Colectividades Argentinas

historia y actualidad

 

PADRE IGNACIO

ZICOLILLO, JORGE I.
SUDAMERICANA

Un cura moreno, de Sri Lanka, se instala en Rosario como misionero y al poco tiempo miles de personas comienzan a viajar desde distintos lugares del país hasta su parroquia, Natividad del Señor. Aseguran que tiene dotes de sanador, que es capaz de diagnosticar un mal con sólo tocar al enfermo, que les concedió milagros y que sus consejos y apoyo espiritual fueron suficientes para curar. ¿Quién es el Padre Ignacio? Este libro cuenta por primera vez su maravillosa historia, la fundamental tarea social que realiza, y recoge además los testimonios de quienes se acercaron a él en busca de ayuda y cuyas vidas cambiaron para siempre.

Biografía del Autor
Jorge Zicolillo es periodista y escritor. Publicó libros como la novela Los demonios de mayo, el ensayo Los Saadi, historia de un feudo, Un domingo en el purgatorio. Biografía no autorizada de Domingo Cavallo, entre otros. Su último libro es Padre Mario. El cura de las manos milagrosas.

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Patrick Rice

CONDOLENCIAS POR EL FALLECMIENTO DEL PADRE PATRICK RICE

La Secretaría de Derechos Humanos expresa su más profundo pesar por el fallecimiento en EE.UU del querido dirigente del movimiento de Derechos Humanos, Patrick Rice, y acompaña a sus familiares en este penoso momento.

Patrick Michael Rice nació en Irlanda en 1945, en el seno de una familia rural. Cursó estudios de Filosofía y Teología. En 1970 decide emigrar a nuestro país y tramitar la ciudadanía argentina. Se ordena como sacerdote católico en la congregación del Verbo Divino, y en 1972 ingresa a la Fraternidad Hermanos del Evangelio Carlos de Foucauld. Sus primeros trabajos los realiza en la Provincia de Santa Fe.
Luego se radicó en la ciudad de Buenos Aires a continuar su tarea. Vivió en el barrio de la Boca –ya como integrante de la Fraternidad Foucauld- y más tarde en la villa Nº 3 de Villa Soldati. También trabajó como carpintero de obra en distintas empresas de la construcción. En esta villa de emergencia comenzó un gran trabajo social con los vecinos: desde la organización, el cooperativismo y la misión católica.
Como sacerdote trabajó junto al padre Carlos Bustos en una capilla de la villa, junto a un equipo de laicos, entre los que se encontraba la joven catequista Fátima Cabrera a quien el destino y el amor los unieran posteriormente. Ambos fueron secuestrados por la dictadura terrorista el 11 de octubre de 1976 en la ciudad de La Plata , por fuerzas de Seguridad. Rice había sido encapuchado y torturado salvajemente. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA se hizo eco de su caso. Tras varias presiones del Gobierno irlandés, Rice finalmente fue liberado. Al poco tiempo, se exilió en Londres y regresó al país en 1984.
La mayoría de sus compañeros de aquellos años –como el padre Bustos, de la orden de los Franciscanos- fueron asesinados o se encuentran desaparecidos.
Tras renunciar a su estado sacerdotal constituyó su familia y desde entonces, Rice tuvo una larga labor en la defensa de los derechos humanos, hasta llegar a ser uno de los más importantes referentes. Últimamente jugó un papel fundamental en las ONGs que siguieron los trabajos de Naciones Unidas para la Convención de Desapariciones. La Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM) lo designó en su último Congreso como coordinador de la Coalición Internacional para la adopción de la Convención.
Figura muy querida y de gran humanidad, Rice era una persona de gran cultura que muy pudorosamente lograba disimular.

Comunicación y prensa
Secretaría de Derechos humanos
Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos humanos
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www.derhuman.jus.gov.ar
54 011 5167-6676

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Mons. José Ricardo Arbó

d7dbaba90c6b73abf59b33d211935981.jpgFalleció Mons. Arbó, párroco de la catedral de Tucumán

San Miguel de Tucumán, 7 Dic. 09 (AICA)
Tras una larga y penosa enfermedad, el sábado 5 de diciembre a las 10.30, falleció en un sanatorio de esta capital norteña donde estaba internado, monseñor José Ricardo Arbó, párroco de la iglesia catedral de Tucumán. Tenía 78 años de edad.
Sus restos fueron velados en el mismo templo catedralicio y el domingo, tras una misa exequial presidida a las 17 por el arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Héctor Villalba, y concelebrada por sacerdotes de la arquidiócesis, fueron sepultados en el panteón del Clero en el Cementerio del Oeste.
Monseñor Arbó, de origen español, se ordenó sacerdote para la arquidiócesis de Tucumán hace 50 años y desde estonces prestó un servicio cualificado a esta Iglesia en sus diversos ministerios pastorales.

Su personalidad
Monseñor José Ricardo Arbó nació en Mora de Ebro, Tarragona, España, el 21 de abril de 1931; al radicarse en Tucumán se naturalizó como ciudadano argentino.
Cursó sus estudios sacerdotales con los Sacerdotes Operarios Diocesanos en Salamanca. En 1958 se licenció en Teología en la Pontificia Universidad de Salamanca. En 1978 hizo un curso de actualización en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
En 1958 se trasladó a San Miguel de Tucumán y se incardinó en la arquidiócesis de Tucumán. Fue ordenado sacerdote por el entonces arzobispo de Tucumán, monseñor Juan Carlos Aramburu, el 19 de septiembre de 1959.
Se desempeñó como Vicario en las parroquias de Famaillá y de Burruyacú (con sede en Alderetes). Entre 1966 y 1983 fue párroco de Villa Luján y desde 1983 párroco de la Catedral.
Fue capellán del Hospital de Niños, de la Universidad Nacional de Tucumán y del Gobierno de la Provincia.
Cumplió también muchas funciones en la arquidiócesis: vicario episcopal para la Doctrina de la Fe y la Educación Católica y para el Apostolado de los Laicos; administrador arquidiocesano; Promotor de la Fe del Tribunal Interdiocesano; vicario general, ecónomo arquidiocesano, miembro del Consejo Presbiteral, del Colegio de Consultores y del Consejo de Órdenes, canónigo penitenciario, administrador apostólico de la Arquidiócesis, asesor de diversos Movimientos e instituciones eclesiales, profesor del Seminario Mayor, de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, del Instituto de Trabajo Social Juan XXIII y rector y profesor del Instituto Superior de Cultura Religiosa Santo Toribio de Mogrovejo.
En 1983 Juan Pablo II le confirió el título de Prelado de Honor de Su Santidad.
Tuvo una actuación destacada en el ámbito de la educación, habiéndose desempeñado en el Seminario Mayor Nuestra Señora de la Merced, en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, en el Instituto Superior de Trabajo Social Juan XXIII, y en el Instituto Superior de Cultura Religiosa Santo Toribio de Mogrovejo. Por su trayectoria educativa y personal, en adhesión al Magisterio de la Iglesia, en la defensa de la libertad de enseñanza, en su apoyo y participación en el mejoramiento del sistema educativo provincial, el Consejo Superior de Educación Católica le otorgó en 2004 el Premio Divino Maestro y en 2005 la distinción José Manuel Estrada.

Movimiento de Cursillos de Cristiandad
En 1962 fue director espiritual del primer Cursillo de Cristiandad realizado en Tucumán, que marcó el nacimiento del Movimiento en la Argentina. Con este primer Cursillo comenzó una vasta renovación espiritual, que desde Tucumán se fue extendiendo por todo el país.
En 1964 monseñor Aramburu lo designó director espiritual del primer Secretariado de Tucumán y en 1969 al designar la Conferencia Episcopal el primer Secretariado Nacional con sede en Tucumán, el entonces arzobispo de Tucumán, monseñor Blas Victorio Conrero lo designó Asesor.
Ejemplo de su entrega y fidelidad al Movimiento de Cursillos de Cristiandad fue su participación permanente en Cursillos, en su Escuela de Dirigentes, Ultreyas, Encuentros, a nivel zonal, nacional, latinoamericano y mundial y la dirección espiritual del Movimiento de Cursillos por más de 40 años.+

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Padre Salvaire

 

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Luján (Buenos Aires), 7 Dic. 09 (AICA)

De la frontera a la villa de Luján. Los comienzos de la gran basílica (1890-1899), libro sobre el padre Salvaire del Padre Juan Guillermo Durán

“Deben saber que monseñor Juan Guillermo Durán, con una inteligencia aguda y con un corazón enorme, nos permitió descubrir la inmensa riqueza del apóstol de la Virgen: el padre Jorge María Salvaire C.M. Gracias a los estudios realizados por monseñor Durán, pudimos apreciar la personalidad emprendedora, culta, creativa y con una incansable capacidad de trabajo del Padre Salvaire”. Así lo expresó el arzobispo de Luján, monseñor Agustín Radrizzani, en la basílica de Luján el 3 de diciembre, durante el acto de presentación del último tomo de la vida del padre Salvaire, titulado: “De la frontera a la villa de Luján. Los comienzos de la gran basílica (1890-1899).
El prelado se refirió al padre Salvaire, quien impulsó la construcción de la basílica de Nuestra Señora de Luján, como un “gran sacerdote, dotado por Dios de dones excepcionales”, que “terminó por despertar en algunos colegas envidias y rivalidades”. Señaló que “fue capaz de dar impulso a numerosas iniciativas apostólicas de carácter religioso y civil como la educación y la cultura. A esto se sumó una llamativa facilidad para relacionarse con personas de los más diversos ambientes y el éxito que acompañaba cuanta obra se proponía e iniciaba. Un sobresaliente don de gente y un notable aprecio del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Federico Aneiros”.
“Estas cualidades particulares y las cruces que debió afrontar las conocemos gracias a la mente privilegiada y al rigor científico de monseñor Juan Guillermo Durán”, dijo en referencia al autor del libro, por cuya iniciativa además se dispondrá en el santuario de una sala dedicada al padre Salvaire.
Asimismo, monseñor Radrizzani anunció que, con el asesoramiento de monseñor Durán, se iniciarán los pasos necesarios para estudiar la posibilidad de introducir la causa de beatificación del padre Salvaire.
Para concluir, el arzobispo hizo público su agradecimiento a monseñor Durán “por la seriedad del trabajo realizado en el pasado, por este momento de gozo espiritual vivido en esta noche, por la luz de esperanza y ejemplo sacerdotal, especialmente, en este año dedicado a los sacerdotes”.

El santuario de Luján es el regalo de Salvaire a la Madre
Según puede leerse en el prólogo del libro, “en este tomo Juan Guillermo Durán nos ofrece los últimos años de Salvaire, su figura más madura, y lo que podríamos llamar ‘el canto del cisne’. En esta última etapa de su vida confluye y madura todo lo que la gracia ha ido alimentando desde su niñez. Vemos a Salvaire dándolo todo para la construcción del Santuario de la Virgen de Luján”.
“Pero en estas páginas encontramos cientos de detalles, de gestos, de iniciativas, de intentos, que muestran toda la riqueza de un pastor –hombre de Dios para su pueblo–, que no separa nada de esa entrega generosa. Todo se integra en el camino del don de sí y de la santificación: monedas, escritos, cartas, oraciones, sacrificios, humillaciones, viajes, etc. Para Salvaire era tan sagrado cada piedra y ladrillo que se colocaba como cada Avemaría que rezaba”.
“La figura de Salvaire se agiganta cuando reconocemos todo lo que significa hoy el Santuario de Luján, toda la vida que ha pasado entre sus paredes, todos los dinamismos eclesiales que ha suscitado, toda la fe que ha alimentado.
“Es verdad que quien atrae es ante todo la Madre de Luján. Pero ella se ha servido de la disponibilidad de un piadoso hijo para volverse más accesible a su pueblo. Muchos se sorprenden cuando, al contemplar el esplendor del Taj Mahal, se enteran que fue un homenaje de amor de un esposo enamorado a su mujer muerta. El Santuario de Lujan es el regalo de Salvaire a la Madre, cumpliendo fielmente un voto que le permitió expresar todo el cariño de su corazón enamorado de María”.
El libro es editado por Bouquet Editores.
Para mayor información: (011) 4932-1840 e info@bouqueteditores.com.ar.+

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Jakob Riffel

En 1924 arribó a Lucas González, Entre Ríos, Argentina, un pastor alemán del Wolga. Además de asumir el cargo pastoral en dicho lugar entrerriano, se dedicó a investigar la historia y la cultura de su pueblo y a la publicación de una serie de materiales sobre sus campos de estudio. Publicó sucesivamente cuatro periódicos (el último fue continuado hasta 1971 por su hija Luisa Riffel luego de la muerte de Jakob Riffel en 1958), editó himnarios y catecismos, y escribió el libro para el cincuentenario de la inmigración de los alemanes del Volga en la Argentina (1878-1928). Gracias al trabajo cultural de Riffel, los inmigrantes alemanes del Volga pudieron asumir su origen y su identidad, afirmarse en ésta y colaborar con los mejores elementos de la misma a la construcción de la Argentina : el valor destacado de familia, la férrea disciplina de trabajo y una profunda fe religiosa.
Incentivados por Riffel, muchos inmigrantes y sus descendientes publicaron sus opiniones, sentires, historias de vida e incluso poesías en las revistas de Riffel. Estas publicaciones constituyen hoy una fuente inmensa para la historiografía y el análisis cultural de este importante sector poblacional de nuestro país.
El libro del Cincuentenario traducido al castellano fue publicado en 2008 por Lidia Riffel (nieta de Jakob Riffel) y René Krüger.

Prof. Dr. René Krüger
Instituto Universitario ISEDET
Tel ISEDET + 54-11-4632 5030
renekruger@isedet. edu.ar

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Unser Leit
Boletín Electrónico N° 17 – 24 Noviembre 2009
Filial Unser Leit – AADAV
Villa Ballester

gentileza Germán Sack

Inmigrantes y Exiliados Destacados

fray Leonardo Ruskoviæ

b4987d77806cb303acc92cd8e2270ada.jpg80 años de la llegada del primer misionero croata

Buenos Aires, 2 Nov. 09 (AICA)
En estos días, la comunidad croata conmemora el 80º aniversario de la llegada de fray Leonardo Ruskoviæ a la Argentina, que fue enviado desde la Provincia Franciscana de San Jerónimo, de Dalmacia, para ocuparse de los croatas que se encontraban en nuestro país. Fue el primer misionero no sólo aquí sino en toda Sudamérica. Más tarde se unieron otros hermanos franciscanos que continúan su obra hasta el día de hoy, con la dirección espiritual de fray Joso Peranic y Stjepan Gregov.
El pasado domingo se celebró una misa por el aniversario en el Centro Católico Croata Nikola Tavelic, de Buenos Aires, y para la ocasión llegaron desde Croacia quienes misionaron aquí en distintos momentos, como el padre Marijan Zlovecera, el padre Matija Matosevic, quienes concelebraron la Eucaristía junto al padre Joso Peranic, y Sandro Longin.
Carmen Verlichak, autora del libro “Los croatas de la Argentina”, recuerda que Fray Ruskovic partió desde Trieste el 19 de febrero de 1927, a bordo del “Saturno” y arribó a Buenos Aires el 7 de diciembre de ese año. Luego viajó por toda la Argentina, incluso cruzó a pie el Chaco en pos de su misión. Celebró la primera misa de Gallo en idioma croata en la capilla de San Roque de la basílica de San Francisco.
A su vez, buscó traer religiosas para que colaboraran en la misión. Se trata de las hermanas de San Vicente de Paul, de Zagreb, que acaban de cumplir 75 años de presencia en el país. Hoy están en Dock Sud, José Ingenieros y Villa Elisa, y en el barrio porteño de Belgrano.
Ya que la recomendación y regla recibida por su fundador San Francisco de Asís es el misionar, en la Argentina tuvieron y tienen fundamentalmente la tarea de ocuparse de la situación espiritual de la numerosa colectividad croata y de origen croata, ya que es natural en el hombre querer hablar a Dios en su idioma materno.
Los franciscanos croatas, por su parte, están en el centro Nikola Tavelic, en Parque Sarmiento; en el centro Leopoldo Mandic, en San Justo; en Marija Bistrica, en el barrio Vucetich; y en Cardenal Stepinac, en Hurlingham. Se puede contar en unos cuatrocientos mil los croatas o descendientes que han vivido aquí.+

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Las Hermanas de la Caridad

Croatas y Croacia en la Argentina

Buenos Aires, 29 Oct. 09 (AICA)
“Asegurar los beneficios de la libertad… para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”, dice el preámbulo de la Constitución Nacional, un texto que nunca se modificó, pese a las diversas reformas y actualizaciones que sufrió la Constitución desde 1853.
Haciendo honor a este mandato, la Argentina recibió con los brazos abiertos a los inmigrantes de todos los países del mundo, sin distinción de raza, credo ni condición social, sin jamás exigir las condiciones que hoy imponen los países que otrora se beneficiaron del incondicional asilo argentino.
A ello se debe el que en la Argentina haya tantos naturales e hijos y nietos de españoles, italianos, alemanes, franceses, polacos, ucranios, eslovenos, croatas y muchos más, y que este país fuera calificado como “crisol de razas”.

Croacia
Precisamente, hace pocos días, el 23 de octubre, la licenciada Carmen Verlichak, en un acto realizado en el Museo Larreta presentó su libro “Croacia, cuadernos de un país”, una obra cuya lectura apasiona aun a quienes jamás oyeron hablar de ese bello y heroico país de los antiguos ilirios recostado suavemente sobre el mar Adriático.
Zagreb relatada por sus estatuas, el color de los mercados y las callecitas; Zadar con su órgano en el mar, las fortalezas medievales, las playas, las islas, los tesoros arqueológicos, las huellas de la guerra, los milagros, las leyendas son algunas de las hebras que se entretejen en el tapiz de este libro, fruto de muchos viajes con el oído atento.
Así, el libro presta lugar a las historias pequeñitas tanto como a la monumentalidad de los romanos que por allí anduvieron. La enorme montaña, la inmensidad del mar, las cifras globales, los grandes personajes de la cultura de ayer y de hoy, pero también la anciana de edad indefinible que en su corazón jamás salido de la pequeña aldea guarda toda la sabiduría del mundo.
Split, Veliki Tabor, Žumberak, las islas Brijuni, Trogir, Pula, Braæ, Korèula, Eslavonia, Meðjugorje, Sarajevo, Imotski y Vukovar son algunos de los lugares que las ilustraciones y los textos de este libro recorren.
Editado por Krivodol Press, se puede conseguir en librerías o pedirlo a la dirección electrónica: josefaezcurra@hotmail.com; o al teléfono (011) 4811-4566. Ver el sitio web: www.carmenverlichak.com.ar

Las Hermanas de la Caridad
La misma licenciada Verlichak informó que acaban de cumplirse 75 años de la llegada a la Argentina de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, provenientes de Croacia. Eran cinco Hermanas, convocadas por los franciscanos croatas quienes, a su vez, hace 80 años que están en la Argentina.
La licenciada Verlichak lo cuenta así. Fue un desembarco muy difícil allí en Dock Sud donde la pobreza de medios fue apenas una de las dificultades que enfrentaron. Con el tiempo y el esfuerzo establecieron el colegio Cristo Rey, de orientación Comercial, una orientación que en esos tiempos favorecía el empleo de las egresadas.
En los años de la segunda posguerra, las instalaciones de las Hermanas sirvieron de asilo provisorio y amparo para muchos exiliados y sostuvieron a los necesitados de entonces y de todo tiempo. Además de ocuparse del colegio, ellas se repartieron los fines de semana para atender a la Mala Skola, la escuela para niños que funciona los sábados.
Fueron entonces diversas las tareas que se impusieron las 91 religiosas que desde 1934 hasta hoy se animaron a cruzar el Atlántico para servir en la Argentina. Si se cuenta con Paraguay y Uruguay se hablará de 125 hermanas.
En la misa conmemorativa que se celebró en Tehar, la hermana Teresa Kovacic, hoy Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, reseñó esta historia y recordó que, sin embargo, según las palabras de Jesucristo, la cosecha es grande pero los operarios pocos.
“No hay duda -dice Verlichak- de que fue el de ellas un aporte que ayudó y enriqueció a la Argentina. ‘Muchas de nosotras pasamos por sus aulas y sus internados; a mí me enseñaron todo, no sólo lo del colegio sino también cosas para la vida’, me reconoció una comensal en el almuerzo que nos reunió después de la misa”.
Además de la sede provincial de Dock Sud, las Hermanas educaron en el Colegio primario de José Ingenieros, en Villa Elisa y en un colegio en el barrio porteño de Belgrano R.+

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Vittorio Del Bello y Fabio Baù

Sacerdotes scalabrinianos

Buenos Aires, 15 Oct. 09 (AICA)
La autoridad provincial de los padres scalabrinianos, en Buenos Aires, informó del fallecimiento en Italia de los padres Vittorio Del Bello CS, y Fabio Baù CS, de destacada actuación pastoral en la Argentina.

Padre Vittorio Dal Bello CS
En la mañana del sábado 10 de octubre de 2009, falleció en el hospital de Marostica, Vicenza (Italia), el padre Vittorio Dal Bello, quien en el próximo mes de noviembre cumpliría 89 años de edad.
Había nacido en Fonte, provincia y diócesis de Treviso, el 16 de noviembre de 1920, donde fue bautizado con el nombre de Edmondo Vittorio. Entró al seminario de la Congregación de los Misioneros de San Carlos (Scalabrinianos) en 1934 y completados los estudios, fue ordenado sacerdote el 1º de septiembre de 1946 en Bassano del Grappa. El 26 de agosto de 1947 se embarcó en Génova en la nave “Mendoza”, asignado a las misiones de la Provincia San José (Argentina), en la que gastó su larga y fecunda vida religiosa y sacerdotal.
Fue primero asistente en la parroquia San Pablo, en La Plata (1947-1952), luego fue enviado a fundar la primera obra de los scalabrinianos en Chile, en la parroquia de Santa Filomena, Santiago de Chile (1953). Después fue el primer párroco de San Carlos Borromeo, en La Reina (1953-1955).
En 1955 fue elegido Superior provincial y regresó a la Argentina, donde por seis años residió en Sáenz Peña. Al término del mandato, fue nombrado director de la Misión Católica Italiana de Santiago, donde permaneció hasta 1969, cuando fue transferido a la Boca, Buenos Aires, con el encargo de director del periódico “Voce d’Italia” (1969-1971, CCAI [Comisión Católica Argentina de Inmigración], FACCIA [Federazione delle Associazioni Cattoliche Italiane in Argentina] y CCI [Centri Cattolici Italiani]) y, sucesivamente, párroco del Santuario Nuestra Señora Madre de los Emigrantes (1971-1973).
El 25 de mayo de 1973 fue nuevamente elegido Superior provincial y permaneció en el cargo hasta 1976. Luego, se dedicó a los migrantes de la zona Norte, en Munro, y fue delegado de las migraciones de la arquidiócesis de Buenos Aires, hasta que pasó a dirigir el Apostolado del Mar de Montevideo, donde se desempeñó también como asistente de la Misión Católica Italiana en el Uruguay (1977-1987).
De regreso a la Argentina, fue párroco en la Boca (1987-1988) y, después, párroco de la Iglesia del Santísimo Sacramento y San Pío X, en Córdoba, y delegado episcopal de la pastoral migratoria (1989-1996).
Transferido a Rosario como párroco de Santa María de la Roca, estuvo comprometido también en la Misión Católica Italiana, en la pastoral migratoria diocesana y en el “Hogar de Tránsito”, hasta 2006, cuando a causa del desmejoramiento de su salud, tras un breve tiempo en el Seminario Teológico San José, fue designado a la residencia San Rafael, en Bassano del Grappa (Vicenza, Italia), donde el Señor lo llamó, para hacerlo participar de la comunión de los Santos.
Las exequias se llevaron a cabo el 12 de octubre, en la Iglesia arciprestal de Fonte Alto (Treviso).

Padre Fabio Baù CS
A las 18,30 del domingo 11 de octubre de 2009, el padre Fabio Baù, de 80 años de edad, falleció serenamente en el Centro Misionero Scalabrini de Bassano del Grappa (Vicenza, Italia).
El padre Fabio nació en Cologna Veneta, provincia de Verona y diócesis de Vicenza (Italia), el 1º de enero de 1929. Completó los estudios eclesiásticos en las casas de formación sacerdotal scalabrinianas de Italia. Emitió la primera profesión religiosa en Crespano del Grappa, el 4 de septiembre de 1947, y la profesión perpetua en Cermenate, el 1º de octubre de 1950. Fue ordenado sacerdote en Bassano del Grappa, el 27 de marzo de 1955, por monseñor Carlo Zinato.
Deseoso de ejercitar su ministerio apostólico en Europa, fue enviado a la Misión Católica Italiana de Grenoble (Francia), pero permaneció solo algunos meses. El 27 de marzo de 1956 llegó a la Argentina, donde gastó toda su vida en las misiones de la Provincia San José.
Fue responsable de los italianos en Sáenz Peña (1957-1958) y primer párroco de Santiago Apóstol, en Haedo (1958-1961), antes de interrumpir la actividad misionera por el año de actualización y de formación (aggiornamento), que pasó en Roma, participando también del curso para un Mundo Mejor en el Centro Internacional de Rocca di Papa (1961-1962).
De regreso a la Argentina, retomó la actividad parroquial en Haedo (1962-1964), hasta que fue nombrado primer rector del seminario menor de Merlo (1964-1967). Fue también vicario cooperador de la parroquia en San Nicolás (1967-1968), párroco de María Reina en Munro (1969-1975), misionero para los italianos de San Justo y Sáenz Peña (1975-1977), párroco de la Iglesia de la Asunción de María de Mendoza y superior de las tres residencias de Cuyo (1977-1983), asistente de los italianos de San Justo desde Haedo (1983-1984), párroco de Nuestra Señora de Popmpeya, en Bahía Blanca (1985-1992), director de la Misión Católica Italiana de Rosario (1992-1994), párroco de Munro (1994-1997), asistente y representante legal de la escuela parroquial de Rosario (1997-2001) y párroco de Montevideo (2001-2006).
El 18 de abril de 2006 regresó a Italia y fue asignado a la “Residencia San Rafael” de Bassano del Grappa.
En su larga y fecunda actividad misionera y sacerdotal, el padre Fabio encarnó la incisiva expresión de San Juan Bosco, que hizo imprimir en la imagen de recuerdo de su Ordenación y Primera Misa: “El don más grande que Dios puede conceder a una familia es un hijo sacerdote”.+

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Padre Armando Sacchetto

Murió un sacerdote de los Misioneros de los Sagrados Corazones

c67ea59debc833e254b079ad87956a47.jpgBuenos Aires, 9 Oct. 09 (AICA)
El lunes 5 de octubre en horas de la tarde, en la casa parroquial de Nuestra Señora de los Dolores, del barrio porteño de Parque Centenario, falleció el padre Armando Sacchetto, sacerdote del Instituto de los Misioneros de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.
Sus restos fueron velados el martes en el templo parroquial de avenida Díaz Vélez 4860, y ayer fueron trasladados a la ciudad santafesina de Capitán Bermúdez, arquidiócesis de Rosario, donde tras la misa exequial, fueron sepultados en el panteón que la congregación tiene en el cementerio local.
Armando Sachetto, nació el 6 de junio de 1927 en Sant’Andrea di Cologna Veneta, provincia de Verona, diócesis de Vicenza, en Italia. Era hijo de Florindo y de Celestina Vallerin, y miembro de una familia muy numerosa de hermanos, sobrinos y sobrinos nietos.
Ingresó en el Instituto de los Misioneros de los Sagrados Corazones en la comunidad formativa de Capitán Bermúdez, provincia de Santa Fe, en enero de 1952, después de emigrar de su Italia natal en busca de nuevos horizontes laborales.
Tras regresar a Italia para su formación, el 29 de octubre de 1956 realizó su primera profesión religiosa en Secondigliano, Nápoles, Italia, en la casa madre de la Congregación; y fue ordenado sacerdote el 30 de junio de 1961.
En 1962 volvió a la Argentina, esta vez como misionero. Aquí se desempeñó en diversas oportunidades como rector de la comunidad religiosa y párroco de San Roque de Capitán Bermúdez, Nuestra Señora de Pompeya de Montevideo (República del Uruguay) y Nuestra Señora de los Dolores de la Ciudad de Buenos Aires. Además, fue por un largo período delegado del Superior General de la Congregación en la Región Sudamericana, y formador de los estudiantes sacricordianos.
Es recordado por su alegría, su permanente optimismo, su gran generosidad y su total disponibilidad para las actividades del ministerio sacerdotal.
La muerte lo encontró todavía en actividad como vicario de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores. A pesar de los achaques que lo aquejaban por su edad avanzada y por su salud debilitada no dejó de celebrar la Eucaristía y de administrar el sacramento de la reconciliación hasta el último día.+

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Gino Gardenal

6687b006a0d83ca370f233202b648376.jpgFalleció el padre Gino Gardenal

Florencio Varela (Buenos Aires), 1 Oct. 09 (AICA)
Este miércoles 30 de setiembre falleció en la casa parroquial de San Juan Bautista, de Florencio Varela, a raíz de un ataque cardíaco, el padre Gino Gardenal, de 61 años, cuyos restos fueron velados hasta este mediodía en la capilla de la Casa “Cura Brochero” (Pergamino y Trenque Lauquen, Barrio El Rocío, Bosques, en Florencio Varela).
El padre Gino nació en Cognellano, provincia de Treviso (Italia) el 27 de febrero de 1948, y tras llegar al país se crió en el conurbano bonaerense. Fue ordenado sacerdote por el entonces obispo de Quilmes, monseñor Jorge Novak, en la catedral diocesana Inmaculada Concepción, el 8 de mayo de 1977.
Su labor pastoral se destacó por el fomento de nuevas capillas bajo jurisdicción de la parroquia Nuestra Señora de Luján, de Zeballos, partido de Florencio Varela, muchas de las cuales se convirtieron en parroquias: Santa Rosa de Lima, Inmaculado Corazón de María, San Francisco de Asís, Nuestra Señora del Valle.
También creó “en terrenos que obtuvo para tal fin hacia fines de los años 70” la Casa de Encuentros de Evangelización “Cura Brochero”.+

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