Colectividades Argentinas

historia y actualidad

 

CARLOS PAEZ VILARO

FISCHER, DIEGO
SUDAMERICANA

Carlos Páez Vilaró. Hasta donde me lleve la vida es la biografía novelada del legendario artista, escrita por Diego Fischer. Recogiendo su propia voz y la de aquellos que lo conocen bien, y analizando documentos y cartas inéditos, el autor accede a lugares todavía reservados de la geografía de Páez. A 60 años de su primer lienzo, este libro desgrana las conquistas y los desvelos del popular constructor de sueños. En su juventud Páez Vilaró intuyó que el mundo era pequeño y merecía ser recorrido; decidió explorarlo. Hizo sus primeros garabatos en la plaza de Mayo de Buenos Aires cuando Perón llegaba por primera vez al poder. Encontró al candombe en los óleos de Pedro Figari y en las comparsas del barrio Sur de Montevideo. Cuando el 1 de noviembre de 1957 pisó por primera vez el lomo de la Ballena, imaginó su arte comulgando con la naturaleza y allí mismo se puso a tejer su sueño y su propia leyenda. Esculpió Casapueblo. Hoy, con 87 años, continúa asomándose a ese paisaje que no se concibe sin él. Sus anhelos, sus proezas, sus rarezas han atravesado mares y océanos. Como toda gran aventura, su vida tiene luces y sombras. Con pinceladas cuidadosamente escogidas, Diego Fischer aborda las claves de su esencia seductora y transgresora.

Biografía del Autor
Diego Fischer nació en Montevideo en 1961. Cursó estudios de Periodismo en la Universidad de Navarra y en la Universidad de Boston. Desde 1980 ha trabajado en prensa, radio y televisión. Fue corresponsal en Montevideo de la agencia de noticias norteamericana United Press International (UPI) y colaborador del diario La Nación de Buenos Aires. Ha publicado nueve libros entre los cuales se destacan los tres tomos de Al este de la historia (1998, 2000 y 2007, en coautoría con Silvia Pisani), Que nos abrace el viento, biografía novelada de Antonio Lussich (2004), Al encuentro de las Tres Marías. Juana de Ibarbourou más allá del mito (2008, declarado Libro de Oro en 2009) y Qué tupé. Batlle- Beltrán, ¿duelo o asesinato? (2010). Es también autor de tres obras de teatro estrenadas. Fue director, productor y guionista del documental Cien años de Punta del Este, Punta del Este (2007) y de una docena de historias breves #Punta del Este. Muestra (2009)# filmadas en la Península. Es columnista del diario El País y asesora empresas privadas sobre temas de comunicación.

(S/F)

Inmigración y Literatura, Inmigrantes y Exiliados Destacados

HISTORIA DE MI MADRE

gorodischer, angelica

http://www.boutiquedellibro.com.ar/fichaPaseo.aspx?idPaseo=87

Inmigración y Literatura

Don Modesto Bermúdez, el colchonero de Saavedra

Muchos vecinos aún lo recuerdan. Menudo, de paso firme y ágil, concentrado en algún pensamiento, empujando su cardadora de lana, yendo por una y otra calle hasta la casa de tumo para rehacer los colchones y dejarlos impecables ¡Lindo oficio el de construir descanso para los demás!
Su hija Virginia lo inmortalizó en un cuadro en el que parece emerger entre nubes de lana esparcida en vellones que desde el suelo y al pie de la cardadora se multiplican y elevan como vaporizándose.
Su nombre se correspondía con sus virtudes: modestia y austeridad
Solidario y generoso, brindó techo a muchos compatriotas gallegos que fueron llegando muchos años después y cuando él ya tenía su casa y su familia en la calle Pico.
Gracias a su reclamo, mi padre y mi hermano mayor vinieron para Buenos Aires. Así, ellos pudieron reclamarnos después a mi madre y los hermanos más chicos.
Muchas veces prestaba sus ahorros desinteresadamente.
Estando aún en España, yo leía a mi abuela las cartas que desde Bs. As. le enviaba él, diciéndole a su madre que no se privara de nada, que no guardara los bienes de él, que no los necesitaba.
Y he aquí el gesto más hermoso de tío Modesto y tía María, su esposa: en el barrio había muerto una señora joven y entre sus hijos estaba una bebita de pocos meses a quien doña Generosa intentó criar pero no podía calmar su llanto. Tío Modesto pidió la nena y la llevó a su casa. Cuando tía María volvió de hacer compras y la vio en su cama se arrodilló y la acarició para calmarla. Tal vez Virginia sintió que aquella iba a ser su madre, y fue cambiando el llanto por la aceptación de la ternura, y así mis tíos, en vez de cuatro, tuvieron para siempre cinco hijos.
No era amigo de fiestas, disfrutaba con sus lecturas, pero sí permitía la diversión de su familia. Con la bondad de su esposa y la jovialidad de sus hijos, en su casa, entre todos los estados de ánimo, nunca faltaba alegría.
Como tantos gallegos, tenía sueldo seguro y obra social en la Municipalidad; sin embargo su segundo trabajo, el de colchonero, fue el que lo convirtió en un personaje de imborrable presencia para el vecindario de su generación.
Se había ido de la casa paterna a los 16 años y sólo volvió a Galicia porque su madre le había prometido que si él la iba a buscar, vendría para Bs. As. a reunirse con toda la familia. Y allá se fue solo, lleno de esperanza a buscar a su anciana madre. Pero Al llegar al pueblo de Baio, lo esperaban con la triste noticia de que ella había fallecido mientras él viajaba en barco.
Cuando lo visité, a su regreso, sólo pude hacerle la primera pregunta de rutina, lo demás me lo dijeron sus ojos tristes y una barrera de silencio quebrándole la única palabra que apenas pronunció.
Resignado ante los tiempos nuevos, decía que cada vez hacía menos colchones porque quien tenía dinero compraba los modernos, y quien no, seguía usando los mismos, rotos.
Después admitió que se le estaba yendo la fuerza, que no podía trabajar. Y después fueron muchas las veces que se quejaba con dignidad:”No me duele nada pero se me fue la fuerza”.
Y entonces lo visité periódicamente y llegó la etapa en que mi tío me hablaba algo de España pero mucho más de sus lecturas que tanta sabiduría le habían dado, del respeto por la vida, por la palabra empeñada, y del sufrimiento por las injusticias de los malos políticos, de su compasión ante el abandono, de su comprensión hacia la Naturaleza, de su ética religiosa, y hasta su certero análisis sobre el sombrío futuro delas dos potencias mundiales que iban hacia la mutua destrucción, y más, hacia la autodestrucción. Y siempre sosteniendo !a mirada: él valoraba a quien le hablaba y lo escuchaba mirándolo a los ojos. Yo sentía una inmensa gratificación al visitarlo porque volvía con el espíritu lleno de tesoros.
Este gallego de ley, colaborador del Hogar Gallego de Ancianos y de la Casa Cuna, trabajó hasta los 82 años. Al no tener fuerza para más, sintió que había cumplido su misión y elaboró, como él decía, su partida. Se fue un día de julio de 1996.
En otra dimensión se habrá encontrado con María, su esposa, con sus hermanos; su padre y con su madre a quien no había podido traer a su lado.

Consuelo Bermúdez de Nikolín

Inmigración y Literatura, Inmigrantes y Exiliados Destacados

MUJERES REVELADAS

por Susana Dillon. Buenos Aires, Javier Vergara Editor, 2007.

El desfile de mujeres que la autora presenta en este libro sorprende por la variedad de los personajes y la riqueza de sus historias, curiosamente en sí mismas ausentes de la versión oficial de la conquista, de las guerras de la independencia y, aún más cerca en el tiempo y la geografía, también de la igualmente silenciada epopeya de la disputa territorial con los indios.
Susana Dillon recurre a la biografía de algunas mujeres célebres para situarlas en un contexto donde las mujeres anónimas acompañan con una energía coral el desarrollo de la historia argentina y latinoamericana. Las mujeres reveladas protagonizaron sufrimiento y pasiones aunque la violencia de la guerra, en sus distintas formas, las encontró con más frecuencia empapadas en la sangre de los partos y las batallas que en los amores románticos y la paz de los hogares.
Estos relatos son revelaciones en un sentido estricto y están sostenidos por la cuidadosa investigación histórica que la autora ha elaborado de manera tal que no afecte la fascinación de su provocador estilo narrativo.

(información de prensa)

gentileza de Eduardo Tyrrell

Inmigración y Literatura

CELIA, LA MADRE DEL CHE

por Julia Constenla. Buenos Aires, Debolsillo, 2008. (Ensayo)

Celia de la Serna no fue simplemente la madre del Che. Julia Constenla, biógrafa y amiga, la rescata del discreto segundo plano que eligió pese a que desde muy joven aceptó correr los riesgos que implicaban sus compromisos culturales, éticos y políticos. Desde la cómoda infancia de una niña de “buena familia” nacida a principios del siglo XX, su educación en un elegante colegio porteño, una prematura vocación religiosa, los desafíos juveniles a la sociedad de la época, la participación en organismos de apoyo a los aliados en la Segunda Guerra Mundial, hasta la defensa de la revolución cubana. No aceptó las reiteradas invitaciones del Che a instalarse en La Habana, donde podía colaborar con el trabajo y la construcción de su hijo. Prefirió difundir los logros de la experiencia cubana lejos de la isla que amaba, pese a que por hacerlo más de una vez fue atacada a balazos y soportó la cárcel y la clandestinidad estando ya enferma.
Constenla también se asoma a otras historias familiares, y de esa manera puede reflejar momentos de la vida del Che vistos con la mirada de su madre. Desde la infancia de un niño acosado por el asma, la juventud en busca de un destino, hasta madurar, compartiendo sus búsquedas con “la vieja”, como la llama en la mayor parte de sus cartas, una opción de lucha, tal como lo ATESTIGUA la abundante correspondencia que intercambiaron. Cuando aquel niño ya no era Teté o Ernestito, como lo llamaban en familia, sino el comandante Guevara, su madre seguía recibiendo noticias detalladas de sus esperanzas, sus pocas zozobras y, muy rara vez, algo que él mismo calificó como “nostalgia tangueril”.

“Sólo sé que tengo una necesidad física de que aparezca mi madre y yo recline mi cabeza en su regazo magro y ella me diga ‘mi viejo’, con una ternura seca y plena…”
Ernesto Che Guevara

(información de prensa)

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JORGE FERNANDEZ DIAZ en PLURAL

En el segundo número de Plural, el periódico del Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, es Jorge Fernández Díaz quien se refiere a su libro Mamá (Buenos Aires, Sudamericana, 2001).
El hijo de asturianos manifiesta: “Me dicen que lleva quince ediciones en la Argentina y cinco en España. Me recuerdan que hubo siete productoras cinematográficas de aquí, de allá y de los Estados Unidos que quisieron, en vano, filmarla (mi madre no quiso). También que la leyeron y hablaron de ella Pérez-Reverte, Joan Manuel Serrat, Millás, Aguinis y José Pablo Feinmann. Que la presentó Jorge Lanata. Que todavía llegan a diario cartas y cartas de gente que se sintió identificada con la historia. Que Mamá es un long seller, un fenómeno editorial. Y que nadie daba dos pesos por ese libro cuando asomó la cabeza”.

Leer más: http://estatico.buenosaires.gov.ar/areas/educacion/plural/plural02.pdf

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BLACKIE

con todo respeto. Biografía novelada, por Myriam Escliar. Buenos Aires, Milá, 2007. 262 pp. (novela biográfica)

“Yo quería saber quién era Blackie.
Y casi al finalizar la novela, el destino, la suerte o ella misma desde algún lugar me dieron una mano, poniendo en mi camino a la inefable Leocadia, aquella “negrita” que habiendo trabajado en su casa durante muchos años, la conocía mejor que nadie.
Después, todo fue más sencillo. Táibele, Paloma Efron, Blackie me dejó entrar en su privacidad y espero que todo lo que he escrito sobre ella, con todo respeto, haya servido para que aquellos que la han conocido la reencuentren y los que no, aprendan a admirarla con todo el fervor y reconocimiento que se merece”.
(contratapa)

Myriam Escliar nació en Buenos Aires. Es Licenciada en Letras (UBA), profesora de ingles e italiano y traductora, entre otros, de Isaac Bashevis Singer.
Ha publicado anteriormente “Mujeres en la Literatura y la Vida Judeoargentina” (1996), un conjunto de tres ensayos sobre las pioneras de los primeros tiempos de la inmigración; “Fenia” (1997), novela histórica sobre la figura de Fenia Chertkoff, feminista, socialista y apasionante personaje del Siglo XX; “Arele y otras historias” (1998) relatos de inmigrantes en la Argentina (Cuentos) y “Los Otros Gauchos Judios”, biografías noveladas de los verdaderos heroes de la inmigración judfa en Entre Ríos (2005).

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Recuerdos de una Abuela Inmigrante

frinch.jpgde Monica Garcia Frinchaboy
Editorial: Nuevo Hacer
I.S.B.N : 9789506948054
Clasificación: Humanidades »Biografias Y Relatos »Biografias
Formato: Rústica
Disponibilidad: Actualmente sin stock (Pedido especial)
Paginas:240
Publicación: 16/11/2007 | Idioma: Español

Bajo el aspecto modesto de una biografía familiar, Mónica García Frinchaboy nos presenta un relato de vida que construye el hilo de una genealogía de mujeres. Mujeres inmigrantes que son las madres, abuelas y bisabuelas de muchas de nosotras. Mujeres que no hablaban fácilmente de sus países de origen, quizás porque habían sido arrancadas de allí por la guerra, por la miseria o por decisiones ajenas. Son las vidas que tejieron silenciosamente la trama de la sociedad que fuimos conformando, poco escuchada porque se tejió en corrillos de mujeres y en murmullos de recetas y cuentos. Una trama que con sus hilos nos dio identidad (o algo parecido a eso), lejos de los heroísmos individuales y cerca de las vidas cotidianas de apariencia idéntica y de distinciones sutiles. Pero también este libro nos ofrece un juego de voces entrecruzadas que realza, no sólo su valor testimonial, sino también literario: al principio, es la autora quien -narra a la abuela los orígenes de su propia vida, para luego empezar a observar con mayor distancia, en un intento de comprender esa vida en el marco de una sociedad cambiante a lo largo de las décadas; mientras que el relato en primera persona pone en el centro del interés aquello que había permanecido en el margen, Este gesto político de insurrección, esta escucha sensible con la que Mónica invita a la reconstrucción de la memoria de su abuela, es un modo amoroso y feminista de dar vuelta la historia, de subvertir la relación entre el reconocimiento y la autoridad, de devolver a la narración de las mujeres su afirmación como manera de percibir el mundo y valorarlo. De todo, menos obediente, es la herencia de complicidad a la que nos invita la lectura de este libro.
(información de prensa)

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LAS LOCAS DEL CAMINO

por Susana Dillon. Río Cuarto, Prov. de Córdoba, Universidad Nacional de Río Cuarto, 2005. 228 páginas.

Las locas del camino fueron llamadas aquellas mujeres que se animaron a cruzar la inmensa soledad de lo desconocido en tiempos de la conquista, la colonia, la independencia y la lucha contra
el indio, sin olvidar las guerras internas y de vez en cuando, una precaria paz. Desde Buenos Aires a Santiago de Chile y viceversa o empalmando con “el camino del sur”, aquellas intrépidas viajeras, fueron dejando sus huellas en la arena o en el barro, luchando y sobreviviendo en carretas, en arrias, a caballo o de a pie, gestando patrias, pero la historia grande no registró sus pasos.
Sin embargo, sus vidas han quedado prendidas en la memoria popular, ya por sus proezas o sus amores, sufriendo y pariendo, al mismo tiempo que luchaban por hacerse un lugar, aún a riesgo de sus vidas. Apasionadas y valientes, sus andanzas se cuentan en canciones, en leyendas, en relatos junto al fuego o en obras de teatro, pero su gesta, oficialmente, se ignora.
Susana Dillon, siguiendo la tónica de “Mujeres que hicieron America” y “Brujas, locas y rebeldes”, vuelve al tema que le resulta fascinante y que investiga a fondo desde Río Cuarto, epicentro de la accion, como una forma de desenterrarlas del olvido y hacerles justicia.
(contratapa)

Inmigración y Literatura

DE UCRANIA A BASAVILBASO

por María Arcuschín. Buenos Aires, Marymar, 1986.

Quizás el nombre de Maria Arcuschín no sea muy conocido en el ámbito literario, pero si lo es en el seno de la comunidad judía, donde desarrolló una vasta labor. La autora, descendiente de judíos ucranios, nació en Basavilbaso, donde cursó sus primeros grados escolares. Más tarde, completó allí su formación docente, en el colegio Domingo Faustino Sarmiento, bajo la dirección del profesor José Monìn, quien luego, radicado en Israel, asumiría el cargo de director del Departamento de Psicología del Tecniòn de Haifa.
Tiempo después, radicada en Buenos Aires, se desempeña como educadora en distintos organismos de enseñanza. Fue la primera maestra del Hogar Infantil Israelita Argentino, pasando luego a ejercer la dirección del mismo. También le interesaron otros campos del saber: en 1955 egresó de la Escuela de Floricultura de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, y en 1963 pasó a ocupar la ayudantía en la cátedra de Parques y Jardines. En esta especialidad, se destacó publicando diversos artículos sobre el tema y actuando como jurado en la Sociedad Rural Argentina.
En De Ucrania a Basavilbaso, rinde homenaje a sus antepasados y a quienes llegaron a América en busca de libertad y paz, al tiempo que narra su propia vida en el seno de la colectividad.
José Isaacson, prologuista de la obra, comenta que “La autora de la crónica relata sencillamente, sin pretensiones literarias que la desviarían de su propósito esencial, y sus conjeturales hallazgos estilísticos, paradójicamente, malbaratarìan la fluidez de su escritura. Su mayor acierto, quizás, sea esta sencillez distante de la simplicidad. Esta modulación le permite alcanzar la sinceridad sobre la cual edifica su homenaje a quienes con ella, compartieron la tarea de colonizar la pampa gringa”.
En la línea de Los gauchos judíos, las paginas de Arcuschín tienen un hondo valor ético y social, pues la cronista evoca, con una visión adulta de su pasado, la gesta de esforzados inmigrantes y los ecos que tuvo en los argentinos. En la obra de la entrerriana se observa la incidencia del momento histórico y el ámbito geográfico en los personajes, la presencia de la autora en el texto, la religión y la educación, el trabajo y las diversiones, como así también las reiteradas agresiones que sufrió la colectividad, y el efecto que causaron en la escritora y su familia.
Arcuschín relata la epopeya de sus mayores, quienes debieron emigrar, en tiempos del Zar Nicolás II. Recuerda los relatos familiares sobre la razón que los llevó a dejar su tierra: los antepasados “Fueron casa por casa, puerta por puerta alertando sobre el peligro del próximo pogrom y la urgencia de partir hacia América en busca de libertad y de paz”.
Emprendieron una dura travesía: “Los niños, más pequeños, con la inestabilidad propia de su edad y desconociendo los peligros, corrían de popa a proa, perseguidos por sus hermanos mayores. Todo lo querían curiosear. Hasta que, atacados algunos por estados febriles, quedaban atrapados en sus cuchetas, sin darle descanso a los mayores, con sus llantos y quejidos. Todo se soportó estoicamente”
A principios del siglo XX llegaron, vía Hamburgo, a Buenos Aires, que, por ese entonces, era “chata, de casas bajas, con un puerto pequeño y muy pocos medios de transporte”. Durante cinco días permanecieron en el Hotel de Inmigrantes, para emprender luego el viaje hacia Basavilbaso, provincia de Entre Ríos; al llegar, la JCA –Jewish Colonization Association- los distribuyó en distintas colonias agrarias. La familia de Arcuschìn se estableció en Escriña, pequeño poblado a quince kilómetros de Basavilbaso, “semidesierto, falto de vegetación y con tierras donde la mano del hombre nunca había hundido la reja del arado”. Allí es donde comienza la verdadera historia.
Las familias lucharon denodadamente para lograr un digno modo de vida. Las inclemencias climáticas los agobiaban, las jornadas de trabajo comenzaban al amanecer y requerían la colaboración de todos los miembros de la familia. Poco a poco comenzaron a verse los frutos de su abnegada dedicación: crearon una escuela y una sinagoga, la Cooperativa Agraria abrió sus puertas. Nacían los hijos y, en ese clima de paz y bienestar, formaban sus propios hogares. Deseaban integrarse a la sociedad, ser ciudadanos, pero debieron sufrir las agresiones de gente sin escrúpulos.
La protagonista, Feñe, y su marido, vivieron sus primeros tiempos de matrimonio en una época muy dura; se avecinaba la Primera Guerra Mundial –estamos en 1913- y debieron tentar suerte en la capital, donde se establecieron como comerciantes. Pero tampoco aquí tuvieron suerte; Feñe, embarazada, volvió a Entre Ríos, donde nació su primera hija, en 1914.
La narración continúa, evocando tanto fracasos como alegrías. Los nacimientos, las muertes, la prosperidad económica, la falta de asistencia médica, constituían la realidad cotidiana de estos esforzados inmigrantes, comparable -salvando las distancias- a la de muchos extranjeros provenientes de otras naciones.
Junto al deseo de arraigar se evidenciaba la intención de mantener vivo el recuerdo del país de origen; las tradiciones se transmitían de padres a hijos, uniéndolos en un legado común. La patria nueva y la que debieron abandonar gozan por igual de la veneración de los personajes. “¡No olvides que estamos en América! –dice uno de ellos-. Acá vivimos en paz. Nuestros hijos pudieron haber nacido allá. Pudieron haber sido esclavos. En cambio hoy son libres, son el futuro de este país hospitalario que recibió a sus padres”.
Los momentos más logrados de la narración son –a nuestro criterio- aquellos en los que se evocan las costumbres hebreas en el marco de la apacible naturaleza entrerriana; ‘June y Soro-Leie’ y ‘Pesaj’ son los capítulos en que el casamiento y la festividad de la Pascua aparecen en toda su espléndida sencillez.
Celebraciones de otra índole también congregaban a los inmigrantes: los Carnavales, con sus coloridas serpentinas, y el 25 de Mayo, que se conmemoraba con carreras de sortijas a las que los extranjeros acudían entusiasmados.
En su narrativa, María Arcuschìn relata la historia de un pueblo al que ama entrañablemente, y al que debe mucho de lo que llegó a ser como ser humano y como profesional. La colectividad judía, hábilmente retratada en su obra, tiene muchos rasgos en común con otras colectividades que, desde lugares remotos del mundo, llegaron al país en busca de la dignidad que, por distintas razones, no podían tener en sus tierras de origen. En este cúmulo de inmigrantes, sin embargo, los extranjeros presentados por Arcuschìn son indudablemente típicos.

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