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Colectividades Argentinas

historia y actualidad

 
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Archivo de Febrero, 2012

AITANA ALBERTI EN BUENOS AIRES

Martes 28 de febrero de 2012

Descubrimiento de una placa conmemorativa de la estancia en

Buenos Aires de los escritores españoles Rafael Alberti y María Teresa León.

Lugar: Avenida Pueyrredón 2471

Horario: 18 hs

- PRESENTACION de la antología de poesía amorosa de Rafael Alberti 

El amor y los ángeles, Ediciones Último Reino

Concepción general y selección: Aitana Alberti

Lugar: Centro Cultural Recoleta

Sala: Microcine

Horario: 19 hs

Junín 1930

Miércoles 29 de febrero de 2012

- Aitana Alberti presenta el documental, El poeta en la calle

Dirección: Rosa Vergés

Lugar: Centro Cultural Recoleta

Sala: Microcine

Horario: 19 hs

Junín 1930

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil

La Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil, coordinada por Cristina Pizarro, se crea en Buenos Aires con el propósito de investigar sobre los autores más relevantes cuyas obras merecen ser estudiadas críticamente y difundir las actividades de promoción a la lectura que se concreten en las distintas regiones del país.

COMISIÓN DIRECTIVA: Cristina Pizarro, Zulma Prina, Paulina Uviña, Adriana V. Andersson y Germán Cáceres.

SUBCOMISIONES

PRENSA Y DIFUSIÓN: Mónica Echenique, María Julia Druille, Paulina Uviña (a través de El Mangrullito), Nanny Davies, Edith Canseco, Cecilia Glanzmann y María González Rouco.

RELACIONES INSTITUCIONALES: Zulma Prina, Valeria Badano, Adriana Andersson y Bertha Bilbao Richter

http://academiaargentinadeliteraturainfyjuv.blogspot.com/

http://www.facebook.com/pages/Academia-Argentina-de-Literatura-Infantil-y-Juvenil/394918983858057?sk=wall

academiaargliyj@yahoo.com.ar

Inmigrantes y Exiliados Destacados, acerca de MGR

Volvió una noche

“No nos propusimos instalarnos”

Esta noche se reestrena Volvió una noche, de Eduardo Rovner, en Tadrón, la misma obra que inauguró la prestigiosa sala hace 15 años atrás. La directora Herminia Jensezian habla de este espacio cultural.

Por: Mercedes Méndez

Tiempo Argentino

http://tiempo.infonews.com/2012/02/18/espectaculos-67996-no-nos-propusimos-instalarnos.php

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Menudas garras

Autor AMSTER ENRIQUE

Editorial ACERVO CULTURAL

Colección NARRATIVA

Edición 2011, en Rústica

104 páginas

Elias K. trabaja y convive con su bella y joven mujer en Palermo “Soho”, Buenos Aires. Es porteño, judío y ferviente hincha del Racing Club. Está a punto de emprender un nuevo viaje a Israel. Periódicamente lo hace para visitar a su hija Carolina (ahora Shlomit) radicada allí con su madre desde mucho tiempo atrás. En esta ocasión hay un motivo especial: la muchacha se apresta a defender su tesis “Kafka en las garras de Praga” con la que aspira a una licenciatura universitaria en Literatura.

Elias no logra evitar que cada viaje Buenos Aires-Tel Aviv, en lugar de festiva rutina, devenga arduo y recurrente examen de conciencia. Una vez más lo acechan los interrogantes acerca de la posibilidad de emigrar de la Argentina para vivir cerca de su única hija; abandonar el barrio, su amada ciudad, su país, sus afectos, Racing… Y, dadas sus actuales coordenadas existenciales, vuelve a preguntarse también si serán suficientes sus convicciones en tanto judío y sionista como para justificar un probable “ascenso” a la Tierra Prometida.

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Y LOS DIOSES ATROPELLARON

por Susana Biset. Ediciones del Boulevard.

El año 1535 se escribe con sangre.

En Europa el poderoso rey Carlos V planea la conquista de América, sin imaginar que ese trozo de la historia luego será recordado, no por sus logros, sino por la titánica confrontación que aconteció entre los más nobles sentimientos del ser humano y sus más aberrantes pasiones.

Pedro de Mendoza está listo para iniciar el viaje hacia la tierra del oro y la plata, pero su verdadera motivación es encontrar el guayacán, planta que puede curar la mortal enfermedad que padece; y para concretar dicho objetivo zarpa hacia el océano Atlántico con una flota de catorce navíos.

Los pesares del viaje, y una vez en tierra rioplatense las pestes, el hambre y el terror asolan la endeble entereza de quienes lo acompañan, y van diezmándolos hasta que los amables querandíes les llevan alimento. A partir de allí ambos bandos transitan en armoniosa relación, la que se quiebra cuando el Adelantado queda hechizado por una de las nativas.

Al recorrer las páginas de esta novela, navegando entre el suspenso y el amor desenfrenado, la autora nos hace sentir el tremendo martirio que padecieron los primeros fundadores de la ciudad del Buen Aire. Mientras, el Adelantado alterna su desquiciada existencia entre sus pasiones y egoísmos, y los colmillos desgarradores de una dolencia que afecta su cordura, amenazando llevárselo en cualquier momento.

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Inmigración y Literatura Infantil y Juvenil: Cuentos

Susana Goldemberg nació en 1935; en la ciudad de Santa Fe, Argentina. En la actualidad vive en Paraná, Entre Ríos. Tiene una larga trayectoria como escritora, narradora y “cuentera” como ella misma se ha denominado. En varios países y distintas editoriales han publicado sus cuentos, poesías y novelas, teniendo en su haber más de ochenta libros publicados.

Ha obtenido más de cien premios. El grupo de Espectáctulos Infantil y Juvenil Caracachumba, de gran prestigio, grabó en dos CD sus poesías y las teatralizó en Metropolitan y complejo La Plaza de calle Corrientes -Bs. As.-, ídem otros que los representan con relevante éxito. Fue Invitada Especial Distinguida y Huésped de Honor, por su labor literaria, en distintos lugares del país y en países extranjeros (1).

Acerca de Cuentos de la bobe (2), escribe: “El presente libro es netamente histórico. No me he apartado un ápice de la verdad. La totalidad de su contenido es auténtico, real; ha ocurrido tal cual como se narra. Por respeto a los niños. Por respeto a los protagonistas. Y porque son tan bellas y profundas sus experiencias, que no cabe ninguna modificación que las altere, ni en favor de la poesía, ni en pro de la fantasía”.

Uno de los cuentos incluidos en este volumen escrito “Por y para” sus hijos, es “Papá”. En él, Goldemberg recrea una despedida: “Argentina. El nombre raro. Otro país. Del otro lado del mar. Papá trató de explicarme: -Es un país grande, rico, generoso. Allí respetan a todos los hombres del mundo que quieran trabajar sus tierras. No importa en qué templo o en qué idioma le hablen a Dios. Enseguida papá me alzó en sus brazos. Con torpes manos, recorrió mi cara: los rulos sobre la frente, las cejas, el dibujo de mi nariz, la línea de los labios. Y pellizcó mi mentón, como siempre lo hacía cuando me daba el beso de las buenas noches”.

Graciela Cabal, “Escritora argentina, nació en el barrio de Barracas, ciudad de Buenos Aires, el 11 de noviembre de 1939. Fue autora de más de 60 libros para niños, jóvenes y algunos pocos para adultos. Su trayectoria la convierten en una de las más destacadas escritoras de LIJ de Argentina del siglo XX.

Se graduó como Maestra Normal Nacional y como Profesora en Letras Modernas por la Universidad Nacional de Buenos Aires.

Su inmensa creatividad le permitió dedicarse a múltiples actividades: fue docente, trabajó en el periodismo, hizo títeres y guiones para televisión. Y aún tuvo tiempo para ser madre de tres hijos y abuela de seis nietos.

Desde el punto de vista profesional, todo comenzó en el Centro Editorial de América Latina (CEAL), editorial mítica que reunió a los intelectuales opositores a los gobiernos militares, esto es casi todos de izquierdas, radicales y otros de centro-izquierdas. Allí el Director era Boris Spivacow, quien por entonces había pasado por la Editorial Abril - entre otras cosas allí llevó adelante la hoy colección de culto Bolsilllitos - y había fundado Eudeba (Editorial de la Universidad de Buenos Aires). Spivacow sostenía la necesidad de llevar los libros a las capas medias y bajas de la población. «Más libros para todos», fue uno de sus eslóganes. Graciela Cabal sintió que ese era el anillo justo para su dedo.

En el CEAL fue secretaria de redacción de varias colecciones como la Nueva Enciclopedia del Mundo Joven; Capítulo; Historia de la Literatura Argentina y Los Grandes Poetas.

Simultáneamente realizó actividades relacionadas con el teatro y la televisión; por ejemplo realizó investigaciones periodísticas para el programa La Argentina Secreta, un programa que logró introducir cámaras de televisión en pequeños pueblos, reportear a gente del común, recorrer los caminos poco transitados de la Patria. También por entonces comienza a impartir seminarios sobre televisión y guiones en todo el país. Lo que la lleva a viajar, una de las pasiones constantes a lo largo de su vida.

Son particularmente importantes sus trabajos y reflexiones en torno de la formación de lectores. En esta línea, trabajó como tallerista en el Plan Nacional de Lectura de la Dirección Nacional del Libro; «Leer es crecer», el Primer Plan de Lectura de un gobierno argentino, coordinado por la historiadora Hebe Clementi, que no casualmente nació con la recuperación de la Democracia en 1983-4.

También participó de los ciclos «a leer juntos. Las mujeres y la escritura»; «Buenos Aires a libro abierto», «contemos la Navidad» y otros organizados por la Dirección de Bibliotecas Municipales de la ciudad de Buenos Aires.

Ya sea a través de invitaciones formuladas por la Secretaría de Cultura de la Nación, de distintas universidades argentinas y de la Secretarías de Cultura de gobiernos provinciales o municipales de la Argentina, realiza numerosos viajes donde dicta conferencias, coordina seminarios y talleres y participa en mesas redondas con escritores, bibliotecarios y docentes. Su participación en este tipo de encuentros siempre fue brillante, los otros ponentes preferían que Cabal fuera la última en exponer, porque era imposible hacerlo después de su brillantez y agudeza en los conceptos. Aunque, claro, un componente infaltable en sus exposiciones fue la ironía mordaz, corrosiva, desvelaba lo oculto de la cotidianidad con una naturalidad incomparable.

Sus temas recurrentes: el sexismo en la literatura, los cuentos de hadas y la lectura, los medios de comunicación, la imagen de la mujer en los libros de lectura obligatoria, el proceso creativo, el perfil del lector, la tarea de los mediadores, la defensa de la vida en democracia y la oposición a cualquier autoritarismo, etc. En síntesis: hay un hilo conductor en sus temas que podríamos resumir en la promoción de la lectura y el rol de la mujer.

Como presidenta de ALIJA (Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina), entre 1993 y 1995, se dedicó a recorrer su país, trabajando con maestros y bibliotecarios y fundando más de cuarenta bibliotecas escolares. En realidad, ella gustaba denominarse «Reina de ALIJA», en una ironía más sobre los rótulos y cargos.

Fue jurado de distintos certámenes en Argentina y en el exterior, entre ellos, del Premio Casa de las Américas en 1994. Recibió distinciones y premios nacionales e internacionales.

Narradora oral, participó en los Cuatro primeros Encuentros Internacionales de Narración Oral organizados por la Fundación El Libro, el Instituto Summa y ALIJA, en la ciudad de Buenos Aires.

Fue Co-Directora de la revista La Mancha, papeles de literatura infantil y juvenil y colaboró en u gran número de publicaciones especializadas en Literatura Infantil y Juvenil y Educación.

Graciela Cabal ha sido una autora prolífica como pocas en la Argentina. También en la literatura para niños su perspectiva crítica sobre las relaciones sociales le permitió encarar la escritura paródica, desnudando estereotipos, convenciones y rituales de toda índole.

Se destacó en la narrativa, cuentos y novelas, aunque ha desarrollado una importante labor ensayística, abordando temas relacionados con la educación, la lectura, la literatura infantil y juvenil y, especialmente, los condicionantes culturales de género que marcan las relaciones entre los seres humanos, en general, y en la escuela, en particular. Su mirada crítica e incisiva, tal vez apoyada en su conocimiento del espacio escolar porque se desempeñó como maestra de escuela por un largo tiempo, le permitió desnudar -con humor e ironía- estereotipos y rituales sociales. Con idéntica perspectiva ha escrito, para adultos y jóvenes” (3).

Carlitos Gardel protagoniza una historia de Graciela Beatriz Cabal, quien relata que el pequeño ”se había ido por esas calles de Dios, colgado del pescante de algún carro lechero. Cuando aparecía de vuelta en el conventillo, la madre lo corría por el patio, con la chancleta en lo alto, las peinetas a medio salir y los pelos tapándole los ojos. -¿Dónde anduviste metido, desgraciado?- parece que quería decirle. Pero como estaba muy enojada se lo decía en francés (idioma rarísimo pero que era el de ella). Y entonces los vecinos, que habían sacado las sillitas a la puerta de las piezas para observar todo con detalle (sin intervenir porque una madre es una madre), se quedaban en ayunas” (4).

Fernando Sorrentino comenta:

“Nací en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1942. La mayor parte de mi infancia y de mi adolescencia transcurrió en el grisáceo cuadrilátero comprendido por las avenidas Santa Fe, Juan B. Justo, Córdoba y Dorrego.

En épocas muy juveniles, fui empleadillo de oficina. En épocas no tan juveniles, y por larguísimo tiempo, fui profesor de lengua y literatura en diversos colegios secundarios; en general, he recibido el afecto de mis alumnos y de mis colegas, lo que me indica que soy un buen tipo.

En los intersticios laborales, he tratado de leer y he tratado de escribir.

Tengo sensibilidad para gustar de la belleza poética, pero carezco del mínimo talento para escribir un poema meritorio. Destruí mis poesías juveniles sin culpa, pues no me parecía sensato agregar más fealdades al mundo.

En cambio, estoy bastante conforme con mis invenciones narrativas. Según dicen los hombres dignos de fe, en mi literatura de ficción hay una curiosa mezcla de fantasía y humor que discurre en un marco a veces grotesco y razonablemente verosímil.

En general, me siento muy cómodo conmigo mismo. Estoy por completo desprovisto de vocación para formar parte de ningún grupo literario, de ningún comité de ineptitudes afines, de ningún club de elogios recíprocos. Confieso, eso sí, que milito en las perseverantes huestes de la AKDé.

Me gusta más leer que escribir, y en verdad escribo muy poco. A lo largo de casi cuarenta años no tengo demasiada bibliografía para exhibir.

Como todo el mundo, en mayor o menor medida, he recibido algunos premios literarios.

En suma, soy relativamente feliz” (5).

En Palermo, en las primeras décadas del siglo XX, vive Fernando Da Salerno, protagonista de un cuento de Fernando Sorrentino, con su madre. En la calle Costa Rica -relata el narrador-, “en un cuartucho de un conventillo grisáceo, nos arrinconábamos mi madre y yo. Mi madre, llamada doña Ferdinanda, y siempre vestida de negro, pertenecía, simultáneamente, a tres categorías (no incompatibles), a saber: a) santa viejecita; b) viuda; c) napolitana. A pesar de lo Rica que era la Costa de nuestra calle, vivíamos en la peor de las pobrezas y no teníamos ni dónde caernos muertos” (6).

Susana Dillon “Es una de las voces más rebeldes y polémicas de la escritura local. Como maestra rural (actividad que la llevó a inventar historias para sus alumnos) fundó la escuela de campo “Las Lonjas” de General Baldissera. La desaparición de su hija durante la última dictadura militar y las injusticias sociales le fortalecieron la voz hasta alcanzar la potente denuncia que la caracteriza. Luchadora incansable por los Derechos Humanos, particularmente los de la mujer y de las comunidades aborígenes.

En esta entrevista Dillon se refiere a “Las locas del camino”, su libro número veinte, además de hablar de Literatura, Derechos Humanos, Historia, Religión, Política (7).

En Los viejos cuentos de la tía Maggie (Una irlandesa anida en las pampas) (8), Susana Dillon reúne cuentos traidos desde otras tierras por la tía que, afincada en la Argentina, formó un hogar con un vasco, y fue madre de cinco varones. Es a ella, a quien la autora dedica estas páginas: “Estos cuentos son un homenaje a tía Maggie, aquella irlandesa prototípica que una vez fue trasplantada a las pampas con toda la magia de sus artes domésticas y el inefable encanto de las personas dulces y simples cuyo recuerdo aroma mi infancia. (…) En su memoria reconstruyo estas leyendas de la tierra de nuestros ancestros, para que otros también tengan oportunidad de participar de la oralidad de este pueblo nuestro, tan tocado por los infortunios, pero también por la varita mágica de la fantasía”.

Elsa Isabel Bornemann (Buenos Aires, Argentina, 20 de febrero de 1952) (…) Hija de Wilhelm Karl Henri Bornemann y Blancanieves Fernández, nació en el barrio porteño de Parque Patricios. Maestra nacional, se recibió de Profesora en Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, se doctoró y obtuvo varios diplomas de estudio en medicina y en idioma inglés, alemán, italiano, latín, griego clásico y hebreo.

Durante la última dictadura militar que gobernó Argentina, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional, su libro “Un elefante ocupa mucho espacio” fue censurado y pasó a integrar la lista de autores prohibidos. Ese mismo cuento fue galardonado con la Lista de Honor del Premio Internacional Hans Christian Andersen otorgado por IBBY (International Board on Books for Young People) por primera vez para un escritor argentino, al considerárselo un ejemplo de la literatura de importancia internacional. Más tarde, sus libros “El último Mago o Bilembambudín” y “Disparatario” fueron seleccionados para integrar la lista The White Ravens, distinción que otorga la Internationale Jugendbibliothek de Múnich, Alemania.

Ha realizado numerosos cursos y talleres sobre literatura tanto en Argentina como en otros países de América, de Europa y Japón. Muchas de sus obras han sido reproducidas en libros de lectura para la escuela primaria, en manuales de Literatura para distintos niveles, y en antologías argentinas y del exterior (9).

Había inmigrantes entre los personajes de “No hagan olas”, de Elsa Bornemann: “En aquel conventillo de Buenos Aires, cercano al puerto y donde vivían hace muchos años, los inquilinos argentinos tenían la costumbre de poner apodos a los extranjeros que –también- alquilaban alguna pieza allí. No eran nada originales los motes, y errados la mayoría de las veces, ya que –para inventarlos- se basaban en el supuesto país o región de procedencia de cada uno. Tan supuesto que –así, por ejemplo- don José era llamado ‘el Ruso’, aunque hubiera nacido en Ucrania… A Sabadell, Berenguer y sus esposas les decían ‘los gallegos’, si bien habían llegado de Barcelona sin siquiera pisar Galicia… Apodaban ‘los turcos’ al matrimonio de sirilibaneses; ‘los tanos’, a la pareja de jóvenes italianos de Piamonte que jamás habían conocido Nápoles e –invariablemente- ‘el Chino’, a cualquier japonés que diera en fijar allí su transitorio domicilio. Sin embargo, podríamos deducir un poco más de conocimientos geográficos, de información y hasta cierto trabajo imaginativo por parte de aquellos pensionistas argentinos, de acuerdo con los sobrenombres que les habían adjudicado a la dueña de la casona y a su hijo. Ambos eran griegos. Por lo tanto ‘la Homera’ y ‘el Homerito’, en clara alusión al autor de La Ilíada y La Odisea, el genial Homero. Por supuesto, a todas las criaturas que habitaban esa construcción tipo ‘chorizo’ (cuartos en hilera, cocina y bañitos ídem, abiertos a ambos lados de un patio), los `rebautizaban’ con los mismos motes que sus padres, sólo que en diminutivo” (10).

“Elena Guimil nació en Pellegrini, provincia de Buenos Aires, en un pueblito de ancho horizonte en el que a la sombra de los árboles aprendió a amar la naturaleza. A los trece años su familia se trasladó a Buenos Aires. Se dedicó a la docencia. Fue maestra durante treinta años y se especializó en el área de Lengua. Siempre escribió sin dar a conocer su producción. Esta es la primera vez que un texto suyo se publica” (11).

“Mi búho” es uno de “los seis relatos del Premio La Nación 1999 de Cuento Infantil. La tarea de selección se llevó a cabo a partir de 1.267 cuentos enviados por autores de habla española, argentinos y de otros países. El jurado estuvo compuesto por Ema Wolf, Oche Califa y Canela (Gigliola Zecchin de Duahalde). El éxito de la convocatoria puso en evidencia la gran cantidad y variedad de voces talentosas que se asoman hoy a la literatura para chicos” (12).

En ese relato, la escritora recuerda la oportunidad en que su padre, “un gallego fornido” le trajo un pichón. Cuando el padre volvía de cazar –dice la hija- “yo me sentaba en un banquito impaciente, mirando fijamente la bolsa cerrada que descansaba olvidada junto a la puerta. Adentro había algo que se movía, algo que era para mí. Mi padre sólo la abriría después de tomar su café caliente. Unicamente él podía hacerlo. Pero no parecía tener ningún apuro. Me miraba de hito en hito y sonreía detrás de su taza. Creo que disfrutaba con mi impaciencia. El contenido de la bolsa de arpillera era un misterio para mí, aquel que esperaba ansiosa todas las semanas. ¿Qué sería esta vez? ¿Un tero, un lechuzón o un zorrito? La criatura asomó sus gigantescos ojos amarillos y se posó en la mano de mi padre. Emitió una especie de silbido cuando me acerqué” (13).

Acerca del texto premiado, afirma la autora: “Este cuento nació en un momento muy especial de mi vida, donde los recuerdos de la niñez se hacen vívidos, provocados por un hecho sutil: encontrarme de frente con los grandes ojos amarillos de un pichón de lechucita, parado en un alambre de un camino de tierra rumbo a un campo” (14).

“Oche Califa nació en Chivilcoy (en araucano, todo agua), ciudad emplazada en el corazón de la pampa húmeda, en 1955. Tiene esposa, tres hijos, y una colección de mates. Ha trabajado como periodista en diarios y revistas de Buenos Aires y dirigió “La Nación de los chicos”. Es autor de varios libros para niños, entre ellos La vuelta de Mongorito Flores, Una escuela para crear, Valseado del piojo enamorado, Rimas y bailongos y Canciones sin corbata. Vive en Palermo, ‘barrio arisco que tiene un cielo con pasto y estrellas mordidas por caballos’, según su opinión” (15).

Es el autor de “Un bandoneón vivo”, cuento en el que un hijode emigrantes rusos dice a su pequeño que los abuelos, a los que no conoció, “llegaron en barco a Buenos Aires y fueron a vivir a una pieza de conventillo donde nací yo. Mi papá era alto y blanco, pero andaba casi siempre con la cara sombría. Y hablaba poco. (…) Esa vez que yo tiré el brasero, en lugar de enojarse se rió. Mi vieja lo miró desconcertada. Pero él se puso contento y yo no me voy a olvidar más de eso. Después mi mamá dijo que desde el día que había tomado el barco para escapar de Rusia, no lo había visto reír”. Escaparon “por el ejército del zar. Cada vez que aparecía por la aldea donde vivían era para llevarse a los jóvenes a pelear en alguna guerra en la otra punta del país” (16).

Sobre el origen de ese texto y del otro que lo acompaña en el volumen, manifiesta: “Las historias que se cuentan en estos dos relatos ocurrieron en la década de 1940, o sea unos diez años antes de que yo naciera. Me disculpo: no debí decir ‘ocurrieron’ sino ‘pudieron haber ocurrido’, ya que tanto los sucesos como los protagonistas han sido inventados. Sin embargo, hay una parte de verdad en ellas, debido a que el ambiente, las costumbres y las formas de pensar, hablar y actuar de los personajes se ajustan a la realidad de esos años. Doy fe de ello porque el pasado inmediato sobrevive en el presente, y yo siempre le he prestado atención. Debo agradecer a O’Kif haber escrito la primera, ya que me insistió para que lo hiciera porque él quería ilustrar un cuento con clima de tango y un patio como el de su infancia” (17).

“Alejandro O’Keefe (de bisabuelos irlandeses) nació en 1959 en Rosario, donde se crió con lápices, pinceles, una camiseta de Rosario Central y alguna pelota de fútbol. Su padre, dibujante gráfico, le dio, casi sin querer, el estímulo necesario para seguir esta profesión. Estudió en la Facultad de Humanidades y Arte de Rosario y trabaja como ilustrador en distintos medios y editoriales. Ha sido distinguido por ALIJA y comparte con Luis María Pescetti el premio White Ravens, otorgado por la Internationale Jugendbibliothek de Alemania. Actualmente publica una tira en el diario Clarín” (18). Ilustró los libros Viaje en globo, Pahicaplapa y Un bandoneón vivo, editados por Sudamericana.

En Un bandoneón vivo dibujó al nieto de rusos que intenta aprender a tocar ese instrumento. Acerca de las ilustraciones que dieron origen al libro de Oche Kalifa, escribe: “Que uno guarde imágenes en su memoria, no es ninguna causa de asombro. Lo que resulta asombroso es la forma en que esas imágenes aparecen después de algún tiempo. Así fue como, sin proponérmelo, un día me encontré dibujando cosas de aquel patio de la casa de mi abuela en Rosario. Eso me trajo bellísimos recuerdos y cierta nostalgia. Me dije: ¿será esa cosa tanguera que llevamos la mayoría de los rosarinos? Sin dudarlo, lo ubiqué a mi amigo Oche (nadie mejor para esto) y le propuse que escribiera un cuento para chicos con espíritu de tango. El texto superó mis expectativas. Lo ilustré con un placer especial, y dibujando soñé que era Gardel” (19).

María Teresa Andruetto es la autora de Benjamino (20). Dedica este libro, en el que reescribe dos cuentos tradicionales, “a la nonna Felicitas”. Sobre ella expresa: “Mi abuela Felicitas, la mamà de mi mamà, fue colchonera, en el tiempo en que los colchones eran de lana, se apelmazaban y debìan desarmarse y rehacerse cada tanto. De ella recuerdo casi todo, porque la tuve hasta que fui grande: su casa de Arroyo Cabral, donde nacì, el piso fresco de ladrillos de esa casa, las màquinas de tisar lana, sus amigas hablando en una lengua desconocida para mì, sus comidas deliciosas (¡el dulce de leche azucarado!), su cara gordita, las mejillas coloradas, el pelo blanco que prendìa con horquillas en un rodete… Horquillas, rodetes, colchones apelmazados, màquinas de tizar lana… nombres de cosas que ya no existen”.

Comenta el origen de los dos cuentos incluidos en el libro –“Benjamino” y “Zapatero pequeñito”-: “Ella habìa nacido en un pequeño pueblo del Piamonte, al norte de Italia, y de esa regiòn vinieron hasta mì las aventuras de Gioaninn ca boija (Juancito, el que se las ingenia) y Ciavtin cit (el zapatero pequeñito) que nos contaba, tal vez para mostrarnos que, por màs pequeño que uno sea, puede, con algo de astucia y un poco de suerte, engañar a los lobos y a los ogros” (21).

“María Cristina Alonso (* Bragado, 1955), cuentista y novelista argentina.

Es autora de “Cattolica pero anaquisto, un artista gráfico en París”, Ediciones de los Cuatro Vientos, 2007,”Último foco”, novela, Buenos Aires, Colihue, La Movida, 2005, “Historias de inmigrantes”, (en colaboración con Marta Pasut), Rosario, Homo Sapiens, 2005, “Aventuras en borrador”, novela, Buenos Aires Colihue, La Movida, 1999, “Tierra de lectores”, artículos periodísticos sobre la lectura, editado por la Municipalidad de Bragado y el Diario La Voz de Bragado, 1998, “Tías de infancia”, novela, Buenos Aires, Club de Estudio, 1994.

Paralelamente a la tarea docente, coordina talleres de escritura para jóvenes y adultos, ofrece conferencias sobre temas relacionados con la literatura, el proceso de la escritura, la historieta, la literatura contemporánea, y publica artículos sobre su especialidad” (22).

Marta Pasut es profesora en una institución educativa.

escribe: “Soy artista plástica, ilustradora y docente. Vivo en buenos aires, argentina. Fui becaria de Fabrica (Italia 1999/2000). Me formé en la FADU/UBA en diseño gráfico y en los talleres de los artistas Ruben Grau, Diego Perrotta y Juan Doffo. En 2009 participé de la Beca Ecunhi / Fondo Nacional de las Artes coordinada por Andrés Labaké, Marcelo Pellisier y Pablo de Monte. Soy además docente y coordinadora del Taller de Ilustración Experimental en Buenos Aires” (23).

“El mar es como una sábana grande, sin bordes”, decía la mamá de Catalina mientras guardaba cosas en un baúl enorme. Del otro lado de esa sábana hecha toda de agua, le contaba, estaba América. ¿Serían los campos de América como una sábana grande toda llena de hierba? Catalina tenía miedo de olvidarse de las cosas que amaba, entonces anotaba en papelitos las palabras que nombraban su mundo. Le parecía que si escribía sus nombres podría llevárselas con ella. En “Historias de inmigrantes” (24) encontramos historias realistas, como la de un campesino que se convierte en cantante lírico, junto a otras fantásticas en las que, por ejemplo, un chino desembarca acompañado por dragones y tigres fosforescentes, y el traje de un francés se escapa de la percha y se va en tranvía a recorrer Buenos Aires” (25).

Nelvy Bustamante nació en Marcos Juárez, provincia de Córdoba. Vivió en Buenos Aires y desde hace años está radicada en Trelew, Chubut. Es Profesora en Letras. Ejerció la docencia en los niveles medio, superior y universitario. Coordinó talleres de lectura y escritura y realizó diversos trabajos de investigación, entre ellos sobre la Literatura infantil en Patagonia. Actualmente dicta cátedras en Institutos de Formación Docente y realiza la tesis de la Maestría en Lengua y Literatura que cursó en la Universidad Nacional de la Patagonia “San Juan Bosco”. Sus textos literarios fueron premiados en el “Primer Certamen Patagónico de Cuento y Poesía para Niños” organizado por la Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut (ATECh) y publicados en Viento, Matas y Violines. Es co-autora de Chiviricocó y sus trabajos fueron incluidos en libros de texto de Ediciones Santillana y en diversas antologías, entre ellas 13 de espanto (Sudamericana). También escribió artículos periodísticos en medios regionales y nacionales, y cuentos para la revista Billiken. En narrativa publicó Cuentan en la Patagonia (Sudamericana, 2005), obra Destacada del año 2005 por la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina (ALIJA), en la categoría “Recuperación de relatos de tradición oral”; La leyenda del pingüino (Sudamericana, 2006) y La leyenda del ñandú (Sudamericana, 2008). En poesía publicó Versos para sacar de un sombrero (Buenos Aires, Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Campaña Nacional de Lectura, 2006) y La araña que vuela (Sudamericana, 2008). En los últimos tiempos su producción literaria la lleva a recorrer numerosas escuelas, donde realiza diálogos abiertos y encuentros con sus pequeños lectores, ya que sus obras tienen amplia circulación en los colegios (26).

Cuentan en la Patagonia (27), de Nelvy Bustamante, reúne siete relatos en los que se honra al indígena y en los que se homenajea la gesta de los galeses que cruzaron el mar para asentarse en Chubut. “Rachel” evoca las penurias de los galeses en sus primeros tiempos en la nueva tierra. Cuando todo parece perdido, una idea de la mujer hace que la situación se revierta. “El trueque”, narrado a partir del cuento “Kaliats”, de Huberto Cuevas Acevedo habla acerca de la bonhomía del indio que cambia su caballo por un reloj y, al ser sospechado de robar el animal, lo busca hasta restituírselo al dueño. “Una nota para el Hen Wlad” se titula este cuento basado en un relato que forma parte de las memorias de John Daniel Evans; en él se denuncia la crueldad de algunos hombres blancos para con los indígenas, y el inmenso dolor de un galés que encuentra prisionero a su amigo tehuelche: “John se arrimó a su amigo. Le dio el pan y los alimentos que tenía, y apretando sus manos cuarteadas a través del alambre, se despidió prometiéndole que volvería a buscarlo”. Cuando el galés vuelve, el indio ha fallecido. “Malacara” relata la historia del caballo que salvó al galés Evans, caballo que vuelve como fantasma para salvar a un descendiente del hombre.

Emilio Saad nació en Tucumán en 1950. Actualmente vive en Buenos Aires. Es periodista, autor de comics, dibujante, escritor, técnico en teoría teatral, dramaturgo y operador social.

Como autor de comics ha escrito y dibujado, desde 1971 hasta la fecha, aproximadamente mil historietas. La mayoría de ellas publicadas por diversas editoriales: Columba, Cielosur, Skorpio, Makoki (Barcelona) etcétera. Otras fueron realizadas en el marco de los distintos Programas, estatales y privados (en los que se desempeña desde 1993) o a pedido de revistas barriales y comunitarias.

Dentro del género, trabajó con Hector Germán Oesterheld, Robin Wood, Horacio Altuna y Ernesto García Seijas, entre otros.

Como dibujante ha realizado, además, posters y folletos para la Sociedad Argentina de Pediatría y diversas instituciones sociales; tanto como ilustraciones para libros: ¡Todos al recreo! (Amauta, 2005) yJugar y jugarse (Ediciones América libre, 2006).

En 1995 realizó un curso de Operador Social dictado por la entonces Secretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Buenos Aires. Trabajó durante nueve años en instituciones públicas y privadas que se dedican a la atención de menores en situación de riesgo.

Condujo los talleres de periodismo e historietas que produjeron el material para la revista Chicos de la calle en Buenos Aires (1997-2002). Esta publicación fue considerada de Interés Nacional por la Cámara de Diputados de la Nación.

Dirigió, también, más de siete revistas juveniles, barriales y de interés comunitario: entre otrasPichón de Carrillo (2003), Amanecer al margen (2003-2007), Utopía juvenil en 2007 (Primer premio a revista estudiantil, sección capital, otorgado por el Ministerio de Educación de la Nación) yPiloteando, (2008) referida al barrio Los Piletones.

Desde 1997 a 2001 condujo talleres de dramaturgia para estudiantes secundarios dentro de un programa del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. En ese marco, además, escribió más de veinte piezas que fueron representadas por jóvenes que participaban en el proyecto: Detrás de la puerta, De bares y de pájaros, Plaza abierta etc. En 1993 su obra Lo que le pasó a Juan, ganó el Segundo premio en la Expoadolescente ‘93.

También escribió obras para adultos representadas en distintas salas de esta capital: Visita guiada a Chejov, Las mujeres de Arlt, Vuelta entera, etc.

Como escritor para adultos escribió una saga de cinco novelas (aún inéditas) y Cuentos de la oscuridad , uno de cuyos cuentos recibió una mención en el concurso de la Fundación Max Aub de España.

Como escritor de Literatura Infantil y Juvenil, su cuento La regadera que jugaba al carnaval ganó el Segundo premio en un concurso realizado en 1990 por la Fundación El Libro, ALIJA y Editorial Colihue.

A fines de 2006 publicó una novela histórica para chicos: La casa de las ánimas (Editorial Crecer Creando), que fue reimpresa en 2008.

También en 2008 realizó la columna Charlas en el colectivo para el Suplemento Escolar del diario “La Capital” de Rosario. Estas “Charlas” fueron reunidas en un libro en abril de 2009 (Editorial Prohistoria, Rosario).

A mediados del mismo año Editorial Estrada publicó su novela juvenil El Familiar (una historia de terror). Y en diciembre de 2009, su novela La venganza del Tren Fantasma, fue publicada por Editorial Longseller.

Cabe señalar, junto a estas publicaciones, los cuentos incluídos en distintos manuales de la Editorial Puerto de Palos y en las antologías ¡Todos al recreo! (2005) y La última rebelión (2006) de Amauta. También participó en la antología Nunca me gustó viajar y otros relatos para antes de partir (2009) de Editorial Crecer Creando.

Actualmente conduce talleres de historietas, periodismo y literatura dentro del Programa Club de Jóvenes del Ministerio de Educación (GCBA); actividad ésta que viene desarrollando desde 2002 en distintos lugares de capital, desde el centro de la ciudad hasta algunos barrios considerados “marginales”.

Su última novela, El Furo (La Revolución de Mayo pudo no ocurrir), ha sido publicada (en febrero de 2010) por Ediciones Amauta (28).

En “El ovillo del destino”, escribe Emilio Saad: “no podía negarse que Buenos Aires progresaba. Ya tenía ferrocarril, calles empedradas y alumbrado público. La aduana proveía riquezas y al puerto llegaban cada vez más inmigrantes. Algunos llamados por el propio gobierno, como Monsieur Duclós, el otro habitante de la casa. Un biólogo que tenía la misión de estudiar la flora de la provincia. Era un caballero alto y distinguido y al hablar, apenas se notaba su acento. A Lina lo que mas le sorprendia era su sencillez” (29).

Notas

  1. S/F en http://www.cuentaconmigo.com.ar/susygoldemberg.htm
  2. Goldemberg, Susana: “Papá”, en Cuentos de la bobe. Santa Fe, Librería y Editorial Colmegna, 1976 (Colección Entre Ríos). Prólogo de César Tiempo. Foto de tapa: Pedro Luis Raota (E. FIAP).
  3. Sylveira, Carlos, en http://bib.cervantesvirtual.com/bib_autor/gracielacabal/pcuartonivel.jsp?conten=autor.
  4. Cabal, Graciela Beatriz y Contarbio, Delia: Carlitos Gardel. Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1991.
  5. http://www.fernandosorrentino.com.ar/biografia.html
  6. Sorrentino, Fernando: “Hombre de recursos”, en La venganza del muerto y otros cuentos con astucias. Ilustr. Jorge Sanzol. Buenos Aires, Alfaguara, 1997 - 2003.
  7. Cinco preguntas básicas para Susana Dillon …del sufrimiento se aprende. Entrevista Diego Formía Fotos Susana Menossi Secretaria del Foto Club Río Cuarto http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/formia_diego/cinco_preguntas_susana_dillon.htm
  8. Dillon, Susana: Los viejos cuentos de la Tía Maggie (Una irlandesa anida en las pampas). Ilustración de tapa e interiores: Angel Vieyra. Río Cuarto, Córdoba, Universidad Nacional de Río Cuarto, 1997. 91 páginas.
  9. http://es.wikipedia.org/wiki/Elsa_Bornemann
  10. Bornemann, Elsa: No hagan olas (Segundo pavotario ilustrado. 12 cuentos). Ilustraciones: O´Kif. Buenos Aires, Alfaguara, 1998.
  11. S/F: en Varios autores: El desafío. Buenos Aires, Sudamericana, 2000.
  12. ibídem
  13. Guimil, Elena: “Mi búho”, en El desafío. Buenos Aires, Sudamericana, 2000.
  14. Guimil, Elena: “De la autora”, en Varios autores: El desafío. Buenos Aires, Sudamericana, 2000.
  15. S/F: “El autor”, en Califa, Oche: Un bandoneón vivo. Buenos Aires, Sudamericana, 2002.
  16. Califa, Oche: “Un bandoneón vivo”, en Un bandoneón vivo. Buenos Aires, Sudamericana, 2002.
  17. Califa, Oche: “Del autor”, en Califa, Oche: Un bandoneón vivo. Buenos Aires, Sudamericana, 2002.
  18. S/F: “El ilustrador”, en Califa, Oche: Un bandoneón vivo. Buenos Aires, Sudamericana, 2002.
  19. O’Kif: “Del ilustrador”, en Califa, Oche: Un bandoneón vivo. Buenos Aires, Sudamericana, 2002.
  20. Andruetto, Marìa Teresa: Benjamino. Buenos Aires, Sudamericana, 2003. http://www.teresaandruetto.com.ar/la-escritora.asp
  21. Andruetto, María Teresa: “De la autora”, en Andruetto, Marìa Teresa: Benjamino. Buenos Aires, Sudamericana, 2003.
  22. http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Cristina_Alonso
  23. http://mirellamusri.blogspot.com/
  24. María Cristina Alonso - Marta Pasut. Ilustraciones: Mirella Musri Colección La Flor de la Canela. Editorial Homo Sapiens , 2005.http://www.homosapiens.com.ar/hscatalogo/articulo.do?artid=8523
  25. Nueva colección infantil: La Flor de la Canela Por Rubí Gamboa, 7 de julio de 2005, El Litoral.com http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2005/07/07/arte/ARTE-04.html
  26. http://www.nelvybustamante.com.ar/
  27. Bustamante, Nelvy: Cuentan en la Patagonia. Ilustraciones: Lucas Nine. Buenos Aires, Sudamericana, 2005. 64 pp. (Cuentamérica).
  28. http://www.e-amauta.com.ar/emiliosaad.htm
  29. Saad, Emilio: “El ovillo del destino”, en Varios autores: La ultima rebelion y otros cuentos de nuestra historia. Ilustraciones: Graciela Sennes. Buenos Aires, Amauta, 2006. 112 paginas. (Narrativa infantil argentina).
Colectividades Argentinas

Inmigración y Literatura Infantil y Juvenil: Novelas

Quienes se interesan por el arte y la cultura conoceràn seguramente al arquitecto Luis Fernando Rodrìguez Querejazu, cuyos cursos audiovisuales son seguidos por gran cantidad de pùblico en diversas instituciones. Rodrìguez Querejazu no es sòlo arquitecto y docente. Es tambièn escritor, y ha cultivado en algunas de sus obras la vertiente autobiogràfica. Nos referimos a aquellas en las que aparece la historia reciente, en las que se presenta como protagonista desde su nacimiento.

Como Fernando de Querejazu publica El pequeño obispo (1), una novela “absolutamente autobiográfica, aunque parezca un disparate lo que ocurre allí”, surgida  de “la necesidad de homenajear a mis padres, que eran admirables” (2).

El 10 de febrero de 1926 llegó a América el hidroavión Plus Ultra, piloteado por Ramón Franco, concretando así una proeza histórica. Ese mismo día, en un pueblo de inmigrantes de la provincia de Córdoba, veía la luz el protagonista de esta novela. Sus padre, de origen español, lo llamaron Fernando en homenaje a la isla Fernando de Noronha, en la que se produjo el aterrizaje.

Marino Gòmez- Santos, Premio Nacional de Literatura de España, explica què significaba para los hispanos el arribo a Amèrica del hidroaviòn: “El diagnòstico que resulta del estudio de la situaciòn polìtica, en lo cual coinciden algunas personalidades que merecen el mayor crèdito, es realmente alarmante. (…) Todo se olvida dìas despuès, cuando Ramòn Franco, Julio Ruiz de Alda, Duràn y Rada parten en el hidroplano Plus Ultra para llevar a cabo la heroica travesìa de Palos a la Argentina. Este raid aèreo es una hazaña maravillosa, y su onda expansiva, como noticia sensacional, llega a todos los rincones del mundo. Una vez màs los españoles sueñan con la proeza de llegar a tierras de Amèrica, ahora por el aire, cuya navegaciòn sigue siendo un azar, como en tiempos de Colòn lo habìa sido por el mar. Los pilotos, con elementales instrumentos de orientaciòn a bordo, llegan al punto de destino despuès de haber sufrido contratiempos y averìas tremendas. Despuès de la gesta del Plus Ultra, el viaje rutinario a Amèrica, a bordo de un aviòn, iba a ser posible enseguida. Una època sorprendente parece comenzar” .

“La euforia general es aprovechada por Primo de Rivera, quien, “consciente de la hostilidad que ha ido acumulàndose en torno a su persona, aprovecha la llegada a Madrid de los tripulantes del Plus Ultra. El 10 de abril el rey impone en el aeròdromo de Cuatro Vientos, la medalla que lleva el nombre del hidroplano famoso, asì como la del Mèrito Aèreo, a Ramòn Franco y a los demàs aviadores que habìan tomado parte en el raid Palos-Buenos Aires. Primo de Rivera se acoge espontàneamente a la popularidad del acto, en el cual don Alfonso XIII le impone la Gran Cruz de la Orden de San Fernando” (3).

La evocación del escritor, que se inicia en la fecha de arribo del hidroavión, tiene como escenario el querido paisaje de Canals, provincia de Córdoba, donde “se vivía bien, atrayendo a las poblaciones cercanas, en un gran radio a la redonda, que buscaban los atractivos de este centro vitalizador”. En esta localidad, fundada por un naviero valenciano, no se conocían las desdichas; la naturaleza, pródiga, brindaba a los hombres todo lo necesario para ser felices. Su tesón y fe en el futuro de la nueva patria eran una fuerza vital y fecunda.

Fernando, el pequeño que despierta a la conciencia, será el reflejo de dos mundos unidos en la sangre nueva.

“Perla Suez (n. el 28 de noviembre de 1947 en Córdoba) es una escritora especializada en literatura infantil y juvenil, ensayista, novelista y traductora argentina. Se recibió de Profesora y Licenciada en Letras Modernas en la Universidad de Córdoba. También estudió, en la misma universidad, Psicopedagogía y Cinematografía. Entre 1885 y 1989 dictó talleres en el marco del Plan Nacional de Lectura de la Dirección Nacional del Libro.

Cofundó el CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil) y lo dirigió desde 1983 a 1990. Creó la revista Piedra Libre, que dirigió hasta 1995. Realizó la traducción de Le loup est révenu de J. De Pennart. Fue jurado en diversos concursos literarios (4).

Acerca de su novela Memorias de Vladimir (5), ella escribe: “Nací en Córdoba. Me crié en Basavilbaso, un pueblo de la provincia de Entre Ríos. Muy cerca de donde transcurre una etapa de la vida de Vladimir. A medida que la historia avanzaba me reencontraba con espacios vividos. Sabía que estaba escribiendo un episodio de mi vida. Buscaba dentro mío una voz propia que naciera de mis palabras. Soy nieta de inmigrantes judíos que escaparon de Rusia en la época en que el zar Nicolás II los perseguía. Durante el tiempo en que trabajé en este libro estuve muy preocupada por la suerte de mi personaje. Sentí ternura por él y esa ternura no me abandonó hasta el final. Mi personaje habla en esta historia como lo hacía mi abuelo. Vladimir tiene un aire a mi padre. Vera, el gran amor de Vladimir se me figura a mi madre” (6).

Relata el protagonista: “Nací en la aldea de Porskurov hace mucho tiempo. El zar mandaba en Rusia, el zar Nicolás II. No conocí a mis padres. Fui criado por mi tío Fedor. A los diez años hachaba leña de la mañana a la noche por apenas un copec. (…)Tío Fedor era colchonero, guardaba la máquina de cardar en el cobertizo. A veces para soportar el miedo yo cardaba lana. Cuando oía chirriar el cerrojo de la puerta y reconocía sus pasos, mi corazón volvía a su remanso”.

La novela fue galardonada con el White Ravens, 1992, Biblioteca Internacional de la Juventud de Munich, Alemania, y ALIJA, Asociación Argentina de Literatura Infantil, Sección Nacional del IBBY.

Marcelo Birmajer, “Polifacético autor, es novelista, escritor de cuentos, periodista cultural, ensayista, guionista de cuentos y cine, autor teatral, humorista, traductor etc. Como periodista, ha colaborado en numerosos periódicos y revistas de habla hispana.

En su vertiente de novelista, se caracteriza por tratar frecuentemente temas y personajes judíos (ese era su origen), con finas descripciones y con gran sentido del humor. En la periodística, sus ensayos y artículos, están muy bien documentados y analizados con rigor. Ha recibido varios premios, traduciéndose sus obras a varios idiomas” (7). Es el autor de El alma al diablo.

“A pocas cuadras de donde vive Mordejai, en el Once, el barrio judio de Buenos Aires, se alza una casa misteriosa y cerrada muy distinta de la que habita el con su familia. Luego de varios anos, cuando Mordejai esta por cumplir los trece, los habitantes de aquella casa regresan, acompanados de una oscura historia; la curiosidad y el azar llevan a Mordejai a involucrarse en una trama de suspenso que derivara en la verdad” (8).

Dimitri es el nieto de Vladimir. En Dimitri en la tormenta (9), “Dimitri y su abuelo ayudan a Tania, que viene escapando del nazismo, a entrar al país. A través de lo que la mujer cuenta, el chico irá descubriendo el horror de la guerra. Comprenderlo se le hace difícil, muy difícil. Una novela donde se entrelazan sin tapujos tristeza, odio y dolor con momentos de intensa felicidad. Any, el amor y la emoción profunda de cumplir trece años y festejar el barmitzvá” (10).

Relata Tania: “Con el anillo de brillantes de mi madre compré a uno de los comandantes y escapé. Vagué por cloacas, estuve en una iglesia donde un sacerdote me ayudó. Disfrazada de mendiga, pude llegar a la bahía de Gdansk. Y logré esconderme en el barco carguero en el que llegué”.

Esta novela fue seleccionada por la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil Argentina (ALIJA) y por la Fundación de Lectura, Fundalectura, Bogotá, Colombia, entre los mejores libros para jóvenes.

María Teresa Andruetto “naciò en Arroyo Cabral, provincia de Còrdoba, en 1954. Es egresada de la carrera de Letras, de la Universidad Nacional de Còrdoba. Ejerciò paralelamente el periodismo y la docencia. Publicò Palabras al rescoldo, Pavese y otros poemas y Kodak (poesìa), Tama (novela, Primer Premio Luis de Tejeda/92) y Todo movimiento es cacerìa (cuentos) y diversos libros para chicos y jòvenes. Contribuyò a fundar y trabajò durante años en un centro especializado en literatura juvenil (CEDILIJ) y fue secretaria de redacciòn, entre 1987 y 1996, de la revista Piedra Libre. Ejerce la docencia en el nivel terciario, coordina talleres de escritura y asesora diversos proyectos docentes en su especialidad” (11). En varios de sus libros aparece el tema de la inmigraciòn, que ella conoce bien de cerca, ya que desciende de inmigrantes.

En Stefano (12), obra dedicada a su padre, relata la vida de un inmigrante italiano que llega a nuestro paìs con su bagaje de ilusiones y recuerdos. En tiempos de guerra, en Italia, la pobreza llega a extremos patéticos. La madre del protagonista ha encontrado un ave. Años después, el hijo recuerda: “La veo en la cocina: saca agua de la que hierve en un latón, echa el agua sobre la torcaza muerta y la despluma con dedos diestros, luego la chamusca sobre la llama y la desventra. Lava víscera por víscera, desechando sólo la hiel amarga. Cuando está limpia, la divide en cuatro y dice: Tenemos para cuatro días. Yo no digo nada, sólo miro cómo separa una de las partes y luego oigo que me envía a guardar las tres restantes sobre el techo de la casa, para que el sereno las mantenga frescas. Cuando regreso, está sacando de la bolsa harina de maíz. Mete la mano hasta el fondo y yo escucho el ruido que hace el tazón al raspar la tela. ¿Alcanza?, pregunto. Para esta vez, dice. ¿Y mañana? Dios dirá”.

La autora nos ha confirmado la condiciòn autobiogràfica de ese episodio: “el hambre de mis abuelos y tambièn el de mi padre durante la guerra (el episodio del huevo –lo blanco o lo amarillo- y el flan de huevos son literalmente episodios de su vida)” (13).

Stèfano se despide de su madre, viuda y sin màs hijos, quien no quiso acompañarlo en la aventura por el nuevo mundo. La partida es desgarradora para ambos, no obstante haber sido anunciada con años de anticipaciòn por el muchacho. La mujer “distinguiò, por sobre la distancia que los separaba, los tiradores derrumbados, el pelo de niño ingobernable, la compostura todavìa de un pequeño. Sabìa que correrìa riesgos, pero no dijo una palabra, la mirada detenida allà en la curva que le tragaba el hijo. A poco de doblar, cuando supo que habìa quedado fuera de la vista de su madre, Stèfano se secò los ojos con la manga del saco”.

Luego vendrìa la travesìa en el Syrio, el naufragio. A Stéfano le toca en suerte un viaje accidentado: “En medio de la noche los ha despertado la tormenta, el ruido del agua contra la banda de estribor. El llanto de un niño viene del camarote vecino o de otro que está más allá. Aquí donde ellos esperan, nadie grita, sólo el hombre de jaspeado dice que el mar esta noche no quiere calmarse y es todo lo que dice; habla con serenidad, pero Stéfano sabe que está asustado. Al llanto del niño se han sumado otros, pero nadie ha de tener más miedo que él, que quisiera que a este barco llegara su madre y lo apretara entre los brazos y le dijera, como cuando era pequeño y todavía no soñaba con América, duerme, ya pasará”.

Llegan los sobrevivientes. Stèfano se hospeda en el Hotel de Inmigrantes: “El hotel está a pocos pasos de la dársena; tiene largos comedores y un sinfín de habitaciones. Les ha tocado un dormitorio oscuro y húmedo. En la puerta, un cartel dice: Se trata de un sacrificio que dura poco. (…) Los dormitorios de las mujeres están a la izquierda, pasando los patios. Por la tarde, después de comer y limpiar, después de averiguar en la Oficina de Trabajo el modo de conseguir algo, los hombres se encuentran con sus mujeres. Un momento nomás, para contarles si han conseguido algo. Después se entretienen jugando a la mura, a los dados o a las bochas”. Comienza la vida americana del inmigrante.

El muchacho y su amigo se trasladan al campo del tìo de este ùltimo, en el que comprende que, por mucho que se esfuerce, nunca tendrà un puesto similar al de su compañero de viaje. Se inicia en la mùsica y se integra a un circo, hasta que finalmente se establece, forma pareja, y la vida le regala la felicidad de un hijo.

Este es –muy resumido- el argumento de la historia que està destinada a lectores adolescentes, pero que puede ser leìda con sumo interès por los adultos. Tanto unos como otros encontraràn en ella ecos de lo que les han relatado sus mayores, atisbos de la misma esperanza y el mismo dolor, narrados con maestrìa por una escritora que sabe hacernos vibrar con su pluma y que presenta interesantes recursos estilìsticos, como el manejo del tiempo y el cambio de registro en la narraciòn.

La novela permite que los jòvenes de hoy, bisnietos de quienes vinieron a “hacer la Amèrica” comprendan cuànto debieron abandonar sus mayores y cuànto encontraron aquì. Al mismo tiempo les permitirà disfrutar de la lectura de una obra muy bien escrita, que no por abordar un tema con sentimiento, deja de lado la riqueza de la literatura cultivada con talento.

Cecilia Pisos es la autora de Como si no hubiera que cruzar el mar (14), novela con la que resultó Finalista del Premio Jaén de Narrativa Infantil y Juvenil (Alfaguara y Caja General de Ahorros de Granada), Granada, España, 2003 (15). En esa obra, “Carolina tiene doce años y viaja por primera vez sola en avión hacia Madrid, donde la espera su tío. La acompañan las cartas de María, su bisabuela, que también cruzó el mar sola, pero en barco y desde España hacia la Argentina. Aunque las épocas son muy distintas y las historias se cruzan, las vivencias se parecen mucho y esas cartas le sirven a Carolina para crecer y entender tantas cosas que le suceden en ese país tan distinto y a la vez tan similar al suyo. Cartas, relatos, canciones, chistes, charlas telefónicas, recetas de cocina y muchos otros géneros pueblan esta novela inteligente y emotiva, que atrapa página tras página” (16).

En una de las cartas, escribe la bisabuela María del Pilar, que dejó su Santa Cruz de Portas: “Buenos Aires es muy grande. Tiene ruidos y olores extraños y las voces que se escuchan son de muchas partes, así que todos hablan pero no creo que ninguno se entienda. A mí me cuesta: dos o tres veces tengo que intentar hasta que encuentro a alguien que me hable en español y a quien yo pueda preguntar por una calle o un sitio cualquiera”.

Lydia Carreras de Sosa nació en Rosario (Argentina) en 1949 Y allí vive. Actualmente es profesora de Inglés. Ha publicado una docena de cuentos para adultos. Para ella la Literatura Infantil y Juvenil es un desafío fascinante ante el que se enfrenta a diario. Busca la atención de los jóvenes a través de situaciones de la vida real (17). Con El juramento de los Centenera ganó el Premio Edelvives en 2007.

A principios del siglo xx, cinco de los hermanos Centenera deciden emigrar a la Argentina, tierra de oportunidades. Huérfanos, jóvenes y sin trabajo, emprenden el viaje en barco, llenos de ilusiones. Pero cuando están a punto de llegar, la hermana pequeña desaparece. Incapaces de enfrentarse a esta tragedia, y perdidas todas las esperanzas de hallarla, juran no volver a mencionar el hecho y seguir adelante con sus vidas. Con el tiempo, Joseph, uno de los hermanos, rompe la promesa y cuenta todo a una amiga, quien va a ayudarlos a desvelar la verdad (18).

“El día que Mijaíl preguntó por Ángela y el carnaval, Sabino escuchó el retintín de la desgracia, el cencerro de la muerte. Bien sabía que cuando la tragedia se pone en movimiento, ya no hay quien la detenga.

Una plaza en la parte vieja de la ciudad. Un vendedor de yuyos que llegó desde Bolivia huyendo de la miseria. Una muchacha que no pudo vivir más allá ni más acá de su hermosura. Y el carnaval en el barrio de San Pedro, saturado de humo de frituras y de ensueños. Campo de batalla contra la muerte entre guerreros coloridos y emplumados. En donde caen las máscaras sociales y todos son iguales. Por un rato.

Presagio de carnaval cumple las reglas de la tragedia. Un destino fatal que se inició con el primer hombre y continúa su marcha.

Liliana Bodoc inaugura con esta novela una nueva etapa en su deslumbrante narrativa: Presagio de carnaval es una novela trágica que, lejos de la fantasía, reflexiona sobre las miserias de la existencia humana (19)”.

Liliana Bodoc nació en Santa Fe, el 21 de julio de 1958. Es autora de “La Saga de los Confines” que incluye las novelas “Los días del Venado”, “Los días de la Sombra” y “Los días del fuego”. Publicó también la novela juvenil “Diciembre Súper Álbum” y el libro de cuentos “Sucedió en colores”. Recibió el Premio a la Mejor Obra Literaria Juvenil de la Fundación el Libro (2000), la distinción White Ravens (IBBY, 2000 y 2001), el Premio de Narrativa de la Fundación Fantasía Infantil y Juvenil (2001), la distinción Destacado de Alija (2003), el Premio Calidoscopio (2003) y el Premio Konex (2004)” (20).

Norma Huidobro nació en Lanús, provincia de Buenos Aires, en 1949. Es egresada de la carrera de Letras por la Universidad de Buenos Aires. Dictó clases de Lengua y Literatura en colegios secundarios y coordinó talleres literarios. Actualmente se desempeña como asesora literaria. Ha publicado Octubre un crimen, El misterio del mayordomo, El misterio de la casa verde, El sospechoso viste de negro, Sopa de diamantes y, en esta misma colección ¿Quién conoce a Greta Garbo?, que fue finalista del premio Norma-Fundalectura del año 2000. Recibió también, entre otras distinciones, el Premio El Barco de Vapor (2004) y Premio Clarín de Novela (2007)” (21).

Una novela de suspenso en donde los lazos de amistad conforman una trama más fuerte que las diferencias sociales y el desarraigo de la inmigración en la Argentina del siglo XIX.

En las últimas décadas del 1800, el puerto de Buenos Aires bulle de pasajeros que llegan a la Argentina en busca de un mejor destino. La mayoría de los hombres va a trabajar en el campo y las mujeres en casas de familia, como mucamas, a la par de las indias -”las chinas”- que ya servían en las casas importantes de la ciudad.

Así llegan una mañana de noviembre Felisa y su novio Joaquín. Dejan atrás su familia y sus recuerdos pero encuentran la esperanza de formar un hogar. Joaquín atiende un almacén y, a pocas cuadras, Felisa trabaja en la casa de una familia acomodada. Todo parece ir bien, pero a Felisa, “la gallega”, le cuesta adaptarse a las nuevas normas sociales. La curiosidad y el instinto de ayudar a su amiga Juana, “la chinita”, la sumergen en el oscuro misterio que esconde la Casa de la Serpiente (22).

Notas

  1. Querejazu, Fernando de: El pequeño obispo. Buenos Aires, Lumen, 1986.
  2. Prebble, Carlos: en El Tiempo, Azul.
  3. Gòmez-Santos, Marino: Vida de Gregorio Marañòn. Plaza & Janès.
  4. http://es.wikipedia.org/wiki/Perla_Suez
  5. Suez, Perla: Memorias de Vladimir. Buenos Aires, Editorial Colihue, 1993. (Libros del malabarista)
  6. Suez, Perla: en www.perlasuez.com.ar.
  7. http://www.lecturalia.com/autor/3113/marcelo-birmajer
  8. El alma al diablo, 1994
  9. Suez, Perla: Dimitri en la tormenta. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1997. (Primera Sudamericana)
  10. S/F: en www.perlasuez.com.ar
  11. S/F: “La autora”, en Andruetto, Marìa Teresa: Benjamino. Buenos Aires, Sudamericana, 2003.
  12. Andruetto, Marìa Teresa: Stèfano. Buenos Aires, Sudamericana, 2001.
  13. Gonzàlez Rouco, Marìa: e-mail recibido en 2002
  14. Pisos, Cecilia: Como si no hubiera que cruzar el mar. Ilustraciones: Eugenia Nobati. Buenos Aires, Alfaguara, 2004. 216 pp. (Serie azul).
  15. S/F: “Datos biográficos”, en Imaginaria, 28 de septiembre de 2005.
  16. S/F: en Pisos, Cecilia: Como si no hubiera que cruzar el mar. Ilustraciones: Eugenia Nobati. Buenos Aires, Alfaguara, 2004. 216 pp. (Serie azul).
  17. http://www.clubdellector.com/fichaautor.php?clave=3879
  18. Carreras de Sosa, Lydia: El juramento de los Centenera. 2007.
  19. Presagio de Carnaval
  20. http://www.buenosaires.gob.ar/areas/com_social/audiovideoteca/literatura/bodoc_bio_es.php
  21. http://norma-lij.blogspot.com/2010/05/el-pan-de-la-serpiente.html
  22. Huidobro, Norma: El pan de la serpiente. Buenos Aires, Norma, 2010.
Colectividades Argentinas

Inmigración y Literatura Infantil y Juvenil: Divulgación

Graciela Montes resume su biografía: “Nací en Buenos Aires en 1947. Me crié en el Gran Buenos Aires, en el barrio de Florida. Me hice lectora (ése fue el primer ‘grado’ que alcancé), y en 1971 me recibí de profesora en Letras por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Trabajé más de veinte años en el Centro Editor, donde completé mi formación profesional y humana. Estoy casada con Ricardo Figueira, tenemos dos hijos. Lo que más hice fue escribir. Escribí muchos libros de ficción para niños, cuentos y novelas como Nicolodo viaja al País de la Cocina (que fue el primero), Doña Clementina Queridita, la Achicadora, Historia de un amor exagerado, Y el Árbol siguió creciendo, Tengo un monstruo en el bolsillo, La verdadera historia del Ratón Feroz, Clarita se volvió invisible, La guerra de los panes, El Club de los Perfectos, Otroso, A la sombra de la Inmensa Cuchara, Amadeo y otra gente extraordinaria, Uña de dragón, Aventuras y desventuras de Casiperro del Hambre, Venancio vuela bajito, La batalla de los monstruos y las hadas, La venganza de la trenza y muchos otros (suman creo, más de treinta); dos novelas para adultos: El umbral y Elísabet, y muchos libros de reelaboración de cuentos criollos y viejos ciclos de relatos que me pareció que había que rescatar y volver a poner en circulación (…). Algunos de mis cuentos y novelas fueron traducidos al italiano, al portugués y al alemán, uno al catalán y uno al griego (…) y varios recibieron premios (…). También me interesó la divulgación (algo que aprendí a hacer en el Centro Editor, donde se pensaba que el conocimiento era un bien social, que debía extenderse a todos), en especial la divulgación de temas o de puntos de vista poco habituales en los libros para niños, como sucede con El golpe y los chicos. Mis otros dos oficios han sido el de traductora (traduje los dos Alicias de Lewis Carroll, los Cuentos de Perrault, el Huckleberry Finn y la obra de Marc Soriano Literatura para niños y jóvenes, guía de exploración de sus grandes temas) y el de editora (además del trabajo en el Centro Editor, trabajé en Kapelusz y armé el proyecto editorial de libros del Quirquincho). Dediqué bastante tiempo y energía a la reflexión y a la lectura de la reflexión de otros. Di muchas charlas y conferencias y me encontré con miles de lectores (maestros, bibliotecarios y niños) para charlar acerca de literatura, libros y la vida en general. Esos diálogos me ayudaron a seguir pensando. Tengo dos libros, El corral de la infancia y La frontera indómita, donde se recoge buena parte de esa reflexión. Traté de contribuir, siempre que pude, a la formación de grupos y redes solidarios alrededor de la literatura para niños. Fui miembro fundador de ALIJA, la Asociación de Literatura Infantil y Juvenil de la Argentina, y cofundadora, junto con otros compañeros escritores, de la revista La Mancha” (1). En 2000, fue distinguida con el Segundo Premio Nacional de Literatura Infantil, en el certamen organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación correspondiente a la producción 1994/1997, por su libro Aventuras y desventuras de Casiperro del Hambre (Buenos Aires, Colihue, 1995). El jurado estuvo integrado por los escritores María Granata, Perla Suez, Ana María Shua y Antonio Requeni (2).

En 1990, se publicó Los tiempos de los inmigrantes (3), obra escrita por Graciela Montes en coautoría con Luis Alberto Romero y Lilia Ana Bertoni. Integró la serie “Una Historia Argentina para los que quieren saber de qué se trata”, que incluía entre sus títulos, además del que mencionamos, Así empezó nuestra historia, Llegaron los españoles, Cuando fuimos Virreinato, ¿Qué pasó el 25 de mayo?, Los tiempos de San Martín, Los tiempos de Rivadavia, Los tiempos de Rosas, La Argentina se organiza, Los tiempos de Yrigoyen, Los tiempos de Perón y Entre dictaduras y democracias. Esa obra fue reeditada en 1995 por Odo/Gramón-Colihue, con ilustraciones de Carlos Schlaen, y en 1997, por Página 12, 1997, con ilustraciones de Daniel Paz.

Graciela Montes se refiere a este libro: “El modelo del Centro Editor como polo cultural me hacía fantasear con la posibilidad de construir algo semejante pero para los chicos, con buena divulgación y buena literatura, ambas cosas, pero bien diferenciadas. A Entender y Participar, donde escribíamos sobre todo Graciela Cabal y yo, siguió Vida y Salud con María Inés Bogomoly y Julieta Imberti, luego Una Historia Argentina (para los que quieren saber de qué se trata), en la que yo hacía el relato pero los historiadores Lilia Ana Bertoni y Luis Alberto Romero se ocupaban de elaborar el informe y supervisar académicamente” (4).

Ema Wolf “nació en Carapachay, provincia de Buenos Aires (Argentina), el 4 de mayo de 1948. Es licenciada en Lenguas y Literaturas Modernas por la Universidad Nacional de Buenos Aires. En 1974 realizó una investigación sobre el kitsch en los medios masivos de comunicación para el Instituto de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras, trabajo que se completó con un curso dictado en la Universidad de Bahía Blanca y un fascículo sobre la novela de folletín para el Centro Editor de América Latina. En 1977 realizó investigaciones para el libro Ortiz, la Argentina opulenta, de Félix Luna. Ya desde 1975 trabajó en forma continuada para distintos medios periodísticos y revistas infantiles. En la década del 80, a partir de su vinculación con la revista Humi, comenzaron a publicarse sus primeros títulos en el campo de la literatura para chicos. En 1996 inició sus colaboraciones en la revista del diario La Nación e integró el comité de redacción de la revista La Mancha” (5). En 2000, obtiene el Primer Premio Nacional de Literatura Infantil, en el certamen organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación correspondiente a la producción 1994/1997. La obra galardonada fue Historias a Fernández (Buenos Aires, Sudamericana, 1994). El jurado estuvo integrado por los escritores María Granata, Perla Suez, Ana María Shua y Antonio Requeni (6).

En 1991 Sudamericana publicó La gran inmigración, con texto de Ema Wolf, investigación histórica de Cristina Patriarca e ilustraciones de Daniel Rabanal. Canela es la directora editorial, y la asesoría histórica estuvo a cargo de Félix Luna. Este ensayo -que fue reeditado varias veces; la última, en 1997- integró la serie “Vida cotidiana”, acerca de la que afirma Luna, en las “Palabras liminares”: “Los volúmenes de esta serie, pues, son auténticos libros de historia. Pero historia de la gente común en sus vicisitudes cotidianas: hombres y mujeres que en su anónima humildad elaboraron día a día la compleja urdimbre del país que tenemos. Que estas realizaciones sirvan para entender mejor nuestras propias raíces y, consecuentemente, a quererlas más y serles más fieles”.

La editorial expresa la motivación que dio origen a la obra: “En la segunda mitad del siglo pasado, los nacidos en esta tierra asisten, sorprendidos, al desembarco de miles de inmigrantes. Son suizos, turcos, alemanes, irlandeses, judíos, italianos, españoles, galeses, que han de modificar definitivamente nuestra identidad. Cada grupo protagoniza un capítulo poblado de historias trágicas y cómicas, mitos resucitados, sueños, prejuicios, chifladura, poesía y lucha por el duro sobrevivir de cada día. Este libro, que abarca aproximadamente el período 1830-1910, nace con el propósito de acercar a los jóvenes la épica fantástica de aquellos años –injustamente domesticada por los manuales escolares- que tuvo por actores, esta vez, a sus propios abuelos” (7).

Notas

1. Montes, Graciela: “Datos biográficos”, en www.gracielamontes.com Noviembre de 2001

2. S/F: “Argentina: Ema Wolf obtiene el Premio Nacional de Literatura Infantil”, en Imaginaria, N° 19, Buenos Aires, 23 de febrero de 2000.

3. Montes, Graciela; Romero, Luis y Bertoni, Hilda: Los tiempos de los inmigrantes. Buenos Aires, Libros del Quirquincho, 1990

4. Montes, Graciela: “Literatura y sociedad”, en www.gracielamontes.com Noviembre de 2001

5. S/F: “Datos biográficos”, en Imaginaria, N° 9, Buenos Aires, 6 de octubre de 1999.

6. S/F: “Argentina: Ema Wolf obtiene el Premio Nacional de Literatura Infantil”, en Imaginaria, N° 19, Buenos Aires, 23 de febrero de 2000.

7. Wolf, Ema y Patriarca, Cristina: La gran inmigración. Buenos Aires, Sudamericana, 1991.

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Inmigración y Literatura Infantil y Juvenil

Indice

1. Introduccion

2. Divulgación

3. Novelas

4. Cuentos

En esta monografía me refiero a algunos de los libros escritos para niños y jóvenes en los que aparece la inmigración a la Argentina, utilizados en la enseñanza primaria y media. Entre los autores figuran ganadores de Premios Nacionales y de editoriales, lo cual da una idea de la relevancia de los creadores que abordaron esa temática. La edición de estas obras -y la utilización de algunas de ellas en la enseñanza- nos habla de la voluntad de transmitir a las nuevas generaciones testimonios valiosos acerca de ese aspecto de la historia de nuestro país.

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