Inmigración y Literatura

vida cotidiana en la Argentina (1810 - 1960)

 

Archivo de Septiembre, 2010

CAFE LITERARIO ONCE DIEZ

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El 12 de septiembre, a las 17:00, José Luis Mollo dialogará con Ana Bisgnani, María González Rouco, Alejandra Kamiya y Laura Nicastro.

Radio de la Ciudad

http://cafeliterariooncediez.blogspot.com/

acerca de MGR

Pedrito Rico

Pedro Rico Cutillas, más conocido como Pedrito Rico (Elda, España, 7 de septiembre de 1932, † Barcelona, 21 de junio de 1988) fue un actor y cantante. En 1955 debutó en el Teatro Ruzafa de Valencia, pasando luego al Teatro Price de Madrid. En 1957 fue contratado por un empresario teatral argentino para actuar en el Teatro Avenida, el teatro de zarzuelas, enclavado en un lugar donde se concentra una gran colectividad española en la ciudad de Buenos Aires. En 1958 le fue concedido el Disco de Oro en Cuba y el Guacaipuro en Venezuela como mejor intérprete extranjero.

http://es.wikipedia.org/wiki/Pedrito_Rico

Inmigrantes y Exiliados Destacados

MUJICA LAINEZ en el MUSEO LARRETA

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Actividades:

• SÁBADO 11 de septiembre a las 12 hs.

INAUGURACIÓN

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• SÁBADO 11 de septiembre a las 12.30 hs.

Espectáculo “LA VIAJERA”, de “Aquí vivieron” de Manuel Mujica Lainez, por el GRUPO DE DANZA DE LA UNIVERSIDAD DE SAN MARTÍN (UNSAM), bajo la Dirección y Puesta en espacio de OSCAR ARÁIZ y YAMIL OSTROVSKY.
Intérpretes: Paula Almirón, Yamila Ramírez, Elena Ponce, Ignacio González Cano, Javier Bazán, Marcos Chaves, Ollantay Rojas.
Actor invitado: Pablo Goldberg.

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• SÁBADOS Y DOMINGOS 12, 18, 19, 25 y 26 de septiembre y 2, 3, 16 y 17 de octubre a las 17.00 hs.

Espectáculo “LA VIAJERA”, de “Aquí vivieron” de Manuel Mujica Lainez, por el GRUPO DE DANZA DE LA UNIVERSIDAD DE SAN MARTÍN (UNSAM), bajo la Dirección y Puesta en espacio de OSCAR ARÁIZ y YAMIL OSTROVSKY.
Intérpretes: Paula Almirón, Yamila Ramírez, Elena Ponce, Ignacio González Cano, Javier Bazán, Marcos Chaves, Ollantay Rojas.
Actor invitado: Pablo Goldberg.

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• MARTES 14 de septiembre a las 19.00 hs.

“VIGENCIA DE MUJICA LAINEZ EN EL MARCO DEL BICENTENARIO”
Intervienen: Alejandra Laera, Cristina Piña, María González Rouco y Marcos Zangrandi.

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• JUEVES 16, 23 y 30 de septiembre y 7 de octubre de 18.00 a 19.30 hs.

SEMINARIO “MISTERIOSO MUJICA LAINEZ”
por el Prof. José Luis Sánchez.

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• VIERNES 17 de septiembre a las 18.30 hs.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO “EL HOMBRECITO DEL AZULEJO”.
Los actores Paula Canals y Daniel Miglioranza leerán el cuento “EL HOMBRECITO DEL AZULEJO” en su versión original.
En este acto se presentará el libro cuatrilingüe de Ediciones Maizal que se publica con motivo del centenario del nacimiento de Manuel Mujica Lainez.

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• MARTES 28 de septiembre a las 19.00 hs.

“RECORDANDO A MANUCHO”.
Mesa redonda con la participación de: Jorge Cruz, José María Peña, Ernesto Schóo, Aldo Sessa, Guillermo Whitelow y Hugo Beccacece.

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• SÁBADO 2 de octubre a las 19.00 hs.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “LOS PERSONAJES DE MUJICA LAINEZ BUSCAN OTROS AUTORES E ILUSTRADORES”.
Edición de la Fundación René Baron con los trabajos premiados del Concurso homónimo.

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• VIERNES 8 de octubre a las 18.30 hs.

El Prof. Dr. José Sellés Martínez presentará una conferencia basada en “El Unicornio” de Manuel Mujica Lainez.

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La Fundación Leer desarrollará actividades con alumnos de escuelas primarias.

acerca de MGR

RE) IMAGINANDO LA NACIÓN ARGENTINA

ENTRE LA NOSTALGIA Y LA UTOPÍA

INTRODUCCIÓN

Gyorgy Lukács menciona que “el proceso de modernizar la historia es equivalente a una correspondencia establecida entre los hechos históricos y las circunstancias políticas de los escritores con el propósito de crear un diálogo entre el ambiente personal del escritor y las situaciones descritas en la novela” (176). La historia argentina es, de hecho, significativa en 1986, año en que se publica la novela de inmigración Una ciudad junto al río (1986) del escritor argentino Jorge E. Isaac, ya que en ese momento el pueblo argentino se encontraba sensible por la experiencia traumática de la dictadura militar (1976-1983). Un país fragmentado, dividido entre torturadores y torturados, delatores y delatados, un país donde se pierden los principios del derecho del individuo, tiene tal vez la necesidad de restaurar sus vínculos nacionales. Cabría cuestionarse, sin embargo ¿qué tipo de unidad es la que propone Isaac? Es decir, pareciera que para el novelista argentino, la “piedra fundamental” de la unidad nacional se halla en la capacidad de reconstruir “la nación.” En otros términos, la publicación de la obra de Isaac se da en un momento en el que urge iniciar una recomposición del concepto de “nación” tras la dictadura militar que significó un suceso trágico en la historia argentina, entre otros motivos, por haberse desacreditado el concepto de comunidad nacional, haberse creado desconfianza entre los habitantes y haberse destruido la vida cotidiana de los ciudadanos, especialmente de las clases bajas y medias. Para Isaac, el restaurar los lazos en común es una acción imperativa.
En este ensayo se plantea que para reconstruir esta comunidad nacional, Isaac establece la necesidad de hacer una exploración de las bases de la identidad nacional, recreando, a través de la literatura, las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales en las que se forma el sujeto argentino. Según Oscar Landi “hoy el malestar argentino se expresa en esta necesidad de volver a definir un ‘nosotros,’ volver a sentir qué es ser argentino. Entonces la gente dialoga con símbolos, busca en los mitos nacionales. Los relee desde esta actualidad argentina donde hay tanta desolación colectiva, tanto vacío social” (38). Esta búsqueda de los rasgos identitarios de la sociedad en un momento de crisis nacional es lo que lleva al escritor a un recorrido histórico. Por ejemplo, al preguntársele al escritor argentino Ricardo Feierstein: “¿Por qué los escritores contemporáneos retoman el tema de la inmigración a pesar del abundante material literario de inmigración escrito a principios del siglo XX?” Feierstein responde: “en un momento de confusión identitaria en el planeta – acelerada por la globalización y la caída (virtual) de fronteras – los argentinos no sabemos, todavía, quiénes somos (si blancos o indígenas, si europeos o americanos, si buena gente o delincuentes, si nazis o democráticos, si decentes o corruptos)” (McEvoy, Entrevista). Es así que la participación del inmigrante en la formación de la identidad nacional se convierte para los escritores argentinos contemporáneos en uno de los temas fundamentales de la novela. De allí que la novela de inmigración, escrita en gran parte por hijos de inmigrantes, intente responder a algunas de estas interrogantes a través de sus narrativas.
Este trabajo sugiere que la nostalgia y la utopía funcionan como estrategias estructuradoras en la novela del escritor argentino Jorge E. Isaac. El deseo de re-construir la “nación” en un momento crítico le llevará a la recuperación nostálgica de la memoria colectiva de los inmigrantes marginales, posicionándolos en la ciudad, el espacio simbólico de la nación. Dentro de ese espacio nacional, se traza la genealogía de las múltiples identidades de los inmigrantes que conformarán el imaginario nacional. La memoria, el espacio y la identidad son las tres categorías de análisis que se utilizan en este trabajo para discutir la construcción literaria de la nación. El uso de la nostalgia y la utopía, como ejes estructuradores de la novela, me lleva a determinar la imposibilidad de representar una “real” homogeneización socio- cultural argentina.

LA NOSTALGIA Y LA UTOPÍA COMO ESTRATEGIAS RETÓRICAS EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA NACIÓN

El uso de la nostalgia en la literatura tiene un sentido evidentemente ideológico ya que al extraerse de la historia narrada todo recuerdo negativo se busca la “purificación” del pasado, es decir, “extraerle el dolor” (término de Fred Davis). En general, la nostalgia sirve como estrategia narrativa en la novela de inmigración contemporánea. Si bien el sentimiento nostálgico es, por un lado, una reacción escapista ante un presente sombrío, también suele ser ahistórico. Al apropiarse del pasado, Isaac construye un simulacro de ese período ya que lo ve como menos adverso y más solidario. En la selección de eventos que se anotan en el diario del joven narrador se percibe un “olvido voluntario” de los sucesos negativos y una idealización de la década de los veinte, los años locos.
La recuperación nostálgica del pasado surge como una reacción a los cambios que ocurren en la sociedad que le toca vivir al autor. Es decir, al entablarse un diálogo entre el pasado y el presente, para recrear el “proceso de fundación” (término de Isaac), el texto sugiere que existen raíces profundas y lazos fuertes entre los distintos descendientes de inmigrantes y, por lo tanto, un destino en común. La cita: “se escucha el rumor de la colmena trabajando en pleno” (3) posiciona al trabajador en plena labor productiva y colectiva; la frase: “¡Qué gran país será entonces, sin que milagro alguno resulte menester…!” (51) representa el deseo utópico de la construcción de un país con sólidos cimientos, deseo que parece sugerirse revive en la vida de las nuevas generaciones de argentinos.
Por otro lado, el sentimiento nostálgico, como elemento estructurador de la narrativa, señala algunos problemas, como el que el pueblo argentino quede atrapado en ese pasado prometedor. “En su artículo “Ay, mi país”, Virginia Giussani señala: “ni una feroz dictadura, ni una tibia y recuperada democracia lograron hacernos despertar del letargo, de esa confusión histórica de creernos los más grandes, los más inteligentes frente a nuestros vecinos, los más creativos, los más occidentalmente civilizados” (1). Las palabras de Giussani demuestran no sólo la distorsión colectiva creada a través de los años, en parte, por la constante mirada a un pasado remoto como punto de referencia de la gran nación que “pudo ser,” sino que también se construye una memoria colectiva basada en un racismo eurocéntrico, intentándose desligar de las raíces indígenas y, por lo tanto, desconociendo su realidad histórica latinoamericana. Su europeización crea una distancia étnica, tanto a nivel local – como, por ejemplo, con los guaraníes – como a nivel regional, con los países latinoamericanos de mayor población mestiza.
La posición nostálgica de la novela tiene dos propósitos principales. Por un lado, cuestiona un presente traumático, posdictatorial y fragmentado y por el otro recrea un pasado solidario y promisorio con el propósito de ir más allá del descontento y la insatisfacción del pueblo argentino por los daños materiales y sicológicos causados en la sociedad contemporánea. De esta manera, Isaac regresa a la década de los veinte intentando encontrar respuesta a las siguientes interrogantes:
“…en tiempos decadentes, plagados de pesimismo, desánimo y
frustraciones como vienen a ser éstos que vivimos, buena cosa es
retornar a las añejas fuentes en busca del ánimo extraviado… pues
uno se pregunta: ¿dónde, en cuál artero recodo, en qué oscura curva
del camino fue que lo perdimos? Si alguna fecha anda en juego…
busquémosla poco después de la que señalan estos papeles…” (XIV).
Las palabras de Isaac contrastan los sentimientos de dos períodos históricos: el pesimismo del presente con el optimismo del pasado. Al regresar a las “añejas fuentes” no solo se hace explícito el tono de añoranza en que vive la sociedad contemporánea sino que también se hace patente el estado de desesperanza generalizado por la crisis económica en la que vive el país. Parafraseando las palabras de Susan Stewart, “la temporalidad desconectada crea un espacio para la irrupción de la nostalgia” (23). La limitación del escritor contemporáneo en representar una “realidad” en la que él no vivió permite que, “la nostalgia use un rostro distintivo de utopía, un rostro que se convierte en un deseo el cual se vuelve un futuro-pasado, un pasado que tiene solamente una realidad ideológica” (Stewart, 23). La construcción narrativa de esta etapa histórica desligada de cierta forma de los conflictos propios de la década de los veinte lo lleva a la representación de una armoniosa utopía. Si bien esta Utopía tiene como punto de referencia el pasado, el tono de la narrativa de Isaac sugiere el deseo del autor de crear un “futuro-pasado,” eludiendo el presente con el objeto de construir literariamente las bases de un futuro solidario y unido basado en el espíritu nacional. De tal manera, la reconceptualización de las identidades argentinas implica el destacar un sentimiento nacionalista donde se incluyan las comunidades de todos los inmigrantes como parte de “lo nacional.” A la vez, se muestra y se reitera que la nación no es un “producto acabado” sino una práctica social inventada, imaginada y en constante transformación.
El utopismo en la literatura responde a la insatisfacción de una generación. Ricardo Piglia sostiene que las utopías “más que construir mundos en el futuro lo que hacen es criticar el presente para construir realidades alternativas” (1). Si partimos de esta premisa, podemos señalar que el pensamiento utópico de Isaac revela la necesidad de recrear un mundo alternativo utilizando, como base, las primeras décadas del siglo XX. Sin embargo, en la construcción de esta realidad alternativa se destacan dos ideas contradictorias: la ideología del autor contemporáneo y las condiciones materiales del inmigrante que llega a la ciudad de Buenos Aires. Es decir, las siguientes frases: “aquí nadie roba, ni nadie teme que le roben algo”, “La gente es honrada, y resultaría la ofensa más terrible decirle a alguien que no lo es.” “Ese ambiente de confianza que nos rodea, es lo natural aquí” (14) ejemplifican un ambiente de bienestar social y de costumbres de una Sociedad Ideal. Sin embargo, esta nostalgia por un pasado ideal presupone una crítica a la realidad social actual, caracterizada por la corrupción y la violencia.
En síntesis, tanto la nostalgia como la utopía se convierten en estrategias retóricas que interactúan constantemente en la novela de Isaac. Se intenta incentivar, en el lector, sentimientos optimistas ante las “bases sólidas” en las que se funda la nación. Sin embargo, la novela omite los traumas históricos que pertenecen a la memoria colectiva y que también deberían ser recordados (por ejemplo, el movimiento obrero de 1916, las masacres de la Patagonia, el movimiento estudiantil). En la novela de Isaac, la nostalgia adquiere mayor significado cuando ciertas costumbres o valores se yuxtaponen con características de la sociedad en la que vive el autor. Mientras que la nostalgia parte del descontento del presente, así como de la añoranza por un paraíso perdido para evadir, de alguna manera, el sistema opresivo del presente, la utopía “como proyecto irrealizable” representa el deseo de una Sociedad Ideal. Es decir, al producirse “el diálogo entre el ambiente personal del escritor y las situaciones descritas en la novela” (Lukács, 176), podría decirse a primera vista que el utopismo de Isaac intenta crear una fantasía literaria en base a la historia. Sin embargo, el idealizar el pasado conlleva una falta de análisis ya que al reprimirse la problemática del pasado, se sobreestima un período histórico que requiere de un lente crítico para hacer una evaluación con mayor objetividad. Es decir, dado el momento histórico y de reflexión en que se escribe la novela, el ambiente político es propicio para proponer una función autocrítica de la vida nacional argentina. Aún en el período de la narrativa se pueden incorporar sucesos que muestren que también hay conflictos o contradicciones en la Etapa Ideal.
Por otra parte, el tono nostálgico y, en muchos casos, irónico que utiliza Isaac me lleva a concluir que la idealización del pasado es producto del malestar social del momento en el que escribe el autor. Sin embargo, la selección de los buenos momentos esconde voluntaria o involuntariamente etapas históricas que merecen reconstrucción y posterior análisis de las condiciones materiales. Para Isaac, el juego de temporalidades podría significar el regreso al pasado para construir un futuro mejor. No obstante, la recuperación selectiva y nostálgica del pasado permite explorar la construcción de las identidades argentinas a partir del aluvión inmigratorio, hecho que permite contraponer el siguiente cuestionamiento: ¿Quiénes éramos? y ¿Quiénes somos? Para responder a estas interrogantes, Isaac recupera la memoria colectiva de las comunidades marginales de inmigrantes, usando como estrategia literaria, el hallazgo de un diario anónimo y personal.

LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA COLECTIVA

La novela de Isaac podría categorizarse, en términos de género literario, como un diario ficcionalizado. El uso del diario como estructura narrativa es una estrategia literaria que le permite al autor establecer un vínculo más personal e íntimo con el lector, mayoritariamente argentino, ya que éste podrá fácilmente identificarse con las experiencias testimoniales del inmigrante. El autor del diario es un joven árabe-español que escribe entre los meses de noviembre de 1925 y marzo de 1926 y cuenta sus experiencias vividas en el puerto de Buenos Aires, lugar desde donde se puede observar la constante llegada de los inmigrantes de los distintos grupos étnicos. Esta ubicación le permite al narrador crear toda una clasificación étnica en base tanto a la fisonomía como a los rasgos culturales característicos de cada grupo inmigratorio (vestimenta, lenguaje corporal, costumbres). Si bien Isaac construye al inmigrante desde el momento que llega al puerto, la falta de una descripción socio-histórica de este personaje, es decir, antecedentes de los lugares de orígenes impide la construcción de personajes multidimensionales. A pesar de que no hay una trama lineal convencional, a través de los registros diarios y de las memorias diarias se va creando el argumento de la novela. Así, la novela, por medio de una secuencia de viñetas etnográficas, va describiendo personajes de distintos grupos étnicos y con diversas experiencias inmigratorias. Por ejemplo, mientras algunos llegan como trabajadores del campo, como es el caso de los polacos (los trabajadores golondrinas), los turcos se inician en el sector económico a través del comercio ambulatorio (como buhoneros) mayormente con el apoyo de la colectividad árabe. A través de una galería de personajes se pasa lista a los distintos sectores populares de la sociedad porteña. Así, individuos pintorescos como los locos, los borrachos desposeídos o los nativos guaraníes, los gitanos, don Amín (el inmigrante sirio-libanés), don Carmelo (el inmigrante español y dueño de un bar), don Ernesto (inmigrante alemán, ingeniero que viene a “construir al país” a través de la construcción de los ferrocarriles) y Constantín Argiropos (inmigrante griego y comerciante que se convierte en el self-made man), sirven tanto para representar la estructura social y económica que se forja con la llegada de los distintos grupos étnicos como también para manifestar las distintas interacciones que se producen entre el inmigrante, el nativo y la sociedad receptora. En todo caso, al documentarse la experiencia inmigratoria de un determinado tiempo histórico se demuestra que aún entre la categoría del “inmigrante” se van conformando diferentes clases que forman el tejido social de la nación. Es decir, a través de la representación del self-made man y del inmigrante golondrina la novela muestra dos tipos de inmigrantes: aquellos que eventualmente se convierten en parte de la sociedad dominante y aquellos que continúan viviendo en la marginación. La narrativa se centra principalmente en la experiencia de la comunidad árabe (sirio-libanesa) reivindicando, de alguna manera, la posición histórica del turco marginal. Es decir, la narrativa no solo destaca las cualidades del inmigrante árabe: la laboriosidad, la frugalidad y el ahorro sino también demuestra la movilidad social que se produce, en base a estos valores “tradicionales,” dentro de la nación argentina. Esta reivindicación étnica resulta importante especialmente si se toma en consideración el hecho de que la fecha de la publicación de la novela coincide con el período de la gestión de Carlos Saúl Menem como gobernador de la Rioja, quien dos años después triunfa con el Partido Justicialista peronista en las elecciones presidenciales que lo llevan a la Casa Rosada. El llegar el hijo del inmigrante marginal a ocupar altos cargos en el gobierno demuestra que el proceso de integración se culmina, en este caso, con la segunda generación sirio-libanesa.
En la literatura, la recuperación de la memoria colectiva es un ejercicio discursivo que intenta reconciliar el pasado con el presente con el propósito de crear las bases necesarias para un futuro esperanzador. En el contexto europeo, Halbwachs menciona, por ejemplo, que la preocupación por recobrar la memoria colectiva del pasado en la sociedad europea se debe a la exploración tanto de los nacionalismos hostiles como de la vida económica que acentúa la estratificación, la división y la ruptura de este continente al término de la guerra de 1914. Es decir, tras una etapa de violencia, el reconstruir el pasado se convierte en un ejercicio de reflexión y de búsqueda de los motivos que originaron esa situación. En el caso argentino, el decaimiento colectivo luego de haber salido de los horrores de la Guerra Sucia, la derrota de la Guerra de las Malvinas en 1982 y la profundización de la polarización social y política de la nación, lleva al país a similares planteamientos de reflexión como en Europa tras la Primera Guerra Mundial. Mientras que en el caso europeo se cuestionan las bases del progreso y del razonamiento humano y la capacidad de violencia del hombre “civilizado,” en la Argentina se intenta explorar los motivos por los cuales la dictadura militar, en defensa del capitalismo expansivo y dentro del contexto mundial de la Guerra Fría, se convierte en un Estado terrorista y violento contra su propio pueblo.
Para resumir, el escritor argentino “estudia la nación” a través de la materialización de la memoria colectiva de las comunidades marginales de inmigrantes que llegan a la Argentina a principios del siglo XX. La escenificación de la ciudad como el espacio de la nación representa la articulación entre el individuo y su comunidad. En palabras de Homi K. Bhabha, es “la ciudad donde los migrantes, las minorías, la diáspora cambia la historia de la nación” (243). En este sentido, al narrar la nación y proyectar una multiplicidad de comunidades imaginadas heterogéneas, Isaac sugiere que la construcción de la diversidad étnica es en sí el carácter nacional de la Argentina. En este sentido, la representación del inmigrante marginal sirve tanto para (re) conceptualizar la identidad pluralista argentina a partir de la incorporación de los distintos grupos étnicos en el imaginario nacional, como para reivindicar a la clase trabajadora, quien es principalmente victimizada durante el período de la dictadura militar. En otros términos, si la Argentina es construida principalmente por las bases inmigrantes de la clase trabajadora, como lo plantea Isaac, ¿cuáles son los motivos por los cuales el país se polariza? La respuesta podría llevarnos a las otras capas sociales, las asociadas con los grupos de poder económico que luchan por mantener la hegemonía económica y social, fenómeno que se ha producido en la Argentina desde principios del siglo XX y que se agudiza en el período dictatorial. Por tal motivo, la reconstrucción de la vida del inmigrante implica ver cómo se le ha posicionado en los márgenes de la ciudad: el puerto, las calles aledañas al puerto y las plazas donde es posible reproducir las prácticas laborales de las clases bajas, la cotidianeidad marginal y el entretenimiento popular.

LOS ESPACIOS REPRESENTATIVOS DE LA NACIÓN

El discurso nacional, en el texto de Isaac, destaca algunos de los elementos más representativos de la “comunidad imaginada” señalados por Anderson. En primer lugar, los espacios físicos, en este caso la ciudad-puerto, materializa el concepto territorial y delimitante de la nación. Para ello, desde el inicio, Isaac ubica al lector físicamente en el lugar de la narrativa. Por ejemplo, el puerto queda simbolizado como uno de los artefactos geográficos culturales que delimitan la frontera de la nación, un espacio imaginario que separa y a la vez conecta a la nación con el resto del mundo. A la vez, este espacio le permite al autor mostrar la flexibilidad en la frontera en tanto se recepciona a inmigrantes de diversas nacionalidades, lo que conlleva una momentánea interculturalidad en este espacio público argentino. El hecho de que “los inmigrantes, aunque vengan en el mismo barco, llegan y descienden aquí de una manera diferente” (Isaac, 19) implica que al puerto argentino no solo llega el “otro” que pertenece a un grupo étnico distinto del grupo del nativo sino también llega un individuo que trae “además de lo puesto, sus costumbres y tradiciones de las que nunca está dispuesto a desprenderse” (Isaac, 18). Como consecuencia de esto, se inicia en la sociedad receptora un proceso de negociación y de conflicto entre los diversos grupos étnicos produciéndose la formación de una nueva cultura transnacional que le da a la Argentina el carácter “nacional” específico. Se da, hasta cierto punto, y en forma limitada, una “globalización” cultural dentro de la propia nación. Sin embargo, el bagaje emocional del inmigrante como resultado de la “pérdida” de la Madre Patria así como el sentimiento de pertenencia a un determinado grupo étnico, debido a los lazos comunes que los unen, no posibilita la armonía étnica que, en algunos casos, intenta representar el autor. Cuando menciona “un italiano, un árabe y un judío, pueden venir caminando juntos, entrar uno a la iglesia, otro a su templo y el último a la sinagoga, y después de orar, si se encuentran de nuevo, siguen otra vez caminando juntos, tanto o más amigos que antes” (68) se alude a una tolerancia étnica y religiosa que no siempre existió.
La narrativa de la ciudad puede verse como la historia de los procesos socio-históricos de la nación. Siguiendo las palabras de Michel de Certeau, la ciudad es un texto humano donde se lee, se narra y se escribe la historia desde la perspectiva de los “practicantes ordinarios de la ciudad.” Siguiendo este argumento, podría decirse que la ciudad es un espacio social “leible,” y en el acto de caminar el inmigrante por ese espacio, “afirma, sospecha, prueba, trasgrede, respeta” (de Certeau, 99). Si bien el ingreso del inmigrante a la ciudad se convierte en una “trasgresión” física y cultural, la masa inmigratoria se transforma en la “texturología” que se forma en la ciudad. Es en el anonimato de cada inmigrante, según Isaac, donde se escribe la historia de la ciudad. Por este motivo, el autor presta especial atención tanto al puerto, la puerta de entrada y salida de la nación, como a la plaza, centro político, cultural y económico de la ciudad con el propósito de representar las relaciones interpersonales de los inmigrantes dentro del espacio argentino.
La ciudad literaria del texto de Isaac, representada a través de la ciudad-puerto, se convierte en una estrategia narrativa que produce el triple movimiento anotado por Beatriz Sarlo. Es decir, según Sarlo, la ciudad tiene los siguientes propósitos: sirve como una referencia urbana, se le vincula con los valores de la sociedad y se le construye como referencia literaria (180). En la novela de Isaac, la ciudad-puerto es un espacio urbano en proceso de modernización y de captación de inmigrantes donde el surgimiento de la interculturalidad se convierte en un factor determinante en la construcción de las identidades argentinas. Es en ese espacio tanto físico como social donde se materializa la experiencia migratoria dentro de la nación argentina.

LA GENEALOGÍA DE LAS IDENTIDADES ARGENTINAS

La dificultad por recuperar tanto el origen identitario nacional como la trayectoria de los cambios producidos en la Argentina que llevaron a la crítica situación social, económica y política en la etapa contemporánea queda representada en las siguientes palabras en el epílogo del diario: “Hasta aquí el manuscrito. Después del cierre de comillas, encontré que me sobraba un libro y me faltaba hallar respuesta a una pregunta” (248). Como lo menciona Foucault, “la búsqueda de la procedencia no fundamenta, al contrario: agita lo que se percibía inmóvil, fragmenta lo que se pensaba unido” (29). Siguiendo esta línea de pensamiento, la novela muestra la imposibilidad de representar una “génesis lineal” de las identidades argentinas; sin embargo, al deconstruir la historia e intentar llegar a la etapa de formación de las nuevas raíces nacionales que surgen a principios del siglo XX, la narrativa de Isaac propone mostrar las tensiones inter-generacionales que surgen debido a las diferencias en las condiciones materiales dentro de las que se desarrollan los individuos inmigrantes y sus futuras generaciones. Es decir, el texto de Isaac desmitifica el origen aristocrático de un sector de la sociedad argentina, que luego de haber logrado cierta movilidad social, se distancia radicalmente de la clase social a la que pertenecía en algún momento. La base material, es decir el dinero, origina tanto la alienación como el “olvido voluntario” del pasado. La cita a continuación representa este pensamiento:
“Y les aseguro también que, si a uno por uno de estos supuestos
aristócratas les raspamos el árbol genealógico con la herramienta
adecuada, a poco no más, vamos a ir a dar de lleno en un italiano
trabajando en patas y en camiseta arriba de un andamio o sembrando
batatas, en un vasco tirando de una soga y vendiendo leche al pie de
una vaca, en un turco con un atado al hombro o una canasta en cada brazo
ofreciendo baratijas, o en un alemán, judío, griego, yugoslavo, francés o
lo que sea, detrás de un mostrador vendiendo cualquier cosa desde yerba
y azúcar hasta vino con agua” (234).
Las mejoras económicas, en muchos casos, crea una nueva clase alta social de comerciantes e industriales que entra a competir con la aristocracia terrateniente que existía desde los inicios de la república. Isaac hace una crítica al envanecimiento y a la ostentación de los “nuevos ricos” que si bien provienen de un extracto humilde, una vez que tienen ascenso económico se sienten poderosos y se olvidan de sus orígenes. Esta crítica también se plantea, como ejemplo, en la película Historia Oficial (1985). El director argentino Luis Puenzo hace evidente el conflicto generacional e ideológico entre el padre exiliado español y republicano y el hijo argentino y coludido tanto con el gobierno militar como con los intereses económicos extranjeros. Dentro de la realidad histórica argentina, muchos de los miembros del gobierno militar tienen sus raíces en la clase trabajadora de las comunidades inmigrantes, como es el caso de Leopoldo Galtieri, hijo de inmigrantes proletarios, miembro de la Junta Militar y partícipe directo de la Guerra Sucia. La desarticulación inter-generacional debido a la influencia del capitalismo y su énfasis en el individualismo podría ser, según la novelística de Isaac, una de las causas de la falta de solidaridad nacional.
La narrativa isaacsiana pareciera demostrar el carácter inestable e inventivo en el que se fundan las clases altas, descendientes de inmigrantes quienes en su momento histórico llegaron a Latinoamérica para alejarse de la pobreza de sus lugares de origen. En otros términos, el país que se construye en la Argentina se basa principalmente en una clase trabajadora o pequeños comerciantes. Por ejemplo, en la novela de Isaac se representan los negocios (bares y restaurantes españoles) y las tradiciones deportivas y el entretenimiento popular (el futbol de los ingleses, el circo de los gitanos y el teatro y la música de los italianos) como manifestaciones culturales. Aunque nacen en los márgenes de la ciudad “oficial,” son luego apropiadas e incorporadas en el imaginario nacional argentino. Aunque la novela muestra a los grupos de inmigrantes obreros que conforman mayormente los estratos medios y bajos de la sociedad, también queda representado el inmigrante que “triunfa” en la sociedad argentina. En efecto, la idealización del exitoso inmigrante en el mundo capitalista conlleva al mito social del individuo autocreado: el self-made man. Si bien este mito está asociado con el capitalismo y el protestantismo europeo, en el caso de Latinoamérica esta imagen mítica es una copia que se construye como un paradigma del individuo ideal, de aquel inmigrante que logra hacer fortuna sin más armas que su trabajo y que logra cumplir el sueño de muchos inmigrantes: hacer la América. Para Isaac, el cambio en la mentalidad del ciudadano moderno no solo lleva a la agudización de la crisis económica del país sino también a una crisis de carácter político, social e incluso ético, institucionalizándose de esta manera, la corrupción. La crítica a los nuevos valores del capitalismo: el individualismo, el progreso personal, afán de fortuna y el consumismo alienante que desconectan al inmigrante de su pasado queda demostrada en las palabras del personaje griego Constantín Argiropos, convertido en un próspero industrial panadero:
“..me doy cuenta, por la forma como estoy ganando dinero, que haré
fortuna. Sé también que el dinero confunde, altera y hasta corrompe el
espíritu de la gente. Pero me he propuesto que, eso, no me suceda a mí,
para lo cual, al primer síntoma me bastará mirar la vitrina que se hallará
siempre ante mi vista. Me acordaré entonces del hombre aquel que dormía,
cuando llegó al país, en un rancho sobre un colchón de ramas y hojas compartido
a veces con hormigas y lagartijas” (211).
Si bien uno de los propósitos de este personaje es evitar que el dinero lo corrompa, lo confunda y lo envanezca, en esta cita también pueden verse diversos niveles de interpretación. En primer lugar, el conservar en una vitrina la sartén y el horno de lata simboliza la distancia entre su pasado proletario y su presente burgués. En segundo lugar, la exhibición de estos artefactos, a manera de espectáculo, lo hace trascender al personaje inmigrante en el tiempo ya que a través de estos símbolos de su origen, el inmigrante queda inmortalizado para las futuras generaciones por sus logros. Esta idea, de carácter didáctico, le sirve a Isaac para demostrar que la “ideal” forma de hacer fortuna es a través del trabajo y la frugalidad. Es decir, Isaac critica a las “nuevas” fortunas logradas, en muchos casos, por negocios ilícitos o acciones corruptas. Sin embargo, como lo muestra la novela, son pocos los personajes que “hacen la América” (en el sentido de hacer fortuna) si se compara con la gran masa inmigrante que construye la nación moderna vía la mano de obra barata. En tercer lugar, los símbolos que recuerdan los orígenes pobres se convierten en “cables de tierra” ya que le impedirían al inmigrante caer en la arrogancia que, muchas veces, causa el poder económico.
El hecho de que el escritor Arturo Cancela (1882-1957) represente una imagen simbólica parecida – una máquina de afilar – en 1922, en su cuento “El culto de los héroes”, demuestra que algunos de los recursos literarios expuestos en la novela de Isaac son una imitación estilística de un período que se intenta recrear. Siguiendo la discusión teórica de Jameson podría señalarse que este ejemplo demuestra que más que “representar” el pasado, Isaac “representa” las ideas y estereotipos del pasado por lo que se puede sugerir tanto una intertextualidad de textos como una recontextualización de la historia previamente contada. La siguiente cita: “un grupo pequeño de visitantes de mediana condición social, que tenían el culto de los ‘self-made-man’, se dio a buscar la célebre máquina de afilar a que se hacía referencia siempre que se aludía a los orígenes de la fortuna de don Juan Martín” (Cancela, 250) demuestra que el personaje del cuento de Cancela conserva la máquina afiladora como un souvenir porque ha “triunfado” sobre una sociedad extranjera. En este contexto, no es del todo extraño la representación de las clases medias quienes en su afán de cruzar la “orilla” de sus clases, no solo convierten ese “triunfo” en un símbolo ejemplar para el ascenso socio-económico sino también este símbolo despierta interés en la pequeña burguesía emergente, hecho que demuestra el desigual desarrollo del capitalismo aún entre las capas medias. Como se puede apreciar, el ejemplo paradigmático del self-made man, aquel hombre que – usando las palabras de Gino Germani – “realizó personalmente el trámite de uno a otro nivel social” (224) es también una figura importante en la narrativa de principios del siglo XX lo cual representa la movilidad socioeconómica producida en algunos sectores de la sociedad argentina. Según Germani, las primeras décadas del siglo XX son “el período de más intensa movilidad social – probablemente desde el último veintenio del siglo pasado” (224); sin embargo, en esa etapa histórica se ve la problemática que acarrea la movilidad social en algunos inmigrantes ya que una vez ubicados en su nueva categoría social representan dos posiciones contradictorias: aceptación y rechazo al grupo étnico y social al que pertenecen.

NARRATIVA DE DIÁSPORA, IDENTIDAD NACIONAL Y DISCURSO NACIONALISTA

Hasta el momento se ha planteado la configuración de la inmigración europea y no europea como parte fundamental de la nación argentina. Sin embargo, cabría ahora analizar la forma en la cual interactúa, en la novela de Isaac, la narrativa de la diáspora, el discurso nacionalista literario y la identidad nacional. En primer lugar, la representación de la experiencia de la diáspora de principios del siglo XX le permite recrear al autor un período histórico fundamental tanto del flujo inmigratorio como del avance capitalista. La novela representa la llegada de la mano de obra excedente extranjera que posteriormente conforma la clase trabajadora y las capas medias argentinas. Es decir, la importación del capital humano, representada en la novela, es una imagen metafórica ya que el inmigrante se convierte en una pieza que fácilmente se desplaza con la expansión capitalista. A la vez, la novela redefine la estructura socio-económica de la nación argentina poniendo énfasis en la versión del propio inmigrante marginal. En segundo lugar, con cierta semejanza a la novelística latinoamericana decimonónica de carácter nacionalista, la narrativa de Isaac plantea un discurso nacionalista que intenta exaltar la conformación del pueblo argentino, desde la perspectiva de “los de abajo” y de una manera pluriculturalista.
En la era de la globalización, el discurso nacionalista podría estudiarse – utilizando el término de Noé Jitrik, como una “pieza de museo.” Sin embargo, a pesar de que el discurso nacionalista convencional podría estar en “decadencia,” hay “residuos y resonancias” que han permanecido aún en épocas de globalización. Para Jitrik, “el ser ‘Argentino’ es decirlo todo: nada más necesita ser agregado. El ser descrito como tal es una suma de esencia y de existencia – el adjetivo sintetiza certidumbre y el pasado, garantiza los vínculos, se defiende de la incertidumbre, y por ende limita los campos. Por el contrario, el ‘no ser’ definido a través de la exclusión, es una amenaza y debe ser suprimida sino directamente eliminada” (152-153). En base a lo expuesto por Jitrik, se podría precisar que el discurso nacionalista es vulnerable en tanto ha ido moldeándose según los proyectos políticos. Así, se puede señalar, por ejemplo, que mientras que el discurso nacionalista étnico decimonónico se plantea como un proyecto político durante el proceso de formación de la nación en el que el sujeto nacional se construye desde una ideología europeizante y positivista que excluye, en muchos casos, a la población nativa, a mediados del siglo XX, Juan Domingo Perón (Primer Mandato: 1946-1952, Segundo Mandato: 1952-1955 y Tercer Mandato: 1973-1974) instaura un discurso nacionalista popular que implica la nacionalización de los recursos naturales tomando distancia de los modelos extranjeros e intentando, de esta forma, crear una identidad propia “nacional.” En la era contemporánea, pos-positivista, el discurso nacionalista toma diferentes posturas. En la década de los setenta y durante la dictadura militar se establece un nacionalismo de corte fascista, ultra conservador que se caracteriza no solo por la imposición de los valores tradicionales sino que también implica la militarización de la nación que reprime las libertades de sus ciudadanos. En la etapa pos-dictatorial, el proyecto nacionalista literario, representado en la novela de Isaac, demuestra determinadas especificidades. En primer lugar, intenta la reconfiguración de una nación que ha quedado destruida social, económica y políticamente. Para ello, recupera la memoria de las colectividades de inmigrantes pobres y destaca los valores que, según Isaac, deberían ser instaurados en la reconstrucción nacional. En segundo lugar, reivindica la multiplicidad de las bases sociales, económicas y culturales de la nación argentina. De tal forma, la revisión histórica del concepto del nacionalismo permite redefinir la nación como una comunidad que comparte la misma identidad cultural o histórica cuyos miembros “descienden de los barcos.” Podría establecerse que el nacionalismo contemporáneo que Isaac propone mantiene los símbolos “tradicionales” como es el lenguaje, las creencias religiosas, el espacio geográfico compartido, pero reconoce las raíces étnicas de manera más amplia e inclusiva. Se trata, por lo tanto, de una noción idealista de la nación ya que el fenómeno de la inmigración es un proceso dinámico que produce una constante exclusión de los “recién” llegados; si bien la novela de inmigración, como una dimensión plana, intenta conciliar a “turcos, judíos, gringos y gallegos,” la realidad social es mucho más compleja ya que las diferencias étnicas, religiosas, sociales y culturales, en muchos casos, son irreconciliables.
En síntesis, la traumática experiencia de la dictadura militar, la ruptura de la confianza de las relaciones interpersonales y del orden social que se basa en el principio de derecho, causan que el novelista contemporáneo cuestione las bases de la identidad nacional argentina. Si el nacionalismo, como tal, es un profundo sentimiento de solidaridad entre ciudadanos, se puede mencionar que en su intento por exaltar un nacionalismo cultural (similar al que surge a principios del siglo XX) Isaac recupera la memoria colectiva de las comunidades inmigrantes con diferentes propósitos. En primer lugar, pareciera ser que el discurso nacionalista multicultural, planteado por Isaac, demuestra la necesidad de un cerrar filas ante el imperialismo norteamericano que colaboró estrechamente con la dictadura militar. El regreso de las bases identitarias demuestra tanto la trayectoria de la nación argentina como la reafirmación de una historia local que ayudó a forjar la nación en un ambiente relativamente democrático y pluricultural. En tal sentido, queda demostrado que a pesar de que el concepto “globalizante” apunta hacia la “mundialización cultural,” el escritor argentino demuestra que aún se puede apelar al discurso nacionalista contemporáneo para lograr la cohesión social argentina, y para ello utiliza las fronteras territoriales y culturales para establecer los límites de la nación argentina. En segundo lugar, al exaltar Isaac los valores del inmigrante marginal, intenta dirigir su mensaje a las nuevas generaciones de ciudadanos argentinos, con herencia extranjera y raíces inmigrantes que, en muchos casos, pueden desconocer la “fundación” de la nación moderna; una historia que, según Isaac, no debe ser olvidada.

CONCLUSIÓN

Tras el trauma de la dictadura militar surge en la Argentina el cuestionamiento de lo que es la nación argentina y del por qué la Guerra Sucia. Por tal motivo, las representaciones literarias parecen ser un modo de re-construcción social. Para Isaac, los procesos identitarios se vuelven prioritarios centrando su narrativa en un período representativo del flujo inmigratorio y del “boom” argentino. Parafraseando las palabras de Marshall Berman, el retornar a nuestras propias raíces modernas nos puede ayudar a encontrar el arraigo de un pasado personal estable y coherente no solo para un crecimiento económico sino también un crecimiento en términos de experiencia, placer, conocimiento y sensibilidad. El novelista argentino – a través de la literatura – intenta establecer no solo una estrecha relación entre el pasado y el presente sino también conectar la vida de miles de personas que son parte de la nación argentina y que por diversos motivos han perdido el vínculo con las raíces de su propia historia. Para lograr la unidad nacional, planteada por Isaac, se hace necesario en primer lugar reconstruir las identidades nacionales que surgen a partir de principios del siglo XX con el propósito de representar los lazos en común que unen a miles de inmigrantes que llegan a “hacer la América”; sin embargo, el uso de la nostalgia y la utopía, como ejes estructuradores de la novela de Isaac, demuestra la imposibilidad de representar una “real” homogeneización socio-cultural en la nación argentina.
En el “proceso de modernizar la historia,” según las palabras de Lukács, Isaac entabla un diálogo implícito entre su ambiente personal y la situaciones que se desarrollan en el texto del autor. De esta manera, a través de la novela se podría establecer una comparación y un contraste entre el mundo real en que vive el autor y la percepción de una realidad histórica que se narra en la novela. Este ejercicio literario estaría dirigido a crear conciencia social y evitar la “traición” a las raíces a través del olvido voluntario tras haberse logrado ascenso socio-económico en la sociedad argentina. El hecho de que se reivindique a “los de abajo,” pone en evidencia la necesidad de demostrar que la base de la Argentina moderna se encuentra en su clase trabajadora y si se considera el tiempo histórico en que escribe Isaac, se puede determinar que es este grupo humano - que construyó el país - el más victimizado durante la dictadura militar. En otras palabras, se podría concluir mencionando que al haberse socavado a la clase obrera argentina durante la dictadura militar se infligió sobre la estructura social, económica y cultural del pueblo argentino.
El autor recrea un espacio utópico, una imagen construida de un período histórico que oculta la historia de violencia y discriminación que ha existido en la historia argentina; sin embargo, el uso del pensamiento utópico como estrategia narrativa podría no solo servir de crítica al presente sino también crear la ilusión de un “mundo posible” al que sólo tiene acceso la literatura. Siendo la construcción de la solidaridad y la unidad nacional uno de los principales objetivos del texto de Isaac, podría determinarse que la novela propone representar una aparente armonía étnica y cultural como base para un mejor futuro.

Bibliografía

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Press, 1966.

Investigadora peruana, docente en Lebanon Valley College (Annville, PA).

Colectividades Argentinas

Estampita inmigrante

(Tango)

Recitado, con fondo musical.

Estampita inmigrante
de primera oraciòn,
con mi viejo llegando
a mis patios de amor.
Rajadura de un tiempo
de parrales al Sol,
moscardones verdosos
veraniego color.
Estampita inmigrante
de una tierra mejor,
de futuro inmaduro,
sin mañana de horror.
Estampita inmigrante,
Estampita,
Canciòn…

Aquel triste
judìo del violìn
que afinaba
la cuerda en camiseta,
aquel turco
vendiendo la “Beineta”
por un mango
y de yapa un chupetín.
Aquel gringo
nostàlgico sin fin,
que a la mamma
rezaba en canzonetta
y el gallego
de alambres en la jeta
que adobaba
la pizza con ajì…

II

Son cuatro amigos del barrio
estampita de inmigrantes,
veteranos del aguante,
laburantes…
solidarios.
Son cuatro amigos del barrio
que crecieron con mi viejo.
dejàndonos el espejo
de su ejemplo
y de su amor.
Iguales aunque distintos,
Alma y sangre de mi barrio
botellòn de vino tinto
puro, con soda o limòn.

I Bis

El espejo
refleja aquel perfil
del rusito
sin pelos en la jeta,
muerde el tano
la pizza en camiseta
y el gallego
nos pasea por Madrid.
El turquito
dormita en el violìn
y en el tango
se mezcla la cuarteta.
Cuatro amigos
se abrazan en la puerta
del boliche
que cierra y va a dormir.

Pedro Colombo es autor de los tangos: “Purreteando” (con Susana Mir y Enrique Quagliano); “Amor que baila y se va” (con Susana Mir y Edgardo Fernàndez Echetto), “Llanto cartonero” (con Susana Mir y Edgardo Fernàndez Echetto); “Obrero bandoneòn” (Con Marcelo Costa); “Manolo” (con Juan Carlos Costa”), entre otros y de los libros “El Dios Insistente” (Editorial De los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2006) y “Roberto Rufino. Su vida y su obra” (Editorial Corregidor. Buenos Aires. Año 2010), junto con Perla Lorenzo de Rufino. Interpretaron mis temas la Orquesta Tìpica Marabù (cantor Carlos Rulfi), El Trìo La Plata (Costa-Tarducci y Amieva, cantor Marcelo Costa), Los bandoneones de Saladillo (Cantante Susana Mir) y la Orquesta de Edgardo Fernàndez Echetto (grabado y cantado por Susana Mir). Antecedentes: Licenciado en Periodismo (UNLP, 1969); Curso de Cancionìstica en SADAIC, año 1971/72 con Homero y Virgilio Expòsito.
Otras referencias: Obras editadas en las Antologìas siguientes: “Vuelta a la luz” (Editorial Amaru, Lanus, 1983); “Desde el Boliche Ricardo”, Ediciones Florida Blanca, La Plata, 1984); “Copayverso” (prologo de Roberto Talice, Ediciones Marines 1985, La Plata); “Paisaje humano” (Ediciones Nubla, Tèmperley, 1996); “Tango. Letristas Platenses. La Comuna Ediciones. Año 2000). “Terreno literario” (Editorial De los Cuatro Vientos, Buenos Aires 2005) y “Poetas y Narradores Contemporàneos” (Editorial De los Cuatro Vientos. Buenos Aires, año 2009).
Distinciones: Casa del Tango La Plata; SADE; Asociaciòn de Escritores y Publicistas Catòlicos; Comisiòn Arquidiocesana para la defensa de la Vida Humana; Asociaciòn Cristiana de Jovenes; FUNDARTE, Instituto Nuestra Señora y Comisiòn de Poetas Linqueños; De los Cuatro Vientos, etc.

Colectividades Argentinas

INMIGRACION Y LITERATURA: EL VIAJE

Presentación por Liliana Cazorla, Pía Lezama y Sebastián Jorgi
Museo RocaVicente López 2220, CABA
8 de septiembre, a las 19 hs
El tema del viaje es un tópico reiterado en la literatura universal. El escritor y periodista Rubén Benítez, autor de la novela de inmigración La pradera de los asfódelos, manifestó cuando lo entrevisté: “Ulises es tal vez literariamente el primer emigrante que sueña con el regreso a su entrañable tierra. Lo detienen los cantos de sirena y la magia de Circe”. Al igual que el griego, “el inmigrante europeo también partió y cayó en las mismas redes. El viaje o “nostos” griego, enlaza con la nostalgia, el dolor del regreso” (1).
En las páginas que leí, encontré la evocación de la travesía vista no sólo como material literario, sino también como un momento de la vida propia o de los mayores que se desea reflejar, para dar testimonio y rendir homenaje a tantos seres que buscaron en otra tierra lo que en la suya no encontraban.
en venta en la Librería del Centro Gallego
Belgrano y Pasco CABA

http://www.monografias.com/trabajos11/elviaj/elviaj.shtml

Inmigraciòn y Literatura, acerca de MGR

Entrevista de VICTORIA EGLAU

corresponsal para la Radio Nacional e Internacional de Alemania (Deutschlandradio y Deutsche Welle), con motivo de la Feria del Libro de Frankfurt.
Literatur mit fremdenfeindlichen Tendenzen

Bereits Ende des 19. und Anfang des 20. Jahrhunderts, als Neuankömmlinge aus Europa Argentinien geradezu überschwemmten, wurde über die Einwanderung geschrieben. Die Literaturwissenschaftlerin María Gonzalez Rouco: “Es erschien damals viel Literatur mit fremdenfeindlichen, immigrations-kritischen Tendenzen. Es kamen ja sehr viele Menschen, alle mit ihren eigenen Sitten und Gebräuchen…

http://www.dw-world.de/dw/article/0,,6029133,00.html
acerca de MGR

EL VIAJE

Presentación portada IyL.jpgpor Liliana Cazorla, Pía Lezama y Sebastián Jorgi.

Museo Roca
Vicente López 2220, CABA

8 de septiembre, a las 19 hs

El tema del viaje es un tópico reiterado en la literatura universal. El escritor y periodista Rubén Benítez, autor de la novela de inmigración La pradera de los asfódelos, manifestó cuando lo entrevisté: “Ulises es tal vez literariamente el primer emigrante que sueña con el regreso a su entrañable tierra. Lo detienen los cantos de sirena y la magia de Circe”. Al igual que el griego, “el inmigrante europeo también partió y cayó en las mismas redes. El viaje o “nostos” griego, enlaza con la nostalgia, el dolor del regreso” (1).
En las páginas que leí, encontré la evocación de la travesía vista no sólo como material literario, sino también como un momento de la vida propia o de los mayores que se desea reflejar, para dar testimonio y rendir homenaje a tantos seres que buscaron en otra tierra lo que en la suya no encontraban.

http://www.monografias.com/trabajos11/elviaj/elviaj.shtml

en venta en la Librería del Centro Gallego
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