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Archivo de Octubre, 2011

MÉTODOS NO DESTRUCTIVOS PARA PRESERVAR OBRAS DE ARTE

Mediante el uso de métodos y técnicas no destructivas ha sido posible analizar y, en su momento, restaurar obras de arte como la Máscara de Malinaltepec y el Acta de Independencia de 1821, explicó José Luis Ruvalcaba Sil, del Instituto de Física (IF) de la UNAM, coordinador de estos trabajos.

En el auditorio Marcos Moshinsky del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN), el investigador explicó los objetivos, alcances y resultados obtenidos, algunos en el laboratorio del Acelerador Pelletron, del que es responsable desde 2005.

Por las características de algunas piezas, en ocasiones realizan investigaciones in situ, que requieren el uso de aparatos portátiles; muchos de ellos, han sido adaptados o mejorados en el centro referido.

Con el Programa Análisis no Destructivo para el Estudio del Arte, la Arqueología y la Historia (ANDREAH), ha sido posible trabajar en la máscara, así como en piezas de piedra verde de Teotihuacan y del área maya, pertenecientes al Museo Nacional de Antropología e Historia.
Con los equipos portátiles de fluorescencia de Rayos X (XFR), los expertos determinaron las fuentes de esas piedras, y complementaron el registro de imágenes con diferentes tipos de luz, como ultravioleta o infrarroja, para su examen global.

En el caso de la máscara, proponen que pudo ser reelaborada en distintos tiempos.

Por lo que hace al documento original del Acta de Independencia, fechada el 28 de septiembre de 1821, los investigadores hallaron que los personajes que la signaron, como Agustín de Iturbide y Juan José Espinosa de los Monteros, secretario de la Suprema Junta Provisional Gubernativa, usaron distintos tipos de tinta. En total, figuran 36 rúbricas.

En las 91 mediciones realizadas durante las investigaciones, resultó que en la declaración, así como en la mayoría de las firmas, se empleó una clase de tinta, y hasta cuatro diferentes, en el resto.

Las tintas que aparecen son ferrogálicas; los universitarios estudiaron la integración de este elemento, así como el ex libris (etiqueta o sello que se estampa en el reverso de la tapa de los libros, donde consta el nombre del dueño o biblioteca a que pertenece) de Maximiliano, y los sellos de la librería española, que en su momento vendió el documento en la Península Ibérica.

Aplicaciones

Asimismo, con el uso del sistema del Haz Externo, del acelerador Pelletron, analizan objetos del arte nacional sin dañarlos: restos óseos, como un cráneo adornado perteneciente al área mixteca; arte plumario, donde determinan tipos de pigmentos, y esculturas polícromas, entre otros.

Con un haz de protones, explicó Ruvalcaba Sil, es posible estudiar directamente un objeto sin tomar muestras, como libros antiguos, para determinar, entre otras cosas, el tipo de papel, sus tintas y pigmentos.

En algunos casos, por la ubicación y condiciones de las piezas, no es posible trasladarlas al laboratorio; entonces, se aprovechan los proyectos Móvil I y II, que cuentan con aparatos portátiles con los que se pueden aplicar análisis in situ. Por ejemplo, a las pinturas del siglo XV del Museo Nacional de Arte, realizados con fluorescencia de rayos X, o las ofrendas del Templo Mayor y la Tumba 7 de Monte Albán, entre otras.

Pero no sólo aplica en objetos de antaño, sino también de arte moderno, como Las Dos Fridas, de Frida Khalo, y otras de David Alfaro Siqueiros.

Objetivos y metas

El experto mencionó que entre los objetivos planteados en la aplicación de técnicas no destructivas está preservar el patrimonio nacional y crear bases de información.

Por ello, entre los códices prehispánicos que han examinado está el Colombino, único en su tipo existente en México. Además, el de la Cruz Badiano, de la época de la Colonia (1552), así como el Azoyú I, de los siglos XVI y XVII; de éstos, no se contaba con información confiable de su composición

FUENTE:

Boletín UNAM-DGCS-618
Ciudad Universitaria.
19 de octubre de 2011

Educación y cultura, Posgrados

LA ACELERACIÓN DEL UNIVERSO

La expansión del Universo es algo que se conoce desde 1929. Edwin Hubble lo demostró, pero que ese fenómeno se acelera es un descubrimiento realizado por tres científicos estadounidenses, que por ello, ganaron el Premio Nobel de Física 2011.

El hallazgo de Saul Perlmutter, Brian Schmidt y Adam Riess, enfatiza la búsqueda de los componentes, en especial de la energía y la materia oscuras, cuya presencia en el 96 por ciento del Cosmos se infiere, pero no se ha detectado de forma directa, destacaron expertos reunidos en un coloquio sobre el tema, realizado en el Instituto de Física (IF) de la UNAM.

Los cosmólogos estiman que el Universo está formado, en un 73 por ciento, de energía oscura; en un 23 por ciento, de materia oscura, y en un cuatro por ciento, de materia y energía visibles con telescopios y otros equipos astronómicos. Asimismo, sostienen que ambos componentes oscuros están relacionados con la aceleración.

Si solamente hubiera materia y radiación, el proceso sería contrario, advirtió Vladimir Ávila Reese, investigador del Instituto de Astronomía (IA).

Componentes misteriosos

Para estudiar los elementos desconocidos, los científicos incluyen la “constante cosmológica”, concepto introducido por Albert Einstein en sus ecuaciones de Relatividad General para modelar al Universo, al que el físico alemán consideraba estático y con una simetría esférica.

Según la teoría de Einstein, el efecto repulsivo (o antigravitatorio) de la constante cosmológica compensa la tendencia gravitatoria al colapso que se produciría en el espacio estático.

En el momento en que Hubble demostró que el Universo estaba en expansión, Einstein creyó haberse equivocado, pero resultó que la constante cosmológica da coherencia a la Relatividad General. La primera es parte de la energía oscura, explicó Axel de la Macorra, investigador del IF y titular del Instituto Avanzado de Cosmología.

Aún no se conoce qué son la energía y la materia oscuras, pero se constata por sus efectos, entre ellos, la expansión. “Es como la gravedad, no podemos verla, pero sentimos el golpe al caernos”, ejemplificó.

Añadió que la materia en esa tesitura es atractiva a la gravedad, mientras que la energía en ese tono es repulsiva, porque la presión es negativa y funciona como una fuerza antigravitacional.

El aceleramiento puede deberse a la energía oscura, a la modificación de la Relatividad General o a efectos locales. Son tres opciones abiertas que deben investigarse, acotó.

Medición con supernovas SN1a

Para demostrar la expansión acelerada, los ganadores del Nobel de Física estudiaron un tipo de estrellas en agonía, las supernova SN1a, en las que midieron la distancia contra la velocidad del Universo.

En grupos separados, Saul Perlmutter, profesor de la Universidad de California en Berkeley, realizó su trabajo como líder del Supernova Cosmology Project, al que están adscritos unos 50 científicos.

En tanto, Brian Schmidt, profesor de la Universidad Nacional Australiana en Weston Creek, hizo su investigación a la cabeza del High-Z Supernova Research Team, al que pertenecen unos 30 expertos, y en el que Adam Riess es una pieza clave, aunque vive en Baltimore, donde labora en la Universidad Johns Hopkins.

“Las SN1a no son tan abundantes, pero entre la década de 1980 y el 2008, midieron 500 supernovas, que demuestran el aceleramiento”, explicó Ávila Reese.

La ruta de los rayos gamma

Por un camino distinto al de las agónicas, que con su explosión final permiten obtener datos, Ávila Reese explora desde el Instituto de Astronomía de la UNAM la ruta de los estallidos de rayos gamma (EGR), a los que utiliza como “faros cósmicos”.

Son los más energéticos del Universo. Se producen en procesos violentos, por ejemplo, si una estrella grande (de 30 a 60 veces más masiva que el Sol) explota al morir.

Junto con colegas del Observatorio Astronómico de Brera, en Italia, y sus colaboradores, intenta escudriñar el espacio más lejano.

Con el empleo de supernovas SN1a como indicadores de distancia, se han podido estudiar épocas que corresponden a menos de la mitad de la edad actual del Universo, estimada en 13 mil 700 millones de años.

En cambio, con el uso de “faros cósmicos” de rayos gamma –que pueden detectarse a distancias mayores que las SN1a– han podido ir más lejos y determinar la historia de la expansión hasta épocas muy tempranas, menos de la décima parte de su edad actual.

En esa ruta, el investigador busca una mayor precisión sobre el proceso y más datos de sus misteriosos componentes.

Axel de la Machorra consideró que actualmente se vive una “era dorada” de la cosmología. “La humanidad nunca antes había estado en un momento tan apasionante, con la posibilidad de responder preguntas fundamentales”

Fuente:

Boletín UNAM-DGCS-638
Ciudad Universitaria.
28 de octubre de 2011

Educación y cultura, Física y Química, Posgrados

Hospedero. Autor David Gómez Salas


Un banquete a la muerte

organizó doña “Codicia”

La cocinera fue “Demencia”,

y la mesera: “Sevicia”.

Comió la muerte con prisa,

no hubo tiempo de calma.

Y engulló desaforada,

más de cincuenta mil almas.

Siervo de los demonios,

de los dueños del dinero.

Hospedero de la codicia,

viento del extranjero

¿No te duele ver los muertos,

cuando pasa el carretero?

Cuentos y poesías, Social, Política y economía

Propuesta: Eliminar diputados plurinominales y contar con representación real de las minorías. Autor David Gómez Salas

Los partidos políticos han hecho a un lado el sentido auténtico de lo que somos los Estados Unidos Mexicanos, una Federación.

Y además aprovecharon la intención de dar representación a las minorías, para inventar la figura de diputados plurinominales que les permite nombrar diputados directamente, sin que compitan en una elección.

Federalismo es un arreglo político institucional basado en una distribución funcional y territorial del poder entre un ámbito central y ámbitos locales que participan en un pacto que se sustenta en la Constitución.

El artículo 40 de nuestra constitución, dice: Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.

Así que nuestro congreso debe estar integrado por representantes de cada Estado electos mediante votación pública, para cumplir el objetivo de constituir una representación nacional de los Estados Unidos Mexicanos.

Se trata de alcanzar tres objetivos, en la conformación del Congreso:

1. Ser diputado por elección popular

2. Que cada Estado Libre y Soberano, este representado igual a los demás.

3. Que tengan voz y voto las minorías

Lo anterior se puede lograr de la manera siguiente:

1. Se realizan las elecciones para diputados federales en cada Estado, Una sola votación por Estado. Desaparecen los distritos electorales.

2. Cada partido político participa con un solo candidato y su suplente.

3. Los tres candidatos que obtengas más votos serán declarados diputados electos.

Ventajas

A. Todos los Estados de la Federación, estarán representados con igual número de diputados. Será la federación teóricamente ideal.

B. Todos los diputados llegarán por el voto de la población No habrá más diputados de dedazo, que no compitieron abiertamente en lelecciones.

C. Por cada Estado habrá tres diputados federales electos de tres diferentes partidos. Los que quedaron en primero, segundo y tercer lugar en las votaciones. Garantizando de esta manera la representación de las minorías

D. Disminuirá el férreo control de los partidos políticos sobre los diputados electos, el cual se ejerce a través de los plurinominales. Quienes sin haber competido llegan al congreso a ser los jefes de los grupos parlamentarios para someter a los diputados electos.

E. Al ser menor el número de diputados, México ahorrará miles de millones de pesos. Los diputados trabajarán más, bueno algo más. Sesionarán más días al año, les sobrará menos tiempo y disminuirán los paseos de los diputados por todo el mundo.

Ensayo, Posgrados, Social, Política y economía

RIESGO DE QUE LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL EMPEORE

En el mundo, persiste el riesgo de que la situación económica empeore, empujada por la deuda de diversas naciones europeas. Ante ello, es indispensable resolver estos desafíos, pues de lo contrario, sus efectos serán devastadores, advirtió en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT) de la UNAM, Robert Mundell, Premio Nobel de Economía 1999.

Poco antes de su participación en el Congreso Nacional de Estudiantes de Economía, consideró que Alemania podría empujar la recuperación europea, aunque limita sus acciones por la amenaza de un panorama global aún más crítico.

Además, el relevo en la conducción del Banco Central Europeo generará problemas, por las recomendaciones de la banca teutona de implementar una política monetaria más estricta, afirmó en conferencia de medios.

Para 2012, estableció, los registros económicos de septiembre indican que no existe el peligro de una recesión secundaria, sino de una desaceleración. Uno de los factores para este escenario es el resurgimiento del sector de la vivienda y de la compra de bienes duraderos.

Los bancos centrales de Estados Unidos y la Unión Europea deben estabilizar la tasa de intercambio entre el dólar y el euro. En este esfuerzo debe incluirse a China, para garantizar su éxito, instó.

Educación y cultura, Social, Política y economía

EDUCACIÓN Y CIENCIA CONSTITUYEN LA MEJOR INVERSIÓN: CLAUDE COHEN

Los descubrimientos de física en las últimas seis décadas significan un ejemplo de que la ciencia y la educación representan la mejor inversión para resolver los problemas de la humanidad, estableció en la UNAM, Claude Cohen-Tannoudji, Premio Nobel en Física 1997.

Al ofrecer la conferencia Advances in Atomic Physics. From Optical Pumping to Ultracold Atoms, el físico francés señaló la pertinencia de impulsar la investigación básica en todos los campos del conocimiento. El avance a través del tiempo, puede derivar en aplicaciones y mejoras, como el caso de los estudios acerca de las interacciones entre la luz y la materia, dijo.

En la Facultad de Ciencias (FC), explicó la evolución en este ámbito, desde los cálculos teóricos relacionados con el bombeo óptico, la invención del primer láser, hasta la observación de la condensación de Bose-Einstein, registrados a partir de 1960.

Estos descubrimientos han permitido el desarrollo de aplicaciones prácticas en cirugía óptica, tratamiento de retinopatía, aparatos de sonido, empleo del código de barras, telecomunicaciones con fibra óptica, fabricación de magnetómetros, relojes atómicos, resonancia magnética y corte preciso de metales, entre otras.

“El láser, que en algún momento se consideró un juguete, ahora cubre mercados que producen miles de millones de dólares. Esto demuestra que la ciencia cambia nuestras vidas”, consideró.

El mejor entendimiento de la interacción entre la luz y la materia, desde la antigüedad hasta Descartes, Newton y Einstein, entre otros, permitió la invención de nuevas fuentes lumínicas, con características novedosas, acotó.

Con este conocimiento, prosiguió, se crearon nuevos esquemas, como el bombeo óptico y el enfriamiento para manipular los átomos, que abren nuevos campos de indagación, permiten la formulación de preguntas distintas y el estudio de otros estados de la materia.

A partir de ello, el mundo ya no se ve igual. La ciencia básica puede cambiar la visión que tenemos por la evolución conceptual y su aplicación en la vida cotidiana. “Invertir en ella es la mejor forma de impulsar las ideas para resolver nuestros problemas. Requerimos pensar a largo plazo”, advirtió.

Fuente

Boletín UNAM-DGCS-619
Ciudad Universitaria.
19 de octubre de 2011

Educación y cultura, Social, Política y economía

HUBO PTEROSAURIOS EN MÉXICO

En Puebla, en la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, existe un muro de arenisca que es casi una fotografía de un evento acontecido hace 110 millones de años. En esta pared, que se levanta en medio de un desierto, es posible apreciar 169 huellas grabadas en piedra: unas, de cocodrilos del Cretácico Inferior en plena caza; otras, de tortugas que deambulaban por el lugar, y las últimas son marcas nunca antes vistas en el país, pisadas de pterosaurios —reptiles con alas— que, en algún momento, hicieron una pausa en su vuelo para aparearse en lo que hoy es nuestro territorio.

“Hasta hace poco se sospechaba que estos seres planeaban sobre la zona, pero no había ninguna huella que lo corroborara; de ahí la importancia del hallazgo”, señaló Raúl Gío-Argáez, secretario académico del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, de la UNAM.

El investigador, junto con la profesora Catalina Gómez Espinosa y un grupo de estudiantes de Biología —entre los que se encuentra la tesista Dafne Uscanga—, actualmente trabaja en la zona para sacar a la luz ese antiquísimo retablo que arroja nueva luz sobre un episodio escrito hace millones de años, y sobre la conducta y características de criaturas que hace mucho dejaron de existir.

“Imaginar no es un asunto insustancial nosotros lo hacemos con frecuencia, pero a partir de evidencias”, expuso Catalina Gómez, quien confesó haber pasado muchas horas frente a las huellas, en ocasiones a rapel y en posiciones incómodas, para escudriñarlas y así entender qué intentan decirle, qué le sugiere su distribución.

“Hay mucho que podemos suponer con sólo posar los ojos en esa superficie. Por ejemplo, las pisadas están agrupadas en algunas partes, en otras lucen dispersas. Además, varían en tamaño, lo que nos habla de animales de distintas dimensiones y, algo sumamente extraño, es que éstas nunca se traslapan. Esos son bastantes elementos para imaginar, para intentar reconstruir qué pasó ahí”.

Una mirada al pasado

Hace 110 millones de años, lo que hoy es México se veía muy diferente a como luce hoy día. Gran parte de su superficie estaba sumergida en aguas tropicales, las cálidas olas golpeaban zonas actualmente enclavadas a cientos de kilómetros del mar, y muchas regiones hoy desérticas eran playas donde pululaba la vida.

“Aunque no lo parezca, esta pared de arenisca, en medio del desierto, nos platica que alguna vez hubo aquí un océano”, indicó Gómez Espinosa, quien agregó que pese a lo desconcertante que parezca encontrar huellas en una superficie vertical, como si los animales hubieran caminado sobre una pared, en realidad esto se debe a que, con el tiempo, el movimiento de las placas levantó ese bloque de piedra hasta ponerlo de pie.

“Si sabemos mirar, la Tierra nos cuenta su historia, como en este lugar, del que sabemos fue una costa bañada por el oleaje, aunque ahora esté sembrado de cactáceas. Ese pasado acuático queda revelado a partir de nuestros análisis, pues encontramos capas de ostras, grietas de desecación y un fenómeno llamado laminación cruzada, que se observa en lugares que estuvieron en contacto con el mar”, explicó la profesora de la Facultad de Ciencias.

No obstante, para la especialista en biología evolutiva, lo más revelador son las huellas encontradas, porque a partir de ellas es posible rehacer algo de lo que nadie podría tener memoria, excepto la roca.

“Se trata de un registro icnofósil muy preciso. En este muro vemos pisadas de tortuga, con todo y sus pequeñas garras, muy bien definidas, pero también observamos cocodrilos en plena caza, ¿y cómo lo sabemos? Porque estos reptiles, al desplazarse, dejan justo en el centro de su andar un pequeño surco, producido por su cola al rozar el suelo. Aquí no vemos esa línea delatora, por lo que sabemos que estas trazas las dejaron al correr, algo que hacen al lanzarse sobre una presa”.

Sin embargo, para Gómez, lo más destacado son las impresiones de las extremidades de los pterosaurios, que miden entre 17 y 20 centímetros y que fueron dejadas por seres de talla media (estos reptiles con alas tenían variedades de dimensiones tan pequeñas como las de un gorrión y otras que alcanzaban los dos metros de envergadura, como el albatros).

Las marcas tenían una disposición tan particular, expuso la doctora, que además de ser un testimonio de su tamaño, reproducen todo un ritual de apareamiento.

“En la roca vemos las pisadas de un espécimen masculino rodeado de hembras, lo que nos muestra, en apenas unas cuantas trazas, que estos animales tendían a conformar harenes”.

Buscar, indagar, encontrar, hacer hipótesis es tan sólo parte de ser “detectives del pasado”, como describen tanto ella como Gío a la labor que realizan; por ello, ya preparan una siguiente expedición a la zona para desenterrar nuevas pistas, para desempolvar nuevas historias.

Un hallazgo a la vista de todos, pero visible para pocos

De ser una playa visitada por pterosaurios, 110 millones de años más tarde esta zona es conocida como Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, una región rica en cactáceas, fósiles y animales como el tejón o el venado de cola blanca.

Condiciones como el clima, que apenas permite la agricultura nómada de temporal, han hecho que algunos habitantes se hayan especializado en ofrecer recorridos ecoturísticos y en llevar a los forasteros tras los pasos de los dinosaurios, práctica que los ha vuelto expertos en detectar huellas que un ojo no entrenado pasaría por alto.

Por ello, al localizar un muro cubierto de vegetación, y salpicado de oquedades que parecían hechas por centenas de seres vivos, uno de los habitantes dio aviso del hallazgo, aunque sin mucha suerte, hasta que, en octubre de 2010, llegó un grupo de estudiantes de la Facultad de Ciencias, comandado por Gío, para realizar prácticas en el lugar.

El lugareño estaba cierto de que eran huellas, pero ignoraba de qué, y aunque informó de esto, quienes iban sólo veían un muro con muchos agujeritos, nada más.

“Conozco el lugar desde 1963, así que al oír el relato intuí que había algo digno de verse. Por ello tomamos camino, nos dirigimos al lugar, y tras limpiar el afloramiento, me di cuenta de la magnitud del hallazgo. A medida que retirábamos la vegetación, aparecían más y más impresiones de patas, hasta superar la centena”, comentó Gío-Argáez, quien supo en ese momento que tenía una ardua labor por delante.

Una pared transformada en ventana al pasado

Debido a que las marcas estaban incrustadas en una pared vertical, lo que se hizo fue sacar un molde con plastilina para, de ahí, obtener una horma de caucho, pues es la única manera de ver cómo eran originalmente las huellas, explicó.

“Este paso es indispensable, porque en el muro es muy complicado apreciar la profundidad y dimensiones de las pisadas, pero con un molde podemos calcular ángulos, distancias entre una marca y otra, obtener una interpretación paleontológica de los organismos y hacer hipótesis de qué hacían las criaturas en ese lugar”.

La pendiente de la superficie, que en algunas zonas es de casi de 90 grados, dificultó la labor, expuso el biólogo; sin embargo, eso no representó un óbice a la hora de realizar su labor, ni que en una de las expediciones se les descompusiera el automóvil, ni siquiera el adverso clima o las temperaturas por encima de los 40 grados centígrados.

“El entusiasmo de los estudiantes, la colaboración de los lugareños e incluso la osadía de Catalina Gómez —que hizo rapel y trabajó suspendida en el aire apenas por una cuerda— es lo que nos ha permitido reconstruir ese escenario”.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

En la época en que Raúl Gío estudiaba Biología, allá por los años 60, los catedráticos eran muy enfáticos al decir, “en México nunca hubo dinosaurios”, y su argumento era que en el país no se habían hallado fósiles, ni tampoco huellas.

“Esto era algo que dábamos por sentado, y nos parecía que estos reptiles gigantes eran asunto exclusivo de Europa y demás regiones lejanas; sin embargo, en algún momento se encontró en Michoacán la pisada de un gran herbívoro que había resbalado en el lodo, y todo cambió”.

Al respecto, Gío se dice sorprendido de cómo en 50 años se ha transformado la disciplina en el país, de manera tan acelerada, pues no dejan de aparecer marcas, huesos y fósiles que traslucen una realidad muy distinta y mucho más amplia de la que tradicionalmente se enseñaba en las aulas.

“Tenemos cada vez más elementos que nos hacen replantear preceptos que tomábamos por básicos”, acotó el científico, quien recuerda la emoción que le provocó, como joven, saber que alguien, en algún paraje michoacano, había encontrado evidencias de que un dinosaurio dio un paso en falso y patinó en el fango, “porque eso, súbitamente, nos abrió todo un campo de estudio aquí, en nuestro territorio”.

Al respecto, concluyó, “hasta hace poco había quienes decían que en México no hubo pterosaurios, y lo que acabamos de descubrir en Puebla contradice esa postura. Este hallazgo desmiente muchas cosas y, lo más alentador, es que nos sugiere muchas más. Esperemos a ver qué pasa, a lo mejor estas huellas de reptiles voladores sean tan importantes como las que aquel dinosaurio de Michoacán dejó algún día en el lodo. Sólo el tiempo lo dirá”

Fuente:

Boletín UNAM-DGCS-611
Ciudad Universitaria.
15 de octubre de 2011

Educación y cultura

Komada. Autor David Gómez Salas

Al excavar junto al río, encontré nueve piezas de metal con un grabado rústico que decía 24 K. Parecían tabiques de color amarillo. Las limpié y de inmediato imaginé que eran de oro (zlato), brillaban.

No vivo en mi parcela y no deseaba trasportar el oro a casa porque en la carretera al pueblo existían dos retenes: uno de soldados y más adelante otro de policías. Podrían revisar mi morral y quitarme el oro.

Tampoco podía dejarlo enterrado en el mismo sitio, porque la gente va seguido al río.

Así que hice un cajete en medio del terreno, entre las hortalizas, puse los nueve tabiques de oro en tres filas, las cubrí con tierra y encima encajé plantas de ajo. Dejé el oro enterrado en mi parcela y fui a casa.

Al camión de pasajeros que tomé para ir al pueblo, lo detuvieron en los dos retenes y en ambos revisaron mi morral. Por primera vez sentí alegría por tener el morral vacío, así que sonreí cuando lo revisaban.

Concluí que aunque ya era rico, seguiría vistiendo como pobre, para que nadie pensara en robarme.

¿De que me servirá ser rico, si seguiré viviendo como pobre?, me preguntaba. Y me convencía mi mismo: será por mi seguridad.

Decidí evitar que visitaran mi parcela, para cancelar la posibilidad de que fueran a descubrir el oro.

—¿Cómo venderé el oro?—me pregunté. En mi comunidad no hay bancos, solo hay tiendas de abarrotes.

Si viajo hasta el banco de la ciudad regional, cuando les muestre el oro, pensarán que lo robé. Pues notarán que soy campesino (seljak).

Un día fui a la ciudad regional y visité una tienda llamada Mr. Gold , que tiene un letrero que dice: compro oro en joyas y en “pedacería” (komada). Pagaban a 4,125 dinares el gramo de oro de 18 kilates. De 24 kilates casi no hay, me dijo la señorita que atendía, pero si tienes algo de 24 kilates, lo pagamos a 5,500 dinares el gramo.

Al día siguiente llevé una báscula a mi parcela. No pesaban lo mismo todos los lingotes, había diferencias de gramos. En total los nueve lingotes pesaban 173 kilos 790 gramos. Si el oro era de 24 kilates, todo valía más de 955 millones de dinares, 8.9 millones de dólares.

Con marro y cincel, corté una rebanadita en una orilla, más o menos dos gramos y viajé de nuevo a la ciudad regional.

No puedo saber de cuantos kilates es tu oro—dijo la señorita.

Pensaba que traerías un anillo o una cadena rota, que ya tiene grabado de fábrica, los kilates. Solo puedo comprarlo, si lo dejas para que el dueño haga unas pruebas para conocer el “kilataje”.

—¿Cuánto tiempo?—pregunté.

—No sé—contestó de inmediato. Bueno, una semana o más. ¿Lo dejas?

—Dejaré la mitad—contesté. Con una navaja corté la laminilla, más o menos, a la mitad. Pésala por favor, le dije mientras la entregaba.

Pesó 1.1 gramos.

—Bueno, déme un recibo por favor y regresaré el próximo miércoles—le dije.

Me dio el recibo y dijo: hasta el miércoles después de las tres de la tarde, adiós (zbogom).

Fui a otras dos tiendas que compran oro. En una de ellas me dijeron que solo compraban oro en alhajas. En la otra me pidieron que llevara primero una identificación oficial y comprobante de domicilio.

El miércoles siguiente acudí a la tienda Mr. Gold (zlato).

—Dice el patrón que te pagará a 4 mil dinares el gramo—dijo la señorita.

Me dijo que te explicara que te paga solo 3 gramos porque se pierde oro al realizar la prueba y que además te descuenta 2 mil dinares por la prueba del “kilataje”, Así que, aquí tienes 2 mil dinares.

—Está bien—contesté. Te dejaré otro tanto, pésalo por favor. (Pesó 3.1 gramos).

—Te pagarán 10 mil dinares en total, descontando el costo de la prueba—me dijo. Nos vemos el próximo miércoles, añadió al entregarme el recibo.

Los boletos del autobús costaban 600 dinares, así que gastaba 1,200 dinares de ida y vuelta. Por lo tanto necesitaba vender 4.65 gramos para que me quedaran 15 mil dinares (140 dólares), después de descontar la pérdida de oro, el costo de la prueba y los pasajes de autobús.

Era difícil cortar una rebanadita con el peso deseado exacto, lo cortaba con un cincel. Me convenía llevar una sola tira, si llevaba dos me descontaban dos pruebas y dos pérdidas de oro. Cada vez tenía más práctica para cortar tirillas de casi 5 gramos y me sentía con más confianza con Jasna, así se llamaba la señorita que atendía en Mr. Gold.

Había realizado 12 entregas y cuando fui a cobrar esta y realizar la treceava entrega…

— David, ya no vengas; el dueño sospecha de ti—me dijo Jasna. Está pensando en llamar a la policía. Está intrigado sobre el origen de tu oro. ¿De dónde sacará el oro, este campesino? Ha preguntado varias veces

Busqué a Marius un viejo amigo, que tiene casi ochenta años y mantiene gran claridad. Le pedí consejos.

—¿Si encontraras un tesoro, que harías?—pregunté.

—Para cualquier persona es una bendición encontrar un tesoro. Disfrútalo, los riesgos forman parte de la vida—contestó.

Pensé que si Mr. Gold hubiera seguido comprándome 5 gramos cada semana, habría asegurado ingresos por más tiempo del que se puede vivir.

Decidí que podría vender el oro fabricando alhajas, para lo cual necesitaba comprar herramienta y equipo. Necesitaba mudarme a una ciudad que fuera muy grande, para pasar inadvertido y abrir una joyería. Al principio vendería joyas de marca conocidas y después iría vendiendo mis propios productos.

Corté un pedazo grande de oro, aproximadamente medio kilogramo y viajé a la gran ciudad para comprar las herramientas. Salí a las 6 de la tarde, normalmente era un viaje de 4 horas. Arribaría a la gran ciudad a las 10 de la noche.

Pero a las ocho de la noche, empezó a caer una lluvia de proyectiles que explotaban por todas partes, iluminando el cielo y destruyendo la carretera y los vehículos.

El chofer condujo el autobús fuera de la carretera, lo detuvo y gritó: huyan, corran, aléjense de la carretera.

El bombardeo duró hasta las cinco de la mañana, caminamos de regreso dos días. Cuando llegamos todo el pueblo estaba destruido, había tanques y soldados por todas partes.

Intenté ir a mi parcela, pero estaba prohibido ir a los campos de cultivo. Solo nos permitían viajar al sur, a la costa. Debíamos abandonar el país por barco, porque ésta Nación, donde nacimos, ya no era nuestra. Se apropiaron de las casas, negocios, parcelas…de todo. Fuimos expulsados, desterrados por nuestro origen étnico.

Actualmente vivo en México, en la costa de Chiapas, el Soconusco, rodeado de selva exuberante, con grandes tormentas, y gente apasionada. Aquí recuerdo el consejo de mi amigo Marius: “es una bendición encontrar un tesoro. Disfrútalo, los riesgos forman parte de la vida”.

No fue mejor aquella vida, fue aterrador el final. Pero pienso mucho en esa etapa. Me duele aceptar la idea de que ya no existe mi patria natal, la que conocí completa, no en pedazos (komada).

Derechos de autor

David Gómez Salas

México

Cuentos y poesías, Tradición e historia

LA COCINA TRADICIONAL MEXICANA, UNA RESPUESTA AL SOBREPESO Y OBESIDAD

En México, día con día aumenta el número de personas declaradas formalmente obesas. Este hecho ha asombrado a médicos de todas las especialidades, quienes hace una década no imaginaban que los índices se dispararían a los niveles registrados en la actualidad.

Desde las instituciones dedicadas al cuidado de la salud se han lanzado diversas campañas y programas con el fin de controlar este fenómeno. Como medidas para contrarrestar este mal se han propuesto dietas, rutinas de ejercicios y costosos tratamientos, casi todos, excepto una alternativa que menguaría, de manera sencilla y económica, muchos de estos problemas, “regresar a la comida tradicional”, señaló Amanda Gálvez Mariscal, investigadora de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM, en ocasión del Día Mundial de la Alimentación que se conmemora este 16 de octubre.

Antes consumíamos pozole, hoy lo usual es comprar sopas instantáneas; cada vez son menos los platos de huauzontle servidos a la mesa y más los pedidos telefónicos a la pizzería, y los tlacoyos ceden su lugar a las hamburguesas, mientras que los nopales y aguas frescas sucumben al embate de las papas fritas y los refrescos; “la vida moderna nos ha obligado a cambiar muchos de nuestros hábitos, y en este trueque no necesariamente ganamos”, añadió la también coordinadora del Programa Universitario de Alimentos (PUAL).

Adoptar patrones alimenticios que vienen de fuera ha hecho mella a lo largo del país, advirtió Gálvez Mariscal, “y los consecuencias están a la vista de todos, aproximadamente un tercio de los niños mexicanos tienen sobrepeso y siete de cada 10 adultos, también”.

Además, indicó que los males derivados del aumento de peso son, principalmente, diabetes y enfermedades isquémicas del corazón y cerebro-vasculares, “justo las tres principales causas de muerte en México”.

Cultura contra evolución

Aunque hay quienes lo ven como un asunto simple, alimentarse es un proceso psicosocial sumamente complejo, explicó Gálvez, pues más allá de los simplismos que señalan, “se trata, sencillamente, de comer para nutrirse”, en realidad esto comprende variables relacionadas con los gustos, la cultura e incluso con el momento emotivo que atraviesa cada individuo; “por ejemplo, hay gente que come si está triste, otra lo hace al sentirse contenta e incluso hay quienes elevan su ingesta al consumir alcohol, porque esto deprime la conciencia”.

Un personaje literario famoso justamente por beber y comer desmedidamente, especialmente al estar eufórico, es Pantagruel, un gigante salido de la pluma de Rabelais y que sirvió al escritor francés para satirizar los excesos alimenticios de Occidente, pues en la mesa de esta criatura no había un solo espacio libre, todo estaba ocupado por copas rebosantes de vino, carnes grasosas y pastelería saturada de azúcar, “algo que la naturaleza jamás supuso que el hombre tendría que digerir”.

Si tuviéramos que determinar un momento que nos ayude a entender cómo la alimentación humana se comenzó a transformar, es decir, “un érase una vez” que sirva de punto de partida para este relato, deberíamos remontarnos al Paleolítico Superior, dijo.

En ese entonces, nuestros ancestros se alimentaban a la manera de los primates, con lo que encontraban en la naturaleza. “Se comía a cada rato y la dieta era prácticamente vegetariana, a menos que encontraran algún animalillo por ahí, entonces carne”.

¿Qué pasó para que aquellos masticadores de plantas tuvieran descendientes aficionados a los banquetes pantagruélicos? “Millones de años de evolución dictaban que debíamos comer ciertas cosas; lo que nos llevó a esta transición la invención de la agricultura, nacida hace apenas 10 mil años, que nos impuso otros alimentos muy diferentes a los de la caza que se consumían eventualmente. A partir de ahí, comenzamos a comer granos harinosos”, comentó.

El sembrar semillas permitió escoger especies y darles las características que hoy tienen; ejemplo de esto es el maíz, que en un principio era una especie de pasto (el teocintle) con apenas unos cuantos granos duros, muy diferente de la mazorca actual, tan útil para ser cosechada y tan inútil para reproducirse sola, sin la intervención de una mano campesina, y la caña de azúcar, creada por los egipcios, es un caso muy similar.

“Así entraron elementos hasta entonces extraños en nuestra dieta, pues el hombre no evolucionó para ingerir harinas en gran cantidad, y mucho menos azúcar refinada, estamos diseñados para consumir bayas, verduras, frutas, nueces, hierbas y, ocasionalmente, un poco de carne”.

La tradición mesoamericana

En el mercado de la gran Tenochtitlán era común ver (a decir de Alfonso Reyes en Visión de Anáhuac) “verduras en cantidad, y sobre todo, cebolla, puerro, ajo, borraja, mastuerzo, berro, acedera, cardos y tagarninas. Los capulines y las ciruelas son las frutas que más se venden. Miel de abejas y cera de panal; miel de caña de maíz, tan untuosa y dulce como la de azúcar y miel de maguey”.

“El uso de estas variedades en nuestra cocina tradicional es reflejo de la sabiduría prehispánica”, expuso Amanda Gálvez, quien indicó que la combinación de acelgas, quintoniles, nopales y demás plantas cultivadas en la milpa, al combinarse, tienen propiedades alimenticias difícilmente vistas en cocinas nacidas en otros lados del mundo.

“¿Sabías que las proteínas contenidas en el maíz y las del frijol son deficientes, pero que al juntarlas se vuelven tan efectivas que con ellas se iguala prácticamente el valor nutrimental de la carne? Las leguminosas complementan las carencias de los cereales y viceversa, lo que crea una sinergia muy interesante; sin embargo, cada vez se consume más fast food y menos enfrijoladas”.

Además, añadió, hay una máxima que las abuelas, sin ser nutriólogas, sabían y aplicaban en sus recetas: “hay que comer más verduras y más variado”, y la ciencia ha corroborado que su decir es cierto, pues se ha demostrado que en los platillos preparados en las estufas de antaño, y con estos tradicionales ingredientes, están presentes una serie de moléculas muy pequeñas, pero muy importantes para nuestra salud, conocidas como fitoquímicos.

“Los ingredientes típicos de nuestra gastronomía están cargados de fitoestrógenos, isoflavonoides, antocianinas y sulforafanos, entre otras sustancias que protegen nuestra salud por ser antioxidantes, evitar accidentes cardiovasculares, mejorar la visión y, además, contienen una buena cantidad de vitaminas. Por ello, hace unos 25 años, especialistas rebautizaron a estos alimentos como nutracéuticos (neologismo formado a partir de las palabras nutrición y farmacéutico) tras descubrir lo benéficos que resultan, aunque esto nuestras abuelas lo supieron desde siempre”.

Recientemente, en el Instituto Nacional de Salud Pública, el grupo de Lizbeth López realizó una serie de estudios epidemiológicos que arrojaron resultados que corroboran que la dieta incide directamente en nuestra salud, pero no siempre de la manera más obvia. Por ejemplo, los datos obtenidos demuestran que mujeres que comen frijol y cebolla, de manera cotidiana, son menos propensas a desarrollar cáncer, “y ése es sólo uno de los casos encontrados, pero hay que indagar más, porque la veta de investigación es muy rica”, expuso la académica.

“No obstante, con los nuevos patrones de ingesta adoptados —tan ricos en grasa y azúcares y tan bajos en verdura y fibra— la gente tiende a engordar y desarrollar males degenerativos e incurables, como la diabetes o los padecimientos del corazón, derivados de haber abandonado nuestra tradición y los menús que ésta nos sugiere”.

Por ejemplo, los herederos de los amerindios tenemos genes que nos hacen propensos a la diabetes, porque antes de la llegada de los europeos no consumíamos carbohidratos refinados como el azúcar y las harinas blancas y no se freían los alimentos. Debemos tener presente este tipo de variables, y no sólo para desarrollar planes de atención médica para las próximas décadas, sino para prevenir desde ahora.

“Claro que al decir tradicional nos referimos a estilos de comer más cercanos a lo mesoamericano, a la milpa y la chinampa, y no a quesadillas bañadas en aceite ni nada por el estilo, porque para nuestros antepasados la fritura era algo desconocido. Ahora, con la vida cotidiana y su prisa perpetua, es cada vez más tentadora la comida rápida, o los productos ofertados en la tiendita de la esquina, y por ello, cada vez son más los sujetos con enfermedades propias de las sociedades modernas”

Fuente:

Boletín UNAM-DGCS-610
Ciudad Universitaria.
15 de octubre de 2011

Educación y cultura, Posgrados, Sin categoría, Social, Política y economía

DIAGNÓSTICO MÉDICO MEDIANTE IMÁGENES DIGITALES DE LA RETINA

El Retinal Image multi-Scale Analysis (RISA), diseñado por María Elena Martínez Pérez, del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM, podría utilizarse en la detección temprana de hipertensión, diabetes, y retinopatía del recién nacido prematuro.

A través del procesamiento digital de imágenes de arterias y venas, el sistema computacional permite el análisis de la morfología de los vasos sanguíneos que nutren a la retina, para detectar cambios en su morfología o topología, causados por los padecimientos referidos.

Adquirir los perfiles es una tarea sencilla, prácticamente no invasiva. Se aplican gotas al ojo para dilatar la pupila y con una cámara de fondo, se toman las fotografías. “Esa parte ocular es una ventana que nos permite analizar los vasos sanguíneos del cuerpo”, explicó la integrante del Departamento de Ciencias de la Computación de la entidad.

“RISA es una aportación novedosa, porque no existía un sistema computacional que extrajera e hiciera esta mediciones, con la capacidad de separar las arterias de las venas, para analizarlas por separado”.

RISA

La retina está integrada por células visuales que nos permiten reconocer luz y colores. Las arterias y venas que la nutren pueden ser estudiadas mediante la vía digital. Su morfología indica la presencia de diversas enfermedades y es útil para determinar su avance.

Con técnicas de procesamiento, es posible segmentar los vasos para medir cambios en su geometría, por algún padecimiento, y conocer su longitud, diámetro y ángulos de bifurcación. Además, el sistema diferencia entre arterias y venas.

Con la figura obtenida del “árbol sanguíneo”, el programa calcula tortuosidad, factores de expansión, simetría, ángulo de bifurcación, y conectividad, por segmento. Con los datos obtenidos, el médico dispone de indicadores que muestran las anormalidades y su evolución.

Retina y enfermedad

En la hipertensión, en el caso de arterias, disminuye el diámetro, se vuelven más largas y los ángulos de bifurcación, disminuyen. Si una persona presenta un cuadro severo, es posible también observar hemorragias en la retina, aunque el sistema actualmente no las mide, sólo detecta los cambios en los conductos sanguíneos.

“La idea es descubrir de manera temprana esos cambios para que, antes de otro problema, el médico diagnostique un padecimiento”.

En diabéticos se observan diversos patrones como microaneurismas, exudados y hemorragias; en el caso de los vasos, se angostan y cierran, como un rosario, en un fenómeno conocido como “arrosariamiento”.

En la retinopatía del prematuro, crecen de manera descontrolada, en lugares en donde no deberían hacerlo; incrementan su diámetro y tortuosidad. Con RISA, los expertos tratan de entender por qué ocurren estos cambios, y lo que sucede antes y después de los tratamientos suministrados a los bebés.

“El sistema no es utilizado en clínica, sólo en investigación básica en medicina. La idea es tratar de entender la naturaleza de las enfermedades y realizar seguimiento del tratamiento a pacientes”.

Colaboración

El trabajo con el sistema comenzó en el St. Mary Hospital de Londres, Inglaterra, donde aún se utiliza para el estudio de hipertensión y diabetes. En Estados Unidos, Martínez Pérez colaboró con el Hospital Infantil de la Harvard Medical School, de Boston, y en el Colegio de Cirujanos de la Universidad de Columbia, en Nueva York.

En el país, la científica trabaja con Marco Ramírez, del Hospital Infantil de México Federico Gómez, y Consuelo Zepeda, del Hospital Civil de Guadalajara. Esta colaboración está enfocada a la retinopatía del bebé prematuro.

Durante la investigación con los colegas mexicanos, detectaron que las características que definen este padecimiento, como la diferencia del diámetro y la tortuosidad de los vasos, varía por la presión que involuntariamente aplica el médico o el técnico sobre el ojo, al tomar el perfil de la retina del infante.

Para corregir lo anterior sería necesario contar con un dispositivo con un sensor que pueda medir estas variaciones, y tomar así las imágenes a una presión fija. Debe ubicarse entre el lente de la cámara y el ojo, para calibrar la fuerza ejercida, concluyó

Fuente:

Boletín UNAM-DGCS-613
Ciudad Universitaria

16 de octubre de 2011

Educación y cultura, Física y Química, Posgrados

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