta secreta para sacarles provecho,” dice Mitlin.

El truco es adaptar la fibra vegetal al dispositivo eléctrico correcto, de acuerdo a su estructura orgánica.

“Las cáscaras de banano pueden convertirse en un bloque denso de carbono, al que llamamos pseudografito, y eso es genial para las baterías de iones de sodio”, explicó.

“Pero si nos fijamos en las fibras de cáñamo, su estructura es distinta: hace láminas con una amplia superficie propicia para los supercondensadores”.

El primer paso, dice, “es cocinarlo como en una olla de presión”. Ese proceso es conocido como síntesis hidrotermal.

“Una vez que se disuelve la lignina y la semicelulosa, se obtienen estas nanoláminas de carbono, una estructura pseudografeno”.

Al convertir estas hojas en electrodos y añadirles un líquido iónico como el electrolito, su equipo hizo supercondensadores que funcionan a una amplia gama de temperaturas y una alta densidad de energía.

Cultivo de cáñamo

El cannabis industrial es un cultivo robusto que podría fortalecer muchas economías.

Las comparaciones directas con los dispositivos rivales son complicadas por la variedad de las medidas de rendimiento.

Pero el trabajo fue revisado por homólogos de Mitlin que calificaron al dispositivo como “a la par o incluso mejor” que los dispositivos comerciales basados en el grafeno.

“Funcionan a temperaturas menores a los 0ºC y poseen una de las mejores combinaciones de potencia de energía reportada por cualquier carbono. Por ejemplo, en una muy alta densidad de potencia de 20 kW/kg (kilovatios por kilo) y temperaturas de 20ºC, 60ºC y 100ºC, las densidades de energía son de 19, 34 y 40 Wh/kg (vatios-hora por kilo) respectivamente”.

Una vez armados, su densidad de energía es de 12 Wh/kg, y puede conseguirse en un tiempo de carga menor de seis segundos.

Crecimiento de la industria

Semillas de hemp

El cannabis industrial no es lo mismo que la marihuana, cuyo uso es recreativo o medicinal.

“Obviamente, el cáñamo no puede hacer todo lo que hace el grafeno”, admite Mitlin.

“Sin embargo, para el almacenamiento de energía, funciona igual de bien y cuesta una fracción del precio: entre US$500 y US$1.000 por tonelada”.

Después de haber establecido una prueba de principio, su compañía Alta Supercaps está a la espera de comenzar la fabricación a pequeña escala.

Se tiene previsto comercializar dispositivos para las industrias de petróleo y gas, donde la operación en altas temperaturas es un activo valioso.

Su traslado a Estados Unidos coincide con un cambio en las actitudes de regulación, con señales de que el cáñamo podría estar haciendo una reaparición.

En China, la cosecha se cultiva extensamente, y en Canadá, la industria de los textiles está creciendo.

“Cerca de mi casa en Alberta hay una instalación de procesamiento de cáñamo agrícola. Y toda fibra está tirada allí, no saben qué hacer con ella”, le cuenta Mitlin a la BBC.

“Es un producto de desecho en busca de una aplicación que le otorgue valor añadido. La gente está prácticamente pagando para deshacerse del cáñamo”.

Y si la tecnología realmente despega, podría ayudar a las economías, argumenta el experto.

“Es una planta robusta. Muchos de los agricultores estarían encantados de cultivar cáñamo”.

Fuente: ¿Podrá el cannabis remplazar al “material milagroso”?  - James Morgan - BBC

Educación y cultura, Posgrados

PRODUCCIÓN CIENTÍFICA DISPONIBLE PARA LA POBLACIÓN. ABIERTA Y GRATUITA

Mediante el Portal de Revistas Científicas y Arbitradas, público de todo el mundo tendrá acceso a contenidos de más de 90 títulos de esta casa de estudios incluidos en índices nacionales e internacionales

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El Portal de Revistas Científicas y Arbitradas de la UNAM (www.revistas.unam.mx) impulsa la transición de la edición impresa a la digital a través del acceso gratuito a contenidos de más de 90 títulos presentes en índices nacionales e internacionales por su relevancia y alcance.

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Toda la UNAM en Línea es la puerta de entrada al sitio que pone a disposición de la comunidad universitaria y el público en general más de 31 mil artículos arbitrados —disponibles en texto completo para consulta y en formato PDF para descarga— que abarcan áreas como ciencias, disciplinas sociales, artes y humanidades.

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Los archivos cuentan con reconocimiento óptico de caracteres, lo que facilita la indexación de los contenidos en los principales motores de búsqueda en la web, como Google.

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El portal constituye un sistema de gestión editorial para las publicaciones académicas y utiliza las herramientas de software gratuito más avanzadas, estableció Guillermo Chávez Sánchez, de la Dirección General de Tecnologías de la Información y la Comunicación (DGTIC).

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Se incluyen 27 de los 98 títulos comprendidos en el Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnológica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

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Las publicaciones referidas también tienen presencia en la Web of Science y Scopus (11 y 21 títulos, respectivamente), dos de las bases de datos con citas de publicaciones científicas más importantes. “Las revistas universitarias tienen el mayor posicionamiento, alcance y factores de impacto entre las ediciones mexicanas”, destacó.

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Entre los títulos señalados se cuentan la Revista mexicana de biodiversidad, Atmósfera, Geofísica internacional, Investigación bibliotecológica, Revista internacional de contaminación ambiental, Revista mexicana de astronomía y astrofísica, Revista mexicana de ciencias geológicas e Investigaciones geográficas.

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Con apoyo de la tecnología, el portal facilita el intercambio de datos con sistemas internacionales, como el Directorio de Revistas de Acceso Abierto o el Sistema de Identificación de Objetos Digitales (DOAJ y DOI por sus siglas en inglés, respectivamente) y próximamente con la biblioteca virtual SciELO México.

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Chávez Sánchez, responsable de Publicaciones Digitales de la DGTIC, subrayó que los trabajos impulsan la gestión editorial, la digitalización de procesos y contenidos y la publicación en línea de este tipo de revistas. En fecha próxima se presentarán los lineamientos institucionales para las ediciones académicas y arbitradas de diversas instancias universitarias.

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Recursos digitales

El también secretario del Consejo de Publicaciones Académicas y Arbitradas de la UNAM recordó que el portal fue creado en 2009 para ampliar la visibilidad de las publicaciones científicas de la Universidad.

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En su primera versión tomó en cuenta a las 25 mejor posicionadas y con mayor alcance, como Atmósfera, Revista mexicana de sociología, Revista mexicana de la biodiversidad, Revista de la Facultad de Medicina, Boletín mexicano de derecho comparado y Problemas del desarrollo.

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En el marco del relanzamiento de Toda la UNAM en Línea se incluyeron 73 títulos y se alcanzaron más de 31 mil artículos disponibles a texto completo, consultables y descargables de forma gratuita en el portal, en apego al Movimiento de Acceso Abierto a la Información Científica.

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“La Universidad Nacional es una institución precursora en la adopción de este tipo de iniciativas”, enfatizó.

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Los trabajos están orientados a garantizar el acceso libre al acervo de las revistas científicas de esta casa de estudios. Es el caso de Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, cuyo primer número fue publicado en 1937, o la Revista mexicana de física, publicada por primera vez en 1952. Actualmente, se desarrollan aplicaciones para teléfonos celulares y tabletas para facilitar la consulta, informó.

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Los servicios que brinda están basados en el uso del Sistema de Acceso Abierto (OJS, por sus siglas en inglés), desarrollado por la Universidad de Stanford, Estados Unidos, que enlaza a más de 200 instituciones educativas en el mundo y facilita la gestión editorial de las revistas de forma electrónica.

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Con esta plataforma pueden realizarse los procesos de recepción, revisión y arbitraje de los artículos totalmente en línea y de forma independiente. A la fecha, más de 270 editores universitarios se han capacitado en el uso de estas herramientas.

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El Portal de Revistas Científicas y Arbitradas de la UNAM es ejemplo del uso de los avances de acceso abierto en la gestión editorial. Si los editores del país utilizaran plataformas con tecnologías similares podría crearse un repositorio y un sistema de consulta de las publicaciones mexicanas con algoritmos informáticos inteligentes y tecnologías avanzadas, como minería de datos, big data y web.

Fuente: Boletín UNAM-DGCS-281 — Ciudad Universitaria. — 14 de mayo de 2014.

Educación y cultura, Posgrados, Social, Política y economía, opinión

ALEACIÓN METÁLICA BIOCOMPATIBLE PARA PRÓTESIS DENTALES, CRANEALES Y DE CORAZÓN

DESARROLLAN ALEACIÓN METÁLICA BIOCOMPATIBLE PARA PRÓTESIS DENTALES, CRANEALES Y DE CORAZÓN

El material de cobalto-cromo es más económico y más biocompatible y resistente a la corrosión que los aceros inoxidables o el titanio; su durabilidad estimada es de 100 años  ———

Se trata de la primera vez que en nuestro país se utiliza la técnica de solidificación rápida para aplicaciones biomédicas en aleaciones metálicas base cobalto ————

El equipo científico encabezado por Julio Juárez Islas, coordinador del Programa Universitario de Ciencia e Ingeniería de Materiales de la UNAM, desarrolló una aleación metálica de cobalto-cromo para prótesis e implantes, más económica, biocompatible y resistente a la corrosión que los aceros inoxidables o el titanio.

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Mediante el empleo de una técnica poco utilizada en México: la solidificación rápida, los universitarios han obtenido un material con mejores propiedades mecánicas, útil para prótesis dentales, craneales y de corazón, con una durabilidad estimada de 100 años.

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Es la primera vez que en nuestro país se utiliza ese método (que permite bajar de dos mil grados a temperatura ambiente en fracciones de segundo) para aplicaciones biomédicas; a escala mundial no hay reportes de una investigación similar, por lo que podría tratarse del primer grupo científico en realizarla.

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Una vez que se obtuvo el material con las características idóneas –que permite el crecimiento de tejido mineral más rápido que las aleaciones base titanio o los inoxidables–, se trabaja en la instalación del centro de maquinado (se ubicará en el Instituto de Investigaciones en Materiales) para iniciar con la fabricación de nueve implantes dentales (actualmente se tiene una preforma) de diferentes tamaños, mismos que se implantarán en seres vivos

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Al mismo tiempo, iniciará el proceso de patente del procedimiento para la obtención de las piezas, indicó Julio Juárez Islas.

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Este proyecto, recordó, surgió de una visita de integrantes del Instituto Nacional de Cardiología “para que los apoyáramos en la fabricación de aleaciones con cobalto, como componente principal, y níquel, hierro, molibdeno, cromo, carbono y silicio, para la fabricación de pequeños alambres que al unirse forman un implante cardiaco”.

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No existe compañía nacional alguna que los produzca. Los implantes dentales, sustitutos artificiales de la raíz de un diente, se importan de Alemania, Estados Unidos e Italia, incluso de algunos países latinoamericanos, como Colombia, apuntó.

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Fue así que se originó la aleación, pero en ella se generaron compuestos intermetálicos en regiones llamadas dendritas, que producen grietas en el material.

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“Se encontró que al incrementar la velocidad de enfriamiento o al retirar la mayor cantidad de calor posible de un material que se solidificará, se pueden suprimir las regiones interdendríticas segregadas”.

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Así, los universitarios buscaron un método para tener una aleación que haga ese proceso de manera rápida y que permita contar con preformas sin segregaciones. “Hicimos una fusión y solidificación en donde se utiliza un horno de inducción al vacío, en el que se pueden fundir hasta 50 kilogramos base cobalto. Iniciamos la fusión de las aleaciones en crisoles de alúmina, vaciados por gravedad; luego usamos moldes en forma de ‘V’ o rectangulares. Posteriormente se harán cilíndricos, para evaluarlos”.

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Los implantes dentales tienen un diámetro máximo de cinco milímetros y una longitud de 15. En cambio, las prótesis para cráneo –cada vez con mayor demanda debido al incremento en la práctica de deportes extremos– son más grandes.

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Lo que lleva más detalle y requiere mayor diseño en los moldes son las prótesis para corazón (de 2.2 centímetros de diámetro, dos de altura y 0.5 mm de espesor), que llegan a tener un costo de 30 mil dólares. Los procesos de producción varían, acotó.

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“Nuestra idea es que el proceso de fabricación sea tan económico que la Universidad pueda donar piezas a pacientes de escasos recursos que así lo requieran”, comentó Juárez Islas.

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Para llevar a cabo la aportación y desarrollar el material participan expertos del posgrado de la Facultad de Odontología, así como metalúrgicos, ingenieros, físicos y médicos.

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El grupo ha comprobado no sólo la mayor biocompatibilidad de la aleación, sino la mejor osteointegración y durabilidad, estimada en 100 años porque “es muy difícil que un paciente viva más que eso. Un infante no puede recibir una prótesis que dure medio siglo, porque la esperanza de vida es cada vez mayor. La funcionalidad de los materiales depende de su resistencia a la corrosión y éstos han probado serlo”.

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El coordinador explicó que para que este material se coloque en humanos debe cubrir las normas de la Secretaria de Salud y de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios; el trámite y las pruebas tardarán entre uno y dos años.

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Ana Laura Ramírez Ledesma, José Jorge Cayente Romero y Marco Antonio Aguilar Méndez, estudiantes de doctorado los dos primeros, y de maestría, el último, en el Programa de Posgrado en Ciencia e Ingeniería de Materiales, participan en el proyecto.

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Ramírez Ledesma analiza la solidificación rápida en las aleaciones cobalto-cromo y las microestructuras obtenidas a partir del proceso de fusión en el molde en forma de ‘V’.

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“Caracterizamos las muestras por medio de microscopía electrónica de barrido”. Así, ha podido determinar que conforme aumenta el contenido de cromo, más allá del 20 o 25 por ciento, aparecen precipitados y fases secundarias en las regiones interdendríticas.

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Los alumnos también realizan pruebas con rayos X y de tensión, fatiga, desgaste e impacto, para establecer las propiedades mecánicas de la aleación de interés.

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En tanto, Cayente Romero explicó la importancia de entender cómo se alían los materiales y la forma en que se enfrían, con la finalidad de mejorarlos. Asimismo, cómo puede contribuir su textura para que se fije mejor el implante.

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Aguilar Méndez determina la influencia de los tratamientos térmicos en aleaciones cobalto-cromo para dar las propiedades mecánicas adecuadas. “Probamos con tratamientos a diferentes tiempos con la finalidad de homogenizar el material y bajar la dureza, de otro modo se requeriría usar cortadoras o equipos especiales y eso incrementaría los costos de los implantes y prótesis. Que sea lo más barato posible para que sirva a más personas”

FUENTE: Boletín UNAM-DGCS-274   —- Ciudad Universitaria — 11 de mayo de 2014

Educación y cultura, Posgrados, Salud, Social, Política y economía

ENSEÑANZA, DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN DE DISPOSITIVOS MEMS

FACULTAD DE INGENIERÍA LA ENSEÑANZA, DISEÑO Y CONSTRUCCIÓN DE DISPOSITIVOS MEMS

En dos nuevos laboratorios y otros dos puestos en operación en 2005 y 2006, académicos y alumnos de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM podrán diseñar, modelar, caracterizar y fabricar micro sistemas electromecánicos (MEMS, por las siglas en inglés de micro electro mechanical systems), dispositivos diminutos con crecientes aplicaciones en las industrias de telecomunicaciones, biomédica, electrónica y automotriz, entre otras.

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Sus dimensiones físicas varían desde los cientos de micras hasta menos de una, y combinan partes mecánicas, eléctricas y electrónicas integradas en un mismo sustrato, que generalmente es de silicio. Estas estructuras incluyen micro-sensores y micro-actuadores capaces de convertir la energía de una forma a otra.

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Además de su alto rendimiento, tienen la ventaja de que su producción se realiza por lotes, como ocurre en la industria de los circuitos integrados (chips), lo que implica una reducción del costo al fabricarlos a gran escala.

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Proyecto UNAMems

“El Proyecto UNAMems tiene que ver con infraestructura, investigación y docencia. Con la puesta en operación de estos dos laboratorios cerramos el primer objetivo, que consistió en establecer la infraestructura básica para realizar diseño y modelado (Laboratorio de Diseño y Modelado, 2005), caracterización (Laboratorio de Caracterización y Pruebas, 2006) y fabricación (Laboratorios de Micro-Fabricación y de BioMEMS, 2014) de estos dispositivos MEMS en México”, indicó Roberto Tovar Medina, coordinador del proyecto y jefe del Departamento de Electrónica de la FI.

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“Otro objetivo importante del proyecto es la integración y formación de profesionales de alto nivel. Contamos con un grupo de investigación sólido, reconocido en el país, con alta producción de artículos”, abundó.

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En su oportunidad, Gonzalo Guerrero Zepeda, director de esa facultad, destacó que “esta instalación redondea un proyecto de más de 10 años, apoyado logísticamente por Guillermo Fernández de la Garza, director Ejecutivo de la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia, y por Tovar Medina, quien se ha encargado de consolidarlo”.

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El impulso al desarrollo de MEMS, acotó, se engrana con otros proyectos de la entidad, como los desarrollados en los Centros de Ingeniería Avanzada y de Alta Tecnología, donde se generan tecnologías propias relacionadas a las necesidades de la industria nacional en áreas como el reciclaje y la aeronáutica.

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Esta novedosa infraestructura servirá para docencia e investigación y ayudará a la puesta en marcha de los nuevos planes de estudios, destacó Francisco García Ugalde, jefe de la División de Ingeniería Eléctrica, a donde están adscritos los dos nuevos laboratorios.

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Los cuatro proyectos principales del Centro UNAMems están enmarcados en el tercer objetivo de UNAMems, que se refiere a la asimilación y uso de esa tecnología en áreas como las telecomunicaciones, salud e industria automotriz. Los principales responsables son Pablo Pérez Alcázar, Oleksandr Martynyuk, Laura Oropeza Ramos, Ismael Martínez y Jorge Rodríguez Cuevas.

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Actualmente, el grupo del Proyecto UNAMems está formado por ocho doctores, dos maestros en ingeniería y cinco ingenieros, quienes imparten clases en el módulo de Microsistemas en el posgrado de Ingeniería. Por otra parte, se incluyeron una materia obligatoria y dos optativas de esta tecnología en la nueva propuesta de la carrera de ingeniería eléctrica y electrónica, que se encuentra en proceso de aprobación.

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Aplicaciones

Entre las aplicaciones de los MEMS destacan los micro-sensores para detección de temperatura, presión, fuerzas de inercia, campos magnéticos y radiación, entre otras.

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En tanto, los micro-actuadores incluyen el desarrollo de micro-válvulas para el control de flujo de gas y líquidos; interruptores ópticos y espejos para redirigir o modular haces de luz; micro-bombas para desarrollar presiones positivas en fluidos y hasta diminutos alerones para modular corrientes de aire sobre superficies.

Fuente Boletín UNAM-DGCS-267

Ciudad Universitaria.  8 de mayo de 2014.

Educación y cultura, Física y Química, Posgrados

DESARROLLAN POLIURETANO BIOCOMPATIBLE PARA USO BIOMÉDICO

Para evitar las infecciones que muchos pacientes adquieren al insertárseles sondas, válvulas o cualquier material implantable en su cuerpo, Franklin David Muñoz Muñoz desarrolló –durante su estudio de doctorado en la UNAM– una metodología para modificar o funcionalizar materiales de uso biomédico como el poliuretano.

Para ello utilizó radiación de alta energía, de tal manera que sus parámetros de biocompatibilidad y citotoxicidad se alteraran de forma negativa. Un objetivo específico era incluir funcionalidades que permitieran interaccionar con un antibiótico para, posteriormente, lograr una liberación controlada, en especial sobre los sitios de implante.

Bajo la tutoría de Emilio Bucio Carrillo, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de esta casa de estudios, Muñoz Muñoz, químico colombiano (quien cursó maestría y doctorado en Ciencias Químicas en esta casa de estudios) mejoró un poliuretano comercial, de marca registrada Tecoflex®, al modificar su estructura interna para conferirle sensibilidad a estímulos como la temperatura y pH.

Por este desarrollo, ya patentado, ganó la edición 2013 del Premio IIM-UNAM a la Mejor Tesis Doctoral en el Área de Ciencia e Ingeniería de Materiales, que desde hace 18 años otorga el Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de esta universidad.

La investigación se realizó en el Laboratorio de Macromoléculas del Departamento de Química de Radiaciones y Radioquímica del ICN, en colaboración con el Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Facultad de Farmacia de la Universidad Santiago de Compostela, de España.

Con frecuencia, los polímeros convencionales con los que están hechos varios dispositivos de uso biomédico se relacionan a la generación de infecciones en pacientes durante un proceso quirúrgico o una estancia hospitalaria, pues son fácilmente colonizados por bacterias presentes en este medio, como Staphylococcus aureus, que como la mayoría, tienen la capacidad de poblar rápidamente la superficie de los materiales y formar biocapas o biopelículas, mecanismo que las hace impermeables a la acción de los antibióticos.

Ello conduce a un problema de salud pública que abarca no sólo los altos niveles de mortalidad y morbilidad, sino también el incremento de los costos del tratamiento (debido al reemplazo inmediato del dispositivo infectado) y de la estancia hospitalaria, así como la necesidad de una nueva administración de antibióticos con un aumento en sus dosis, explicó Muñoz en entrevista.

Irradiar para modificar la estructura

Para modificar e incorporar nuevas funcionalidades en el poliuretano comercial, ese material fue sometido al irradiador Gamma-Beam 651 PT del ICN. Con ese proceso se promovieron reacciones de injerto y entrecruzamiento para formar sistemas de redes interpenetrantes con respuesta dual a los cambios de temperatura y pH en medios fisiológicos.

Las modificaciones fueron optimizadas para maximizar la interacción entre el material y los fármacos, como la vancomicina –antibiótico usado para combatir bacterias gran-positivas–; con ello se logra liberar la sustancia de manera controlada y localizada específicamente en los sitios de inserción. Con este método se pudo inhibir el crecimiento bacteriano sobre catéteres y láminas del material propuesto.

Escogimos el material Tecoflex® por sus ventajas frente a otros polímeros en aplicaciones biomédicas, como son su alta biocompatibilidad y baja toxicidad, para comprobar que un uso adecuado de la radiación gamma sirve como herramienta para dotar de nuevas y múltiples funciones especializadas a estos materiales, sin alterar negativamente sus parámetros.

Además, hemos avanzado en la meta de reinsertar el uso en aplicaciones biomédicas, de otros polímeros que actualmente son descartados por su susceptibilidad a la colonización bacteriana, como son el polipropileno y el polietileno, detalló.

Las infecciones bacterianas se adquieren con frecuencia en procesos quirúrgicos, posoperatorios o por una asepsia inadecuada sobre las puntas del implante expuesto al medio, lo que implica un riesgo para los pacientes que necesitan convivir a diario con esta clase de dispositivos. “Con estos nuevos materiales buscamos que un sistema implantable, como un catéter, extienda su vida útil después del proceso de inserción y así atravesar con éxito las primeras 24 horas de aplicación, periodo de alta vulnerabilidad para esta clase de dispositivos”, acotó.

Con el nuevo insumo, en las primeras horas de uso los dispositivos empiezan a liberar las sustancias bioactivas, para evitar la colonización durante el proceso quirúrgico.

Tras la irradiación, el material fue modificado con componentes químicos sensibles a estímulos, que liberan o absorben sustancias farmacológicas en respuesta a las condiciones del medio. “El material fue optimizado de tal manera, para que según los valores de temperatura o pH del paciente la sustancia sea liberada de forma local en el organismo, al migrar desde su superficie. Por otro lado, el uso de radiación implica que otros precursores e iniciadores de reacción, considerados como contaminantes en muchos materiales diseñados para aplicaciones biomédicas, sea omitido”

FUENTE: Boletín UNAM-DGCS-131 – Ciudad Universitaria - 5 de marzo de 2014.

Educación y cultura, Posgrados, Salud

MÉTODO DE DIAGNÓSTICO PARA IDENTIFICAR TRES VIRUS RESPIRATORIOS

En la Facultad de Medicina, Rocío Tirado detecta en muestras de pacientes los virus sincitial respiratorio, metapneumovirus y parainfluenza humanos, principales causantes de este tipo de males en bebés, niños y ancianos

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Para identificar a tres virus causantes de enfermedades respiratorias, emparentados entre sí y cuyos síntomas se confunden con frecuencia, Rocío Tirado Mendoza, técnica académica de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, desarrolló un método diagnóstico que precisa, a nivel molecular, de cuál de ellos se trata.

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A partir de líneas celulares y secuencias genéticas, la química farmacéutica bióloga, maestra en biología celular y doctora en ciencias biomédicas por esta casa de estudios, detecta los virus sincitial respiratorio, metapneumovirus y parainfluenza, todos en sus variantes humanas.

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“Se trata de los tres microorganismos causantes de las principales enfermedades respiratorias y tienen como blanco principal a los ancianos y a la población infantil, de cero a cinco años”, indicó la universitaria en entrevista.

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El sincitial respiratorio humano es el agente número uno de bronquiolitis, bronquitis y neumonía en niños de cero a dos años. Causa alrededor de 160 mil decesos anuales en el orbe, 10 mil de ellos en adultos mayores.

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El metapneumovirus humano es un microorganismo descubierto en Holanda en 2001, por lo que aún no se tiene una estadística global confiable. “Aunque se describió hace pocos años, hay evidencia de su existencia en generaciones anteriores. A nivel mundial, es responsable del ocho por ciento de las infecciones en adultos mayores y tiene un índice de mortalidad de siete por ciento, cifra corta porque es de reciente descubrimiento”, precisó.

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En tanto, el virus parainfluenza humano –distinto del de la influenza estacional y otros como el AH1N1, que en 2009 provocó una epidemia en la Ciudad de México— también causa bronquitis, bronquiolitis y algunos tipos de neumonía, aunque muchas cifras de su frecuencia se confunden con otros virus respiratorios.

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Sin vacunas ni diagnósticos certeros

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“Para ninguno de estos microorganismos existen vacunas ni antivirales. Además, en México la red de vigilancia epidemiológica no indica cuál de estos virus se presentan con mayor frecuencia, qué edades son las más afectadas y otras tendencias”, señaló Tirado Mendoza.

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Los tres virus son estacionales y afectan generalmente en la época invernal, pero se desconoce cuál de ellos afecta más a la población nacional, aunque a nivel mundial es el sincitial respiratorio. “Falta investigación para conocer el flujo de movimiento de estos microorganismos en el país”, alertó.

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Incluso, en los grandes hospitales nacionales (públicos y privados) no se tienen establecidos los métodos diagnósticos específicos para estos virus. “Ello y la similitud de los síntomas en los tres casos dificulta un diagnóstico certero, lo que es delicado en niños con daño respiratorio previo, asma o desnutrición”, subrayó.

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Aislamiento viral y tipificación

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En el Laboratorio de Biología de Microorganismos, adscrito al Departamento de Microbiología y Parasitología de la FM, la universitaria trabaja, a partir de muestras humanas obtenidas mediante exudado faríngeo, en el aislamiento viral y la genotipificación de esos microorganismos.

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“Inicialmente establecimos una colaboración con el Instituto Nacional de Referencia Epidemiológica (INDRE), después ampliamos la colaboración con el Hospital Adolfo López Mateos del ISSSTE para la obtención de muestras biológicas de los pacientes, con el propósito de llevar a cabo la detección y genotipificación de cada uno de estos virus”, apuntó.

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Entre sus análisis destaca la comparación de cada muestra con cepas virales de referencia por ensayos de RT/PCR, que son amplificaciones de secuencias genéticas previamente establecidas. “Tenemos seleccionados los genes que nos interesan para cada uno de los virus y podemos hacer identificación y aislamiento preliminar, que luego confirmamos con ensayos moleculares”, explicó la especialista, con 23 años de experiencia en este ámbito.

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Propuesta metodológica para evaluar la actividad virucida de productos desinfectantes

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Tirado Mendoza propone que, con su método, las empresas farmacéuticas interesadas prueben la actividad virucida de sus productos desinfectantes. “Con la metodología establecida en el laboratorio es factible realizar esas pruebas (es decir, la eficiencia de un agente para destruir un virus) en algunos desinfectantes”.

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Estos virus tienen una envoltura exterior vulnerable a detergentes y solventes orgánicos, que afectan su estructura y disminuyen su capacidad infectiva.

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Los desinfectantes podrían desarrollarse en gel, alcohol o gotas, según su uso: para bebés, para limpiar las manos o para desinfectar superficies. “La idea es utilizar el método y los cultivos celulares, a fin de confrontar su eficiencia”

FUENTE: Boletín UNAM-DGCS-059  -  Ciudad Universitaria - 30 de enero de 2014

Educación y cultura, Posgrados, Salud, opinión

Prevención contra la gastritis, úlcera péptica y cáncer

Hacia 1983, John Robin Warren y Barry Marshall, médicos e investigadores australianos, descubrieron que la causante de muchas de las gastritis y de las úlceras pépticas era la bacteria Helicobacter pylori, ligada al desarrollo de cáncer gástrico, segunda causa de muerte en el mundo dentro de las enfermedades neoplásicas (en 1994, la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer la clasificó como un carcinógeno del grupo 1).

En la actualidad, se calcula que 50 por ciento de la población del planeta está infectada con H. pylori, y según un estudio de 1998, el 66 por ciento de los mexicanos es seropositivo.

De ese 50 por ciento, la mayor parte permanecerá asintomática o padecerá gastritis leve, y de ese porcentaje, de 10 a 15 por ciento desarrollará una úlcera péptica.

Esta última se clasifica en úlceras gástricas y duodenales. H. pylori es responsable del 80 por ciento de las primeras, y de casi 95 por ciento de las segundas. Con respecto al cáncer gástrico, de uno a tres por ciento de los infectados corre riesgo de desarrollarlo.

Irma Romero Álvarez, investigadora del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, dirige un estudio de la actividad anti-Helicobacter pylori de extractos y compuestos aislados de diversas plantas medicinales mexicanas.

Al principio, con el apoyo de científicos del Instituto de Biología (IB), Romero Álvarez y sus colaboradores identificaron tanto las plantas comerciales que se vendían en el Mercado de Sonora, como las colectadas por ellos para combatir trastornos gastrointestinales o de dolor de estómago, y escogieron las que tenían mejor actividad anti-Helicobacter pylori. Desde entonces las analizan para tratar de discernir cómo actúan.

“Trabajamos en el laboratorio con la bacteria in vitro y probamos la actividad gastroprotectora y antiinflamatoria de las plantas medicinales en ratones. Nuestra investigación, que lleva varios años, es básica y multidisciplinaria: también participan investigadores de la Facultad de Química (FQ) y del IB, así como del Cinvestav del Instituto Politécnico Nacional”, añadió.

Entre las plantas medicinales analizadas por los universitarios están el cuachalalate, la hoja del aguacate, estafiate, hierba del cáncer, yerbabuena, chirimoya, algunos epazotes, árnicas, y la chupandilla.

La primera fue el cuachalalate, porque es una de las más famosas. En la FQ ya se habían estudiado sus propiedades gastroprotectoras y antiinflamatorias, pero no se sabía si tenía un efecto anti-Helicobacter pylori.

En cuanto a la chupandilla, hallaron que se usaba como adulterante del cuachalalate. Científicos del IB les dijeron que, debido a la escasez de esta última, los vendedores suelen complementarla con un poco de la primera.

“Al estudiarla por separado, nos dimos cuenta de que, incluso, era más activa que el cuachalalate para eliminar a la bacteria in vitro. De este modo decidimos analizarla a profundidad porque no había muchos estudios químicos, microbiológicos, gastroprotectores, ni antiinflamatorios”.

Fraccionaron la chupandilla con distintos solventes y observaron, en primer lugar, la actividad anti-Helicobacter pylori de sus extractos; luego vieron su toxicidad, pues para pasar a una fase posterior es necesario saber si son tóxicos o no.

Así detectaron dos extractos: uno hexánico, que tiene una adecuada actividad contra la bacteria, y propiedades antiinflamatorias y antiulcerosas importantes, pero del que se obtienen pequeñas cantidades, y otro metanólico, que tiene menos actividad anti-Helicobacter pylori y propiedades antiinflamatorias que el hexánico, pero es un excelente gastroprotector y de él se pueden extraer cantidades importantes.

“Lo que queremos es comprobar si las propiedades que se les atribuyen son ciertas, y a partir de ahí, tratar de aislar los compuestos que podrían llegar al mercado como un nuevo antibiótico, aunque sabemos que las probabilidades de que un compuesto obtenido por nosotros llegue son bajas”, reconoció Romero Álvarez.

Actualmente, los extractos de plantas reciben apoyo, porque la ONU se percató que la gente sigue con su uso como una fuente alternativa de medicamentos.

“Contienen muchos compuestos que pueden tener efecto sobre distintas sintomatologías. En el caso de la gastritis y la úlcera péptica, un extracto que mate a la bacteria, sea gastroprotector y antiinflamatorio, y no cause tantos efectos colaterales, sería quizás un artículo más viable que un nuevo antibiótico. Por eso nuestra idea no es sólo contribuir al desarrollo de un nuevo fármaco, sino poner en manos de la población uno o varios extractos que permitan tratar, directa e integralmente, esos padecimientos”, indicó.

Recientemente, los investigadores realizaron un experimento piloto para ver si el extracto metanólico de la chupandilla podía tener no sólo actividad gastroprotectora, sino resolver la úlcera gástrica. Lo administraron en ratones con úlcera inducida por alcohol y obtuvieron una mejora significativa. Con los datos que recopilen estarán más cerca de pasar a la siguiente etapa, la clínica.

“Nuestra intención es completar los estudios preclínicos en ratones y pasar a la etapa final: la clínica en seres humanos. Para ello necesito asociarme con alguien que trabaje la farmacología de los compuestos que vayamos a probar”, apuntó.

Debido a que a la fecha no hay una vacuna contra H. pylori, otra línea de estudio de Romero Álvarez y sus colaboradores es probar si los extractos y compuestos que han aislado son capaces de inhibir los procesos de colonización de esa bacteria, con lo que incidirían en la prevención de los padecimientos que ocasiona.

FUENTE: Boletín UNAM-DGCS-435 - Ciudad Universitaria - 19 de julio de 2013.

Educación y cultura, Posgrados, Salud

BARRO CON CHAPOPOTE Y ACEITE DE CHÍA, MATERIAL DE CONSTRUCCIÓN

Mediante la química orgánica, investigadores universitarios han podido identificar las sustancias que hace más de mil años permitieron a los arquitectos construir con barro edificios que permanecen hasta nuestros días, a pesar de lluvias y huracanes.

En el sitio arqueológico La Joya de San Martín Garabato, en el municipio de Medellín de Bravo, a 15 kilómetros al sur del puerto de Veracruz, hay arquitectura monumental construida entre los periodos Protoclásico y Clásico (entre los años 400 y 1000 después de Cristo).

Dado el deplorable estado en que se encontraba la estructura, debido a la extracción de tierra para fabricar ladrillo, en 2004 se iniciaron las excavaciones, y a partir de 2009 un grupo interdisciplinario realizó los estudios sobre materiales estructurales originales, la preservación y mantenimiento de la pirámide.

Para los investigadores es importante identificar las sustancias que han mantenido a la pirámide en mejores condiciones de lo que se esperaría, dado el tipo de material empleado. Ello no sólo para conocer el avance tecnológico que permitió que se desarrollara una tradición arquitectónica que usó el barro como material de construcción en el trópico húmedo, sino también para emplearlo en la conservación de restos arqueológicos y en nuevas edificaciones.

Annick Daneels, del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, responsable del proyecto, quiso saber cuáles elementos permitieron que por siglos el barro resistiera a la lluvia y al viento.

En el proyecto DGAPA-PAPIIT/UNAMIN300812 (2012-2014) “Patrimonio arquitectónico en tierra: estudio y gestión”, también participaron Yuko Kita, del Programa de Becas Posdoctorales en la UNAM, IIA, y Alfonso Romo de Vivar, responsable del Laboratorio de Productos Naturales, del Instituto de Química (IQ).

Para su análisis, se tomaron muestras de la estructura, como rellenos, adobes, pisos y aplanados, de las que se extrajeron y separaron las sustancias que los técnicos académicos de los laboratorios del IQ sometieron a varios experimentos, por ejemplo, espectroscopia infrarroja, resonancia magnética nuclear y espectrometría de masas.

Los análisis de las sustancias en las muestras estructurales se compararon con los de capas de chapopote sobre piezas de cerámica prehispánica del mismo periodo y sitio arqueológico. “En los resultados de ambos, encontramos hidrocarburos, ésteres aromáticos, y algunos que pensamos provienen de la descomposición del triglicérido de aceite secante”, dijo Romo de Vivar.

El académico agregó que los hidrocarburos y algunos ésteres podrían provenir de derivados del petróleo, como el bitumen, conocido en México por la palabra, de probable origen nahua, chapopote. El aceite secante actuaría como disolvente de aquél.

Yuko Kita, doctora en conservación de patrimonio cultural, indicó que el chapopote se disuelve bien en los aceites secantes. “De éstos, el más conocido es el de linaza, que se usa para las pinturas al óleo mezclado con pigmentos, y también para barnizar muebles de madera. Esa semilla de linaza no es endémica de México, pero la chía sí, de la que también se obtiene un aceite secante que habría sido utilizado como disolvente del chapopote.

“Disuelto este último, se habría utilizado como estabilizante del barro. Quizá de esta manera se empleó en la construcción prehispánica”, señaló la investigadora.

Material poco adecuado para la construcción

“En 2009 un equipo de arqueólogos, arquitectos, químicos e ingenieros, empezó a trabajar en la parte inorgánica de los materiales de la construcción prehispánica para saber qué tipo de arcilla contenía y encontraron una muy expansiva (esméctica) que no es un material muy favorable para usarlo en construcción”, relató Yuko Kita.

Annick Daneels consideró que alguna sustancia debió ser utilizada para estabilizar esta arcilla expansiva y conservar en buen estado las edificaciones, y buscó la colaboración de los químicos de la UNAM para determinarla.

“El uso del mucílago o ‘baba’ de nopal para fabricar adobe es muy conocido, pero aunque en la región crece nopal no es tan abundante como en el altiplano central”, externó Yuko Kita. “En otras regiones del trópico húmedo, como Guatemala y El Salvador, también hay estructuras prehispánicas de tierra cruda, y allá usan el extracto de malva (Sida rhombifolia) para la preservación e intervención de estas estructuras. Actualmente, se emplea el extracto de un árbol, la guácima (Guazuma ulmifolia) para fabricar adobe”.

Como las dos especies crecen en la región de La Joya, Annick Daneels estimó que utilizaron el extracto de una de ellas como aglutinante para la estructura de barro.

Se machacan los tallos y hojas de la malva y se remojan en agua, y al siguiente día se obtiene un líquido fluido con burbujas. El extracto de guácima se extrae de la corteza, al remojarla en agua por un día. El resultado es un líquido viscoso, un poco parecido a la baba del nopal, explicó Yuko Kita.

Sin embargo, al analizar los materiales originales de construcción hallaron una cantidad considerable de hidrocarburos.

“Como teníamos la idea de los mucílagos vegetales, al principio pensamos que hubo alguna impureza en los disolventes o contaminación moderna. Pero al trabajar con los disolventes del grado analítico, aún salía gran cantidad de hidrocarburos en las muestras, por eso confirmamos que éstos provienen de los materiales originales”, apuntó Yuko Kita.

Al confirmar su presencia, se preguntaron de dónde provenían. “Se sabe que en la antigua Mesopotamia se empleaba bitumen para pegar los adobes o impermeabilizar la estructura de tierra, y hoy en Estados Unidos se usa para estabilizar la estructura de tierra cruda disuelta en disolventes industriales o en forma de emulsión en agua. Los olmecas también utilizaban bitumen caliente para impermeabilizar sus construcciones. El caso de La Joya es distinto porque suponemos que disolvieron el bitumen en aceite secante, como el de chía, para poder mezclarlo con la tierra”, expuso.

Aceite de chía, como disolvente

Romo de Vivar está convencido de que la chía, planta de origen mexicano, es la fuente del aceite secante usado como solvente del chapopote. “El triglicérido puede provenir de ese aceite. Las señales en los espectros de resonancia magnética nuclear del triglicérido identificado en los materiales estructurales corresponden a los de aceites secantes”.

Por su parte, Yuko Kita añadió que “el único aceite secante prehispánico que se conoce es el de chía, y se tienen evidencias en México de su uso intenso, en lugar del de linaza en la pintura al óleo hasta el siglo XVIII. Pero estamos en proceso de identificar su origen y aún no podemos confirmar que fue el de chía, aunque es probable que sí”.

El chapopote disuelto en este último se mezclaba con el lodo para realizar una arquitectura monumental. “Esto hacía a la arcilla menos expansiva al evitar que entrara agua”, abundó.

Pruebas en el sitio

Desde diciembre de 2012, los investigadores empezaron a construir cinco muros de prueba en el sitio. En uno utilizaron agua sin estabilizante; en otro, el extracto de malva; en el tercero, mezclaron la tierra con extracto de guácima, y en el cuarto, usaron chapopote disuelto en aceite secante de linaza; en el último, probaron un producto comercial de emulsión de asfalto base agua.

“El aplanado sin estabilizante en seguida se agrietó. Los aplanados que contienen chapopote y la emulsión asfáltica no presentaron grietas profundas al fraguar. Tampoco en los casos de malva y guácima, aunque quizá no aguanten la época de lluvias. Vamos a monitorearlos para evaluar su resistencia a la intemperie”, detalló.

Como el empleo del chapopote disuelto en aceite secante en la construcción con barro no se había reportado en la literatura latinoamericana, los investigadores consideran que este hallazgo abriría nuevas rutas en los estudios sobre la arquitectura prehispánica de tierra cruda, y también sobre el origen de la materia prima, su producción y comercio en las antiguas culturas mesoamericanas.

FUENTE: Boletín UNAM-DGCS-441   Ciudad Universitaria  22 de julio de 2013.

Educación y cultura, Física y Química, Posgrados

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