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Breve análisis sobre la credibilidad de un senador. Autor David Gómez Salas

Escuché en un noticiero de radio y televisión, acusaciones mutuas entre una señora y un senador. El senador no presentaba argumentos, su defensa se basaba en descalificar a la señora y en ese afán  preguntó ¿Quién tiene más credibilidad, esta señora o un senador de la República?

Mmmmmm… en mi opinión cualquier ciudadano tiene más credibilidad que cualquier senador.  A continuación presentaré un breve análisis:

Para este ejercicio podemos suponer que en México, 50% de los ciudadanos tienen ética y el otro 50% carece de ella.

Existen 96 senadores electos por voto directo. Por definición de representatividad se podría esperar que este grupo de senadores tendría el mismo porcentaje que tienen los ciudadanos: 50% con ética y 50% sin ética.   Por lo tanto podríamos esperar 48 senadores con ética y 48 sin ética.

Existen otros 32 senadores que son plurinominales.  Nadie votó por ellos, alcanzaron este puesto por otros medios, no por el voto directo de los ciudadanos.  Una persona con ética, no habría aceptado.  Esto se traduce en 32 senadores sin ética.  Teóricamente el Senado forma parte de la representación nacional y ellos no representan un solo voto.

En este paso del análisis, seguimos con 48 senadores con ética y al sumar 48 + 32, tendremos 80 senadores sin ética.

Pero… resulta que los senadores electos, generalmente renuncian a tener criterio propio y votan de acuerdo a lo que ordenan los jefes de los grupos parlamentarios.  Aún cuando parezca increíble, esto sucede.

Los senadores que deberían ser representantes de TODOS, en el Senado se dividen en grupos de acuerdo al partido político a que están afiliados. Ahí obedecen a sus jefes, que generalmente son senadores plurinominales.  Así los senadores NO electos son jefes de los senadores electos.   Con esta conducta estos senadores, los únicos  por los que la población votó, renuncian a ser senadores de TODOS y pasan a ser senadores sin ética.

A veces algún senador no acepta este sometimiento y se le denomina “Independiente”. En este caso, si el senador fue electo por voto directo y cumple con servir a la Nación, no a un partido político.  Tendremos un senador con ética.

Total:  Con ética: 1 —–   Sin ética =127

Otra observación: hemos visto en el Senado a líderes sindicales, caciques, personajes prepotentes, faltistas, etc.  Hemos observado su comportamiento histórico, su apoyo incondicional al gobierno en turno contra los movimientos sociales, como el movimiento estudiantil de 1968.  Y que decir de del apoyo que los senadores dieron  a Victoriano Huerta, al no apuntalar o al menos escuchar a Belisario Dominguez (hasta hoy el único senador con prestigio de patriota en toda la vida del Senado).

En los últimos 20 años he leído declaraciones que señalan que el Senado no ha aportado al bienestar del país y existen escritos que promueven la desaparición del Senado por considerarlo históricamente inútil.

Es fácil conocer la opinión de la población sobre los políticos y sus partidos. Por lo que resulta difícil imaginar que de los partidos políticos surjan personajes con ética.

Así que en términos estadísticos estimo que es más probable que un ciudadano tenga ética, a que un senador tenga ética.  Y la credibilidad se basa en el apego a los valores éticos.

Social, Política y economía, opinión

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