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El plano del yacimiento de oro. Autor David Gómez Salas

El plano del yacimiento de oro

Autor David Gómez Salas

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Aquí están los resultados que envió el laboratorio–Dijo Marisol y me entregó el reporte.

Abrí el sobre y leí que contenían en promedio 30 miligramos de oro por cada kilogramo de piedra.

Los análisis químicos se realizaron a 42 muestras de piedra y todas dieron resultados parecidos.

La zona de muestreo fue un cañón por donde pasa un río. Tomé las muestras en ambas márgenes del río a cada 50 metros. En los acantilados a una altura de un metro sobre el nivel del río.

Estimo que en esta zona el volumen explotable es del orden de  50 millones de toneladas de piedra; que contienen 1,500 toneladas de oro. Son 48 millones de onzas troy que en el mercado alcanzan un valor cercano a 75 mil millones de dólares.

Somos ricos–Exclamó Marisol

Los recuerdos me invadieron. He caminado por el cauce del río muchas veces, he disfrutado desde abajo la brisa que producen sus finas cascadas. Por las paredes del cañón escurren cientos de ellas.

Recuerdo que en una ocasión conocí una persona humilde que pescaba charales en el río y me invitó a comer.

No es grata la experiencia de ver como avientan los diminutos peces, recién capturados, al sartén con aceite ardiente. Los fríen vivos y eso me impactó, pero debo reconocer que comí y que los pescaditos fritos estaban sabrosos.

En otra ocasión recolecté en el cauce del río, unas pequeñísimas pepitas de oro que les llaman oro de placer. En el laboratorio comprobé que las pepitas eran insolubles en ácidos puros. Solo las pude disolver con agua regia, mezcla de ácido nítrico con ácido clorhídrico.

Las soluciones de oro en agua regia que obtuve, las diluí y analicé en un espectrofotómetro de absorción atómica. Me quedó la certeza que eran de oro.

Decidí no tocar los dos tesoros, porque es evidente que para extraer el oro, hay que destruir la naturaleza.

Sé que otras personas piensan diferente, que les gustaría encontrar este enorme yacimiento y explotar el oro.

Así que hice un mapa de localización del sitio. Lo elaboré con una disolución de tiocianato de potasio.  Al secar la hoja en que elaboré el plano, el dibujo y los textos no se notan porque el tiocianato de potasio es incoloro.

Esta hoja la he anexado al final en un ejemplar, solo en uno, de mi libro de cuentos llamado:  ”Leyendas de tesoros”.  Editorial Fantasías del Jaguar. México. 2010.

Todos los ejemplares tienen al final una hoja en blanco, pero hay uno que contiene este plano en tinta invisible.  La edición fue de mil ejemplares.

Si se rocía una la solución de cloruro férrico sobre el plano elaborado con tiocianato de potasio, aparecerá el dibujo y los textos en color rojo.  El cloruro férrico debe rociarse en forma de aerosol.

El ion férrico reacciona con el ion tiocianato para producir tiocianato férrico de color rojo,

3 KSN + FeCl3———Fe(SCN)3 + 3 KCl

La persona que posea el libro con el plano de este tesoro, tendrá que hacer visible el plano, visitar el sitio, y posteriormente acudir a la autoridad competente a registrar a su nombre el yacimiento, para que con esta denuncia quede asegurado su derecho a explotar el oro, cumpliendo los requisitos que la ley minera señala.

Recuerdo a mi amigo Marius un viejo que tiene más ochenta años, una vez me dijo: Para cualquier persona es una bendición encontrar un tesoro. Disfrútalo, los riesgos forman parte de la vida.

Pero no puedo, además nací un cinco de junio el día mundial del medio ambiente. Así que he decidido dar la oportunidad a otra persona, al azar.

Cuentos y poesías

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