Colectividades Argentinas

historia y actualidad

 

ANTOLOGÍA INMIGRANTE en la Feria del Libro

Stand de la SADE
8 de mayo de 14 a 20 hs
coordina Nilda Pigazzini

Dibujo.JPGMónica Acosta, Consuelo Bermúdez, Ana Bisignani, Cristina Borruto, Norma Mabel Buffa, Pedro Alberto Colombo, Elisa Dejistani, Ida De Vincenzo, Ana María Fernández, María Angélica Fidalgo, Ignacio Giancaspro, M. Inés González Rouco, María Rosa Iglesias, Adriana Lisnovsky, Silvia Maimó, Enrique Milei, Laura Nicastro, Nilda Pigazzini, Juan Carlos Rizzo, Carlos Santibañez, Horacio Semeraro, Ester Spiner, Betina Villaverde

coordinada por María González Rouco

Ediciones El Escriba, 2010

Antología Inmigrante, Inmigración y Literatura, Inmigrantes y Exiliados Destacados, acerca de MGR

ANTOLOGÍA INMIGRANTE

Presentan GABRIELA RODRIGUEZ y CRISTINA BORRUTO

Con la participación musical de:
SILVIA JOTEFF

Muestra COMPARTIR SENTIMIENTOS
participan con sus obras los siguientes artistas plasticos
ELISA AMENDUNI
GRACIELA BLANCO
NORMA BUFFA
NOE BONO
DOMINGO DE VINCENZO

MARTIN DOMINGUEZ
MONICA GARCIA
MIRTA NOGUERA
NATALIA MASSERANO
MARTA RODRIGUEZ
RICARDO SMAL
CECILIA VACCAREZZA
MARTHA YANTORNO
curada por Ida De Vincenzo

ASOCIACION ITALIANA DE LOS SANTONOFRESES EN LA ARGENTINA
Juan B. Alberdi 5192, CABA
Jueves 5 de mayo, 19 hs

Dibujo.JPGMónica Acosta, Consuelo Bermúdez, Ana Bisignani, Cristina Borruto, Norma Mabel Buffa, Pedro Alberto Colombo, Elisa Dejistani, Ida De Vincenzo, Ana María Fernández, María Angélica Fidalgo, Ignacio Giancaspro, M. Inés González Rouco, María Rosa Iglesias, Adriana Lisnovsky, Silvia Maimó, Enrique Milei, Laura Nicastro, Nilda Pigazzini, Juan Carlos Rizzo, Carlos Santibañez, Horacio Semeraro, Ester Spiner, Betina Villaverde

coordinada por María González Rouco

Ediciones El Escriba, 2010

Antología Inmigrante, Inmigración y Literatura, Inmigrantes y Exiliados Destacados, acerca de MGR

Un cuento de Rosh Hashaná

Por Leo Vigoda

http://www.delacole.com/cgi-perl/notas/vernota.cgi?nota=cuento_rosh_hashana&utm_source=newsletter_delacole&utm_medium=email&utm_content=notas

Inmigración y Literatura

UN CUENTO DE SUSANA AGUAD

GIOVANNI

Cientos de ciudadanos corrieron al Parque de Artillería a pedir armas. Muchos de los nuevos soldados –los que pelearían contra el General Levalle- aprenderían allí mismo el manejo de sus carabinas. Como no tenían uniformes, para reconocerlos les dieron boinas blancas. (*) No habían llegado a un puerto de mar sino de río, a la ensenada de un río que era como el mar, solo que más oscuro, de color terroso pero infinitamente ancho y con pequeñas olas que el sol empenachaba de rojo.
En el frío glacial de ese julio del sur, estaban a la intemperie, amontonados sobre la cubierta, dándose calor con sus cuerpos pero sin poder conciliar el sueño ya que si todo terminaba y finalmente les permitían desembarcar, los que no se hubieran mantenido atentos vigilando sus bultos los perderían.
Desde el primer puente sobre el que se alineaban los camarotes de la tripulación, se veían los silos y galpones de la dársena contra una aterciopelada luz amarilla. Pero la ciudad y los soldados que recorrían el puerto tratando de contener a sus caballos excitados por el fogueo de la pólvora y las voces de mando, permanecían invisibles como hundidos en un pozo que debía parecerse al infierno.
A Bruno lo amedrentan los hombres armados. Teme que en cualquier momento suban a bordo y se ensañen con esa manada de extranjeros malolientes entre los cuales él es un miserable más que ni siquiera puede ser identificado por un número.
Al mirar el cielo brillante, de un azul móvil y transparente, recuerda su pueblo de Oleggio que festeja ese mismo día la fiesta del verano. Su hermana tenía razón. Nada podía salirle bien. Nunca nada le saldría bien. Y esa llegada a Buenos Aires en medio de una guerra que se decidía a pocos metros, en plena ciudad, era un mal augurio. Los usarían de carne de cañón. O continuarían viaje al sur, todavía más al sur. Todo es posible, piensa, hasta podía ocurrir que los fletaran de vuelta a Italia y que se murieran de hambre en el trayecto.
Ahora, después de dos días de espera, Bruno solo quiere sobrevivir para desafiar cualquier imposición de su terco destino. Se mantiene alejado de los enfermos para preservarse del contagio de la disentería y de la gripe. No prueba bocado, sólo las sobras del pan que lleva en su bolso. Y piensa con preocupación que cuando los médicos lo revisen le abrirán la boca y descubrirán sus encías desdentadas. Todo esto lo preocupa. Y algo más fuerte, además, algo tan fuerte que le oprime el pecho hasta impedirle respirar. ¿Qué sería de Giovanni? ¿Lo encontraría en el Hotel de los Inmigrantes como había prometido?
Los soldados de la guardia nacional han subido a bordo. Recios, severos, mirando hacia ninguna parte, cierran filas a proa, junto al mástil. Ni siquiera el viento huracanado logra hacerlos pestañear. Un viento que puede arriar con todo, con el mástil y las banderas, y hasta con ellos mismos si llega a moverse el barco y toda la escoria almacenada en las bodegas se desparrama por la cubierta. Son tan irreales como ese escenario de tormenta, como la guerra que está en alguna parte pero no en ese lugar de bandera extranjera donde han llegado en misión de paz para darles la bienvenida a los blancos pobres, a la masa indeseada pero blanca y no negra ni amarilla, e infundirles la sensación de un país poderoso, que puede imponer orden y brindarles protección. El rugido del viento se impone a la voz de los parlantes. Se escuchan sólo palabras sueltas obviamente incomprensibles para los recién llegados que permanecen sin ser vistos, arracimados, formando montones oscuros como ropa sucia. La ceremonia ha terminado sin que pudieran escucharse los himnos y la tropa, arengada por jefes invisibles, comienza a despejar la cubierta en filas apretadas pero prolijas. Ahora los superhombres bajan a la ciénaga. Desaparecen en el agua marrón.
En el rincón donde Bruno ha juntado sus bultos que recuenta cada tanto, algunos han comenzado a desentumecerse y juegan a los naipes en silencio. Un grupo de calabreses lo mira hostilmente. No había querido repartir comida. Tampoco lo hicieron ellos cuando esa mañana el cocinero siciliano les dio todas las sobras, verduras crudas que devoraron como verdaderos cerdos. Y como no tiene más que costra de pan, Bruno se sienta a comerlo a la vista de todos sin despertar envidia.
¿Sei? Non ti pentirei mai de venire in Argentina, c’è lavoro, si mangia bene, c’è pace… Aquella carta de Giovanni lo había terminado de convencer. Pero ahora todo pinta distinto, basta escuchar los cañones de los barcos vecinos y el fuego cruzado que enciende a esa ciudad a la que ya no quiere, de la que nada quiere saber. Y si alguna vez se imaginó las pampas, la paz de la abundancia, de los estómagos llenos, ya no cree, no puede creer, duda de aquel sueño y hasta duda de Giovanni que tal vez quería traerlo junto a sí sólo para mitigar su soledad. ¿Lo esperaría? ¿Cómo haría para llegar al puerto? Bruno quiere imaginar un encuentro feliz. Los abrazos, los brindis, la primera noche en vela recordando los amigos. Hablarían de la gente y de la tierra, la pequeña tierra de Oleggio que habían trabajado juntos y que no daba para nada. Eran tiempos duros, diría Giovanni como si hubieran pasado siglos, y le preguntaría insistentemente por su hermana de la que siempre estuvo enamorado.
Cuando subieron los agentes del Commisariato dell’ Emigrazione, Bruno estaba en su rincón junto a tres de sus amigos piamonteses. Sujetaban sus bultos y se arrebujaban con una manta que no alcanzaba a cubrirles las piernas. En un extraño italiano monosilábico les dijeron que había estallado una “rivoluzione” contra el gobierno, pero que pronto acabaría y que entonces podrían desembarcar sin peligro alguno. Presentarían sus papeles y se someterían a un examen médico. En el Hotel de los Inmigrantes se encontrarían con sus parientes y amigos y se ofrendaría una misa en la iglesia Mater Misericordiae para rogar por su suerte ya que lo primero era encomendarse a Dios, Dios proveería de todo a este generoso país que se había prestado a recibirlos con los brazos abiertos.
Pero cuando al fin desembarcaron y los condujeron a los empujones hacia las oficinas, Bruno ardía de fiebre y se sentía muy enfermo. Ni siquiera se alegró por pisar tierra firme después de tres meses de penurias insoportables. Sus paesános besaban la tierra a riesgo de ser golpeados por los agentes del puerto, besaban el suelo sucio que todos pisaban. La besaban como si fuera la imagen de Dios o como si vieran en ella la fuente de prodigios futuros. Pero Bruno estaba enfermo y le parecía odioso humillarse, contaminarse con ese lodo. Caminó como un sonámbulo hasta llegar a una casilla donde funcionaba un retrete nauseabundo del que salió haciendo arcadas. Sólo a él se le había ocurrido entrar, los otros ya sabían o presumían que era un pozo en el barro. Se tapó la boca con un pañuelo y trato de respirar profundamente el aire frío de un galpón a la entrada del hotel donde se amontonaron rápidamente como hormiguitas desconcertadas que no encuentran su camino.
Transcurrió el día sin que hiciera otra cosa más que sufrir los dolores del cuerpo y del alma. Se había sentado sobre las baldosas del piso entre sus compatriotas, y nuevamente formaban el montón de carne indiferente y triste perdida en las distancias interiores de recuerdos todavía nítidos.
Ráfagas aisladas de ametralladoras indicaban que se seguía peleando en el centro de la ciudad pero a ellos ya no les importaba en la medida en que los soldados, que inspeccionaban permanentemente el puerto, no los molestaran. Habían abandonado el barco definitivamente y pisado tierra y nadie los movería de allí. Finalmente Bruno logró dormirse tranquilizado por ese pensamiento, y la cabeza se le cayó sobre el pecho como un fruto que se descuelga del árbol. Soñó con su hermana que lo golpeaba con los puños cerrados.”¡Vai, vai e non torni più!” le gritaba, y de pronto se abrían sus cabellos formando una cortina negra, espesa, en la que se enredaba y que le impedía liberarse.
¿Dónde estaba? El médico lo observaba con una sonrisa irónica. ¿Era tan joven? ¿Tenía sólo veinte años? ¡Ah….la boca! No podía entender que fuera un hueco su boca. La enfermera le dio unas pastillas y lo hizo salir por una puerta lateral que conducía a un comedor. Hizo cola con un tarro de hojalata para recibir un cucharón de sopa, pero más allá había una mesa de pan blanco, de buen pan blanco que alcanzaba para todos.
Ahora puede pensar. Ahora sabe que pasó lo peor y que al fin se reunirá con Giovanni. La gente, ¿por qué no la sentirá como suya? se arremolina mirando en todas direcciones. Todos buscan reconocer en algún momento, cuando se permita la entrada de los que esperan del otro lado, el rostro de quien les prometió ayuda, aquel de la foto o de la carta milagrosa que cambió sus vidas. Y aunque nadie sabe si será escuchado, si gritará lo suficiente para ser escuchado, lo cierto es que todos hablan y gritan al mismo tiempo, se suben a los bancos, a las mesas, los pequeños sobre los hombros de sus padres, y nadie puede imponer orden, ni osaría intentarlo. En el oscuro galpón de cemento los gritos se desparraman como lava. Nombres, multitudes de nombres, los parlantes no se callan para dejar escuchar esos nombres, nadie de los de afuera ha entrado aún, permanecen en el frío, estarán allí toda la noche, como ellos que dormirán de pie, uno contra el otro y tal vez para nada, para que no resulte nada y tengan que resignarse a que nadie los busque, o a que quien tuvo que aguantarse la espera, deba volver con las manos vacías, el nombre en la boca, pero las manos vacías. Había muerto gente en el viaje, y algunos, sencillamente, se habían quedado en su tierra.
Al fondo se apilan las literas donde ya duermen los que no esperan a nadie. Duermen en medio del tumulto, confiadamente, sabiendo que no les faltará techo ni comida. Para ellos no existe el pasado, nada los une a su vida anterior. Han nacido huérfanos, son apenas niños, criaturas desvalidas, y no tienen conciencia del mundo al que han llegado.
Recién al amanecer abrieron las puertas y los que aguardaban bajo improvisados toldos de arpillera comenzaron a entrar precipitadamente hasta que nuevamente intervino la policía del puerto. Formaron una larga fila de caras mustias, céreas, ocultas por pañuelos y bufandas. Los empleados, junto a una mesa, registraban las identidades. Pero al cabo de pocos minutos todo devino confusión y la mesa fue desbordada. Los que tenían carteles encontraron enseguida al que buscaban. Fue más lento el encuentro de los que sólo dependían de su voz, de las preguntas. Muchos se abrazaban en medio de risas que terminaban en explosiones de llanto.
Bruno se abre paso entre los grupos. Nadie lo busca, nadie grita su nombre. No ve a Giovanni por ninguna parte. No ha venido, tal vez no esté en la ciudad, y él no sabe cómo llegar hasta su casa, no tiene siquiera su dirección ya que se ha mudado hace varios meses. Su soledad, en la multitud, es una marca en la frente, lo avergüenza, lo humilla. Y de nuevo escucha el discurso de un jefe por los parlantes. Una voz metálica, enfervorizada. Un saludo para todos los genoveses, le traduce el calabrés con el que tanto había reñido en el barco y que ahora, junto a sus primos, lo mira con aire de ganador y lo palmea alegremente.
Los piamonteses forman un círculo cerrado. Hablan en dialecto y ríen y lloran abrazándose. Bruno se aproxima tratando de integrarse, de pedirles ayuda, pero no le sale una palabra. Tartamudea el nombre de Giovanni, Giovanni Guidi. No lo conocen, ¿cómo podrían conocerlo? pero seguro que vendrá, le dicen. Y mientras sigue buscando a su paesáno un llanto convulsivo, infantil, le sacude el cuerpo. Ya no quiere ver, no puede hacerlo. Sus ojos se han empequeñecido y arden como heridas. Busca un rincón para apartarse de esos seres fugaces que pronto lo abandonarán. Y piensa, piensa en Oleggio y en su hermana, pero no en sus padres ya que sería demasiado doloroso. No se perdonaba haber dejado a sus padres.
Anochece y las voces se ausentan, dejan un espacio vacío, un enorme espacio mudo. Bruno dormita sobre una litera pegada a la pared, cerca de la puerta de acceso al comedor. Quiere estar atento a la llegada de Giovanni. Esperará, puede esperar eternamente. Vendrá el verano y lo encontrarán sentado allí, sin hablar ni moverse.
Alguien lo llama o supone que es su nombre el que ha escuchado sonando nítido en el silencio. No puede haber otro que se llame así, con su nombre y apellido. Pero debe contenerse y no ceder a la tentación de creer en lo imposible. Ya sabe que no tendrá suerte, que no le pasará nada bueno. Se levanta pesadamente. Ha soñado que venía su hermana con un enorme cartel. Ha soñado que gritaba su nombre. Le pica el cuerpo y se rasca con furia. Su vecino de cama le pide que se aleje para no contagiarle los piojos. ¿Bruno Moroni? Vuelve a escuchar la voz, una fuerte voz femenina. ¡Qui, qui, sono io…! su ronca respuesta llena todo el recinto como aumentada por un amplificador y cuando corre al encuentro de la mujer, ha dejado todo atrás menos su cuerpo casi desnudo.
La esposa de Giovanni es una muchacha de Luca y cuando le habla entre las sombras de enormes nichos inertes caminando a largos pasos para alejarse del puerto, él no se esfuerza por comprender. Se limita a seguirla arrastrando sus bultos sin preguntarle nada, tranquilo ahora, casi feliz.
Descansan lejos de los galpones, apoyados contra un paredón y viendo la calle adoquinada que sube y desaparece en la distancia. Seguirán por esa calle hasta el final. No deben pasar por el centro, allí los soldados barren con sus balas a cualquiera que se cruce. Todavía se pelea, hay muchos muertos y heridos y no dejan que nadie se acerque ni siquiera las mujeres, que solo quieren identificarlos y llevárselos.
El la escucha sin preocuparse, como si no la entendiera. Tampoco se preocupa cuando le dice que de Giovanni no sabe nada, que salió a pelear con los del Parque y no volvió a casa. Por eso ella vino a buscarlo, lo tenía pensado y lo hizo para no dejarlo solo.
- Avevo tánta paura – se atreve a decir Bruno caminando sin esfuerzo y con la turbadora sensación de su cuerpo joven y fuerte- e invece oggi sono felice.

(*) Alem, una vida atormentada. Bernardo González Arrili

publicado en Extraña Europa

Inmigración y Literatura

UNA BODA EN POLONIA

UN CUENTO DE HECTOR ZABALA

leer más: http://hector-zabala.blogspot.com/search/label/UNA%20BODA%20EN%20POLONIA

Inmigración y Literatura

LOS QUE VIENEN Y LOS QUE SE VAN

NOVEDAD EDITORIAL

Los que vienen y los que se van
Historias de inmigrantes y emigrantes en la Argentina

Una conmovedora evocación de la infancia en el seno de una familia japonesa exiliada; un repaso por la historia de la humanidad como especie migrante; un apasionado homenaje al terruño gallego y a su gran poeta Rosalía de Castro; un relato sobre solidaridad en los conventillos porteños de principios de siglo…… Éstas son sólo algunas de las maravillosas y evocadoras tramas que el lector encontrará en estas paginas.

Una antología de cuentos de escritores premiados seleccionados por Ana María Shúa para la Fundación El Libro.

Adquiéralo en librerías:

http://www.lsf.com.ar/libros/57/VARIOS-AUTORES/default.html

Inmigración y Literatura

Escribe Anxeles Ferrer

Contratapa de mi libro

 VOLVER A GALICIA

 Dejaban atrás el país natal, mientras el barco se alejaba, dibujando en la ría gallega una estela de tristeza. Después aquel barco surcó  las olas del océano. Una nueva tierra lo aguardaba. Aquellos pasajeros -con sus maletas casi vacías- amarían, lucharían, llorarían, reirían, en la nueva patria que los acogía, llevando siempre en el corazón de la memoria su país natal. Y nacerían sus hijos, como Maria, que traían la sangre de aquella tierra antigua.
Cuando leí los relatos y poemas de Maria Rouco, me emocioné. Porque sabe evocar, con una prosa sencilla y sin artificios, lo que los suyos/nuestros sintieron. Al partir, al llegar, al luchar, al vivir tan lejos de Galicia.  Con este libro, Maria, haces que los lazos  que nos unen, y el orgullo de venir de aquellas familias, permanezcan en el tiempo.

ANXELES FERRER

(Pontevedra, Galicia)

Inmigrantes y Exiliados Destacados, acerca de MGR

Escribe Lionel Rexes Martínez

Contratapa de mi libro

 

VOLVER A GALICIA

 

Prosa acougada e poesía limpa de artificios coma o verbo resignado daqueles galegos dende o día no que asumen que endexamais retornarán. A mágoa retida e a dor soterrada –non só metaforicamente- vannos debullando un álbume de emocións herdadas que estouran literariamente, explosión controlada pola man sabia de María González Rouco, quen, asemade vai introducindo retallos da historia e a cultura da Galiza, que veñen sendo a crónica dun pobo en tránsito.

Lionel Rexes Martínez (Alfoz, GALIZA)

  

Prosa calmada y poesía limpia de artificios como el verbo resignado de aquellos gallegos desde el día en el que asumen que jamás retornarán. La pena retenida y el dolor enterrado –no solo metafóricamente- nos van desgranando un álbum de emociones heredadas que estallan literariamente, explosión controlada por la mano sabia de María González Rouco, quien, al mismo tiempo va introduciendo recortes de la historia y la cultura de Galicia, que son la crónica de un pueblo en tránsito.

Lionel Rexes Martínez (Alfoz, GALICIA)

acerca de MGR

CORAZON INCOMPLETO

Cuento de Navidad
por Fanny Vera

Transcurría un año más para María sin ver en su mesa a aquellos hermanos, primos y familiares que la guerra había distanciado.
Se hacía más evidente en la mesa navideña. Al ver las fotos de antaño sentía un quiebre en la historia de su vida. Año tras año y la ilusión ya casi desfallecía pero la ocurrencia de una de sus hijas fue fortuita.
Nochebuena, las luces encendidas del jardín de la casa, las guirnaldas iluminadas prendidas del contorno de la propiedad y en los árboles. En el interior un árbol de Navidad se ubicaba en el comedor central decorado con dorados adornos en forma de ángeles o estrellas y cintas que guardaban la armonía. La mesa festiva lucía las cinco copas de la familia, la vajilla, la ornamentación típica y la música de fondo ponía el marco ideal para el sentimiento cristiano. La familia sintió el toque de las campanas del carrillón francés que yacía en la sala comedor y levantó las copas para un brindis que marcaba el paso de la Nochebuena a la Navidad.
Las doce de la noche llegaba, los besos, abrazos cariñosos llovieron con el sentimiento más puro, se acercaron al pie del árbol a abrir los regalos. María rememoraba que a edades tempranas se regocijaban con los obsequios de Papá Noel y aparecieron mágicamente en su mente los rostros de sus hermanos y hermanas que ya nunca volvió a ver. Cuando una lágrima cayó por su rostro y un suspiro salió de sus labios, su hija Fiorella la contuvo mientras miraba el reloj carrillón. Sonó el teléfono, María, entre risas de la familia y su lágrima contenida en el pañuelo, lo atiende. Una voz diferente a aquella de la niñez se acercaba a un sentimiento casi dormido del lazo sanguíneo. Salvador el hermano pequeño que ella más consentía le completaba así el ahuecado corazón hasta hoy siempre incompleto. La felicidad llegaba como un sobre urgente.

FELICIDADES PARA TODOS LOS LECTORES DE M&M
y QUE ESTA NAVIDAD LES CUMPLA A USTEDES TAMBIEN ESE VIEJO SUEÑO DORMIDO
FELIZ 2009

publicado en Revista MyM Año 11 - Nº 14 - 2008
info@editorialmym.com.ar
www.editorialmym.com.ar

fanny.JPGFanny Vera
Formación:
Docencia Nivel Inicial (completo)
Abogacía (Incompleta)
Cronista (Título Universitario)
Periodismo (Título Universitario) Egresada de la Universidad de Morón año 1999.
Curso de Periodismo en el Círculo de Periodistas de Gral. San Martín.
Curso de Locución en el I.S.E.R (Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica).
Curso en B.A.S.E (Buenos Aires Studio Escuela) a cargo del locutor nacional Juan Elías Ranieri.
Curso de Locución con el locutor nacional Anselmo Marini.
Seminario de Producción de T.V. y Radio U.B.A.
Experiencia Laboral
RADIAL
Radio Exodo
Cronista y columnista en “Sumando a los demás” programa periodístico. Grabación de publicidades para el programa.
Radio Sol
Productora radial y comercial, cronista y conductora de “Dale alegría a tu corazón”con más de 40 reportajes a artistas nacionales y extranjeros (Dyango, Ricardo Montaner, Emmanuel, Liza Minelli entre otros). Grabaciones de publicidad para el programa y radio.
Radio Raíces
Columnista de actualidad en “Principios” programa de interés general.
TELEVISIVA
Ex CNTV hoy Multicanal
Cronista para el noticiero local. Notas a Políticos, Empresarios , Directivos de Cámara de Industria y Comercio,Empresaria, Funcionarios Municipales, Senador, Escritores, Artistas. Vecinos .
Universidad de Morón para Cablevisión y Supercanal
Co- conductora para un programa de difusión de actividades, cursos y carreras de la Universidad “En Primer plano”, junto a un locutor, fuimos las caras de la Universidad.
Co- conducción en la entrega de premios a la “Trayectoria Periodística”. en Gral. San Martín.
Periódico “Sentido Común”
Columnista en periódico local “Sentido Común” .
Diario “El Cronista”
Publicación escrito en diario “El Cronista”
GRAFICA
Publicaciones en Periódicos zonales: (año 2004/2005)
“Actualidad Sanmartinense” periódico
“Actualidad Sanmartinense”- On Line
“Con-Textos” periódico zonal
“Huella” periódico zonal
“Informaciones” periódico zonal
“La Ciudad” periódico zonal
“La Palabra” periódico zonal
“Revista M&M” revista zonal mensual
“Primera Sección” -On Line
“Punto y Aparte” revista zona Norte mensual
Diferentes temáticas, notas generales, municipales, ONG.
ONG “Junto al Vecino” a cuyo presidente le hicieron una nota y fue publicada en CLARÍN zonal el día 9/6/05.
ACTUALIDAD
Actualmente realizo la producción periodística y soy además la directora y conductora del programa llamado “MAGAZINE” que se emite los días lunes de 17 a 18 hs por AM 1580 Radio Tradición.
Programa que consiste en noticias locales, nacionales, notas, entrevistas, invitados, propuestas y premios. Invitados a nivel local, notas telefónicas a figuras de nivel nacional: EJ: Periodistas Fanny Mandelbaum, Magdalena Ruiz Guiñazú, escritor Alejandro Dolina, Relator y comentarista deportivo Enrique Macaya Márquez . Dr.Alberto Cormillot, la boxeadora Marcela “la tigresa” Acuña, entre otros, año 2006.
Productor comercial: Periodista Ariel Veloso.
Ternado como mejor programa de interés general de San Martín y en el rubro de labor de animación y /o conducción también ternado por la Cámara Independiente de radiodifusores local 2006.
Diploma de Honor por
MEJOR PROGRAMA DE INTERES GRAL.
MEJOR CONDUCCION FEMENINA
MUJER DE RADIO
Año 2007 otorgado por CIR (Cámara Independiente de Radiodifusores (local)
Ternados al premio GAVIOTA FEDERAL DE MAR DEL PLATA por
A.A.D.A (Asociación argentina de artistas)
Año 2007
Nota de CLARIN por los premios obtenidos–fecha 28 de Febrero 2008. Pág. 2 del zonal.
Ternada en los premios ANCLA DORADA 2007 del Círculo Regional de prensa de la Pcia. de Buenos Aires. Delegación Delta “Pedro Pequeño Soler”.
Ternados como MEJOR PROGRAMA DE INTERES COMUNITARIO 2007.
PREMIO DE HONOR A LA HIDALGUIA entregado a la periodista Fanny Vera Junio 2008.
Aparición en diversas oportunidades en la sección OCIO-Agenda radial próximamente saldrá publicado el jueves 23 de Octubre (en el zonal) de San Martín y Tres de Febrero.

Magazine1580@yahoo.com.ar
www.amtradicion.com.ar
“MAGAZINE”
Lunes de 17 a 18 hs
Periodista Fanny Vera
4724-0559
15 3238 9445

Inmigración y Literatura

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“Verde y negro”, de Juan José Saer.

http://www.literatura.org/Saer/jsTexto4.html

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