Colectividades Argentinas

historia y actualidad

 

Antony Skowron

polaco, llegado alla por 1928 a la argentina, primeramente se radico en la Boca y Dock Sud, luego se traslado a Campo Viera- misiones con una chatita hecha colectivo creando asi la primer linea de colectivos que unio campo viera, campo grande con San pedro y Bernardo de Yrigoyen (distan 300 km entre esos pueblos) en la epoca en que los caminos eran apenas picadas en el interior de misiones. Llego a tener 2 colectivos alla por los 30, para luego venderle dicha linea con las ideas de transportes a los singer recien llegados a Misiones, que luego fuera el emporio de expreso singer, para dedicarse a la produccion agropecuaria, creando la primer cooperativa de tabacaleros de Misiones esctibiendo todas sus actas en idioma polaco (actuamente en nuestro poder).
Daniel M. Skowron

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Felipe Fort

Felfort, fundada en 1912 por Felipe Fort a la edad de 12 años, con una bolsa de cacao y la sola ayuda de una piedra para refinarlo, es una empresa totalmente argentina, nacida en forma artesanal, y hoy en un nivel industrial comparable a los más avanzados del mundo.
Desde su inicio, el prestigio de Felfort se sustenta sobre la permanente innovación y calidad de sus productos, anticipando y satisfaciendo las exigencias de la demanda nacional e internacional.
La planta actual se inaugura en 1926, con 5.000 m2. En 1963, Carlos Augusto Fort, hijo del fundador, se hace cargo de la presidencia y bajo su dirección Felfort experimenta una decisiva expansión. Amplía las instalaciones a más de 25.000 m2.imprimiendo un permanente proceso de crecimiento, tanto en superficie cuanto en renovación tecnológica, para adecuarse a los requerimientos crecientes de los más diversos mercados.
Hoy, con los nietos del fundador a cargo de la continuidad familiar, Felfort renueva su avance centrando sus esfuerzos en un objetivo: excelencia de máximo nivel; para lo cual afianza los logros alcanzados por medio de la renovación constante en el equipamiento, selección minuciosa de materias primas y capacitación profesional, en absoluta coherencia con las premisas que tuvo Felipe Fort desde el origen.
En la actualidad Felfort manufactura una extensa variedad de exitosos productos, compitiendo en un plano de igualdad con industrias llegadas a nuestro país desde los principales polos de desarrollo del mundo.
Chocolates, caramelos, cereales, huevos de pascua, turrones, alimentos funcionales o dietéticos, conforman una amplia línea que cubre extensamente las necesidades de los más diversos mercados, reclamando como un signo de argentinidad en todas las latitudes, su lema:
Si es chocolate…es Felfort.

http://www.felfort.com.ar/Home/Empresa.castle

Inmigrantes y Exiliados Destacados

José Francisco Soldati

Este hombre tan meritorio, nació en Suiza en 1864 y allí se dedicó a estudiar varios idiomas. En 1885, se trasladó a Norte América, y luego a Buenos Aires, con pocos recursos económicos. En pocos años gracias a su esfuerzo y a su espíritu visionario, fundó el Nuevo Banco Italiano. Fue miembro de la Sociedad Filantrópica Suiza, y entre otras cosas compró una chacra decidido a habitar esos lugares inhóspitos a los que nadie se animaba, solitarios, húmedos y nauseabundos. Subdividió las tierras y a esta zona le puso el nombre de su ciudad natal “Lugano”, donde falleció en 1913.
Al igual que en Villa Soldati, sus primeros pobladores fueron inmigrantes españoles, armenios e italianos, quienes construyeron sus primeras casas de chapa y zinc sobre una superficie totalmente silenciosa y despoblada.
Francisco Soldati se ocupó de subdividir los lotes. En los alrededores de la Estación del Ferrocarril se realizó el primer remate de terrenos, otorgando préstamos para que los pobladores pudieran construir sus viviendas. Todavía hoy se conserva la Estación como la “Histórica Estación Lugano” manteniendo las características británicas de su época. Pertenece al FFCC Gral. Belgrano.
http://www.barriada.com.ar/villalugano.htm

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Melville Sewell Bagley

CORCHOS & BOTELLAS
Marca registrada

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Con sólo decir Hesperidina, se respira un perfume de antaño, a tono con la edificación de la antigua Farmacia de la Estrella, hoy perteneciente al Museo de la Ciudad, donde se la elaboró por primera vez. Justamente en ese lugar y en el año de gracia de 1864, Melville Sewell Bagley, un joven estadounidense que desembarcó en la Argentina para dejar atrás los horrores de la guerra civil que envolvía a su país, creó una nueva bebida, la Hesperidina, cuyo nombre probablemente deriva del mitológico Jardín de las Hespérides.

leer toda la nota de Diana Castelar:

http://edant.clarin.com/suplementos/ollas/2009/11/18/o-02042994.htm

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Antonino Mastellone

La Serenísima, calidad desde el origen

Desde sus mismos orígenes La Serenísima siempre se preocupó por que los productos lleguen al consumidor con toda la calidad original.

Don Antonino Mastellone, fundador de la empresa, nació en Piano di Sorrento, un pequeño pueblo de Nápoles el 12 de diciembre del año 1899. Siguiendo la ?tradición quesera? de su familia, primero viajó a Milán para aprender nuevas técnicas para la elaboración de quesos y luego, en 1922 se fue a trabajar a la quesería de la ciudad de Sassari, en Cerdeña, egresando de ella con el título de técnico en quesería.
Alentado por los relatos que recibía de un amigo de su pueblo que había viajado a la Argentina, Antonino llegó a estas tierras en 1925. Comenzó como técnico en una industria láctea de Junín, provincia de Buenos Aires, para luego ingresar a trabajar a un frigorífico, cuyo dueño había nacido en el mismo pueblo de Nápoles que la familia de Dn. Antonino, por lo que conocía la actividad que ellos desarrollaban en Italia y los títulos que sobre la elaboración de quesos poseía don Antonino. Esto lo llevó a ofrecerle en préstamo una casa que tenía en la localidad de General Rodríguez, para que instalara en ella una quesería en la que podría poner en práctica estos valiosos conocimientos técnicos.
Así a principios del año 1927, don Antonino Mastellone, se trasladó a General Rodríguez, sumando al poco tiempo a su hermano José. De esta manera los hermanos Mastellone comenzaron la elaboración de mozzarella, ricotta y provolone, tipos de queso poco difundidos hasta ese momento en nuestro país. El 29 de octubre de 1929, y luego de varios meses de noviazgo, contrae matrimonio con Dña. Teresa Aiello, perteneciente a una familia vecina de los Mastellone Antonino en Italia. Esta unión marcó la piedra fundamental en el origen de La Serenísima: Doña Teresa sumó su potencia y empuje al espíritu inquieto y visionario de don Antonino, lo que dio lugar a la nueva empresa. Por esta razón, y más allá de los antecedentes ya mencionados, se considera oficialmente la fecha de esta unión matrimonial como fecha de fundación de La Serenísima.

La empresa

Los comienzos fueron duros para la incipiente empresa. Así en sus principios, los productos elaborados por los hermanos Mastellone se vendían casa por casa, especialmente entre la colectividad italiana y algunos comercios, que recién empezaban a vender productos casi desconocidos en la dieta de los argentinos de aquella época. Así don Antonino transportaba en tren los numerosos y pesados bultos hasta la estación Once, para luego distribuir a pie o en tranvía, y a través de los ya poblados barrios de la Capital Federal, los productos que elaboraba a 52 kilómetros la ciudad.
Como sucede en la mayoría de las empresas de origen familiar, los hijos se fueron incorporando desde temprana edad. Así su primer hijo, Pascual, comenzó a acompañar al hermano de don Antonio, José, en el reparto de los productos. El denodado esfuerzo de años, hizo que don Antonino inyectara sangre nueva en la empresa, debido a ello decidió formar la primera sociedad de responsabilidad limitada que registra la empresa, denominada La Serenísima SRL, con un capital de 40000 pesos, constituyéndose la misma en el año 1942.
El nivel sostenido de crecimiento que llevaba la empresa motivó el aumento de la confianza de los tamberos de la zona de Gral. Rodríguez, quienes diariamente entregaban su producción a la empresa. Ello a su vez generó un aumento en la actividad, lo que obligó a aumentar el número de operarios. Hacia fines de la década del ?40 y principios de la del ´50, la compañía evoluciona a un ritmo constante. Con el paso del tiempo se incorporan nuevos métodos y técnicas que exigen los nuevos tiempos; se profundiza de esta manera el control de la leche para mejorar su calidad, otra constante de la compañía. Se realizan los primeros análisis para comprobar el tenor graso y acidez de la materia prima, a la vez que se va mejorando la entrega del producto por parte de los tamberos.
La desaparición física de don Antonio en 1952 no hizo olvidar la convicción que sus enseñanzas y ejemplos habían dejado. Fue de esta manera que la dirección recayó por decisión de Dña. Teresa en el hijo mayor, Pascual, cargo que asumió apenas fallecido su padre, siendo acompañado por sus hermanos Victorio, José y Mateo.

La evolución

Coincidiendo con la determinación de volcarse a la pasteurización de la leche fluida para adecuarse a la reglamentación de consumo decretada a finales de 1960 en la Capital Federal; la empresa dio un giro fundamental al iniciarse en la producción de leche pasteurizada. Así, las botellas de leche pasteurizada ?La Serenísima? hicieron su primera aparición en los barrios de Buenos Aires el 1° de enero de ese mismo año 1961.
La constante evolución hizo que la empresa fuera adoptando nuevas herramientas de gestión para mejorar permanentemente los parámetros de calidad de la leche que utilizaba para la elaboración de sus productos. Así desarrolla la figura de ?Inspector de Tambos? que mantiene contacto permanente con los productores a fin de garantizar la higiene en sus establecimientos, también creó el laboratorio microbiológico, con el cual se controlaba y verificaba la calidad de la leche producida. Fue la primera empresa del país en informar diariamente el tenor graso de la leche a sus productores con el fin de tener un mejor control de la materia prima y reemplazó la botella por el sachet, asegurándole la llegada al consumidor de un producto inviolable.
A inicios de la década del ?70, impulsó el primer ?Programa Privado de Promoción de la Actividad Lechera?, lo que permitió triplicar en ocho años la productividad de los tambos remitentes, a fin de contar con un adecuado aprovisionamiento de materia prima a lo largo del año, especialmente durante aquellos meses de invierno de baja producción. Llegando a los ´80 impulsó la creación de la categoría de leche seleccionada en el Código Alimentario Argentino, impuso el sello de calidad LS con el que distinguió a un grupo de productores de avanzada que cumplían con exigencias de calidad internacional, y fue la primera empresa de la Argentina que informó a los productores sobre los sólidos no grasos de la leche. Hacia finales de esta misma década introdujo la tecnología de los probióticos en forma masiva, creando la leche cultivada y otros productos de gran beneficio para la calidad de vida.
Ya en los ´90 fue la primera empresa láctea del país que comenzó a pagar por proteína de leche, estableciendo un nuevo estándar de calidad para la leche. También agregó a la leche fluida, yogur, leche en polvo y postres el sulfato ferroso en forma microencapsulada, un desarrollo exclusivo de la empresa, sin alterar las características propias de cada producto, a fin de paliar la deficiencia nutricional de este elemento. La estrategia innovadora de la compañía no se detuvo, fue así que introdujo en la leche cultivada y yogures el Lactobacilus GG, el probiótico más reconocido a nivel mundial por sus propiedades benéficas para la salud. También lanzó al mercado la leche Ultrapasteurizada, que puede mantenerse refrigerada y cerrada hasta 25 días, sin perder sus cualidades nutricionales.
Hacia finales de los ´90 culmina el proceso de reconversión de productores iniciado en 1982, por el cual impulsó la incorporación de tecnología para enfriar la leche en el tambo. De esta manera 100% de la leche que recibe la empresa es enfriada en el mismo tambo. También fue la primera marca de la Argentina que certifica durante las 24 horas del día, los 365 días del año, que un instante antes de la pasteurización la totalidad de la leche y no su promedio, contenga menos de 100.000 bact./mil. Este parámetro, similar o superior al de los países más desarrollados en lechería, es muy importante, porque la pureza está determinada por el recuento de bacterias. A menor cantidad, mayor pureza, a ello debe sumársele el hecho que se convierte en la única marca cuyos productos son elaborados con leche proveniente de tambos oficialmente libres de brucelosis y tuberculosis.
Todos estos hechos sucedidos a lo largo de la historia de la empresa, no hacen más que señalar que la valoración de marca con la que los consumidores distinguen a La Serenísima se relaciona directamente con una filosofía de trabajo por la calidad y la innovación que ya lleva más de 70 años.

El porqué del nombre La Serenísima

El nombre La Serenísima proviene de la escuadrilla de aviones de guerra que comandaba el poeta italiano GabrielleD”Anunzio durante la I Guerra Mundial, denominada “La Serenissima” -en su origen italiano con doble “s”-.
Un 9 de agosto de 1918, el poeta al mando de su escuadrilla sobrevoló Viena, capital del entonces Imperio Austro-Húngaro, con la misión de bombardearla, pero en cambio lanzó sobre la ciudad miles de panfletos en favor de la paz.
Fue esa heroica acción la que ganó la admiración del joven Antonino Mastellone -que en esa época estudiaba para convertirse en maestro quesero-, quien se prometió a sí mismo que el día que tuviera algo propio lo bautizaría con el nombre de esa escuadrilla.
Esta promesa pudo cumplirla cuando en 1929, produciendo ricotta y mozzarella, fundó La Serenísima; nombre que encierra una gran carga afectiva y una profunda admiración por la Paz.

Empresas - Perfiles
2002-07-03

http://www.e-campo.com/?event=news.print&id=8B735EFC-5201…

Inmigrantes y Exiliados Destacados

María Licinia Tomás y Aureliano Moreno

El salón de “El Progreso” en pleno barrio de Barracas

En Montes de Oca esquina California encontramos un noble edificio de planta baja y un piso alto, construido en 1911, por los prestigiosos arquitectos Emilio Hugue y Vicente Colmegna, autores también de la sucursal Barracas del Banco de la Nación, en Montes de Oca 1699 y de la Casa Moussion en Callao y Sarmiento, entre muchas obras más. En la planta baja del edificio en cuestión, por Montes de Oca 1700, se accede al café El Progreso, uno de los tradicionales del barrio de Barracas.En California, pese a sus 38 años de inactividad, todavía brillan las vías del tranvía; por ella corrían el 74 que desde el Correo Central iba para Gerli, y el 10 que habiendo partido en Plaza Italia buscabasu destino en Sarandí.
Un toldo metálico rebatible protege del exceso de luz. Su espacio es generoso, las mesas están dispuestas cómodamente. La boiserie, y la mampara de madera que da intimidad al salón familiar, con sus tres pequeños pilares, coronados con plantas, que separan rítmicamente sus cuatro vidrios martelinados, con ornamentos art-decó esmerilados, son dos de las características más destacadas del café. Dos columnas en medio del salón y los caños de los ventiladores de techo, son los elementos verticales en la geométrica composición. La barra; mostrador de madera, que incluye una heladeraque muestra la variedad de fiambres de la casa, tiene su grifo con forma de cisne. Sobre la pared, detrás del mostrador, botellas de Tres Plumas, Terry, Boussacq, Rhum Negrita, Hesperidina, anís 8 Hermanos, whisky Criadores y ginebra Bols se alinean delante del espejo, en estantes de vidrio o de madera. Más arriba, una guarda decorativa, con espejos en forma de rombo, completa el sector. Un letrero invita a pedir los tostados mixtos.
Un trabajador que terminó su jornada, y que está impecablemente peinado, devora las medialunas que acompañan al submarino.Las altas ventanas de madera, del tipo guillotina, tienen dos barrales a diferentes alturas, para que las cortinas se desplacen mejor.Con la elegancia que los caracteriza, un gato camina entre las patas de las mesas, mientras el sol de las seis y media de la tarde salpica al salón, y se escucha el ruido de las tacitas al ser acomodadas sobre la máquina de café.
La señora María Licinia Tomás de Moreno, su propietaria, llegó hace cuarenta años, cuando tenía 26, con su marido Aureliano Moreno, y su pequeño hijo. Venían de España, de Asturias, de Villaviciosa exactamente, entre el mar Cantábrico y la Cordillera de Sueve. Aureliano y María se hicieron cargo del bar “El Progreso”, que ya funcionaba con ese nombre desde muchos años antes. Trabajaron intensamente, sin francos ni vacaciones, solamente cerraban el 1 de mayo y el 17 de agosto. Aureliano falleció hace algunos años.
Aquí se filmaron publicidades, escenas de algunas películas, y de tanto en tanto los estudiantes de cine realizan algunas tomas.
El dibujo de una bailaora sobresale en la pared del salón de familias. Un artículo, publicado en La Nación, de Omar Goncebat, que María recomienda leer, dice: “La terapia de la lentitud. Una tendencia de fin de siglo, recuperar la sencillez y eliminar las prisas, trabajando,ganando y consumiendo menos, puede repercutir positivamente y mejorar la calidad de la existencia”. Toda una filosofía de vida.
Barracas, el barrio de Dionisia Miranda, la rubia pulpera de Santa Lucía, además de El Progreso, tuvo muchos cafés, como el famoso T.V.O. de Montes de Oca, frecuentado por los músicos y vecinos Eduardo Arolas y Agustín Bardi; el café El León, de Montes de Oca y Australia, donde tocó el bandoneón un músico conocido por “El Quija”, del que Enrique Cadícamo dice en un poema: “En el año doce, tocó en El León./ Un café famoso que había en Montes de Oca/ casi esquina Australia. Y su bandoneón / a muchos incrédulos tapó la boca”; La Luna, en Montes de Oca y Uspallata: La Banderita, en Suárez y Montes de Oca; La Flor de Barracas, en Arcamendia y Suárez; El Sultán, de Iriarte y Montes de Oca, y La Armonía de Iriarte y Herrera, son sólo algunos de ellos.¡Barracas! Así se la conoce a esta zona de la ciudad desde el siglo XVII, cuando comenzaron a instalarse en el lugar construcciones precarias, barracas, para almacenar cueros y otros productos queentraban o salían de la ciudad por el Riachuelo. Así a diferencia de otros barrios, el nombre de Barracas, surge de una apropiación entre simbólica y práctica del lugar en sí.Escuchamos a Gregorio Traub, vecino y fiel barraquense, el café El Progreso, es el lugar natural para continuar hablando sobre las historias y las leyendas de este romántico y bello barrio.

*Texto extraído del libro “Cafés de Buenos Aires” (Arq. José María Peña; Arq. Horacio J. Spinetto; Gabriel Sánchez Sorondo).

Av. Montes de Oca 1702 - Bar Notable de la Ciudad de Bs. As.

http://www.barelprogreso.com.ar/historia.html

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Pedro Bello Díaz

Pedro Bello Díaz nació en Trabadelo, comarca de El Bierzo, en el oeste de la provincia de León, el día de San José -19 de marzo-, hace siete décadas. Hijo de Doña María y Don Domingo, conoció desde pequeño el oficio de labrador y con 18 años arribó a Buenos Aires en el buque “Yapeyú”, donde más de cincuenta años dedicó su vida al comercio y a un fecundo trabajo institucional en la Comunidad Española.
(SICE)

“Desde muy joven trabajó arduamente en su tierra de origen, junto a sus seis hermanos, colaborando con la economía hogareña; haciéndolo como labrador y, más tarde, en la construcción de un embalse en Catarrosa de Sil, también comarca de El Bierzo. Llegó a Argentina para encontrar un horizonte más prometedor y poder seguir colaborando económicamente en el seno familiar. (…) A su fructífera biografía, Pedro Bello ha sumado ahora la presidencia de la Federación de Sociedades Españolas, que agrupa 130 sociedades españolas en toda la Argentina, a donde llega avalado por el consenso general, una constante en su trayectoria vital por su vocación innata de aunar voluntades” (*).

(*) Proyecto de Ley”, en http://es.scribd.com/doc/39906122/Ley-Pedro-Bello-Diaz-Personalidad-Destacada-del-Cultura-de-la-Ciudad-Autonoma-de-Buenos-Aires

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Guillermo Lehmann

Guillermo Lehmann (Wilhelm Lehmann) (n. Sigmaringendorf, Tubinga, Alemania, 20 de agosto de 1840 - † Buenos Aires, Argentina, 10 de octubre de 1886) fue un empresario y periodista de nacionalidad alemana que establecido en Esperanza (Santa Fe) se dedicó a la colonización de la provincia fundando varias localidades entre ellas la ciudad de Rafaela.

http://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Lehmann

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Benito Blanco

fe2a58a1a5a63d6ad2fdff292ad19409.jpgUN GALLEGO EMPRENDEDOR

En agosto aparecerá en Buenos Aires el libro que cuenta las andanzas de este verdadero ángel de los negocios nacido en un pueblito Pontevedra y encumbrado en la Argentina.

A meses del Bicentenario los argentinos examinamos con interés el crecimiento de nuestras economía y cultura, un esfuerzo compartido por quienes hace un par de siglos eran adversarios de la Junta. Inmigrantes españoles (gallegos a la cabeza) con pocos conocimientos y una enorme voluntad, eligieron jugarse a esta oportunidad respaldada por el Preámbulo y casi nada más. Muchos de ellos, desde cero, levantaron empresas que hoy señalamos como ejemplos y lideraron quijotadas memorables sin reclamar aplausos ni prebendas.
Un ejemplo de tales héroes fue descubierto hace algo más de un año por la periodista y editora Mariana Vicat. Así nació la biografía de don Benito Blanco Álvarez (77), selfmade que empezó lavando copas en un copetín al paso de la calle Corrientes y llegó a conducir un imperio minero, petrolero, químico y frutihortícola. Tuvo y tiene amigos entrañables y todos ellos lo admiran. Fue muy comentada su discreción cuando organizó y parcialmente financió la reconstrucción del Teatro Avenida consumido por un incendio trágico.
Don Benito nació en Lalín, en la Comarca de Deza, que hoy lo tiene por hijo predilecto. Con veinte años, en 1952, bajó en Buenos Aires del vapor Cabo de Hornos. El próximo 2 de agosto, día de su cumpleaños número 78, se conocerá en la Argentina el libro “De Lalín a Buenos Aires BENITO BLANCO un gallego emprendedor” (Abey Ediciones, 192 páginas). La obra ya desembarcó en España con gran repercusión. Cabe señalar que don Benito aceptó contar su historia, cuajada de anécdotas sabrosas y dramáticas (donde desfilan sonados personajes del mundo empresario y político), porque está retirado de los negocios desde 1993. Además impuso la condición de que las ganancias que devengue el libro sean destinadas íntegramente a UNICEF.
Ardua fue la tarea de Mariana Vicat –autora de “150 años del Gran Café Tortoni”, entre otros libros- para seguir los pasos de la vida de Benito Blanco tras remontar su obstinado perfil bajo. Viajó con él a España, cumplió infinidad de entrevistas, recogió testimonios sorprendentes, abundante documentación histórica y produjo el libro en pocos meses, contagiada por el ejemplo de ese gallego que no se detuvo nunca.
(información de prensa)

Inmigración y Literatura, Inmigrantes y Exiliados Destacados

Luis Barolo

Luis Barolo, progresista y poderoso productor agropecuario, llego a la Argentina en 1890. En el centenario de la revolución de Mayo, conoció al Arq. Mario Palanti (1885-1979), a quien contrató para realizar el proyecto de un edificio que tenía en mente. Luis Barolo pensaba, como todos los europeos instalados en Argentina, que Europa sufriría numerosas guerras que destruirían todo el continente. Desesperado por conservar las cenizas del famoso Dante Alighieri, quiso construir un edificio inspirado en la obra del poeta, “la divina Comedia”.
En 1919 comenzó la edificación del palacio que se convirtió en el más alto de latinoamérica, y en uno de los más altos del mundo en hormigón armado.

Relaciones con la Divina Comedia:
La planta del edificio está construida en base a la sección áurea y al número de oro.
La división general del palacio y de la Divina Comedia es en tres partes: infierno, purgatorio y cielo. Las nueve bóvedas de acceso representan los nueve pasos de iniciación y las nueve jerarquías infernales; el faro representaba los nueve coros angelicales. Sobre el faro está la constelación de la Cruz del Sur que se ve alineada con el eje de Barolo en los primeros días de junio a las 19:45 horas. La altura del edificio es de 100 metros y 100 son los cantos de la obra de Dante; tiene 22 pisos tantos como estrofas los versos de la Divina Comedia.
Los detalles cuidados caracterizan este proyecto: desde las citas personales en latín sobre la obra del Dante en el edificio, hasta la apertura del mismo, llevada a cabo en la fecha del aniversario del poeta.
El arquitecto Carlos Hilger detalla las similitudes del edificio con al obra del Dante, “La divina Comedia”
“La distribución del edificio está basada en la métrica de la Divina Comedia del Dante. En arquitectura esto se conoce como un Danteun.
Edificio se divide en dos bloques, con 11 oficinas por bloque en cada uno de los niveles. El número restante, el 22, responde a la métrica utilizada por Dante en los 100 cantos.
Entre las tres divisiones de la Divina Comedia, Infierno, Purgatorio y Paraíso, que sita Borges en su obra “Nueve ensayos dantescos”, se cumple la relación pitagórica que determina el número Pi(3,14); dicha relación se da en la división original del acceso mediante los ascensores.
En el pasaje central, el palacio cuenta con 9 bóvedas de acceso que representan al infierno: para Dante, este no era un fin teológico, sino el punto de partida en las etapas de iniciación emprendidas para la llegada del paraíso.
Las 9 bóvedas se dividen, desde el centro, de la siguiente manera: tres hacia la Avda. de Mayo, tres hacia Hipólito Yrigoyen, la bóveda central se extiende hacia la cúpula, y las que contienen las escaleras hacia los laterales.
Cada una de las seis bóvedas transversales, así como las dos laterales, contienen inscripciones en latín, y se pueden distinguir catorce citas que pertenecen en total a nueve obras distintas, manteniendo así, el número que se repite a lo largo de la Divina Comedia. Algunas de ellas pertenecen a Virgilio, otras a escrituras bíblicas. “La letra mata, el espíritu vivifica”, y “está fundada sobre piedra firme”, dan testimonio del sentido espiritual con el que fuera construido el edificio, determinando su carácter y función: un templo laico que promueve las artes liberales.
Entre las bóvedas transversales sobre las columnas, se ubican cuatro lámparas sostenidas por cuatro cóndores y dos dragones, un macho y una hembra, que representan los principios alquímicos, el mercurio y el azufre, y sus atributos.
La bóveda central se encuentra sobre un punto de bronce en la que se ubicaba, originalmente, una estatua de un cóndor con el cuerpo del Dante elevándolo al paraíso. El actual propietario de la pieza es un coleccionista marplatense que se niega a venderla a los propietarios del edificio.
Los pisos superiores y la cúpula simbolizan los siete niveles del purgatorio.
La cúpula está inspirada en un templo Hindú dedicado al amor, y es el emblema de la realización de la unión del Dante con su amada Beatrice.
Fuente: “El dante producciones”

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