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Archivo de Mayo, 2011

El conocimiento del mundo. Parte 2

El conocimiento del mundo. Parte 2

Autor José Gabriel Gutiérrez Pantoja

En la entrega anterior se hicieron toda una serie de afirmaciones que se prestan para múltiples interpretaciones, por lo que es necesario ampliar la explicación de algunas ideas. Se dijo que a los seres humanos, cuyas condiciones físicas y fisiológicas están generalmente desarrolladas en su plenitud, a diferencia de otros seres animados, nos distingue la razón, la cual junto con los sentidos y el instinto, a veces en forma simultánea y a veces secuencial, produce el conocimiento.

Ello no quiere decir que las personas que no tengan el pleno desarrollo de las condiciones referidas, carezcan de conocimientos. Por ejemplo, los invidentes, los sordos, los parapléjicos o los cuadrapléjicos, incluso quienes han tenido lesiones neuronales, dependiendo de sus condiciones personales, tienen sus propias formas de conocimiento.

También se dijo que este conocimiento depende única y exclusivamente del sitio geográfico en el que se encuentre cada individuo, lo que ha sido llamado por algunos pensadores como el mundo-vida. El mundo vida es aquel sitio en el que se encuentra cada individuo y percibe lo que está a su derredor. Esto nos indica que hay personas que se encuentran en ciertos entornos y por sus condiciones físicas, económicas y/o culturales no se desplazan más allá de ciertos espacios, y es ahí donde perciben y razonan su mundo, vinculado directamente con su vida; las personas que constante o eventualmente se le aproximan, los medios de comunicación de que disponen (radio, televisión, teléfono) lo que perciben de esos medios por decisión propia o no, etc. En otro ejemplo, se puede pensar en las actividades que desarrolla una persona que está en constante desplazamiento por diversos espacios geográficos, ya sea por actividades económico-administrativas o político-administrativas; mientras se encuentre en esa posición social, su desplazamiento geográfico podrá ser constante, pero su conocimiento dependerá de lo que perciba del entorno en el que se encuentre, de su mundo vida. Entre esas referencias podemos encontrar una multiplicidad cuasi infinita de procesos de conocimiento, tanto como seres humanos vivos se encuentren en el planeta que identificamos como tierra o sus derredores.

Asimismo se mencionó que todo individuo tiene un proceso de conocimiento que inicia en el momento de su nacimiento y concluye en el momento de su muerte. Esto nos indica que en gran parte de nuestra vida vamos adquiriendo conocimientos, pero es necesario aclarar que este proceso solo es posible durante el tiempo de vigilia consciente, pues es entonces cuando estamos en plena posibilidad de percibir lo que sucede en nuestro entorno. Ello significa que no podemos adquirir conocimientos durante los lapsos de inconsciencia por estar dormidos u obnubilados por el consumo excesivo de algunas sustancias como el alcohol o cualquier otra droga (ya sea terapéutica o no), que introducida en el organismo sea capaz de modificar una o varias de sus funciones iniciando por el cerebro. Asimismo cuando por alguna causa hay “muerte cerebral” o condición de la llamada “vida vegetativa” de los humanos, no se puede adquirir el conocimiento.

En síntesis, el proceso de conocimiento del individuo está directamente relacionado con el uso de sus capacidades y potencialidades cognoscitivas que implican durante el tiempo de vigilia consciente el uso de nuestros sentidos, razón e instinto.

Si bien se dijo que con los sentidos se recibe la información del exterior puesto que median la relación de nuestra corporeidad integral con el particular mundo-vida que nos circunda a cada momento, también se refirió que hay personas con ciertas limitaciones para su uso pleno, pues pueden no disponer de alguna de las capacidades sensoriales; no obstante, con sus prerrogativas adquieren los conocimientos del entorno que les rodea, lo que bajo sus condiciones configura su conocimiento propio, individual, único, como sucede con todos los seres humanos vivos.

El instinto, como condición inherente a todo ser vivo animado, en vinculación directa con los sentidos, funciona para tratar de preservar la integridad física del humano. Todo aquello que se perciba como una amenaza hace que los individuos, si están en condiciones, reaccionen para alejarse o cubrirse. Pero además cuando los individuos han alcanzado un grado de desarrollo fisiológico ejercen su sexualidad que, con información previa o no, les permite tener conocimiento sobre los momentos placenteros y/o de reproducción humana.

A la razón que es el elemento que hace diferente al ser humano de todos los otros seres vivos de éste planeta la podemos identificar como el símbolo de la prerrogativa de la negación que tenemos los humanos para no aceptar las condiciones que impone el entorno; en cualquier lugar en el que nos encontremos y hacia donde quiera que dirijamos nuestra percepción, identificaremos que lo natural, lo originario, ha sido transformado por la acción del ser humano y ello no es otra cosa que el producto de la razón.

Agradeceremos cualquier opinión para enriquecer estas aportaciones en las siguientes entregas.

Educación y cultura, filosofía, opinión

Luna enamorada. Autor David Gómez Salas

A mi musa…

En mi huerto,

durante el verano,

en las noches, consumido,

con desgano;

al terminar mi trabajo,

me acostaba conforme

y lleno de ilusiones,

sobre una piedra enorme.

La luna preciosa

y sensible lo notó.

Y mi admiración por ella,

mal interpretó.

Se enamoró de mí

y partir de ahí,

solo hubo luna llena,

Plenilunio, para mí.

La linda luna

fue mi inspiración.

Hice mil poesías,

por esa razón.

Tardé en comprender

su dulce mirada;

y darme cuenta que,

de mí, estaba enamorada.

Cuentos y poesías

El conocimiento del mundo. Parte 1

Con gusto publico este artículo que forma parte de una serie de artículos. Con el consentimiento del autor. Mi amigo.

El conocimiento del mundo. Parte 1

Autor: JOSÉ GABRIEL GUTIÉRREZ PANTOJA

Cada uno de nosotros nos relacionamos con la naturaleza: flores, árboles, tierra, aire, sol, lluvia, etcétera; con la sociedad, familia, parientes, amigos, etcétera; y con productos de la sociedad, casas, automóviles, muebles, aparatos eléctricos, edificios, etcétera. Pero además de esos elementos hay otros con los que también nos relacionamos y son producto de la razón humana: las ideas; ideas que adquirimos y generamos nosotros sobre la naturaleza, sobre la sociedad y sobre los productos de los humanos que elaboramos como individuos y como sociedad.

Esto nos indica que el relacionarnos con el entorno nos permite entender cómo tratamos y cómo nos trata la naturaleza; y además cómo nos relacionamos con nuestros semejantes mediante las distintas actividades que realiza el ser humano.

A ese esfuerzo que hacen los humanos por entender su entorno se le llama, entre otras formas, conocimiento. Hay diversas proposiciones sobre la forma de concebirlo; aquí diremos, como una primera aproximación, que el conocimiento es un proceso, inicialmente, individual y vivencial, que en alguna medida puede ser socializado; así, proceso de conocimiento y proceso de vida van estrechamente unidos.

A manera de ilustración podemos decir que todo individuo tiene un proceso de conocimiento que inicia en el momento de su nacimiento y concluye en el momento de su muerte. Es decir, todo ser humano, desde que empieza a adquirir su independencia, luego de su nacimiento, empieza a percibir los estímulos del medio ambiente en su tiempo y espacio y no deja de percibirlos hasta su muerte la cual se presenta en un tiempo indeterminado. Así cada proceso de conocimiento corresponde, de manera particular, a cada uno de los seres humanos, por lo cual cada uno tiene su propio proceso de conocimiento individual que no corresponde al de ningún otro.

En este proceso se implica la actividad de toda la compleja interacción de los elementos que componen la estructura cognoscitiva humana, es decir, los elementos que de una u otra forma nos ayudan para entender el medio en el que nos encontramos y que pueden ser sintetizados en tres: los sentidos, el instinto y la razón.

La duda es ¿Cómo opera cada uno de ellos para adquirir el conocimiento?

La forma en que se recibe la información del exterior es mediante los sentidos. Los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto), son un importante vehículo para el conocimiento puesto que median la relación de nuestra corporeidad integral con el particular mundo-vida que nos circunda a cada momento, con nuestro medio ambiente. Por nuestros sentidos percibimos imágenes, sonidos, aromas, sabores, texturas y, además, conceptos, que pueden ser una combinación de las otras formas de percepción; aunque ello lo hagamos de manera consciente o no, de cualquier manera se va integrando como parte del conocimiento.

El instinto en estrecha relación con nuestros sentidos, es otra parte complementaria de nuestra estructura personal cognoscitiva, pues mediante su innata presencia preservamos nuestra integridad y contribuimos al mantenimiento y a la reproducción de la especie. Independientemente de los momentos y las condiciones bajo los que éste aflore, su presencia implica una serie de aportaciones al conocimiento, pues ya sea en una relación sexual o en el alejamiento de situaciones peligrosas, cada acción realizada es una aportación más al conocimiento.

La razón es ese elemento que diferencia, como ya se dijo, al ser humano de todos los otros seres vivos de éste planeta; y comparativamente con los otros entes animados que actúan por la condición de su naturaleza, solamente por percepciones sensoriales e instintos, el ser humano tiene además de esas condicionantes la prerrogativa de discernir, para aceptar o rechazar el medio ambiente que le rodea, pues además de desplazarse a sitios que considere más confortables para su existencia puede no hacerlo y transformar su medio ambiente para tener esa confortabilidad. En ello se encuentra su diferencia cualitativa que le permite comprender, recordar, explicar y transformar el mundo que le rodea, su mundo-vida.

En las siguientes entregas haremos una descripción de las formas en que se desarrollan los procesos de conocimiento de los individuos y de cómo éstos se van socializando en las diversas épocas y entre los distintos grupos sociales.

Sobre el autor:


JOSÉ GABRIEL GUTIÉRREZ PANTOJA.

Estudió y se graduó en la licenciatura, maestría y el doctorado en relaciones internacionales y concluyó la maestría en sociología en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Además obtuvo un diplomado en administración de la ciencia y la tecnología en el Centro para la Innovación Tecnológica de la Facultad de Química de la UNAM, y el diplomado en Ciencia, tecnología sociedad e innovación de la Organización de Estados Iberoamericanos.

Ha impartido cursos a nivel de licenciatura en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales, Unidad Aragón, de la UNAM; en la Universidad Femenina de México; en el Instituto de Investigaciones y Estudios Superiores en Comercio Internacional; en la Universidad de las Américas, Puebla; en la Universidad Bonaterra de Aguascalientes y en la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

A nivel posgrado en el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo; en la Facultad de Ciencias políticas y Sociales de la UNAM; en la Universidad Autónoma de Aguascalientes; en la Universidad Bonaterra de Aguascalientes y en la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de San Luis Potosí.

Ha participado en diversos eventos académicos nacionales e internacionales e impartido diversos cursos y conferencias en México y algunos países latinoamericanos.

Entre sus publicaciones se encuentran “Cronología de la política exterior de México”, en la revista Relaciones Internacionales, 1974-1976; América Latina: integración y crisis mundial, en coautoría Con Luis Diaz Müller, editorial PRELASA; Metodología de 1as ciencias sociales I y II, Teoría de las Relaciones Internacionales e Historia del pensamiento económico, editorial Oxford University Press; Reflexiones epistemológicas sobre las relaciones internacionales, 1987 y Razón técnica y utopía (Sobre la disciplina de las Relaciones Internacionales en México) 1988. Ed. Universidad de las Américas. Cholula, Puebla. México; Presencia del pensamiento acalitense contemporáneo, 2005, editado por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Además de diversos artículos.

En la actualidad es Investigador Titular C Tiempo Completo del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.

Mayo 2011.

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El perfil de los tiranos. Autor David Gómez Salas

Para ellos es primero

el poder y el dinero.

Servir a los poderosos

y a los extranjeros.

Sus cerebros anacoréticos

no reconocen desaciertos.

Y con escasa cultura,

se creen en todo expertos.

Con la fuerza de las armas

imponen sus puntos de vista.

Actúan con ambición

e intereses egoístas.

Fomentan la violencia

y los controles policíacos.

Combaten, sin dar cuartel,

conceptos democráticos.

Fuera de su país

se presentan muy sonrientes,

y bromean sobre el dolor

de la gente inocente.

Disfrutan de los excesos

y dan órdenes sin respeto.

Son demagogos, ladrones,

ególatras y patéticos.

“No hay crimen que les parezca grande, tesoro que sacie su avaricia, virtud que no aparenten y maldigan en el fondo de su corazón. Malvados por instintos, sórdidos por esencia e hipócritas por cálculo, son una verdadera plaga social”… Rúfugo.

Cuentos y poesías

El viaje. Autor David Gómez Salas

Recuerdo que fue

en el burdel “El Edén”

donde conocí a una morena

y a una rubia… también.

Fue un día de mucha suerte.

Por cinco billetes de a cien,

me acosté con la morena

y con la rubia… también.

Ardiendo y sin cuidado,

disfruté el sensual vaivén

¡Que delicia! ¡Que mujeres!

Me sentí esa noche muy bien.

Así me gané el viaje,

así pasé el retén.

Tenía sida la morena

y la rubia …también.

Cuentos y poesías

La cena Autor David Gómez Salas

—Me enteré que ayer pagaron su cena con el dinero recolectado para apoyar el movimiento estudiantil—dijo Perico. Como integrante del Comité de Lucha les digo que no estoy de acuerdo.

—¿Recolectado? ¿Así en abstracto?—Le pregunté.

Lo recolectamos nosotros tres. Los que cenamos, enfaticé. En total colectamos trescientos sesenta y siete pesos y únicamente gastamos en la cena quince pesos. Comimos tres tacos y un refresco cada uno. Lo platicamos con todos, no ocultamos nada.

Nos pasamos en la calle y los camiones desde el mediodía hasta las ocho de la noche repartiendo volantes, explicando porque luchamos, y pidiendo que nos apoyen.

—Ellos se han quedado a cuidar la escuela muchas noches y siempre pagan su cena, con sus propios recursos—Dijo el maestro Terán. Lo de anoche fue una excepción, yo pagaré lo que gastaron y pagaré la cena de hoy.

—Gracias maestro pero hoy no nos quedaremos—contesté. Necesitamos ir a nuestras casas. Imagino que Perico y sus amigos se quedarán hasta mañana. Ya van a dar las diez de la noche. Que les sea leve, no se duerman. Regresamos mañana, nos vemos en la asamblea.

Así que después de cuidar la escuela por más de treinta noches, le dejamos a Perico y sus amigos, esa responsabilidad.

Esa noche el ejército entró a la universidad y apresó a quienes estaban adentro. Detuvieron a muchos estudiantes en otras Facultades, en la nuestra a nadie. Así fue como me enteré que no se habían quedado Perico y sus amigos.

Desde el principio de nuestra lucha pedíamos la libertad de los presos políticos, ahora lo exigíamos con más ganas.

También pedíamos la derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal. Que consideraba delito de disolución social cualquier reunión con fines políticos. Aún cuando la reunión fuera pacífica, con pocas personas y se celebrara en una fábrica, escuela o casa particular. Bastaba que se calificara que el propósito de la reunión era conspirar contra el gobierno, las instituciones y… al bote (cárcel).

Nos sentíamos en una sociedad sin libertad, pedíamos la desaparición del cuerpo de Granaderos, la destitución de los jefes policíacos que ordenaron la agresión a los estudiantes y también pedíamos que el gobierno pagara indemnizaciones a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto.

Pues nos dieron más palos, ahora el ejército había tomado posesión de la universidad. Había más presos políticos, más desaparecidos, más represión, y tenían más poder la policía y el ejército.

Nosotros protegíamos la escuela armados con piedras y palos, para que no la asaltaran los porros, pero nada hubiéramos podido hacer contra el ejército. Así que gracias, muchas gracias Perico.

Cuentos y poesías

Lea que antibióticos causan sordera

Entrevista con la Dra. Graciela Meza para la Gaceta UNAM del 3 de junio 2010

TRES ANTIBIÓTICOS CAUSAN SORDERA

La estreptomicina, antibiótico que en México se usa en el tratamiento contra la tuberculosis, causa sordera en los pacientes, advirtió Graciela Meza Ruiz, del Instituto de Fisiología Celular. “Los médicos saben que la estreptomicina y sus derivados –la kanamicina, la gentamicina y la amikacina- causan sordera; sin embargo, los siguen recetando porque son muy eficientes para contrarrestar la tuberculosis, son baratos y están en el cuadro básico de medicamentos.

Lo anterior es una irresponsabilidad, porque el daño es irreversible”, señaló la doctora en bioquímica.

La experta en fisiología y bioquímica del oído añadió que el problema es que esos antibióticos, además de acabar con la bacteria causante de la tuberculosis, destruyen las células del oído.

En las cajitas donde vienen empacados esos medicamentos se indica que pueden alterar el equilibrio, causar sordera y lesiones renales”, dijo la investigadora adscrita al Departamento de Neuropatología Molecular. También ocasionan movimientos incontrolables de los ojos, mareo, vértigo y ataxia, descoordinación de diferentes partes del cuerpo, como brazos y piernas; por tanto, impide caminar correctamente.

La investigadora agregó que esos tres antibióticos –los cuales pertenecen al grupo de los aminoglucósidos, que fueron descubiertos en la década de los 40 en Estados Unidos y utilizados por largo tiempo para combatir diferentes infecciones- se encuentran prohibidos en varios países debido a sus efectos secundarios. “Se utilizan indistintamente en México para abatir la tuberculosis, con dosis fuertes, de hasta un gramo diario, durante seis meses o un año”, detalló.

No obstante, comentó Meza Ruiz, hay una medida alternativa contra esa enfermedad, que no genera sordera, compuesta por tres sustancias: rifampicina, isoniazida y pirazinamida. Es diez veces más cara, pero no daña al oído.

En su laboratorio, la universitaria ha hecho investigación experimental con ratas para identificar los daños de la estreptomicina y sus derivados en el oído, órgano escondido en el hueso temporal que se ubica en el cráneo.

“Esto permite el paso de la estreptomicina y sus derivados del torrente sanguíneo al interior del oído, donde esas sustancias se acumulan. En vez de degradarse, permanecen dentro causando la muerte de células muy específicas”, explicó.

De los miles de millones de células que hay en el cerebro, unas 20 mil son exclusivas del sistema auditivo, de ahí que los daños por lesiones dificulten su reposición de manera natural.

La especialista expuso también que en las primeras etapas de acumulación del fármaco, cuando se ataca a las células del sistema vestibular del oído, el paciente con tuberculosis siente mareo, visión borrosa y dificultad para caminar. Conforme avanza el tratamiento y aumenta el daño a las células auditivas, la persona queda totalmente sorda.

Cuando estudiaba en el laboratorio el blanco molecular de la estreptomicina, Graciela Meza indagó por qué algunos pacientes quedan sordos en poco tiempo, mientras que otros, con el mismo tratamiento, presentan un daño gradual.

“Encontramos que la acción de la estreptomicina y sus derivados se exacerba en aquellos que tienen una mutación en el ADN mitocondrial, que los vuelve hipersensibles al medicamento”.

Otras investigaciones realizadas a poblaciones orientales, árabes y españolas, habían ubicado esa mutación, que no se encontró en grupos mexicanos de individuos con tuberculosis, recalcó.

El ADN mitocondrial es un material genético ubicado en la mitocondria celular, que es la fábrica de energía indispensable para la sobrevivencia de las células. Distinto del ADN nuclear, el mitocondrial se hereda a los hijos por medio de la madre.

“La muerte celular es más rápida en pacientes con mutaciones en el ADN mitocondrial, ya que no hay energía para mantener con vida a las células”, apuntó Graciela Meza.

En su estudio, la experta identificó en un individuo del Distrito Federal una mutación en el ADN mitocondrial, que no había sido descrita antes en la literatura científica, y se aprestó a buscarla en otros pacientes y en la población en general.

Para detectar alguna mutación en la mitocondria de manera fácil y sencilla, Meza Ruiz ha desarrollado una prueba consistente en una toma de sangre de la persona que será sometida a tratamiento con estreptomicina y sus derivados.

“Si se comprueba que el paciente tiene la mutación, se puede recomendar científicamente que se utilice el fármaco alternativo. Lo ideal es que nadie sea tratado con estos antibióticos dañinos; con la prueba de sangre al menos podremos sugerir que se proteja a los que tienen mayor riesgo”, finalizó.

Entrevista para GACETA UNAM el 3 de junio de 2010.

Salud

Prosperidad. Autor David Gómez Salas

Gran error del gobernante

que escogió en su gabinete

personajes sin altura,

insensibles, sin cultura

frívolos, extravagantes,

presumidos y arrogantes.

Serán seis años perdidos

llenos de publicidad.

Con sonrisas nos dirán:

Logramos la prosperidad.

Y todos los días veremos

imágenes de vanidad.

En esa fantasía

no robarán los impuestos.

No habrá pobres,

enfermos, ni analfabetos.

Texas nos será devuelto

y todo será perfecto.

Cuentos y poesías

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