Archivo de Junio, 2010
CASSIODORO DOMÍNGUEZ, Profesor invidente de Ingeniería
Doy a conocer esta bellísima noticia directamente de la fuente:
La Piedra de Huixtla. Autor David Gómez Salas
¿Qué vamos hacer?, me preguntó Ixchel.
No sé, contesté el día que habíamos encontrado tres cofres llenos con piezas de oro. Cada pieza era una maravilla y todas eran diferentes. Eran de oro puro proveniente de Perú.
Era el oro que tres años antes el cacique Comagre.de Panamá, había entregado a trescientos aventureros españoles que mantenían aterrorizada a la población. Les ofreció aquella fortuna a cambio de que abandonarán sus territorios y no se robarán ninguna mujer. Los aventureros aceptaron aquel trato y huyeron rumbo al norte.
Aproximadamente un año después los aventureros españoles arribaron a nuestro territorio, un hermoso sitio que hoy se llama Huixtla. Aquí establecieron su nueva residencia.
Los aventureros españoles eran despiadados y fieros para el combate, por eso los indios huimos a los pantanos, les dejamos las mejores tierras, los ríos más limpios, lo mejor. Pero no se conformaron, vinieron también a la costa, querían todo.
Después de dos largos años, por fin nos organizamos para hacerles frente, cuando ya teníamos preparadas las trampas en todo el pantano y aguardábamos sus ataques; estos, no sucedieron.
Ya quedan pocos, nos dijeron los exploradores a su regreso. Los que quedan vivos están débiles, amarillos y huesudos. Se están muriendo solos.
Los dioses los trajeron, los dioses se los llevaron. Las enfermedades, las plantas malas, los moscos, arañas, serpientes, gatos salvajes y todos los seres vivos de la selva y pantanos, los derrotaron.
La tierra hizo lo que no hicimos nosotros, así que dimos el oro a la tierra. Cargamos el oro hasta el pantano y ahí lo enterramos.
En la parte alta del cerro grande hicimos una pila enorme de piedras en honor de los dioses, en donde quemamos los cuerpos de los malvados con el fuego divino. El calor fundió las piedras, formando una sola, de 120 metros de alto y 400 metros de perímetro en la arte baja.
Sin palabras. Autor David Gómez Salas
¿No te gusta la mentira? No lo digas
Demuéstralo con tus actos
A nadie engañan tus palabras
No hay sinceros en abstracto
La importancia del idioma. Compilador David Gómez Salas
El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México José Narro Robles, advirtió que la amenaza de la globalización se cierne en torno a la sobrevivencia de las sociedades originarias y de las lenguas en el mundo.
Hoy día, lenguaje y educación hacen factible la construcción de nuevos proyectos colectivos para el desarrollo de la sociedad, porque son los núcleos a partir de los que se potencian la inteligencia, y el hacer; sin ellos, imperan la ignorancia, el oscurantismo y la violencia, aseguró.
Expresó que “Sin un buen manejo de la lengua cualquier proceso educativo se dificulta”.
En el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, ante decenas de rectores y representantes de casas de estudio de España y América Latina, refirió que otro de los peligros tiene que ver con la corrupción del lenguaje, enfermedad que alienta la descomposición de la palabra, la fractura de las frases o la degradación del argumento.
Afirmó que las lenguas son el archivo de los conocimientos acumulados por una sociedad a lo largo de los siglos. Por eso, deben ser entendidas como un patrimonio cultural, inmaterial pero vivo, de la humanidad, que responden a un historicismo que las hace dinámicas y cambiantes.
El lenguaje tiene tal alcance que para muchos autores representa la forma de adueñarse del mundo, la manera de darle sentido al pensamiento, la ocasión de expresar las emociones.
Su fuerza es tal, que la palabra cordial e inteligente es el antídoto de la violencia; entre mayores sean los niveles de educación y de manejo del lenguaje, mayores serán las posibilidades de resolver en paz, con diálogo y uso de la razón, cualquier diferendo.
Fuente: Boletín UNAM – DGCS - 334
Analogía. Autor David Gómez Salas
Esta noche con luz de luna
Arriba del faro que uso como hotel
Veo la playa blanca con sus dunas
Y siento la brisa en mi quemada piel
Unas olas arriban a la playa
Otras, en los arrecifes se estrellan
Y entre el arrecife de coral y la playa
El viento y la espuma, juegan
En el mar veo blancas rayas
Que emergen, ruedan y se van
Son olas que nacen y se mueren
Interminables ciclos que se dan
Como científico, pienso en el ambiente
Como poeta, pienso en el amor
Las ideas se agolpan en mi mente
Y comparo el mar, con el amor
Sí las olas efímeras, son efecto
De un proceso mayor y perdurable
Los besos y caricias, son las olas
Y el amor, es el mar… inagotable

