filosofía
LA VENTA DE ARMAS NO PERMITE EL DERECHO A LA PAZ
La paz, además de representar un valor y aspiración legítimos para cualquier persona, constituye un derecho humano. No sólo atañe a la ausencia de guerras entre las naciones, sino a la garantía de vivir en un clima pacífico. En tanto no se erradique la venta de armas en el mundo, se mantendrán vigentes conflictos o agentes que muevan a la confrontación, advirtió Jorge Carmona Tinoco, titular de la Defensoría de los Derechos Universitarios (DDU) de la UNAM.
El derecho a la paz es inherente a la dignidad de cualquier persona y permite a los ciudadanos exigir a sus gobiernos el compromiso de rechazar el uso de la violencia y la guerra. La mejor vía para mantenerla, es el respeto de los derechos humanos, subrayó en el marco del Día Internacional de la Paz, que se conmemora este 21 de septiembre, fecha instituida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Carmona Tinoco consideró que, desafortunadamente, somos una sociedad desmotivada, lo que genera insatisfacción y frustración, ambos detonantes de conflictos. La paz se considera algo ajeno, inalcanzable, y las personas no la incorporan en su vida como un derecho, ni la reconocen como tal, al vivir en situaciones de miedo e inseguridad, subrayó.
El derecho puede generar un marco propicio para vivir en paz, pero se requieren medidas que erradiquen la desigualdad social y permitan el cumplimiento de las garantías humanas a fin de lograr esa armonía en lo individual, colectivo, nacional y mundial.
Carmona Tinoco dijo que a la par de la exigencia legítima de un medio ambiente saludable y al desarrollo, aquélla representa una prerrogativa de tercera generación. Se suma a las de carácter social, económico, cultural, civil y político. Existen diversos instrumentos jurídicos internacionales que la reafirman como derecho de los pueblos y de las personas.
Por ejemplo, la fundación de la ONU fue precedida de un conflicto bélico. Por ello, el principio rector del organismo es mantener la paz y garantizar la seguridad internacional, además de respetar a la dignidad de los individuos. En el país, vivir en un clima de inseguridad, con miedo y zozobra, no está acorde con el derecho a hacerlo en un ambiente pacífico, estableció.
De lo global, a lo personal
“Si quieres paz, prepárate para la guerra”, recomienda un antiguo adagio romano, que proviene del texto Epitoma rei militaris, escrito por Flavio Vegecio a fines del siglo IV. En la actualidad, se considera a los conflictos bélicos como la última opción para resolver las diferencias entre los países. En los hechos, representa la primera alternativa, como sucede con las llamadas guerras preventivas, precisó.
La estrategia de relaciones internacionales de México se caracteriza por la promoción de la solución pacifica de las diferencias, y la autodeterminación de los pueblos, entre otros principios contenidos en la Constitución. En la actualidad, la paz ya no sólo atañe a las naciones, es un tema de comunidades e individual, puntualizó.
En este aspecto, el derecho puede realizar aportaciones con la actualización de sus mecanismos y procedimientos. Resolvemos conflictos con instrumentos jurídicos con siglos de antigüedad, como los juicios, que deben cambiar de acuerdo con las exigencias actuales.
En México, la solución alternativa de problemas gana terreno. Estrategias como la mediación, permiten resolver de fondo los conflictos, más que acomodar los casos a las normas jurídicas, como sucede en los litigios familiares, ejemplificó.
La efeméride
Cada 21 de septiembre se celebra en el mundo el Día Internacional de la Paz, fecha dedicada a fortalecer sus ideales, tanto en el seno de todos los pueblos y naciones, como entre ellos. Este año, a tres décadas de ser instituido por la ONU, su tema es “Paz y democracia: haz que tu voz se oiga”. Ambos derechos constituyen una alianza que promueve el bienestar de todos, de acuerdo con el organismo.
La conmemoración ofrece la oportunidad de organizar acontecimientos y emprender actividades que pongan de relieve su importancia, en forma útil y realista.
Al respecto, Carmona Tinoco comentó que la paz no sólo es importante entre las naciones, sino también en nuestro entorno, relaciones personales y familiares, y en cada uno de nosotros. Tener tranquilidad y estar en armonía con los demás es fundamental para vivir en esa condición, que es el camino a la felicidad.
FUENTE: Boletín UNAM-DGCS-577
EL CONOCIMIENTO, INDISPENSABLE PARA SOLUCIONAR PROBLEMAS ACTUALES
El conocimiento científico y tecnológico, aunado a una ética social y biológica responsable, puede constituirse en un instrumento idóneo para solucionar problemas actuales, afirmó Pablo Rudomín Zevnovaty, doctor honoris causa por la UNAM.
“Debemos preguntarnos si tenemos la capacidad de utilizarlo para anticipar riesgos, proponer soluciones, actuar en consecuencia, interactuar en forma positiva con el entorno y lograr una convivencia armónica entre individuos y sociedades”, dijo.
Algunos de los problemas originados por falta de conocimiento, o la resistencia a utilizarlo son analfabetismo, racismo, fundamentalismos ideológicos, terrorismo, drogadicción, violencia, deterioro del medio ambiente, calentamiento global, pobreza extrema, desnutrición, hambruna, enfermedades emergentes y autismo social, puntualizó.
En la conferencia magistral Información y conocimiento. Una visión neurofisiológica, expuso que el mundo está inmerso en una revolución global, que abarca hallazgos en el estudio de procesos de comunicación a distintos niveles, por ejemplo, entre moléculas, células y sistemas, además de los avances en el campo de la genética.
Era del conocimiento
Rudomín Zevnovaty, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias en 1987, explicó que los datos no son suficientes. Para generar conocimiento es necesario procesarlos e integrarlos, a fin de resolver problemas específicos. “La representación del mundo externo en nuestra corteza cerebral es fundamental para tener un movimiento exitoso”, ejemplificó.
En el auditorio Alfonso Caso, indicó que otra de sus características fundamentales es la posibilidad de tener reacciones anticipadas, lo que requiere toma de decisiones.
Ningún individuo, aseveró, está exento de ser ADN pensante, e integrar la inteligencia social. “A veces pienso que soy optimista y que el conocimiento es un acto de fe, pues requiere planificar a futuro y sólo estamos concentrados en el corto plazo. Es nuestra responsabilidad adelantarnos”, concluyó
Fuente:
| Boletín UNAM-DGCS-590 Ciudad Universitaria. 5 de octubre de 2011 |
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CLAVES PARA ENTENDER CÓMO SURGIÓ LA VIDA
• Alicia Negrón Mendoza, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, señaló que mientras la radiación pudo haber proveído la energía necesaria para las reacciones de formación de compuestos orgánicos, las rocas sedimentarias habrían fungido como sustento
Las arcillas y los rayos gamma podrían ser clave para entender cómo surgió la vida en la Tierra, expuso Alicia Negrón Mendoza, investigadora del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM.
“Estas rocas sedimentarias son una verdadera mina de oro, porque sirven para generar compuestos orgánicos, mientras que esta radiación, al excitar las partículas atómicas, podría haber suministrado la energía necesaria para las reacciones de formación de los mismos”, añadió.
La académica señaló que alrededor de este tema siempre ha habido incógnitas, pero quizá una manera de resolverlas sea considerar un escenario como el expuesto, pues las moléculas orgánicas complejas pudieron haber crecido gradualmente en una plataforma de replicación no orgánica preexistente, es decir, en cristales de silicato en disolución.
De ahí, añadió, la importancia de indagar en las arcillas y sus características, “que no son otra cosa que rocas sedimentarias, sumamente plásticas, formadas a partir de depósitos de granos muy finos y compuestos por silicatos de aluminio hidratado. Sin embargo, su relevancia geológica radica en que están presentes en sedimentos antiguos ampliamente distribuidos en la corteza terrestre y en que tienen una superficie interna muy extensa”.
Al impartir la conferencia Importancia de las superficies minerales y la radiación en la evolución química y el origen de la vida, en el auditorio A de la Facultad de Química, Negrón agregó que actualmente diseña modelos que emulan las condiciones químicas que había en nuestro planeta en sus inicios, para así indagar qué fue lo que hizo posible el surgimiento de organismos cada vez más complejos.
Viaje al origen
No existe un modelo generalizado del origen de la vida, aunque se afirma que el mundo se creó a partir de un mínimo de componentes, es decir, pasó de una forma simple a una más compleja.
Hasta donde se sabe, la Tierra es el único lugar donde se ha manifestado. Ahí, los seres animados tienen un origen común y los organismos, aún las bacterias más simples, son altamente complejos, explicó Negrón Mendoza.
La ciencia aún revisa si el origen y su proceso evolutivo surgieron al mismo tiempo. Se ha postulado que, así como actúa el proceso de evolución, también lo harían los mecanismos progresivos en compuestos químicos antes de que hubiese existencia.
“Cualquier teoría que tratemos de usar para explicar este fenómeno debe aclarar cómo formamos los organismos y sus constituyentes; cómo se organizan cada vez en sistemas más complejos. De todo esto debemos llegar a las respuestas. Cualquier enfoque científico necesita evidencias”, indicó.
Al participar el ciclo de conferencias La Ciencias Más Allá del Aula, organizadas por la Facultad de Química en el marco del año internacional de esa disciplina, Negrón Mendoza explicó que antes del comienzo de la vida en la Tierra se produjeron fenómenos geoquímicos y químicos que dejaron huella en las rocas.
“Se trata de evidencias que podemos observar en fósiles y en la taxonomía de las especies aún existentes. Sin embargo, con relación al surgimiento biológico no tenemos ninguna evidencia”
Fuente
Boletín UNAM-DGCS-582
Ciudad Universitaria.
2 de octubre de 2011
EL MIEDO, MAL COMPAÑERO PARA SOLUCIONAR NUESTROS PROBLEMAS
EL MIEDO, MAL COMPAÑERO PARA SOLUCIONAR NUESTROS PROBLEMAS: JOSÉ NARRO ROBLES
El miedo es un mal compañero para la solución de nuestros problemas, porque paraliza y oscurece la razón, enmudece a la gente e inhibe la acción. Por ello, tenemos que encontrar formas de eliminarlo, planteó el rector de la UNAM, José Narro Robles.
Ante la situación que enfrenta el país, añadió, tenemos que estar convencidos de que no es incompatible la aplicación de la ley con el respeto a los derechos humanos y que, de manera simultánea, se debe avanzar en la prevención del delito y en el sometimiento a la justicia de los infractores de la ley.
Al participar en la inauguración del Foro “Legalidad democrática, ética, derechos humanos y seguridad”, en la Cámara de Diputados, consideró indispensable aceptar, más allá del discurso, que la educación y la cultura son indispensables y que “sólo con una visión integral y de largo aliento, saldremos adelante”.
Ante legisladores, representantes de los derechos humanos y de organizaciones civiles, se refirió a la necesidad de contar con políticas públicas integrales para instruir a los jóvenes y ofrecerles oportunidades.
Es preocupante que sean justificables la violencia, la tortura, la violación de los derechos de las personas o el autoritarismo para privilegiar la seguridad de los individuos. Muchos de ellos, incluso, están dispuestos a sacrificar libertad para tener seguridad, señaló.
El rector explicó que parecería que un conjunto de sentimientos negativos se han extendido en la sociedad; a todos ellos los tenemos que desterrar para avanzar hacia el desarrollo. El miedo, la frustración o la desesperanza se hacen presentes con frecuencia y no son raros los casos en los que la indiferencia, la negación o la aceptación de hechos indeseables que se transforman en costumbre, parecen acompañar la vida cotidiana.
Al inaugurar el encuentro, Jorge Carlos Ramírez Marín, presidente de la mesa directiva de la cámara baja, pidió que la legalidad no sea una excepción heroica y los derechos humanos un catálogo de demandas sin respuesta; que la ética no sea un concepto de lujo, mientras la corrupción se hace normal, cotidiana y la impunidad, institucional; que la seguridad sea producto de la justicia.
En ese sentido, Manuel Cadena Morales, presidente de la Comisión de Derechos Humanos, de la cámara coincidió en que México enfrenta una situación delicada en materia de seguridad, lo que ha provocado que entre la población haya una sensación de temor que paraliza la acción colectiva y a la ciudadanía. El temor es el peor enemigo para nuestro proceso de consolidación democrática y caldo de cultivo para tentaciones autoritarias.
Por su parte, el magistrado español Baltasar Garzón Real, director del foro, consideró que la educación representa el lugar principal para vertebrar a una sociedad, un país y un régimen democrático, y para generar la conciencia que se precisa para combatir los fenómenos que atacan a la seguridad y ponen en peligro la convivencia pacífica y democrática.
El documento “Elementos para la Construcción de una Política de Estado para la Seguridad y la Justicia en Democracia”, presentado por la UNAM, es una iniciativa que traduce la teoría y la enseñanza en una aplicación práctica, para poner atención en las causas y en la profundidad del fenómeno, comentó.
Asistieron, entre otros, Beatriz Paredes Rangel, presidenta de la Comisión Especial de Migración de la Cámara de Diputados; Raúl Plascencia Villanueva, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos; Diego Valadés, investigador emérito, y Luis Raúl González Pérez, abogado General de la UNAM
Fuente:
Boletín UNAM-DGCS-511
Cámara de Diputados
INDIGNADOS E ILUSIONADOS ANTE LOS PROBLEMAS DE SIEMPRE
INDIGNADOS E ILUSIONADOS ANTE LOS PROBLEMAS DE SIEMPRE: JOSÉ NARRO ROBLES
• El rector de la UNAM advirtió que ya es tiempo de que México emprenda los grandes cambios y tome decisiones importantes
• Se inauguró la escultura “Los caminos de la justicia hacia el siglo XXII”, de Sebastián, creada a solicitud de la Suprema Corte de Justicia y del Tribunal Electoral del Poder Judicial
• La obra pretende recordar la denuncia de los jóvenes, de que la política y el gobierno ocurran sin tomarlos en cuenta, dijo la presidenta del TEPJF, María del Carmen Alanis
• La obra evoca la convicción por la justicia, la decisión que nos ha conducido durante siglos por caminos que se construyen con sacrificio y determinación, señaló el ministro de la SCJN, Guillermo Ortiz Mayagoitia
Frente a problemas como la pobreza, la ignorancia y la injusticia, que aún acompañan a México, la sociedad debe sacudirse, molestarse, inconformarse e indignarse, pero al mismo tiempo, ilusionarse por la posibilidad de que en el futuro vengan tiempos mejores, planteó el rector de la UNAM, José Narro Robles.
Ya es tiempo que el país emprenda grandes cambios y tome importantes decisiones, porque si bien en los promedios mejoramos, la desigualdad y otros desafíos aún acompañan a nuestra nación en la segunda década del siglo XXI, y no queremos heredarles esa condición a las futuras generaciones, añadió.
En la inauguración de la escultura Los caminos de la justicia hacia el siglo XXII, de Sebastián, creada a solicitud del Poder Judicial, Narro Robles sostuvo que México debe tomar la decisión de resolver algunas dificultades de siempre.
En el circuito escolar, vialidad lateral de Avenida Insurgentes, donde se instaló la obra, el rector externó que para esta casa de estudios, junto con el conocimiento, es importante cultivar la belleza y la justicia, “nos interesa que nuestros estudiantes, lo mismo en el bachillerato que en la licenciatura, tengan una orientación en ese sentido, y en esta escultura la justicia va de la mano con la belleza”.
Por su parte, María del Carmen Alanis Figueroa, presidenta del TEPJF, destacó que la escultura pretende recordar la denuncia de los jóvenes, de que la política y el gobierno ocurran sin tomarlos en cuenta, así como el silencio de muchos otros que no estudian ni trabajan por falta de oportunidades, o no encuentran formas de participación y prefieren alejarse de las cuestiones públicas y dejan atrás sus expectativas y sueños.
La injusticia nos lastima como individuos y nos hiere como nación, y la Universidad Nacional es el mejor espacio para promover la reflexión de la justicia, pues el planteamiento universitario ha forjado muchas de esas ideas y a grandes juristas, subrayó.
A su vez, el ministro de la SCJN, Guillermo Ortiz Mayagoitia, consideró que la obra evoca la convicción por la justicia, esa decisión férrea que nos ha conducido durante siglos a través de caminos que se construyen con sacrificio, tesón y determinación individual y colectiva hacia mejores formas de convivencia.
Se trata de una figura inmensa, como nuestra decisión soberana por la justicia. Insertada en Ciudad Universitaria, como símbolo de que este último concepto es, en gran medida, derivado de la educación y la formación en valores enseñados a la juventud, opinó.
Los caminos de la justicia
Al referirse a su creación, Sebastián explicó que se trata de una pieza blanca, como deben ser los caminos de la justicia hacia el siglo XXII; receptora de luz, equilibrada; una balanza, símbolo ancestral del equilibrio para representar la justicia; dos mundos que se ven de diferentes perspectivas, dos esferas que tienen diferente posición, pero son idénticas y pesan lo mismo.
Además, agregó, hay una vara en la parte superior con cónicas, símbolo del espacio-tiempo, porque toda la justicia se genera ahí. Sin embargo, el arte no se explica, “éste y el discurso de la escultura están ahí, ese es mi discurso, ahí se les dejo”, acotó.
Los caminos de la justicia hacia el siglo XXII, elaborada por artesanos mexicanos, es una obra monumental de gran formato que alcanza casi los 40 metros de altura. Pesa 200 toneladas de hierro y en su fabricación se tomó en cuenta el equilibrio, la tensión y la contención, para que estuviera bien cimentada.
Fuente:
Boletín UNAM-DGCS-388
Ciudad Universitaria.
El conocimiento del mundo. Parte 10
El conocimiento del mundo. Parte 10
Autor José Gabriel Gutiérrez Pantoja
Hasta ahora se ha hecho referencia a una tipología simple de cómo los humanos a partir de nuestras condiciones fisiológicas, psicológicas y sociales podemos aproximarnos al conocimiento de nuestro mundo. Y se dice aproximarnos porque no obstante las capacidades humanas para entender y transformar su entorno, su vinculación con los objetos es unilateral, espacial e histórico.
Esto nos indica que nosotros solo podemos percibir de los objetos con los que nos relacionamos, por muy pequeños y simples que sean, lo que se manifiesta de ellos a nuestros sentidos. Es decir, lo que de ellos podemos percibir. Y solo percibimos lo que se nos presenta, ya que otra parte se nos oculta, sea el otro lado o su interior. Además de de que esa percepción corresponde al momento y al sitio en que nos relacionamos con ese objeto.
Por ende, el conocimiento del mundo, y particularmente de nuestro mundo vida, como se señaló inicialmente, implica la dificultad que nos presentan los objetos para su conocimiento. Es decir, nuestras posibilidades de conocer los objetos están relacionadas directamente con las características de los objetos.
De manera general podemos decir que los objetos tienen mayor dificultad para su conocimiento cuando ellos son inestables, y el criterio de inestabilidad lo da la vitalidad del objeto. Todos los objetos que consideramos dentro del llamado reino de lo animado, o animal, es decir, todo lo que tiene autonomía de movimiento y una temporalidad de vida que será consecuente con sus circunstancias.
En ese reino animal encontramos diversos tipos de vida que incluye desde los virus, los microbios, los insectos, las serpientes, los felinos, los peces, las aves y los seres humanos, entre otros, en sus diversas características y composiciones. De estos el que mayor dificultad implica para su conocimiento es el ser humano, debido a que tiene el elemento que lo distingue de los otros entes animados: la razón.
A todos los demás entes animados se les puede condicionar para que tengan ciertas formas de comportamiento y, en muchas ocasiones, pueden ser previsibles. Pero en el caso de los humanos, sus formas de comportamiento pueden variar aún bajo ciertos condicionamientos, por lo que el conocimiento de su individualidad y de su relación con otros seres humanos, eso que se llama relación social tiene una enorme dificultad para poder conocerse.
Esa dificultad para el conocimiento del mundo, se va reduciendo cuando los objetos son más estables. Por ejemplo en el caso de lo que se ha clasificado como parte del reino vegetal, donde se incluye todo tipo de vegetación, desde las selvas hasta los desiertos. Pasando por todo tipo de árboles y flores que se han vuelto parte de la cotidianeidad humana, en sus diferentes hábitats, ya sea rural, semiurbano o urbano. Si bien en la historia del conocimiento humano sobre ese reino se han hecho diversas clasificaciones que pretenden dar cuenta del mismo, todavía hay mucho por conocer, pues sus procesos de vida también cambian de acuerdo con las condiciones medioambientales.
Finalmente en el llamado reino mineral, que podemos calificar como más estable que los otros, también se ha hecho un gran avance en el conocimiento de los diversos elementos. Muchos de ellos que fueron descubiertos desde hace muchos años y fueron transformados por la inteligencia humana para ponerlos a su servicio, siguen siendo investigados para saber que nuevas combinaciones y aleaciones se pueden hacer para darles utilidades distintas a las hasta ahora conocidas, estos son los avances de la tecnología aplicados a los diversos productos de consumo humano.
Si hacemos una breve referencia sobre la vinculación de los objetos con los tipos de conocimiento, podemos identificar que por lo inestable del objeto de conocimiento humano, los productos del conocimiento y los saberes se orientan principalmente hacia lo mítico, debido a que ese objeto, por su constante transformación, no puede ser comprobado lo que se dice de él ya que lo que se percibe en un tiempo y un espacio, no se puede reproducir, salvo mediante el uso de instrumentos de registro como las cámaras fotográficas y de video, o las grabadoras, pero ello solo nos permite aproximarnos al objeto que puede ser interpretado de diversas maneras. Y no podemos descartar los conocimientos precientíficos por lo novedoso de la información.
En el caso de los objetos más estables como los denominados reinos vegetal y mineral, los conocimientos precientíficos y los saberes empíricos son los que prevalecen; y en el caso de aquellos investigadores que están constantemente trabajando con los objetos de la realidad podemos encontrar los conocimientos científicos. Como se dijo los conocimientos y saberes filosóficos se vinculan con los otros tipos.
Cierto que estos procesos de conocimiento y saberes son mucho más complejos que lo que aquí se describe, pues habría que buscar ejemplos particulares que nos lleven a su mayor explicación.
El conocimiento del mundo. Parte 9
El conocimiento del mundo. Parte 9. Autor José Gabriel Gutiérrez Pantoja
Los conocimientos y saberes filosóficos son parte de nuestro proceso personal de conocimiento, aunque suelen no ser muy comunes, estos se presentan cuando centramos nuestra atención en nuestras acciones, nuestros conocimientos y nuestros pensamientos.
Se ha establecido que la tradición filosófica de occidente comenzó en la Antigua Grecia y tuvo, principalmente, su desarrollo en esa área. Por ello se afirma que el término «filosofía» es originario de Occidente, y su creación ha sido atribuida al pensador griego Pitágoras, quien acuñó el término de φιλοσοφία, que significa ‘amor por la sabiduría’. Los trabajos de Platón, popularizaron en sus diálogos la práctica filosófica pues contrapuso a los filósofos y los sofistas; los filósofos eran quienes se dedicaban a buscar la verdad, mientras que los sofistas eran arrogantemente quienes afirmaban poseerla, y con ello, ocultaban su ignorancia detrás de juegos retóricos o adulación, convenciendo a los otros con argumentos infundados o falsos, cobrando además por enseñar a hacer lo mismo.
Por su parte Aristóteles adoptó esta particularidad de su maestro, extendiéndola junto con su obra a toda la tradición occidental posterior. La filosofía se constituyó así en un pensamiento de nuestras formas de pensamiento y de nuestras maneras de actuar.
Posteriormente el pensador alemán Emanuel Kant, afirmaba que la enseñanza de la filosofía era para aprender a filosofar, no para conocer lo que dicen los otros filósofos, pues ello nos niega la prerrogativa de filosofar.
A partir de esas premisas se establece que uno de los tipos de conocimiento es el filosófico que se identifica como esos momentos del pensamiento en los que pensamos sobre nuestros pensamientos, pues toda acción conlleva necesariamente un pensamiento que es el que conjuntamente con nuestras acciones nos permiten entender el proceso de nuestra vida y por ende nuestro proceso de conocimiento.
Si bien en nuestro proceso de vida en vigilia realizamos muchas actividades, ya sea de manera rutinaria o reflexiva, hay ocasiones que por voluntad propia o por condiciones del entorno, vinculado obviamente con nuestro proceso de conocimiento, queremos explicarnos o criticar esas acciones y razonamientos personales, es entonces que pasamos de los conocimientos y saberes cotidianos y comunes al conocimiento filosófico.
Es por ello que el conocimiento filosófico se constituye en vigilante, crítico o promotor de nuestros otros tipos de conocimiento y por ello de nuestras acciones.
El conocimiento filosófico tiene así la función de una epistemología, de un conocimiento del conocimiento que, como dijimos, se puede presentar eventualmente en nuestros procesos de conocimiento. La expresión de epistemología viene del griego ἐπιστήμη (episteme), que significa “conocimiento”, y λόγος (logos) que se entiende como “teoría”. Literalmente la podemos entender como teoría del conocimiento, pero toda teoría se forma a partir de las diversas formas o tipos de conocimiento. Es decir, como conocemos los conocimientos y particularmente nuestros propios conocimientos.
El conocimiento filosófico puede constituirse así en el vigilante y guía de nuestros otros tipos de conocimiento. Cuando ello se hace más común, el hacer y el decir, que parte de nuestros procesos de conocimiento, ya no se podrán realizar o exponer sin antes haber razonado los posibles alcances de esos actos. El conocimiento filosófico se integra a nuestras formas de conocimiento y razonamiento cotidiano, común, con lo que vamos constituyendo una orientación epistemológica personal a nuestra vida.
Es con ello que los conocimientos y los saberes filosóficos se estatuyen como el sustento de nuestra epistemología personal lo cual puede ser la guía de nuestros proyectos de vida. Ello significa que si bien nuestros conocimientos no dejarán de ser accidentales, ellos se irán disminuyendo pues nuestra vida será menos dependiente del azar y más de la intención racional, con lo cual podemos reducir las incertidumbres en nuestros procesos de vida y, por ende, de conocimiento.
El conocimiento filosófico tiene así una función primordial en nuestros procesos de conocimiento, pues le da a nuestra condición de seres racionales el sustento que se requiere para exaltar la característica que nos hace diferentes de los otros seres animados de éste mundo: la razón.
El conocimiento del mundo. Parte 8
El conocimiento del mundo. Parte 8
Autor José Gabriel Gutiérrez Pantoja
Los conocimientos y saberes científicos son menos comunes en los procesos de conocimiento, ello se debe a que en nuestro conocimiento del mundo, en el que radica el humano, los descubrimientos individuales tienen que darse a conocer a los interesados en el objeto de interés común, a las llamadas comunidades científicas. Estas comunidades están conformadas por conjuntos de individuos que tienen un trabajo orientado a un área de conocimiento. De manera general podemos decir que las áreas del conocimiento se han establecido para que los estudiosos puedan entender lo más posible de las mismas. Así podemos identificar que unos se dedican a lo que se ha denominado como física, química, geografía, biología, medicina, sociología, política, etc. Ello se debe a que el mundo en que vivimos es tan complejo que solo cuando se hace una división de trabajo en diversas áreas esas comunidades intentan lograr los mayores alcances para explicar sus contenidos. Así, cuando alguien aporta un conocimiento novedoso para esa comunidad, es lo que se puede determinar como conocimiento científico.
De acuerdo con nuestra tipología, cuando un individuo hace personal o de forma colectiva el descubrimiento de un objeto, a éste se le determinó como precientífico, pero para que se reconozca como científico, es decir, como una aportación novedosa a un área de conocimiento, se requiere la participación de aquellos que trabajan en áreas afines para que puedan verificar que efectivamente ese conocimiento es novedoso. Es entonces cuando se le puede reconocer como conocimientos científicos, es decir aquellos que aportan descubrimientos y, por ende, conocimientos nuevos para sus áreas.
Si bien los conocimientos son percepciones novedosas del entorno y los saberes interacciones reiteradas, en el caso del conocimiento científico que nos ocupa, se vuelve saber a partir del momento en que la comunidad científica realiza las corroboraciones necesarias para verificar lo novedoso de la propuesta. Luego de hacer las experimentaciones, análisis explicaciones y verificaciones que determinen los alcances de las aportaciones, esos conocimientos científicos los podemos identificar como saberes científicos.
Por ello todo conocimiento científico, todo descubrimiento y reconocimiento como tal, tiene un tiempo de vigencia, el cual dura hasta que la comunidad científica de esa área del conocimiento lo acepte como una aportación novedosa, para entonces, al constituirse en un saber científico, se divulgará con el fin de que lo conozcan aquellas personas que estén interesados en el descubrimiento y sea parte de los saberes empíricos, adquiridos solo como referencia documental pero, generalmente, no experimental.
Este tipo de conocimiento no obstante que su finalidad es aportar nuevos conocimientos del entorno de la humanidad, ha adquirido diversas connotaciones, una de las principales es que al concepto de lo científico se le utiliza como un ascendiente de autoridad cognoscitiva para indicar que algún objeto o producto tiene un valor reconocible e indiscutible, no obstante que falten los argumentos socialmente demostrativos.
En ocasiones cuando una empresa promociona un producto se afirma que sus cualidades están “científicamente comprobadas”, pero lo mismo sucede cuando a partir de un argumento se pretende imponer una idea, resaltando que es un “conocimiento científico”.
Con ello lo científico ha perdido el sentido de su aportación novedosa al conocimiento social, de ser un descubrimiento, para configurarse como símbolo de autoridad y exclusividad.
Los gremios de investigadores se constituyen en grupos sociales que excluyen a otros grupos o individuos interesados en esas áreas para apropiarse, para sí o sus empresas, de esos conocimientos los que, dependiendo de su utilidad, pueden venderse a quienes se interesen en ellos.
Por lo tanto el conocimiento científico se constituye en un factor de comercialización al margen de todo beneficio social, aunque se divulgue que esa es su finalidad.
De ahí la imprecisión del contenido de su expresión. Al conocimiento científico se le identifica comúnmente con aquellas personas que trabajan en un laboratorio o en un cubículo y tienen la prerrogativa de publicar, en sus propios medios, los resultados de sus investigaciones. Pero de conformidad con lo dicho hasta ahora, el conocimiento científico es una actitud para el descubrimiento y una aptitud que se genera a partir del trabajo constante para poder encontrar, descubrir, aquello que no se conocía o no se había divulgado hasta el presente.
Pero ello dependerá no solo del investigador, sino también del objeto investigado. Pues no es lo mismo investigar sobre objetos de la realidad, que pueden ser más o menos estables o más o menos inestables, que sobre literatura en la que solo se encuentra referencias de las investigaciones anteriores.
El conocimiento científico se adquiere de la relación con la realidad, no con los escritos.
El conocimiento del mundo. Parte 7
El conocimiento del mundo. Parte 7
Autor José Gabriel Gutiérrez Pantoja
Todo ser humano tiene un tiempo y un espacio en su proceso de conocimiento, ello podemos corroborarlo si recordamos o relacionamos, hasta donde es posible, nuestros periodos de vida.
En nuestra infancia, cuando aún somos dependientes para alimentarnos y desplazarnos, tenemos un mundo vida que se circunscribe a la actividad de quien o quienes nos atienden. Nuestros conocimientos se basan en nuestras percepciones las que pueden ser diferentes si tenemos mucha movilidad o casi similares si nuestra movilidad es restringida. En el primer caso, nuestros conocimientos precientíficos son continuos pero efímeros, pues la movilidad no permite que se retenga en la memoria la cantidad diversa de objetos con los que nos relacionamos; en cambio cuando la movilidad es restringida nuestras percepciones, que inicialmente son novedosas, cuando estas se reiteran se constituyen en saberes los cuales se preservan con mayor nitidez en la memoria.
De la misma manera vamos adquiriendo los lenguajes y las formas de comportamiento. Al escuchar y reproducir las expresiones guturales que nos dicen quienes están a nuestro derredor, nos lleva inicialmente a identificar objetos que relacionamos con los enunciados o palabras. Así, nuestros enunciados iniciales, tienen relación con objetos perceptibles, pero conforme vamos adquiriendo mayor cantidad de lenguaje, los objetos son mayormente referenciales.
Las formas de comportamiento también se relacionan con los lenguajes, pero además en nuestra relación con los otros. Las posibilidades de acción personal se ven estimuladas o restringidas por el ámbito social en el que nos desenvolvemos. Las expresiones guturales de aquellos con los que nos relacionamos comúnmente, acompañadas de gesticulaciones y tonos de voz, nos imponen una forma de comportamiento para ese entorno. Este obviamente, puede cambiar de conformidad con las características de las relaciones sociales en otro tiempo y en otro espacio.
Así, un ser humano puede tener tanta cantidad de comportamientos, los cuales dependen de las formas de comportamiento de los individuos que se encuentren a su derredor en tiempos y espacios determinados.
Los lenguajes y las formas de comportamiento hacen que los conocimientos ya no estén directamente relacionados con los objetos, sino con las referencias de los mismos que nos dan aquellos con los que interactuamos. Así los conocimientos precientíficos que son más comunes en el periodo de vida en que somos más dependientes, van dejando paso a los que provienen de un discurso o una referencia. A esos que denominamos como míticos.
Cuando vamos adquiriendo un lenguaje, los sentidos y contenidos son generalmente distintos a los que tienen los otros individuos pues su forma de aprenderlos dependen de la relación tiempo-espacio en el que se interactúan. No obstante, tenemos una cultura, proveniente de la imposición y personalidad adquirida, que se funda en la asertividad. El entorno social nos condiciona para que nuestras formas de expresión estén basadas en la aseveración, no en la duda. La familia (independientemente de cómo esté conformada), la escuela y, en su momento, el ambiente laboral, nos exigen que aceptemos los que dicen o hacen los otros, aunque para nosotros de conformidad con nuestros mundo-vida, no parezcan consecuentes.
Así, nuestros procesos de conocimiento se presentan comúnmente entre los conocimientos y saberes míticos y los conocimientos precientíficos y saberes empíricos.
Pero como se había señalado anterior mente, en nuestra tipología del conocimiento, también tenemos conocimientos y saberes científicos y filosóficos.
El conocimiento del mundo. Parte 5
El conocimiento del mundo. Parte 5
Autor José Gabriel Gutiérrez Pantoja
Los conocimientos y los saberes, forman parte de ese proceso continuo que tiene cada individuo en la interacción con su mundo-vida o entorno; pero es, en cada momento, que estamos en condiciones de conocer y saber que es lo que nos permite entender nuestro mundo. A esos momentos los podemos calificar como TX, donde T es igual al momento o tiempo de conocimiento, y la X nos indica el presente. Pero el presente es ese momento efímero en el que se juntan el pasado y el futuro de nuestras vidas personales. Y utilizamos la X como representativa de lo fugaz que es ese efímero momento, pues lo que en este momento estamos llamando presente, ya se constituyó en pasado; y también, el presente es la inmediata semilla del futuro.
Cada uno de los tipos de conocimientos y/o saberes, corresponden a la posición que tiene el individuo ante su entorno, el cual puede, mediante referencia comunicativa (palabras, escritos, canciones, gesticulaciones, expresiones corporales, etc., donde solo se reciba una referencia del objeto y no se esté frente a él), o mediante su vinculación con lo material (todo objeto con que se relacione, como árbol, cama, silla, mesa, carro, billete, reloj, ser humano, libro, etc., es decir todo objeto tangible o perceptible sensorialmente).
Dependiendo del tiempo de desarrollo de nuestra vida, o dicho de otra manera, de nuestra edad, va cambiando la forma en que adquirimos los conocimientos y los saberes. Son muchas, y con diversas condiciones, como estos se pueden adquirir; y es debido a estas condiciones que podemos ver las diferencias entre ellos, y nos permiten identificarlos, para lo cual se han propuesto diversas tipologías. Una de las tipologías más simples que permite establecer esas diferencias, está compuesta por cuatro enunciados que tipifica al conocimiento en un número similar de formas: míticos, precientíficos, científicos y filosóficos. En el caso de los saberes, la tipología es similar, pues se les identifica como míticos, pero en vez de precientíficos se les enuncia como empíricos, pues su reiteración permite acumular experiencias, científicos y filosóficos.
Los conocimientos y los saberes que se tipifican como míticos tienen como origen la relación existente entre el sujeto que conoce y la referencia del objeto que se conoce, es decir, cuando el objeto no está presente. Son diversos los medios que nos transmiten la referencia de los objetos y, dependiendo del momento histórico de la vida del individuo, estos se pueden recuperar de la memoria o de la construcción imaginativa. Cuando un individuo recibe información sobre un objeto, cuya fuente es solo una referencia, sin que se tenga relación sensorial directa con el objeto estamos, comúnmente, ante el tipo de conocimiento mítico.
Como sabemos hay algunos escritos que son calificados especialmente como míticos. Las fuentes literarias más antiguas que se conocen, son de las que se han calificado como el sustento de la mitología griega, que es el conjunto de mitos y leyendas pertenecientes a los antiguos griegos que trataban de sus dioses y héroes, de la naturaleza del mundo y de los orígenes y significado de sus propios cultos y prácticas rituales. Uno de los poemas épicos prototipo de ellos, fueron la Iliada y la Odisea, de Homero, que se centran en los sucesos que refieren a la Guerra de Troya.
El término griego mythos tiene un significado que nos aproxima a la idea de ‘discurso’ o ‘palabras´. Por ello los mitos forman parte del sistema de creencias de una cultura o de una comunidad, históricamente identificada, la cual los considera en su devenir y preservación como historias verdaderas, que por el ascendiente de quienes imponen o convencen de la veracidad de lo dicho, se mantiene como verdad.
Para otras comunidades, ese sistema de creencias puede parecerle de carácter fantástico, por lo cual para otro tiempo y, posiblemente, otro espacio, ha hecho que consideren que los mitos son mentiras y por ello utilizan ambos términos como sinónimos. Por ello a la palabra mito, se le cargó en ciertos contextos de un valor peyorativo, y se le ha utilizado como una patraña, una creencia que puede estar extendida, pero falsa.
Los mitos griegos intentan explicar los orígenes del mundo y exponen con detalle las vidas y aventuras de una amplia variedad de dioses, héroes y otras criaturas. Estos relatos fueron difundidos, originalmente, en una tradición poética oral, y por ello actualmente a los que se llama mitos, se conocen principalmente gracias a la literatura griega.
No obstante, si revisamos las historias, todos los grupos humanos tienen mitos y ellos se refieren a distintas dimensiones de la vida humana y social. Pero desde que en la Antigüedad grecolatina intentó validarse un discurso a partir de las explicaciones calificadas como filosóficas y científicas, entraron en competencia con las llamadas míticas.
Aunque si revisamos esas explicaciones filosóficas y científicas, es común que también provengan de un discurso, comúnmente, no demostrable. Por lo que no se separan de las características de las míticas.
