Inmigración y Literatura

de la Argentina y el mundo

 

Anđelko Jurun

Octubre 1925 – abril 2012

La muerte del empresario Anđelko Jurun ocurrida en estos días representa una inocultable pérdida para la comunidad croata en la Argentina. Fue una personalidad de notables calidades; hombre inteligente, generoso y de trato juvenil.

Desde su llegada a la Argentina nuestro compatriota tomó con fuerza y optimismo su tarea de migrado en tierra desconocida. Mientras trabajó en lo personal, fue colaborador ya en los comienzos del Dom d.d., el Hogar Croata, entidad que en 1997 lo eligió como presidente. Ocupó este cargo hasta su muerte. Fue uno de los fundadores de la Cámara Argentino Croata de Industria y Comercio y fundador de la Asociación de Jóvenes Profesionales Argentino Croata, que tuvo la revista Luč, como una más entre otras muchas iniciativas que Jurun ideó y apoyó tendientes a preservar y transmitir todo aquello que a la vida y la cultura croatas se refiere. Lo hizo además a través de sus numerosos escritos, conferencias y debates. Fue un seguidor constante de los sucesos en la patria y un agudo analista por lo que, era un hombre de consulta obligada para los temas de Croacia.

Por su parte, a través de su destacada gestión como empresario supo también ocuparse del bienestar de muchos.

Anđelko Jurun había nacido en octubre de 1925 en Selca, en la isla de Brač, lugar adonde siempre volvió con su esposa Dubravka Frković. Sus padres fueron Šimica Štambuk y Andrija Jurun.

Llegó a la Argentina en el año 1947.

Él es parte de la generación que nos enorgullece a todos; esa que salió de Croacia en circunstancias muy dolorosas para encontrar un lugar en otra tierra, y con su esfuerzo y cualidades logró consolidar una posición sin resignar ninguno de los valores ni los amores que trajo de su patria.

Neka mu je laka hrvatska gruda! Počivaj u miru Božije.

La misa en memoria del señor Anđelko Jurun se oficiará el domingo 29 de abril las 11, 30 horas en el Centro Nikola Tavelić, Balbín 4925.

Carmen Verlichak

Inmigrantes y Exiliados Destacados

fray Leonardo Ruskoviæ

b4987d77806cb303acc92cd8e2270ada.jpg80 años de la llegada del primer misionero croata

Buenos Aires, 2 Nov. 09 (AICA)
En estos días, la comunidad croata conmemora el 80º aniversario de la llegada de fray Leonardo Ruskoviæ a la Argentina, que fue enviado desde la Provincia Franciscana de San Jerónimo, de Dalmacia, para ocuparse de los croatas que se encontraban en nuestro país. Fue el primer misionero no sólo aquí sino en toda Sudamérica. Más tarde se unieron otros hermanos franciscanos que continúan su obra hasta el día de hoy, con la dirección espiritual de fray Joso Peranic y Stjepan Gregov.
El pasado domingo se celebró una misa por el aniversario en el Centro Católico Croata Nikola Tavelic, de Buenos Aires, y para la ocasión llegaron desde Croacia quienes misionaron aquí en distintos momentos, como el padre Marijan Zlovecera, el padre Matija Matosevic, quienes concelebraron la Eucaristía junto al padre Joso Peranic, y Sandro Longin.
Carmen Verlichak, autora del libro “Los croatas de la Argentina”, recuerda que Fray Ruskovic partió desde Trieste el 19 de febrero de 1927, a bordo del “Saturno” y arribó a Buenos Aires el 7 de diciembre de ese año. Luego viajó por toda la Argentina, incluso cruzó a pie el Chaco en pos de su misión. Celebró la primera misa de Gallo en idioma croata en la capilla de San Roque de la basílica de San Francisco.
A su vez, buscó traer religiosas para que colaboraran en la misión. Se trata de las hermanas de San Vicente de Paul, de Zagreb, que acaban de cumplir 75 años de presencia en el país. Hoy están en Dock Sud, José Ingenieros y Villa Elisa, y en el barrio porteño de Belgrano.
Ya que la recomendación y regla recibida por su fundador San Francisco de Asís es el misionar, en la Argentina tuvieron y tienen fundamentalmente la tarea de ocuparse de la situación espiritual de la numerosa colectividad croata y de origen croata, ya que es natural en el hombre querer hablar a Dios en su idioma materno.
Los franciscanos croatas, por su parte, están en el centro Nikola Tavelic, en Parque Sarmiento; en el centro Leopoldo Mandic, en San Justo; en Marija Bistrica, en el barrio Vucetich; y en Cardenal Stepinac, en Hurlingham. Se puede contar en unos cuatrocientos mil los croatas o descendientes que han vivido aquí.+

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Las Hermanas de la Caridad

Croatas y Croacia en la Argentina

Buenos Aires, 29 Oct. 09 (AICA)
“Asegurar los beneficios de la libertad… para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”, dice el preámbulo de la Constitución Nacional, un texto que nunca se modificó, pese a las diversas reformas y actualizaciones que sufrió la Constitución desde 1853.
Haciendo honor a este mandato, la Argentina recibió con los brazos abiertos a los inmigrantes de todos los países del mundo, sin distinción de raza, credo ni condición social, sin jamás exigir las condiciones que hoy imponen los países que otrora se beneficiaron del incondicional asilo argentino.
A ello se debe el que en la Argentina haya tantos naturales e hijos y nietos de españoles, italianos, alemanes, franceses, polacos, ucranios, eslovenos, croatas y muchos más, y que este país fuera calificado como “crisol de razas”.

Croacia
Precisamente, hace pocos días, el 23 de octubre, la licenciada Carmen Verlichak, en un acto realizado en el Museo Larreta presentó su libro “Croacia, cuadernos de un país”, una obra cuya lectura apasiona aun a quienes jamás oyeron hablar de ese bello y heroico país de los antiguos ilirios recostado suavemente sobre el mar Adriático.
Zagreb relatada por sus estatuas, el color de los mercados y las callecitas; Zadar con su órgano en el mar, las fortalezas medievales, las playas, las islas, los tesoros arqueológicos, las huellas de la guerra, los milagros, las leyendas son algunas de las hebras que se entretejen en el tapiz de este libro, fruto de muchos viajes con el oído atento.
Así, el libro presta lugar a las historias pequeñitas tanto como a la monumentalidad de los romanos que por allí anduvieron. La enorme montaña, la inmensidad del mar, las cifras globales, los grandes personajes de la cultura de ayer y de hoy, pero también la anciana de edad indefinible que en su corazón jamás salido de la pequeña aldea guarda toda la sabiduría del mundo.
Split, Veliki Tabor, Žumberak, las islas Brijuni, Trogir, Pula, Braæ, Korèula, Eslavonia, Meðjugorje, Sarajevo, Imotski y Vukovar son algunos de los lugares que las ilustraciones y los textos de este libro recorren.
Editado por Krivodol Press, se puede conseguir en librerías o pedirlo a la dirección electrónica: josefaezcurra@hotmail.com; o al teléfono (011) 4811-4566. Ver el sitio web: www.carmenverlichak.com.ar

Las Hermanas de la Caridad
La misma licenciada Verlichak informó que acaban de cumplirse 75 años de la llegada a la Argentina de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, provenientes de Croacia. Eran cinco Hermanas, convocadas por los franciscanos croatas quienes, a su vez, hace 80 años que están en la Argentina.
La licenciada Verlichak lo cuenta así. Fue un desembarco muy difícil allí en Dock Sud donde la pobreza de medios fue apenas una de las dificultades que enfrentaron. Con el tiempo y el esfuerzo establecieron el colegio Cristo Rey, de orientación Comercial, una orientación que en esos tiempos favorecía el empleo de las egresadas.
En los años de la segunda posguerra, las instalaciones de las Hermanas sirvieron de asilo provisorio y amparo para muchos exiliados y sostuvieron a los necesitados de entonces y de todo tiempo. Además de ocuparse del colegio, ellas se repartieron los fines de semana para atender a la Mala Skola, la escuela para niños que funciona los sábados.
Fueron entonces diversas las tareas que se impusieron las 91 religiosas que desde 1934 hasta hoy se animaron a cruzar el Atlántico para servir en la Argentina. Si se cuenta con Paraguay y Uruguay se hablará de 125 hermanas.
En la misa conmemorativa que se celebró en Tehar, la hermana Teresa Kovacic, hoy Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, reseñó esta historia y recordó que, sin embargo, según las palabras de Jesucristo, la cosecha es grande pero los operarios pocos.
“No hay duda -dice Verlichak- de que fue el de ellas un aporte que ayudó y enriqueció a la Argentina. ‘Muchas de nosotras pasamos por sus aulas y sus internados; a mí me enseñaron todo, no sólo lo del colegio sino también cosas para la vida’, me reconoció una comensal en el almuerzo que nos reunió después de la misa”.
Además de la sede provincial de Dock Sud, las Hermanas educaron en el Colegio primario de José Ingenieros, en Villa Elisa y en un colegio en el barrio porteño de Belgrano R.+

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