Inmigración y Literatura

vida cotidiana en la Argentina (1810 - 1960)

 

Archivo de Noviembre, 2009

Feria de Escritores y Editores

 

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en la Biblioteca Nacional

Rumbo a Frankfurt 2010

28 de noviembre de 2009
a partir de las 14hs explanada de la biblioteca
Las Heras y Austria, recoleta CABA

En los últimos años un incipiente movimiento cultural de escritores/as, editores/as y editoriales independientes vienen generando alternativas novedosas -a las conocidas por la “industria editorial”- produciendo, difundiendo y distribuyendo desde otra perspectiva en términos de implicancia territorial, colaboración entre editoriales, propagación de autores noveles a la escena de la literatura contemporanea, rescate y traducciones de autores, etc.
La Biblioteca Nacional propone una jornada-encuentro-feria de editoriales y escritores con el propósito de reconocer el camino transitado y como forma de promover la lectura y la nueva producción literaria.
El encuentro se llevará a cabo el próximo sábado 28 de noviembre, desde las 14 horas en la explanada de la Biblioteca Nacional. Durante toda la jornada habrá exposición y venta de los diferentes materiales producidos por más de 40 emprendimientos editoriales. En simultáneo se realizarán debates sobre la actualidad del libro, un ciclo de cine curado especialmente para este día y, a modo de cierre, contaremos con la presentación de diversos grupos de música.

Feria
La feria está convocada a partir de las 14 hs. y hasta las 22 hs., en la Explanada de la Biblioteca Nacional. Está confirmada la asistencia de más de 40 editoriales y editores independientes, que exhibirán y pondrán a la venta sus producciones editoriales. Participarán las siguientes editoriales:

Editorial de la Biblioteca Nacional, Le Ind., Ediciones La Cebra,
Ediciones Ubik, Editorial “En el aura del sauce”,
)El Asunto(, Editorial Casi Incendio La Casa, Cooperativa de Trabajo La Vaca,
Editorial Las Cuarenta, Nueva Editorial Creativa, Editorial Mil Botellas,
Editorial Mansalva, Editorial Escondete,
Ediciones Encendidas, Editorial Cospel Cosa Mostra,
Editorial El Colectivo,Ediciones Kuyen, Editorial Entropía,
Editorial Cactus, Editorial Terramar, Editorial Gog y Magog,
Editorial el 8º loco, Editorial Milena Caserola, Proyecto Vox,
Colección Chapita, Editorial Herramienta, Editorial Gorla,
Editorial Pornocasto, Editorial Tinta Limón, Editorial TirNanOg, Revista Vos Populix,
Ediciones Deveret, Editorial Caja Negra, Editorial Recula,
Editorial Funesiana, Revista Pulsar, Revista La Maldita,
Editorial Editorial Casa Nova, Editorial Malón,
5 Pantalones, 100 km, Nulú Bonsái, El Andariego y No Hay Vergüenza Ediciones.
Madreselva, Editorial Colectivo Cósmico,
Ioshua, Ezequiel Ábalos Editor, Matías Kocens,
Alejandro Vilas, María Garro, Belleza y Felicidad,

Conferencias

14:30 hs.
Hacia Frankfurt 2010, por Editorial Milena Caserola.

15:30 hs.
Presentación de los libros Sobre árboles y Madres de Patricio Marchant, y La difunta ceniza de Jaques Derrida Presentados por el editor Cristóbal Thayler
de Editorial La Cebra.

16:30 hs.
Encuentro debate sobre la Ley del Libro, Organiza por la Biblioteca Nacional.

17:30 hs.
Derechos de Autor, derechos del lector, una introducción al copyleft. Panelistas: Facundo García, Natalia Ortiz Maldonado, Marilina Winik. por la Editorial )El Asunto(.

Cine: 14 a 19hs
La programación de las proyecciones estará a cargo de La Nave de los Sueños, quienes realizaron una selección de cortos especialmente para esta jornada. En el marco de este ciclo, habrá presentación de las películas con la presencia de los autores, así como entrevistas públicas con los mismos.

Música
Durante la tarde vamos a contar en la Explanada de la BN con la musicalización con vinilos y cds de Ezequiel Ábalos.

A partir de las 18 hs se van a presentar diferentes grupos de música, también en la Explanada. Entre los confirmados están:

Club Artístico Libertad
Alvy Singer
Rubin
Pablo Grinjot
Mariana Bianchini
Tomi Lebrero
Pablo Cartaginese

También en la Explanada se realizará una exposición de trabajos del Colectivo de comunicación y recursos contra hegemónicos Iconoclasistas y posteriormente proyecciones a cargo de la de la Cooperativa de fotógrafos Sub.

màs información: www.bn.gov.ar

Colectividades Argentinas

Carmela Isabella

7f4571fea187343f9fef249c72f5a57c.jpgCarmela Isabella nació en Italia. Pasó su primera infancia en Salta, radicándose en Lanús, donde vive actualmente. Tiene en su haber la edición de los libros: Día de Cristal (cuentos) y Esencias (poesía) Edit. Tierra Firme. Inéditos: Camiones Vacíos (cuentos), Morada Azul (poemas). Además de folletos y publicaciones en diferentes medios nacionales e internacionales. A su vez incursionó en el periodismo, trabajando en varios diarios y revistas. Fue directora de su propio periódico: Protagonismo Humano.
(información de prensa)

Inmigrantes y Exiliados Destacados

MI VIEJO EL ITALIANO

Alla por el año ´20
vino de un puerto lejano
con un monton de ilusiones
y un pasaporte en la mano
en un papel mal escrito
la direccion de un paisamno
asi llego a bs as
mi viejo que era italiano

italiano, que misterio hay en tus manos
que cuando tocas la tierra
florecen los verdes cantos
italiano,gladiador de sangre ardiente
que esta tierra se enriquece con el sudor de tu frente

en esta tierra vendita
encuentro paz y trabajo
y le fue tan bien la cosa
que hasta mi abuelo se trajo
despues conocio a mi madre
formo un hogar bien de tanos
y alla en el barrio de flores
nacimos los tres hermanos

italiano, que misterio hay en tus manos
que cuando tocas la tierra
florecen los verdes cantos
italiano,gladiador de sangre ardiente
que esta tierra se enriquece con el sudor de tu frente

italiano, que misterio hay en tus manos
que cuando tocas la tierra
florecen los verdes cantos
italiano,gladiador de sangre ardiente
que esta tierra se enriquece con el sudor de tu frente

CACHO CASTAñA

http://www.justsomelyrics.com/190730/Cacho-Casta%C3%B1a-Mi-viejo-el-italiano-Lyrics

Colectividades Argentinas

María D’Alessandro

72c53501cb40b3248ed79b06f2b17504.jpgMaría D’Alessandro nos invita a visitar su blog, la página del Grupo Folclorístico “Abruzzo” del Círculo Recreativo Abruzzese de Berazategui (provincia de Buenos Aires).
Ella se presenta con estas palabras:
“Nací en Italia, en el pueblo de San Vito Chietino (provincia de Chieti). Mi primera lengua fue el dialecto abruzzese. Me la enseñaron mis padres: Anna Di Paolo y Oliviero D’Alessandro y lo conservè a través de mi madre. Desde pequeña vivo en Argentina, primero en el Gran Buenos Aires (sur) y desde hace tiempo en la Ciudad Autonóma de Buenos Aires”.

http://www.abruzzeses.blogspot.com/

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Melville Sewell Bagley

CORCHOS & BOTELLAS
Marca registrada

——————————————————————————–
Con sólo decir Hesperidina, se respira un perfume de antaño, a tono con la edificación de la antigua Farmacia de la Estrella, hoy perteneciente al Museo de la Ciudad, donde se la elaboró por primera vez. Justamente en ese lugar y en el año de gracia de 1864, Melville Sewell Bagley, un joven estadounidense que desembarcó en la Argentina para dejar atrás los horrores de la guerra civil que envolvía a su país, creó una nueva bebida, la Hesperidina, cuyo nombre probablemente deriva del mitológico Jardín de las Hespérides.

leer toda la nota de Diana Castelar:

http://edant.clarin.com/suplementos/ollas/2009/11/18/o-02042994.htm

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Antonino Mastellone

La Serenísima, calidad desde el origen

Desde sus mismos orígenes La Serenísima siempre se preocupó por que los productos lleguen al consumidor con toda la calidad original.

Don Antonino Mastellone, fundador de la empresa, nació en Piano di Sorrento, un pequeño pueblo de Nápoles el 12 de diciembre del año 1899. Siguiendo la ?tradición quesera? de su familia, primero viajó a Milán para aprender nuevas técnicas para la elaboración de quesos y luego, en 1922 se fue a trabajar a la quesería de la ciudad de Sassari, en Cerdeña, egresando de ella con el título de técnico en quesería.
Alentado por los relatos que recibía de un amigo de su pueblo que había viajado a la Argentina, Antonino llegó a estas tierras en 1925. Comenzó como técnico en una industria láctea de Junín, provincia de Buenos Aires, para luego ingresar a trabajar a un frigorífico, cuyo dueño había nacido en el mismo pueblo de Nápoles que la familia de Dn. Antonino, por lo que conocía la actividad que ellos desarrollaban en Italia y los títulos que sobre la elaboración de quesos poseía don Antonino. Esto lo llevó a ofrecerle en préstamo una casa que tenía en la localidad de General Rodríguez, para que instalara en ella una quesería en la que podría poner en práctica estos valiosos conocimientos técnicos.
Así a principios del año 1927, don Antonino Mastellone, se trasladó a General Rodríguez, sumando al poco tiempo a su hermano José. De esta manera los hermanos Mastellone comenzaron la elaboración de mozzarella, ricotta y provolone, tipos de queso poco difundidos hasta ese momento en nuestro país. El 29 de octubre de 1929, y luego de varios meses de noviazgo, contrae matrimonio con Dña. Teresa Aiello, perteneciente a una familia vecina de los Mastellone Antonino en Italia. Esta unión marcó la piedra fundamental en el origen de La Serenísima: Doña Teresa sumó su potencia y empuje al espíritu inquieto y visionario de don Antonino, lo que dio lugar a la nueva empresa. Por esta razón, y más allá de los antecedentes ya mencionados, se considera oficialmente la fecha de esta unión matrimonial como fecha de fundación de La Serenísima.

La empresa

Los comienzos fueron duros para la incipiente empresa. Así en sus principios, los productos elaborados por los hermanos Mastellone se vendían casa por casa, especialmente entre la colectividad italiana y algunos comercios, que recién empezaban a vender productos casi desconocidos en la dieta de los argentinos de aquella época. Así don Antonino transportaba en tren los numerosos y pesados bultos hasta la estación Once, para luego distribuir a pie o en tranvía, y a través de los ya poblados barrios de la Capital Federal, los productos que elaboraba a 52 kilómetros la ciudad.
Como sucede en la mayoría de las empresas de origen familiar, los hijos se fueron incorporando desde temprana edad. Así su primer hijo, Pascual, comenzó a acompañar al hermano de don Antonio, José, en el reparto de los productos. El denodado esfuerzo de años, hizo que don Antonino inyectara sangre nueva en la empresa, debido a ello decidió formar la primera sociedad de responsabilidad limitada que registra la empresa, denominada La Serenísima SRL, con un capital de 40000 pesos, constituyéndose la misma en el año 1942.
El nivel sostenido de crecimiento que llevaba la empresa motivó el aumento de la confianza de los tamberos de la zona de Gral. Rodríguez, quienes diariamente entregaban su producción a la empresa. Ello a su vez generó un aumento en la actividad, lo que obligó a aumentar el número de operarios. Hacia fines de la década del ?40 y principios de la del ´50, la compañía evoluciona a un ritmo constante. Con el paso del tiempo se incorporan nuevos métodos y técnicas que exigen los nuevos tiempos; se profundiza de esta manera el control de la leche para mejorar su calidad, otra constante de la compañía. Se realizan los primeros análisis para comprobar el tenor graso y acidez de la materia prima, a la vez que se va mejorando la entrega del producto por parte de los tamberos.
La desaparición física de don Antonio en 1952 no hizo olvidar la convicción que sus enseñanzas y ejemplos habían dejado. Fue de esta manera que la dirección recayó por decisión de Dña. Teresa en el hijo mayor, Pascual, cargo que asumió apenas fallecido su padre, siendo acompañado por sus hermanos Victorio, José y Mateo.

La evolución

Coincidiendo con la determinación de volcarse a la pasteurización de la leche fluida para adecuarse a la reglamentación de consumo decretada a finales de 1960 en la Capital Federal; la empresa dio un giro fundamental al iniciarse en la producción de leche pasteurizada. Así, las botellas de leche pasteurizada ?La Serenísima? hicieron su primera aparición en los barrios de Buenos Aires el 1° de enero de ese mismo año 1961.
La constante evolución hizo que la empresa fuera adoptando nuevas herramientas de gestión para mejorar permanentemente los parámetros de calidad de la leche que utilizaba para la elaboración de sus productos. Así desarrolla la figura de ?Inspector de Tambos? que mantiene contacto permanente con los productores a fin de garantizar la higiene en sus establecimientos, también creó el laboratorio microbiológico, con el cual se controlaba y verificaba la calidad de la leche producida. Fue la primera empresa del país en informar diariamente el tenor graso de la leche a sus productores con el fin de tener un mejor control de la materia prima y reemplazó la botella por el sachet, asegurándole la llegada al consumidor de un producto inviolable.
A inicios de la década del ?70, impulsó el primer ?Programa Privado de Promoción de la Actividad Lechera?, lo que permitió triplicar en ocho años la productividad de los tambos remitentes, a fin de contar con un adecuado aprovisionamiento de materia prima a lo largo del año, especialmente durante aquellos meses de invierno de baja producción. Llegando a los ´80 impulsó la creación de la categoría de leche seleccionada en el Código Alimentario Argentino, impuso el sello de calidad LS con el que distinguió a un grupo de productores de avanzada que cumplían con exigencias de calidad internacional, y fue la primera empresa de la Argentina que informó a los productores sobre los sólidos no grasos de la leche. Hacia finales de esta misma década introdujo la tecnología de los probióticos en forma masiva, creando la leche cultivada y otros productos de gran beneficio para la calidad de vida.
Ya en los ´90 fue la primera empresa láctea del país que comenzó a pagar por proteína de leche, estableciendo un nuevo estándar de calidad para la leche. También agregó a la leche fluida, yogur, leche en polvo y postres el sulfato ferroso en forma microencapsulada, un desarrollo exclusivo de la empresa, sin alterar las características propias de cada producto, a fin de paliar la deficiencia nutricional de este elemento. La estrategia innovadora de la compañía no se detuvo, fue así que introdujo en la leche cultivada y yogures el Lactobacilus GG, el probiótico más reconocido a nivel mundial por sus propiedades benéficas para la salud. También lanzó al mercado la leche Ultrapasteurizada, que puede mantenerse refrigerada y cerrada hasta 25 días, sin perder sus cualidades nutricionales.
Hacia finales de los ´90 culmina el proceso de reconversión de productores iniciado en 1982, por el cual impulsó la incorporación de tecnología para enfriar la leche en el tambo. De esta manera 100% de la leche que recibe la empresa es enfriada en el mismo tambo. También fue la primera marca de la Argentina que certifica durante las 24 horas del día, los 365 días del año, que un instante antes de la pasteurización la totalidad de la leche y no su promedio, contenga menos de 100.000 bact./mil. Este parámetro, similar o superior al de los países más desarrollados en lechería, es muy importante, porque la pureza está determinada por el recuento de bacterias. A menor cantidad, mayor pureza, a ello debe sumársele el hecho que se convierte en la única marca cuyos productos son elaborados con leche proveniente de tambos oficialmente libres de brucelosis y tuberculosis.
Todos estos hechos sucedidos a lo largo de la historia de la empresa, no hacen más que señalar que la valoración de marca con la que los consumidores distinguen a La Serenísima se relaciona directamente con una filosofía de trabajo por la calidad y la innovación que ya lleva más de 70 años.

El porqué del nombre La Serenísima

El nombre La Serenísima proviene de la escuadrilla de aviones de guerra que comandaba el poeta italiano GabrielleD”Anunzio durante la I Guerra Mundial, denominada “La Serenissima” -en su origen italiano con doble “s”-.
Un 9 de agosto de 1918, el poeta al mando de su escuadrilla sobrevoló Viena, capital del entonces Imperio Austro-Húngaro, con la misión de bombardearla, pero en cambio lanzó sobre la ciudad miles de panfletos en favor de la paz.
Fue esa heroica acción la que ganó la admiración del joven Antonino Mastellone -que en esa época estudiaba para convertirse en maestro quesero-, quien se prometió a sí mismo que el día que tuviera algo propio lo bautizaría con el nombre de esa escuadrilla.
Esta promesa pudo cumplirla cuando en 1929, produciendo ricotta y mozzarella, fundó La Serenísima; nombre que encierra una gran carga afectiva y una profunda admiración por la Paz.

Empresas - Perfiles
2002-07-03

http://www.e-campo.com/?event=news.print&id=8B735EFC-5201…

Inmigrantes y Exiliados Destacados

HERENCIA SEFARDI

 

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por Luis León
CIDICsef

Panelistas: María Cherro de Azar, Ricardo Feierstein

Breve Lectura “Humor en Judeo Español”
José Mantel

Canciones Sefaradíes Tradicionales
Jorge Mehaudy

Lunes 23 de noviembre, 18:30 hs.
Biblioteca Nacional
Agüero 2502 - Sala Augusto Cortázar / Nivel II - CABA

Colectividades Argentinas

CUATRO ESCRITORAS JUDEO-ARGENTINAS

ENTRE LA TRADICION Y EL MUNDO ACTUAL

El propósito de este ensayo es convocar a cuatro escritoras argentinas de origen judío que publicaron una novela cada una entre los años 1999 y 2006. No se trata de realizar comparaciones o exhaustivos análisis literarios; la propuesta es hallar elementos característicos judíos que permitan señalar tendencias dentro de esta rama específica de la literatura. De acuerdo al año de publicación de la obra a considerar, las cuatro autoras son: Manuela Fingueret, Paula Margules, Alicia Steimberg y Silvia Plager.

HIJA DEL SILENCIO, Manuela Fingueret

En la novela “Hija del Silencio”, publicada en 1999, Manuela Fingueret describe la prisión de Rita, la protagonista, en un centro clandestino de detención durante la dictadura militar argentina de 1976-1983. Encapuchada, desde su celda inmunda, evoca, sin orden preciso, su niñez, adolescencia y juventud. Y a la vez, con unos pocos datos aportados por su madre, llamada Tínkele, en idish, entre medias palabras y largos silencios (aludidos en el título de la obra) más algunos objetos que Rita encuentra casi por azar, entre los que se cuenta una Estrella de David amarilla, reconstruye su vida en Minsk, el campo de Terezin y finalmente Auschwitz, durante la Segunda Guerra Mundial, además de iniciarla en el estudio del Holocausto (139-40). De modo que la Shoa adquiere un presente perturbador ya que Rita asimila su encierro al que debió soportar su madre, estableciéndose un paralelismo entre ambas situaciones extremas.
Pero no solamente Tínkele se revela como la figura central en la mitología personal de Rita; aparecen también sus abuelas Jasia y Rivka, asimismo víctimas de la Shoá, y de modo emblemático Eva Perón, integrada a la imagen luchadora de su abuela y madre (17), una mujer a la que no le dejaron concluir su destino (20) y que despierta su militancia revolucionaria. Su obsesión, entonces, al abrazar la causa, es convertirse en heroína, en vengadora de Tínkele (33).

BRUJULA AL SUR, Paula Margules

En junio de 2000, la editorial Emecé publicó la novela ganadora de su prestigioso certamen literario, titulada Brújula al Sur, de la escritora Paula Margules.
Con un trasfondo de violencia, corrupción y muerte, la novela registra la amistad entre tres hombres, dos que rondan los cuarenta años y el otro, mayor, a quien llaman el Viejo o el Abuelo. Uno de los más jóvenes es David Soifer que con el anciano, Víctor o Victorio, comparten su origen judío; en tanto, Walter Villegas, periodista de profesión, no lo es.
Brújula al Sur se inicia con la misteriosa muerte de Villegas, quien cae de un piso 13. Quienes lo conocían no dudan de que la muerte fue un homicidio, cometido por la persona para quien trabajaba escribiendo comentarios elogiosos sobre sus actividades públicas, que ocultaban la verdadera naturaleza de sus operaciones. Aparentemente, Villegas, de manera consciente o no, empezó a acercarse demasiado a los afanes de su patrón.
Entre los papeles que dejó, aparece un texto que es un rápido recorrido de la historia argentina. Este relato, o mejor dicho relación, abarca en la obra de Margules unas cincuenta páginas, y lleva por título: “Breve historia de un país contradictorio. Que sería divertida si no dieran tantas ganas de llorar”, y abarca desde el Virreinato del Río de la Plata hasta las elecciones presidenciales de 1999. No sólo se refiere a política o economía, sino que incluye una amplia gama de sucesos culturales, sociales y de la vida cotidiana, escrito en un tono despojado de solemnidad y con observaciones sumamente agudas por parte de la autora que revelan su pertenencia al judaísmo.

LA SELVA, Alicia Steimberg

En noviembre de 2000, Alicia Steimberg presentó la novela “La selva”, que narra la vida de Cecilia, una mujer que se acerca a los sesenta años, y que tras soportar momentos muy difíciles parece haber encontrado el amor y la seguridad en un hombre que conoce en forma casual en un spa brasileño, donde ha sido exiliada para recuperarse física y espiritualmente del terrible agobio que ha significado lidiar con un hijo adicto a las drogas.
Cecilia ha tenido una vida difícil. Un matrimonio malogrado le deja dos hijos, Francisco y Tomás, que viven en Europa. Una segunda chance para alcanzar la felicidad viene de la mano de Dardo, un ingeniero que es padre de Sebastián, estudiante aplicado de Medicina. De esa unión nace Federico. A pesar de las peleas y los entredichos, consiguen sobrellevar una convivencia y conformar una familia por más de veinte años, hasta la muerte de Dardo, víctima de cáncer.
Federico comienza a tener problemas de conducta desde niño, que se agravan con la enfermedad y posterior fallecimiento de su padre. Termina en el consumo de drogas y adquiere un temperamento violento orientado hacia Cecilia. Por consejo de los médicos, ella rompe definitivamente el vínculo y se aísla en el mencionado spa, donde deja transcurrir sus días, mecida por la paz que le brindan las pastillas bienhechoras, la calma del escenario y la relación con Steve, un biólogo norteamericano que también está en proceso de curación.
“La selva” no es una novela de temática judía propiamente dicha sino que cede ante la cruel realidad que no reconoce pertenencia étnica ni religiosa, como es el consumo de drogas.
Pero esto no significa que esté ausente. El recurso que emplea Alicia Steimberg es lo implícito, lo que está allí aunque no se dice expresamente. Es un elemento más que se une al paisaje. No predica el judaísmo ni le da una cualidad épica y aparece sin ser convocado, como una presencia que fluye natural y espontáneamente. Desde las actitudes propias de la “idishe mame” que adopta Cecilia para culparse de lo que le sucede a su hijo menor: “Busqué en el caos la infancia de Federico… dispuesta a encontrar el nudo que no supe desatar, y que seguramente encerraba el secreto del drama…” (157) o “¿Qué hice mal? ¿No lo quise lo suficiente?” (165), hasta cuando fantasea con su casamiento en una ceremonia ecuménica, ya que ni ella ni Steve son religiosos, con un sacerdote católico del ala tercermundista y un rabino muy progresista. “Steve es de familia irlandesa y católica. He vivido entre católicos y judíos” (155).

LA RABINA, Silvia Plager

La Rabina, novela de Silvia Plager, finalista del premio Planeta y publicada en 2006, narra el intenso viaje de Esther Fainberg, su protagonista, hacia la concreción de su deseo de convertirse en rabina. El tono de la obra y los obstáculos que debe sortear quedan plasmados en el segundo párrafo cuando su padre le dice: “Esther, sólo lograrás hacer daño a tu comunidad, a tu familia, a tu matrimonio. Y lo que es peor, arruinarás tu vida. Ninguno de los tuyos tuvo que ser rabino para saber quién era. Les bastaban sus muertos, sus costumbres, sus comidas…” (13).
Es entonces entre esta dicotomía que se desarrolla el texto. Pero no sólo la compulsa de Esther es con sus familiares y relaciones, también es con su propio ser. La duda es su compañía desde que recibió la “revelación”, como lo define, algo que se había iluminado dentro de ella (97) y reafirmado cuando conoció la trágica y significativa historia de Regina Jonas2, la primera mujer rabino de Alemania, mártir en Auschwitz (21).
A los veintiocho años, Esther se pregunta qué es ser judía (17). Y también es el interrogante que plantea Plager y que intenta responder a partir de un colorido mosaico de personajes, constituyéndose cada uno en un arquetipo.
“La rabina” aparece, entre las novelas que estamos tratando, como la de mayor compromiso con el judaísmo. Todos los personajes centrales son judíos así como los temas que aborda. El amplio espectro de discusión abarca posiciones ortodoxas, conservadoras, reformistas y construccionistas. La relación ante el judaísmo, desde el purismo intransigente (que pretende Esther), pasando por la observancia sólo en los días festivos (su familia , su esposo Robert) hasta un sentido ecléctico (Brenda, la amiga, que combina elementos judaicos con hinduistas, entre otros). La diáspora e Israel en la frustrada experiencia familiar y los que hicieron de Israel su hogar, los que lucharon en la guerra de la Independencia.

HACIA UNA TEORÍA GENERAL

He resumido hasta aquí las líneas argumentales de las novelas tratadas. A partir de este momento intentaré abordar algunos temas específicos conducentes a elaborar una teoría general que me lleve al propósito enunciado al principio, esto es marcar una tendencia en lo que se refiere a la obra literaria de autores judeo-argentinos de comienzos de siglo XXI.
Como se puede apreciar en todas las expresiones, los judíos aparecen como habitantes de grandes ciudades, son judíos urbanos. Excepto “La rabina”, cuyo eje central se ubica en Nueva York, admirablemente retratada al punto que puede considerarse un personaje más, además de Jerusalem y Tel Aviv, y una lejana Buenos Aires, velada entre los recuerdos de niñez y primera adolescencia, es esta capital la que será testigo de los avatares de los personajes de las otras novelas. Pero no hablo de una mera localización geográfica, sino de barrios, sitios, calles específicas en donde se desarrollan las historias narradas3.
Si estamos entre judíos no podemos dejar de hablar de las comidas, las actuales y las que llegan a través de la memoria. Leemos en “Hija del silencio”, “noches cargadas de pan ázimo y licores. Noches con sabores de la abuela Jasia” (134), “Olor a papa y arenque” (184), Tínkele siempre recuerda los leikaj4 que hacía su madre (209). Margules, en “Brújula al sur”, señala la costumbre del Abuelo de pasar las tardes en el McDonald´s del Abasto leyendo el diario mientras toma té en vaso de vidrio y come strudel5, un privilegio que consiguió en la era de los descartables (62).
A pesar de ser una novela con tan escasas referencias judías, “La selva” aborda el tema de las comidas como puntal en su identificación. Lo vemos cuando Cecilia prepara una cena para agasajar a Steve. “De postre, los blintzes de Pentecostés6, que es la única comida judía que sé hacer. Son panqueques rellenos de requesón endulzado y pasas de uva, cubiertos de azúcar impalpable y canela. Bah, qué sé yo si así eran los auténticos blintzes…” (60), o el hígado de ternera finamente picado para luego agregarle cebolla picada, sal y aceite, la receta preferida de Dardo que le preparaba Berta, su madre (64).
Por su parte, en “La rabina” se menciona un amplio conjunto de comidas tradicionales tales como las sopas, las carnes, el guefilte fish7, el hígado con cebollitas, los kreplaj8, los pastrones9, las aves… (89) y los buñuelos de espinaca, latkes verdes, receta que inventó la madre de Esther para que los chicos comieran verduras (30); pepinos agridulces, ensalada de repollo, rábano picante, pan de centeno… En la fiesta de ordenación rabínica de Esther (345).
Otro tema es el idish, que se constituye en un refugio común, un territorio de encuentro.
En “Hija del silencio”, este idioma adquiere ribetes dramáticos. Rita, prisionera, lo emplea como un puente de unión con su madre: “Me sentaba a su lado en silencio y ella tarareaba cierta canción aprendida de su madre” (19), y una letanía que Tínkele repetía ante lo imprevisto: Got alein vest! (Sólo Dios sabe!), en su boca se convierte en un grito personal de rebeldía (21 y 69). David Soifer, de “Brújula al sur”, utiliza lo poco que sabe en dichos y frases que redondean grandes sentencias (69), mientras que para los mayores es memoria de tiempos idos. Cecilia desconoce el idish por completo10. Mientras que para Esther Fainberg es un conflicto que la lleva a desestimarlo en beneficio del hebreo: horas antes de rendir su examen final, se deja consolar por Saúl, segundo esposo de su abuela, que le canta una canción que habla de un caldero en el que arde un fueguito y de un rabino que enseña Torá a los niños. Ella, embarazada, al quedarse sola, le canturrea en hebreo al hijo por venir (343).
Ya hemos visto la importancia central que adquiere el Holocausto en “Hija del silencio”. Se halla ausente en “La selva”, aunque Alicia Steimberg trató el tema en otras de sus novelas11 . Margules junto a esta cuestión introduce también la inmigración al referir que “El Viejo nació en Galitzia, llegó a la Argentina sin idioma, sin dinero, sin documentos, sin trabajo, sin casa”, pero con esposa y dos hermanos de ella (19). “El nazismo le llevó a su familia, a todos” (20). La presencia del Holocausto en la novela de Plager es fuerte. Allí, León, el padre de Esther pierde a su familia, que incluye a hermano, su esposa y pequeña hija. El recuerdo es constante y condiciona sus sentimientos hasta en la aspiración de que su primer nieto varón lleve los nombres de su hermano (88). La contraparte es Saúl, quien, como sobreviviente, prefiere dejar atrás esa negra noche y dedicarse a vivir, disfrutando de todo y tomando con humor las cosas como vienen.
En cuanto a la relación con Israel, solamente Manuela Fingueret y Silvia Plager colocan en plano destacado la posición de sus personajes con respecto al Estado judío; Paula Margules, solamente hace una referencia secundaria. Y, curiosamente, en los dos primeros casos es el padre de las protagonistas el que se muestra proclive a la emigración hacia ese país, en tanto las respectivas madres son reacias a dar ese gran paso. El padre de Rita era el relator minucioso de historias, desde la Biblia hasta las familiares, y quien sostenía su vínculo con el pasado del pueblo (14) . Sus temas favoritos eran el destino de Israel, su sobrevivencia, el idish, los escritores legendarios (16). Fue él quien le pasó el fervor sionista y su pasión por Israel (16), aunque su militancia la empuja hoy a rechazarlo, es incapaz de desterrarlo del todo de sus afectos (169). La obsesión de la madre, por el contrario, era rogarle que no se le ocurriera hacer “aliá” 12(169).
León Fainberg, padre de Esther, vivía en la tranquilidad que le podía deparar el idish, hasta que una sobrina se casó con un no judío. Entonces, temeroso de que esa situación se repitiera con sus hijas, decide irse a Israel. Su esposa Sara no quiere dejar su casa, sus padres, su negocio y su pertenencia a Hebraica, pero es alentada por su progenitor bajo la promesa de que detrás de ellos, se irían todos. Eso no se cumple (50). Y cuando llegan a Israel, la desazón es mayúscula ya que no encuentran la Israel bíblica ni la que mostraban las películas de la Agencia Judía (57). Luego de intentar un negocio fallido en Tel Aviv, el hermano salvador los lleva a Nueva York, donde finalmente se establecen.
Un elemento que caracteriza a todos los personajes de las obras estudiadas es el sólido atributo intelectual con que cuentan. Rita reconoce que de su madre heredó el amor por las artes (141), sin embargo es su padre quien la guía a través de los caminos de la cultura. Siente desdén por la ignorancia ajena, al igual que éste, quien consideraba a los incultos como parias involuntarios; para él eran shmoks, es decir, imbéciles y que “viven porque el aire es gratis” (26). Prefiere a Mozart o el violín de Jeifetz a los folkloristas o tangueros (10). Adicta a la lectura, con los libros armó un espacio de convivencia (15),que incluye bastante de poesía, algo de novela (16); inclusive escribió algunos poemas y daba charlas y talleres sobre literatura.
David Soifer es profesor de historia, escritor, publicó dos o tres libros de poesía y algunos artículos en periódicos y revistas de vida efímera. Goza de cierto prestigio académico y posee una importante biblioteca.
Cecilia es profesora de inglés y autora de novelas. Ha publicado varios libros que le han dado un bien ganado renombre, incluso ha participado en congresos fuera del país. Tiene gran cantidad de volúmenes, a pesar de ir dejándolos en el camino en sucesivas mudanzas escapando de su hijo, a pesar de eso en su último domicilio optó por bibliotecas pequeñas, separadas unas de otras, para que no resultaran abrumadoras (191).
Finalmente, Esther Fainberg demuestra ser una lectora muy dedicada ya que memoriza frases completas de la más diversas especies, tanto judías como no judías, religiosas y laicas (Lawrence Durrell, Mark Twain, Shalom Asch, William Blake). Ama los libros y le encanta el ámbito de las bibliotecas.
Saúl Sosnowski consigue una muy lograda imagen cuando define a los judíos como “índice de la resistencia”13 , mediante la cual los presenta como registro de lo diferente, cuestionador de la realidad, agresivo contra las verdades aceptadas como definitivas. El judío debe ser visto como la clave para comprender la turbulencia de ciertas historias y de todo tiempo. Y a partir de allí, interesar también al no-judío por su dosis de marginalidad frente a los ejes que adopta para definir su cultura y por la lectura renovada que hace de su propio pasado.
Rita se cuestiona a sí misma y se acusa de ser ambigua, de no poder definirse; en una palabra: dudar, y por eso no ser una militante cabal (62). Pero a la vez se rebela ante los lineamientos cerrados que imponen los principios con que se manejan sus compañeros revolucionarios (173). Defiende una manera personal de vivir la militancia y el peronismo, despreciando las certezas. Rita no desdeña aquello que le gusta, aunque a sus camaradas esos gustos le parezcan burgueses y, en consecuencia, reprobables. A pesar de todo, la consideran una “judía potable” porque jamás negó tal condición (189).
A través de su novela, Paula Margules ofrece una fuerte y descarnada visión de un país que aún no ha concluido de conformarse. El texto titulado “Breve historia de un país contradictorio. Que sería divertida si no dieran tantas ganas de llorar”, que forma parte del volumen, se traduce en una crítica intensa, en donde no están ausentes la ironía ni el humor o la más cruda reflexión, y que sin duda pasa a ser un exponente singular de la resistencia que habla Sosnowski. El material con que trabaja la autora es la memoria, el olvido, los recuerdos, elementos esenciales para construir una identidad.
Por el contrario, en “La selva”, Alicia Steimberg hace de Cecilia un personaje que lucha contra un destino personal aciago. La infancia desdichada, el amor truncado, el hijo perdido a causa de las drogas, la insatisfacción que traduce en esta descripción de sí misma: “Yo he estado contando mi historia durante no menos de cuarenta años. Mis libros son como esos libros para turistas que muestran ruinas de épocas pasadas, con otra página transparente sobre ellas, cuyos dibujos completan las casas y los templos para mostrar cómo fueron realmente” (180). Y que de pronto tiene una nueva oportunidad y la acepta a pesar de sus temores, sabiendo que puede llevarla a una nueva decepción. Porque lo que importa es la vida, por siempre.
Por otra parte, las batallas que Silvia Plager hace librar a Esther Fainberg, en “La rabina” son producto del descontento que le provoca su propio judaísmo y el de los demás. Harta del ritualismo y las apariencias, Esther se siente en la necesidad de bucear en sus propias raíces, capitalizar sus experiencias y poner al descubierto la falsedad de ciertas verdades y certezas. Para ello, el mejor antídoto es la duda, punto esencial en la construcción del edificio judaico, aunque esta actitud la enfrente con quienes se oponen a esta nueva mirada.

CONCLUSIONES

A partir de las consideraciones precedentes, ¿es posible delinear el perfil de un personaje judío en la narrativa judío argentina del siglo que recién ha comenzado? Sin tratar de poner las ideas en un lecho de Procusto, encuentro ciertos elementos que me permitirían ensayar algunos rasgos distintivos. La ciudad es su ambiente geográfico excluyente; es culto, generalmente universitario, orientado hacia las carreras humanistas, no científicas; amante de los libros y la cultura en general. Israel adquiere connotaciones diferentes de las que representaba para la generación anterior y el Holocausto es un nuevo gen incorporado a su mapa genético, aunque no siempre se manifiesta. El idish, sin entrar en su ámbito específico, es uno de los puntos que lo unen con el pasado, igual que las comidas u objetos que permanecen en las familias como reliquias, esto es el nexo que lo comunica con sus raíces y a través de ellas explora su identidad, en la cual la memoria y el olvido juegan un papel decisivo. Su pasado y presente en permanente revisión lo lleva a trasponer umbrales y colocar en entredicho el mundo que lo rodea. Cuestiona todo, tiene más dudas que certezas, circunstancia que para él (ella) es un punto en su haber antes que un defecto. Se reconoce a sí mismo como miembro integrante del universo multicolor y atractivo que es su paisaje habitual, ha dejado atrás el gueto y las limitaciones que imponía, con lo cual su búsqueda no tiene límites.
Hasta aquí este ensayo de ensayo que pretendió lanzar algunas líneas cuyo desarrollo permitirán conocer más con profundidad el difícil arte de ser un escritor judío en estas latitudes y en esta era en particular.

PABLO A. FREINKEL
BIBLIOGRAFÍA ESPECIAL

Manuela Fingueret.. Hija del Silencio. Planeta, Buenos Aires,1999.
Paula Margules. Brújula al sur. Emecé Editores. Buenos Aires, 2000.
Alicia Steimberg. La selva. Alfaguara. Buenos Aires, 2000.
Silvia Plager. La rabina. Planeta. Buenos Aires, 2006.

BIBLIOGRAFIA GENERAL

Aizemberg, Edna. Books and Bombs in Buenos Aires. Borges, Gerchunof and Argentine Jewish Writing. Brandeis University Press, New England (USA), 2002.
Birmajer, Marcelo. Escritores judíos después de la dictadura militar. Recreando la cultura judeo-argentina. Editorial Milá. Buenos Ai¬res, 2002, pgs. 73-78.
Birmajer, Marcelo. Tres mosqueteros. Debate. Madrid, 2001.
Feierstein, Ricardo. Las generaciones literarias judeoargentinas. Recreando la cultura judeo-argentina. Editorial Milá. Buenos Ai¬res, 2002, pgs. 32-52.
Freinkel, Pablo A. Escritores judeo-argentinos. Una literatura desde la provocación. Recreando la cultura judeo-argentina., Buenos Ai¬res, 2002, pgs. 236-41.
Freinkel, Pablo A. Ser personaje judío en la narrativa argentina del siglo XXI, en “El tiempo y las palabras: Literatura y Cultura Judía Latinoamericana Contemporánea”. Stephen Sadow, editor. Hostos Review/ Revista Hostosiana. Instituto de Escritores Latinoamericanos, división de la Oficina de Asuntos Académicos de Hostos Community College de CUNY. New York, octubre, 2006.
Meter, Alejandro. El rol de la ficción en la narrativa después de la dictadura. Recreando la cultura judeoargentina/2. Literatura y Artes Plásticas. Editorial Milá, Buenos Aires, 2004. Tomo 1, pgs. 164-76.
Senkman, Leonardo. La identidad judía en la literatura argentina. Pardés, Buenos Aires, 1988.
Sosnowski, Saúl. La orilla inminente. Escritores judíos argentinos, Edito¬rial Legasa, Buenos Ai¬res, 1987.
Steimberg, Alicia. Cuando digo Magdalena. Planeta. Buenos Aires, 1992.
Onega, Gladys S. La inmigración en la literatura argentina. Galerna, Buenos Aires, 1969.
Viñas, David. Literarura argentina y política: de Lugones a Walsh. Sudamericana, Buenos Aires, 1990.
Wang, Diana. El silencio de los aparecidos. Acervo Cultural. Buenos Aires, 1998.

Colectividades Argentinas

El ghetto de las ocho puertas

ALEJANDRO PARISI
Editorial Sudamericana
Buenos Aires – 2009, 318 p.

En El ghetto de las ocho puertas, el relato testimonial de Mira Ostromogilska, sobreviviente del ghetto de Varsovia, cobra una nueva dimensión. Los nefastos acontecimientos históricos vividos por ella se combinan con un encuadre imaginario configurador de la narración. Su voz auténtica, encarnada en la protagonista principal, nos permite conocer en primera persona los pormenores de lo padecido. Así, el testimonio cobra forma novelada aunque está más cerca de lo referencial que de la ficción. Fue víctima y testigo de un horror que no debe ser olvidado.
Como en un montaje cinematográfico, de manera ágil y amena, Alejandro Parisi va enhebrando una diversidad de secuencias en las que predominan más la incertidumbre y el miedo que la certeza y en las que los detalles individuales se interrelacionan con graves hechos de trascendencia colectiva. Así, su habilidad narrativa logra poner en evidencia la aberración de un fenómeno histórico-existencial como el nazismo que nunca debió haber ocurrido.
La obra marca una curva, desde la infancia de Mira en Lodz y las terribles vicisitudes en el ghetto de Varsovia hasta que, terminada la guerra, se instala primero en Alemania, después en París y, finalmente, en Argentina. Cada mención geográfica, unida al momento histórico que le tocó vivir, constituye un centro temático, generador de determinados acontecimientos. Éstos se van amplificando en un crescendo, a partir de los débiles temores que cubrían Europa frente a las ambiciones alemanas, hasta que se produce la hecatombe cuando invaden Polonia y desatan la feroz persecución contra los judíos.
Cuando por fin los sobrevivientes vuelven a sentirse libres, Mira trata de encontrar a Teo, el hijo de su hermana que hará pasar por su propio hijo para migrar a cualquier otro lugar y poder tener una existencia digna. Aunque pronto comprendieron que no todos los países estaban dispuestos a aceptar a los judíos, en ningún momento se sintieron víctimas. Consideraron que eran “seres endurecidos por la guerra y con toda la vida por delante”. Sólo como católicos pudieron conseguir la visa argentina en 1952. Lo importante era volver a empezar.
La obra rescata y reconstruye, a través de la memoria de la protagonista, las circunstancias, sentimientos, dudas, inquietudes y sueños, todo aquello que escapa al registro histórico y que configura una imagen más vívida de lo acontecido, abriéndolo a nuevas interpretaciones. Un conjunto de fotos en orden cronológico registran visualmente los momentos claves del relato y refuerzan su sentido.
No es de extrañar los años de silencio que mantuvo Mira sobre lo sufrido en Europa durante el nazismo. Quizás las palabras eran insuficientes para transmitir sus traumáticas vivencias que todos conocían y callaban. Al final de su vida, con total lucidez, sintió la necesidad de contarles a sus descendientes su historia tan particular para mantener viva la memoria.
Alejandro Parisi, guionista y escritor, autor de Delivery, su primera novela, escuchó el relato de Mira a través de numerosas entrevistas y supo plasmarlo en forma dinámica y equilibrada en la novela El ghetto de las ocho puertas. Como él mismo expresa, se trata de “una historia desbordante, que me vi obligado a recortar como un cirujano, frente a aquella mujer que lo recordaba todo”. Constituye un relato apasionante y un gran ejemplo del triunfo de la vida frente a la destrucción y la muerte sistemática instaurada por los nazis.

s/f

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Mira Ostromogilska

a6424b7834999f862ce18ceb92eedb3f.jpgALEJANDRO PARISI
El ghetto de las ocho puertas
Editorial Sudamericana
Buenos Aires – 2009, 318 p.

En El ghetto de las ocho puertas, el relato testimonial de Mira Ostromogilska, sobreviviente del ghetto de Varsovia, cobra una nueva dimensión. Los nefastos acontecimientos históricos vividos por ella se combinan con un encuadre imaginario configurador de la narración. Su voz auténtica, encarnada en la protagonista principal, nos permite conocer en primera persona los pormenores de lo padecido. Así, el testimonio cobra forma novelada aunque está más cerca de lo referencial que de la ficción. Fue víctima y testigo de un horror que no debe ser olvidado.
Como en un montaje cinematográfico, de manera ágil y amena, Alejandro Parisi va enhebrando una diversidad de secuencias en las que predominan más la incertidumbre y el miedo que la certeza y en las que los detalles individuales se interrelacionan con graves hechos de trascendencia colectiva. Así, su habilidad narrativa logra poner en evidencia la aberración de un fenómeno histórico-existencial como el nazismo que nunca debió haber ocurrido.
La obra marca una curva, desde la infancia de Mira en Lodz y las terribles vicisitudes en el ghetto de Varsovia hasta que, terminada la guerra, se instala primero en Alemania, después en París y, finalmente, en Argentina. Cada mención geográfica, unida al momento histórico que le tocó vivir, constituye un centro temático, generador de determinados acontecimientos. Éstos se van amplificando en un crescendo, a partir de los débiles temores que cubrían Europa frente a las ambiciones alemanas, hasta que se produce la hecatombe cuando invaden Polonia y desatan la feroz persecución contra los judíos.
Cuando por fin los sobrevivientes vuelven a sentirse libres, Mira trata de encontrar a Teo, el hijo de su hermana que hará pasar por su propio hijo para migrar a cualquier otro lugar y poder tener una existencia digna. Aunque pronto comprendieron que no todos los países estaban dispuestos a aceptar a los judíos, en ningún momento se sintieron víctimas. Consideraron que eran “seres endurecidos por la guerra y con toda la vida por delante”. Sólo como católicos pudieron conseguir la visa argentina en 1952. Lo importante era volver a empezar.
La obra rescata y reconstruye, a través de la memoria de la protagonista, las circunstancias, sentimientos, dudas, inquietudes y sueños, todo aquello que escapa al registro histórico y que configura una imagen más vívida de lo acontecido, abriéndolo a nuevas interpretaciones. Un conjunto de fotos en orden cronológico registran visualmente los momentos claves del relato y refuerzan su sentido.
No es de extrañar los años de silencio que mantuvo Mira sobre lo sufrido en Europa durante el nazismo. Quizás las palabras eran insuficientes para transmitir sus traumáticas vivencias que todos conocían y callaban. Al final de su vida, con total lucidez, sintió la necesidad de contarles a sus descendientes su historia tan particular para mantener viva la memoria.
Alejandro Parisi, guionista y escritor, autor de Delivery, su primera novela, escuchó el relato de Mira a través de numerosas entrevistas y supo plasmarlo en forma dinámica y equilibrada en la novela El ghetto de las ocho puertas. Como él mismo expresa, se trata de “una historia desbordante, que me vi obligado a recortar como un cirujano, frente a aquella mujer que lo recordaba todo”. Constituye un relato apasionante y un gran ejemplo del triunfo de la vida frente a la destrucción y la muerte sistemática instaurada por los nazis.

MIRYAM GOVER DE NASATSKY

Inmigrantes y Exiliados Destacados
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