Inmigración y Literatura

vida cotidiana en la Argentina (1810 - 1960)

 

Las Hermanas de la Caridad

Croatas y Croacia en la Argentina

Buenos Aires, 29 Oct. 09 (AICA)
“Asegurar los beneficios de la libertad… para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”, dice el preámbulo de la Constitución Nacional, un texto que nunca se modificó, pese a las diversas reformas y actualizaciones que sufrió la Constitución desde 1853.
Haciendo honor a este mandato, la Argentina recibió con los brazos abiertos a los inmigrantes de todos los países del mundo, sin distinción de raza, credo ni condición social, sin jamás exigir las condiciones que hoy imponen los países que otrora se beneficiaron del incondicional asilo argentino.
A ello se debe el que en la Argentina haya tantos naturales e hijos y nietos de españoles, italianos, alemanes, franceses, polacos, ucranios, eslovenos, croatas y muchos más, y que este país fuera calificado como “crisol de razas”.

Croacia
Precisamente, hace pocos días, el 23 de octubre, la licenciada Carmen Verlichak, en un acto realizado en el Museo Larreta presentó su libro “Croacia, cuadernos de un país”, una obra cuya lectura apasiona aun a quienes jamás oyeron hablar de ese bello y heroico país de los antiguos ilirios recostado suavemente sobre el mar Adriático.
Zagreb relatada por sus estatuas, el color de los mercados y las callecitas; Zadar con su órgano en el mar, las fortalezas medievales, las playas, las islas, los tesoros arqueológicos, las huellas de la guerra, los milagros, las leyendas son algunas de las hebras que se entretejen en el tapiz de este libro, fruto de muchos viajes con el oído atento.
Así, el libro presta lugar a las historias pequeñitas tanto como a la monumentalidad de los romanos que por allí anduvieron. La enorme montaña, la inmensidad del mar, las cifras globales, los grandes personajes de la cultura de ayer y de hoy, pero también la anciana de edad indefinible que en su corazón jamás salido de la pequeña aldea guarda toda la sabiduría del mundo.
Split, Veliki Tabor, Žumberak, las islas Brijuni, Trogir, Pula, Braæ, Korèula, Eslavonia, Meðjugorje, Sarajevo, Imotski y Vukovar son algunos de los lugares que las ilustraciones y los textos de este libro recorren.
Editado por Krivodol Press, se puede conseguir en librerías o pedirlo a la dirección electrónica: josefaezcurra@hotmail.com; o al teléfono (011) 4811-4566. Ver el sitio web: www.carmenverlichak.com.ar

Las Hermanas de la Caridad
La misma licenciada Verlichak informó que acaban de cumplirse 75 años de la llegada a la Argentina de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, provenientes de Croacia. Eran cinco Hermanas, convocadas por los franciscanos croatas quienes, a su vez, hace 80 años que están en la Argentina.
La licenciada Verlichak lo cuenta así. Fue un desembarco muy difícil allí en Dock Sud donde la pobreza de medios fue apenas una de las dificultades que enfrentaron. Con el tiempo y el esfuerzo establecieron el colegio Cristo Rey, de orientación Comercial, una orientación que en esos tiempos favorecía el empleo de las egresadas.
En los años de la segunda posguerra, las instalaciones de las Hermanas sirvieron de asilo provisorio y amparo para muchos exiliados y sostuvieron a los necesitados de entonces y de todo tiempo. Además de ocuparse del colegio, ellas se repartieron los fines de semana para atender a la Mala Skola, la escuela para niños que funciona los sábados.
Fueron entonces diversas las tareas que se impusieron las 91 religiosas que desde 1934 hasta hoy se animaron a cruzar el Atlántico para servir en la Argentina. Si se cuenta con Paraguay y Uruguay se hablará de 125 hermanas.
En la misa conmemorativa que se celebró en Tehar, la hermana Teresa Kovacic, hoy Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, reseñó esta historia y recordó que, sin embargo, según las palabras de Jesucristo, la cosecha es grande pero los operarios pocos.
“No hay duda -dice Verlichak- de que fue el de ellas un aporte que ayudó y enriqueció a la Argentina. ‘Muchas de nosotras pasamos por sus aulas y sus internados; a mí me enseñaron todo, no sólo lo del colegio sino también cosas para la vida’, me reconoció una comensal en el almuerzo que nos reunió después de la misa”.
Además de la sede provincial de Dock Sud, las Hermanas educaron en el Colegio primario de José Ingenieros, en Villa Elisa y en un colegio en el barrio porteño de Belgrano R.+

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