Archivo de Septiembre, 2010
Esto siento. Autor David Gómez Salas
Leo y escribo
por disfrutar
mi existencia.
Al leer y escribir
vivo sin límites,
mezclo fantasías
con la ciencia.
Viajo por el tiempo
y en Dios, pienso.
Doy rienda suelta
al amor
y buen humor.
Al espacio infinito
convierto
subconjunto del amor.
Me apasiono por:
mi patria,
mi planeta,
mi familia,
mis amigos,
y mis queridos muertos
…siempre vivos.
Juego de basquetbol. Autor David Gómez Salas
El sábado fui a ver un juego
de basquetbol ¡Que emoción!
Al inicio del juego observé
tranquilidad en la afición.
Que de inmediato cambió
cuando avanzó el partido.
Los rostros sonrientes
se volvieron agresivos.
Para empezar el gerente
del equipo anfitrión,
continuamente gritaba
¡Maldito arbitro ladrón!
El equipo visitante alcanzó
veinte puntos de ventaja,
Pero el equipo de casa
no esta hecho de paja
y con mucho pundonor
casi empata el marcador.
El final estuvo cardiaco
el público delirante
bebía como cosaco
y gritaba anhelante.
A tres segundos del final
el equipo local
el balón recuperó
y tiempo fuera, pidió.
Para planear una jugada
que con un tiro de tres puntos
el marcador empatara.
El equipo contendiente
la alineación cambió
retiró a sus jugadores altos
y a los más veloces, metió.
Todo el público sabía
que anotar solo dos puntos,
al equipo local no le servía.
Cuando el equipo de casa
puso la pelota en juego,
con velocidad el adversario
les robó la bola, luego.
Y entre gritos y alaridos
terminó este partido.
Quedo contento el visitante
y el público… enardecido.
El futbol. Autor: David Gómez Salas
En el área el delantero
en lugar de tirar a gol.
finge que le cometen falta
y deja de jugar futbol.
Se tira al suelo
y hace gestos de dolor.
Patético se muestra
en el rol de mal actor.
Y si el árbitro no marca
la falta que no existió,
lo insulta con groserías,
todo porque no le creyó.
Sin técnica, los pases
para adelante, falla.
Mejor da pase al compañero
que al lado de él se halla,
o regresa el balón al portero
y hace aburrido el juego.
No domina el esférico,
ni dribla ningún rival.
Y si tira a gol, es frecuente,
que no se entere el portero
del equipo contendiente.
Como intenta lo predecible
el rival adivina
sus anunciadas jugadas,
y eso le da mucha mohína.
Le interceptan los pases
que no salen de la cancha,
reacciona con violencia
y cobra dura venganza.
Cuando lo amonestan
por golpear con alevosía,
al arbitro insolencias grita,
y señales obscenas, le envía.
Al terminar el juego
con exceso se embriaga
y declara a la afición,
que su vida: es privada.
(Privada de educación)
No hay técnica,
ni creatividad;
y a nivel profesional
abunda la vulgaridad.
Después de los fracasos,
entrenador y jugadores,
molestos explican su caso:
Perdimos por mala suerte,
pero merecíamos ganar.
Tuvimos muchas llegadas,
solo nos faltó anotar.
Estaba muy alto el pasto
y el balón muy lento corría.
Estaba muy corto el pasto
y al saltar, los pies me dolían.
El gol tempranero
nos obligó a cambiar
el plan del juego.
La suerte los ayudó,
tuvimos dos errores,
y el rival no perdonó.
¡Que horror!
El arbitro vendido
influyó en el marcador…
En resumen,
la cancha seca o el lodo,
la suerte, el arbitro o el público
tienen la culpa de todo.
Saque usted su conclusión
¿Avanzará el futbol,
sin honor, ni educación?
Autor David Gómez Salas
El hambre. Autor: David Gómez Salas
Vaya cruel bicentenario
que mi patria festejó,
ni una duda nos quedó,
aquí va mi comentario
La gran clase política,
de mi patria, propietaria;
es frívola, estrafalaria,
egoísta y sibarítica.
Experta en discriminar
esta mafia prepotente,
sangrona y mala gente,
a los pobres mando a volar.
Los pobres no celebraron,
siempre están damnificados.
Y estos días, inundados,
con hambre se la pasaron.
¡Cómo cambian los tiempos! Autor Vital Aza
Invitación a la reflexión:
¡CÓMO CAMBIAN LOS TIEMPOS!
Autor: Vital Aza
Cuando de niño empecé
a darme a la poesía,
tan en serio lo tomé,
que sólo en serio escribía.
Romántico exagerado,
era lo triste mi fuerte.
¡Válgame Dios!, ¡le he soltado
cada soneto, A la muerte!
La fatalidad, el sino,
el hado, la parca fiera,
el arroyo cristalino
y la tórtola parlera…
Todo junto le servía
a mi necia inspiración
para hacer una elegía
que partía el corazón.
No hubo desgracia ni duelo
que en verso no describiera…
¡Si estaba pidiendo al cielo
que la gente se muriera!
¿Qué airado el mar se tragaba
la barca de un pescador?
Pues yo en mi lira lanzaba
los lamentos del dolor.
¿Que un amigo se moría,
viejo, joven, listo o zafio?
Pues, ¡zas!, al siguiente día
publicaba su epitafio.
¿Que una madre acongojada
gemía en llanto deshecha?
¿Que por una granizada
se perdía la cosecha?
Pues yo enjugaba aquel llanto
en versos de arte mayor,
y maldecía en un Canto
al Granizo destructor.
Escéptico y pesimista,
¡me hacía unas reflexiones!…
Sirva de ejemplo esta lista
de varias composiciones:
Ludibrio, Dios iracundo,
Profanación y adulterio.
Los desengaños del mundo,
El ciprés del cementerio.
Pues, ¿y una composición
en que imitando a otros vates,
con la mejor intención
decía estos disparates?
«¡Ay! El mundo en su falsía
aumentará mi delito,
vertiendo en el alma mía
la duda de lo infinito.»
«Triste, errante y moribundo,
sigo el ignoto sendero,
sin encontrar en el mundo
un amigo verdadero.»
«¡Todo es falsedad, mentira!
¡En vano busco la calma!
¡Son las cuerdas de mi lira
sensibles fibras del alma!»
«¡El mundo, en su loco anhelo
me empuja hacia el hondo abismo!
¡Dudo de Dios y del cielo,
y hasta dudo de mí mismo!»
«¡Esta existencia me hastía!
¡Nada en el mundo es verdad!»
……………………………………………
¡Y todo esto lo decía
a los quince años de edad!
Francamente, yo no sé
cómo algún lector sensato
no me pegó un puntapié
por necio y por mentecato.
Por fortuna, ya no siento
aquellas melancolías,
ni doy a nadie tormento
con vanas filosofías.
Ya no me meto en honduras,
ni hablo de llantos y penas,
ni canto mis amarguras
ni las desdichas ajenas.
He cambiado de tal modo,
que soy otro diferente;
pues hoy me río de todo,
¡y me va perfectamente!
Vital Aza Álvarez-Buylla.
Escritor, comediógrafo y humorista español
Pola de Lena, Asturias
28 de abril de 1851 - 13 de diciembre de 1912
Todas las obras originales de Vital Aza se encuentran en dominio público.
Lo anterior aplica incluso en aquellos países en donde el lapso de copyright se extiende hasta 70 años contados a partir del fallecimiento del autor
Farolero. Autor David Gómez Salas
Inhábil tahúr de banqueta,
en este casino no engañas.
Aquí ya conocen tus mañas
y no caen en tus tretas.
Aquí no prosperas fullero
cuando tienes mala mano.
Te adivinan farolero,
porque eres chabacano.
En el póquer el farolero,
finge tener buenas cartas
y apuesta para que se retiren,
rivales con mejores cartas.
Pero como eres Chabacano
(sin arte y de mal gusto).
Te descubren la jugada
y te mueres del disgusto
La serpiente. Autor David Gómez Salas
Al abrir los ojos, lo primero que vi frente a mi, fue una serpiente con la cabeza levantada del suelo. Me había quedado dormido en mi huerto, sentado en una silla, a un lado de las plantas de tomate. Desperté oportunamente, apenas tuve tiempo de aventarme para atrás, de espalda, para esquivar la mordida de la serpiente. La víbora solo alcanzó morder una pata de la silla derribada.
Me incorporé de inmediato y corrí a buscar el azadón o algo para matarla, nada había cerca. Guardaba las herramientas en una bodega ubicada a 30 metros de distancia. Cuando regresé con el azadón la víbora ya no estaba.
Antes ya me había encontrado con esa serpiente varias veces. Una vez me siguió a distancia dentro del invernadero. Otra vez la encontré bajo un árbol de aguacate, cuando estaba desyerbando. En fin la vi varias veces. Un día encontré en la arena, su vieja piel, la cambió en la orilla del invernadero.
No la mates, me dijo Francisco, cuando le conté sobre esos encuentros. Quizás sea un Alicante, no atacan al humano; se alimentan de roedores. Es probable que se haya sentido atacada por tus movimientos bruscos, y por eso te atacó. Yo no las mato en mi rancho, nunca me han atacado.
Otro día caminaba de la bodega al pozo, esta vez con el azadón en la mano y me encuentro otra vez una serpiente de casi dos metros de largo. Seguí mi camino al pozo, pensé que no debía de matarla, que era inofensiva. Pero por curiosidad regresé a observarla.
Hace muchos años un herpetólogo me había comentado que las víboras son serpientes con colmillos largos y puntiagudos, que en ocasiones los enseñan para asustar al posible atacante. Las serpientes con cabeza triangular son venenosas, me dijo.
Bueno, me acerqué a la serpiente y me detuve a tres metros de distancia, ella me observó levantó la parte superior de su cuerpo, con la cabeza en alto, a 30 centímetros de altura, me miraba fijamente sacando varias veces su lengua con dos puntas.
Por miedo, decidí matarla, pero la serpiente había preparado la parte posterior de su cuerpo para atacar. Así que debía acercarme con cuidado y estar alerta para esquivar su mordida, en caso que ella atacara primero. Total, con un azadón que mide un metro de largo, me dispuse a matarla.
Me aproximé a la víbora y levanté el azadón alto, abaniqué de derecha a izquierda, la serpiente eludió el golpe con un movimiento hacia atrás; inmediatamente regresé el golpe ahora de izquierda a derecha, y lo eludió de la misma forma. Resbalé porque el suelo estaba mojado y caí al piso, a menos de un metro de ella.
Con toda la adrenalina en mi cuerpo, me incorporé de inmediato, pensando que la tendría encima. Sin embargo, la serpiente huyó y todavía alcancé a lanzarle el azadón y pegarle en la cola. La serpiente furiosa mordió en palo del azadón y se fue rumbo al río.
A partir de ese día presentí que esa serpiente tarde o temprano me mataría. Era su territorio antes de que yo llegara a cultivarlo.
Imagino que por eso, posteriormente la víbora me había atacado aquella tarde que me quedé dormido junto al tomate.
Por fin otra tarde decidí buscar a la serpiente y terminar con su amenaza. Mi amigo el biólogo Rubén, me había platicado cuando caminábamos en la montaña del Ajusco, que a las serpientes les gustaba esconderse entre la hierba alta y seca. La busqué alrededor de un transformador y unas bombas de riego, donde se me dificulta podar y en época de lluvias crece un tipo de pasto largo, como enredadera. Veo que ahí se guardan arañas y ratas. Estas últimas alimento de las serpientes.
Me puse guantes y botines, y comencé a arrancar el pasto a jalones. No hay espacio para cortarlo con machete o con la desbrozadora de hilo. Además hay tubos de PVC y cables conductores de energía eléctrica que no deben dañarse. Así que con las manos quite los montones de pasto con fuerza y cortando cuidadosamente el pasto con una navaja, cuando no se arrancaba con los jalones. Poco a poco empecé a ver el fondo.
Cuando encontré dos arañas venenosas llamadas capulinas (son arañas negras, que tienen en la panza la figura de un reloj de arena, color rojo naranja), supe que era probable que ahí estuviera la serpiente, porque las alimañas se juntan. Es una ley de la naturaleza.
Y ahí estaba, escuché su cascabel (srsrsr, srsrsr) advirtiéndome que me alejara. No esperé nada, de inmediato, antes que se desenrollara la golpeé muchas veces en la cabeza con la punta de un palo, ya moribunda la llevé a golpes a un área más amplia y ahí la golpeé con una pala.
Esa tarde noche del miércoles dejé la víbora muerta en mi terreno y me fui a casa. El viernes en la mañana cuando regresé al huerto, la peste era insoportable, le eché cal y el sol hizo el resto. Bendito sol deshidratador.
Amo este lugar. Autor David Gómez Salas
Al grito de: ¡Música maestros!
Se incrementan mis placeres
¡Viva Aguascalientes, mmm!
¡Que lindas son sus mujeres!
Es la tierra de la gente buena
Los que aquí nacieron, lo dicen
Pero hay locos que con sus actos
Este dicho, contradicen.
Por ejemplo, hay atletas
que por sentirse “aguzados”
estacionan sus autos
en lugares reservados
para nuestros discapacitados.
Amo este lugar y además,
sé que los buenos son más.
Y si llueve, hay graciosos
que alegres y juguetones,
en la calle, con sus autos,
bañan a los peatones.
Amo este lugar y además,
sé que los buenos son más.
Otros odian a los chilangos
y al forastero quebrantan.
¿Como van a venir más turistas?
Si a los que vienen, espantan.
Amo este lugar y además,
sé que los buenos son más.
Por eso es mi interés,
que más gente sepa,
que el Aguascalentense es:
Gente de buena cepa.
En paisajes, dicen los expertos,
no hay sitio en el mundo
con más bellos atardeceres.
Pues concluyo, meditabundo:
Me gustan aún más sus mujeres
Amo este lugar y además:
¡Por sus mujeres, lo amo más!
