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historia y actualidad

 

Inmigración y Literatura Infantil y Juvenil: Cuentos

Susana Goldemberg nació en 1935; en la ciudad de Santa Fe, Argentina. En la actualidad vive en Paraná, Entre Ríos. Tiene una larga trayectoria como escritora, narradora y “cuentera” como ella misma se ha denominado. En varios países y distintas editoriales han publicado sus cuentos, poesías y novelas, teniendo en su haber más de ochenta libros publicados.

Ha obtenido más de cien premios. El grupo de Espectáctulos Infantil y Juvenil Caracachumba, de gran prestigio, grabó en dos CD sus poesías y las teatralizó en Metropolitan y complejo La Plaza de calle Corrientes -Bs. As.-, ídem otros que los representan con relevante éxito. Fue Invitada Especial Distinguida y Huésped de Honor, por su labor literaria, en distintos lugares del país y en países extranjeros (1).

Acerca de Cuentos de la bobe (2), escribe: “El presente libro es netamente histórico. No me he apartado un ápice de la verdad. La totalidad de su contenido es auténtico, real; ha ocurrido tal cual como se narra. Por respeto a los niños. Por respeto a los protagonistas. Y porque son tan bellas y profundas sus experiencias, que no cabe ninguna modificación que las altere, ni en favor de la poesía, ni en pro de la fantasía”.

Uno de los cuentos incluidos en este volumen escrito “Por y para” sus hijos, es “Papá”. En él, Goldemberg recrea una despedida: “Argentina. El nombre raro. Otro país. Del otro lado del mar. Papá trató de explicarme: -Es un país grande, rico, generoso. Allí respetan a todos los hombres del mundo que quieran trabajar sus tierras. No importa en qué templo o en qué idioma le hablen a Dios. Enseguida papá me alzó en sus brazos. Con torpes manos, recorrió mi cara: los rulos sobre la frente, las cejas, el dibujo de mi nariz, la línea de los labios. Y pellizcó mi mentón, como siempre lo hacía cuando me daba el beso de las buenas noches”.

Graciela Cabal, “Escritora argentina, nació en el barrio de Barracas, ciudad de Buenos Aires, el 11 de noviembre de 1939. Fue autora de más de 60 libros para niños, jóvenes y algunos pocos para adultos. Su trayectoria la convierten en una de las más destacadas escritoras de LIJ de Argentina del siglo XX.

Se graduó como Maestra Normal Nacional y como Profesora en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Su inmensa creatividad le permitió dedicarse a múltiples actividades: fue docente, trabajó en el periodismo, hizo títeres y guiones para televisión. Y aún tuvo tiempo para ser madre de tres hijos y abuela de seis nietos.

Desde el punto de vista profesional, todo comenzó en el Centro Editorial de América Latina (CEAL), editorial mítica que reunió a los intelectuales opositores a los gobiernos militares, esto es casi todos de izquierdas, radicales y otros de centro-izquierdas. Allí el Director era Boris Spivacow, quien por entonces había pasado por la Editorial Abril - entre otras cosas allí llevó adelante la hoy colección de culto Bolsilllitos - y había fundado Eudeba (Editorial de la Universidad de Buenos Aires). Spivacow sostenía la necesidad de llevar los libros a las capas medias y bajas de la población. «Más libros para todos», fue uno de sus eslóganes. Graciela Cabal sintió que ese era el anillo justo para su dedo.

En el CEAL fue secretaria de redacción de varias colecciones como la Nueva Enciclopedia del Mundo Joven; Capítulo; Historia de la Literatura Argentina y Los Grandes Poetas.

Simultáneamente realizó actividades relacionadas con el teatro y la televisión; por ejemplo realizó investigaciones periodísticas para el programa La Argentina Secreta, un programa que logró introducir cámaras de televisión en pequeños pueblos, reportear a gente del común, recorrer los caminos poco transitados de la Patria. También por entonces comienza a impartir seminarios sobre televisión y guiones en todo el país. Lo que la lleva a viajar, una de las pasiones constantes a lo largo de su vida.

Son particularmente importantes sus trabajos y reflexiones en torno de la formación de lectores. En esta línea, trabajó como tallerista en el Plan Nacional de Lectura de la Dirección Nacional del Libro; «Leer es crecer», el Primer Plan de Lectura de un gobierno argentino, coordinado por la historiadora Hebe Clementi, que no casualmente nació con la recuperación de la Democracia en 1983-4.

También participó de los ciclos «a leer juntos. Las mujeres y la escritura»; «Buenos Aires a libro abierto», «contemos la Navidad» y otros organizados por la Dirección de Bibliotecas Municipales de la ciudad de Buenos Aires.

Ya sea a través de invitaciones formuladas por la Secretaría de Cultura de la Nación, de distintas universidades argentinas y de la Secretarías de Cultura de gobiernos provinciales o municipales de la Argentina, realiza numerosos viajes donde dicta conferencias, coordina seminarios y talleres y participa en mesas redondas con escritores, bibliotecarios y docentes. Su participación en este tipo de encuentros siempre fue brillante, los otros ponentes preferían que Cabal fuera la última en exponer, porque era imposible hacerlo después de su brillantez y agudeza en los conceptos. Aunque, claro, un componente infaltable en sus exposiciones fue la ironía mordaz, corrosiva, desvelaba lo oculto de la cotidianidad con una naturalidad incomparable.

Sus temas recurrentes: el sexismo en la literatura, los cuentos de hadas y la lectura, los medios de comunicación, la imagen de la mujer en los libros de lectura obligatoria, el proceso creativo, el perfil del lector, la tarea de los mediadores, la defensa de la vida en democracia y la oposición a cualquier autoritarismo, etc. En síntesis: hay un hilo conductor en sus temas que podríamos resumir en la promoción de la lectura y el rol de la mujer.

Como presidenta de ALIJA (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina), entre 1993 y 1995, se dedicó a recorrer su país, trabajando con maestros y bibliotecarios y fundando más de cuarenta bibliotecas escolares. En realidad, ella gustaba denominarse «Reina de ALIJA», en una ironía más sobre los rótulos y cargos.

Fue jurado de distintos certámenes en Argentina y en el exterior, entre ellos, del Premio Casa de las Américas en 1994. Recibió distinciones y premios nacionales e internacionales.

Narradora oral, participó en los Cuatro primeros Encuentros Internacionales de Narración Oral organizados por la Fundación El Libro, el Instituto Summa y ALIJA, en la ciudad de Buenos Aires.

Fue Co-Directora de la revista La Mancha, papeles de literatura infantil y juvenil y colaboró en u gran número de publicaciones especializadas en Literatura Infantil y Juvenil y Educación.

Graciela Cabal ha sido una autora prolífica como pocas en la Argentina. También en la literatura para niños su perspectiva crítica sobre las relaciones sociales le permitió encarar la escritura paródica, desnudando estereotipos, convenciones y rituales de toda índole.

Se destacó en la narrativa, cuentos y novelas, aunque ha desarrollado una importante labor ensayística, abordando temas relacionados con la educación, la lectura, la literatura infantil y juvenil y, especialmente, los condicionantes culturales de género que marcan las relaciones entre los seres humanos, en general, y en la escuela, en particular. Su mirada crítica e incisiva, tal vez apoyada en su conocimiento del espacio escolar porque se desempeñó como maestra de escuela por un largo tiempo, le permitió desnudar -con humor e ironía- estereotipos y rituales sociales. Con idéntica perspectiva ha escrito, para adultos y jóvenes” (3).

Carlitos Gardel protagoniza una historia de Graciela Beatriz Cabal, quien relata que el pequeño ”se había ido por esas calles de Dios, colgado del pescante de algún carro lechero. Cuando aparecía de vuelta en el conventillo, la madre lo corría por el patio, con la chancleta en lo alto, las peinetas a medio salir y los pelos tapándole los ojos. -¿Dónde anduviste metido, desgraciado?- parece que quería decirle. Pero como estaba muy enojada se lo decía en francés (idioma rarísimo pero que era el de ella). Y entonces los vecinos, que habían sacado las sillitas a la puerta de las piezas para observar todo con detalle (sin intervenir porque una madre es una madre), se quedaban en ayunas” (4).

Fernando Sorrentino comenta:

“Nací en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1942. La mayor parte de mi infancia y de mi adolescencia transcurrió en el grisáceo cuadrilátero comprendido por las avenidas Santa Fe, Juan B. Justo, Córdoba y Dorrego.

En épocas muy juveniles, fui empleadillo de oficina. En épocas no tan juveniles, y por larguísimo tiempo, fui profesor de lengua y literatura en diversos colegios secundarios; en general, he recibido el afecto de mis alumnos y de mis colegas, lo que me indica que soy un buen tipo.

En los intersticios laborales, he tratado de leer y he tratado de escribir.

Tengo sensibilidad para gustar de la belleza poética, pero carezco del mínimo talento para escribir un poema meritorio. Destruí mis poesías juveniles sin culpa, pues no me parecía sensato agregar más fealdades al mundo.

En cambio, estoy bastante conforme con mis invenciones narrativas. Según dicen los hombres dignos de fe, en mi literatura de ficción hay una curiosa mezcla de fantasía y humor que discurre en un marco a veces grotesco y razonablemente verosímil.

En general, me siento muy cómodo conmigo mismo. Estoy por completo desprovisto de vocación para formar parte de ningún grupo literario, de ningún comité de ineptitudes afines, de ningún club de elogios recíprocos. Confieso, eso sí, que milito en las perseverantes huestes de la AKDé.

Me gusta más leer que escribir, y en verdad escribo muy poco. A lo largo de casi cuarenta años no tengo demasiada bibliografía para exhibir.

Como todo el mundo, en mayor o menor medida, he recibido algunos premios literarios.

En suma, soy relativamente feliz” (5).

En Palermo, en las primeras décadas del siglo XX, vive Fernando Da Salerno, protagonista de un cuento de Fernando Sorrentino, con su madre. En la calle Costa Rica -relata el narrador-, “en un cuartucho de un conventillo grisáceo, nos arrinconábamos mi madre y yo. Mi madre, llamada doña Ferdinanda, y siempre vestida de negro, pertenecía, simultáneamente, a tres categorías (no incompatibles), a saber: a) santa viejecita; b) viuda; c) napolitana. A pesar de lo Rica que era la Costa de nuestra calle, vivíamos en la peor de las pobrezas y no teníamos ni dónde caernos muertos” (6).

Susana Dillon “Es una de las voces más rebeldes y polémicas de la escritura local. Como maestra rural (actividad que la llevó a inventar historias para sus alumnos) fundó la escuela de campo “Las Lonjas” de General Baldissera. La desaparición de su hija durante la última dictadura militar y las injusticias sociales le fortalecieron la voz hasta alcanzar la potente denuncia que la caracteriza. Luchadora incansable por los Derechos Humanos, particularmente los de la mujer y de las comunidades aborígenes.

En esta entrevista Dillon se refiere a “Las locas del camino”, su libro número veinte, además de hablar de Literatura, Derechos Humanos, Historia, Religión, Política (7).

En Los viejos cuentos de la tía Maggie (Una irlandesa anida en las pampas) (8), Susana Dillon reúne cuentos traidos desde otras tierras por la tía que, afincada en la Argentina, formó un hogar con un vasco, y fue madre de cinco varones. Es a ella, a quien la autora dedica estas páginas: “Estos cuentos son un homenaje a tía Maggie, aquella irlandesa prototípica que una vez fue trasplantada a las pampas con toda la magia de sus artes domésticas y el inefable encanto de las personas dulces y simples cuyo recuerdo aroma mi infancia. (…) En su memoria reconstruyo estas leyendas de la tierra de nuestros ancestros, para que otros también tengan oportunidad de participar de la oralidad de este pueblo nuestro, tan tocado por los infortunios, pero también por la varita mágica de la fantasía”.

Elsa Isabel Bornemann (Buenos Aires, Argentina, 20 de febrero de 1952) (…) Hija de Wilhelm Karl Henri Bornemann y Blancanieves Fernández, nació en el barrio porteño de Parque Patricios. Maestra nacional, se recibió de Profesora en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, se doctoró y obtuvo varios diplomas de estudio en medicina y en idioma inglés, alemán, italiano, latín, griego clásico y hebreo.

Durante la última dictadura militar que gobernó Argentina, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, su libro “Un elefante ocupa mucho espacio” fue censurado y pasó a integrar la lista de autores prohibidos. Ese mismo cuento fue galardonado con la Lista de Honor del Premio Internacional Hans Christian Andersen otorgado por IBBY (International Board on Books for Young People) por primera vez para un escritor argentino, al considerárselo un ejemplo de la literatura de importancia internacional. Más tarde, sus libros “El último Mago o Bilembambudín” y “Disparatario” fueron seleccionados para integrar la lista The White Ravens, distinción que otorga la Internationale Jugendbibliothek de Múnich, Alemania.

Ha realizado numerosos cursos y talleres sobre literatura tanto en Argentina como en otros países de América, de Europa y Japón. Muchas de sus obras han sido reproducidas en libros de lectura para la escuela primaria, en manuales de Literatura para distintos niveles, y en antologías argentinas y del exterior (9).

Había inmigrantes entre los personajes de “No hagan olas”, de Elsa Bornemann: “En aquel conventillo de Buenos Aires, cercano al puerto y donde vivían hace muchos años, los inquilinos argentinos tenían la costumbre de poner apodos a los extranjeros que –también- alquilaban alguna pieza allí. No eran nada originales los motes, y errados la mayoría de las veces, ya que –para inventarlos- se basaban en el supuesto país o región de procedencia de cada uno. Tan supuesto que –así, por ejemplo- don José era llamado ‘el Ruso’, aunque hubiera nacido en Ucrania… A Sabadell, Berenguer y sus esposas les decían ‘los gallegos’, si bien habían llegado de Barcelona sin siquiera pisar Galicia… Apodaban ‘los turcos’ al matrimonio de sirilibaneses; ‘los tanos’, a la pareja de jóvenes italianos de Piamonte que jamás habían conocido Nápoles e –invariablemente- ‘el Chino’, a cualquier japonés que diera en fijar allí su transitorio domicilio. Sin embargo, podríamos deducir un poco más de conocimientos geográficos, de información y hasta cierto trabajo imaginativo por parte de aquellos pensionistas argentinos, de acuerdo con los sobrenombres que les habían adjudicado a la dueña de la casona y a su hijo. Ambos eran griegos. Por lo tanto ‘la Homera’ y ‘el Homerito’, en clara alusión al autor de La Ilíada y La Odisea, el genial Homero. Por supuesto, a todas las criaturas que habitaban esa construcción tipo ‘chorizo’ (cuartos en hilera, cocina y bañitos ídem, abiertos a ambos lados de un patio), los `rebautizaban’ con los mismos motes que sus padres, sólo que en diminutivo” (10).

“Elena Guimil nació en Pellegrini, provincia de Buenos Aires, en un pueblito de ancho horizonte en el que a la sombra de los árboles aprendió a amar la naturaleza. A los trece años su familia se trasladó a Buenos Aires. Se dedicó a la docencia. Fue maestra durante treinta años y se especializó en el área de Lengua. Siempre escribió sin dar a conocer su producción. Esta es la primera vez que un texto suyo se publica” (11).

“Mi búho” es uno de “los seis relatos del Premio La Nación 1999 de Cuento Infantil. La tarea de selección se llevó a cabo a partir de 1.267 cuentos enviados por autores de habla española, argentinos y de otros países. El jurado estuvo compuesto por Ema Wolf, Oche Califa y Canela (Gigliola Zecchin de Duahalde). El éxito de la convocatoria puso en evidencia la gran cantidad y variedad de voces talentosas que se asoman hoy a la literatura para chicos” (12).

En ese relato, la escritora recuerda la oportunidad en que su padre, “un gallego fornido” le trajo un pichón. Cuando el padre volvía de cazar –dice la hija- “yo me sentaba en un banquito impaciente, mirando fijamente la bolsa cerrada que descansaba olvidada junto a la puerta. Adentro había algo que se movía, algo que era para mí. Mi padre sólo la abriría después de tomar su café caliente. Unicamente él podía hacerlo. Pero no parecía tener ningún apuro. Me miraba de hito en hito y sonreía detrás de su taza. Creo que disfrutaba con mi impaciencia. El contenido de la bolsa de arpillera era un misterio para mí, aquel que esperaba ansiosa todas las semanas. ¿Qué sería esta vez? ¿Un tero, un lechuzón o un zorrito? La criatura asomó sus gigantescos ojos amarillos y se posó en la mano de mi padre. Emitió una especie de silbido cuando me acerqué” (13).

Acerca del texto premiado, afirma la autora: “Este cuento nació en un momento muy especial de mi vida, donde los recuerdos de la niñez se hacen vívidos, provocados por un hecho sutil: encontrarme de frente con los grandes ojos amarillos de un pichón de lechucita, parado en un alambre de un camino de tierra rumbo a un campo” (14).

“Oche Califa nació en Chivilcoy (en araucano, todo agua), ciudad emplazada en el corazón de la pampa húmeda, en 1955. Tiene esposa, tres hijos, y una colección de mates. Ha trabajado como periodista en diarios y revistas de Buenos Aires y dirigió “La Nación de los chicos”. Es autor de varios libros para niños, entre ellos La vuelta de Mongorito Flores, Una escuela para crear, Valseado del piojo enamorado, Rimas y bailongos y Canciones sin corbata. Vive en Palermo, ‘barrio arisco que tiene un cielo con pasto y estrellas mordidas por caballos’, según su opinión” (15).

Es el autor de “Un bandoneón vivo”, cuento en el que un hijode emigrantes rusos dice a su pequeño que los abuelos, a los que no conoció, “llegaron en barco a Buenos Aires y fueron a vivir a una pieza de conventillo donde nací yo. Mi papá era alto y blanco, pero andaba casi siempre con la cara sombría. Y hablaba poco. (…) Esa vez que yo tiré el brasero, en lugar de enojarse se rió. Mi vieja lo miró desconcertada. Pero él se puso contento y yo no me voy a olvidar más de eso. Después mi mamá dijo que desde el día que había tomado el barco para escapar de Rusia, no lo había visto reír”. Escaparon “por el ejército del zar. Cada vez que aparecía por la aldea donde vivían era para llevarse a los jóvenes a pelear en alguna guerra en la otra punta del país” (16).

Sobre el origen de ese texto y del otro que lo acompaña en el volumen, manifiesta: “Las historias que se cuentan en estos dos relatos ocurrieron en la década de 1940, o sea unos diez años antes de que yo naciera. Me disculpo: no debí decir ‘ocurrieron’ sino ‘pudieron haber ocurrido’, ya que tanto los sucesos como los protagonistas han sido inventados. Sin embargo, hay una parte de verdad en ellas, debido a que el ambiente, las costumbres y las formas de pensar, hablar y actuar de los personajes se ajustan a la realidad de esos años. Doy fe de ello porque el pasado inmediato sobrevive en el presente, y yo siempre le he prestado atención. Debo agradecer a O’Kif haber escrito la primera, ya que me insistió para que lo hiciera porque él quería ilustrar un cuento con clima de tango y un patio como el de su infancia” (17).

“Alejandro O’Keefe (de bisabuelos irlandeses) nació en 1959 en Rosario, donde se crió con lápices, pinceles, una camiseta de Rosario Central y alguna pelota de fútbol. Su padre, dibujante gráfico, le dio, casi sin querer, el estímulo necesario para seguir esta profesión. Estudió en la Facultad de Humanidades y Arte de Rosario y trabaja como ilustrador en distintos medios y editoriales. Ha sido distinguido por ALIJA y comparte con Luis María Pescetti el premio White Ravens, otorgado por la Internationale Jugendbibliothek de Alemania. Actualmente publica una tira en el diario Clarín” (18). Ilustró los libros Viaje en globo, Pahicaplapa y Un bandoneón vivo, editados por Sudamericana.

En Un bandoneón vivo dibujó al nieto de rusos que intenta aprender a tocar ese instrumento. Acerca de las ilustraciones que dieron origen al libro de Oche Kalifa, escribe: “Que uno guarde imágenes en su memoria, no es ninguna causa de asombro. Lo que resulta asombroso es la forma en que esas imágenes aparecen después de algún tiempo. Así fue como, sin proponérmelo, un día me encontré dibujando cosas de aquel patio de la casa de mi abuela en Rosario. Eso me trajo bellísimos recuerdos y cierta nostalgia. Me dije: ¿será esa cosa tanguera que llevamos la mayoría de los rosarinos? Sin dudarlo, lo ubiqué a mi amigo Oche (nadie mejor para esto) y le propuse que escribiera un cuento para chicos con espíritu de tango. El texto superó mis expectativas. Lo ilustré con un placer especial, y dibujando soñé que era Gardel” (19).

María Teresa Andruetto es la autora de Benjamino (20). Dedica este libro, en el que reescribe dos cuentos tradicionales, “a la nonna Felicitas”. Sobre ella expresa: “Mi abuela Felicitas, la mamà de mi mamà, fue colchonera, en el tiempo en que los colchones eran de lana, se apelmazaban y debìan desarmarse y rehacerse cada tanto. De ella recuerdo casi todo, porque la tuve hasta que fui grande: su casa de Arroyo Cabral, donde nacì, el piso fresco de ladrillos de esa casa, las màquinas de tisar lana, sus amigas hablando en una lengua desconocida para mì, sus comidas deliciosas (¡el dulce de leche azucarado!), su cara gordita, las mejillas coloradas, el pelo blanco que prendìa con horquillas en un rodete… Horquillas, rodetes, colchones apelmazados, màquinas de tizar lana… nombres de cosas que ya no existen”.

Comenta el origen de los dos cuentos incluidos en el libro –“Benjamino” y “Zapatero pequeñito”-: “Ella habìa nacido en un pequeño pueblo del Piamonte, al norte de Italia, y de esa regiòn vinieron hasta mì las aventuras de Gioaninn ca boija (Juancito, el que se las ingenia) y Ciavtin cit (el zapatero pequeñito) que nos contaba, tal vez para mostrarnos que, por màs pequeño que uno sea, puede, con algo de astucia y un poco de suerte, engañar a los lobos y a los ogros” (21).

“María Cristina Alonso (* Bragado, 1955), cuentista y novelista argentina.

Es autora de “Cattolica pero anaquisto, un artista gráfico en París”, Ediciones de los Cuatro Vientos, 2007,”Último foco”, novela, Buenos Aires, Colihue, La Movida, 2005, “Historias de inmigrantes”, (en colaboración con Marta Pasut), Rosario, Homo Sapiens, 2005, “Aventuras en borrador”, novela, Buenos Aires Colihue, La Movida, 1999, “Tierra de lectores”, artículos periodísticos sobre la lectura, editado por la Municipalidad de Bragado y el Diario La Voz de Bragado, 1998, “Tías de infancia”, novela, Buenos Aires, Club de Estudio, 1994.

Paralelamente a la tarea docente, coordina talleres de escritura para jóvenes y adultos, ofrece conferencias sobre temas relacionados con la literatura, el proceso de la escritura, la historieta, la literatura contemporánea, y publica artículos sobre su especialidad” (22).

Marta Pasut es profesora en una institución educativa.

escribe: “Soy artista plástica, ilustradora y docente. Vivo en buenos aires, argentina. Fui becaria de Fabrica (Italia 1999/2000). Me formé en la FADU/UBA en diseño gráfico y en los talleres de los artistas Ruben Grau, Diego Perrotta y Juan Doffo. En 2009 participé de la Beca Ecunhi / Fondo Nacional de las Artes coordinada por Andrés Labaké, Marcelo Pellisier y Pablo de Monte. Soy además docente y coordinadora del Taller de Ilustración Experimental en Buenos Aires” (23).

“El mar es como una sábana grande, sin bordes”, decía la mamá de Catalina mientras guardaba cosas en un baúl enorme. Del otro lado de esa sábana hecha toda de agua, le contaba, estaba América. ¿Serían los campos de América como una sábana grande toda llena de hierba? Catalina tenía miedo de olvidarse de las cosas que amaba, entonces anotaba en papelitos las palabras que nombraban su mundo. Le parecía que si escribía sus nombres podría llevárselas con ella. En “Historias de inmigrantes” (24) encontramos historias realistas, como la de un campesino que se convierte en cantante lírico, junto a otras fantásticas en las que, por ejemplo, un chino desembarca acompañado por dragones y tigres fosforescentes, y el traje de un francés se escapa de la percha y se va en tranvía a recorrer Buenos Aires” (25).

Nelvy Bustamante nació en Marcos Juárez, provincia de Córdoba. Vivió en Buenos Aires y desde hace años está radicada en Trelew, Chubut. Es Profesora en Letras. Ejerció la docencia en los niveles medio, superior y universitario. Coordinó talleres de lectura y escritura y realizó diversos trabajos de investigación, entre ellos sobre la Literatura infantil en Patagonia. Actualmente dicta cátedras en Institutos de Formación Docente y realiza la tesis de la Maestría en Lengua y Literatura que cursó en la Universidad Nacional de la Patagonia “San Juan Bosco”. Sus textos literarios fueron premiados en el “Primer Certamen Patagónico de Cuento y Poesía para Niños” organizado por la Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut (ATECh) y publicados en Viento, Matas y Violines. Es co-autora de Chiviricocó y sus trabajos fueron incluidos en libros de texto de Ediciones Santillana y en diversas antologías, entre ellas 13 de espanto (Sudamericana). También escribió artículos periodísticos en medios regionales y nacionales, y cuentos para la revista Billiken. En narrativa publicó Cuentan en la Patagonia (Sudamericana, 2005), obra Destacada del año 2005 por la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (ALIJA), en la categoría “Recuperación de relatos de tradición oral”; La leyenda del pingüino (Sudamericana, 2006) y La leyenda del ñandú (Sudamericana, 2008). En poesía publicó Versos para sacar de un sombrero (Buenos Aires, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Campaña Nacional de Lectura, 2006) y La araña que vuela (Sudamericana, 2008). En los últimos tiempos su producción literaria la lleva a recorrer numerosas escuelas, donde realiza diálogos abiertos y encuentros con sus pequeños lectores, ya que sus obras tienen amplia circulación en los colegios (26).

Cuentan en la Patagonia (27), de Nelvy Bustamante, reúne siete relatos en los que se honra al indígena y en los que se homenajea la gesta de los galeses que cruzaron el mar para asentarse en Chubut. “Rachel” evoca las penurias de los galeses en sus primeros tiempos en la nueva tierra. Cuando todo parece perdido, una idea de la mujer hace que la situación se revierta. “El trueque”, narrado a partir del cuento “Kaliats”, de Huberto Cuevas Acevedo habla acerca de la bonhomía del indio que cambia su caballo por un reloj y, al ser sospechado de robar el animal, lo busca hasta restituírselo al dueño. “Una nota para el Hen Wlad” se titula este cuento basado en un relato que forma parte de las memorias de John Daniel Evans; en él se denuncia la crueldad de algunos hombres blancos para con los indígenas, y el inmenso dolor de un galés que encuentra prisionero a su amigo tehuelche: “John se arrimó a su amigo. Le dio el pan y los alimentos que tenía, y apretando sus manos cuarteadas a través del alambre, se despidió prometiéndole que volvería a buscarlo”. Cuando el galés vuelve, el indio ha fallecido. “Malacara” relata la historia del caballo que salvó al galés Evans, caballo que vuelve como fantasma para salvar a un descendiente del hombre.

Emilio Saad nació en Tucumán en 1950. Actualmente vive en Buenos Aires. Es periodista, autor de comics, dibujante, escritor, técnico en teoría teatral, dramaturgo y operador social.

Como autor de comics ha escrito y dibujado, desde 1971 hasta la fecha, aproximadamente mil historietas. La mayoría de ellas publicadas por diversas editoriales: Columba, Cielosur, Skorpio, Makoki (Barcelona) etcétera. Otras fueron realizadas en el marco de los distintos Programas, estatales y privados (en los que se desempeña desde 1993) o a pedido de revistas barriales y comunitarias.

Dentro del género, trabajó con Hector Germán Oesterheld, Robin Wood, Horacio Altuna y Ernesto García Seijas, entre otros.

Como dibujante ha realizado, además, posters y folletos para la Sociedad Argentina de Pediatría y diversas instituciones sociales; tanto como ilustraciones para libros: ¡Todos al recreo! (Amauta, 2005) yJugar y jugarse (Ediciones América libre, 2006).

En 1995 realizó un curso de Operador Social dictado por la entonces Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Buenos Aires. Trabajó durante nueve años en instituciones públicas y privadas que se dedican a la atención de menores en situación de riesgo.

Condujo los talleres de periodismo e historietas que produjeron el material para la revista Chicos de la calle en Buenos Aires (1997-2002). Esta publicación fue considerada de Interés Nacional por la Cámara de Diputados de la Nación.

Dirigió, también, más de siete revistas juveniles, barriales y de interés comunitario: entre otrasPichón de Carrillo (2003), Amanecer al margen (2003-2007), Utopía juvenil en 2007 (Primer premio a revista estudiantil, sección capital, otorgado por el Ministerio de Educación de la Nación) yPiloteando, (2008) referida al barrio Los Piletones.

Desde 1997 a 2001 condujo talleres de dramaturgia para estudiantes secundarios dentro de un programa del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. En ese marco, además, escribió más de veinte piezas que fueron representadas por jóvenes que participaban en el proyecto: Detrás de la puerta, De bares y de pájaros, Plaza abierta etc. En 1993 su obra Lo que le pasó a Juan, ganó el Segundo premio en la Expoadolescente ‘93.

También escribió obras para adultos representadas en distintas salas de esta capital: Visita guiada a Chejov, Las mujeres de Arlt, Vuelta entera, etc.

Como escritor para adultos escribió una saga de cinco novelas (aún inéditas) y Cuentos de la oscuridad , uno de cuyos cuentos recibió una mención en el concurso de la Fundación Max Aub de España.

Como escritor de Literatura Infantil y Juvenil, su cuento La regadera que jugaba al carnaval ganó el Segundo premio en un concurso realizado en 1990 por la Fundación El Libro, ALIJA y Editorial Colihue.

A fines de 2006 publicó una novela histórica para chicos: La casa de las ánimas (Editorial Crecer Creando), que fue reimpresa en 2008.

También en 2008 realizó la columna Charlas en el colectivo para el Suplemento Escolar del diario “La Capital” de Rosario. Estas “Charlas” fueron reunidas en un libro en abril de 2009 (Editorial Prohistoria, Rosario).

A mediados del mismo año Editorial Estrada publicó su novela juvenil El Familiar (una historia de terror). Y en diciembre de 2009, su novela La venganza del Tren Fantasma, fue publicada por Editorial Longseller.

Cabe señalar, junto a estas publicaciones, los cuentos incluídos en distintos manuales de la Editorial Puerto de Palos y en las antologías ¡Todos al recreo! (2005) y La última rebelión (2006) de Amauta. También participó en la antología Nunca me gustó viajar y otros relatos para antes de partir (2009) de Editorial Crecer Creando.

Actualmente conduce talleres de historietas, periodismo y literatura dentro del Programa Club de Jóvenes del Ministerio de Educación (GCBA); actividad ésta que viene desarrollando desde 2002 en distintos lugares de capital, desde el centro de la ciudad hasta algunos barrios considerados “marginales”.

Su última novela, El Furo (La Revolución de Mayo pudo no ocurrir), ha sido publicada (en febrero de 2010) por Ediciones Amauta (28).

En “El ovillo del destino”, escribe Emilio Saad: “no podía negarse que Buenos Aires progresaba. Ya tenía ferrocarril, calles empedradas y alumbrado público. La aduana proveía riquezas y al puerto llegaban cada vez más inmigrantes. Algunos llamados por el propio gobierno, como Monsieur Duclós, el otro habitante de la casa. Un biólogo que tenía la misión de estudiar la flora de la provincia. Era un caballero alto y distinguido y al hablar, apenas se notaba su acento. A Lina lo que mas le sorprendia era su sencillez” (29).

Notas

  1. S/F en http://www.cuentaconmigo.com.ar/susygoldemberg.htm
  2. Goldemberg, Susana: “Papá”, en Cuentos de la bobe. Santa Fe, Librería y Editorial Colmegna, 1976 (Colección Entre Ríos). Prólogo de César Tiempo. Foto de tapa: Pedro Luis Raota (E. FIAP).
  3. Sylveira, Carlos, en http://bib.cervantesvirtual.com/bib_autor/gracielacabal/pcuartonivel.jsp?conten=autor.
  4. Cabal, Graciela Beatriz y Contarbio, Delia: Carlitos Gardel. Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1991.
  5. http://www.fernandosorrentino.com.ar/biografia.html
  6. Sorrentino, Fernando: “Hombre de recursos”, en La venganza del muerto y otros cuentos con astucias. Ilustr. Jorge Sanzol. Buenos Aires, Alfaguara, 1997 - 2003.
  7. Cinco preguntas básicas para Susana Dillon …del sufrimiento se aprende. Entrevista Diego Formía Fotos Susana Menossi Secretaria del Foto Club Río Cuarto http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/formia_diego/cinco_preguntas_susana_dillon.htm
  8. Dillon, Susana: Los viejos cuentos de la Tía Maggie (Una irlandesa anida en las pampas). Ilustración de tapa e interiores: Angel Vieyra. Río Cuarto, Córdoba, Universidad Nacional de Río Cuarto, 1997. 91 páginas.
  9. http://es.wikipedia.org/wiki/Elsa_Bornemann
  10. Bornemann, Elsa: No hagan olas (Segundo pavotario ilustrado. 12 cuentos). Ilustraciones: O´Kif. Buenos Aires, Alfaguara, 1998.
  11. S/F: en Varios autores: El desafío. Buenos Aires, Sudamericana, 2000.
  12. ibídem
  13. Guimil, Elena: “Mi búho”, en El desafío. Buenos Aires, Sudamericana, 2000.
  14. Guimil, Elena: “De la autora”, en Varios autores: El desafío. Buenos Aires, Sudamericana, 2000.
  15. S/F: “El autor”, en Califa, Oche: Un bandoneón vivo. Buenos Aires, Sudamericana, 2002.
  16. Califa, Oche: “Un bandoneón vivo”, en Un bandoneón vivo. Buenos Aires, Sudamericana, 2002.
  17. Califa, Oche: “Del autor”, en Califa, Oche: Un bandoneón vivo. Buenos Aires, Sudamericana, 2002.
  18. S/F: “El ilustrador”, en Califa, Oche: Un bandoneón vivo. Buenos Aires, Sudamericana, 2002.
  19. O’Kif: “Del ilustrador”, en Califa, Oche: Un bandoneón vivo. Buenos Aires, Sudamericana, 2002.
  20. Andruetto, Marìa Teresa: Benjamino. Buenos Aires, Sudamericana, 2003. http://www.teresaandruetto.com.ar/la-escritora.asp
  21. Andruetto, María Teresa: “De la autora”, en Andruetto, Marìa Teresa: Benjamino. Buenos Aires, Sudamericana, 2003.
  22. http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Cristina_Alonso
  23. http://mirellamusri.blogspot.com/
  24. María Cristina Alonso - Marta Pasut. Ilustraciones: Mirella Musri Colección La Flor de la Canela. Editorial Homo Sapiens , 2005.http://www.homosapiens.com.ar/hscatalogo/articulo.do?artid=8523
  25. Nueva colección infantil: La Flor de la Canela Por Rubí Gamboa, 7 de julio de 2005, El Litoral.com http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2005/07/07/arte/ARTE-04.html
  26. http://www.nelvybustamante.com.ar/
  27. Bustamante, Nelvy: Cuentan en la Patagonia. Ilustraciones: Lucas Nine. Buenos Aires, Sudamericana, 2005. 64 pp. (Cuentamérica).
  28. http://www.e-amauta.com.ar/emiliosaad.htm
  29. Saad, Emilio: “El ovillo del destino”, en Varios autores: La ultima rebelion y otros cuentos de nuestra historia. Ilustraciones: Graciela Sennes. Buenos Aires, Amauta, 2006. 112 paginas. (Narrativa infantil argentina).
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