Noticiencias

Blog en Monografias.com

 

Lea que antibióticos causan sordera

Entrevista con la Dra. Graciela Meza para la Gaceta UNAM del 3 de junio 2010

TRES ANTIBIÓTICOS CAUSAN SORDERA

La estreptomicina, antibiótico que en México se usa en el tratamiento contra la tuberculosis, causa sordera en los pacientes, advirtió Graciela Meza Ruiz, del Instituto de Fisiología Celular. “Los médicos saben que la estreptomicina y sus derivados –la kanamicina, la gentamicina y la amikacina- causan sordera; sin embargo, los siguen recetando porque son muy eficientes para contrarrestar la tuberculosis, son baratos y están en el cuadro básico de medicamentos.

Lo anterior es una irresponsabilidad, porque el daño es irreversible”, señaló la doctora en bioquímica.

La experta en fisiología y bioquímica del oído añadió que el problema es que esos antibióticos, además de acabar con la bacteria causante de la tuberculosis, destruyen las células del oído.

En las cajitas donde vienen empacados esos medicamentos se indica que pueden alterar el equilibrio, causar sordera y lesiones renales”, dijo la investigadora adscrita al Departamento de Neuropatología Molecular. También ocasionan movimientos incontrolables de los ojos, mareo, vértigo y ataxia, descoordinación de diferentes partes del cuerpo, como brazos y piernas; por tanto, impide caminar correctamente.

La investigadora agregó que esos tres antibióticos –los cuales pertenecen al grupo de los aminoglucósidos, que fueron descubiertos en la década de los 40 en Estados Unidos y utilizados por largo tiempo para combatir diferentes infecciones- se encuentran prohibidos en varios países debido a sus efectos secundarios. “Se utilizan indistintamente en México para abatir la tuberculosis, con dosis fuertes, de hasta un gramo diario, durante seis meses o un año”, detalló.

No obstante, comentó Meza Ruiz, hay una medida alternativa contra esa enfermedad, que no genera sordera, compuesta por tres sustancias: rifampicina, isoniazida y pirazinamida. Es diez veces más cara, pero no daña al oído.

En su laboratorio, la universitaria ha hecho investigación experimental con ratas para identificar los daños de la estreptomicina y sus derivados en el oído, órgano escondido en el hueso temporal que se ubica en el cráneo.

“Esto permite el paso de la estreptomicina y sus derivados del torrente sanguíneo al interior del oído, donde esas sustancias se acumulan. En vez de degradarse, permanecen dentro causando la muerte de células muy específicas”, explicó.

De los miles de millones de células que hay en el cerebro, unas 20 mil son exclusivas del sistema auditivo, de ahí que los daños por lesiones dificulten su reposición de manera natural.

La especialista expuso también que en las primeras etapas de acumulación del fármaco, cuando se ataca a las células del sistema vestibular del oído, el paciente con tuberculosis siente mareo, visión borrosa y dificultad para caminar. Conforme avanza el tratamiento y aumenta el daño a las células auditivas, la persona queda totalmente sorda.

Cuando estudiaba en el laboratorio el blanco molecular de la estreptomicina, Graciela Meza indagó por qué algunos pacientes quedan sordos en poco tiempo, mientras que otros, con el mismo tratamiento, presentan un daño gradual.

“Encontramos que la acción de la estreptomicina y sus derivados se exacerba en aquellos que tienen una mutación en el ADN mitocondrial, que los vuelve hipersensibles al medicamento”.

Otras investigaciones realizadas a poblaciones orientales, árabes y españolas, habían ubicado esa mutación, que no se encontró en grupos mexicanos de individuos con tuberculosis, recalcó.

El ADN mitocondrial es un material genético ubicado en la mitocondria celular, que es la fábrica de energía indispensable para la sobrevivencia de las células. Distinto del ADN nuclear, el mitocondrial se hereda a los hijos por medio de la madre.

“La muerte celular es más rápida en pacientes con mutaciones en el ADN mitocondrial, ya que no hay energía para mantener con vida a las células”, apuntó Graciela Meza.

En su estudio, la experta identificó en un individuo del Distrito Federal una mutación en el ADN mitocondrial, que no había sido descrita antes en la literatura científica, y se aprestó a buscarla en otros pacientes y en la población en general.

Para detectar alguna mutación en la mitocondria de manera fácil y sencilla, Meza Ruiz ha desarrollado una prueba consistente en una toma de sangre de la persona que será sometida a tratamiento con estreptomicina y sus derivados.

“Si se comprueba que el paciente tiene la mutación, se puede recomendar científicamente que se utilice el fármaco alternativo. Lo ideal es que nadie sea tratado con estos antibióticos dañinos; con la prueba de sangre al menos podremos sugerir que se proteja a los que tienen mayor riesgo”, finalizó.

Entrevista para GACETA UNAM el 3 de junio de 2010.

Salud

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.


Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

chatroulette chatrandom