Inmigración y Literatura

vida cotidiana en la Argentina (1810 - 1960)

 

Archivo de Septiembre, 2009

Sobre Ester de Izaguirre

 

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La editorial Nueva Generación lo invitan
a la presentación del nuevo libro de Valeria Badano

Las otras miradas. Historias de mujeres.

Sábado 26 de septiembre a las 19:30
Biblioteca Jean Jaures, Lavalle 758, Luján.

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Músicos judíos

Me interesó especialmente el trabajo de Silvia Glocer, quien se dedica -como yo- a la investigación acerca de los “Inmigrantes y Exiliados Destacados”.
En “La inmigración de músicos judíos hacia Argentina en el período 1933-1945″, menciona a Guillermo Graetzer, Edwin Leuchter, Ernesto Epstein, Ljerko Spiller, Marcelo Koc, Michael Gielen, Teodoro Fuchs, Alejandro Pinto, Jorge Andreani y Leibele Schwartz. La investigadora trabaja en su Tesis Doctoral en Teoría e Historia de las Artes, dirigida en la Universidad de Buenos Aires por el Dr. Esteban Buch y co-dirigida por el Lic. Pablo Kohan.

El trabajo de Glocer está incluido en

51163c47080ec229ecbeb1b3d7c00718.gifNUEVAS VOCES PARA UNA NUEVA TRIBU Primer Encuentro de Jóvenes Intelectuales AMIA - 26, 27 y 28 de Agosto de 2006, por varios autores. Buenos Aires, Editorial Milá, 2009. (Ensayos).

Asistimos a un cambio de época o para ser precisos, vivimos en otro tiempo.
El advenimiento del siglo XXI no ha sido meramente un cambio de calendario, sino que ha traído consigo mutaciones que inevitablemente se reflejarán en lo identitario. Las mutaciones con las que convivimos van desde el plano económico y social hasta el cultural, atravesados e inevitablemente determinados por el avance de la tecnología.
Y es por el hecho mismo que al afectar más de una dimensión es posible hablar de mutaciones más que de cambios. Es además indiscutible que sus efectos se harán también visibles en las maneras de vivir la judeidad a partir de esta mutación.
Nunca se ha sido judio de un sólo modo. La pluralidad de nuestras maneras de sentirnos judios nos ha siempre caracterizado, siendo ella una de nuestras virtudes, dado que nos ha permitido la constante reflexión, la incesante búsqueda, la infatigable pregunta.
El tiempo inevitablemente transcurre, mas su mero transcurrir no define per se necesariamente nada. Para que el paso del tiempo se inscriba como tal, precisa ser señalado y determinado. El paso del tiempo sólo se determinará a partir de que se lo perciba y se torne su transcurrir en oportunidad. Así entonces, el paso del tiempo no serán tan solo años de calendario que se suceden sino posibilidad de un devenir.
De percibir el tiempo pasar y de entrever la oportunidad que esconde en su seno, ha nacido la idea de este primer encuentro de jóvenes intelectuales judíos titulado “Nuevas voces para una nueva tribu”. El presente volumen contiene una amplia selección de los trabajos allí leídos.
Son los autorres Diana Calderón, Daniel Chirom, Ezequiel De Rosso, Marcelo Dimentstein, Gabriela Dranovsky, Alejandro Droznes, Alejandro Dujovne, Maxi Durán, Liliana Feierstein, Cinthia Fidel, Pablo Freinkel, Diana Frenkel, Silvia Glocer, Sebastián Grimblat, Martín Hadis, Ezequiel Hara Duck, Pablo Hupert, Jorge Iacobsohn, Liliana Iciksonas, Matías Ilivitzky, Pablo Intebi, Laura Kitzis, Adrián Krupnik, Liliana Mayer, Magali Milmaniene, Leonardo Naidorf, Jonatan Nakache, Valeria Navarro, Marcelo Rozenzon, Diego Javier Rúa, Elías Scherbacovsky, Valeria Seigelshifer, Damián Setton, Delia Sisro, Ariel Swarch, Darío Sztajnszrajber, Alejandra Tolcachier, Nerina Visacovsky, Tamara Weiss, Jorge Zeballos Stepankowsky y Daniela Zeitune.

(información de prensa)

Inmigrantes y Exiliados Destacados

El Espejo Retrovisor

REPROGRAMADO PARA EL 30/9

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El exilio es el tema de uno de los envíos de El Espejo Retrovisor, programa que conduce Felipe Pigna, los miércoles a las 23:30, por Canal 7. El 30 de septiembre se emitirán entrevistas realizadas por Roberto Martínez a Fernando Devoto, Pacho O’Donnell, Alberto Sarramone y a mí.
Con Roberto dialogamos acerca de las diferencias entre inmigración y exilio, las obras literarias en las que se evoca el exilio alemán, armenio, croata, español, estadounidense, francés, italiano, polaco, ucranio y ruso, y mencionamos algunos de los exiliados destacados que vivieron en la Argentina, entre ellos, Arturo Cuadrado Moure.

ver fotos: http://colectividadesargentinas.blog.arnet.com.ar/album_d…

En este ciclo de entrevistas, Felipe Pigna recorre la historia argentina de la mano de sus protagonistas. Todos los miércoles a las 23:30 Hs. en Canal 7 Argentina.

Programación de septiembre:
· Miércoles 2 de septiembre: F.O.R.J.A.
· Miércoles 9 de septiembre: Ramón Carrillo, el sanitarismo.
· Miércoles 23 de septiembre: Peronismo e Iglesia.
· Miércoles 30 de septiembre (último programa): El exilio.

http://www.elhistoriador.com.ar/

mail: elespejoretrovisor@nativa.tv

acerca de MGR

Mauricio Silva

Padre Kleber Mauricio Silva Iribarne Garay  

http://www.desaparecidos.org/arg/victimas/s/silvak/

Inmigrantes y Exiliados Destacados

HERENCIA SEFARDI

 

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por Luis León
CIDICsef

Presenta: Gerardo Mazur
Coordina: Débora Szuchmacher
Panelistas: María Cherro de Azar, José Mantel, Ricardo Feierstein y el autor

Martes 15 de septiembre, 19 hs.
Auditorio Hebraica
Sarmiento 2233

Colectividades Argentinas

Grupo de Estudios Poéticos “Alétheia”

Cursillo sobre Poesía y Poética en ESPACIO Y

Actividad del Grupo de Estudios Poéticos “Alétheia”, integrado por:

Graciela Maturo (Directora) - Julio A. Corigliano- Alejandro Drewes - Juan Fiorillo –

Isabel Llorca - Silvia Long-Ohni - Beatriz Minichillo – Agustín Romano

Cursillo a cargo de los profesores:
Dra. Graciela Maturo (UBA-CONICET)
Silvia Long-Ohni (UBA)
Alejandro Drewes (UNSAM- Escuela de Humanidades)

Título:
ACERCA DEL POETIZAR Y DEL POEMA. VOCES DE UNA CONVERSACION PERDURABLE A TRAVÉS DE LOS SIGLOS.

Objetivos:
Replantear las características del poetizar desde distintos puntos de vista: fenomenológico, histórico y antropológico, rescatando esta actividad como un hacer humano universal. Estudiar los rasgos específicos del lenguaje poético en función del poetizar. Inducir investigaciones sobre poesía.

Modalidad:
Expositiva, seguida de diálogo con los asistentes y (opcional) acompañada de trabajos prácticos de cierre.

Fechas y horarios:
Comienzo: 7 de octubre, 18 hs

Días: miércoles 7, 14, 21, 28 de octubre de 2009.
Horario: de 18 a 21 hs.

Lugar e inscripciones:
Espacio Y: Lugar Cultural - Mansilla 2982 PB
Tel/Fax: 4 962 9402
E mail: espacioylc@yahoo.com.ar
web: www.espacioy.com.ar www.espacioy.blogspot.com
Directora: Lic. Cristina García Oliver
Informes. Lunes a viernes 15-21 hs.

Noticias sobre los profesores que dictan este curso:

GRACIELA MATURO: Doctora en Letras, profesora universitaria (UBA, UCA, UNCU, USAL, UCES). Ha sido Investigadora Principal del CONICET hasta su retiro en 2003. Poeta, ensayista, investigadora de las letras, fundó varios centros de investigación (CELA, CEDEI-UCA, etc.); dirigió la Biblioteca de Maestros del Ministerio de Educación, y fue asesora de diversas editoriales. Dirigió las revistas Azor (Mendoza, 1960-1965) y Megafón (Buenos Aires, 1975-1989).
Obras publicadas más recientes: Marechal: El camino de la belleza, Buenos Aires, Biblos, 1999; La razón ardiente, Buenos Aires, Biblos, 2004. Navegación de altura (poesía), Buenos Aires, Último Reino, 2004. Relectura de las crónicas coloniales del Cono Sur (directora) CONICET-USAL 2005. La mirada del poeta, reedición ampliada, Madrid, 2008. Los trabajos de Orfeo, Mendoza, EDIUNC, 2008. Antología Poética, FNA, 2008. La opción por América, Ed. Ross, 2009.

ALEJANDRO DREWES: Poeta y traductor (Buenos Aires, 1963). Licenciado en Química (UBA, 1993) y Doctor en Química (Universitat Autònoma de Barcelona, 1996). Investigador en Historia de la Ciencia por la Universidad Nacional de San Martín (Centro de Estudios de Historia de la Ciencia y de la Técnica “José Babini”, CEJB. Secretario de Redacción de la Revista Saber y Tiempo (CEJB).
Obras publicadas recientes: Confluencia Poética. Antología Poética 1997 (colectiva) (Tomo I). Buenos Aires, Ediciones Nubla, 1997. Antología Vivencias Secretas. Madrid, Centropoético, 2004 (colectiva). Antología 55° Aniversario del Ateneo Poético Argentino (1950-2005), Buenos Aires, Editora Creadores Argentinos (colectiva). Pura luz contra la noche, De Los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2006 (antología colectiva de poesía argentina compilada). Uvas del Paraíso (poemario), Buenos Aires, Editorial Francachela, 2008.

SILVIA LONG-OHNI: Licenciada en Historia del Arte (UBA). Poeta, traductora y crítica de arte, nacida en Buenos Aires. Ha sido colaboradora permanente (1967-70) en la revista Inédito , dirigida por Mario Monteverde; asistente - ayudante (1974-80) en el Taller Literario de Syria Poletti; asistente (1998-99) y Secretaria Académica (1999-2001) en el Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, Secretaría de Cultura de la Nación.

Obras publicadas recientes: Tiempo y Lugar (1981), Revista mensual de la U.C.A.L.P. -Acerca, Ediciones De Entrecasa, Buenos Aires, 2005. El Árbol de las Flores Amarillas, Ediciones De Entrecasa, Buenos Aires, 2005. Pura luz contra la noche, De Los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2006 (antología colectiva de poesía argentina compilada).

Programa

ACERCA DEL POETIZAR Y DEL POEMA. VOCES DE UNA CONVERSACION PERDURABLE A TRAVÉS DE LOS SIGLOS.

Día: 7 de octubre
Introducción al ciclo por Graciela Maturo y Alejandro Drewes.
Módulo 1.- Poesía y Poética. Por qué la poesía. El poetizar como actitud de vida. Contemplación y creación. De la imagen a la palabra. El poeta moderno y la mirada sobre la creación.
Módulo 2.- Arte: sentido y origen. La pregunta por el arte. Modernos y clásicos. Poesía y música en la lírica helénica arcaica. Safo, Píndaro y sus modernos. Poetas neogriegos, sus irradiaciones. Hacia la luz del principio. Elytis: Sol, el primero.

II
Día 14 de octubre
Módulo 1.- La tradición poética del humanismo. De la cultura grecolatina al Renacimiento. El Dolce Stil Nuovo. Garcilaso de la Vega, las Églogas.
Módulo 2.- A la sombra de Grecia: Friedrich Hölderlin, poeta y filósofo. Los dioses y la noche. El poeta y su forma de habitar en el mundo. Los Himnos a la Noche. Arte como medida del mundo y Belleza. Entre Dionisos y Apolo.

III
Día 21 de octubre
Módulo 1.- María Zambrano: el sueño creador. Notas para un método. La razón poética. Cortázar y la razón poética. Razón poética y pensamiento complejo.
Módulo 2.- Hablar el mundo: notas sobre la traducción poética: Paul Celan, poeta en lenguas.

IV
Día 28 de octubre

Módulo 1.- Tiempo y eternidad en la experiencia del poeta Vicente Huidobro: la aventura de Ícaro. Lezama Lima: el paraíso recobrado.
Módulo 2.- Martin Heidegger. El poema que acoge la lengua.

Bibliografía BÁSICA

Albizu, Edgardo (1991). Testigos del arte. El pensamiento filosófico y la génesis de la obra de arte. UNC.
Arenas Capiello, Enrique (2008) El azogue ubicuo. Esbozos y ejercicios críticos. Universidad del Zulia, Ediciones del Vice Rectorado Académico. Maracaibo, Venezuela.
Azcuy, Eduardo A. (1966). El ocultismo y la creación poética. Sudamericana. 2ª Ed. Caracas, Monte Ávila, 1980; (1976). Arquetipos y símbolos celestes. Buenos Aires, García Cambeiro; (2000). Asedios a la otra realidad. Una búsqueda de lo metafísico-real. Buenos Aires, Kier.
Bachelard, Gastón. (1960). La poética de la ensoñación. (trad. castellana: México, FCE, 1982); (1965). La poética del espacio. México, FCE.
Béguin, A.; Alatorre, A.; Alatorre, M. F.; Monteforte Toledo, M. (1978). El alma romántica y el sueño. Madrid, FCE, 1ra. reimpresión.
Bollack, Jean (trad.: Arnau Pons y otros) (2005). Poesía contra poesía: Celan y la literatura. Madrid, Trotta.
Castillo Didier, Miguel (1981). Poetas griegos del siglo XX. Caracas, Monte Ávila Editores.
Cortázar, Julio (1996). Imagen de John Keats, Buenos Aires, Alfaguara.
Galtier, Lysandro Z. D. (1965). La traducción literaria. Antología del poema traducido. Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas; (1965). El nombre sagrado, Buenos Aires.
Ghyka, Matila (1956). El número de oro. Buenos Aires, Poseidón.
Grünfeld, Mihai (1997). Antología de la poesía latinoamericana de vanguardia (1916-1935). Madrid, Hiperión.
Heidegger, Martin (1958). “Hölderlin y la esencia de la poesía”, en Arte y poesía, traducción y prólogo de Samuel Ramos, México, FCE. ; (1987). De camino al habla. Barcelona, Ediciones del Serbal. Versión castellana: Yves Zimmermann; (1996) “El origen de la obra de arte”, en: Caminos de bosque, trad.: Helena Cortes y Arturo Leyte, Madrid, Alianza; (1997). Construir Habitar Pensar. Córdoba, Alción, trad.: Carlota Gebhardt.
Herrera, Ricardo (1991). La hora epigonal. Ensayos sobre poesía argentina contemporánea. Buenos Aires, GEL.
Ierardo, Esteban (2007). El agua y el trueno. Buenos Aires, Prometeo.
Ingberg, Pablo (2003). Safo. Antología. Edición bilingüe. Buenos Aires, Losada, col. Griegos y Latinos.
Lezama Lima, José (1975). Esferaimagen. Barcelona, Tusquets.
Mandrioni, Héctor D. (1971). Hombre y poesía. Buenos Aires, Guadalupe.
Marechal, Leopoldo (1965). Descenso y ascenso del alma por la Belleza. Buenos Aires, Citerea.
Maturo, Graciela (2008). Los trabajos de Orfeo. Experiencia y lenguaje de la poesía. Mendoza, EDIUNC, Universidad Nacional de Cuyo.
Maturo, Graciela (1968, 2004). Julio Cortázar y el hombre nuevo. Buenos Aires, Sudamericana y FIA (reedición); (1999). Marechal: el camino de la Belleza. Buenos Aires, Biblos.
Mujica, Hugo (1987). Origen y destino. De la memoria del poeta socrático a la experiencia del poeta en la obra de Heidegger. Buenos Aires, Lohlé; (1995). La palabra inicial. Madrid, Editorial Trotta; (2007). Lo naciente. Pensando el acto creador. Valencia, Pre-textos.
Murena, Héctor A. (1973). La metáfora y lo sagrado. Caracas-Buenos Aires, Editorial Tiempo Nuevo.
Nietzsche, Friedrich (2008). El origen de la tragedia. Escritos preliminares. Homero y la filología clásica. Buenos Aires, Terramar Ediciones, col. Caronte Filosofía.
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Parfeniuk, Aldo (1982). Filosofía del poema, Caligrama, Córdoba.
Paz, Octavio (1956). El arco y la lira. México, FCE; (1990). Los hijos del limo. Del romanticismo a la vanguardia. Barcelona, Seix Barral.
Romano-Sued, Susana (2001). “Tenebrae, de Paul Celan: la restitución del caos como coartada para la restitución del orden genocida. Una interpretación entrópica y sus consecuencias para la traducción.” Revista ÆREA. Anuario Hispanoamericano de Poesía. Nº 4 año IV, 2001, pp. 184-196. Santiago de Chile, RiL Editores.
Zambrano, María (1987). Filosofía y poesía. México, Fondo de Cultura Económica, 3ª edición; (2007) Algunos lugares de la poesía. Edición, introducción y notas de Fernando Ortega Muñoz. Madrid, Trotta.
Zonana, Víctor (2007). “Introducción”. (Director y editor); Molina, Eve Beatriz (Co-editora). Poéticas de autor en la literatura argentina (desde 1950). Buenos Aires, Corregidor.

Gentileza Julia Prati

Colectividades Argentinas

Guillermo Lehmann

Guillermo Lehmann (Wilhelm Lehmann) (n. Sigmaringendorf, Tubinga, Alemania, 20 de agosto de 1840 - † Buenos Aires, Argentina, 10 de octubre de 1886) fue un empresario y periodista de nacionalidad alemana que establecido en Esperanza (Santa Fe) se dedicó a la colonización de la provincia fundando varias localidades entre ellas la ciudad de Rafaela.

http://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Lehmann

Inmigrantes y Exiliados Destacados

Renée Lewin

63bdce29128479e8988e80449336ed54.jpgCASUALIDAD, DESTINO, MILAGRO… Una niña judía bajo el nazismo, por Renée Lewin. Acervo Cultural Editores. Buenos Aires, 2009.

Esta es la atrapante historia de una niña judía -nacida en Viena en 1929- que debió padecer la época del nazismo. Pudo salvar milagrosamente su vida y luego de complicadas travesías por varios países, llegó a la Argentina, donde ya estaban sus padres. Las poco comunes alternativas que atravesó en esos años están relatadas con sencillez, pero también con mucha fuerza y dolor, con contención y evitando cualquier golpe bajo.

01ede39c3ee55694a0c17a2503df71db.jpgRenée Bienstock de Lewin nació en Viena el 21 de julio de 1929, en una familia de clase media judia.
Desde la llegada de Hitler al poder y luego de la anexion de Austria, sufrio varios episodios muy traumaticos en su ciudad natal, a consecuencia del creciente antisemitismo.
A la edad de nueve años, fue separada de sus padres y enviada a Francia con el Kinder-transport, un proyecto nacido con la idea de evacuar primero a los niños del infiemo nazi. Luego de cinco años -donde atraveso toda clase de peripecias-, hizo el peligroso pasaje ilegal a Suiza, donde se quedo otros dos años, asistiendo a un aprendizaje de alta costura en las escuelas O.R.T.
En 1946 llego a Buenos Aires, despues de otra complicada travesia. Se caso en 1952 con Leo Lewin, que tenia una historia muy parecida a la suya: Kinder-transport desde Alemania a Belgica, huida a Francia, a Suiza y luego a Buenos Aires. Tuvieron una hija y un hijo, cinco nietos y actualmente una bisnieta.
A pesar de haber tenido que interrumpir sus estudios, habla perfectamente aleman, frances, castellano e ingles, y bastante bien el italiano.
(información de prensa)

Inmigrantes y Exiliados Destacados

La nueva inmigración

 

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Argentina vive una nueva inmigración

Cada vez más africanos llegan al país en busca de paz y prosperidad » Sus relatos

Para Ti

Son miles las personas que cada año llegan a la Argentina en busca de un futuro mejor o de una nueva vida. Desde el primer y el tercer mundo, latinoamericanos, estadounidenses, europeos y asiáticos vienen a instalarse con planes definitivos. Sin embargo, en los últimos años la cosmopolita Buenos Aires tiene un nuevo fenómeno inmigratorio: cada vez más africanos desembarcan en estas latitudes en busca de paz y prosperidad, dos imposibles en su tierra. Cada uno de ellos esconde una historia desesperada. Son relatos de pobreza, desarraigo y guerra que caminan en las calles de Buenos Aires y se pierden en el caos de la gran ciudad. “El sur de América del Sur, no sólo la Argentina, se perfila como un nuevo espacio humanitario con leyes migratorias más flexibles y leyes nacionales de refugiados, sobre todo ahora que los países tradicionales de migración o refugio empezaron a endurecer su legislación al respecto. Si bien la situación de un migrante económico es absolutamente diferente a la de un refugiado –escapa de su país contra su voluntad y para salvar su vida–, cada vez se hace más difícil diferenciar entre uno y otro, porque llegan ambos en un mismo barco y en condiciones similiares”, explica Carolina Podestá, vocera del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), quien dice que si bien Argentina fue históricamente un lugar de refugio para los latinoamericanos que escapan de dictaduras y guerrilas –sobre todos peruanos, colombianos y chilenos–, en la actualidad hay una claro y constante crecimiento de pedidos de refugio de una veintena de países de Africa. El mismo fenómeno se confirma en la Dirección Nacional de Migraciones, que registra un aumento lento pero constante de la cantidad de africanos que han iniciado los trámites de radicación en el país en la última década (ver recuadro con cifras).

MUY LEJOS DE CASA. Dos fotos de su abuelo Moussa y el documento fueron lo único que Abdel Kader (40) pudo llevarse consigo de Senegal. Los guardó en una bolsa de nailon entre su ropa antes de subirse a un barco de carga que encontró parado en la costa atlántica de Senegal. “Estaba desesperado y me subí. Pasaron muchos días, perdí la cuenta cuántos, hasta que no aguanté el hambre y salí. Me preguntaban cosas pero yo no les entendía. Sólo les hacía el gesto de comer con la mano y me daban pan. Cuando llegamos acá, yo no sabía dónde estaba. Nunca había escuchado hablar de Argentina ni de Buenos Aires”, cuenta sentado en un café de San Telmo, barrio en el que vive con varios africanos más. Abdel llegó hace casi tres años, no recuerda exactamente cuándo, y aún espera una respuesta a su pedido de asilo. “Yo era feliz en mi país con mi familia. Tenía seis hermanos y vivíamos todos juntos en Ziguinchor –recuerda con gran tristeza–. Teníamos tierra con cultivos de arroz, de naranja y de mango. Siempre fuimos pobres. Yo tenía un kiosco y mantenía a toda mi familia porque mi padre no tenía empleo… Pero igual ése no fue el problema”, dice en un español por momentos confuso que mezcla palabras sueltas en francés y wolof, los dos idiomas oficiales de Senegal. Como casi todos los africanos que llegan a Buenos Aires, Abdel pudo aprender español gracias a las clases que dictan en Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones (FCCAM), institución que además implementa los programas del ACNUR en nuestro país.
Los problemas que empujaron a Abdel a abandonar su tierra comenzaron como los de los 10 mil refugiados y 60 mil desplazados de la región de Casamance: desde hace décadas un conflicto independentista tiene a la población como rehén entre dos bandos, el de los rebeldes y el de los militares. “Como yo tenía un negocio, los rebeldes me pedían plata y cigarrillos. Entonces venían los militares y me acusaban de ayudar a los rebeldes. Así todos los días. Vivía con mucho miedo porque todos amenazaban con matarme a mí y a mi familia. Yo les di mientras pude pero después ya no tenía nada, ni para que comiera mi familia. Y entonces me tuve que ir porque si no me mataban”, se resigna. De Ziguinchor escapó primero a la costa, donde estuvo algunos meses hasta que se animó a subir a un barco. Abdel es uno de los pocos africanos que llegan solteros acá. La mayoría deja atrás una mujer y varios hijos a los que antes de partir les prometen volver a buscar algún día. Algo que sólo en casos excepcionales se llega a cumplir. Una vez acá la vida se hace muy difícil para ellos: hasta que consiguen ser aceptados como refugiados, sólo reciben en los primeros meses una ayuda de parte de ACNUR que apenas alcanza para pagar un hotel. Por falta de papeles tampoco consiguen un trabajo y la única opción que queda es la venta ambulante. En el caso de Abdel, pudo conseguir un empleo en una panadería de Avellaneda, en la que trabaja de martes a domingo un promedio de diez horas diarias. “Voy a trabajar y transpirar –dice y se pasa la mano por la frente– hasta que algún día pueda traer aquí a mi familia. Los extraño mucho. Hablo con mi mamá dos o tres veces por mes y sé que sufre por mí. Hubiera querido no tener que irme nunca de mi país porque cada uno es feliz viviendo en su tierra hasta la muerte. Pero no podía quedarme y ahora ya no puedo volver”, se lamenta. La historia de Aissatou (32) no se parece en nada a la de Abdel, pero no es menos dramática. Nacida en la capital senegalesa, Dakar, ella tuvo una infancia pobre que no le permitió siquiera terminar la escuela primaria, pero logró salir con una prominente carrera como cantante y actriz. “Yo en Dakar tenía casa, auto, todo. Pero me tuve que ir”, cuenta mientras amamanta a su bebé, nacido en Buenos Aires hace 8 meses.
Sin embargo, aquellos buenos tiempos como artista duraron poco. A los 20 años Aissatou se enamoró y se casó. Entonces comenzó una vida de pesadilla. “Los musulmanes son difíciles con las mujeres. Pero yo no sabía que iba a ser así…”, dice como deseando poder volver el tiempo atrás. Tuvieron tres hijos que hoy tienen 10, 8 y 6 años, tras lo cual él decidió emigrar a Italia. “Aunque se fue y tenía otras mujeres, él seguía teniendo poder sobre mí. Y cada vez que volvía me amenazaba de que si yo actuaba me iba a matar –hace una pausa y vuelve a retomar el relato señalando una larga cicatriz en las falanges de su mano derecha–. Una de las veces que volvió supo que yo había actuado entonces mientras dormía me cortó los dedos y me dijo que la próxima vez me iba a cortar la cabeza”. Entonces ella hizo la denuncia en la policía pero no sirvió de nada porque su marido cambió de domicilio y de teléfono en Italia y no lo encontraron más. Pero vivía aterrada porque sabía que él iba a volver en algún momento. Incluso decidió dejar de actuar. Pero eso no la salvó: un día le avisaron que su marido había pagado para que la asesinaran. Consciente de que las amenazas eran reales, con la ayuda de una amiga que le prestó el dinero se compró una pasaje de avión a Brasil, un país con el que Senegal tiene buenas relaciones consulares. Antes de partir dejó a sus hijos con su mamá. “Nunca hubiera querido dejar a mis hijos. Pero si no me iba ellos ahora estarían igual de solos y yo muerta”, remarca. Llegó a Río de Janeiro, desde donde viajó a la Argentina de manera clandestina porque le habían dicho que acá era más tranquilo para vivir. Llegó en 2007 y poco después conoció a otro senegalés con el que tuvo a su cuarto hijo, que por ser ciudadano argentino puede ayudarla a conseguir sus papeles para quedarse acá. Aunque su vida no es nada mejor que en Senegal, Aissatou sobrevive con una ayuda de 600 pesos que le da ACNUR. Le alcanza justo para pagar los 550 pesos mensuales que le cuesta la habitación de hotel en la que vive con su bebé, ya que el padre del nene se fue hace unos meses a Europa. Cuando no hace frío, sale a la calle a vender bijouterie para otro africano que le paga 15 pesos por día. “Estoy desesperada porque necesito que me den el refugio y me ayuden a traer a mis hijos. Los llamo siempre que puedo. Los extraño y sé que ellos están sufriendo mucho. Mi mamá tiene 85 años y no puede cuidarlos. Lo único que quiero es tenerlos conmigo y poder vivir en paz”.

SER UN INMIGRANTE AFRICANO EN LA ARGENTINA. Abba Goudiaby (43) es uno de los pocos africanos privilegiados con sus papeles en regla. Llegó a la Argentina hace 15 años, en 1994, en busca de un futuro mejor que el que la pobreza de su Senegal natal prometía. Lo único que sabía entonces era que de ese país había salido el mejor jugador de fútbol del Mundo, Diego Maradona, y nada más. Su idea era conseguir acá los papeles para luego emigrar a los Estados Unidos. “Pero para eso primero tenía que conseguir el documento argentino, y para conseguir el documento tenía que vivir y trabajar acá. Así fue pasando el tiempo y me quedé”, explica en un español clarísimo que aprendió a fuerza de voluntad en la calle. Al principio vivió en La Boca, donde encontró un empleo en un taller mecánico y lavadero de autos. “En esa época era más fácil obtener los papeles. Así que me naturalicé argentino y en 1999 volví a Africa y me casé”. Volvió, hizo los papeles para su esposa, Zenagu, y luego la trajo. Pero tener el documento argentino no es suficiente para llevar una vida normal. “Yo sé que no soy uno más. Acá hay mucha discriminación con los negros. Yo me siento incómodo en la calle porque sé que todos me miran mal. Muchas veces me dicen cosas o me insultan. Fue así desde el principio y sigue siendo así. Eso es triste y da mucha bronca pero no puedo más que aguantarlo porque es así. Donde hay seres humanos hay diferencias”. A pesar de eso, Abba está satisfecho con la vida que ha logrado construir en Buenos Aires. Con mucho esfuerzo pudo comprarse una casa en Sarandí, donde vive con su esposa y sus dos hijos, de 8 y 6 años, nacidos en la Argentina.
El trabaja en la fábrica de autos Ford como chapista y su esposa tiene un negocio de venta de artesanías en el centro porteño. Los chicos siguen yendo al Colegio Argentino-Arabe Omar Bin Al-Jattab de San Cristóbal, donde pueden practicar su religión musulmana. Aunque se hace difícil mantener sus costumbres acá, les habla a sus hijos de Senegal y se comunica con ellos y con su mujer en djila, el dialecto de Casamance, su provincia natal. Su sueño es poder llevarlos allá alguna vez, para que conozcan la tierra en la que nacieron sus padres y a toda la familia que quedó allá. Por ser uno de los primeros senegaleses en el país, Abba se ha convertido en un referente de la comunidad senegalesa acá y formó la Asociación de Senegaleses de la Argentina, que obtuvo su reconocimiento hace dos años y de la que es vicepresidente. “Los africanos que llegan a la Argentina están muy desamparados porque no tienen nada. Es muy difícil obtener los papeles porque la única representación diplomática de la Argentina en Africa está en Nigeria por eso cuesta muy caro hacer los trámites. Entonces la mayoría termina siendo ilegal. Y aunque casi todos los africanos que llegan tienen su oficio, conseguir trabajo es imposible y por eso todos terminan vendiendo bijouterie en las calles”. Según Abba, el hecho de que tantos senegaleses estén eligiendo la Argentina para venir tiene que ver con el endurecimiento de las leyes inmigratorias en Europa y la búsqueda de nuevos horizontes. “En los últimos años se sabe mucho más sobre Argentina, que es un país pacífico y que ya hay algunos senegaleses viviendo acá”.

SOBREVIVIR A LA GUERRA. Lazana es el primero en llegar a la clase de español de la FCCAM el viernes por la mañana. Tiene rasgos aniñados y es algo tímido. Por temor, como la mayoría de quienes buscan asilo, prefiere no sacarse fotos. Llegó a Buenos Aires hace un año y medio, con 16 años y una historia terrible detrás. “Yo vivía en Waterloo con mis padres, en la entrada a la capital de Sierra Leona. Pero un día de 1996, cuando estaba en la escuela vinieron los rebeldes, quemaron mi casa y mataron a mis padres. En Waterloo se quemaron todas las casas. Venían los comandos a la madrugada, quemaban todo y le cortaban las manos a la gente”, relata Lazana sin más dramatismo que el de los hechos. Lazana es uno de los tantos sobrevivientes y desplazados de la guerra civil que vivió Sierra Leona desde 1991 cuando entró en acción el Frente Unido Revolucionario (RUF), un grupo terrorista que se proponía llegar al poder e inició una guerra civil que en poco más de una década (terminó en 2002) dejó más de 70 mil muertos. Huérfano a los 5 años, primero fue a vivir con un amigo del padre. Al año siguiente escaparon a pie a Guinea, donde la situación no era mucho mejor, a vivir en un campo de refugiados hasta que se calmó la guerra. Entonces regresó a Sierra Leona y se fue a vivir a la casa de un amigo. “Sólo fui a la escuela dos años porque cuando hay guerra no hay nada, ni escuela, ni trabajo. La gente vive para salvarse de la guerra. Nada más. Yo lo único que hacía toda mi vida era jugar al fútbol con mis amigos. Sólo eso. Estaba todo el día con mis botines y mi camiseta de Maradona. La 10 de Argentina y los botines que hay allá con la cara de él estampada en la punta”, cuenta.
En 2007, ya con 15 años, sin trabajo ni proyectos en Sierra Leona, volvió caminando a Guinea, esta vez a la capital, Conakry, donde consiguió trabajo limpiando autos. Su única preocupación era tener el dinero para comprarse un pasaje hacia los Estados Unidos. Y se lo contó a su jefe, quien decidió pagarle a un traficante para que lo suba a un barco. Así fue como se embarcó una noche de 2008 con otros dos chicos conocidos. Pero el barco nunca llegó, como le habían dicho, a los Estados Unidos, sino que terminó su viaje en el Puerto de Buenos Aires. “Yo pensaba que había llegado a alguna ciudad de Estados Unidos pero después me enteré que no, que era Argentina. No sé qué pasó. Viajé oculto hasta que el barco salió del país. Después ya pude salir y viajar normal. No sé cuántos días fueron exactamente, pero fue como un mes y me alimentaba con pan y agua que era lo único que me daban”. Resignado al destino que le tocó Lazana ahora sólo piensa en tener una vida mejor: mientras espera la respuesta a su pedido de asilo, aprende español y estudia mecánica. Vive en Liniers con otros 8 africanos y sólo durante los fines de semana se dedica a vender bijouterie en la calle. “En la semana estudio y los fines de semana trabajo. Quiero estudiar porque esa va a ser la única manera de progresar”, concluye con convicción.

http://ar.mujer.yahoo.com/entretenimiento/entertainment-nueva-inmigracion-07092009-98.html

Colectividades Argentinas

Todos venimos “de allá”

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Este maise sobre la aparentemente insólita convivencia y fluida comunicación entre un klezmer judío y una abuela italiana, no es un cuento. Es, simplemente, el relato de una anécdota de la vida, de la vida real.
Contar aquí esta aleccionadora pequeña historia reafirmará, posiblemente, un poco más en sus convicciones a quienes creen que sí es posible el cordial entendimiento entre las distintas razas y credos. Y no perdamos la esperanza de que, tarde o temprano, eso ocurrirá, y plenamente.
Esta historia nos la relató, a mí y a Saccomanno –para los amigos judíos, “Sackmann, el Rabí Calabrés”- entre tiernas sonrisas nostálgicas, el querido Hugo Dante, en el medio de una de nuestras largas jornadas de brain storming de creatividad publicitaria, festejando estruendosamente los disparatados requechos que surgían a borbotones de nuestras memorias.
Después de escucharlo a Hugo, le dije: -Escribilo, tanito.-
Y me contestó: -Te lo dejo a vos, rusito.-
El Hugo tuvo una formación que podríamos llamar “ecuménica”. Nació, se crió e hizo muchos y variados amigos en Avellaneda. Más precisamente en Avenida Galicia, afectuosa y jocosamente rebautizada avenida “Galitzia” o avenida “Moscú”, por la cantidad de “rusos” que allí habitaban. El barrio era llamado “Piñeyro-La Mosca”. Vaya uno a saber por qué. Hugo no lo sabía con certeza. Si él no lo sabía, seguramente nadie lo sabe…
Los abuelos de Hugo Dante (Sus padres le habían puesto esos nombres como un sabio y obvio homenaje a Víctor Hugo -el original, el francés, no el uruguayo Morales- y al magno poeta italiano Dante Alighieri, apelativos con los cuales lo predestinaron al duro ejercicio de la literatura.) arribaron a la Argentina desde Calabria. Llegaron con la ola inmigratoria de principios del siglo XX que, procurando ganar esforzadamente el pan diario, fueron a vivir en el crisol de razas laburantes que eran, en aquellos años, los extramuros de la Capital.
Jacobo Isaac Milsztejn era klezmer, violinista infaltable en toda fiesta o pic-nic judío de la zona sur.
Siempre llevaba consigo -por si acaso, decía él- su baqueteado violín, protegido en el ajado estuche. Lo hacía para practicar y disfrutar, claro, durante sus cortos descansos, bajo un árbol en el sofocante verano, o bajo algún toldo, en el gélido invierno suburbano.
Pero para dar de comer a su familia, –Freide, su mujer, y sus hijos- necesitaba una ocupación menos lírica que la música klezmer, y más práctica para la subsistencia. Isaac, entonces, era cuentenik vendedor ambulante que llevaba, de cada cliente, una cuenta. Montado infatigablemente en su bicicleta, con broches en las botamangas del pantalón para no enredarse con la cadena, y pesados paquetes de mercaderías sobre el caño, recorría cotidianamente Piñeyro-La Mosca vendiendo al fiado y puerta a puerta las colchas, las sábanas, las ollas, los pantalones y camisas que le habían confiado, en flexible cuenta corriente, en la Cooperativa de la calle Cangallo. Ahí era conocido por su cumplimiento de los compromisos contraídos, sin siquiera haber firmado nada. Así era la confianza en aquellos tiempos…
Sin embargo, Jacob Itzik tenía su Talón de Aquiles. Cuando escuchaba las lamentaciones de sus humildes clientes registrados en las ajetreadas tarjetas de pagos mensuales, se condolía. ¿Qué le iba a hacer? Era más fuerte que sus urgencias monetarias familiares. Se condolía. Ante esas cuitas postergaba la cobranza, y encima metía la mano en el bolsillo y consolaba con unos pesos. Eso sí: estaba seguro de que, a la larga, no le fallarían. Casi siempre, dignidad es lo único de que no carecen los pobres.
Un día, al volver de la escuela vestido con el guardapolvo blanco -obviamente comprado al cuentenik-, Huguito se paró frente a la puerta de su casa para levantarse las medias caídas durante el consabido partido de fútbol con pelota de trapo. Ahí estaban la Nonna Catarina, escoba en ristre, y el cuentenik/klezmer con el sombrero en la mano, enzarzados en un largo, sonoro y embrollado pseudo “diálogo”.
Oírlos era alucinante y surrealista para cualquiera. Ella hablaba en su cerrado dialecto calabrés. Él, en su verborrágico idish.
Dios sabe cómo, se entendían, muertos de risa. Créanme, se entendían.
Isaac tenía una franja blanca en su frente, con el resto de la cara curtido por mil soles de laburo. En la cucuzza, la kipá ritual. Se despidió, se superpuso el sombrero, acomodó los paquetes, y encima ató el violín con hilo sisal. Mientras se alejaba, contento y libre como Nino Bravo, chiflaba bajito un lídale. Haciéndose el canchero, pedaleando de dorapa, dobló en la esquina del potrero y se perdió de vista, en busca de sombra fresca para tocar su música. La abuela, sin dejar de sonreír, retomó el meticuloso barrido de la vereda, canturreando sotto voce una canzonetta peninsular.
-“Nonna, quiero hacerte una pregunta. ¿Cómo hacían para entenderse, ustedes dos?”-, inquirió intrigado el Huguito.
Apoyándose en la escoba, Catarina suspiró y le dio la conmovedora, memorable respuesta:
-“Má’caro mío, ¿cume no non íbamo a entendere, si le due venimo de lá?”-dijo ensoñadoramente, agitando una mano en alto que señalaba “allá”, en lontananza.
Era verdad. Ambos –como casi todos en ese barrio humilde- venían de “lá”, de “allá”, de allende los mares, de la lejana Europa que los había expulsado, con la ilusión de “hacer la América”. Esa América que en ese tiempo era, todavía, un idealizado futuro crisol de razas.
Cada uno canturreaba su canción, pero la canción era la misma.

Leo Vigoda, 2009
leovigoda@gmail.com

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